miércoles, 30 de septiembre de 2020

Mi ignorancia

Sabía lo de dura lex sed lex y lo de rebus sic stantibus. Mi traducción ingorante era que si había dos casos iguales y sin que hubiera cambiado nada sustancial, la ley se aplicaría de la misma forma, gustase o no.
En ese contexto, me asombra la importancia que se le da a la ideología del juez de turno. Aquí y en USA, no se vaya a creer.
Solo tuve que asisitir a un juicio. Yo era el demandante. Y mi abogada estaba preocupada por qué juez nos iba a tocar, ya que de eso dependía una cierta parte del fallo o sentencia.

Fe en los mercados

Esto podría ser la punta del iceberg. Pero si no lo es, es suficiente para sonreír la próxima vez que se oiga el "menos Estado, más mercado", fe inquebrantable que se basa en eso de infinitos ofertantes, infinitos demandantes, todos con libertad y conocimiento completo por un lado y, por otro, en la constatación del desgobierno de muchas empresas públicas y no digamos de los gobiernos mismos (piénsese en lo que está pasando ahora en Madrid con el gobierno central)
Lo de Bankia a ojos del tribunal, no fue delito, pero fue una hecatombe. Ahora sale esto del JPMorgan. Es decir, se puede manipular y se manipula a los demandantes, manipulan los ofertantes, solo unos pocos tienen conocimiento de qué va la cosa y "libertad, libertad, cuántos pecados se cometen en tu nombre". Los supuestos supervisores del sector público también hay que introducirlos en el argumento anti-mercantilista. Y de precios, no hablemos: bancos han comprado otros bancos por la ingente suma de ¡un euro!. A eso se llama fijación de precio.
Igual es que lo de los mercados, como su mismo nombre indica, es para la economía de pequeñas y medianas empresas, sometidas a los tales mercados. Pero no para la economía de los capitalistas au dessus de la mêlée. Ferdinand Braudel siempre vuelve.

Partidarios y contrarios

Las revelaciones del New York Times sobre el pago, por parte de Trump, de impuestos sobre la renta han hecho lanzar las campanas al vuelo de los que no desean que aquel sea reelegido. Tal vez se equivoquen. Primero, porque Trump, si pierde en el recuento de votos, denunciará el fraude en las elecciones, fraude que un Tribunal Superior o Corte Suprema con mayoría conservadora le dará la razón con lo que podrá quedarse en el cargo. Y, segundo, porque sus partidarios son insensibles a tal tipo de denuncias o no las conocen (sus fuentes pueden ser muy trumpistas) o son compensadas por las cadenas que le son particularmente favorables. Queda mucho partido

No hay que irse muy lejos para encontrar casos en los que los argumentos que esgrimen los contrarios a un político, por ejemplo a la presidenta de la comunidad autónoma de Madrid, son sistemáticamente desoídos por sus partidarios que, además, tienen sus propias fuentes de información en prensa, radio y televisión que refuerzan los respectivos entusiasmos y el rechazo casi visceral al que piensa lo conrario. De los dos primeros, doy fe. De la televisión, menos. Y hablo de las Españas, obviamente. Pero podría hablar de Bolivia. O de Venezuela, ese país que, en los Estados Unidos, se dice que hay que democratizar. Supongo que no será imponiendo el modelo USA. O un modelo made in Spain.

martes, 29 de septiembre de 2020

Mentiras

En política, como en la vida real, hay varios tipos de mentiras. La más evidente consiste en decir que es de día cuando el que lo dice sabe que es de noche. Ejemplo: la situación está controlada cuando lo que hay es descontrol. Pero, inmediatamente, se ve la forma más sutil de mentir que consiste en el etiquetado interesado (versiones, relatos). Guste o no guste, si es de noche es de noche. No hay otra. Pero, primero, se puede jugar con los intermedios (amanecer, anochecer) y arrimar el ascua a la propia sardina ideológica o de poder. Y, segundo, se puede mentir diciendo que algo está controlado cuando no hay modo de que yo vea que está controlado o descontrolado: es la etiqueta lo que cuenta (¿qué es exactamente "controlado"?). Si los supuestos datos son falsos, mejor.
Mentira no es error. Me puedo equivocar, por olvido o desatención, en la hora de poner la cena. No es falso, es que me equivoco cuando digo "es que me dijiste que a las 9".
Encima, hay asuntos complejos en los que ni los especialistas se ponen de acuerdo en los que es difícil saber si hay equivocación o mentira o acierto, prescindiendo de lo que motive a expresarlas. El ejemplo inmediato local es la inhabilitación del presidente del gobierno autónomo catalán. Equivocada o falsaria. O correcta. Es un ataque del gobierno español contra la libertad de expresión o contra las instituciones catalanas, es un error judicial o es una decisión tomada por cuestiones ideológicas (de un nacionalismo -el español- contra otro nacionalismo -el catalán-). O nada de eso. Se puede decir, incluso, que no hubo delito. Pero llama la atención la facilidad con que el inhabilitado ha aceptado la sentencia.
El uso de la mentira, en política, no es nuevo (hasta Cicerón lo denunciaría). Maquiavelo incluso lo aconsejaba a su Príncipe (o, si se prefiere, levantaba acta de su utilización). Pero ahora hay epidemia con la inestimable ayuda de tuits (en política, si no tienes Twitter no existes) y demás redes sociales, sus influencers, sus reenviados y sus pásalo. Pandemia diría yo, sobre todo en (pre)campaña electoral (Estados Unidos y Bolivia son mis favoritos) o en condiciones políticas inestables (como la que se sufre en las Españas o en Francia). Y no hay vacuna.

lunes, 28 de septiembre de 2020

Ciber-potencias

 Un informe sobre la capacidad de los países para la ciber-guerra. Para ordenarlos se construye un índice, Cyber Capability Index, a partir de indicadores y criterios para ponderarlos. Como todos estos índices los elementos que lo constituyen son discutibles y el mismo informe se hace eco de los que han intentado lo mismo (aunque en años diferentes) con resultados diferentes a los que ahora se presentan. No me interesa el índice general, sino esta distribución según las capacidades específicas.

Al margen de la aparición de España en el octavo puesto por su capacidad ofensiva y de Israel en el décimo de capacidad de vigilancia, resulta interesante la China, los puestos que ocupa y la diferencia con los Estados Unidos. Es una impresión, pero uno parece más dispuesto a la guerra que otro.
(Nota: el sábado pasado fue el  International Day for the Total Elimination of Nuclear Weapons. No estará de más reconocer que el riesgo nuclear sigue aumentando con o sin Nuevas Tecnologías)-

domingo, 27 de septiembre de 2020

Poco democrático

Esta es la descripción que hace Macron en Le Figaro
«Ce qui se passe en X, c'est une crise de pouvoir, un pouvoir autoritaire qui n'arrive pas à accepter la logique de la démocratie et qui s'accroche par la force»
 Y ahora viene la pregunta: ¿qué país es X? Tal vez Venezuela, claro, con el chavismo y eso. O Arabia Saudi, autocráticos donde los haya, pero con ligeros movimientos políticos que piden algo de democracia. 
Pues no: es Bielorrusia. No sé si es "república petrolera" (que no "bananera"). Los otros dos sí lo son, aunque Arabia Saudita no llegue a república.

sábado, 26 de septiembre de 2020

El sistema no funciona

Eso dicen aquí y ejemplos no faltan: las Españas, el Perú, los Estados UnidosBielorrusia o el Reino Unido. O Bolivia y su particular pandemia de intransigencia (también aquí y desde "dentro"). Son casos diferentes, pero todos acaban de una forma u otra en la "calidad" de la clase política felizmente reinante.

Pandemia política que puede verse desde la oferta y la demanda. En las poblaciones (no digo "pueblos") hay descontento por otros motivos, amén del miedo y la inseguridad de la pandemia sanitaria. Esa es la demanda: seguridad, certezas. En la oferta son políticos, no son todos, poco políticos, quiero decir o politiqueros o que cumplen el dicho de que las cualidades para llegar a un puesto no suelen tener mucho que ver con las cualidades para ejercerlo o que han llegado a la política por motivos poco políticos. Al The Economist no le duelen prendas al atribuir el cambio de tendencia en la pobreza extrema mundial a los políticos.
Cada caso es un mundo, coloreado, además, por las características que la epidemia de nacionalismo (estatal y subestatal, no se olvide) adquiere en cada sociedad, economía e historia. Historia reciente, sobre todo.
Todo esto sin entrar en la progresiva evaporación del multilateralismo. Las críticas a la ONU o la OMS van en ese sentido y lo dicho en los párrafos anteriores, de alguna forma, la refuerzan.

viernes, 25 de septiembre de 2020

Soledad, intransigencia y más

Desde varios ángulos (desde el laboratorio con ratones al trabajo de reconocidos autores) se plantea el nexo entre el sentimiento de soledad y el de la intransigencia. Soledad de jóvenes y trabajadores precarios, soledad de ancianos, soledad de confinados por la pandemia. Cierto que hay que buscar las raíces de la intransigencia (que incluye el rechazo de TODOS los políticos, que acabo de ver también en pantalla en un sospechoso "reenviado" y que termina con el "pásalo") y la soledad puede ser un factor importante. Pero también hay que plantearse esa combinación del desprestigio de la democracia por un lado y la intransigencia, porque eso significa mayor riesgo mundial de fascismo. Fascismo que puede ser particularmente violento y si se presenta en gobiernos de países que son potencia nuclear, olvídese del riesgo de pandemia o de la crisis climática. MAD, siglas del inglés Destrucción Mutua Asegurada. Como dice Alberto Piris, "cuando se despertó de la pandemia... las armas nucleares todavía estaban allí".

jueves, 24 de septiembre de 2020

Compara que algo queda

Creo que se puede aprender mucho de este artículo del Financial Times en el que se compara la situación sanitaria de Nueva York (epicentro de la pandemia en los Estados Unidos) con la de Madrid (epicentro de la pandemia en las Españas). Diferencias entre el alcalde y la presidenta, contextos epidemiológicos diferentes y, a lo que parece, decisiones políticas equivocadas en el caso de Madrid. Eso sí: respectivamente, relaciones problemáticas con el gobierno central USA y cambio de rumbo con el de España. El tema no ha terminado, pero, de momento, vale la pena leer el artículo que cito. Un asunto me resulta familiar: el problema de decidir la proporción e intensidad de las decisiones sobre la economía respecto a otras decisiones sobre la sanidad. No se puede obtener el máximo en ambos casos, elegir solo uno de ellos es suicida, pero no es fácil encontrar la proporción exacta, y más si hay una ideología de por medio que te dice qué debe ser prioritario.
El caso es  que 
1. si le das prioridad a la prevención sanitaria, el efecto económico es más que previsible (cierres, consumo, desempleo), efecto que impactará en una peor situación sanitaria, pero
2. si le das prioridad a la economía, los efectos sanitarios son también previsibles (contagios, muertes, saturación de los más o menos existentes recursos sanitarios) con lo que GO TO 1, corregido y aumentado.
La vida, efectivamente, no es una novela y nadie sabe la dosis exacta que se puede utilizar en cada caso, situado en un país diferentes con gobiernos diferentes, tradiciones culturales diferentes y una economía diferente (servicios, industria, turismo, tecnología). El resultado es más incertidumbre, como constata este gráfico de The Economist referido a la incertidumbre económica
Pero no es que la incertidumbre política esté en mejores circunstancias y previsible evolución. Escuché hace poco una tertulia de personas muy conocedoras del mundo y mundillo político español, personas con puestos de responsabilidad y larga trayectoria profesional y política. Eran capaces de enumerar los posibles futuros españoles a propósito de los presupuestos generales del Estado y la coalición de gobierno. Pero ninguno se atrevía a apostar por una de las varias posibilidades que se enumeraban. 
Y no digamos la incertidumbre sanitaria sobre si habrá vacuna, en caso afirmativo cuándo estará disponible y, en el caso que se sepa, a quiénes y cuántos se podrá aplicar o si el covid se quedará para siempre. Sí parece que las medidas preventivas están en auge en Europa.
Incertidumbre, pues, con todos sus efectos cuya baremación tampoco es que resulte muy fácil: están, pero no se sabe cuál o cuáles es el determinante en última instancia si es que tal cosa sigue teniendo sentido.
(Añadido el 25: el intento de escenificar buenas relaciones entre el gobierno central y el de Madrid se ha terminado)
(Añadido el 29: olvidemos nuestro enfado y volvamos al amor) Estos vaivenes son un argumento más para los que están hartos de la clase política en general, hartazgo harto peligroso, no tendría que hacer falta decirlo)

miércoles, 23 de septiembre de 2020

Líderes

Se puede ser líder de muchas formas. Max Weber estaba en ello. Liderazgo tradicional, de quien lo es porque siempre ha sido así. Pienso en el jefe de tribu o en el Papa. Liderazgo burocrático, que lo es porque ha sido elegido mediante mecanismos bien establecidos y unívocos. Y liderazgo carismático.
El primero puede ser aburrido, el segundo pesado, pero el tercero tiene que ser entusiasmante si es que ha de ser de ese tipo.
El líder tradicional es sustituido, cuando muere, por otro igualmente tradicional. El burocrático, cuando deja de serlo por el motivo que sea, es elegido mediante procedimientos, con perdón, burocráticos. El carismático no suele tener sucesor, porque el carisma, como algunos documentos, es personal e intransferible.
Nada es eterno y cualquiera de los tres tipos de liderazgo puede evolucionar hacia cualquiera de los dos restantes. De carismático a tradicional, de tradicional a burocrático, de burocrático a carismático y sus respectivos caminos de vuelta.
Otra cosa es lo que pretenda cada uno. Líderes burocráticos (políticos) que pretenden ser tradicionales (es decir, quedarse para siempre) o carismáticos (arrastrando a las masas) o carismáticos que acaban montando un negocio muy burocrático a partir de su carisma.
El ejemplo que encuentro hoy es de liderazgo carismático. En Rusia de estos días, alguien que no solo se cree Jesús (porque si solo fuera eso, la cosa tiene otro nombre en psiquiatría) sino que es seguido por devotos fieles que siguen sus mandatos incluso los muy específicos (sobre el dinero). La policía ha intervenido y está en detención.
Lo importante no es que el individuo se crea Jesús (ha oscilado en su modo de presentarse) sino que haya gente dispuesta al "te seguiré a donde quiera que vayas". El Jesús histórico era de este tipo. Pero ahora no hace falta, como digo, que el líder se crea lo que dice. Basta con que los demás se lo crean con entusiasmo y ceguera y se pregunten "a dónde vamos a ir si solo Tú tienes palabras de vida eterna".
Los carismáticos cínicos pueden "sucumbir" a la tentación de abusar de sus seguidores y seguidoras y hasta de llevarles al "martirio", tipo Waco.
Después de haber sonreído sobre estos desatinos, no estará de más recordar que el liderazgo de Hitler fue burocrático inicialmente para pasar a carismático en sus mejores momentos, antes de las muertes. Cambios en su presentación, cambios en las demandas de sus paisanos, encaje entre ambos cambios y retroalimentación (más carisma en un lado, más entusiasmo en el otro, más auto-confirmación en un lado, más sumisión en el otro "contigo hasta la muerte", "hasta morir por Él").
El liderazgo burocrático es aburrido. El tradicional es "demodé". Cuidado, pues, con el carismático, porque, una vez comienza, cuesta mucho detenerlo y deja huellas (que se lo digan a Adorno y su Personalidad autoritaria). Yo estoy esperando que aparezca el Q de QAnon. Igual no hace falta que aparezca la persona y que el liderazgo lo tenga un chat (¿manipulado? supongo)
(Nota pedante: Estos tres tipos de liderazgo de los que hablaba Weber no son descripciones de la realidad sino "ideal-típicos", tipos ideales que sirven para describir la realidad, realidad que resulta ser mezcla de tipos -es raro que haya tipos puros: siempre tienen mezcla de alguno más, aunque uno pueda ser el dominante-)

lunes, 21 de septiembre de 2020

Separación de poderes

Pobre Montesquieu si levantara la cabeza. Pase que quien controla el parlamento controla al gobierno. En concreto, si controlas el partido dominante (legislativo) controlas el gobierno (ejecutivo): la misma persona incluso (el PNV es peculiar al respecto). Pero lo que ahora está en los medios es quién controla el poder judicial. Pues el parlamento o el presidente o primer ministro según los casos. Por eso la renovación de cargos es tan importante para mantener la NO separación de poderes. 

Que se lo digan a los Estados Unidos después del fallecimiento de una juez "progre" del Tribunal Supremo. Los republicanos quieren que quien la sustituya (y los cargos son de por vida) sea alguien cercano a sus posiciones. Que es exactamente lo mismo que quieren los demócratas. Eso sí, no todos están de acuerdo en los medios para conseguirlo. No todo es tan simple.

En las Españas sucede algo parecido: no hay renovación porque el partido que tiene mayoría en el Tribunal Supremo y en el Consejo General del Poder Judicial (que ahí no es de por vida) no quiere renovaciones que le harían perder tal mayoría, no teniendo mayoría en el Parlamento. No todo es tan simple.

¿Dura lex, sed lex? Bueno, bueno, no exageremos. Será la lex que aprueben los que tienen mayoría porque los diferentes partidos les han puesto en el puesto. Abuso de poder en ambos casos. Pobre Montesquieu, sí.

(Añadido el 26: a los defensores de la democracia para Venezuela -como los hay  en España- no se les ocurre defender la democracia para Arabia Saudí, donde Montesquieu no habría tenido nada que decir. Pero los saudíes del Partido de la Asamblea Nacional, sí)

domingo, 20 de septiembre de 2020

Si yo fuera virus

 Buscaría lugares con mucha población hacinada. Me ahorraría el trabajo de buscar al siguiente. Casas pequeñas, con mucha gente dentro y muchas de esas casas en la contornada, son muy apetecibles.

En el mismo sentido, buscaría lugares en los que se almacena población vulnerable, como los ancianos. A ser posible, muchos y muy juntos.

Buscaría lugares en los que la gente no tuviera trabajos fijos ni ingresos fijos o que trabajara muy lejos de su domicilio. Eso les haría echarse a la calle a buscar sustento y allí les estaría esperando tranquilamente y me traerían a sus casas sin saberlo.

Buscaría lugares en los que hubiera gente nueva, todavía sin raíces ni redes, a ser posible rechazada por el resto de vecinos más o menos racistas, ideal que no tengan todavía documentación identificadora y que tiendan a reunirse para no sentirse tan desamparados y solos.

Estaría muy a gusto en lugares en los que hubiera muchos pobres. Los ricos tienen más fácil acceso a las medicinas y a la defensa sanitaria-farmacéutica y tendrán vacunas antes que los pobres. Los pobres se defienden peor, aunque lo malo es que los pobres, y más si son ancianos, duran menos ya que otros virus se aprovechan de mí y los matan, dejándome en la necesidad de buscar nuevos alojamientos.

Puestos a ser idealista, me encantaría que se negara mi existencia. Eso me daría carta blanca en todos los sentidos.

Yubby Dubby

Las reglas del juego

For now [...] too few firms are taking climate change seriously.
Pues eso, que muy pocas empresas se están tomando en serio eso del cambio climático. Sin embargo, The Economist, justo antes de esta clara constatación, había enumerado por qué las empresas tendrían que tomarse en serio el asunto
First, companies should worry about the immediate impact of climate change on their operations. Next, they must expect ever more intense regulation, driven both by governments and by the demands of customers and consumers. Third comes the growing risk of litigation over climate change. And fourth is technological change that will create opportunities as well as costs—opportunities that their competitors may be the first to exploit.
Veamos. Las empresas no ven que el impacto sea inmediato. El "largo me lo fiais" no les preocupa. Después, esperan poder influir en los gobiernos para que no produzcan intensas regulaciones en el funcionamiento empresarial (algo así como con el covid). Si hay que pelear legalmente, contrataremos a los mejores abogados. Y, finalmente, "lo que va davant, va davant", como decimos en valenciano: la competencia puede aplicar cambios tecnológicos competitivos, pero podemos copiarles de inmediato, así que, para qué correr, arriesgándonos por encima de lo habitual. 
Los que hablan de sustituir el capitalismo por otro sistema no explican cómo funcionaría ese sistema ni qué fuerzas políticas tienen capacidad (ni conocimiento) para llevarlo a cabo. De momento, el sistema es el capitalista con sus reglas de juego. En ese caso, no tiene mucho sentido aplicar el gambito de reina o la apertura siciliana cuando a lo que se está jugando es al fútbol (y en términos capitalistas, como se ha visto con claridad en el Barça y Messi). Claro que hay alternativas (Hay alternativas es un libro de Galtung pertinente al caso -y está traducido al castellano-). Pero el problema no es el punto de llegada, ni el camino a seguir. Sí, como dicen los chinos, que cualquier camino comienza por un pequeño paso. Pero no cualquier paso es el apropiado (véase, en La vida de don Quijote y Sancho, de Miguel de Unamuno, el episodio de Ignacio de Loyola dejando al burro que le llevaba la decisión de seguir hacia Manresa a hacer meditación o seguir al moro que había blasfemado y castigarle. Unamuno, ignaciano pero anti-jesuita, hace al respecto un comentario particularmente mordaz. Muy suyo)

sábado, 19 de septiembre de 2020

Decadencia de la democracia

 El artículo comienza su resumen diciendo

Less than 30 years after Fukuyama and others declared liberal democracy’s eternal dominance, a third wave of autocratization is manifest. Gradual declines of democratic regime attributes characterize contemporary autocratization.

Ya pasaron los años del hegeliano "fin de la historia" por triunfo de la democracia. Pero es que incluso entonces no había para tanto. 


Pintan bastos, sí. Y como se ve en este otro gráfico, por erosión de la democracia. Ya no hace tanta falta el golpe militar.

Se pueden discutir los datos y la metodología. Como siempre. Pero estos datos coinciden con la impresión que algunos tenemos. Una vez más, estaré muy contento si me descubro equivocado.

Mercado libre, libre mercado

El caso de TikTok (viene en más sitios, por supuesto, aunque en las Españas dominan las fusiones -en plural- bancarias presentes o futuras) es un buen ejemplo de cómo funciona el mercado (ya sabe: infinitos ofertantes, infinitos demandantes, todos ellos con conocimiento suficiente y libertad de decisión). Y cuánta razón tienen los que dicen "menos Estado, más mercado"... excepto cuando conviene. En algunos casos, Estado Benefactor que proteja el mercado de los pequeños y se reserve el intervencionismo para los grandes, intervencionismo, faltaría más, a favor de los grandes, no a favor del mercado. Bueno, a favor del "mercado" de verdad, no el cotidiano. 
Una vez más, hay que citar a Braudel y su economía de los capitalistas (mercado cuando les conviene, Estado cuando les conviene), economía de mercado (ahí sí, infinitos ofertantes etc. para pequeñas y medianas empresas) y economía material (trueque, autoconsumo, sumergida). Hacer una bandera de cualquiera de las tres, olvidando las otras dos, es arriesgarse a no entender nada o, directa o indirectamente, defender a los primeros. Los hechos son tozudos.
(Añadido el 20: No tengo claro que los motivos del gobierno estadounidense sobre TikTok hayan tenido que ver con las "leyes" del mercado)

viernes, 18 de septiembre de 2020

Informar de uno mismo

Compárese el gráfico de lectores únicos que proporciona El Español y que le sitúa en el tercer puesto español, con lo que dice elDiario.es, a saber, que es el cuarto periódico digital más leído y el que más crece. Y en sus gráficos no aparece El Español mientras que elDiario.es sí que aparece en el de El Español, pero en último lugar. 
Probablemente, ninguno de los dos miente, a pesar del autobombo que practican. El autobombo no tiene por qué ser falso. Probablemente, las fuentes distinguen entre "lectores únicos" y "lectores", cosa que no me voy a poner a investigar y me quedo con que este blog es de los menos leídos en España y parte del extranjero. Lectores de calidad, eso sí. Cosa que no puedo medir, pero sí afirmar, por lo menos viendo a los que conozco. Cada cual se agarra a lo que puede. Pero no pienso como Nietzsche cuando dice que "cuando se conoce al lector, se pierden las ganas de escribir". Al contrario.

jueves, 17 de septiembre de 2020

His specialist subjects of ignorance

 La ironía (o, mejor, el sarcasmo) está ya en el titular de esta colaboración en The Guardian sobre las decisiones de Johnson sobre el Covid y el Brexit, asuntos en los que se le supone ignorante o incompetente, pero sobre los que ha decidido y está por decidir. Llamarlo una decisión individual también es una exageración, vistos los asesores de los que dispone el primer ministro y que paga el erario público, algunos con extrañas trayectorias, todo sea dicho, pero no hace al caso.

El caso es que solemos presentar a los que están a la cabeza de un gobierno como actores únicos y situados incluso por encima de su gobierno. Pero resulta imposible que sepan de todo aquello sobre lo que tienen que tomar decisiones aunque la decisión sea, simplemente, llevar una consulta al parlamento para lo cual, por lo menos, tiene que saber qué probabilidades tiene de salir adelante tal consulta. Aritmética parlamentaria.

De eso, claro, se supone que saben bastante. Pero me extraña que la presidente de la Comunidad de Madrid como el presidente de los Estados Unidos sepan de todo. Asesores, no necesariamente doctores, tiene su "iglesia". Sí que saben elegir en algunas disyuntivas complicadas, algunas "aut-aut", o sanidad o economía, por ejemplo. Y ahí saben a quién tienen que servir: no quitan ni ponen rey, pero ayudan a su señor, que puede ser abstracto por ideológico. O se encuentran en contextos diferentes (como Alemania y España: "Spain’s lockdown was tougher than Germany’s and the Spanish economy was particularly exposed because of its reliance on tourism")

Otra cosa es que haya políticos que crean que el cargo les da omnisciencia y pueden decir lo que crean conveniente en cada caso. Saltándose a los asesores, hoy pueden decir A y mañana no-A, con absoluta tranquilidad, la que le da el sentirse "au-dessus de la mêlée", aunque no en el sentido de Romain Rolland.

Se sabe de discusiones entre asesores y entre ministros, pero es comprensible el truco periodístico de personalizar la decisión, no siempre tan personalizada. Aunque tratándose de Trump...

(Nota: hay intervenciones de políticos que hacen pensar que son tontos o porque se creen lo que dicen o, peor, por hacer caso a los asesores que le han dicho que lo diga. Lo más probable no es que sean tontos sino que crean que los tontos estamos en la audiencia)

miércoles, 16 de septiembre de 2020

Incertidumbre

La palabra resume la situación. Tanto si se mira hacia la economía global como hacia la sanidad mundial o incluso la política general, lo que se encuentra es incertidumbre. Incluso en el terreno petrolero y, por supuesto, en el mediambiental. Reacciones posibles, además de la desesperanza y el pesimismo apocalíptico, son la de aferrarse a una "certeza" o elaborar las razones para la esperanza por encima del reconocimiento de las incertidumbres reales (prescindir de esas incertidumbres no es buen signo de que el diagnóstico es correcto y, por tanto, que hay dudas sobre la terapia).
"Certezas" hay varias disponibles. Suelen ser parciales, pero sus seguidores pueden llegar incluso a ser machacones en su anuncio y defensa. Estos anuncios suelen ir acompañados por una referencia a actores contrarios en la distancia. Defensores de un determinado producto anti-virus (en Bolivia hay casos interesantes) se hacen mostrando que los contrarios no aportan pruebas y saltándose la evidencia de que tampoco ellos las aportan. Pero lo creen con fe...ciega. En general, los llamados negacionistas proporcionan toda una serie de certezas, en buena parte en negativo: tal cosa NO es buena, tal otra es CONTRA nosotros y argumentos parecidos. Suele aparecer una élite mundial que, en la sombra, se conjura para aumentar su poder, en la línea de lo que fueron los Protocolos de los Sabios de Sión, textos antijudíos obviamente. Ahora son menos específicos excepto cuando entran en algunos nombres propios (Gates, Soros, Kennedy -ver Miguel Bosé-) y los acompañas del correspondiente youtube, argumento definitivo para acabar con toda incertidumbre.
Hay otra posibilidad: elaborar la esperanza sin evitar el diagnóstico. Aquí van dos buenos ejemplos; uno en castellano y el otro en inglés. Claro que son discutibles. Pero no pretenden negar la incertidumbre sino superarla y lo hacen de manera clara.
La primera opción es más cómoda. La incertidumbre se supera en un plisplás. La segunda es más difícil. Por eso, si no puedo participar de la primera opción (me daría vergüenza), reconozco mi incapacidad para entrar en la segunda. Me quedo de notario que levanta acta de la incertidumbre. No doy para más. Pero mejor notario que fabulador.

martes, 15 de septiembre de 2020

Agradecidos

Hace años, visitando una universidad y, según mi costumbre, leyendo la prensa local de su lugar, me encontré con un titular que venía a decir "La Universidad demuestra que no hay riesgo en las actividades de la empresa X".
Detalles. La tal universidad era española y la empresa X era un multinacional de país "en vías de desarrollo" que hacía aquí lo que las multinacionales de país "desarrollado" hacen en sus andanzas por países "subdesarrollado": ir a la suya y caiga quien caiga.
Más detalles: tenía algún amigo médico (ya fallecido, desgraciadamente), médico de familia, que se asombraba de la cantidad de determinadas enfermedades que se le presentaban en la consulta y que sólo podían atribuirse a la actividad de la empresa X.
Último detalle: mis colegas universitarios me comentaron que la empresa X financiaba un costoso proyecto de investigación en tal universidad y en uno de los departamentos con competencias en el asunto.
Así que: 1. No era "La Universidad", sino uno de sus departamentos de la Facultad de Ciencias. 2. El tal departamento recibía financiación de la empresa 3. No hacía falta ser muy avispado para darle la razón al médico y dudar de la razón del catedrático. 4. El funcionamiento de las multinacionales es "multi"-nacional, más allá de las cómodas clasificaciones de los países del llamado Norte y el llamado Sur.
Me he tenido que acordar de la anécdota (no lo era para los enfermos) ante algunas propuestas recientes sobre la financiación de las universidades públicas españolas. El que paga, manda.

Bien informados

Por un lado, tenemos las encuestas semanales de Gallup que muestran, en un gráfico bien expresivo, que el apoyo ciudadano a Trump ha estado oscilando en torno al 40 por ciento, con un aumento las semanas pasadas, pero con una vuelta a la "normalidad" en este mes. Otra cosa son las encuestas electorales, donde entran otro tipo de consideraciones. Pero el caso es, repito, que la aprobación es casi constante.

Por otro lado, se puede leer esta diatriba periodística contra el citado presidente. Sus mentiras, su venalidad, su irresponsabilidad, todo ello visible y constatable, incluyendo las cintas de Woodward en las que se escucha su posible "psicopatía" (no le importa el daño que pueda hacer el coronavirus, que lo conoce, sino el daño que puede hacer a su campaña de la reelección, razón por la que va a negar la importancia de la pandemia).
Todo esto del párrafo anterior o es desconocido por el 40 por ciento que aprueba su gestión o es falso (fake news, por supuesto). También podría ser que esos supuestos "males" no sean considerados tales por sus seguidores o que estos sepan que los "bienes" superan a los males  o que, sabiendo que no hay nadie perfecto, se sepa que los hay peores.
Pero no deja de ser chocante. La polarización de la sociedad estadounidense también puede servir para entender la paradoja: para algunos, no sería apoyo a ese candidato, sino rechazo a los "otros", a los "liberals" (que en las Españas llamarían "progres") y apoyo a una sociedad atacada por los inmigrantes, los anarquistas y los comunistas (esto último me suena: aquí hay quien acusa a los inmigrantes latinos del avance de la pandemia en Madrid). Pero el caso es que Trump aparece, comparativamente con otras instancias de gobierno, como el menos preocupado por el bienestar de la comunidad


Ver es creer

 Ya hace tiempo que había motivos para sonreír cuando se veía un "está pasando, lo estás viendo" ya que muchas cosas que estaban pasando no se estaban viendo aunque no fuera más que porque no tenían imagen que las dejara ver (¿se puede ver la deuda externa?). Pero también sucedía que había cosas que estabas viendo y NO estaban pasando. Ya hice una pequeña lista en mi Sociología del sistema mundial.

Ahora se nos advierte sobre los "fake videos" que permiten todo tipo de manipulaciones (cambiar los rostros, cambiar el fondo, cambiar las palabras). El receptor tiene todos los motivos para creer lo que está viendo. Si no se fía de sus ojos, ¿de qué se va a fiar?. ¿De lo que oye? Pues en la cita anterior van algunos ejemplos de engaños importantes a través de la imagen manipulada. Por eso desconfío de los "reenviados" sea cual sea su ideología o su motivación. Por si acaso, no me creo ninguno. Pero eso es ser un paranoide. Pues eso. Lo peor para un paranoide es que le persigan.

lunes, 14 de septiembre de 2020

Razas, tumbas y dioses

Hace unos días saltó la noticia de una profesora, en USA, judía por más señas, que se las daba de negra y latina. Ignoro los motivos.
Ahora sale que un estudio afirma que los españoles y los portugueses no son blancos.
He tenido que acordarme de la vez que la recogida de datos personales para el censo USA me tocó estando allí. En el formulario que yo tenía que rellenar se preguntaba por mi raza y se me daban opciones como "latino", "blanco", "negro" y las demás que no recuerdo. Estas las recuerdo porque, al no tener muy claro cuál de las dos primeras se me aplicaba, acabé poniendo la cruz en "negro". Supongo que no es delito. En todo caso, habría prescrito.
También supongo que los ADN son uno de los indicadores, pero, en cualquier caso, dada la mezcolanza de "razas" que ha habido (la Historia de la Humanidad es la historia de la mezcla de "razas"), el problema está (como con las "naciones") en dónde situar la frontera. El truco de mestizo no es suficiente ya que no deja claro dónde está la frontera entre él los dos de los que se supone qu es mezcla.
Mi tendencia es la de pensar que igual que las "naciones" (como los dioses) solo existen en la mente de sus creyentes, nacionalistas en este caso, las "razas" solo existen en la mente de sus creyentes racistas. Tal vez me equivoque en este último caso, pero no creo equivocarme al pensar que si lo que se hace es identificar "naciones" y "razas", la cosa se pone chunga: que se lo digan a los que sufrieron a los nazis y su raza aria.
¿Españoles, raza blanca? ("raza ibera" cantaban los falangistas españoles en pleno franquismo; no creo que el falangista boliviano -FSB- con el que viajé de Corumbá a Santa Cruz hace todavía más años que cuando el censo USA que me tocó, se ocupara en una raza boliviana)
¿Raza gitana? Pueblo Rom, Roma, vale. Pero ¿raza? Tengo amigos que se declaran gitanos y son rubios y de ojos azules y amigos de rasgos "agitanados" y de apellidos típicos que jamás pensarían tal cosa de sus antepasados y, claro, tampoco de sí mismos.
A ver si, al final, resulta que soy blanco y yo sin enterarme.
(Añadido el 19: sobre la "raza" de los vikingos con estudio del ADN.
Y una confirmación de que, por lo menos en el censo USA, uno tiene la opción de declararse lo que considere que es. Uno es lo que se declara. Algo así sucedía, creo recordar, en otros tiempos en Bolivia: uno podía elegir lo que declaraba ser. No sé si ahora se han "objetivado". En otro orden de cosas, habrá que recordar que Jordi Pujol, entonces Presidente de la Generalidad Catalana, definía como catalán a todo aquel que "vive y trabaja en Cataluña y quiere serlo". Su esposa, pasando los años, no lo tenía tan claro respecto al entonces presidente José -sic- Montilla. Como se ve, una cosa es lo que uno quiera y otra lo que los otros te etiqueten. Y ahí sí que hay razas: en la mente de los racistas)

Calderilla

Para poner en perspectiva las elecciones estadounidenses, esta noticia de Reuters: el millonario Bloomberg, que gastó mil millones de dólares en su intento electoral fallido, aportará 100 millones a la campaña de Biden a la presidencia. No sé cómo se arreglará con la ley que regula las donaciones, pero ya se sabe que hecha la ley, hecha la trampa, como esos empresarios que obligan a que sus asalariados aporten cantidades legales y, después, se las devuelven. Lo que sí sé es que es de bien nacidos ser agradecidos.
Desde esta perspectiva, los apaños financieros de los partidos políticos españoles son de risa. Pero no olvide que poderoso caballero es Don Dinero. Urbi et orbe.
(Pues sí: todos los partidos son iguales, pero algunos son más iguales que otros)

domingo, 13 de septiembre de 2020

Pintan bastos

 Comencemos con este artículo de The Economist sobre la OMS (no se pierdan el juego de palabras entre "who" -quien en inglés- y WHO -Organización Mundial de la Salud en inglés-). Reconoce lo que ha hecho bien en esta pandemia y añade que le haría falta más dinero y más "músculo" para afrontar lo que se nos viene encima. Lo del dinero, si Trump sale con la suya, va a ser complicado, sobre todo si se ve el gráfico de los donantes y se constata el papel muy preponderante que tienen las aportaciones estadounidenses, el primero con mucho en hacerlas (curioso, la Fundación Rotaria aporta por encima de muchos países miembros de la OMS). 

Y ahora situemos ese artículo en un contexto más amplio. Aquí desde el Deutsche Bank (en castellano) se describen con detalle y profusión los distintos problemas que afrontará el mundo. La "Era del Desorden", lo llaman y la lista de problemas es impresionante, viniendo de donde viene el augurio.

Un punto sobre ambos: la cuestión de la desigualdad que también aparece en la epidemia de corrupción que acompaña al coronavirus. Por un lado, parece que el coronavirus es clasista y lo será más. Es decir, que afecta más a unas clases sociales que a otras y, en el futuro, dejará una huella de más desigualdad todavía. Habrá (está habiendo) ricos más ricos, escandalosamente ricos, y más pobres, a saber, los sectores de las clases medias afectados por cierres y bancarrotas y los pobres de siempre, que se verán con sus necesidades básicas menos satisfechas todavía. Por otro lado, la combinación de factores que afectan al sistema mundial (y a su base física) harán que también haya ahí un "aventón" hacia más desigualdad. 

¿Dónde está el problema? Pues en que no se pueden separar indefinidamente los extremos de un resorte sin que acabe por romperse. Esa es una posibilidad nada desdeñable. No es inseguridad, es caos y es respuesta posible muy autoritaria, casi de ciencia ficción. Pero también es posible que el extremo superior de la estructura social se dé cuenta del peligro que puede conllevar un "Soylent green" (cuando el barco se hunde, se hunden todos con él) y hagan algo parecido a lo que hicieron en el siglo XIX, que crearon el Estado de Bienestar para debilitar el riesgo de la revolución que profetizaba el Manifiesto y en la que muchos creían. Ahora no se ve un riesgo parecido, más allá de la retórica y el "whishful thinking" (vuelve el Foro Social Mundial), pero el caos puede que no sea rentable y por eso algunos ricos comiencen a decir que quieren pagar más impuestos. Eso no sería suficiente para abortar el peligro de ruptura de la estructura social, pero es un indicador de que algo está cambiando en los sectores dotados de "egoísmo ilustrado".

sábado, 12 de septiembre de 2020

Uno más

The Lancet, en su editorial de esta semana, insiste en una obviedad que no debe de ser tan obvia cuando no se le hace caso: que la pandemia es un problema mundial, como insiste la OMS, pero que los nacionalismos son uno de los obstáculos para su resolución que se constatan (hay más, claro). Los gobiernos adoptan políticas divergentes, partiendo, muchas veces, de diagnósticos diferentes, y, si pueden, pelean por conseguir la vacuna para sus respectivos países. Y el que no pueda, que se aguante... sin pensar que vacunar a unos pocos no es solución. ¿Se imagina cómo sería el mundo si no quedara ningún "paria de la Tierra" y su "famélica legión"? Temporeros, mano de obra barata, trabajos que "nadie" quiere, "outsourcing", materias primas, explotación Norte-Sur. Un mundo de élites exquisitas vacunadas, abundantes en el Norte, pero muy importantes en el Sur (si prefiere otra metáfora, digamos Centro y Periferia, con dudas sobre la Semiperiferia, donde, según algunos, estaría por ejemplo España -y Cataluña, integrada o independiente, tanto da-). Exagero, no lo niego. Pero es a lo que lleva esta tendencia cetrífuga para abordar un problema que exige soluciones colectivas unificadas. Animal racional, dicen.

viernes, 11 de septiembre de 2020

Resumiendo

The Economist publica a diario (menos los domingos, que es día de descanso cristiano) un resumen de noticias al que llama EspressoEsta es la que se refiere hoy a las manifestaciones previstas en este día en Cataluña. Está todo: que el apoyo al independentismo nunca ha sio mayoritario y, encima, que está disminuyendo ligeramente; que, a pesar de ello (y con la ayuda de una ley electoral apropiada, añado), el independentismo obtiene mayorías en su Parlamento; que los partidos independentistas andan divididos sea internamente unos, sea entre ellos (véase La Vanguardia); que el actual presidente se enfrenta a la destitución por infracciones a la ley electoral; y que las manifestaciones de hoy, por causa del covid, no van a estar a la altura de la participación de los últimos años (comenzaron en 2012). Aun así, los organizadores de las manifestaciones de hoy vuelven a demostrar su elevada capacidad de organización y procurarán evitar saltarse las normas higiénicas generales. Eso sí, el gobierno central anda ocupado en otros menesteres: los presupuestos generales del Estado y la crisis económica que sigue su curso.
Sobre economia esto  y esto lo cuenta El Mundo.
Hay que ir a El Españolpara ver los preparativos de actos violentos en las manifestaciones de hoy por parte de organizaciones independentistas radicales.
(Añadido el 12: resumen de lo sucedido. No difiere mucho en lo esencial esto de El Mundo de lo dicho por The Economist y citado más arriba. Ahora hay más detalles, por supuesto).  

jueves, 10 de septiembre de 2020

Information overload/underuse

Con el tiempo se ha sabido. Ahora hay documentos que demuestran cuál fue la actitud y la política de Gorbachov frente a la invasión de Kuwait por parte de Irak. Hace treinta años de eso. A buenas horas, mangas verdes, se dirá. Pero es uno de tantos casos en los que ahora se sabe lo que entonces no se sabía. E igual hay casos de los que nunca se sabrá.
Por aquellos años participé en un proyecto de la Universidad de Naciones Unidas que tenía el título de este post: sobrecarga de información e infrauso de información. Para mí fue un fracaso. El revisor de mi trabajo quería un "estado de la cuestión", es decir, qué decían los colegas sobre el asunto, cosa que a mí no me interesaba mucho. Lo que yo quería era ver qué es lo que estaba pasando en aquellos momentos entre la "sociedad de la información" (insisto, años 80) y la sociedad desinformada, Así que me rechazaron mi trabajo que, de todos modos, publiqué.
Seguimos en esas: ahora hay mucha más información que entonces y la sobrecarga puede ser un factor de desinformación. Y ahora, más que entonces probablemente, hay gente muy desinformada aunque crea estar totalmente al día de lo que realmente sucede.
Un pequeño ejemplo: si hay una sociedad informada, dicen, es la estadounidense y si hay un tema sobre el que abunda la información es sobre el coronavirus y sus posibles vacunas. Gallup ha preguntado si son buenas las vacunas, algo que afecta directamente al entrevistado (lo de Gorbachov puede que le tuviera sin cuidado entonces -a mí la noticia de la invasión iraquí me pilló desayunando en Gotemburgo-). Pero han tenido la idea de dividir las respuestas según la ideología política del entrevistado y este es el resultado comparado con vacunas anteriores:

Como se ve, una parte de la respuesta se debe no al conocimiento de la realidad (sea favorable o contrario al uso de la posible vacuna) sino a otros factores, en este caso relacionados con la ideología política: los favorables al partido Demócrata son más proclives a dejarse vacunar que los del partido Republicano. No es exceso de información, sino mal uso de la misma... si es que se trata de información y no de otro tipo de prácticas políticas.
Vaya otro ejemplo, referido ahora a Cataluña Es posible pensar que los rusos influyeron en la campaña que llevó al referéndum de independencia o que fue gente de Soros los que lo hicieron. O ambos. O ninguno. La elección no vendrá del acceso a los datos, sino, como con las vacunas, de otras fuentes.
La primera y más evidente viene del uso sistemáticos de mentiras. Hacer creer, con la autoridad que da el puesto ocupado, una determinada cosa que el que la cuenta sabe que es falsa. No es que se equivoca incluso exageradamente (errare humanum est): es que miente. 
Vaya Maquiavelo: "El que mejor ha sabido ser zorro ese ha triunfado. Hay que saber disfrazarse bien y ser hábil en fingir y en disimular. Los hombres son tan simples y de tal manera que obedecen a las necesidades del momento, que aquel que engaña encontrará siempre quien se deje engañar". Nótese: no se engaña a todo el mundo, y, mucho menos, con tiempo por delante. Creo que era Lincoln el que decía que se puede engañar a algunos todo el tiempo. Pero no se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo.
Hay una forma más suave de trasmitir información para que sea mal usada. Se trata de las manipulaciones: dar la información acompañada de envoltorios que la hacen valorar de una forma u otra, cosa que sucede con mucha más fuerza cuando se observa (y no siempre se observa aunque se esté produciendo) la guerra sucia entre partidos y sus correspondientes intoxicaciones informativas.
La metáfora para entender estas últimas es la del prestidigitador que, para ocultar algo que está haciendo con la mano izquierda, hace muchos movimientos con la mano derecha para que el público se fije en ella y no vea lo que está sucediendo con la izquierda.
Total, y generalizando, que no es fácil saber que está haciendo ahora el "deep state" (o, en castizo, las "cloacas del estado"), qué nos están contando para que no lo veamos y cómo la información nos ha convertido, sí, en una sociedad de la información (con inteligencia artificial y todo), pero en una sociedad desinformada. Para mí, el caso más intrigante se produce cuando un problema mundial (crisis mediambiental, crisis financiera, crisis sanitaria) se presenta como una cuestión puramente local e incluso localista (por ejemplo, cuántos contagiados hay en mi pueblo, cosa importante sin duda, pero engañosa si se queda ahí o, si se prefiere, en qué están quedando las escaramuzas Turquía-Grecia, Yemen, Paquistán-India o China-India o, en otra escala, a dónde va el Brexit con su problema local: Irlanda del Norte).
He dado un vistazo a mi texto de 1985 "La sociedad desinformada". Desgraciadamente, es antiguo y no tengo versión que pueda colgar en el post. Pero créame que he intentado sonreír y no lo he conseguido. Hay algo que lo hace radicalmente diferente, a saber, lo que Rogoff ha llamado "la pandemia de la incertidumbre". Falta información. O sobra.

miércoles, 9 de septiembre de 2020

No todo es covid

El Institute for Economics and Peace acaba de publicar su ECOLOGICAL THREAT REGISTER 2020, un informe que se deja leer por la abundancia de mapas, tablas y cuadros que lo acompañan sobre las diferentes amenazas a las que se enfrentan los distintos países, las tendencias que han llevado hasta este punto y lo que se puede prever para el futuro inmediato. El resumen de su resumen sería este:

⭕ Over one billion people live in 31 countries where the country’s resilience is unlikely to sufficiently withstand the impact of ecological events by 2050, contributing to mass population displacement.
⭕ Sub-Saharan Africa, South Asia, the Middle East and North Africa are the regions facing the largest number of ecological threats.
⭕ By 2040, a total of 5.4 billion people – more than half of the world's projected population – will live in the 59 countries experiencing high or extreme water stress, including India and China.
⭕ 3.5 billion people could suffer from food insecurity by 2050; which is an increase of 1.5 billion people from today.

Un entretenimiento, nada alegre por cierto, puede ser el ver en qué punto se encuentran los Estados Unidos. Eso sí, cada nacionalista buscará antes que nada el puesto que ocupa su país. Comprensible. Como comprensible es que se preocupe por el coronarivus en su país, como si fuera un fenómeno local y solo local.

martes, 8 de septiembre de 2020

Exorcistas mutuos

 Sigo con el libro de mi colega y, a pesar de ello, amigo Lorenzo Dani (Il dialogo dell'exorcista. Breve descrizione d'un infelice modo de confrontarsi coi diversi). Comencemos por el principio: qué es un exorcismo. El Catecismo de la Iglesia Católica lo define (traduzco de la cita en italiano que proporciona Dani): Se produce un exorcismo cuando la Iglesia pide, con su autoridad, en nombre de Jesús, que una persona o un objeto sea protegido contra la influencia del Maligno y sustraído a su dominio.

Tenemos, pues, dos actores: el exorcista y el/lo exorcizado. La Verdad y la Autoridad en un lado y la influencia y el dominio del Maligno en el otro. La vida real introduce algunas matizaciones: el exorcista, como persona, no es perfecto. Nadie es perfecto, así que es más que probable que tenga algunos defectitos o incluso algunos grandes defectos: intereses espurios, Egos hinchados, lealtades de grupo por encima de todo y cosas parecidas. Pero la maldad del exorcizado es posible que tampoco sea total ya que es posible que tenga algunos elementos positivos en su vida y comportamiento, minoritarios tal vez, pero no por eso irreales.

Ahora supongamos una situación en la que dos exorcistas se enfrentan, cada cual con su Verdad y Autoridad y cada cual viendo con claridad la influencia y dominio del Maligno en el otro. Ambos piensan que "el que no está conmigo, está contra mí" y buscarán quien cumpla con tal papel: añadir legitimidad a su exorcismo.

Evidente: no se trata de una discusión científica en la que cada parte proporciona sus datos y métodos y, por tanto, la otra parte puede evaluarlos y, en su caso, proponer otros datos o una mejor aplicación de los métodos. Una discusión entre exorcistas no puede hacer eso, así que tiene que recurrir a otras habilidades.

La primera, obviamente, es buscar los datos que prueban el propio exorcismo y rechazar los datos del contrario. Como no son datos empíricos/observables, el procedimiento consiste en desdeñar los datos del contrario... que hará lo propio, no se crea. Una forma muy utilizada consiste en el abuso de adjetivos. Sórdido, penoso, vil, orquestado, molesto, triste, disparatado, horroroso, pasmoso, estruendoso aparecen en un solo artículo.

Otra es la de buscar quienes compartan el propio exorcismo o rechacen el exorcismo del contrario. Argumento de autoridad, por ejemplo. "Lo dijo el prestigioso -adjetivo inevitable- filósofo, académico, maestro, profesor etc.". El que lo haya dicho Fulano, por muy prestigioso que sea, no tendría que ser un argumento en sí mismo, a no ser que aportara nuevos elementos de juicio. Pero el solo apoyo, el solo crear grupo de apoyo, no tendría que ser argumento.

Hay una variante curiosa: la del exorcista que encuentra que alguien no ve la Maldad Absoluta que hay en el exorcizado. Ante quien se atreva a ver lo "poco" de bondad o verdad o sentido que hay en el contrario recibirá el asco, desdén, insulto, rechazo, desprecio del exorcista. Comprensible: reconocer ese poco de positivo que hay en él o ello es reconocer que no estamos ante algo Absoluto, sino "parcialmente" absoluto, que no deja de ser casi una ironía.

La política, sí, proporciona muchos ejemplos de exorcismos y exorcistas. Y los medios y las redes proporcionan constancia de sus actos. Personalmente, evito leer los textos de quienes rápidamente se demuestran exorcistas, sean a favor de quien sean. Si solo rechazara los exorcistas contrarios (ignorantes, exagerados, malintencionados, vendidos), tendría que hacérmelo ver. Y no digo que no acabe haciéndolo.

domingo, 6 de septiembre de 2020

De quién habla

El artículo habla de 
una estrategia basada en eludir la responsabilidad embarrando el debate público con el objetivo de sostener su Gobierno para que los empresarios a los que cede la voz puedan hacer negocio con el sector público.
Por lo visto se trata de algo común. Piense, si no, el lector en a qué político de su contornada se puede aplicar el párrafo que cito. Ya sabe, discusiones políticas vistosas e intrascendentes por un lado y, por otro, acciones menos visibles que tienen que ver no tanto con lo que se discute,  sino con los intereses de los que le apoyan o con los que hace negocios más o menos corruptos. Los intereses es lo que cuenta ¿Trump? ¿Áñez? ¿Johnson? ¿Modi? ¿Netanyahu?
Usted verá.

sábado, 5 de septiembre de 2020

Profecías

En la actividad económica, digan lo que digan sus elegantes modelos, hay dos tipos de profecías: las que se autocumplen y las suicidas.
El ejemplo clásico de las primeras es fácil de narrar: si entre el público se difunde la idea (falsa) de que un banco va a hundirse, los cuentahabientes e inversores correrán a sacar sus fondos de dicho banco (salvar los muebles), con lo que conseguirán que el banco que no corría ningún riesgo caiga y tenga que declararse en quiebra.
El ejemplo clásico de profecía suicida fue el marxismo y su idea de que los proletarios, que tenían poco que perder, harían la revolución bien poco orwelliana: los de abajo se pondrían arriba y los de arriba caerían abajo. Los de arriba, conociendo la profecía, tomaron sus medidas y se inventaron el Estado del Bienestar, una forma de reducir los fervores revolucionarios del proletariado haciéndoles parte del botín y dejándoles creer en lo de "clases medias". No es absurdo pensar que si la profecía marxista no hubiera tenido el éxito que tuvo en el siglo XIX, sus futuros se habrían producido. Pero era una profecía suicida, es decir, aquella que, por el hecho de ser creída, se impide que se cumpla.
Todo eso es sabido. Lo saben los que trasmiten bulos por las redes sociales (se dedican millones) y lo saben los políticos que trasmiten paraísos desde los gobiernos o infiernos desde las oposicions. Pero, de tejas para abajo, nadie es omnipotente y nadie puede estar seguro de que su profecía va a tener el resultado deseado por más que utilice datos y modelos de la mejor calidad.
Ahora tocan profecías que se pretende que se autocumplan: finales de 2021 las cosas irán bien, tasas decentes de crecimiento, empleo recuperándose, comercio mundial resucitando y todo eso. Ah, y vacuna. En el caso español, una ministra hace poco. A diferencia de otras profecías, las que ahora se hacen tienen una variable incontrolabe de momento: el virus, los virus en su guerra contra los humanos.
Pero también hay profecías en la dirección opuesta. Son de economistas de reconocido prestigio hablando de la inminente depresión, mucho más dura que el crac del 29 y, por supuesto, que la crisis de 2008. De ser así, y si el futuro de las tecnológicas estadounidenses es el que parece, mala barraca también para Europa, corregida y aumentada.
El problema es creérsela, ya que con eso se refuerza el carácter de autocumplida que pueda  tener. Pero, si no te la crees, estás negando un montón de datos y razonamientos (realidades, analogías y teorías). Tú verás.

viernes, 4 de septiembre de 2020

No hay nada perfecto

Son conocidas las políticas estadounidenses a favor de la democracia en otros países. Generalmente, tiene poco que ver con la calidad democrática del destinatario de tal política, así que podrá tener relaciones amistosas con autocracias y dictaduras y luchar por la democracia en países de democracia defectuosa. La diferencia no es la democracia, sino la geopolítica, incluida la petrolera, lo cual no ha impedido las andanzas del Democracy Project que conocí en Quito, aunque ya Galtung se había referido a él cuando el Proyecto Camelot.
Pase. Pero resulta curioso que la retórica a favor de la democracia (de sus prácticas acabo de hacer referencias) vaya acompañada por una democracia de dudosa calidad. Ya lo vi en 2004, cuando publiqué Democracia made in USA. Incluso ya entonces se podían percibir temas que después se han hecho corrientes.
De su nivel de práctica democráctica actual hay numerosos ejemplos, patrocinados, en su mayoría, por su actual presidente en su lucha por su problemática reelección. El último es el consejo que ha dado a los votantes de North Carolina para que voten (ilegalmente) dos veces, demostrando así que las elecciones se pueden amañar y preparando ya su argumento para declararlas amañadas en el caso de que pierda (si gana, no pasa nada).
En tiempos de Nixon se decía que la prueba de que cualquiera puede ser presidente de los Estados Unidos era el presidente Nixon, que tuvo que dimitir. Algo así se podría decir de más de una respetable democracia en la que el "demos" está prácticamente ausente y la "cracia" consiste en peleas tramposas entre partidos por conseguir el poder, y el que venga detrás, que arree.
The Economist publica anualmente un índice de democracia (discutible como todos, pero es uno de los que hay). Los Estados Unidos se encuentran en puestos elevados del gráfico, pero su posición va cayendo. Y más que caerá, me parece.
(50 años del triunfo electoral de Salvador Allende en Chile, que duró hasta 1973. Parece probado que, en el contexto de la posterior Operación Cóndor, los resultados electorales fueron mal vistos por los que apoyaron a Pinochet, no un demócrata precisamente, desde los Estados Unidos -documentación desclasificada aquí-. Si no recuerdo mal, el primer intento electoral de Evo Morales fue boicoteado también desde dicho país, por cuestiones relacionadas con el cultivo de la coca, supongo. Si su reciente cambio en la presidencia tuvo que ver con apoyos externos, litio, golpe o vaya usted a saber, es una de tantas cosas que se me escapan aunque sigo con mucho interés lo que dicen unos y otros)
(Añadido el 5: un artículo planteándose directa y explícitamente si la democracia estadounidense tiene arreglo. Y una noticia curiosa: el fiscal general del estado no tiene claro si votar dos veces es ilegal o no)

jueves, 3 de septiembre de 2020

Calidad de las élites

Un informe complejo, con una docena de variables para construir el índice de la calidad de las respectivas élites. La tablas las da ordenadas de mayor (¿mejor?) a menor índice.

No está hablando de cantidad/porcentaje de miembros de la élite ni de la desigualdad en los diferentes países y entre países (para eso Milanovic). Como siempre, son discutibles las variables que utiliza y el peso que asigna a cada una de ellas en el índice final (asunto en el que, tarde o temprano, aparece la ideología de los investigadores). Pero da qué pensar, y eso es lo que cuenta. Por ejemplo, en las diferencias del ranking en el subíndice de poder y el de valor, digamos, de manera impresionista, política y economía.