viernes, 31 de julio de 2020

Un buen resumen

Corto y pego. Se trata del comienzo de un artículo que retrata muy bien las discusiones en torno al coronavirus. Dice así:
Unos, no creen que exista el coronavirus.

Otros, lo aceptan pero se dividen en dos bandos:

Los que creen que es fabricado por el ser humano y los que piensan que es obra de la naturaleza.
Los primeros, se dividen entre los que piensan que fue obra de Bill Gates, de los chinos, del ejército estadounidense, etc.
Los segundos, se diferencian entre los que piensan que es una pandemia más y los que creen que es obra del desequilibrio eco-social causado por el capitalismo depredador de la naturaleza
Unos más, se dividen de acuerdo al remedio o la “cura” que proponen (remedios caseros, Ivermectina, Remdesivirm, Interferón, Hidroxicloroquina, Dióxido de Cloro, etc.)

Otros más, se dividen entre quienes creen que puede haber vacuna y los que lo ven improbable o imposible (“no existen verdaderas vacunas contra la gripe, VIH, y como el virus muta, la inmunidad es relativa”, afirman estos últimos basados en informes científicos).

La tensión crece mientras cada gobierno financia a sus propias empresas (privadas o estatales) para ganar la carrera contra el SARS-CoV-2, sin que la ONU o la OMS puedan hacer nada para impulsar acciones conjuntas y colectivas para fabricar una verdadera vacuna o algún medicamento efectivo.

Y en lo político sí que es cierto. En la mayoría de países crece la tensión, nadie escucha al otro; o eres “trumpista” o eres “anti”; o eres “uribista” o eres “anti”. No hay término medio.
Menos cuando se introduce explícitamente la política, las demás opciones tienen detrás abundante material en las redes que reflejan los estudios y opiniones contradictorias de numerosos expertos en la materia o simples youtubers o deseosos de llegar a influencers. Usted verá en quién confía. Es probable que confíe en su partido o en el partido que le resulta menos antipático. Con eso se ahorra un buen tiempo que puede dedicar a otros asuntos menos asquerosos. Pero sepa que hay quien tiene motivos para dudar de los experetos.
(Incluido el 2 de agosto. Un buen ejemplo, en Alemania, de negacionismo) 

jueves, 30 de julio de 2020

Dos entretenimientos locales

Se trata de dos textos muy diferentes en cuanto a tema, pero cuyos autores tienen algo en común. En uno, se habla de la situación de España a partir de la de su anterior rey. En el otro, se discute la identidad peruana precisamente en torno a su fiesta nacional, el 28 de julio. Son dos textos escritos desde fuera-dentro, una situación un tanto peculiar que seguro interesará a algunos e irritará a los que guardan una relación administrativa y/o sentimental con los respectivos temas. Por eso viene bien leerlos juntos, buscando no las semejanzas informativas y sus posibles errores, sino las semejanzas de actitud. Después, mírese cada cual a sí mismo y proceda a borrar el post.

miércoles, 29 de julio de 2020

El negocio de las vacunas

Ya tenemos precios (caros) de la mRNA-1273 para países ricos, y si le han ayudado financieramente en la investigación como han hecho desde el gobierno de los Estados Unidos, pues mejor que mejor. Ese es el mundo real que dibujaba el Financial Times y refleja Reuters. También El Mundo. Por supuesto, las acciones de tal empresa se han disparado, por encima de sus competidoras que parece que van detrás de la que está en cabeza (dicen, que nadie lo ha visto) y que, en buena lógica, anuncian precios más bajos que el de esta adelantada. Competencia de precios se llama la estrategia.
Curiosa mezcla de "menos Estado, más mercado" y "más Estado, menos mercado". Y tanto
Dinero, poder y el que venga detrás, que arree. ¿Luchar contra la pandemia? Pero ¿qué dices? Nacionalismo.
Recuérdese el dicho "Piove? porco governo", propio de quienes echan toda la culpa de todo al propio gobierno sin ver más allá de las fronteras. En realidad habría que decir "Piove? povero governo" si se trata de un gobierno no-central, no-rico. Tienen que elegir entre el negocio (en las Españas, el del turismo) y la salud pública. No es fácil encontrar la fórmula para lograr el máximo posible en la mezcla de esos dos objetivos. Menos si no hay antecedentes de políticas eficaces y se mira poco a lo que sucede al margen de ese gobierno. Pobrecitos. Ellos y los que le sustituyan (digan lo que digan ahora estos, con o sin moción de censura)
(Nota: particularmente "povero governo" en el caso español en el que si aumentan los contagios en una nueva ola no solo se van todavía más los turistas, sino que entra en crisis la lluvia de euros que tenía que caer desde Bruselas)
(Añadido el 1º de agosto: Más de lo mismo, a saber, que el beneficio tiene prioridad sobre la salud pública. No hay novedad, señora baronesa, no hay novedad)

Grandes, pero benévolas

La broma sobre Zuckerberg era que, preguntado si querría ser presidente de los Estados Unidos, habría contestado que no, que eso le supondría perder poder. Porque no solo se trata de lo que estos grandes empresarios de grandes empresas (Google, Amazon, Facebook, Apple, es decir GAFA) han ganado en estos agitados tiempos de la pandemia. Es que su poder parece ser ya excesivo y hasta el Congreso de los Estados Unidos les ha convocado hoy para ver si se trata, encima, de monopolio (horribile dictu). El tono y parte del texto que utilizarán algunos de ellos en su respuesta se conoce y vale la pena de leerlo. Claro, ser grande no es delito. Encima, expresa el sueño americano. Pero... ¿ha habido -hay-  abuso de poder? (Y hay más)
Se dice que los periódicos no venden ejemplares a sus lectores, sino lectores a sus anunciantes (y a sus financiadores). No hace falta ser muy conspiranoide como para suponer que muchas de estas empresas no venden sus productos: venden usuarios, sus preferencias, sus relaciones, sus localizaciones. Cosas que anunciantes y otros vendedores pueden encontrar interesantes para sus intereses.
Cuando Google, a un mindundi de provincias como yo, le dice que sabe a dónde ha ido el mes anterior y, encima, le pide juicio sobre algunos de esos lugares, parece que la tentación de olvidarse de la "privacidad" puede producirse y caer en ella. Es mucho dinero.
Todo esto se sabe. Y lo aceptamos tácitamente (después de decirle a la empresa que aceptamos su política de privacidad). Total, no nos afecta en nada. A lo más, como temen algunos congresistas, pueden poner en práctica políticas monopolistas. Y eso, ¿a quién le importa? Otra más. Porque eso sí que es poder. No sé si la tipología de Weber se aplica. Creo que no. Pero el gobierno de Turquía tiene sus propias razones. Les preocupa otra cosa.
(Lo sucedido, aquí y aquí)

martes, 28 de julio de 2020

Otro turismo

El año pasado lo practicaron 2 millones de personas, que suponen el segundo sector ya que aporta al PIB nacional, después del petróleo, 12.000 millones de dólares. Este año no pasarán de 10.000 los peregrinos. Mala cosa para el sector.
El avispado lector habrá visto que no me refiero a la catástrofe española de este verano sino al haj, la peregrinación que todo buen musulmán debe hacer por lo menos una vez en la vida. Los datos son de The Economist de hoy. Más completo en Le Monde diplomatique
He visto por algún sitio la caída de visitas al Vaticano. No recuerdo los datos y no creo que sean comparables con los de Arabia Saudí. Pero sí puedo imaginar que eso también ha sido un golpe para la economía italiana. Pero de más difícil cuantificación ya que se produce a lo largo de todo el año y, en "paquetes" que incluyen otras visitas más mundanas. El Vaticano y lo que ha sido la bendición dominical forman parte de un turismo más amplio. La peregrinación a la Meca es más específica.
No se me ocurren peregrinaciones de tal impacto económico en otros lugares. El turismo en España ciertamente no es religioso. Hay quien dice que es turismo de las S (sex, sea, sand, spirits, sun). Pero como deja dinero...

domingo, 26 de julio de 2020

Virus sin fronteras, o hasta ahí no más

Hay una parte de acierto al constatar que el movimiento del coronarivus es ajeno a la estructura de fronteras que caracteriza al mundo actual (y a los anteriores). La prueba es cómo llega hasta Corea del Norte después de dar vueltas por el Planeta en el que nadie está a salvo, viva bajo las fronteras en que viva. ¿Cierto? ¿La Tierra es un solo país y los seres humanos son sus ciudadanos, como decía el fundador de la Fe Bahai? Pues hasta ahí no más.
Primero, y antes que nada, el virus no vuela, sino que lo trasportan personas concretas que cruzan fronteras. De ahí las fronteras cerradas para quien venga de España y quiera ir a Noruega (o tendrá que someterse a cuarentena) o el consejo francés respecto  Cataluña (asunto que, por cierto, ha despertado algunas bromas entre los unionistas, no entre los secesionistas, claro, asunto compensado por los gobiernos que lo han impuesto para las provincias de Huesca -Zaragoza- y Lérida -Cataluña-).
Pero, sobre todo, porque es dentro de las fronteras realmente existentes en que se aplican unas políticas u otras y, así, hay dudas sobre qué líder político lo está haciendo peor (parece ser que Trump tiene casi todos los números de la rifa) o cuál es el país que, dentro de las fronteras de Europa -no solo de la Unión-, tiene la epidemia bajo mayor descontrol (España, claro, aunque no se trata de un ranking mundial, para el que hay otros candidatos, por ejemplo en América Latina). Sintomático que algunos líderes políticos, como el inglés, reconozcan haberse equivocado en sus decisiones sobre la pandemia (tal vez lo descubrió al haber sido él mismo infectado).
De todas formas, hay algo que, de alguna forma, rompe las fronteras. Se percibe cuando se ven las estadísticas de afectados según determinados criterios sociales. Se trata de la categoría de "vulnerables": ancianos, clases bajas o grupos etiquetados como "razas inferiores" -aunque no se les llama así, pero lo de "raza" implica un juicio peyorativo-. En algunos casos, van más allá de las fronteras y no porque, como decía el Manifiesto Comunista, "los proletarios no tienen patria", que la tienen. Y tanto que la tienen. Pero es curioso el peso que algunas de esas categorías, como la de la edad, tienen sobre las estadísticas.
Y ahora ha tocado a los jóvenes, llamados "irresponsables", que rompen el viejo esquema por causa, dicen, del "ocio nocturno" que no se practica, me parece, por las clases más bajas (y tal vez tampoco por las más altas), sino por los de un segmento intermedio que desahoga su frustración colectiva a través de esos "excesos" nocturnos. No hace falta que vayan a las discotecas: en la urbanización en la que vivo ya hace casi 50 años, tenemos a nuestros propios "irresponsables" que dicen que nadie les tiene que poner reglas y que expresan su agresividad (fruto, como digo, de su frustración generacional y personal) a través de la violencia destructiva. Entre ellos no hay, pues, contagios...de momento. Su riesgo es real y sus padres acaban siendo tan "irresponsables" como sus hijos al no percatarse del problema que tienen ante sí y no haber introducido educación al respecto.
Volviendo al tema, es claro que el virus no conoce fronteras, pero las fronteras son un factor central en la organización de este mundo y, de una forma u otra (el tipo de gobernantes que han tenido la ocurrencia de elegir, el nivel de renta colectivo, el nivel de desigualdad dentro del nivel de renta del país, la mayor o menor incidencia de categorías sociales vulnerables -los "irresponsables", aunque crean lo contrario, parece que también lo son-) influyen en el contagio.
Aunque la OMS sepa que la solución tendría que ser "trans-fronteriza", las soluciones (si es que lo son y no son un truco electoral más) son intra-fronteras. Contradicción primaria.
(Evidentemente, me he saltado la norma que me he impuesto de comentar a partir de noticias e informes y citar consiguientemente. Es lo malo de escribir desde la tablet y no desde el ordenador/la computadora -curioso caso de sexismo-. Pero no me resisto a saltarme este incumplimiento de la norma: acabo de ver, en The Economist, una interesante reflexión sobre el modo con que el coronavirus está alterando la macro-economía como disciplina, aunque es pronto para saber, dicen, en qué dirección. Igual habría que analizar la pandemia en términos de "globalización", es decir en su cara "glocal", global+local)


viernes, 24 de julio de 2020

Opinión pública

¿Vox populi, vox Dei? La voz del pueblo ¿es la voz de la verdad? Traducido a nuestros días ¿son las encuestas fuente de alguna verdad? Así se presentan de vez en cuando, en particular cuando las respuestas coinciden con la línea ideológica del medio que las reproduce (después de haberlas encargado). Mucho más si hay una autoridad de reconocido prestigio que refuerza tal creencia. 
Pero lo mismo puede decirse de los resultados de una votación, donde ya no hay sesgos debidos a la muestra, la elección de las preguntas y la profesionalidad de los encuestadores. La voz del pueblo, la democracia, sirve para tomar decisiones que pueden ser totalmente equivocadas. Creo que era Churchill el que decía que era el peor de los sistemas, exceptuando a todos los demás. Es para tomar decisiones, no para encontrar la verdad.
La Vanguardia publica hoy un reportaje sobre lo que se podría llamar el caso Galileo. Un científico que, en su tiempo, tuvo la osadía de publicar unas ideas contrarias a lo que la opinión pública de su tiempo daba por evidente. Tenía la osadía de decir que eso de que el Sol sale por Oriente y se pone por Occidente no se correspondía con la realidad, aunque se fundamentara en las Sagradas Escrituras y la autoridad del Papa. La opinión pública y la autoridad competente coincidían. Claro que el que manda manda. Y la Santa Inquisición, en sesión presidida por Roberto Belamino, jesuita y después santo, le condenó y él tuvo que retractarse por escrito de sus "errores" (parece que lo de "eppur si muove" no es histórico, dice el reportaje que cito). 
No se me ocurren casos en la actualidad tan extemos. Pero, a menor escala, más de uno.

miércoles, 22 de julio de 2020

En perspectiva

Algunos gobiernos europeos andan muy contentos con esos 700.000 millones de ayudas para afrontar la crisis económica. Otros andan muy contentos porque aumentan su capacidad de controlar a la Unión Europea. Y otros lo están porque sus perspectivas electorales han mejorado. Finalmente, los que lo están porque las ayudas no van a depender del propio nivel de gobernanza democrática. No hay como un baño de nacionalismo autoritario para dejar contentos en la actual ola.
El gobierno de la Comunidad Autónoma en la que vivo anda muy contento porque confía recibir 14.000 millones de euros en los próximos seis años como parte de la parte que del total corresponden a las Españas, una décima parte, pues, de los 140.000 que llegan desde Bruselas endeudada, que esa es otra.
Para hacerse una idea, en la última semana la fortuna personal del fundador de Amazon ha aumentado (sic) en 13.000 millones (de dólares en este caso). Aumentado, insisto. Y en un día. Se trata de uno de los grandes beneficiados por la pandemia. Suerte de haber montado una empresa cuyos servicios son muy demandados y cuya cotización en Bolsa ha aumentado consiguientemente.
Por mi parte, espero pacientemente a que me reduzcan la pensión pública que me gané con muchos años de trabajo y de cotización. No sé cuánto se ahorrará el Estado con el conjunto de recortes en las pensiones, pero algo es algo.
(Añadido el 24: Para seguir con la perspectiva, el Senado de los Estados Unidos acaba de aprobar un presupuesto "de guerra", es decir, del Departamento de Defensa, el Pentágono, de 740.000 millones -de dólares, eso sí-

martes, 21 de julio de 2020

Globalización según qué

Que el mercado financiero es coextensivo con el mundo, parece que no hay grandes dudas. Las Bolsas se miran unas a otras y los capitales corren según sus intereses o según sus miedos o entusiasmos momentáneos. Es un poco exagerado. Solo un poco. Pero es innegable que algo de intervención hay en ese mercado-mercado (es decir de oferta y demanda libres, con infinitos ofertantes y demandantes, todos ellos con información suficiente como para tomar su decisión racional de medios (inversión o no) y fines (beneficio)). Pero, en fin, menos da una piedra aunque los Estados que practican el dumping fiscal y promueven su propio paraíso fiscal no sean, precisamente, un gran agente globalizador.
El mercado petrolero es otro mercado global. Cierto que algunos productores están de acuerdo en elevar o reducir artificialmente los precios en determinadas circunstancias (pienso en la crisis del petróleo de 1973, año negro, según rezaba la portada de la revista Triunfo). Pero, si bien es menos "mercado global" que el financiero, sí que actúa a escala mundial (que en inglés se dirá "global", razón por la que los nacionalistas franceses prefieren la palabra "mundialización" antes que "globalización"). Los financieros no tienen patria. No son los proletarios, como decía el Manifiesto Comunista y la I Guerra Mundial se encargó de desautorizar: los proletarios sí que tenían patria.
Un paso más en la intervención de los Estados en ese supuesto mercado global. El de las mercancías. Barreras arancelarias, las que hagan falta, incluso para los más neoliberales. El ejemplo de estos días es el de Huawei y el 5G, asunto en el que varios gobiernos han practicado lo que difícilmente se podría llamar "globalización".
Parece que, al final, la palabrita se va a quedar en un recurso retórico a utilizar según conveniencias ideológicas transitorias.
¿Globalización de la mano de obra? De momento, nada. Otra cosa será si el coronavirus altera sustancialmente la pirámide de edades en los países ricos. Por mucho robot e Inteligencia Artificial que se introduzca, siempre quedará la necesidad de mano de obra para aquellos empleos u ocupaciones que no quiere nadie.
Que Gallup mantenga su capacidad de encuestar a escala mundial (global), no afecta demasiado al presente argumento. Pero no hay por qué desecharlo.
(Una vez más, me encuentro con un texto que habla de la desglobalización, pero no sé a qué globalización se refiere)

lunes, 20 de julio de 2020

Coronavirus en Europa

El País publicaba este gráfico:

Por fin veo datos en proporción a los habitantes y ya me gustaría verlos a propósito de los tres primeros países en el mundo en lo que a casos se refiere: los Estados Unidos, el Brasil y la India.
El gráfico, además, permite ver cuántas muertes se producen en proporción al número de infectados. Suecia (7,2 %), Alemania (4,5) y Noruega (2,8) pueden atribuirse un buen sistema sanitario. Pocos mueren respecto a Francia (17,3), Bélgica (15,3), Reino Unido (15,3), Italia (14,3) o España (10,9).
Discutir sobre datos en esta linea (siempre diciendo que en todos los casos son problemáticos -no sólo lo son en el propio país según puede que diga la respectiva oposición-) podría ser interesante. Pero me da pereza meterme a darle a la calculadora.

Más Estado

Sigo encontrando ejemplos del cambio de eslogan, que ya no es "menos Estado, más mercado". El hecho es que el marcado por excelencia, el mercado bursátil, mercado globalizado donde los haya, da casos como este:
La Bolsa de Seúl cerró hoy en negativo una sesión marcada por las dudas sobre la aprobación de medidas de estímulo para combatir los efectos de la pandemia en Europa y EE.UU.
Es la agencia EFE. Los "estímulos para combatir los efectos -económicos- de la pandemia" no parece que tengan que venir del mercado sino del Estado, aislado (USA) o en jaula de grillos (UE) que, como se ve, tienen en común la U de unidos o unión. Y esos estímulos son "aconsejables" para el alza en las Bolsas.
Por supuesto que hay partidos que rechazan esos estímulos (por que no los necesitan y el que venga detrás, que arree, ya que ellos son paraísos fiscales) o proponen hacerlos imposibles (rebajando los ingresos fiscales del Estado, es decir, bajando impuestos y no hay curva de Laffer que valga más allá de lo dibujado en una servilleta). Pero así es la política que podría devolvernos al "menos Estado, más mercado" gracias a este juego de suma-cero o, peor, suma-negativa: menos Estado, menos mercado. Anarcocapitalismo.
(Añadido el 21: esta madrugada he escuchado la rueda de prensa del presidente español que, desde Bruselas, ha explicado el éxito de la negociación. Habrá estímulo (con una rebaja, claro) y ahora se trata de ver si las Bolsas lo ven interesante como para que haya un alza. El Financial Times se pregunta si eso supondrá un cambio en el "paisaje" inversor).
(Añadido el 22: Las Bolsas se han puesto muy contentas con las noticias sobre vacunas contra el coronavirus -o similares- y sobre el acuerdo europeo para los fondos a dedicar a paliar los efectos del tal coronavirus. Pero el coronavirus en los Estados Unidos les ha amargado el día)

domingo, 19 de julio de 2020

Incertidumbre bancaria

Lo entenderán los que entienden de economía. Hablan aquí de bancos y, fundamentalmente, de los Estados Unidos, pero transnacionales.  Yo me quedo con la entradilla:
Banks’ earnings show that panic has been calmed, and economic pain deferred. Just don’t ask their bosses what happens next.
Un viejo amigo, economista, que ya no podrá corregirme, me explicaba, poco antes de la crisis de 2008, que el problema eran los bancos, básicamente en quiebra técnica y no solo técnica. Por algún lado he leído ahora algo parecido sobre la situación económica que acompaña al coronavirus o, si se prefiere, que el coronavirus ha agravado, que no producido (a ciascuno il suo).
Que sea el prudente The Economist el que hable de pánico reducido o calmado, está bien. Pero que insinúe que resulta muy difícil hacer predicciones, tomando como ejemplo lo que serían las respuestas de los directivos de esos bancos a la pregunta de "y ahora ¿qué?", hace recordar que la incertidumbre es mala consejera. Se está viendo estos días en la agrietada Unión Europea, cada vez más Comunidad Económica Europea y ya casi Mercado Común o, simplemente, Mercado. Europa de los mercaderes, como decían los contrarios al ingreso de España en tal institución y que ahora procuran que no sea eso.
Hay más incertidumbres, obviamente. Por ejemplo en lo que se refiere a las vacunas (para el mal de los bancos y para la pandemia). Por lo que se refiere a esta última (y el paralelismo se impone) los expertos no están de acuerdo: hay quien anuncia su hallazgo para fin de año y hay quien lo deja para dentro, por lo menos, de dos años. Todos expertos de reconocido prestigio, no solo quienes se han montado un youtube de exaltación personal-profesional.
Pero la incertidumbre va más allá: suponiendo que se haya encontrado tal vacuna (o tal remedio para la inestabilidad bancaria), quién la va a vender y quién la va a poder comprar o recibir (si se trata de sanidad pública o banco público). País rico que compra ya ahora vacunas inexistentes, pero adelantándose a los acontecimientos y país pobre que bastante tiene con enfrentarse a la pandemia cotidiana. Y dentro de cada país, ricos y pobres, claro. Con precios prohibitivos (el beneficio es el beneficio,  así son las reglas del juego económico, la llamada "lógica del sistema") es claro quiénes podrán comprarlos o haber comprado un Estado Benefactor que evite el riesgo para los que han podido comprar pero podrían estar rodeados de contagiados que no han podido comprarla y eso no es bueno para empleos "bajos".
(Añadido el 21: Es el Financial Times el que puede decir que el que avisa no es traidor. Los bancos, efectivamente, pueden tener todavía peores problemas si hay una nueva ola en la pandemia. No es nuevo, dicen. Lo arrastran desde la de 2008).
(Opinión española autorizada)

viernes, 17 de julio de 2020

Coincidencias

Todavía no he visto los periódicos de "fuera", pero aquí están las portadas españolas de hoy con referencias al show del homenaje a los ya fallecidos (españoles, por supuesto, e incluye a catalanes) en la pandemia. Los que mueran a partir de hoy en los varios brotes activos y contagios comunitarios conocidos, esos no tendrán homenaje o se le hará uno ad hoc si esto acaba.
Aparece el "caso Pujol", ex-presidente de Cataluña con esposa e hijos, en algo que se sabía: corrupción, mafia, asociación para delinquir, ocultación de capitales, fraude fiscal o como acaben llamándose sus delitos. Pero también aparece, de refilón, el "caso emérito", las andanzas del anterior rey de las Españas, las declaraciones de una de sus numerosas ex-amantes (el adulterio, en los borbones, no es excepcional), las indagaciones suizas y todo ese mundillo de corrupción, ocultación de capitales, fraude fiscal o como acaben llamándose sus delitos.
Un ejercicio para aburridos: eleven una devota plegaria al buscador de san Google  que diga "pujol rey juan carlos" y encontrarán entradas de, por lo menos, hace tres años. Por lo visto, habría habido relación entre los delitos de uno y de otro y, según algunos medios, se habría intentado tapar lo de Pujol para no sacar más lo de Juan Carlos.
Ahora se terminó. Juan Carlos está "tocado y (casi) hundido". Difícilmente salvable. Así que campo libre para volver a Pujol sin presiones en contrario por parte del CNI, el Centro Nacional (español, por supuesto) de Inteligencia.
He perdido la referencia, dada mi manía de borrador compulsivo, pero he visto quienes pretenden que el regreso del caso Pujol a las portadas se hace para "desarmar" y "tapar" la vergüenza por el caso Juan Carlos y el largo silencio al respecto. No sé si sirve. Como tampoco sé si esta coincidencia relativa de ahora no es más que el resultado de una larga coincidencia judicial con ramificaciones en el extranjero (bancos y paraísos fiscales). Las cosas se hacen cuando se puede, aunque el caso Pujol se benefició de la pretensión de "tapar" lo de Juan Carlos y, ahora, ya no valga la pena intentar tapar lo intapable. No es, por tanto (eso creo), que salga lo de Pujol para "distraer" a la opinión del caso Juan Carlos. Es que, caído Juan Carlos, ya no vale la pena ralentizar el juicio a los Pujol.
Por supuesto, la justicia será la encargada de establecer si, en ambos casos, hubo delito y, en esa eventualidad, pedir su pena correspondiente. Monárquicos habrá que subrayen lo de Pujol y secesionistas que subrayen lo de Juan Carlos (y más en su actual campaña anti-monárquica, eligiendo un enemigo externo para intentar unificar las divisiones internas y la opinión pública distraída). Son, guste como guste, dos casos espectaculares.
(Nota: la noticia "española" que veo en Le Monde se refiere a la victoria del Madrid sobre el Barcelona en un partido de fútbol cuyo resultado me hizo despertar de mi sueño por culpa de los vecinos que lo celebraban. Lo mismo en el Jornal de Notícias. De países vecinos.
Una semblanza de Pujol en La Vanguardia de hoy, sobre todo la de Fernando Onega en lo que respecta a sus relaciones con el entonces rey Juan Carlos)
(Añadido por la tarde: gracias a un amigo puedo poner el enlace en el que se supone que "lo de Pujol" es, ahora, para distraer la atención de "lo de Juan Carlos".
Pero, oh cielos, la nota que antecede es un montón de inexactitudes y errores. La culpa, mi ignorancia enciclopédica sobre los asuntos del fútbol: no se trataba de un partido sino de sendos partidos en los que se dirimía quién iba a ser el campeón. La nota se limita a levantar acta del interés levantado por tal eventualidad. Pido disculpas, pero no lo borro. A lo hecho, pecho)

jueves, 16 de julio de 2020

Negocios del covid

Algunos son evidentes: fabricantes ahora de mascarillas/barbijos que antes hacían otra cosa e incluso malvivían, fabricantes de "remedios" y, no digamos, "vacunas", traficantes varios y hasta "conseguidores", personas que por un módico precio te consiguen cita (previo pago entre 50 y 200 euros en las Españas) para darte de alta como ciudadano y así conseguir un empleo que los lugareños no quieren ocupar.
Minucias. Stiglitz y otros llaman la atención sobre los buitres que sobrevuelan (la metáfora es mía) sobre las deudas que el coronarivus ha acentuado y que enriquecerán a bancos y abogados.
Otros apuntan hacia el "qué hacer" una vez existan las vacunas y se planteen los más que evidentes problemas políticos y económicos (y de corrupción) que se pueden plantear y que pueden conocerse solo con un poco de sentido común (no hace falta un experto que igual está ya enganchado en alguna mafia el respecto)
Y los entrenadores para el fuerza de trabajo alterada por la pandemia.
En las formas, nada nuevo: negocios ideales, lícitos, ilícitos e ilegales. Para todos los gustos según se encuentre uno en la cadena del beneficio. Cambian algunos contenidos, pero las reglas del juego siguen siendo las mismas básicamente.
(Enumeración de beneficiados por el Covid que me hace llegar un amigo)

martes, 14 de julio de 2020

Cultura de la cancelación

Dos artículos hoy sobre el tema. Uno en castellano y otro en inglés. En el fondo, hay una preocupación por las libertades, en particular la de expresión. Pero también hay una preocupación por parte de una élite intelectual que siente que está perdiendo sus privilegios.
Parece que, por un lado, se extiende una cultura de la intransigencia en ámbitos que van de la política a la producción intelectual. Por otro lado, los nuevos medios permiten campañas (de actores reales o de robots o mixtas) contra determinadas opiniones y contra determinadas personas. Un sesudo artículo con citas a pie de página a autores reconocidos deja de tener interés y es sustituido por tuits virales de los que los medios convencionales (prensa y televisión) acaban haciéndose eco.  Se ha dicho que "si no estás en Twitter, no existes" (en ese sentido no existo y en mi "por qué escribo" que aparece en la columna derecha de mi blog no está el objetivo de tener muchos "seguidores"). Entiendo, pues, que los que ven reducida su "existencia" se sientan incomodados.
Pero eso por la parte de los atacados. Los atacantes son otra cosa. Basta ver los "comentarios" en los medios que los permiten y no los filtran. Por lo que se ve, influyen aunque, por supuesto, tampoco son omnipotentes, como tampoco lo son  esos supuestos cabildeos en la oscuridad que dicen que mueven el mundo, tema que vuelve ahora a propósito del coronavirus y el Nuevo Orden Mundial.
(Un buen artículo describiendo en qué consiste esa "cultura" y sus desarrollos)

domingo, 12 de julio de 2020

Comentarios sin texto

Voy a prescindir de las preceptivas (según mis auto-normas) citas y voy a ir a los comentarios.
Lo primero que me llama la atención es el chunta-chunta (en francés, en italiano y en inglés de las dos costas del Atlántico y en castellano, claro) sobre el notición del día: que un presidente haya aparecido en público por primera vez llevando la mascarilla. Hasta Fox lo subraya: que lo haya hecho y que sea la primera vez. Trump, por supuesto. Ya no dirá que llevarla hace afeminado.
Primeras imágenes de Donald Trump con mascarilla en pleno récord de contagios en EE.UU.
Otra cosa es (y eso viene casi de tapadillo) la preocupación que debería haber no tanto sobre la dichosa mascarilla, que ya se las trae, sino sobre lo que en la tradición política estadounidense se llama "October surprise", la sorpresa que algunos presidentes, buscando su reelección, preparan en octubre para que el electorado le siga siendo fiel en noviembre. En el caso de Trump (que perdió las elecciones populares que le dieron la presidencia -sic-), la sorpresa podría ser particularmente espectacular, vista la tendencia al espectáculo (no se olvide que tuvo un "reality show" en la televisión) del personaje. De todos modos, el triunfo del Barcelona sobre el Valladolid obtiene mayor eco, también en prensa no-española. Incluso más que el de la transformación de un museo en mezquita, Santa Sofia, que antes de museo fue basílica cristiana.
Por supuesto, el coronarivus sigue llevando la palma. Aparece relacionado con la política (también con la electoral) con más frecuencia (me parece) que su relación con la economía, representado, en este caso, con gobiernos que en el dilema entre restricciones preventivas y reducción de producción y ventas, prefieres afrontar este segundo asunto por encima del primero: las restricciones no son buenas para la economía (y que se lo digan a los modernos países que se basan en el turismo de masas). Irán es un caso interesante. Y, faltaría más, son noticia los personajes importantes o conocidos que han sido contagiados.
Sigue la confrontación entre expertos (a cuál más) sobre origen, pronóstico y terapias (vacuna incluida). Usted puede elegir y hasta morirse en un "party" dedicado a manifestar que la pandemia es "fake", cosa esta que se produce desde la derecha libertaria (nadie tiene derecho a coartar mi movilidad y mi vida privada) como desde la izquierda anti-imperialista (truco de los poderes fácticos para preparar a mayor dictadura cuando se produzca el patacrac económico). 
El baile de cuántos infectados/muertos por el coronavirus continúa con tendencia a dar cifras absolutas evitando la penosa tarea de calcular las cifras relativas a la población (por ejemplo, San Marino es irrelevante por el número de personas afectadas, pero no lo es tanto por el porcentaje que tal número supone sobre el total de su población). Y, con muy escaso respeto por los datos, están quienes siguen hablando del "modelo sueco".
(Las tentaciones están para caer en ellas, no sea cosa que no se repitan, así que no me resisto a la tentación de dar el enlace a este artículo de The Economist sobre la pandemia del VIH, sida. Obsérvense los dos gráficos: el de la evolución de infectados y muertos a escala mundial y el de inversión, por países, en el estudio del tema)

viernes, 10 de julio de 2020

Que viene el lobo

Un disidente, Amalrik, publicó en 1970, un libro premonitorio, pero se equivocó en la fecha (las predicciones con fecha son peligrosas). Se titulaba "¿Sobrevivirá la Unión Soviética a 1984?". Obviamente, la fecha era un guiño al libro de Orwell. Era la excepción: pocos lo anunciaban.
Precisamente por aquellos años orwellianos asistí a una mesa redonda de Silviu Brucan, Andre Gunder Frank, Johan Galtung e Immanuel Wallerstein. Este último, en su turno, afirmó que la caída de la Unión Soviética no había sido pronosticada, en sus años anteriores, por nadie. Frank, sin interrumpir al que estaba en uso de la palabra, levantó su mano indicando que él sí lo había hecho (Las ponencias las editó en Alicante el Instituto Gil-Albert en 1993 y pasaron sin pena ni gloria aunque resulta despectivo llamarlo "opúsculo" como en la cita que se copia al final de este post).
Contrasta lo poco que hubo sobre la Unión Soviética con lo abundantes que son las predicciones sobre el fin de la hegemonía estadounidense o, si se prefiere, el fin del imperio americano (estadounidense, porque América es más grande que USA).
Hoy encuentro un caso más, con la particularidad de que compara el hundimiento de la URSS con lo que el autor, de Princteon, observa y prevé para los Estados Unidos, Late Soviet America. Problemas de liderazgo interno y dificultades de gestionar las disidencias y tensiones internas igualmente, amén de problemas para mantener algunos elementos externos centrales como el papel del dólar en el comercio mundial. Queda el armamento, sí. Así que abróchense los cinturones, que viene curva.

(Esta es la cita en un serio artículo académico. Obsérvense los sustantivos y adjetivos bien poco académicos, amén de las comillas de "científicos sociales" y el calificativo de "opúsculo" -obra científica o literaria de escasa extensión-: multitud, cómodo, soflama, ingenuo, incoherente
Un ejemplo elocuente de esta clase de explicaciones, a cargo de una multitud de «científicos sociales», lo ofrece el opúsculo que recoge las intervenciones en un seminario de S. BRUCAN, A. G. FRANK, J. GALTUNG e I. WALLERSTEIN, El orden mundial tras la crisis de la guerra del Golfo, Alicante, 1993. Hay en este opúsculo proposiciones para todos los gustos. El recurso, tan cómodo como utópico, a una «autoridad mundial» que controle y dirija un sistema mundial tan interdependiente y global como el actual (S. BRUCAN, «El orden mundial tras el fracaso del comunismo y la guerra del Golfo», pp. 7-30, en particular pp. 27-30). Una simple soflama ideológica plagada de autocitas y referencias periodísticas, con errores de bulto cuando entra en concreciones sobre la Carta y la práctica de la ONU (A. G. FRANK, «Sin novedad en el Este», pp. 3 1-82, en particular pp. 64-66). Una reiterada e ingenua versión polemológica del nuevo orden mundial, en la que se recurre a Freud para hablar de las carencias de la condición humana y de las terapias frente al conflicto, al tiempo que se reflexiona en pie de igualdad sobre los conflictos de clase y de sexo en el seno del sistema (J. GALTUNG, «Las perspectivas de conflicto y el nuevo orden mundial», pp. 83-11 8). Y por fin, un incoherente discurso construido desde la pura teoría política, que prescinde de cualquier análisis objetivo de la realidad internacional y conduce a afirmaciones que causarían la envidia de F. Fukuyama al menos por su originalidad; sirva de muestra la siguiente: «El verdadero significado del fracaso de los regímenes comunistas es el fracaso definitivo del liberalismo como ideología hegemónica. Sin algún tipo de fe en su promesa, no puede haber legitimidad duradera para el sistema mundial capitalista. Los últimos verdaderos creyentes en la promesa del liberalismo fueron los partidos comunistas al viejo estilo del antiguo Bloque Comunista. Sin ellos para continuar realizando esta función, las clases dominantes del mundo han perdido cualquier posibilidad de controlar a las clases trabajadoras del mundo de otro modo que no sea por la fuerza. El consenso se ha ido, y se ha ido porque ha llegado el soborno. Pero la sola fuerza, como sabemos al menos desde Maquiavelo, resulta insuficiente para permitir que las estructuras políticas sobrevivan mucho» (1. W ALLERSTEIN, «El descrédito del liberalismo», pp. 119- 147, cita en p. 135 ; ver también en el mismo sentido pp. 137- 138).  

jueves, 9 de julio de 2020

Orden de importancia

Una mercancía se produce cuando se invierte un capital, se aplica una fuerza de trabajo y una determinada tecnología, todo ello organizado por una gerencia. Ah, bueno, sí, también hay materia prima.
Las posibilidades de jerarquizar estos elementos son muchas y algunas tienen nombre. Capitalismo, claro, cuando las decisiones se toman en función de los accionistas o los propietarios individuales o colectivos. Y lo de colectivos va en serio. Es ahora el dominante, pero puede venir con variantes: tecnocracia, cuando las decisiones se toman en función de lo que quiere la gerencia en sentido amplio. No tengo nombre para cuando las decisiones se toman en función de las modas tecnológicas que se convierten en el centro de a producción. Sí hay nombre para el capitalismo comunista (búsqueda del beneficio por encima de todo, acumulación incesante de capital -de capital, digo-) en el que se supone que es el poder obrero el que decide.
La realidad no se deja encasillar fácilmente. Las letras negritas de los dos párrafos anteriores son instrumentos para ver la realidad, no descripción de la realidad misma. 
Pero, de momento, dejan al margen la producción en términos de la materia prima que podríamos encontrar en la Naturaleza. Eso no cuenta. Cuenta el acceso y se busca donde lo haya. ¿Litio en el salar de Uyuni, en Bolivia? Pues a por el litio como sea, incluso evitando que se nacionalice y la decisión sea estatalista (gestores nombrados por el Estado), pero no por ello más ecologista, respetuosa con la PachaMama.
Otros constatan la pérdida de poder por parte de las organizaciones sindicales y el auge de los accionistas que las sustituyen en la toma de poder.
Y, sí, también están los entusiastas de las "nuevas tecnologías" y las dificultades que encuentran para ni siquiera plantearse los problemas negativos que plantean, todo ello sin necesidad de llegar al ludismo apocalíptico contra las máquinas que, en la revolución industrial inglesa, expulsaban fuerza de trabajo. Pero algo hay y no irrelevante.
Por seguir con anécdotas (y llamarlo anécdota es ironía), está el caso de los gestores que han tenido datos sobre el impacto negativo de la actividad de su empresa sobre el medioambiente y lo han ocultado sistemáticamente a sus accionistas.
No parece que, en general, el capital haya perdido muchos puestos en esta jerarquía. No es gobierno absoluto, claro, pero los cambios en la jerarquía de estos factores vale la pena de ser tenidos en cuenta.
No he incluido a los consumidores, que también cuentan. Pero eso pertenece al departamento de ventas (respondiendo a la demanda, creando demanda, engañando), no al de producción. Pero sí está en el capítulo de gerencia.

miércoles, 8 de julio de 2020

Pobreza

Un diagnóstico completo:
The world is at an existential crossroads involving a pandemic, a deep economic recession, devastating climate change, extreme inequality, and an uprising against racist policies. Running through all of these challenges is the longstanding neglect of extreme poverty by many governments, economists, and human rights advocates.
Proviene de un informe para el Human Rights Council de Naciones Unidas dedicado a este último tema: la pobreza. El informe se puede leer desde este otro texto que lo comenta y lo enlaza. 
Lo primero que hace es mostrar las debilidades de los métodos habituales para "medir" la pobreza y su disminución en el mundo. Trata, obviamente, del Banco Mundial y su problemático índice monetarizado y ciego para el problema de la pobreza de las mujeres. Pero tampoco se queda satisfecho con la perspectiva que añaden los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
No es un problema cuya incidencia se esté reduciendo sino que, por el contrario, puede llegar a límites insoportables para la sociedad humana tal como la conocemos. 
Hay propuestas políticas. Pueden verse allí. Y se puede discutir la probabilidad de que se pongan en práctica.  Siento que lo único que se me ocurre añadir es "al perro flaco, todo son pulgas". Pasa, en las Españas (incluye a Cataluña) con los temporeros. Los viajantes del Titanic (que ya sabemos cómo terminó) tuvieron destinos diferentes según la clase de la que llevaran pasaje.

lunes, 6 de julio de 2020

Homenaje a Morricone

Las publica El Mundo.  Me cuesta decidir cuál me gusta más. ¿Novecento, La misión, Cinema Paradiso. Por un puñado de dólares, El bueno, el feo y el malo? Me cuesta, sí. Tal vez ese sea el orden de más a menos. Las otras no las recuerdo.

Las cosas claras

Este es el resumen de The Economist, menos contaminado por la utilización política que se hace de la tema:
Authorities in Spain, one of the countries worst affected by covid-19, have reimposed restrictions in two regions after ending a total lockdown on June 21st. Catalonia introduced a lockdown in El Segriá on Saturday, affecting about 200,000 people, after a surge in cases. Galicia followed suit on Sunday, preventing 70,000 people from leaving their homes. As Europe reopens for the holiday season, governments worry that there could be more such local spikes.
Primero, como mostraban ayer las tablas con fallecidos en términos absolutos y en porcentaje, se trata de uno de los países más afectados por la pandemia.
Segundo, los brotes afectan a varias regiones (de momento, no a la mía, pero si a Aragón y otras que la revista no cita). Cataluña, que tendrá que gestionar con el gobierno central "algunos detalles" y, en particular, Galicia que, con gran sentido de la previsión, tenía/tiene convocadas elecciones locales para el domingo próximo. Podrían haber añadido los de The Econmist al País Vasco que también pone urnas con distanciamiento y mascarilla/barbijo ese mismo día.
Detalles. Para mí, lo fundamental es que no preocupan los enfermos y su riesgo de muerte. Preocupa la gran "industria" mundial y, en particular, española: el turismo. Eso dice que preocupa al gobierno español, sobre todo si tiene que extender el confinamiento que ya hay en esos lugares con rebrotes. Igual se deciden por el modelo Trump: la economía tiene prioridad absoluta. O, si se prefiere, es determinante en última instancia.
Lo tienen claro en el Financial Times: mal irán las cosas para la democracia si no pensamos como ciudadanos.
Con razón se comenta en La Vanguardia
El rebrote en Lleida ya es un ejemplo ‘micro’ de un problema ‘macro’: el virus obliga a un nuevo confinamiento, destapa la fragilidad de la ‘nueva normalidad’ y, es más, pone sobre la mesa una emergencia social y tambalea la política. El caso leridano, un todo en uno, es un aviso para navegantes.

domingo, 5 de julio de 2020

Absolutos y relativos

Es curioso comparar estas dos tablas.
La primera da los países con mayor número de fallecidos por coronavirus
La segunda da los países con mayor porcentaje de fallecidos respecto a su población. Números relativos
Los medios suelen subrayar las cifras absolutas, pero el porcentaje sobre el total de la población parece mucho más interesante. Se ve en qué queda el modelo sueco. Pero, hay que insistir, son datos que hay que tomar con cautela, como puede ser el caso belga. 
(Los datos completos y algunos más para todos los países a día de hoy, aquí).

El pasado no se borra

Da la impresión de que, ya que no sabemos lo que nos va a deparar el futuro, nos dedicamos a saldar cuentas con el pasado. Por supuesto, están las estatuas que, en medio mundo, se están derribando. En ese caso, mi problema no es el personaje, sino los que las erigieron, con qué mentalidad y con qué propósito. De ser así, el derribo no soluciona nada más allá de la satisfacción de la propia agresividad que ha encontrado un objeto sin importancia, pero visible: tiene foto. Los esclavistas estadounidenses han sido noticia.
Otra cosa es pedir disculpas, como el gobierno argelino pide que haga Francia. El pasado colonial no se borra así como así. Tampoco para España. Tampoco el pasado colonial belga personificado por Leopoldo II en el Congo (belga, por supuesto) y cuya estatua en Amberes ha sido también derribada.
Por decirlo todo, me gustaría ver qué sucede con las estatuas, en América Latina, de libertadores que lucharon contra el ejército invasor (español, aunque no sólo) y encontraron formas de oprimir con más fuerza a los indígenas, algunos de los cuales lucharon con los españoles mientras otros lo hacían con los libertadores. Los vencedores (independentistas) no solo oprimieron a los indígenas sino, en algún caso (Argentina, Uruguay), acabaron con ellos mediante la violencia directa. 
Nada en contra de los actos simbólicos. Pero mejor si vienen acompañados de decisiones como la decisión MABO australiana. Reconocimiento del mal hecho, intento de reparación. En el polo opuesto, celebrar el "día nacional" (4 de julio) de un país en un territorio que fue de los indígenas y que ya se "ocupó" mediante esculturas megalíticas de los conquistadores y no hacer la mínima referencia al hecho.

viernes, 3 de julio de 2020

Enemigo que unifica

Una de las funciones que tiene el conflicto social es la de unificar a las partes. Algún presidente ecuatoriano fue un genio en el uso de tal principio: si tenía un problema interno, buscaba a un enemigo externo y el pueblo se unía bajo su mando. También son un posible ejemplo las guerras con el Perú (1858, 1941, 1981 y 1995, que esa sí que me lo pareció y por parte de los dos presidentes). Hay quien dice que la invasión de Grenada por parte de Reagan fue un caso parecido: hacer olvidar asuntillos domésticos.
Un caso reciente: el proyecto de Netanyahu de anexionarse todavía más territorio palestino ha conseguido que Fatah y Hamas (que en el pasado incluso llegaron a las armas) se pongan ahora de acuerdo. Un enemigo con ese comportamiento exige que nos pongamos de acuerdo, por lo menos contra él.
Toda regla tiene su excepción: la multiplicación de partidos, organizaciones y grupos independentistas en Cataluña al margen del "enemigo común" (llámese Madrid, España, el Estado, incluso los españoles) enemigo que, en teoría, tendría que unirlos.
(Nota: Obsérvese en estos dos últimos casos lo problemático que resulta decir "los" palestinos o "los" catalanes. Los palestinos, además de los no afiliados, incluyen a los que tienen la ciudadanía israelí, pero no la nacionalidad judía y pueden presentarse a las elecciones al Knesset, parlamento israelí, generalmente en grupos diferentes, aunque esta vez habían conseguido aliarse algo más. Ocupan sus 17  escaños y los hay suníes, cristianos, drusos y beduinos. Si los catalanes son, según diría Jordi Pujol, el problemático ex-presidente, "los que trabajan y viven en Catalunya", la heterogeneidad no es tan alta, pero no menos real. Resulta difícil entender en nombre de quiénes hablan los que dicen hablar en nombre del "pueblo palestino" o en nombre de "los catalanes", palabra que tendría que incluir hasta a los que promueven Tabarnia y, tal vez, a los que no viven en Cataluña).

Optimista informado

Stiglitz publica un artículo (traducido al castellano) que vale la pena leer para hacerse una idea de los múltiples factores que explican las diferencias en la tasa de mortalidad por coronavirus entre los países. Su resumen es este:
Varios factores determinan la tasa de mortalidad por COVID-19 de un país: la calidad del liderazgo político, la coherencia de la respuesta del gobierno, la disponibilidad de camas en hospitales, el alcance de los viajes internacionales y la estructura etaria de la población. Sin embargo, una característica estructural profunda parece estar dándole forma al papel de estos factores: la distribución de ingresos y de riqueza de los países.
Su trabajo consiste en hacer ver las interrelaciones entre estos factores y cómo la desigualdad juega un papel importante. Hay que repetirlo: no único, como tampoco lo es la situación del sistema sanitario (privatizado, recortado, reducido). Pero insiste en lo que parece ser una tendencia generalizada: la tasa de mortalidad se explica, entre otros factores, por el nivel de desigualdad. Pero la pandemia ha agudizado esos niveles de desigualdad. Su párrafo final:
Pero se acerca el día del ajuste de cuentas. A falta de gobiernos coherentes, capaces y confiables que puedan implementar una respuesta equitativa y sostenible a la pandemia y una estrategia para la recuperación económica, el mundo sucumbirá a mayores olas de inestabilidad generadas por un conjunto creciente de crisis globales.
¿Es eso ser pesimista?

jueves, 2 de julio de 2020

Así hablaba el Virus

Hemos ganado y, sin embargo, hemos perdido. En nuestra lucha con/contra el bípedo implume hemos logrado desarmarlo y destruirlo. Pero justo por eso hemos perdido nuestro principal apoyo, el soporte de nuestra existencia. Ahí fallamos. No supimos verlo. Pero ellos habían fallado mucho antes.
La guerra del bípedo contra aquel planeta comenzó pronto: consumieron, agotando recursos desde sus inicios. Eran un cáncer para su planeta. En realidad, nada de su entorno podía llamarse “natural”: en todas partes se encontraba la huella del bípedo en el que mayoritariamente habitábamos. Porque si ellos habitaban el Planeta, nosotros, los virus, habitábamos en ellos.
Nuestra fortaleza vino de dos frentes. Por un lado, ellos, infectando la llamada Amazonía, lograron que nuestra especie se unificara hasta ser, literalmente, Uno: la Bacteria. Con muchas variantes, sí, pero dotados de una única conciencia, propósito y estrategia. Nuestra fuerza se demostró ya entonces con las muertes que aquel “choque bacteriano” supuso, para los industriosos y agresivos primeros habitantes de la selva, hasta dejarla oculta bajo la apariencia de una selva virgen. No lo había sido: el bípedo había cortado árboles, construido diques, montado plataformas y urbanizado de forma general. Pero el Virus, nosotros, no habíamos podido unificarnos completamente: sus bacterias, a las que estaban acostumbrados, no eran las bacterias de los bípedos “colombinos” que llegaron del otro lado del mar y aquel encuentro de nuestras especies supuso nuestro primer gran fortalecimiento. De la Unidad provino nuestra primera posibilidad de vencer.
Pasó el tiempo y el bípedo encontró que tal vez podríamos estar ganando la guerra e inventó nuevos productos bactericidas. No es que los descubrieran. El bípedo llevaba milenios atacándonos con las fuerzas de que podía disponer en cada momento. De hecho, los primeros bípedos ya usaban alguna forma de antibiótico, no químico e industrial como después hicieron, pero sí natural y no por ello menos antibiótico. Eso sí, abusó de tales productos hasta hacernos inmunes a los mismos y, a partir de ese momento, nuestra victoria estaba cantada. Su exceso de higiene también intervino.
Destruyeron su planeta y emigraron a otros diferentes, pero llevándonos consigo en sus viajes. Éramos millones en cada uno de sus cuerpos y no nos preocupaba si estaban mejor o peor alimentados, si se dedicaban a una cosa u otra. Cierto que lo que ellos llamaban sexo era una de las fuentes de nuestra fuerza. Nosotros nos fortalecíamos, y más al disponer ellos cada vez menos de lo que llamaban antibióticos eficientes. Había supuestos antibióticos, pero lo que conseguían era hacernos todavía más fuertes pues nos inmunizaban todavía más y permitían que nosotros explorásemos nuevas variedades y formas de atacarles en lo que ellos llamaron “nuevas enfermedades” y nosotros “hacia la victoria final”. Había habido, eso sí, aliados, a saber, el Hongo. Y el calentamiento global
Tuvimos un momento de pánico y fue cuando observamos que eran capaces de producir máquinas parecidas a ellos mismos, pero contra las que no podíamos hacer nada. Robots las llamaban. Creían, ingenuos, que habían llegado al estadio final. Y se volvían a equivocar. Con bípedos cada vez menos abundantes (nosotros los matábamos), los robots carecían de mantenimiento y, también ellos, morían.
Pero no nos dimos cuenta de que nuestro triunfo era nuestro fracaso: al ser cada vez más escasos, nos íbamos quedando faltos de habitación y alimento con lo que también nuestro número comenzó a disminuir ya que concentrarnos en otras especies vivas no compensaba lo que estábamos perdiendo.
Había algo más. Algo estaba sucediendo en el universo, no solo en los planetas en los que habíamos convivido en los bípedos. Comenzamos a sentir que el espacio se reducía. Algo así como si los planetas se estuvieran acercando y las agrupaciones de planetas también. El proceso se ha ido acelerando y empezamos a temer que no solo nos hemos quedado sin nuestra alimentación principal y tengamos que malvivir de sucedáneos, sino que es posible que el universo se esté contrayendo a marchas forzadas hasta el punto de que su concentración haga imposible del todo la existencia de la vida. Podría pasar en cualquier momento.

(Publicado, con algunas modificaciones, el 24 de abril del año pasado en el diario Información -Alicante-, última colaboración de una cadena que comenzó en 1979, aunque hubo algunas pausas, y estuvo inalterada todos los miércoles desde hace 20 años. Ripushaniña, que, en quechua boliviano, significa "ya me estoy yendo")

miércoles, 1 de julio de 2020

Un retraso

La anexión (ilegal, excepto para los que tienen la Torah como norma absoluta) de más territorios palestinos por parte del gobierno de Netanyahu estaba programada para hoy. Se retrasa. Gantz, que le sustituirá como primer ministro en septiembre de 2021 (se turnan como hora los alcaldes de mi pueblo: cosas de la aritmética electoral), no lo tiene tan claro. 
Para la adicional anexión se exhiben argumentos sociales (los asentamientos realmente existentes, ilegales, claro), políticos (promesas electorales de presidente acusado de corrupción) y religiosos (YHWH habría regalado al pueblo judío el territorio que va desde el Nilo al Eufrates, Eretz Israel, y es cumplir la voluntad de su Dios el llegar a tal objetivo integrista).
Veo ahora una encuesta que ayuda a entender el apoyo del gobierno de Trump a tal programa. En año electoral, la anexión tiene más apoyos entre los republicanos que entre los demócratas y entre los evangélicos que entre cualquiera de las demás clasificaciones religiosa en USA. 
Fascinante los grupos evangélicos que apoyan la anexión por motivos religiosos: creen que todo buen cristiano debe promover el retorno de Jesús a la Tierra, cosa que sólo sucederá cuando Israel recupere sus fronteras "bíblicas". Otra cosa es que bastantes, entre ellos, sean anti-judíos (al fin y al cabo, fueron ellos, y no los romanos, los que mataron al Jesús histórico). Lo que importa es la Segunda Venida, tenga un Armagedón como inicio o no. Por cierto, el presidente Reagan creía firmemente en que el Armagedón (la lucha final entre el bien y el mal) tendría un componente de guerra nuclear. 
De momento, se retrasa. Nota: Gantz es militar de carrera.
(Añadido el 13 de agosto: por lo visto, los acuerdos Israel-Emiratos bendecidos por los Estados Unidos incluyen abandonar el proyecto de anexión)
(Añadido el 17: pero también pueden ser un obstáculo más para el modelo "Dos Estados" y una mayor derrota para los palestinos de Palestina -los hay también en Israel-)