domingo, 31 de mayo de 2020

Gota y espiral

Esta noche pasada la brutalidad policial estadounidense se ha incrementado como aumentaban los actos vandálidos y se hablaba, desde fuentes más que autorizadas, de intervención del ejército.
Lo primero que se me viene a la mente es la metáfora de la gota que colma el vaso. Es decir, una situación muy inestable a la que el más mínimo aporte hace que se rompa el equilibrio. Una mesa a cuatro patas cuesta más de ser movida que una mesa que está en un muy difícil (por no decir imposible) equilibrio sobre una sola de sus patas: hasta con un soplido se la podría hacer caer. Traduciendo: el equilibrio racial en los Estados Unidos es muy inestable y un hecho (o hechos) como el de la muerte de un negro a manos de un policía blanco hace que se rompa y que la gente (negros) se eche a las calles a protestar por lo acaecido que obtiene todo su significado en el contexto de segregación larvada o, si se prefiere, de vulnerabilidad estructural por parte de este grupo de personas a las que llamar "afro-americanos" no cambia en nada su situación.
Hay algo más: la violencia por parte de la policía también ha aumentado. Es, si se quiere, un caso de acción-reacción o, sencillamente, de espiral de la violencia: te doy, me das, te doy más, me das más, te doy mucho más, me das mucho más, te doy muchísimo más y ya no hay quien pare, razón por la que se envía al ejército que detenga a unos y a otros aunque, "defensores de la ley", estén básicamente de parte de una de las partes (la vulnerabilidad de los negros, por lo visto, no es contra la ley).
Y, como era de esperar, hay versiones sobre los sucesos que los achacan a grupos de determinada tendencia política, extremistas, terroristas y hasta con intervenciones extranjeras. En todo caso, dicen aquí, que la respuesta a las manifestaciones contra la violencia policial es... más violencia policial.
(Nota: En la escalada de violencia verbal entre parlamentarios españoles está claro el principio de acción-reacción. De momento, no parece que se aplique lo del equilibrio inestable precisamente porque todavía es verbal. Acusar, por ejemplo, a un partido de pactar con otro partido, cuando el acusador también lo ha hecho recientemente, muestra hasta qué punto domina la retórica. Si se quiere, todos son vulnerables. Y con ellos, los ciudadanos de a pie).
(Añadido el 2 de junio: manifestaciones por la muerte de un palestino autista a manos de la policía israelí. No es exactamente lo mismo).
Actually were just getting started.
“Actually, we’re just getting started.” (The New Yorker, Victor Varnado)

sábado, 30 de mayo de 2020

De Hermano a Hermano

El Fundador (Zuckerberg) la dice al Presidente (Trump) que su instrumento para hacer de Gran Hermano, Facebook, no va a intervenir en la verdad o falsedad de los mensajes que se trasmitan por su medio. La broma que en su día se hizo sobre el Fundador es que, en el supuesto de que se le preguntara si quería ser presidente de los Estados Unidos, él habría contestado negativamente. ¿Razón? Que ser presidente le supondría perder poder.
Pero la cosa no va por ahí (ahora), sino por el ataque del Presidente a la competencia ahora "fraternal", Twitter, que osó aconsejar a sus usuarios que no se creyeran el tuit de Trump sin antes haberlo contrastado con los hechos. Tuvo, sí, la osadía de intervenir en la verdad o falsedad de los mensajes que se trasmitían por su medio. Intolerable. ¿Impropio de un Gran Hermano?
Así que Facebook se alza como alternativa adicional: no va a intervenir. Cada palo que aguante su vela y él, de paso, le quita algunos clientes a los que poder vender a los cosechadores de big data (Como los periódicos, estos medios no venden acceso sino que venden a los que han accedido. Los periódicos no venden periódicos a los lectores sino lectores). Algo más ramplón que el Ministerio de la Verdad, pero no ajeno a él, incluida la neolengua que llamará fake news a los bulos. Fake news es más presentable.

viernes, 29 de mayo de 2020

Carrera macabra

Este gráfico muestra las recientes causas de muerte por enfermedad en el mundo. Los que indicaron que había otras enfermedades que iban por delante del coronavirus pueden ver cómo han evolucionado durante estos meses de 2020. A ciascuno il suo.

Suicidio compartido

No pasa únicamente en España, pero aquí lo veo más de cerca como, con sus peculiaridades, en mi Bolivia. La clase política (lo que antes algunos de sus actuales miembros llamaban "casta") se reúne para intentar solucionar (es decir, "poner parche") a lo que está sucediendo en la sanidad (en parte por decisiones que en su día tomaron los partidos mayoritarios en los gobiernos)  y, además, en lo que ya está sucediendo y va a suceder con mayor fuerza que es la debacle económica, simbolizada por los sucesivos cierres de fábricas de automóviles con aumentos espectaculares en el número de desempleados (lo de los Estados Unidos, en este terreno, es particularmente impresionante ya que 40 millones de desempleados nuevos significa 40 millones de personas que, probablemente, no van a pode acceder a la sanidad -privada, por supuesto- excelente y muy cara, es decir, inasequible para ellos). 
En ese contexto dramático, la mentada "clase política" se dedica no a intentar enfrentarse a los problemas reales de la ciudadanía, sino a insultarse de cara a ver quien ocupa el gobierno, insultos que poco tienen que ver con los citados problemas. Como clase, es un suicidio colectivo ya que pierden credibilidad o generan fragmentaciones sociales basadas en pasiones, rencores y agresividades. Perderles el respeto es algo que se habrían ganado a pulso (y ahí no estoy pensando solo en las Españas).
El otro suicidio sería el de una ciudadanía que diera totalmente las espaldas a la política. Hartos de tanto teatro, se dedicarían a pasear y tomar el sol. "¿Votar? ¿A "estos"? No se lo merecen" se dirán. Así que la minima minimorum de la democracia que es el voto se convertiría en mayorías cualificadas de abstencionistas (a lo estadounidense), permitiendo así que las decisiones que afectan a esos abstencionistas las tomen quienes solo tienen una relación contractual (eso es el voto) con un reducido número de militantes, entusiastas y algunos fanáticos sin fronteras, amén de los financiadores, claro.
Llámese entonces al Cirujano de Hierro (sea de la Guardia Civil o del Ejército) que ponga orden en tamaño desbarajuste. El contexto en el que se produjo el intento de golpe de Estado del 23-F de 1981 era mucho más suave y manejable que el de ahora. Y, para acelerarlo, irrítese a las "fuerzas del orden" para que impongan el orden por la fuerza. Nada que ver con la acusación al gobierno de ser autoritario.

Globalización ahora

Cualquier repaso sobre qué se está diciendo sobre la globalización (los franceses dudan entre globalización y mundialización ya que consideran globalización como un anglicismo), proporciona cualquier cosa menos claridad, ya que sigue pujante, está en crisis, está en retirada, está mutando o hay que añadirle algún adjetivo para entenderla. Por lo que veo, sigue vigente la manía de hablar del tema sin definirlo, y digo manía porque si hay un término polisémico es éste, con lo cual difícil sabemos qué pretende el autor pronosticando o analizando una cosa si no sabemos a qué cosa se refiere. 
Hace ya años intenté revisar los distintos significados que tenía la palabra globalización. Haciendo algo de violencia a los datos (lo reconozco en aquel texto), podríamos encontrar tres grandes grupos de "globalización", a saber, una ideología, una política económica y un proceso histórico. A estas alturas, sí parece que las realidades a las que se refieren esos tres epígrafes tienen algún tipo de crisis.
La ideología globalista ha encontrado una fuerte alternativa: los nacionalismos, tanto estatales como sub-estatales. Que se lo digan a la Unión Europea, a la OMS, Banco Mundial, OIT, ASEAN y no digamos ALCA (por orden de aparecer en mi cabeza). El "America First" es, quizá, el mejor ejemplo, distante incluso de "America second to none" de Reagan.
La política económica que fue el "consenso de Washington" ya pasó. Pero también están pasando los "outsourcing" que se están convirtiendo en repatriaciones de factorías que vuelven a la Madre Patria respectiva de la correspondiente transnacional (que no multinacional, que esa sí sigue siendo global o, como su nombre indica, de muchas naciones). Que haga falta una política mundial para resolver el problema sanitario local, no quiere decir que exista y se practique.
Que la pandemia haya tenido algo que ver, parece claro. Pero también que no se trata de algo producido únicamente por el covid-19 que lo que ha hecho ha sido acelerar tendencias anteriores.
El proceso histórico de un sistema extendiéndose por conquista, colonia o comercio ya está descrito al comienzo del Manifiesto Comunista del siglo XIX. Ya no puede extenderse más y eso crea dificultades para un sistema cuyo funcionamiento se basa precisamente en la extensión. Tal vez el mundo de la red internacional (internet) y la inteligencia artificial sea su alternativa y ahí también se puede ver el peso del coronavirus.
No es momento de discutir qué palabra se refiere mejor a la realidad. Cada una sirve para lo que sirve. Es lo que significan lo que cuenta. Complicado el acuerdo con Ionesco: "Les paroles seules comptent. Le reste est bavardage".
Dystopian future utopian future dystopian future utopian future...
“Dystopian future, utopian future; dystopian future, utopian future...” 
(Copiado de The New Yorker)

(Añadido el 30: Vayamos a lo inmediato. En el periódico en el que he publicado muchos años, tenemos hoy a un alcalde que pide reindustrialización para depender menos del exterior, una postura bien poco globalista. Pero también tenemos a un empresario, presidente de una patronal por más señas, que pide desbloquear la movilidad nacional e internacional para así impulsar el turismo)

jueves, 28 de mayo de 2020

Turismo de bulos

Una muy buena colección de bulos, a centenares y de 2020, a propósito del coronavirus y localizados en muchos países. Se presenta como hoja de cálculo, con su localización, su origen, el país en que ha nacido y cada uno en su lengua original. Cierto que no todos podemos leer farsi ni, mucho menos, chino o japonés. Pero los que están en español (menos el ejemplo 355) o en cualquier lengua en la que uno se maneje, son un buen muestrario de cómo va el mundo. Algunos han sido virales. Un paseo por esta base de datos es un paseo por el mundo.

Extremos

Este artículo compara, en un extremo, a los Estados Unidos y Reino Unido y, en el otro, al Vietnam, Nueva Zelanda y Corea del Sur, de los que se suele hablar poco. Estos últimos funcionan adecuadamente en su enfrentamiento con la pandemia y aquellos no. Es obvio que estos dos grupos tienen más componentes, pero ahí se quedan los articulistas. Y esta es su conclusión:
The contrasts between the US and UK, on the one hand, and Vietnam, South Korea and New Zealand, on the other, offer important lessons. Far from retreating into the role of fixer of market failures and outsourcer of services, governments should invest in their own critical faculties. The pandemic has laid bare the need for more state productive capacity, government procurement capabilities, symbiotic public-private collaborations, digital infrastructure, and clear privacy and security protocols.
Exagerar el papel de la Inteligencia Artificial o de los apps de rastreo son falsas panaceas para una posible "inmunidad de grupo". Más nos valdría un énfasis en la Atención Primaria de Salud. No todos los partidos políticos están por esa cuestión, enzarzados en las pequeñeces que llevan al poder.

miércoles, 27 de mayo de 2020

Hechos y críticas

Dos casos que no tienen por qué meterse en el mismo saco. Por un lado, twitter ha trasmitido un tuit de Trump con una etiqueta: "get the facts", atente a los hechos. Se trataría de un mensaje que no se atiene a los "facts". El Washington Post, que no puedo redirigir, lo describe así: Twitter’s label says, “Get the facts about mail-in ballots," and redirects users to news articles about Trump’s unsubstantiated claim. Aquí El País. Y aquí en La Vanguardia.
Sin embargo, en este caso, los hechos pueden ser reales. Se trata de las dudas de Youtube en la China ante la desaparición de mensajes contrarios al Partido Comunista.
Sin entrar en evaluar los dos casos y tomándolos sólo como ejemplos, el primero de ellos, el de los tuits, lo que viene a decir es que su contenido no se corresponde con la realidad. Como dize Aristótiles, cosa es verdadera: "Pues no están lo falso y lo verdadero en las cosas, como si lo bueno fuese verdadero y lo malo falso, sino en el pensamiento". O sea que el pensamiento (el tuit) tendría que adecuarse a las cosas (digamos, a la realidad) para ser verdadero.
Desde ese punto de vista, los youtubes del segundo caso podrían ser verdaderos, es decir, reflejar una realidad, pero resulta que airear tales asuntos podría no ser del gusto o intereses del Partido Dominante, y su Ministerio de la Verdad se encargará de presentar solo la verdad, sí, pero sólo la verdad que coincide con los intereses del Gran Hermano. Lo cual no es garantía de que no vaya a incurrir, de vez en cuando, en el caso primero.
No hay que irse tan lejos. En las Españas ha habido un hecho confuso. Parece (y digo parece por precaución) que alguien hizo algo que merecía ser un caso dos, pero que ha merecido un tratamiento de caso uno. Alguien hace algo cuya noticia (¿verdadera?) sería contraria a los intereses del partido gobernante. En ese caso, se "mata" (se destituye) al mensajero y se dan razoness que no (necesariamente) se corresponden con las verdaderas.
(Para completar, algo sobre los algoritmos de Facebook)
(Añadido el 29: alarma en los Estados Unidos por la posibilidad de que Trump practique la táctica de "matar al mensajero". Y esto publica Steve Bell en The Guardian
Steve Bell on Donald Trump's social media threat – cartoon

martes, 26 de mayo de 2020

Tres fuentes

Tenemos a un profesor francés de reconocido prestigio que defiende su uso. Políticos franceses que le siguen (Trump ya la había recomendado). Se trata de la cloroquina.
Por su parte, la OMS suspende las pruebas de la misma por cuestiones de seguridad.
Son tres fuentes de verdad: la ciencia, la política, las organizaciones internacionales au dessus de la mêlée. Se puede creer a cualquiera de los tres. O, de entrada, dudar de todos ellos. Los medios pueden ayudar tanto en un sentido como en otro.
Pero ojalá, como ya he contado, que todo fuera tan fácil. Hay más fuentes. Y expertos, políticos y funcionarios internacionales han podido haber sido comprados. Hay mucho dinero en danza.
(Añadido el 2 de junio: Los Estados Unidos han enviado dos millones de dosis de hidrocloroquina al Brasil. Sin comentarios)
(Añadido el 3: The Lancet, según Le Monde, pone en guardia sobre el artículo que publicó y dió paso a la suspensión de la OMS. Para acabarlo de arreglar. Y, añadido el 5, otra revista retira artículo)
(Añadido el 6: Expertos muestran su ineficacia frente al coronavirus)
(Añadido el 24 de junio: el profesor francés sigue defendiéndola)

lunes, 25 de mayo de 2020

Bulos

Una buena excursión en La Vanguardia sobre los mecanismos que producen bulos y los que hacen que nos los creamos. Sí, bulo es lo que ahora llaman fake news gracias a Trump.
Algunas cosas ya se sabían a propósito de los rumores: qué razones hay detrás de su emisión (intereses que pueden ser políticos o personales -sentirse importante-) y qué razones hay detrás de su aceptación. La más evidente: que encajen con las propias opiniones. Pero también, si antes era "lo ha dicho la radio" y después ha sido "lo he visto en la tele" con alguna incursión en "lo dice la prensa", ahora ese papel lo han asumido las redes sociales. Harto estoy de recibir wasaps "reenviados", algunos de los cuales sugieren la "necesidad" de reenviarlos a mi vez.
No voy a sustituir al artículo. Aconsejo su lectura, sencillamente. Y no es un bulo.
(Añadido el 27: y menos el de los bulos en un informe de la Guardia Civil española)

domingo, 24 de mayo de 2020

Contagiar

Se sabía de casos de gente que, con VIH y a sabiendas, había tenido relaciones sexuales con otras personas contagiándolas. Casi podría decirse que su objetivo no era mostrar amor o conseguir placer sino contagiar. Simple y llanamente.
Ahora le toca al coronavirus. Se trata de dos peluqueros, afectados por el covid-19, que habían atendido a unos 140 clientes contagiando a algunos de ellos. 
No parece que su objetivo fuera contagiar, aunque no hay por qué descartar esa curiosa reacción contra la Humanidad ("si yo me he contagiado, que se contagien todos, que se jodan"). O que fuera irresponsabilidad pura y dura. Pero no excluiría la necesidad económica. Se trataría de atender a clientes cuyo pago compense las pérdidas adquiridas durante el confinamiento. La tragedia (porque tragedia es) de algunos empresarios autónomos es completa, porque, encima, no tienen acceso a las lentas ayudas que prometen los gobiernos y las hipotecas no esperan ni las deudas en el colmado tampoco. Esta posibilidad no les justifica, pero sí ayuda a entenderles, caso de que haya sido así, y los hijos les hayan preguntado al final de la jornada si han podido ingresar algo de dinero.

sábado, 23 de mayo de 2020

Conspiraciones (y 2)

Uno de los argumentos que se usan para plantear la posibilidad de una conspiración mundial es la diferencia de letalidad entre el coronavirus y otras infecciones actuales, siendo estas últimas muy superiores a la tema actual. Tal vez funcione para la idea de una élite mundial que gobierna en la sombra por encima de los gobiernos de todos los países. A  mí me cuesta creer que esa élite, esa cosmocracia, sea tan homogénea y organizada como para haber planificado un espectáculo como el actual cuyos efectos están todavía por ser evidentes. Me cuesta creer en entidades omnipotentes, omnipresentes y omniscientes, cualidades que algunas religiones otorgan a sus respectivos dioses. Pero igual me paso de descreído.
Sí parece que la pandemia ha beneficiado a algunos hiper-ricos (Por cierto, no se pierda la frase final del artículo que acabo de citar). Pero no a todos, por ejemplo a los que tenían un fuerte porcentaje de sus acciones en empresas aeronáuticas. Warren Buffet sin ir más lejos.
La hipótesis de un accidente, tal vez no tan letal como otros, pero sí de más rápido contagio, accidente del que se aprovechan los que pueden y quieren (la lógica del beneficio es férrea y la lógica del poder también), me parece más acertada. Pero quién sabe.
Sí resulta llamativa la diferencia de reacciones por parte de políticos en el poder (y en la oposición) entre un país y otro. Los Estados Unidos no son Suecia, por ejemplo. Tampoco Suecia es Dinamarca. Ni el Brasil es la India. Ni España es el Reino Unido. Muy coordinados entre sí no parece que estén. Tampoco sus respectivas oposiciones. Pero, ya se sabe, no es lo mismo un mapamundi que un mapa de las calles de mi pueblo. No se excluyen.

viernes, 22 de mayo de 2020

Vacunas

Son muchas las preguntas que surgen sobre la vacuna contra el coronavirus. Vayan algunas.
Primera y principal, si los laboratorios lo conseguirán. Hay mucho dinero invertido y prometido y la promesa adicional de una gloria inmarcesible si se consigue para el investigador, su empresa ¡y su país! (no se olvide el auge de los nacionalismos estatales y sub-estatales). Pero está por ver que se pueda conseguir y hay quien se inclina por la respuesta negativa, es decir, que habrá que convivir con el covid-19 todavía por un año o veinte años o por los siglos de los siglos. Otros, con efectos bursátiles, la anuncian para pronto, tal vez otoño (del hemisferio Norte, claro)
Suponiendo que se descubra, la siguiente cuestión es si será asequible. Con una demanda casi infinita y una oferta por definición limitada (por ejemplo, 30 millones de dosis), la cosa puede solucionarse mediante el precio: tanto para los gobiernos que la compren (porque gratis no será) como para los particulares.
Visto el problema de oferta, demanda y precio, la pregunta es si será "universal" o se impondrán algunos requisitos para acceder a ella (sea por sanidad pública como por previo pago). Por ejemplo, la edad. Se puede excluir, por ejemplo, a los mayores de 70 años como algunos servicios sanitarios en el mundo hacen para determinadas operaciones quirúgicas. Casos en países distantes como Inglaterra o Japón ha habido practicando este ahorro. Pero puede haber también criterios racistas como podría suceder con los rohingya, por no poner ejemplos más problemáticos. Hay vidas que importan menos que otras.
En esa misma línea, cabe la pregunta sobre los países que tendrán acceso a su posible distribución o venta interna. Puedo entender los "America first", pero la pregunta es sobre los que irán en la cola en los últimos puestos y los efectos que tal política tendría sobre la llamada "globalización".
Ya sé que "largo me lo fiáis", pero la verdad es que no estaría de más alguna indicación honesta y sincera sobre el asunto, más allá de la predicción-constatación de que los pasos hacia conseguirla irán acompañados por su correspondiente alza en la cotización de la empresa en las Bolsas, comenzando por Wall Street.

jueves, 21 de mayo de 2020

Estados de Bienestar Digital

¿Qué sucede cuando el Gran Hermano controla los Big Data? Este artículo se lo plantea distinguiendo la utilidad que puede tener ese acceso durante la pandemia y los problemas que surgen cuando la pandemia se termina (o deja de ser la tema obsesiva de ahora) y se mantienen las "buenas costumbres" adquiridas durante el confinamiento. Es obvio que el uso de rastreadores para seguir el camino de un contagio no es lo mismo que el uso de big data para violar la intimidad por encima de la defensa que establece el derecho. Si sirve para ver si se está defraudando a Hacienda, dependerá, pero puedo adivinarlo: no servirá para descubrir los grandes defraudadores y visitantes de paraísos fiscales y sí para los autónomos que prestan sus servicios de psicólogos en una escuela.
El artículo recuerda la necesidad de estar vigilantes para que este Digital Welfare State no sea, en realidad, una versión de Gran Hermano. Recuerde: Big Brother is watching you. Y, encima, para defender el ingsoc o, mejor, el estatus del partido interior.
Vaya, pues, lo que el fundador del ingsoc escribe, según el 1984 de Orwell:
“Desde tiempo inmemorial, acaso a partir de el neolítico, el mundo está habitado por tres clases de seres humanos: los de Arriba, los del Medio y los de Abajo. Los objetivos por esas tres clases son totalmente incompatibles entre sí. El de los de Arriba es no perder sus posiciones a ningún precio; el de los de del Medio, cambiar de lugar con los de Arriba; y el de los de Abajo –si es que pueda decirse que tengan un objetivo, porque su eterna característica ha sido siempre la de sentirse tan desmoralizados por las adversidades como para no preocuparse, sino a ratos perdidos, de otra cosa que no sea la subsistencia diaria- es abolir toda diferencia de clases y crear una sociedad en la que todos los hombres sean iguales.
Durante prolongados períodos pareció como si los de Arriba se hubiesen afianzado definitivamente en el poder, pero al cabo llegaba un momento en que volvían a perderlo. En tales casos eran derrotados por los del Medio, quienes lograban la adhesión de los de Abajo al persuadir a éstos de que sus ideales eran de justicia y libertad, pero tan pronto se apoderaban los del Medio de las altas posiciones, volvían a relegar a los de Abajo a su condición de sometidos, pasando ellos a ser los del Arriba. De las tres clases, sólo los de Abajo no lograron jamás, ni siquiera transitoriamente, ver realizados sus ideales.
En sus luchas por alcanzar el poder, los del Medio hicieron siempre suyos los postulados de libertad, justicia y fraternidad, mas ya el concepto de la hermandad humana era, en este caso, negado no por quienes estaban en el poder, sino por aquellos que esperaban estarlo pronto. En épocas lejanas, los del Medio se habían alzado al conjuro de la igualdad, sólo para establecer un nuevo despotismo, una vez abatido el existente.”
Eso se escribía en 1948 pensando en 1984. Estamos en 2020. Es aconsejable leer la novela: un mundo con tres polos, en continuo conflicto entre ellos y en el que, en uno de sus polos, se usa la neolengua y se ha llegado al Estado de Bienestar Digital.

miércoles, 20 de mayo de 2020

Cherchez l'argent

Creo que es un principio a no olvidar. En otros tiempos, para desentrañar un episocio confuso había quien aconsejaba cherchez la femme. Nadie se atrevería ni a decirlo ahora. Pero sí tiene sentido preguntarse por dónde va yendo el dinero en la tema (en femenino, sí) del coronavirus. Algún que otro sarcasmo sobre las compañías de seguros de salud ya se ha publicado. Y, por supuesto, y sin sarcasmo, vale la pena seguir los avatares del valor en bolsa de las grandes empresas farmacéuticas (lo que en los Estados Unido algunos llaman Big Pharma). Que la posibilidad de que una empresa estadounidense estuviese a las puertas de patentar una vacuna ha hecho que sus accciones pegaran un salto espectacular, arrastrando a otras dubitativas en Wall Street. Y que un presidente experto en reality show (ha sido el promotor de uno de ellos) afirme que toma un determinado producto preventivo o curativo (eso no importa; y puede ser otro), no está exento de dudas sobre financiación de campañas electorales.
Confundir valor y precio podrá ser despreciable. Pero que el precio va por delante del valor en muchos asuntos, creo que no es raro. Son las reglas del juego que también practican los políticos de alto nivel. ¿Los afectados? Si se han muerto, no votan. ¿Y sus familias? Pues que compren al precio que establezca el mercado (el mercado capitalista en el que todo eso de oferta y demanda y precio queda para las pequeñas y medianas empresas pero no para ellos).
Aconsejo dar un vistazo a viejos reportajes sobre el tamiflu, su inutilidad sanitatria y su utilidad económica con el inestimable apoyo de los políticos que lo "aconsejaron" y los obedientes políticos que, siguiendo esos consejos, lo compraron de manera masiva para acabar echándolo a la basura. La historia no se repite ni en comedia ni en tragedia. Simplemente "resuena". Y ahora hasta con las mascarillas. Incluso con los presupuestos militares.
Confirmación: Alemania prohibiendo que empresas extranjeras compren farmacéuticas alemanas. No será por globalización: es una forma particular de nacionalismo o del poder del dinero. Y los Estados Unidos intentando comprar una "startup" farmacéutica alemana que también trabaja en el campo de la vacuna.
(Añadido el 22 de junio: Más sobre la corrupción en torno al tratamiento de los enfermos en la pandemia)

lunes, 18 de mayo de 2020

Conspiraciones

Haberlas, haylas. Y las ha habido desde hace mucho tiempo. Por ejemplo, el complot judeo-masónico en tiempos de la España franquista. El problema es cómo distinguir una conspiración verdadera (el Watergate, por ejemplo) de una teoría de la conspiración (el origen chino del COVID-19, por ejemplo). Un artículo de ProPublica recorre estas diferencias subrayando una de las características de las teorías conspiranoides, a saber, que la ausencia de pruebas de las mismas se toma como una prueba más de lo acertadas que son. El autor se declara escéptico, pero no de los que no se creen nada, sino de los que se dejan convencer por las pruebas-pruebas.
Yo añadiría la "navaja de Ockham", pero con mucha cautela. Una interpretación simple no tiene por qué ser simplista. En otras palabras, que desconfío de las afirmaciones rotundas. Por lo menos, de muchas de ellas.

domingo, 17 de mayo de 2020

Cambiar la realidad

Recuerdo que ya se hizo con el desempleo y con la pobreza y en distintos contextos: como la realidad era desagradable (o poco "rentable" para el político o política de turno) se cambiaba el método para recontarla. Así, se definía desempleo de forma que la cifra "oficial" fuera menor o se definía pobreza de igual modo y, como acabó haciendo la Unión Europea, sustituyendo no sólo el modo de recuento sino también la palabra misma que pasó a "Riesgo de pobreza y exclusión" ocultada por un acrónimo AROPE. Entonces: si no se puede cambiar la realidad, cambiemos el modo de calcularla.
Ahora le ha tocado a Trump, según informa Vox (no se confunda: es un periódico digital, no un partido españolista). Como las cifras sobre la extensión del coronavirus no le resultan propicias ya que son poco coherentes con sus políticas al respecto, el trabajo consiste ahora en medir la incidencia de la pandemia de modo distinto, de manera que las cifras sean menores. El artículo que cito proporciona los detalles.
Obvio que realidades complejas como las que he nombrado (desempleo, pobreza, pandemia, hasta intención de voto si me apuran) permiten medidas diferentes (que se lo digan a las distintas comunidades autónomas españolas). Por lo visto, de lo que se trata es de dar la medida que mejor encaja con los propósitos del político patrocinador. O, en el caso de las encuestas, con la línea del periódico patrocinador. Pero esa es otra historia.

sábado, 16 de mayo de 2020

Anti-modelo

Lo que sí está claro, dicen en el Washington Post, es que los Estados Unidos están en las antípodas respecto a Suecia: anti-modelo sin dudarlo. Larga lista de lo que NO se tiene que hacer. 
Errores los comete cualquier gobierno y bueno es que los reconozcan como el francés.  Los de ahora y los del 18. Pero otra cosa es lo del actual presidente estadounidense que The Lancet, en una crítica a sus políticas, espera que no salga reelegido por el bien de su país y del mundo. Crítica coherente, pero propuesta inusual en un periódico de referencia para profesionales de la medicina. 
Viene a cuento aunque no lo parezca: lo que hay entre los Estados Unidos y la China sólo como analogía lejana  se puede comparar con lo que fue la Guerra Fría. Hay, sí, como entonces, dos modelos de capitalismo (sí, sé lo que me digo y sigo en esto a Wallerstein). Y, ahora, dos modelos de enfrentarse al COVID-19. Suecia, con todas sus pegas, sería una alternativa a ambos.
(Añadido el 31: No es fácil, en efecto, decidir dónde está el modelo)
(Añadido el 21 de junio: ni si ha sido realmente un modelo)

viernes, 15 de mayo de 2020

Modelo sueco

Hoy me entran cuatro fuentes sobre la tema en Suecia: The EconomistForeign Affairs, The Guardian y hasta Medium. El tema interesó incluso en Vanity Fair. Se evaluó críticamente en Project Syndicate (traducido al castellano) y Common Dreams, líneas bien diferentes. 
Mi versión favorita sigue siendo la de un trabajo de la Universidad de Gotenburgo (QoG) en el que se hace referencia (crítica, por supuesto) a las características particulares de la cultura sueca y su "social trust".
¿Es la cultura, estúpido? Tal vez. Pero no se olvide la incidencia de la peste en los ancianos y en los inmigrantes pobres.
(Añadido el 16: Ahora Forbes, planteándose si ese modelo es exportable. Y una más: lo de los ancianos está mucho más generalizado de lo que los españoles suponían: es también estadounidense, inglés, francés)
(Añadido el 17: de momento, supera en muertos a sus vecinos nórdicos)
(Añadido el 20: Suecia pasa de modelo a preocupación para sus vecinos nórdicos. Aún así, con sus pros y sus contras, se puede aprender algo)

Lo cierto es la ignorancia

No me refiero a las ocurrencias de algunos políticos, locales o mundiales. Su trabajo, al fin y al cabo, no consiste en buscar la verdad, sino en contar historias a los electores que quieran escucharlas. Me refiero a la rotundidad con la que algunos expertos dictaminan sobre el coronavirus. Quien más quien menos ha leído, visto u oído esas verdades absolutas, razón por la que, con razón, en las Españas se pide conocer el nombre de los especialistas que asesoran al gobierno. Los que tal piden, además de hacer su política opositora obviamente, suponen que, una vez se conozcan, se podrá evaluar si son verdaderos especialistas o son unos simples "mandaos" del político de turno.
Por lo que veo, la visión religiosa de la ciencia ha crecido. Lógico, "deos fecit metus", a los dioses los creó el miedo, y el miedo al coronavirus es real, razón por la que se buscan religiones que curen ese miedo y den seguridad de que "estamos en buenas manos" reduciendo la ansiedad. No importa que, entre científicos, se den profundas divisiones de opinión o que algunos rayen en predicadores, con tanto Ego o más que los políticos. Lo que importa es que la ciencia tiene respuestas sobre la verdad del origen de la pandemia, los métodos para detectarla y curar la gripe y las posibilidades y usos de sistemas de prevención que incluyen las vacunas. Los creyentes (con fe ciega, ya que no conocen los procedimietos mediante los cuales se ha llegado a tal "verdad") se entusiasman con las "verdades" de sus sacerdotes, perdón, de sus científicos. Y más si se trata de ir corriendo a la farmacia más cercana a comprar el remedio proclamado por el científico carismático.
Desgraciadamente, la seguridad con la que algunos expertos científicos exponen certezas contradictorias con las que exponen otros expertos, todos ellos de reconocida solvencia (están en tal universidad, trabajan en tal hospital, pertenecen a tal asociación o institución internacional o, simplemente, "le echan cara"), es falsa. Sus proposiciones (vuelvo a aferrarme a Popper) son "provisionalmente verdaderas" y pueden ser falsadas (demostradas falsas) en cualquier momento. Eso es la ciencia, que no es una religión en la que las verdades son de bronce, "aere perennius". No todos los dioses pueden ser verdaderos. Por lo menos, eso es que dicen casi todo los creyentes: el único verdadero es el mío.
Se trata, efectivamente, de reducir la ignorancia, no de propagar verdades. Cierto que eso no mitiga el miedo o, si se prefiere algo más presentable, la preocupación. Y seguiremos equivocándonos, es decir, superando las proposiciones que dábamos por verdaderas y sustituyéndolas por otras nuevas pero igualmente provisionales. Eso es apoyar a la ciencia. Menos beatería, pues.
(Añadido el 20: Además, está el caso de expertos que son despedidos por no predicar lo que sus amos quieren que predique)

jueves, 14 de mayo de 2020

Entre Bahías

Me ha interesado este artículo, cuya entrada dice
The recent failed invasion of Venezuela by several clown cars worth of idiotic “freedom fighters” is almost too absurd to believe. But the goofballs aside, this misadventure can only be understood in the context of Donald Trump’s increased aggression toward Venezuela and open desire to overthrow its government.
Lo primero que hace es comparar esta "aventura" con la que otros presidentes intentaron. Está, por supuesto, Bahía de Cochinos, una chapucería en Cuba. La invasión de Granada en tiempos de Reagan también podría añadirse o el secuestro de Noriega. 
Una hipótesis a no descartar de manera apresurada es que se ha tratado de una maniobra más, por parte del actual gobierno, para distraer la atención de los estadounidenses bajo coronavirus y pre-campaña electoral para la presidencia. Se busca el dinero en fondos más o menos reservados, se encuentra una empresa dedicada a ese comercio (existen, evidentemente), se camela a un líder local dispuesto a aportar dinero (véase el artículo) y... se monta el pollo. Encaja con lo que hizo Reagan (cuando lo comenté en clase, hubo quien, no atiborrado de información precisamente, creyó que la Granada era la andaluza).
El artículo, sin descartarla del todo, se inclina, como se dice en la entradilla que he cortado y pegado, por interpretarlo como parte de algo realmente deseado desde Washington -y con ecos en Caracas-: acabar con el gobierno de Maduro. Sería un paso más, dice, en la creciente agresividad de Trump hacia dicho gobierno de un país que produce petróleo, pero no lo refina. El refinado tiene que importarlo, con lo que el precio de la gasolina para los coches no es precisamente lo que se podría esperar en una "república petrolera", que no "bananera", que es otro tipo.
Esto segundo no me sorprende. En esas estamos. El derecho internacional público es papel mojado. Pero la hipótesis de una Bahía más no hay por qué descartarla. Es la "hybris", la arrogancia ciega de quien quiere llegar a todopoderoso y que sabe que, teniendo razón, todo le está permitido. Como al ateo Iván de los Hermanos Karamazov. O, más bien, da ganas de repetir el "credo quia absurdum". Eso acaba diciendo el autor que cito.
(La anexión de Cisjordania por parte de Israel, casi en presencia de Pence, sería otro ejemplo de respeto escrupuloso -?- hacia el derecho internacional. Por lo visto, tampoco es un tema de primera página. Esperar al 1º de julio. Richard Falk califica el hecho de política gangsteril)
(Añadido el 17: un artículo sobre la intentona en términos de las personas involucradas directamente, dos de ellos en las cárceles venezolanas. No queda claro quién estuvo, definitivamente, detrás del asunto. Otro intento de narración, más general, éste de El País)

miércoles, 13 de mayo de 2020

Gran Hermanito

Una instructiva lectura sobre las andanzas de una empresa de origen israelí que vende instrumentos para invadir la privacidad informática. No se pierda las características del producto que garantiza el acceso a cualquier teléfono móvil y similares.
Pero lo interesante es, primero, los compradores habituales, países por encima de toda sospecha como Arabia Saudí (donde parece que se usó tales instrumentos para vigilar al después asesinado Kashoggi).  Por supuesto, se vende a defensores de la ley y servicios de "inteligencia", faltaría más. Defensores que han vigilado, gracias a tales artilugios, a terroristas, sí, pero también a competidores, defensores de los derechos humanos, ciudadanos corrientes como nosotros.
Si alguien cree que el coronavirus supone el fin de la globalización es porque no sabe que ya está definida en el Manifiesto Comunista, que cito porque es del siglo XIX. Las multinacionales o transnacionales siempre han sido mundiales. Por definición. Ahora pueden serlo con más intensidad mientras otras unidades se "desglobalizan".
Esta me parece una buena forma de verlo:
The global economy will be shaped in the years ahead by three trends. The relationship between markets and the state will be rebalanced, in favor of the latter. This will be accompanied by a rebalancing between hyper-globalization and national autonomy, also in favor of the latter. And our ambitions for economic growth will need to be scaled down.

martes, 12 de mayo de 2020

Y después qué

Pesimismo de la razón, optimismo de la voluntad. Cosas de Gramsci.
La pandemia puede estar llevando a lo peor de lo que ya se presentaba anteriormente. No produce nada, pero sí acelera procesos previos no precisamente brillantes. Es una de las posibilidades.
La pandemia produce manifiestos "por una nueva realidad" como el que propone el Consejo Latinoamericano de Investigación para la Paz o el de la Internacional Progresista. Y seguro que hay otros modelos de futuro desde perspectivas diferentes.
Probablemente hagan falta las dos opciones: buenos diagnósticos y pronósticos (que, sí, pueden llevar al pesimismo: Non è che io sia pessimista, è la realtà che è pessima, que me decía Leonardo Sciascia paseando por Alicante hace muchos años), pero también buenas terapias referidas a objetivos deseados/deseables.
Sólo diagnósticos (lo sé) puede ser algo estéril. Incluso perjudicial si se aborda con una metalidad positivista (la realidad es lo que debe ser). Pero terapias solas también pueden serlo si no se basan en buenos diagnósticos. Pueden ser casos de "wishful thinking" o de freudiana "omnipotencia de las ideas" incluso si tienen buenos diagnósticos, pero carecen de indicaciones sobre cómo pasar a la terapia, cómo relacionar una actividad (lo que las cosas son) con otra (cómo hacer que sean diferentes, que no es sólo cuestión de desearlo ardientemente y en compañía de semejantes, lo cual, por cierto, es gratificante pero no por ello eficaz). Ah, y el confinamiento no es ni diagnóstico ni terapia: es un parche.
Sería imposible ocultar que me dedico al diagnóstico, pero siendo consciente de su esterilidad si no se convierte en toma de decisiones... que yo no sé tomar. Limitado, pues. Nada de omnipotencia de las ideas. Pero tampoco de positivismo. Por eso admiro a algunos amigos (noruegos, ecuatorianos) que sí saben pasar del diagnóstico a la terapia. Son completos. Ya puestos, mi admiración también por los que hacen buenos diagnósticos (pienso en amigos estadounidenses, alemanes, italianos). 

lunes, 11 de mayo de 2020

Oscurezcámoslo

Mi post de ayer (Economía y sanidad) tuvo más accesos de lo habitual. No es que fuera masivo (nunca lo ha sido), pero se salía bastante de la media. Liémosla.
Economía, a efectos de la política, son muchas cosas. Es el empleo/desempleo, por supuesto. Pero también es el beneficio/pérdidas. Y no tiene porqué ser "economía real" (la que produce cosas a partir de una materia prima a la que añade trabajo organizado mediante técnicas más o menos elaboradas de producción y gestión). Hay más economías. Por ejemplo, la bursátil, que sigue lógicas (es un decir, aunque mi sobrino esté convencido de ello) más bien ajenas al funcionamiento de la "economía real". Y ahora comienza a hablarse de la "economía digital" y se vuelve a pensar en la "economía sumergida", la de los que no tienen salario fijo ni seguridad social. 
Simplificando (y siguiendo a Braudel), habría tres economías: la economía de los capitalistas (que él llama economía capitalista) que mandan, compran voluntades,  deciden con relativa autonomía pero relativamente organizados y mueven los precios sin contar con oferta y demanda.
Después está la economía de mercado, economía para pequeñas y medianas empresas donde sí rige (aunque no en términos absolutos) la ley de oferta y demanda (por ejemplo, el aumento del precio que, en teoría tendría que llevar a una disminución de la demanda, puede llevar a lo contrario ya que el comprador puede pensar que ese aumento es también un aumento de la calidad).
Finalmente, está lo que Braudel llama economía material que incluye a la sumergida, pero también al trueque, el autoconsumo, economía doméstica.
Me parece claro que el impacto del fenómeno "asno de Buridam" del que hablaba ayer no es el mismo en cada una de estas economías. Por ejemplo, una reducción de políticas sanitarias puede suponer una inyección positiva para la economía de los capitalistas (grandes empresas farmacéuticas, sin ir más lejos) y muy negativa para la economía material cuyos integrantes se verán apartados de su sustento habitual, es decir, cuestión de supervivencia.
Las diferencias en el terreno de la sanidad son más sencillas: mejoras o abandonos del diagnóstico, estudio o desdén hacia los pronósticos, búsqueda real o solo retórica de terapias y, en este caso, logro de una vacuna.
Entiendo que la política vaya hacia terapias y, en el mejor de los casos, prevención que incluye las vacunas... que tanto interesan a las multinacionales farmacéuticas. Diagnósticos y pronósticos, dependerán de otros factores (aunque los tests -las pruebas- tengan un papel importante). 
Aquí no hay dibujo que aclare. Ya me gustaría.

domingo, 10 de mayo de 2020

Economía y sanidad

Comprendo a los que tienen que decidir al respecto. Comprendo hasta a los que mienten descaradamente, pero es que la cosa no da para más. El problema es, como le sucedía al asno de Buridan, que no se pueden lograr las dos cosas de manera simultánea cuando hay fuerzas que arrastran en ambas direcciones.
El asno de Buridan | El circo de los enanos crecientes
Veamos, un gobernante que se precie (y que quiere ser reelegido o, en su caso, ser elegido) debe mostrar interés por el bien de sus electores, bien que incluye la salud y, más que obvio, la supervivencia mientras el cuerpo aguante, cosa que incluye a la economía. Pero no puede hacerlo de manera simultánea: tiene que elegir. Véase el dibujo que no coincide con el único burro de Buridan que no puede elegir entre dos bienes igualmente deseables y ambos a la misma distancia, sino que pone a dos asnos en beneficio del cuento
El asno de Buridán. | Alejandría
Vayamos por partes. En la primera línea hay dos objetivos (el alimento) deseados simultáneamente por dos asnos. Parece claro (segunda línea) que si ambos quieren alcanzar su objetivo, no podrán hacerlo nunca y morirán de hambre. En esas estamos, pero aquí hay que introducir un detalle que estropea la historia de Buridan: que uno de los burros tenga más fuerza que el otro o/y tenga apoyos externos para que llegue a su objetivo con más facilidad que el otro. Hay, sí, políticos que explícitamente han hablado de la importancia de la economía cueste lo que cueste en vidas humanas. Bolsonaro es el más claro, Trump va en esa línea y la presidenta de la comunidad de Madrid suena a eso mismo, aunque en voz más baja y menos unívoca. 
¿Quieres economía, como dicen tus partidarios? Pues ya lo sabes: la sanidad es secundaria y ya llegaremos a ello mientras aumentan los muertos. ¿Quieres reducir las víctimas, como te dicen otros? Pues ya lo sabes: la economía es secundaria y ya llegaremos a ello mientras aumenta el desempleo, o sea, primero sanidad y luego economía
Una solución sería dejarse de tirar cada uno por su lado, cosa poco probable para estos asnos. Sin embargo, lo podrían hacer. Conversar, negociar y primero ir a una y después a la otra. ¿Solucionado? Para Buridan, sí, pero no para nosotros, humanos realmente existentes. Eso es lo que hacen sin necesidad de negociar.
Pero, ay, ir hacia un lado, a medio plazo, se convierte en una amenaza para el propio lado: menos sanidad acaba siendo un problema para la economía (excepto si se suprimen a muchos ancianos que cobramos pensión pública) y menos economía se convierte en un problema para la sanidad (los vulnerables, los desprotegidos, lo son también ante las enfermedades).
Porque son las dos cosas las que hay que hacer. Tal vez dosificando una contra otra y viceversa, en una especie de rueda del Tao

que nuestra mentalidad cartesiana, dicotómica y maniquea del "aut-aut" impide entender y menos practicar. Yo me contentaría con que se sentaran y hablaran de tú a tú, de asno a asno. Ya sé que lo ideal es el dicho evangélico que citaba Francis Bacon: haec oportet facere et illa non omittere. No es fácil, no. Sea, pues, con Quevedo:
No he de callar por más que con el dedo,
ya tocando la boca o ya la frente,
silencio avises o amenaces miedo.
¿No ha de haber un espíritu valiente?
¿Siempre se ha de sentir lo que se dice?
¿Nunca se ha de decir lo que se siente?
(Ahora los ingleses dicen que su gobierno lo ha hecho peor incluso que el italiano y el español)

sábado, 9 de mayo de 2020

Futuros lastrados

En un extremo, con algunas dudas, están los que creen que "esto" no cambiará mucho al mundo. Tal vez un poquito a peor, pero nada especial. En el otro extremo están los "colapsólogos" que hasta han escrito un libro con sus aportes sobre el cambio dramático y profundo que se va a producir: cambio de sistema, nada menos.
Por supuesto que están los que niegan la mayor: no hay tal causa (tipo Bolsonaro), luego es inútil preguntarse por el efecto. Además, como dice Trump, el COVID-19 "se irá sin necesidad de vacuna".
Y no es difícil ver que detrás de estas predicciones el peso de los datos es mínimo: lo que pesa es la ideología subyacente desde el economicismo puro y duro (la economía como determinante en última instancia) hasta el anti-sistema puro y duro.
Hay una distinción que me interesa. Se trata de los que están en el espacio entre los negacionistas puros o retóricos y los colapsólogos, a saber, los que ven que cambios sí que va a haber (los está habiendo) y ahí aparecen dos grupos (con ideología, ciertamente, pero no tan extrema como los citados): los que afirman que el cambio consistirá en cosas radicalmente nuevas y los que creemos (porque es fe: creer en lo que no se ve, solo que en este caso se verá) que el coronavirus acelera tendencias ya existentes previamente (nacionalismos, derechización por rechazo a los políticos actuales, terrorismos varios, tal vez monopolización empresarial particularmente la digital, cambios en el consumo de energías, tal vez ecologismo suave).
Hace años, la fecha que poníamos para un futuro ni demasiado lejano ni demasiado cercano era el 2020 (yo lo usé, por ejemplo, en 1996, para los nacionalismos sub-estatales en España). ¿Ponemos 2045 y, sí,  chi vivrà, vedrà?
Hey The experts are saying its safe to go out again.
“Hey! The experts are saying it’s safe to go out again.”

viernes, 8 de mayo de 2020

En tuviendo la salú

Parece que la salud es lo más importante. Pues no. Basta recorrer algunas noticias para darse cuenta de que, por muy importante que sea, hay cosas que pesan más a la hora de decidir y son las esperables: el beneficio y el poder.
Sobre el poder se puede decir mucho. Pero basta con recordar decisiones por parte de presidentas de comunidades autónomas españolas enfrentadas al gobierno central (obvio: la presidenta es de un partido diferente al presidente del gobierno central). Desde ese nivel local, se puede ir ascendiendo hasta encontrar el incremento de los presupuestos militares del país que ahora tiene mayor impacto de la pandemia, los Estados Unidos, y compararlo con el de la sanidad. Es poder, poder. Y así sucesivamente, como ya he contado como de la politique avant toute chose. Cierto que el Estado ha vuelto y ya nadie dice "menos Estado, más mercado", pero hay que ver cómo ha vuelto. "La pugna política", dice el comentario de La Vanguardia, "no ayuda a salvar vida".
Sobre el beneficio (en el mercado, por supuesto) tenemos las estafas en las ventas de materiales protectores y lo veremos (en realidad, ya se está viendo) cuando llegue el momento de detener la pandemia que es cuando se encuentre una vacuna. De momento, ha aumentado los millones de algunos millonarios y ha pillado desmarcado a alguno que otro con inversiones "equivocadas" (son noticia). Cierto también que algunos mil-millonarios (billionaires en inglés) han aportado más a la lucha contra el coronavirus que Australia, Noruega o España.
El amable lector me disculpará por no poner citas para cada frase que antecede. Haberlas, haylas. Pero mucho más fácil me sería poner fotos de cómo algunos sectores de la población (de Madrid a Lima) se saltan las reglas del confinamiento con el que se pretende conservar la salud. Son irresponsables, sí. Pero más lo son los políticos y agentes económicos que se olvidan de la salud de los demás.
(El Financial Times publica una entrevista al vicepresidente español, "insurgente" y con dos ministros "comunistas" de su partido, declarando el fin de lo que significaron Reagan, Thatcher y Blair y defendiendo una determinada medida económica, promovida por él, para mejorar el nivel de consumo del país)

jueves, 7 de mayo de 2020

Es la cultura

Cultura en el sentido de normas, valores y comportamientos considerados como propios de una determinada sociedad. No es, pues, cuestión de ser una persona culta (artes y letras, y lenguas, claro), sino de aquello que se comparte. El caso es que las sociedades se diferencian por su cultura.
Un primer ejemplo: ante alguien que viola de manera evidente las normas del confinamiento ¿debo yo denunciarle ante la policía o decir que eso no es asunto mío?. Pues en el artículo que cito se ven las diferencias culturales entre sociedades que fomentan la responsabilidad personal y las que fomentan el "cada uno a la suya", la independencia.
Un segundo ejemplo (del que no tengo enlace, sino experiencia personal). Hace años, en México, un diputado provincial alicantino conversaba, de pie, con un diputado del estado de Guadalajara, México. Estaban en espacio abierto y comenzaron conversando en un extremo del espacio en el que estaban y terminaron en el extremo opuesto. ¿Qué había sucedido? (No invento: recuerdo). La distancia social que significa confianza es mucho más pequeña para el español. El mexicano considera esa distancia una invasión en su espacio privado. Total: que el español, demostrando confianza, avanzaba, ante lo cual el mexicano, viéndose invadido, retrocedía. No se dieron cuenta de lo que había pasado. Pero pienso qué habría sucedido si la pareja, amistosa por supuesto, o, por lo menos, cortés, hubiese sido de un japonés (gran distancia para conservar su independencia) y un árabe (pequeña distancia para demostrar su grado de confianza y apertura). La distancia del japonés, el árabe la considera desconfianza y la del árabe el japonés la encuentra invasiva. 
¿Debo besar a la señora que me presentan? ¿Uno, dos o tres besos en la mejilla? ¿Hay casos en los que lo "apropiado" es un suave beso en la boca -nada sexualizado-? ¿Puedo besar en público en las dos mejillas a mi primo? Pues depende de en qué cultura estemos. O en qué sub-cultura, que la cosa no es tan simple como he descrito hasta esta línea.
Bueno, pues dos metros de distancia social, caiga quien caiga. Y si se viola la regla, pues no sé, no sé. Yo no pienso denunciarlo. No sé usted. En todo caso, los virus y las bacterias son "naturaleza", no "cultura". Le Cru et le Cuit, de Lévi-Strauss (el antropólogo Claude Lévi-Strauss, claro, no el pantalón).
(Nota: en buena parte, las "sociedades" de referencia son una construcción. Hay una cultura europea, española, valenciana, alicantina, sanjuanera, pero también cultura occidental si me apuran. El problema son las fronteras físicas entre ellas, si es que las hay. Pero con cuidado, como se encargó Edward Said de mostrar con su Orientalismo)

miércoles, 6 de mayo de 2020

Lo que fue de la Unión

La Unión Europea, en estos momentos, queda reflejada así por el número de muertos por millón de habitantes:
Reino Unido se convierte en el país europeo con más fallecidos por covid-19
Obvio, hay que quitar a Suiza y hay que ver qué acaba pasando con el Reino Unido. Hay "tres" Uniones, cada una con tres países y cierto que faltan algunos, pero los datos no están (Hungría y Polonia para empezar). De todos modos la noticia no es esa, curiosamente, pero no es independiente de ella.
Se trata de la posición del Tribunal Constitucional alemán y sus problemas con las políticas comunes. Es un indicador más de la fragilidad de la Unión Europea de la que se viene hablando hace ya tiempo y que es acentuada por los nacionalismos estatales (y sub-estatales) del tipo "Deutschland, Deutschland über alles, über alles in der Welt" . Tal vez otros países (y pretendidas naciones) no lleguen a lo de "in der Welt", en el mundo, por sí tienen claro lo de "über alles", por encima de todos. Véanse, si no, las diferentes políticas sobre el coronavirus a partir de las respectivas virulencias epidémicas, políticas tanto estatales como sub-estatales.
Queda lejos la "Europa de los mercaderes" y queda lejos "el nacionalismo europeo" cuando se pasó de Comunidad a Unión y se pensó en hacer con la Unión lo que los estados-miembro habían hecho como estados a la búsqueda de su nación y los sub-estatales pretendían hacer como naciones a la búsqueda de su Estado perdido. Todo eso pasó. 
Hay moneda casi-única, acuerdos de Schengen para algunos, algunas políticas en común. Todo ello está en discusión, incluido el acuerdo de Schengen y, por supuesto, el euro común. Tal vez la pandemia no ha hecho más que acelerar un proceso que ya venía de mucho antes. España entró en la OTAN como precio a pagar por entrar en la Comunidad Económica (no encuentro el enlace para El 'cambio' y la modernización. OTAN, CEE y nuevas tecnologías). Es difícil saber a quién le beneficiará (empresas multinacionales o menos, clase política, ciudadanos, vulnerables, desprotegidos) el quedarse dentro (y cómo) o salirse con cualquiera de los "-exit" pensables. Futuro incierto.

martes, 5 de mayo de 2020

Desescaladas

Efectivamente, si se entra, hay que salir. Si se practica el confinamiento para evitar los contagios (no sea que pase lo que pasó, dicen, con la "gripe española" del 18), hay que planificar muy cuidadosamente los desconfinamientos, cómo se le devuelve a la gente algunas de las libertades maltrechas durante el encierro por un bien mayor (la vida, la salud -esto último podrían haberlo pensado cuando desinvirtieron en el sector sanitario y cuando su sector privado tuvo ayudas por parte del Nanny State, el Estado Nodriza para ricos-. La historia se repite. Por lo menos en Inglaterra).
Hasta ahí la cosa era fácil. La oposición, como comentaba hace poco a propósito de Tanzania, lo tiene fácil para criticar a un gobierno más, que no vio o no quiso ver la que se venía encima. Oposición que critica los permisos para congresos de partidos y manifestaciones multitudinarias y que, en la ocasión, organiza encuentros igualmente multitudinarios.
Pero el desconfinamiento tiene sus particularidades. Ahora la oposición puede oponerse con más medios y mejores resultados: debilitar al gobierno y así poder sustituirle y sin grandes efectos sanitarios aunque la gente siga muriendo (eso sí, en números -insisto, números- decrecientes, y, si son crecientes, no importa: la economía de los míos manda). Pues sí: de la politique avant toute chose ¿Sanidad? ¿Números? No, hijo, no: poder. Pongamos que hablo de Francia. Pero con cautela.

lunes, 4 de mayo de 2020

Mentiritas

El gobierno oculta sistemáticamente el número real de muertos por el coronavirus. Trucos de todo tipo. Se supone que los oculta porque es responsable por no haber actuado eficazmente contra la pandemia.
El lector puede repasar la lista de países en que tal cosa sucede y añadir ahora Tanzania. Si está usted en la oposición, dirá que sí. Si es gubernamental, dirá que no. Para completar el panorama, piense en una oposición negando la existencia del COVID-19. La verità mi fa male, lo so y lo que sigue en la vieja canción: que nadie me puede juzgar y tú menos todavía -lo diga el gobierno o la oposición-. Pero la verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero. ¿Cuál? Pues dependerá de decisiones políticas ajenas a la idea de verdad y más cercana a la de utilidad para el que la emite, cosa que ya comentaba Maquiavelo. Por eso hay diferencias de país a país.
Recuérdese: la democracia es el peor de los sistemas si exceptuamos a todos los demás. Que se lo digan a los que viven bajo una dictadura en sentido estricto (no en el usado retóricamente por opositores varios).

Nacionalismos

Nacionalismo es una palabra que tiene varias definiciones. Por supuesto que la mejor definición de "nacionalismo" es la propia, la que oculta sus defectitos (que, como construcción humana, seguro que tiene) y exalta sus virtudes.
Por eso resulta chocante esta descripción del nacionalismo o, más bien, de sus patologías (trata, por tanto, de un nacionalismo ajeno):
[T]he tactical importance of bigotry, since enemies must be ceaselessly identified and hated; relentless misogyny as a means of controlling women and their bodies, because the nation is a masculinist project where women serve as wombs for national reproduction; a profusion of lies, conspiracy theories, and plain nonsense, since reality is controlled by the enemies (fake news, deep state, the Jews, etc.) and must be perpetually undone and redone; the coalescing of a diverse political field around a leader and  a stupidly conceptual goal (Greatness, Capitalism, Freedom); loyalist cabals who are vetted, validated, and eliminated by the leader’s whims; and rampant venality combined with a criminal reconfiguration of the economy
Algunos puntos pueden resultar constatables, una vez reducida su virulencia verbal, en nacionalismos estatales y sub-estatales próximos al lector, lea desde donde lea.  El enemigo, la procreación, la lucha contra las falsedades del enemigo que conspira, existencia de un campo político en torno al líder y a un objetivo conceptual (grandeza, libertad, capitalismo) y hasta la venalidad política y reconfiguración criminal de la economía. 
Pues no. Se trata de un artículo dedicado a comparar los violentos nacionalismos en los Balcanes (inicialmente sub-estatales) con el nacionalismo de Trump, estatal por supuesto y que "todavía" no llega a la violencia de los ex-yugoslavos. Pero
But the most important and troubling symptom is the open and ceaseless commitment to conflict meant to culminate in transformative, cathartic violence; this marks the beginning of collective self-actualization.
Está por ver.
(Más en la misma dirección, pero en castellano)

domingo, 3 de mayo de 2020

Destrucción constructiva

Pues van a tener razón los que caracterizan el funcionamiento del capitalismo como una sucesión de destrucciones constructivas. Le Monde, hoy, publica un artículo que va en esa dirección. ¿Su fuente? El funcionamiento reciente de las Bolsas en general y de Wall Street en particular. No anuncia un mundo "desglobalizado", sino globalizado de otra manera, todavía más digital, más tecnológico y, me atrevo a decir, más monopólico. Este capitalismo está incrementando las fortunas de los chicos de Amazon, Microsoft o Google y está hundiendo sectores enteros mientras los inversores buscan la línea "creativa".  

Gasto militar

Los datos del SIPRI son fiables. El gasto militar del mundo se acerca a los dos billones (1,9 trillions en inglés) de dólares anuales (2019). Y los quince primeros son claros (las cifras entre corchetes son estimaciones del SIPRI).
Algunas observaciones. La evidente: el peso que tiene el gasto estadounidense sobre el gasto mundial (38 por ciento). En segundo lugar, los dos países en los que el gasto militar tiene mayor peso respecto a su PIB: Arabia Saudita (8 %) e Israel (5,3 %), después ya van los USA (3,4%).  En tercer lugar, lo cercanos que están entre sí el Japón y Corea del Sur. En la publicación que cito están los demás países de forma que cada nacionalista (estatal, claro, que los subestatales no pueden aparecer) puede encontrar su país. España está en el puesto 17, después de Turquía y antes de Irán. Finalmente, nótese que entre 2010 y 2019 el gasto estadounidense ha disminuido, no así el de la China. La carrera es entre los dos primeros, la India y Rusia están demasiado lejos de los "front runners".

sábado, 2 de mayo de 2020

Poderoso caballero

Cuenta Forbes que un caballerete al que la revista calcula una fortuna de 5,8 millardos (billion en inglés) de dólares, ha donado a la campaña de Joe Biden 2.800 dólares. No es mucho, a no ser que se compare con mi pensión, pero el caso es que desde la campaña se ha rechazado tal donación. El argumento es que no van a aceptar donaciones (como lo es esta) que tengan que ver con la industria del petróleo y el gas. 
Una primera interpretación, malévola: como gesto propagandístico puede funcionar; renunciar a una cantidad pequeña en un tema espinoso puede ser una buena inversión electoral. Y más si así distrae de penosos asuntillos que le acechan electoralmente.
Un comentario más: el que se rechace es un signo más de aquello de que "quien paga, manda", es decir, que estas donaciones se hacen para ser "devueltas", una vez se consiga el puesto, defendiendo en política los intereses económicos del donante. 
Otro: ese reino el dinero (business politics) resulta un tanto a-democrático, pero en aquel país hay suficientes medios para saber quién dona a quién y han sido útiles en el pasado para entender algunas políticas gubernamentales. Mi favorito es Open Secrets.
Pero a lo que voy: me encantaría disponer de una fuente parecida en mi circunscripción y en el conjunto de ellas presentes en el Parlamento. Alguna cosa se ha sabido en el ayuntamiento de al lado del mío, pero no es suficiente que un inmobiliario dé dinero a un partido para que le "arregle" el plan de urbanismo. Es el gobierno central y los partidos en el Parlamento los que yo quisiera conocer como puedo hacerlo en USA. Ya sé que el sistema electoral es diferente, pero el "poderoso caballero es don dinero" es un principio que se aplica en todo el sistema. 
Y una más: no se crea que las fuentes de financiación conocibles son buscadas por el electorado estadounidense. Tiene cosas más importantes que hacer. Como aquí.
(Nota: Trump afirmó que no necesitaba donaciones porque él tenía dinero suficiente. Una de tantas. Me pregunto si esto indica que algo sí que ha tenido que recibir o espera recibir. En todo caso, si que ayuda a las petroleras del "fracking").