martes, 31 de marzo de 2020

Cizaña política

La frase aparece en el titular de Le Monde referido a España, a las distintas intervenciones de los partidos políticos que no buscan mejorar la situación, sino aprovecharse de ella para desgastar al gobierno, ya de por sí desgastado. No está muy claro para qué sirve desgastar a un gobierno en las presentes circunstancias, es decir, no veo qué fin pretenden aplicando el medio de la "zizaña". No parece racional, se busque el objetivo que se busque (es racional la adecuación de un medio a un fin, sea el que sea). Tal vez para entenderlo haya que recurrir a lo que sucede en parte de la población, la parte menos racional si se prefiere.
Veamos. La frustración es una situación frecuente en la vida de todos los humanos: querían algo con más o menos pasión y no lo consiguen o lo pierden. La reacción habitual es la de la agresividad, el impulso a atacar a algo o a alguien. El niño al que le quitan su juguete se "enrrabieta", da golpes a la pared, se enfurruña, rompe algo. Es el paso de la agresividad a la agresión y esta puede ir en dos direcciones: hacia uno mismo o hacia el exterior.
La agresión hacia uno mismo puede ser una simple depresión pero puede llegar a violencia directa, es decir, al suicidio. En el caso frustrante del confinamiento obligatorio, habrá que ver, si alguna vez hay estadísticas al respecto, qué ha sucedido por lo menos con el suicidio, tema ligeramente tabú, pero no por ello inexistente y, en mi opinión, de números crecientes. De la depresión estoy seguro de que no habrá datos.
La agresión hacia el exterior puede ser física o meramente verbal. La pasión con que en las redes sociales se ataca, denigra, desprecia al otro (sea gobernante o simple bloguero) es un ejemplo que, a su vez, sigue el ejemplo de determinados "gurus" mediáticos especializados en el adjetivo insultante y despectivo. Entre políticos ya enfadados previamente, es "normal".
Con razón, pasando a la violencia física se teme el aumento de la violencia doméstica, ahí sí con actores varios: atacarán tanto hombres como mujeres (la proporción puede ser de 80 a 20) y serán atacados hombres, mujeres, niños, ancianos. Basta con que el frustrado los vea vulnerables.
La violencia callejera va a ser algo más complicada, así que se puede pensar que disminuirá. Pero con las anteriores tenemos bastante.
Nótese que el paso de agresividad a agresión puede venir ayudado por la presentación de un objeto digno de ser agredido. Y ahí los medios sociales (como digo), pero los medios convencionales tienen un papel importante a la hora de presentar objetos (personas, cargos, sistemas, clases, orígenes, "razas") sobre los que descargar la propia agresividad. La zizaña ayuda. Pero no por eso hay que pensar que vamos a acabar a bofetadas. Hay alternativas.

lunes, 30 de marzo de 2020

Calcular sin datos

Son intentos bienintencionados o malévolos. Por ejemplo, el intentar hacer un modelo matemático que permita comparar países diferentes, puede ser interesante si lo que se quiere es predecir desarrollos posteriores según el modelo o factores que retrasan o adelantan el ritmo de contagio, siempre según el modelo. Para eso hace falta buena matemática que simplifique la realidad pero mostrando sus enlaces y buenos datos, comparables por supuesto.
Después están las comparaciones entre lo "nuestro" y lo "de ellos" en las que se ve que lo "nuestro" está tan mal por culpa del gobierno (o de los capitalistas, o del imperialismo), mientras que "ellos" están mejor porque sus gobiernos lo hicieron antes, son mejores gestores y no son de los nuestros. He leído una comparación entre el buen funcionamiento de Alemania comparado con el mal funcionamiento de España que va en esta línea.
¿Dónde está mi problema? Pues en que la comparación se hace entre datos obtenidos de manera diferente, es decir, que no son comparables. No es lo mismo contar muertos previamente diagnosticados que contar muertos supuestamente enfermos de esta causa o muertos en contextos dominados por el coronavirus. Lo mismo se puede decir de los oficialmente diagnosticados. Y es obvio: si los datos han sido recogidos con criterios dispares, la comparación entre ellos es muy problemática. Los bienintencionados harán lo imposible por comparar lo incomparable y los malévolos lo tendrán más fácil y buscarán los datos que les permiten criticar a quienes quieren criticar y por los motivos que ellos tienen para hacerlo. 
El Financial Times habla hoy del "misterio" (sic) de las tasas de mortalidad a causa del coronavirus. Vox (el medio, no el partido español), por su parte, se refería a las discrepancias, en el caso de Alemania, entre número de enfermos (muy alto) y número de fallecidos (muy bajo), todo ello en términos relativos y que no permitían comparaciones apresuradas. El británico Daily Mail se preguntaba por cuál era la tasa real de mortalidad. NewsHub insistía en el "misterio" (sic) de la tasa de mortalidad. Dicen en El País que cada uno calcula a su manera y, tal vez exagerando, que ninguno lo hace bien. Lo cual no quita que las noticias por televisión que veo por la noche (dos emisoras) inicien sus noticias con cifras rotundas y nada problemáticas de enfermos, muertos y curados en el día.
Interesantes las comparaciones "antes" y "después" y las que se hacen entre países como si estuviéramos contando vacas en un establo. Una ojeada a este artículo del NewStateman, viendo las comparaciones de Alemania y Austria muestra lo problemáticos que son estos datos y, por tanto, los todavía más problemáticas que son sus predicciones y comparaciones. Mi dispiace, la vita è così.
Después de lo cual, puede entretenerse viendo y comparando las curvas de desarrollo de la enfermedad en distintos países que presenta Le Monde. Usted verá que, aun así, se deducen interesantes conclusiones... problemáticas, pero es que la vita è così. Non l'ho inventata io.
(Ah, y los que critican aguantando la risa a su gobierno por haberse dejado engañar por empresas chinas proveedoras de defectuosas mascarillas o tests, sepan que eso ha pasado, por lo menos, en España, Turquía y Holanda, que se sepa. Las urgencias son fuente de error)
(Añadido el 30: y se calcula que, en África, habrá mil millones en riesgo de contraer la enfermedad y en condiciones de habitación, agua, alimentos y sanidad bastante problemáticas. El cálculo de Oxfam es otro: harían falta 144 mil millones de euros para evitar la devastación de los países más pobres. 1.300 millones de pobres habría en el mundo según el PNUD. Por datos que no sea)

sábado, 28 de marzo de 2020

Destrucción ¿creativa?

Desde restaurantes a aerolíneas, se sabe de empresas que no reabrirán si esto se acaba, es decir, los confinamientos y la pandemia (o la pandemia y los confinamientos). Tal vez convenga echar una mirada a las ideas de Sombart y de Schumpeter (cap. VII) al respecto. Ambos veían la destrucción creativa como un proceso normal en el capitalismo, sistema en el que vivimos por lo menos los últimos 500 años (Andre Gunder Frank decía que 5.000). Este dinamismo capitalista se muestra cuando aparece, según Schumpeter:
  1. Un nuevo producto.
  2. Una nueva forma de producir o comercializar bienes existentes.
  3. Nuevas materias primas.
  4. Nuevos mercados.
  5. Destrucción de monopolios o su sustitución por nuevos.
No hace falta creerse la lista, pero tomándola como simple herramienta y no siendo emprendedor, no tengo ni idea con los puntos 1, 2  y 3. Me parece, en cambio, que el punto 4 va a ser problemático o se podría pensar en África y América Latina (por este orden) como nuevos espacios "interesantes" o nuevos sectores de la población. Pero es el punto 5 el que me da qué pensar cuando se considera la posibilidad de los que van a ganar con esta crisis (me refiero a la crisis económica que está comenzando con la crisis sanitaria). Siempre queda la posibilidad de que esta vez (como con el "que viene el lobo"), la destrucción no sea creativa.

viernes, 27 de marzo de 2020

Expertos

Para unos, son una fuente de legitimación de lo que uno ha hecho o dejado de hacer: "hicimos lo que nos dijeron los expertos". Para otros, un engorro para lo que uno ya he decidido que había que hacer, cosa propia, dicen, de tendencias autoritarias constatables o, por lo menos, de derechas populistas. Finalmente, los hay que recurren a ellos como fuente de soluciones desesperadas para problemas graves y urgentes. O los que lo hacen para criticar a su propio gobierno. En mis variados chats cotidianos (participo poco, pero leo mucho) y en lecturas aquí en pantalla, he seguido con mucha atención las discusiones entre "mi experto" y  "tu experto" a propósito de la causa de la pandemia, las posibles vacunas, los posibles tratamientos, incluso los posibles contenidos y, no digamos, la previsible evolución de la pandemia. Normalmente, estas discusiones se producen entre no-expertos, con lo que la cosa se hace todavía más interesante sobre todo, como ha sucedido con las posibles vacunas, cuando el argumento deriva a detalles irrelevantes como la "raza" del experto o los intereses comerciales que pueda tener el mismo o cuestiones que tienen poco que ver con la validez de los resultados.
No vendrá mal recordar al viejo Popper y su idea de que las proposiciones científicas (las de los expertos, los de verdad, no los autonombrados u oportunistas) no son verdaderas sino "todavía no falsadas". Es decir, que todas (todas) las proposiciones científicas son provisionales hasta que no se demuestre lo contrario y, por tanto, están sujetas a la discusión sobre recogida de datos, relevancia de los mismos, tratamiento adecuado y conclusiones corrrectas. Mi profesor de metodología lo resumía en dos palabras "coherencia" interna y "correspondencia" con la realidad (el noumenon kantiano). Los modelos matemáticos en sus infinitas posibilidades y supuestos, aplicados a datos de mala calidad (como son todos los de la pandemia), pueden ser sugestivos aunque se tome como "año cero" comparativo el año en que los respectivos gobiernos comenzaron los confinamientos, decisión metodológica harto discutible. Me fío más de los que dicen que todavía falta tiempo para aceptar una vacuna (it takes time) que los que dicen "la hemos encontrado". Cuestión de cómo se ha verificado tal proposición. En todo caso, cuidado con el recurso legitimador, o el no recurso autoritario, a los expertos.

jueves, 26 de marzo de 2020

Irak, ¿recuerda?

Se trata de un ataque menor. Dos misiles alcanzando la Zona Amarilla de Bagdad, cerca de la embajada estadounidense, y lanzados desde la periferia por parte, probablemente, de las milicias apoyadas por Irán. 
Pero recuérdese que la tensión Irán-USA estaba, en la lista de riesgos mundiales, por encima de los anuncios de coronavirus hace unos pocos meses
Y tómese nota de que la pandemia ha servido para que Francia justifique la retirada de sus tropas de Irak y España retire a una parte de ellas en un contexto que no solo incluye al coronavirus.
(Añadido el 2 de abril: el asunto Irán sigue coleando)

Más problemas nacionalistas

Ahí va una lista de problemas para los cuales no hay solución local, sea estatal o sub-estatal; lo digo por los dos tipos de nacionalismo, a saber, Estados a la búsqueda de su nación perdida, que son los nacionalismos estatales, y naciones a la búsqueda de su estado perdido, que son los sub-estatales. Como se sabe, si algo no tiene solución, no es un problema: es cualquier otra cosa, un lío, un desastre, una tragedia. Pero la lista es de problemas que piden solución mundial, ya que afectan a la Humanidad toda, que dejan de ser problemas, en el sentido de tener solución, si bajamos a la escala estatal o a la sub-estatal.
  1. CO2 and methane emissions 
  2. • Exhaustion of the oceans
  3. • Species extinction 
  4. • Decreasing bio-diversity
  5. • Air and water pollution 
  6. • Deforestation
  7. • Terrorism 
  8. • Nuclear proliferation
  9. • Drug-resistant diseases 
  10. • Global pandemics
  11. • Overuse of fertilizers 
  12. • Loss of arable land
  13. • Religious intolerance 
  14. • Biological weapons
  15. • Torture 
  16. • Sexual trafficking and abuse
  17. • Genocide 
  18. • “Ethnic cleansing”
  19. • Prejudice and intolerance 
  20. • Cyclical economic crises
  21. • Narcotics smuggling 
  22. • Organized crime
  23. • Vaccinations for diseases 
  24. • Over population
  25. • Unregulated currency trading 
  26. • Destructive technologies
Se publicó en 2018 y he añadido números para poder enviar al amable lector a los puntos 9, 10, 14 y 23 que seguro que vienen hoy en los medios y también que la solución tendría que ser mundial. Los otros han pasado a segundo plano, pero siguen siendo problemas mundiales sin solución local y estos de la pandemia de forma explícita. Añado que para algunos elementos de esta lista hay, en algunos casos, creo, soluciones locales. Por ejemplo, el 13, 15, 18 y 19.  Pero aun así.
Resumiendo: hay cosas que no se resuelven a escala local y que tendrían que resolverse a nivel mundial. Esto último parece ser poco previsible, aunque hay casos, ya que los nacionalismos llevan, en la mejor de las hipótesis, a intentar arreglarlo, inútilmente, desde lo local. Así que la tenemos clara.
(Cita completa: Kenneth Cloke, Politics, Dialogue and the Evolution of Democracy: How to Discuss Race, Abortion, Immigration Gun Control, Climate Change, Same Sex Marriage and Other Hot Topics, GoodMedia Press, 2018)
(Añadido el 27: un ejemplo más de nacionalismo, en este caso estatal)
(Añadido el 28: un filósofo profundiza en la necesidad de superar los nacionalismos estatales y no precisamente fomentando los sub-estatales)

miércoles, 25 de marzo de 2020

El retorno del Estado

El dicho era "menos Estado, más mercado". Los anarcocapitalistas (conozco a alguno y es amigo mío) deseaban todavía menos Estado. Ayn Rand fue uno de los que mejor articularon esa propuesta: ruso de origen, sabía de qué iba la cosa cuando el Estado lo era todo. Los autores neoliberales hicieron el resto.
Vale. Dicho lo cual, no vendrá mal darle un vistazo a este artículo del poco sospechoso Financial Times que termina así:
Lucy Neville-Rolfe, a Conservative peer and City grandee, puts it like this: “When plague broke out in ancient Athens, it enabled Sparta, which was more disciplined, to become dominant.” No prizes for guessing, as China seeks to emerge from its own coronavirus lockdown, who might be Sparta this time.
¿Cuba? ¿Quién ha dicho Cuba? Y ¿la China?. Es que la pandemia necesita del Estado en dosis mayores a las previas. Desde el Ecuador al Reino Unido pasando por los Estados Unidos. Y no te digo en las Españas privatizadas. No es comunismo, ciertamente. Pero sí es algo radicalmente opuesto al neoliberalismo. No sé si llamarlo socialdemocracia. Por lo menos hasta que esta tormenta pase. "Más Estado, menos mercado", pues. No sea cosa que los monopolios farmacéuticos se salgan con la suya con el inestimable apoyo del presidente de los Estados Unidos.
En todo caso, no es fácil si se tiene que combinar salud pública (pública) y crecimiento económico, dicen. Y menos si se trata de un juego de suma-cero: si uno aumenta, el otro disminuye y viceversa. Bolsonaro lo tiene claro: elige crecimiento.
(Añadido el 26: más reflexiones sobre el retorno del Estado. Posición socialdemócrata)

martes, 24 de marzo de 2020

De la politique avant toute chose

Versión estadounidense
Rather than being a respite from political power struggles, the coronavirus emergency is greatly intensifying them. 
Versión española
En una palabra, la conveniencia política prima, incluso en ocasiones tan graves como esta, sobre la protección de la ciudadanía.
Item más (y en editorial):
La razón técnica cedió ante la agenda política
Y más aquí:
En el caso español, muchas de las críticas aspiran al indisimulado deseo de tumbar al Gobierno español o, al menos, la coalición. La ferocidad y sesgo, manipulación incluso, con las que se sirven no dejan lugar a dudas.
Versión en Israel (algo más complicada, con intereses muy personales de por medio)
Netanyahu’s Extortion-by-coronavirus Is by Far His Most Shameful and Least Forgivable Offense
The prime minister cites a national emergency to prove the need for unity but will never relinquish his main goal: Avoiding criminal trial
Otra versión
 Democracy resumes as the Knesset reopens, but the political crisis is deepening
After one of the most rancorous political moments in Israeli memory, the long game of ‘chicken’ between Gantz and Netanyahu now heads towards its climax
(Cuidado, igual es la economía lo que cuenta en la Unión Europea o en los  Estados Unidos. En este último caso, con "perspectiva de clase". En España lo que se observa es el funcionamiento especulativo del mercado, muy racional desde el punto de vista del beneficio, no tanto respecto a la salud pública)
(La cita original de Verlaine habla de musique, no de politique: no hay nadie perfecto)
(Añadido el 26: un análisis del contenido político de algunas discusiones, sobre todo en Francia, sobre el coronavirus y sus antídotos. Y una advertencia: que la política "mande" no quiere decir que sólo lo haga en su propio beneficio -poder, votos, financiación-. También puede que lo esté haciendo, desde una perspectiva de clase, a favor de "los de arriba")
(Añadido el 28: El gobierno de los Estados Unidos rechaza la ayuda de Cuba. La Unión Europea es una agrupación de 27 mercados, no de 446 millones de ciudadanos, según un presidente autonómico español. Una más: en las Españas (que incluyen a Torra) en lugar de "Cómo la pandemia afecta a la política", tal vez habría que decir lo contrario)
(Añadido el 14 de abril: en qué está quedando el caso de Israel)

lunes, 23 de marzo de 2020

Nacionalistas sin fronteras

Los nacionalistas (estatales y subestatales) saben muy bien dónde están sus fronteras administrativas. El problema es que no coinciden con las fronteras de su respectiva nación y suelen ser fronteras artificiales, fruto de avatares históricos que poco o nada tuvieron que ver con la religión nacionalista. Es bastante obvio que estoy pensando en países tan dispares como Bolivia, los Estados Unidos, Polonia, la India y, si me apuran, Inglaterra (no el Reino Unido). Territorios originales perdidos, incrementados, sometidos a sucesivas desmembraciones y reunificaciones, resultado de decisiones colonialistas como sucede con países africanos con fronteras poco "naturales" (¡en línea recta!). Si es por lenguas, lo "normal" (es decir, lo más frecuente) son territorios administrativos (tendiendo a naciones) dentro de cuyas fronteras se habla más de un idioma con extremos por ejemplo en Papúa Nueva Guinea (más de 800 lenguas junto a las tres oficiales) por un lado y, por otro, el Japón, Portugal, Austria, Dinamarca, el Uruguay (creo que son solo seis, así que me falta uno y no creo que sea el Vaticano)
Un entretenimiento para esta etapa de confinamiento generalizado es darle un vistazo a un viejo libro (de 1996) dedicado al nacionalismo como religión que, en plan kantiano, intenté titular "dentro de los límites de la mera razón", pero cuya editorial tuvo ideas más bien peregrinas sobre cómo titularlo y   cuyo título oficial yo, freudianamente, no recuerdo.  En el vistazo que acabo de darle he encontrado un par de cosas curiosas: primera, que ya entonces se veía el peligro de que la India, gracias al BJP, se acercara a la poco democrática idea de "estado étnico" (sólo, pero no solo, de hindúes), fronteras a parte. De hecho, el Likud y sus aliados en Israel están trabajando igualmente en esa dirección y con proyectos de fronteras muy claros. La segunda cosa que me ha llamado la atención es mi incapacidad, entonces, de ver los movimientos separatistas en los Estados Unidos (en concreto, en California): ahora los hay; minoritarios, muy minoritarios, pero reales.
Cuando lo escribí eran tiempos de un partido pactista en Cataluña y un Partido Popular capaz de "hablar catalán en la intimidad", proporcionar réditos económicos públicos a sus dirigentes y hacer la vista gorda ante la corrupción de algunos de ellos. Hablamos de 1996 y de Aznar y Pujol. Al mismo tiempo, la violencia de ETA en el País Vasco seguía asesinando a políticos, fuerzas del orden y empresarios (cinco personas en 1996 hasta junio). Por eso entonces yo pensaba que la independencia del País Vasco quedaba muy lejos (la violencia no era un medio adecuado para lograrla -ver apéndice de esa colección-) mientras que la entonces Convergència i Unió, pactista, podría conseguirla ¡en 2020!. Me equivoqué, evidentemente: hubo paz en el País Vasco y DUI (declaración unilateral de independencia) en Cataluña (medio tan poco apto para la independencia como el terrorismo violento).
La ideología nacionalista, ahora y gracias al coronavirus, se refuerza y practica el fronterismo con toda decisión. Europa, evidentemente, pero muchos más países están en ello. Y entidades sub-estatales con ellos, como Cataluña. Nacionalismo con fronteras, sin duda. Sin responder a las preguntas básicas.

domingo, 22 de marzo de 2020

Todavía hay clases

Pues sí: en las Españas, aunque se intente minimizar, o en los Estados Unidos. No es cierto que todos seamos iguales ante la pandemia: algunos son más iguales que otros. Que se lo digan a Bocaccio y su Decamerón. O a los estadounidenses que tuvieron información privilegiada hace tres semanas por boca de un senador y así pudieron tomar las decisiones económicas convenientes (comenzando por las bursátiles). No hay novedad, señora baronesa, no hay novedad. Eso cantaban cuando yo era niño. Pero esa desigualdad se paga. Vivir para ver. Para ver si hemos aprendido algo de la anterior crisis. Chomsky comienza así su artículo:
As the COVID-19 pandemic turns the global political and economic order on its head, two vastly different futures appear possible. At one end of the spectrum, societies facing the toll of the virus may collapse into authoritarianism. But at the other end of the spectrum, we have the possibility of learning the lessons of this disaster — another colossal market failure enhanced by a neoliberal assault and now Trump’s wrecking ball.

Sociópatas en política

El libro de Lasswell (Psicopatología y política, en inglés aquí) ya tiene muchos años. No es, pues, una novedad analizar a los políticos y a la actividad política desde el punto de vista de la psicología y la psiquiatría. Me he tenido que acordar del tal libro al leer el calificativo de sociópata que aquí se le da Trump. Por supuesto que lo que se dice sobre gente en política puede aplicarse a sus seguidores. Es cuestión de grados o niveles, de cero a "n". Los niveles bajos supongo que son inofensivos. Pensando en el autismo (Asperger), se puede ser Einstein, Woody Allen o Bill Gates sin mayores problemas. Con las sociopatía supongo que sucede lo mismo. Pero otra cosa es cuando se llega al nivel obsesivo, monotemático, insensible a las consecuencias, ególatra que uno percibe en algunos líderes y algunos seguidores. Nada nuevo, pues.
De todos modos, el retraso en tomar decisiones no parece que encaje en este capítulo. Tal vez en USA, pero no tanto en países como Egipto o como España, aunque, como en los otros casos, haya quien aproveche esos retrasos para (casi a lo sociópata) atacar al gobierno como si no hubiera una emergencia general.

sábado, 21 de marzo de 2020

No "o o", sino "y y"

Abundan las teorias conspiratorias y se puede elegir entre los que lo achacan todo a una maniobra sutil del gobierno chino para hacerse con la dominación mundial y los que lo achacan todo a una menos sutil maniobra del gobierno estadounidenses para remachar su dominación mundial. Hay argumentos en una dirección y otra. Algunos son algo excesivos, como los usados para atribuir la pandemia a una conspiración de los masones (introduciendo a Soros, se consigue el franquista "complot judeo-masónico"). Probablemente, la realidad sea una mezcla de las dos anteriores, pero no tomándolos como causantes sino como competidores que utilizan lo que encuentran para lograr sus objetivos. Se aprovechan de la pandemia: no la habrían causado. Puede ser.
Hay alternativas, olvidando la cuestión de la causa última. El hecho es que lo que se dice en el párrafo anterior da por supuesto que la teoría dominante es la del darwinismo social, no la "lucha por la existencia con supervivencia del más apto -el que mejor se adapta-", sino la supervivencia del más fuerte adornada con una "voluntad de poder" del tipo Nietzsche. Tal vez lo sea, pero no es la única. Darwin y Kropotkin ("La ayuda mútua, factor de evolución") no estaban por el "o tu teoría o la mía" sino que buscaron los elementos comunes ("algo tuyo y algo mío").
Ahora hay quienes van en esa dirección y, primero, encuentran en la realidad circundante elementos de uno y otro tipo: individualismo egoísta y solidaridad colectiva. Pensando en qué vino después de la peste del siglo XIV (que también se originó en la China), piensan que si se quiere abordar la presente crisis el puro darwinismo puede ser suicida como los naúfragos que se pelean por subir a la balsa y que consiguen así que nadie pueda hacerlo, pereciendo todos. Cooperación mundial, dicen que hace falta. Darwin, sí, pero también Kropotkin y tal vez este último en dosis algo superiores a las corrientemente observables. Cambiando de registro: entender los argumentos del contrario puede ser más útil que demostrar su falsedad. "Y y", no "o o". Tal vez lo que proponen los cosmopolitas, pensar en lo global pero sin olvidar lo local. Lo lejano Y lo cercano, no O. Al fin y al cabo, estamos confinados y pero en común.

viernes, 20 de marzo de 2020

Epidemia de inseguridad

No es solo el "me puede tocar a mí", que es universal incluso para los optimistas irreductibles. Es el contexto en el que se presenta el problema y que en los Estados Unidos llega a niveles altos, en su caso y, de alguna manera, en otros, como resultado de políticas previas (los recortes). Aunque siempre hay clases.
Tenemos, en primer lugar, un sistema sanitario incapaz de enfrentarse a estas cantidades de enfermos. Puede ser porque el sistema público es prácticamente inexistente o porque ha sido privatizado sistemáticamente. Aún así, el número de enfermos previsibles puede colapsar hasta los sistemas más robustos y organizados. No te digo cuando es débil y desorganizado. Los profesionales lo recuerdan y la gente se da cuenta.
Está, después, la cuestión del trabajo. De los que tenían empleo fijo y ahora se pueden quedar en la calle y no te digo de los que tenían trabajos-basura. Hasta dónde puedan asumir sus gastos corrientes es una pregunta que tienen que hacerse y que no tiene una contestación. Inseguridad, también, para los jóvenes que buscan trabajo.
Finalmente (sigo el esquema USA que he citado), cuando la economía en general YA estaba en dificultades. De eso se tiene menos conciencia en la vida cotidiana (no así los dos puntos anteriores). Pero antes de que estallara la pandemia, ya se hablaba de las dificultades del sistema en su conjunto. Ahora se han multiplicado y las Bolsas son uno de los termómetros que llegan al ciudadano que ve la televisión.
La inseguridad es un terreno abonado para que haya aprovechamiento. Recibo, en alguno de mis chats, machaconas soflamas contra el partido gobernante y a favor de las propuestas más a la derecha del espectro español. Pero también entiendo que, en el caso USA, Sanders haya sido despedido con un "los experimentos, con gaseosa" y Trump tenga el camino expedito para repetir mandato. 
En general, como resulta complicado convivir con la inseguridad, la salida más frecuente sea la de aferrarse a "certezas" (que no necesariamente "verdades", pero que son tomadas como tales y en su línea de verdades absolutas). La religión es una (pienso en el "de viejo gran rezador" de Machado y en "El porvenir de una ilulsión" de Freud). La otra, clásica, viene de la política (desde la derecha -secesionista o unionista- a la izquierda -secesionista o unionista-). Drogas de diversa índole. Y comamos y bebamos y cantemos y bailemos, que mañana moriremos. Esto último es seguro. El verbo, no el momento.

jueves, 19 de marzo de 2020

Virus sin nacionalidad

Me refiero al "virus europeo", no al que Trump ha llamado "virus chino" a lo que el secretario general del partido de extrema derecha  españolista Vox ha añadido que luchará contra él con "anticuerpos españoles".
No tengo muy claro lo de que "los proletarios no tienen patria", ya que suelen  engrosar las filas de los diferentes nacionalismos (estatales y subestatales). Pero sí parece claro, como dice Hariri en un excelente artículo en el Time, que cada nuevo caso "nacional" es un caso para el conjunto de la población mundial. Por ello hay que levantar acta, como el autor hace, precisamente de la ausencia de un liderazgo internacional totalmente necesario. Eso sí, usos electorales locales, los que haga falta. Al fin y al cabo, o es el virus de mi nación o es el virus de los enemigos. Y el que venga detrás, que arree.

Contra Irán

Después del ataque estadounidense en Irak, afirmando que se trataba de objetivos apoyados por Irán, el gobierno de los Estados Unidos anuncia nuevas sanciones contra este país ya de por sí muy golpeado por la pandemia de coronavirus. Estas nuevas sanciones agudizarán el impacto de la pandemia, haciendo que haya quien, desde dentro y fuera de los Estados Unidos, califique al hecho  como "crimen contra la Humanidad", dejando al virus como, "enemigo contra la humanidad", según se dice desde la OMS, como si no hubiera agentes, beneficiados, promotores, víctimas inocentes, incompetencias y cálculos electorales o maniobras politiqueras.

miércoles, 18 de marzo de 2020

Facciamo finta che

tutto va ben, nos aconsejan, pero la cosa es algo más complicada que una cuestión de optimistas y pesimistas (con independencia de la broma de que los segundos son como los primeros, pero mejor informados).
Es un caso más de "pensar globalmente, actuar localmente". Localmente, porque es lo único a nuestra disposición. No hay instancia global que pueda tomar decisiones a este respecto y, por supuesto, la OMS no sirve para eso y más con el abandono con que la han tenido algunas potencias como los Estados Unidos.
¿Qué sucedería si pensáramos localmente? Primero, que poco solucionaríamos ya que nos dedicaríamos a las peleas locales sin darnos cuenta lo de común que tienen con otras muchas en el Planeta. Así, achacaríamos al gobierno lo que han hecho o dejado de hacer o hecho con retraso, sin darnos cuenta de que han hecho lo que han hecho otros gobiernos, tanto en previsión, equipamiento, reacción y políticas finales. Han tenido fallos, pero precisamente porque también los gobiernos han pensado localmente. Eso sí: las respectivas oposiciones han tendido a echar toda la culpa al gobierno propio sin ver lo que tenía de común con muchos otros y que explicaba mejor que la, por otro lado, impericia del propio gobierno.
El hecho es que las pandemias se suceden. Eso lo saben los expertos. Y yo fantaseé mucho más, hace un año, en la intervención en el periódico local con que terminé mis artículos semanales allí. Y las pandemias son globales.
Pero somos locales y lo somos en todas partes. Piénsese, si no, en la "epidemia" de comprar papel higiénico, en los almacenes, asunto que, entre sus explicaciones, incluye la irracionalidad en casos de pánico como sucede ahora en los Estados Unidos con la compra compulsiva de armas. Y de reacción imaginaria ante lo inesperado. Porque si era esperable para algunos expertos, no lo era tanto para la población en general, según Gallup, excepto en el caso de Portugal y Francia. 
Estos son los datos generales con los problemas que los encuestados veían como importantes en 2016
Claro que, por seguir en lo local, podemos recurrir a los consejos para tranquilizarnos y sentirnos bien aunque no podamos hacer nada (esto último es falso: siempre se puede hacer algo, aunque no sea más que ofrecerse para ayudar a los más débiles de nuestro entorno).
Sin embargo, ya en 2018, cuando Roubini anunciaba una nueva crisis para 2020, ya indicaba, vistas sus causas, que los gobiernos carecían de instrumentos para afrontarla. Llegados a 2020, añadiendo la pandemia a los factores económicos previos a la misma y los causados por ella, hace ver que las reacciones de pánico (como la reacción nacionalista de cerrar las fronteras, es decir, hacer el problema todavía más local) son como las de los que han comprado papel higiénico. Y que los gobiernos, locales todos, han ido por detrás de los acontecimientos (ocasión de oro para la oposición local).
Hagamos, pues, como si todo fuera local.
(Nota: he usado "global y local" y no "mundial y local". No vale la pena luchar contra los elementos)

martes, 17 de marzo de 2020

Desacuerdos

Hace bastantes años, cuando los "millennials" todavía no habían nacido, me llamaron de una conocida ONG para que mediara entre los miembros de su cúpula, peleados a partir de unos e-mails que se habían ido "encendiendo" en espiral hasta llevar a enfrentamientos que podía producir una ruptura en la dirección de la ONG. Lo que había sucedido era fácil de entender. En aquellos tiempos, los e-mails se enviaban por teléfono y había que darse prisa para contestar si no querías alargar la comunicación. Correo ambiguo, interpretación negativa, respuesta negativa, contra-respuesta aún más negativa, paso al insulto, "y tú más". Por suerte para mí, una vez viajado a Madrid y conversado con las partes y los no implicados, no acepté el encargo aunque lo más fácil habría sido hacer que los enfrentados por correo se vieran cara a cara y recordaran lo que tenían en común (además, en aquel caso, de la búsqueda de poder, cosa que sucede hasta en las mejores familias oenegeras).
He tenido que recordar aquel episodio en tres (¡tres!) chats formados por amigos, que lo son por razones diferentes y a los que sigo precisamente por lo que tenemos en común. Alguien escribe algo, alguien contesta de manera desabrida, el primero se enfada ante tal contestación, lo cual hace que el contestante se enfade a su vez y... Bueno, ha habido de todo tipo de resultados: uno de los implicados abandona el chat, uno de los implicados aplica el "aquí paz y después gloria" y el souflé baja o miembros del chat intervienen recordando lo mucho que les une por encima de esa (no siempre pequeña) diferencia coyuntural.
Lo que me ha interesado (además de la relativa coincidencia en el tiempo) es el papel que lo que ahora se llaman "redes sociales" han tenido en la formación de un lenguaje. Mi defecto es ser sintético, pero el lenguaje de los chats es todavía más sintético y más si se reduce a colgar una referencia de prensa, un meme, un rápido comentario de actualidad con un vocabulario que no es compartido. No es cuestión del número de caracteres o palabras (tipo tuit), sino el estilo dominante, abreviaciones incluidas. No recuerdo cómo terminó el caso de la ONG. Pero, sin llegar al "fuese y no hubo nada", mis tres casos recientes han terminado bien, si "bien" es mantener las diferencias sin intentar entender al otro, pero poner lo común por encima de las diferencias. Lo común es lo que habría que discutir, pero esa es otra historia.

lunes, 16 de marzo de 2020

Ganadores

En este artículo se desgranan con detalles interesantes las razones por las que las grandes empresas farmacéuticas estadounidenses son las grandes beneficiarias de la pandemia: sus acciones han subido en Wall Street, reciben fuertes ayudas gubernamentales (nada de "menos Estado, más mercado", sino fuerte ayuda pública) y sus productos no tienen ninguna intervención pública (ya se sabe: si aumenta la demanda, aumenta el precio y ahí sí que vale el dicho de "menos Estado, más mercado"). Desconozco qué sucede en otras latitudes. En USA se habla de que lo peor está todavía por llegar. Y desde el gobierno alemán se protesta porque el gobierno estadounidense esté ofreciendo ayudas a empresa farmacéutica alemana: los alemanes prefieren ser ellos los que den esas ayudas para encontrar la vacuna.
Siguen anunciando, en el Financial Times, una recesión mundial (artículo legible aquí). Con seguros ganadores, por supuesto. "Mal de muchos, epidemia", pero no "mal de todos".
Un informe, no hecho público, de organismo público británico afirma que la pandemia puede durar (allí, como si no tuviera nada que ver con el resto del mundo, que es la forma habitual de hablar del tema) hasta la primavera de 2021 con casi 8 millones de personas afectadas.
(Añadido el 21: ahora se cuenta de las presiones que bancos e inversores están haciendo sobre las empresas farmacéuticas para que aumenten los precios. Por si acaso el aumento de demanda y la escasez del producto (en buena "teoría" del mercado) no fueran suficientes,  se busca por otros medios el objetivo básico en las reglas del juego capitalista, a saber, acumular capital, beneficio por encima de todo).

domingo, 15 de marzo de 2020

Verdadera comunidad

Hubo un momento en que se intentó crear un nacionalismo europeo (historia compartida, héroes comunes, valores compartidos, símbolos y demás). Los sentimientos (y las prácticas) centrífugas abortaron el proyecto. Nada, pues, de un estado federal. La ocurrencia de la pandemia hace que un grupo de intelectuales y políticos hagan un llamamiento para que, por lo menos, se demuestre al mundo que la Unión es una verdadera comunidad (los sociólogos han distinguido desde los inicios de la disciplina entre comunidad y asociación -Gemeinshaft y Gesellshaft, pidiendo disculpas por las faltas de ortografía: fracasé en mi intento de aprender alemán sin inmersión-). No es solo wishful thinking, sino que va acompañado de propuestas concretas que, por un lado, servirían para enfrentarse a la pandemia y, por otro, reforzarían el camino hacia la comunidad (que originalmente se llamó Comunidad Europea). Parece claro que, si se quiere luchar con eficacia contra la pandemia, se impone una respuesta colectiva.
¿Seguro? No es lo que se observa. Ahora se trata de cada cual a la suya. A escala mundial, a escala europea, a escala española y casi diría yo a escala individual. Lo de la escala española (territorio cubierto por la estructura política llamada Estado Español que algunos consideran una nación y otros un enemigo) es todo un ejemplo. A cada nivel ha habido el consabido "eso es mío y no lo toques". Desde la cola del supermercado a la política de la Unión pasando por los elementos centrífugos catalanes y vascos. Cosas producidas por el pánico (con o sin base), no por la supuesta racionalidad del "bien común" (si todos nos salvamos, me salvo yo; si me salvo solo yo, igual no nos salvamos todos y tampoco yo me salvo). A lo más, por una supuesta racionalidad instrumental (son acciones que se plantean como medios para obtener otro fin, que no es el "bien común", y que se auto-destruyen como digo). Los madrileños que invaden Alicante tienen la misma lógica que los barceloneses que invaden la Cerdanya. Pero solo a un filósofo griego de la antigüedad se le ocurriría calificar a los humanos como "animales racionales". Animales, sí. Por eso, a diferencia de los minerales, enferman. Pero ¿racionales?
(Anécdotas: el vicepresidente del gobierno español, estando como está en cuarentena por tener a su esposa, ministra, recluida por contagiada por el coronavirus, asistió ayer al consejo de ministros. A todo esto, la esposa del presidente también ha dado positivo en el análisis. Item más: el ex-presidente Aznar y su esposa, ex-alcaldesa de Madrid, han abandonado Madrid para dirigirse a Marbella, Andalucía, con gran protesta por parte de representantes del partido al que pertenece el vicepresidente recién citado). Beware of the ides of March.

sábado, 14 de marzo de 2020

Políticos de mala calidad

Gordon Brown, que fue primer ministro en el Reino Unido, lo tiene claro: en esta crisis, nuestros líderes nos están fallando (leer el artículo: vale la pena). En las Españas, lo ha dicho muy claro el presidente de una de sus comunidades autónomas:
"Hoy no hay colores políticos, no hay disputas personales, ni intereses electorales. Hoy necesitamos responsabilidad, generosidad, solidaridad, comprensión y liderazgos sociales, que ya hemos sabido demostrar en nuestro país"
Es decir, ha habido colores, disputas e intereses electorales (y, añado, personales) que no es seguro que hayan desaparecido con el coronavirus y está por ver si eso que necesitamos se está consiguiendo. No está muy claro que los liderados estén por la cuestión. Algunos líderes tal vez sí, pero...
(Añadido el 20: compárese este enlace con este texto para ver si lo dicho por aquel presidente ha sido puesto en práctica a la semana de haber sido proferido)

viernes, 13 de marzo de 2020

Alarmas

En algunos casos acompañadas de pánico, como es el del coronavirus y es el de las Bolsas con caídas históricas (el IBEX español, la más fuerte en toda su historia, seguida de una apertura de "subidón" por motivos evidentes: comprar barato). Otras no son tan visibles aunque haya constancia  en algunos medios. Se trata de la pérdida de hielo en los polos: no solo aumenta el nivel del mar por ese ingreso de agua sino que el agua del mar, al aumentar su temperatura, también interviene en el dicho nivel del mar. 
Los tres asuntos, con distintos ritmos y niveles, muestran la dificultad de tomar decisiones políticas no digo ya a largo plazo sino incluso a medio, decisiones que impidan el daño por lo menos a sectores más vulnerables de los humanos. Países ricos, países pobres, clases sociales, sectores desprotegidos se convierten en una mezcla letal. 
La moda de "menos Estado, más mercado", que llevó a privatizaciones (en el sector sanitario, por ejemplo) y a desprotecciones por supresión de políticas sociales, se cobra ahora sus presas. Ahora ese "Estado", es decir, los gobiernos, tienen que tomar decisiones corriendo detrás de los hechos que se les adelantan. 
La alarma podría ser: "no hay suficiente Estado para enfrentarse a estas amenazas".

jueves, 12 de marzo de 2020

Anti-gregumelos, siempre

No busque "gregumelos" en google. Mucho menos en el diccionario. No existe tal palabra, que yo sepa. La he usado como un comodín para los muchos "anti" que en el mundo han sido, comenzando con la pintada con la que me cruzo todos los días en mi pueblo, solo que, en este caso, gregumelos está sustituido por una determinada ideología o movimiento o partido o grupo social contra los cuales hay que estar siempre, según los no-firmantes de tal pintada.
Pongamos ejemplos. Un determinado partido lleva a cabo su multitudinario congreso al que asisten algunos altos cargos contagiados ya con el coronavirus. Su plana mayor tiene que declararse en cuarentena. ¿La culpa? El partido en el gobierno. Y ¿por qué? Por no haber prohibido la realización del congreso. ¿Se imaginan lo que habrían dicho si ese gobierno la hubiese prohibido? Anti-gregumelos, siempre.
La mezcla de pánico, realidad y oportunismo frente al tal coronavirus hace que un gobierno local (una ciudad cerca de mi domicilio) NO prohíba unas multitudinarias fiestas folklóricas. El gobierno es duramente criticado por ello. Pero, entonces, un gobierno de rango superior decide que sí que hay que suprimirlas (bueno, en realidad, aplazarlas hasta julio) y entonces es duramente criticado por ello. No hace falta decir que ambos gobiernos son del mismo partido y que los "anti" son de otro, oposición pura. Anti-gregumelos, siempre.
Pero volvamos a las pintadas. Mi problema es que no sé a qué variante de los "gregumelos" se refiere el manifestante, el abajo no-firmante. Así, a vuela tecla, comunismo, fascismo, globalización, feminismo, machismo o imperialismo son palabras con muchos significados y no todos coincidentes. Quiero decir que no sólo declararse "anti-gregumelos" es gratis, sino que, encima, no trasmite nada y que cada cual entenderá por "gregumelos" lo que considere oportuno y podrá mostrar su acuerdo o desacuerdo con el "anti".
Y dejemos las pintadas y vayamos a movimientos y partidos definidos casi únicamente por su "anti". Pueden ser movilizadores, pero me resulta difícil tomarlos en serio por fácil que les resulte tener resultados visibles.

miércoles, 11 de marzo de 2020

Crisis global o de la globalización

En la temática, que no en la línea, de lo comentado ayer, este artículo en el Financial Times comienza afirmando que se trata de una crisis global, pero no de una crisis de la globalización. Me asombra lo que duran algunas discusiones.
Hace muchos años ya discutí los distintos sentidos con que se usa la palabra "globalización". Pero todavía antes (1992, y ahí sí que no hay enlace y el libro está fuera de circulación) levantaba acta de la existencia de procesos que podían llamarse "globalización" pero no solo en lo económico y cómo se podían observar, simultáneamente, procesos de lo que, a mejor palabra, llamé "localización" en paralelo con los procesos de "globalización". Y hay quien ha hablado de "glocalización".
El problema se recrudece cuando detrás de las palabras lo que hay es una determinada ideología (puede ser la idea del principio del Manifiesto Comunista o la afirmación de Bush padre sobre América -por Estados Unidos- como religión, y muchas más. Con la incorporación del Congo, Sudáfrica, Senegal y Nigeria, la pandemia comienza a ser mundial. Pero para mundial-mundial, la cuestión ambiental.
En todo caso, sí parece que el sistem a mundial ha sufrido, secularmente, procesos centrífugos y centrípetos, homogeneizadores y diferenciadores, conectore y desconectores. No es nuevo. Pero podría serlo. De todas formas, mejor definir antes de discutir.

martes, 10 de marzo de 2020

Nacionalimo, especulación y pobreza

Varoufakis levanta acta de dos efectos inmediatos de la crisis del coronavirus: por un lado, la especulación financiera se dispara (Wall Street tuvo que detenerse 15 minutos para evitar que las máquinas que toman decisiones lo hicieran) y por otro, los nacionalismos encuentran un argumento más para fomentar el cierre de fronteras (como en las Españas ha hecho el partido nacionalista Vox).  Cierto que en las caídas en las bolsas también ha influido el tema del petróleo.
Pero hay algo más: como en tantos otros hechos sociales, en este hay ganadores (a ellos se refiere el texto citado) pero también perdedores: los vulnerables y entre estos no solo los ancianos con otras dolencias y enfermedades. También "los de abajo", la "clase obrera" como dicen algunos economistas desde USA. Obvio: las condiciones de trabajo y vivienda no son las mismas que las de los ricos. Más de 100.000 niños sin techo se verán afectados en Nueva York por el cierre de los colegios. En las Españas también se plantea el problema. La cuestión de la pobreza, que ahora aflora como "alternativa" a la preocupación por la pandemia, no es algo separable de la misma. Complicada que es la vida.
Y tanto. Véase, si no, el texto de Branko Milanovic sobre el modo en que las epidemias (y también la del coronavirus) reducen la desigualdad allí donde se extienden.

lunes, 9 de marzo de 2020

Crisis

Hasta yo puedo entender lo que aquí y aquí se dice. Hay una reducción significativa de la oferta (de productos y de componentes) en la segunda (si no primera) economía mundial, es decir, la china, y hay una reducción significativa de la demanda (de productos, con hiper-consumo inicial) sobre todo en los países ricos debida al miedo, más o menos irracional, cosa que se traslada a los timoratos inversores qu huyen hacia lo seguro (supongo que el oro o cosas así) y dejan tambaleándose a las bolsas. Los gobiernos dudan entre dedicarse a la economía o dedicarse a la sanidad. Y unos por otros la casa sin barrer, sobre todo si utilizan la más irracional de las estrategias en un caso como este: negacionismo sabiendo que es mentira o exageración para lograr objetivos políticos. El envejecimiento  (víctimas más frecuentes) de algunas poblaciones es también un elemento a incluir en el mapa.
Materia prima problemática (y ahora con el petróleo, una "guerra" más), inversión timorata, gestión dubitativa, mano de obra encerrándose (no todo se puede solucionar con tele-trabajo) y ¿medio ambiente? La reducción del CO2 en torno al 20 por ciento en la China no es necesariamente una buena noticia para la economía, atrapada en las aporías del "crecimiento sostenible" (si es crecimiento no es sostenible y si es sostenible no hay crecimiento. En la práctica, no en la freudiana "omnipotencia de las ideas"). Sabiendo, además, que el problema del petróleo, del coronavirus y las bolsas es que están relacionados.
Se llama crisis a una situación en que lo antiguo ya no y lo nuevo todavía no. Eso es lo que sucede cuando una enfermedad "hace crisis". El sistema mundial contemporáneo no es necesariamente una enfermedad, pero esta metáfora es útil para entender qué está sucediendo y eso que el 97 por ciento de los casos conocidos están solo en cuatro países. Desgraciada o afortunadamente, no conocemos "leyes históricas" (como las que pretendía el marxismo de catecismo) que nos permitan saber en qué va a consistir ese "todavía no": puede ser un mundo todavía peor (como el Soylent Green o "Cuando el destino nos alcance") o un sistema distinto mejor o peor, que estará por ver.
(Añadido el 9: Esto concluye Will Hutton
Now, one form of unregulated, free-market globalisation with its propensity for crises and pandemics is certainly dying. But another form that recognises interdependence and the primacy of evidence-based collective action is being born. There will be more pandemics that will force governments to invest in public health institutions and respect the science they represent – with parallel moves on climate change, the oceans, finance and cybersecurity. Because we can’t do without globalisation, the imperative will be to find ways of managing and governing it.
Inch'allah, ojalá)

domingo, 8 de marzo de 2020

Mentir en política

No es un tuit sobre fake news ni un rápido etiquetado del adversario para así evitar la onerosa tarea de analizarlo mientras se analiza el cristal con el que se está mirando. Es un largo y denso trabajo de Hannah Arendt publicado en 1971 sobre los Papeles del Pentágono en los que se daban detalles sobre la política de sucesivos gobiernos estadounidenses en el Vietnam. Aconsejo leer la primera parte, en la que plantea la cuestión del uso de la mentira y el engaño en política como algo frecuente antes (y después) de la debacle de Vietnam. Leída pensando en las mentiras del cuarteto (que no trío) de las Azores sobre la guerra de Irak, resulta revelador. El resto del trabajo que cito se puede dejar para los historiadores interesados en la historia.

sábado, 7 de marzo de 2020

1919-2019

 "Me puede tocar a mí". Esa es la gran diferencia entre la reacción ante el coronavirus y la no-reacción ante las muchas tragedias (hambre, desplazados, guerras) que asolan el Planeta. Aquí una comparación con la "gripe española" de 1918-1919, importante en mi biografía: de ella murió mi abuela recién parida, dejando así a mi madre huérfana a poco de nacer. Más comparaciones posibles.
Tenemos el papel de los gobiernos que, o la utilizan para sus fines o procuran que la reacción ante la epidemia encaje con dichos fines que pueden ser los de siempre (mantenerse en el poder engañando a la gente) o algunos propios del momento (una guerra mundial finalizando en un caso, una guerra económica en activo en el otro).
La reacción de la gente que teme contraer la enfermedad es comprensible: temen que les toque a ellos. Pánico por lo que puede venir, histeria y búsqueda de un chivo expiatorio real o inventado (hay teorías de la conspiración para todos los gustos, dependiendo del punto desde el que se observan los "datos", si es que datos son). Y aparición de la perspectiva de clase como en todas las catástrofes. No sé si ahora los ricos se irán a lugares apartados a entretenerse con un Decamerón o, ahora, con un Netflix. En todo caso, aparición de dónde están los grupo vulnerables (sexo, edad, clase social, "raza"). Y confianza creciente en la divinidad.
Y gente que morirá, gente que se enriquecerá (aunque sea vendiendo mascarillas) y gente que se empobrecerá por falta de clientes. Lo interesante es ver qué tipo de gente no recibe ningún impacto de esta situación y qué hace después. Ahí hay otro síntoma interesante.
Todo ello sazonado con el papel de las noticias falsas en las redes y el filón que han encontrado los medios de comunicación convencionales, respondiendo y azuzando.
(Añadido el 12: El Decamerón reúne, en ficción, cómo los super-ricos del momento se entretienen en su dorado retiro mientras la peste azota sus lugares habituales de residencia. No sé, ahora, cómo se entretienen los hiper-ricos en sus bunkers mientras los currantes tienen que estar haciendo cálculos para no ser infectados)
(Añadido el 12: Más comparaciones entre la gripe "española" y la pandemia actual subrayando las diferencias)
(Añadido el 21 de mayo: la muerte de parturientas como mi abuela)

viernes, 6 de marzo de 2020

Privado público

En los Estados Unidos numerosas organizaciones piden que no se deje en manos del beneficio privado la distribución de posibles vacunas y medicamentos contra el coronavirus. Que eso, dicen, debe quedar en manos del gobierno. La tienen clara.
The Economist hace un recorrido por el papel que los gobiernos han de tener en la lucha contra el virus y que, obviamente, no puede quedar en los ministerios de sanidad, sino que ha de extenderse a varios ministerios más. No es cosa, pues, de dejarlo a la iniciativa privada. Ni siquiera, como dicen, a un solo ministerio. ¿Economía mixta? En todo caso, nada que ver con las peleas internas en el gobierno español entre PSOE y Podemos o, respectivamente, entre el ministerio de sanidad y el de trabajo.

Cherchez l'argent

En un post anterior, refiriéndome a las reglas del capitalismo o del sistema mundial, encontraba algunos ejemplos en el caso del coronavirus, a saber, "reglas, que incluyen las mentiras gubernamentales, los trucos empresariales (se llaman marketin), las irracionalidades de los consumidores, los abusos de los intermediarios, las falsificaciones de los investigadores y las manipulaciones de los proveedores. Lo que se llama mercado libre y transparente en competencia perfecta".
Viendo ahora lo que dicen unos y otros, vuelvo a constatar qué es lo que mueve a las empresas farmacéuticas y circundantes: el dinero que esperan de la ayuda pública y de las futuras ventas, amén de el aumento del valor de sus acciones en Bolsa. En este último caso, el juego incluye haber apostado a la baja o tener información privilegiada (nada que ver con la mitología del mercado libre) sobre posibles éxitos sin descartar la difusión de informes (con mayor o menor base empírica, que eso no importa ya que lo que importa es que los actores se los crean) sobre lo cerca que están de la vacuna unos u otros. No hay que ser un experto para saber que queda mucho tiempo desde el hallazgo a la comercialización. Un año mínimo, dicen. Si no dos. No sé, pero tiempo al tiempo.
Todo ello sin perder de vista los efectos económicos de la epidemia, claro.

jueves, 5 de marzo de 2020

Historia y política

Este artículo en eldiario.es se dedica a las reivindicaciones que hay en los países europeos respecto a territorios que deberían estar incluidos en los mismos. Como la reivindicación que hay en España sobre Gibraltar (español, como se gritaba en tiempos de Franco). Vale la pena ver el mapa y la tabla que incluye.
El mapa cuenta el porcentaje de ciudadanos que, en cada país, reivindican territorios que ahora no están incluidos en el propio. Obsérvese la diferencia entre el Este y el Oeste: mayor porcentaje, en general, en los países del Este que en los del Oeste. Historia reciente en muchos casos del Este, pero no tan reciente en los del Oeste.
La tabla (tomada del Pew Research Center) indica el porcentaje de tales reivindicaciones comparadas con el porcentaje de las mismas entre los votantes de partidos populistas de derechas (como así los califica). Interesante los cuatro primeros de la lista (España, Francia, Alemania, Reino Unido) donde la diferencia entre los que no apoyan al respectivo partido (Vox, RN, AfD y UKIP) y los que lo apoyan es más grande (más de 20 puntos). La lista es más larga y está construida precisamente a partir de esa diferencia (de más a menos). El peso de la historia es el de la otra historia reciente, es decir, la política reciente.
El artículo repasa los casos.

miércoles, 4 de marzo de 2020

Más elecciones

Parece que, en Israel, el partido más votado ha sido el de Netanyahu. Está por ver si se escapa de los tribunales en los que se ven sus acusaciones de corrupción. Pero todavía no me llegan datos suficientes como para saber si habrá coalición de unos u otros, pudiendo excluir una Gran Coalición a la alemana. Como bien saben los españoles, no es fácil organizar un gobierno con tal fragmentación y más si los partidos palestinos (no todos sus candidatos lo son, conste) obtienen el incremento que parecen tener.
Tampoco el Super Martes ha dado resultados definitivos. Se sabe, sí, quién ha ganado en algunos de los estados en los que había votaciones, pero no me llegan datos sobre cuántos delegados ha ganado cada cual (ahora solo dos, prácticamente). Sí se ve que Biden sube, pero si es Sanders el que acaba siendo propuesto para las elecciones de noviembre (está también la incógnita de Bloomberg), The Economist es bastante sombrío:
If Mr Sanders becomes the Democratic nomineeAmerica will have to choose in November between a corrupt, divisive, right-wing populist, who scorns the rule of law and the constitution, and a sanctimonious, divisive, left-wing populist, who blames a cabal of billionaires and businesses for everything that is wrong with the world. 
 Elegir entre guate-mala y guate-peor sin saber cuál es cuál. Esa es otra epidemia.
(Añadido por la tarde: ya puedo saber cuántos delegados tiene cada cual -va ganando Biden- y ya se sabe que Bloomberg, vistos sus resultados, renuncia a la carrera y podría poner sus millones al servicio de Biden. No sé si la alternativa ahora será peor que la que preocupaba a The Economist. Ni la candidatura final a la presidencia será decidida por los delegados o por los "superdelegados", haciendo todavía más inútil el super-gasto de estas primarias)

lunes, 2 de marzo de 2020

Elecciones típico-atípicas

Haaretz publica un editorial hoy, día en el que se celebran las terceras elecciones generales en más o menos un año en Israel. El periódico teme por la democracia en su país (como, a fin de año, algún medio estadounidense temerá por la democracia en el suyo). Son parlamentarias y se teme un empate más, con lo que la gobernabilidad del país seguiría estando en riesgo. No son dos partidos, sino dos bloques (más o menos derecha y más o menos izquierda). Si alguien gana, será por poco. El periódico llama a votar por los partidos que no apoyarán a Netanyahu cuyo intento de ser reelegido ve como un truco más del político para evitar ser juzgado por corrupción.
Sobre las elecciones estadounidenses aún es pronto para saber quiénes serán los candidatos. Interesante el caso de Bernie Sanders, judío (en su juventud vivió en un kibutz) defensor de los derechos de los palestinos, que hasta ahora iba a la cabeza en la carrera por la nominación a candidato demócrata a presidente y que supongo dejará de ir o el aparato del partido con sus electores presentará otro candidato. Tiempo al tiempo.