sábado, 29 de febrero de 2020

Análisis discutibles

Defendí hace un par de días el trabajo de los analistas. Eso no quiere decir que no sea consciente de sus fallos que pueden deberse:
1. a pura pereza mental. Puede pasar hasta con médicos de familia (más en el sector público que en el privado) que zanjan la cuestión con un "no es nada". Y sin embargo lo es.
2. a incompetencia. No todos los analistas pueden analizarlo todo. No me veo a los tertulianos televisivos dictaminando sobre una toma de rayos X. No saben y no saben. No hay más.
3. a su ideología. Claro: es el color del cristal con que miran su objeto lo que puede llevarles a errores. Pero como el color es inevitable... Pues eso: que hay que tener cuidado con los análisis en los que la ideología pesa más que el análisis concreto de situaciones concretas.
4. a sus intereses. Se pueden hacer diagnósticos para defender intereses por ejemplo económicos en el caso de diagnósticos pagados por empresas farmacéuticas. O para defender la posición del propio partido (o atacar al contrario, claro). En la España actual hay muchísimos ejemplos (en todo caso, cuesta creer que A y no-A puedan ser verdaderos al mismo tiempo y en el mismo sentido).
Dos casos se me han presentado estos días.
El primero viene de un artículo de Stiglitz. Comienza así:
After decades of shaping global and national economic policies according to the dictates of neoliberal ideology, public sectors are starved, climate change is accelerating, inequality is on the rise, and democracies are confronting near-unprecedented crises. The only way forward is to leave behind the defunct economic nostrums of the past.
Obviamente, carezco de competencias en los arcanos de las ciencias económicas como para saber si él tiene razón o la tienen los contrarios. Unos y otros podrán recurrir a complejos modelos matemáticos a los que no tengo por qué creer porque sé que son una selección (más o menos arbitraria) de variables conectadas mediante aritmética discutible. Se puede discutir, pero, al final, aparecen casi todos (si no todos) los puntos indicados más arriba y el lector acaba haciendo un acto de fe (fides quaerens intellectum, y viceversa) a favor de unos u otros. Leer todos los libros citados por Estefanía (Piketty, Stiglitz, Krugman, Milanovic et al. incluido alguno con el que coedité un libro hace tiempo), no creo que ayude mucho.
Hay un caso que todavía colea, a saber, el del resultado de las recientes elecciones en Bolivia: ¿Hubo o no hubo fraude electoral?. Tenemos el dictamen de la OEA: hubo fraude. Y tenemos el dictamen de varios expertos del MIT que han analizado matemáticamente el asunto y han llegado a la conclusión opuesta: no hubo fraude. El asunto tiene sus derivaciones... electorales. De cara a las próximas en mayo. Pero también las tiene de cara a dictaminar qué pasó después: si fue un golpe de Estado o no. Puedo prescindir de los puntos 1 y 2, pero me parece clara la presencia de los puntos 3 y 4. Y entiendo que se rechacen mutuamente y se defiendan intereses e ideologías contrapuestas. Dependerá de cuál sean los míos y la mía para que yo acepte una versión o la otra. Podemos discutirlo, pero sabiendo que difícilmente me podrán convencer: no hay análisis perfecto, capaz de dibujar un mapa a escala 1:1.
Para examen: comentar las declaraciones de Maduro sobre el coronavirus.
(Añadido el 2: un amigo -anónimo- me ha hecho ver mi error sobre el posible fraude en Bolivia. Ya lo he corregido. Gracias)

viernes, 28 de febrero de 2020

Esferas de influencia

Interesante artículo sobre el funcionamiento del sistema mundial en términos de poder, de "quién manda aquí" o "who is in charge". Parte de la conferencia de Yalta, cuando, vencido el nacismo y parte del fascismo, o, mejor, vencida Alemania y su satélite Italia, las tres potencias se reunieron para "organizar" el mundo. 
Tres etapas: bipolar, unipolar y transición. El momento bipolar fue el de la Guerra Fría: USA-URSS, con sus respectivas esferas de influencia (que se lo digan a los húngaros o a los checoslovacos o a los centroamericanos o del Cono Sur). Claro que cada bloque intentaba infiltrarse en el otro. El objetivo era claro: derrotar al competidor y quedarse como única superpotencia que tuviera como esfera de influencia la Esfera Terráquea. Bush padre lo llegó a verbalizar explícitamente y en público. 
Las alternativas aparecieron inmediatamente. El Japón fue uno (aunque el artículo no entra en ese detalle) y todas se desvanecieron ante el poder económico, militar y cultural de los Estados Unidos. Su moneda era LA moneda, su gasto militar era superior al de los diez países que le seguían en la lista y el "modo de vida americano" (por estadounidense) se expandía como se percibe, aunque débilmente, hasta en los letreros de los comercios de mi pueblo periférico.
No hay mal que cien años dure (y eso que igual no era un mal). Pero el caso es que aquella unipolaridaad o unicentrismo se está viniendo abajo. Por un lado, por una mala gestión de los gobiernos estadounidenses y, por otro, por el auge de una alternativa más creíble que la que fuera el Japón, es decir, la China con su Ruta de la Seda, la influencia a través de la inversión y la creación de deuda, incremento militar, exportación masiva de bienes de alta tecnología (el caso con Huawei no es anecdótico) y de repuestos hasta la provincia en la que vivo. Imponer el chino, como sustituto del inglés que sustituyó al francés, parece complicado.
Puede que vayamos hacia una nueva bipolaridad atenuada por la recuperación (débil, pero real) de Rusia que, de seguir así, llevaría a un mundo tripolar ¡el mundo de Orwell y su 1984!
A todo esto, los países no son actores en este juego. Hablamos de ellos como una simplificación para intentar entender lo que está sucediendo. Los actores son las respectivas élites con sus intereses económicos y políticos que no excluyen un cierto narcisismo propio de aquella "Clase Ociosa" de la que hablaba Veblen. Y las élites andan más mezcladas que sus respectivos países (si es que las élites pueden definirse por "su" país). No es solo cuestión del asunto Trump-Putin. La cosmocracia tiene sus razones que la razón no comprende.
Y una observación final: el atento lector del texto que cito habrá notado que no hay referencia en él (y tampoco en mis elucubraciones a partir del mismo) a la Unión Europea, cuna de la civilización, conquistadora del mundo y todo eso. Igual sucede, una vez más, como en la novela de Orwell: Inglaterra como "Air strip one" de los Estados Unidos y continente unido bajo Rusia. Pero la fiesta sigue: véanse si no las teorías conspiranoides sobre el coronavirus o sobre el papel de Soros en el secesionismo catalán. O, sencillamente, las previsiones sobre el dicho coronavirus.

jueves, 27 de febrero de 2020

Más sobre augurios

El pasado 19 cité a Nouriel Roubini y su lista de riesgos para la economía mundial que ahora reproduzco:
(T)he US and Iran have already had a military confrontation that will likely soon escalate;
China is in the grip of a viral outbreak that could become a global pandemic;
cyberwarfare is ongoing;
major holders of US Treasuries are pursuing diversification strategies;
the Democratic presidential primary is exposing rifts in the opposition to Trump and already casting doubt on vote-counting processes;
rivalries between the US and four revisionist powers are escalating;
and the real-world costs of climate change and other environmental trends are mounting.
USA-Irán, coronavirus, ciberguerra, cambios en los inversores, elecciones estadounidenses (incluyendo el que haya "pucherazos" de diversa índole), rivalidad USA y los cuatro poderes revisionistas, coste del cambio climático y otras tendencias climáticas. Lo titulé: "Otro que no es pesimista". Porque es, más bien, un empirista que mira su entorno y constata tendencias. Ahora le toca a The Economist Intelligence Unit  y esta es su lista:
1. US-Iran conflict leads to a spike in global oil prices
2. A trade war breaks out between the US and the EU
3. Coronavirus takes a lasting toll on the global economy
4. Debt burdens cause a recession across emerging markets
5. Hong Kong protests cause an exodus from Asia’s biggest financial centre
Los puntos 4 y 5 no están en la lista anterior. Lo de la deuda es serio como lo es una guerra comercial USA-UE. Lo de Hong Kong es algo más problemático en su impacto real sobre el conjunto. Pero los puntos 1 y 3 coinciden con la lista de Roubini. Que estén de acuerdo no es prueba de nada, pero sí tiene que dar qué pensar, sobre todo si se añaden los niveles de dióxido de carbono desconocidos en el Planeta en los últimos tres millones de años.
¿De quién fiarse más? Enfrentamos a una persona concreta (que ya anticipó la crisis de 2007-2008) y un grupo dependiente de una revista que, de alguna manera, se debe a sus lectores. Podemos dejarlo en que los puntos en común no pueden pasarse por alto. El Bulletin of the Atomic Scientists lo tiene claro:

miércoles, 26 de febrero de 2020

Ejercicio lingüístico

Sólo para quien tenga tiempo y quiera entretenerse. Se trata de levantar acta de cómo se afronta una misma noticia desde un lado (en este caso El País, Madrid) y desde fuera (en este caso el resumen diario de The Economist). Lo más inmediato es comparar los respectivos titulares, pero las diferencias en el vocabulario usado en cada caso también son sabrosas. El tema es el anunciado encuentro entre una delegación del gobierno de Madrid y otra del de Barcelona (con algunos que no son miembros de ese gobierno local). No es, pues, un encuentro entre gobiernos, por lo menos por lo que respecta a uno de los componentes del evento. Los dos textos citados no tienen la misma extensión, así que el primero, más largo, puede incluir más referencias y detalles al contexto en el que se plantea el encuentro.

martes, 25 de febrero de 2020

En defensa de los analistas

La recensión que el Financial Times hace del último libro de Piketty (Capital e Ideología) se resume en el titular: buen trabajo académico, pero ausencia de soluciones. Es una crítica implícita que, a mi nivel de intelectualillo de provincias, también he recibido alguna que otra vez.
Veamos: un médico se encuentra a un enfermo que tose y le receta un antitusígeno. Diagnóstico: tos común. Terapia: una pastilla. Y el enfermo empeora. Y es que su tos se puede deber a un problema gástrico o a un cáncer de garganta. Disculpen los médicos que me meta en este berengenal, pero es que saltar a las soluciones sin un buen diagnóstico es más peligroso para el enfermo que lo contrario, hacer un buen diagnóstico y no dar soluciones. 
Sin embargo, en la práctica médica sí se da una división de funciones: los analistas cumplen con su cometido y se quedan en decir aquí hay tanto de esto y cuanto de lo otro y se sedimenta así y tiene unas manchas asá ante los rayos X. A lo más añadirán un "parece ser tal o cual cosa". El médico no ha hecho los análisis, pero le servirán para el diagnóstico y, eventualmente, para la terapia si es que la cosa tiene solución y no es un caso perdido (de nuevo: non è che io sia pessimista, è la realtà che è pessima, que me decía Leonardo Sciascia)
Obvio que el ideal sería que diagnóstico, pronóstico y terapia los llevara a cabo el mismo equipo o la misma persona incluso. Pero no es para avergonzarse el dedicarse al diagnóstico esperando que otros (los políticos, por ejemplo, poco avezados en el análisis) pasen a la terapia. Más aún: ya se vio lo que dió de sí el modelo del filósofo-rey (analista-activista) en Siracusa en tiempos de Platón. En Calípolis, bien. Pero ante Dionisio... Las propuestas de filósofos-terapeutas hacen pensar que mejor nos dediquemos a los análisis, publiquémoslos y que los terapeutas vean qué se puede hacer con ellos. El que vale, vale. Y si vale para proponer posibles terapias para lo diagnosticado, mejor que mejor. Lo peor podrían ser las terapias sin diagnósticos, solo aplicadas porque son fáciles, visibles, vendibles e interesan a quien las aplica. Lenin aplicó la terapia siguiendo el diagnóstico de Marx que no encajaba con la "tos" de Rusia, así que tuvo que cambiar el diagnóstico, eso sí, manteniendo la terapia.

lunes, 24 de febrero de 2020

Más sobre polarización

Dos amigos, ciudadanos de un país muy importante en mi vida, viven en un contexto político muy polarizado. Es decir, en un contexto muy frecuente en este mundo donde lo "normal" (en el sentido de "lo más frecuente") es que las posiciones ideológicas o políticas (no siempre coincide una con otra) lleven a buscar la desaparición del "otro". No es frecuente que se busque la desaparición física del otro, como se hizo con los Tigres Tamiles en Sri Lanka hace casi diez años. Pero sí es frecuente el que se deslegitime la existencia del otro, deslegitimación que lleva a buscar su desaparición.
Las discusiones "de café" corren por la misma vía: yo tengo toda la razón y tú no tienes ninguna razón, así que soy yo el que monopoliza la verdad y tú no deberías ni hablar, visto lo malote, impresentable, incoherente, facha/progre (táchese lo que no proceda), mentiroso y egoísta (no buscas el bien general como yo).
Por eso me ha asombrado (y les envidio) que estos dos amigos, defendiendo sus posiciones radicalmente opuestas y haciéndolo de un modo pausado, hayan acabado diciendo que se respetan mutuamente aunque estén en franco desacuerdo y que siguen siendo amigos por encima de sus diferencias. No es normal (en el sentido de "frecuente"), pero tendría que ser normal (en el sentido de moralmente defendible). Se supone que la democracia es precisamente eso: defender las diferencias y buscar reglas (como la de la mayoría respetando a la minoría) para gestionarlas.
Como digo, estos amigos son excepcionales. Lo que encuentro frecuentemente es lo contrario: machaconería (con perdón) con las propias ideas y desdén insultante para las contrarias. A nadie se le ocurre que la Verdad y la Razón no permiten monopolios sino que cada cual, como la parábola de los ciegos diciendo qué es un elefante después de haberlo tocado, tiene su mayor o menor parte de esa Razón. Pase que yo piense que tengo más razón que tú, pero reconozcamos que tú también tienes algo. Busquemos, entonces, formas de convertirlo en decisiones que no impliquen la guerra de aniquilación del contrario, con lo que perderemos la parte de razón que pueda tener.
Confieso que también yo he caído en esas deslegitimaciones del amigo que llevan a la ruptura de amistades. Nadie es perfecto, que así termina la película Con faldas y a lo loco.

domingo, 23 de febrero de 2020

Hoy es 23

Aniversario del 23-F, el último intento visible de golpe de Estado en la España post-franco (que no necesariamente post-franquista). Aquí se cuenta desde "dentro", desde el punto de vista del soldado que tuvo que participar en Valencia en la intentona. Un compañero de estudios, ya fallecido, también participó y era difícil hablar con él del tema: obedeció.
Yo tambié tengo historias que contar: desde el "¿venís a por mi?" que le dije a un amigo militar que encontré en mi puerta cuando llegué de la Escuela que nos habían cerrado (el hombre no sabía nada y cuando le dije "que habéis dado un golpe de Estado" se fue corriendo ya que estaba de servicio) a la reunión de amigos toda la tarde, pegados a radios y televisores, hasta que apareció el rey en pantalla y me fui a domir. La realidad era más compleja que eso, pero eso es lo que creí y me tranquilizó. 
Interesante lo de los políticos que corrieron a ponerse "a las órdenes" de los golpistas. Por lo menos, no era (el caso que recuerdo) de los que alardeaban de haber sido "demócratas de toda la vida".
El soldado a cuya crónica reenvío habla de la "brevedad" de las penas a que fueron condenados sus superiores. No todos. Solo los más arriba. Los demás, se fueron de rositas. No sé por qué me he tenido que acordar del procés catalán.

sábado, 22 de febrero de 2020

La historia no se repite

Su autor es claro al respecto:
Using historical analogy to inform policy decisions is tricky at best and perilous at worst. Nonetheless, Vietnam may offer some useful lessons for postwar Afghanistan.
El artículo merece la pena porque desgrana las semejanzas y las diferencias entre ambos procesos. Cierto que la guerra de Vietnam generó mucha más oposición dentro y fuera de los Estados Unidos y que la salida dejó algo más fuerte que los talibán ahora, salida que, en ambos casos, la llevó a cabo el gobierno estadounidenses sin tener en cuenta (por lo menos públicamente) a sus aliados. Vietnam y Afganistán han sido, dice, "tumba de imperios" cuya intervención terminó con imágenes tan patéticas como la de soldados estadounidenses apresurándose a subir al helicóptero que les sacaría de aquel infierno del Vietcong, ciertamente, como digo, mucho más fuertes que los talibán de ahora.
Habrá que ver, ahora, si esta aventura post-11S iniciada por Bush II tiene un final positivo para unos y para otros. Podría ser la "sorpresa de octubre" por parte de Trump, pero no tiene el tamaño e impacto que tuvo Vietnam en los 60-70. No es preciso poner todas las esperanzas en el 29 de este mes.

viernes, 21 de febrero de 2020

Poderoso caballero...

... es Don Dinero. Véase, si no, estos datos sobre la fortuna personal de algunos pre-candidatos a la presidencia de los Estados Unidos. Pero piénsese en esos 7.000 pre-candidatos que no han sido aceptados por las autoridades (sobre todo religiosas) a estas elecciones parlamentarias en Irán.
Democracia no es solo votaciones, sino también quién decide quién se presenta y quién no. Las peleas de hoy en las Españas a propósito de los acuerdos PP-Cs para las listas en las elecciones en el País Vasco tendrían que dar que pensar. Ni dinero ni religión: el aparato de los partidos y quien les controle (que puede ser, además de los cargos, el dinero o la religión, cosa esta última que no parece aplicarse al País Vasco)
(Añadido el 22: los superdelegados del Partido Demócrata estadounidense pueden hacer que el que salga elegido en las primarias no acabe siendo candidato a la presidencia. Aquí la sospecha y aquí la predicción. Lo que faltaba, Trump aconsejando a su "amigo" Bernie que tenga cuidado con los superdelegados).
(Añadido el 24: más claro, sobre el País Vasco, aquí)

jueves, 20 de febrero de 2020

Todos los animales son iguales

Ese fue el eslogan de los animales en su Rebelión en la granja (la que cuenta Orwell) hasta que los cerdos, sin negar el eslogan, añadieron un "pero algunos son más iguales que otros". Algo es algo, aunque lo que comienza a ser preocupante es el auge de los supremacistas: los "otros" son animales despreciables; "nosotros" somos superiores.
La cosa puede quedar en retórica (he visto una colección de frases -posiblemente apócrifas- atribuidas a supremacistas catalanes respecto a los "otros", los españoles; alguna escuché en su día en mis clases en la Autónoma de Barcelona: no invento, recuerdo), puede traducirse en política (como intenta el BJP  de Modi con los hindúes por encima de los "otros") o puede pasar a mayores (como haya podido ser el asesino alemán -ario, supongo- de inmigrantes -los "otros"- en Hanau, Alemania).
¿Homo sum, humani nihil a me alienum puto? Eran otros tiempos, cuando los ciudadanos romanos eran los humanos y los demás eran bárbaros.
(Añadido el 23: otro caso de supremacismo, "light" en su supremacismo, pero con los mismos mecanismos que los otros. Y aquí otro, mucho más violento)

miércoles, 19 de febrero de 2020

Otro que no es pesimista

Este es su resumen:
As of early 2020, this is where we stand: the US and Iran have already had a military confrontation that will likely soon escalate; China is in the grip of a viral outbreak that could become a global pandemic; cyberwarfare is ongoing; major holders of US Treasuries are pursuing diversification strategies; the Democratic presidential primary is exposing rifts in the opposition to Trump and already casting doubt on vote-counting processes; rivalries between the US and four revisionist powers are escalating; and the real-world costs of climate change and other environmental trends are mounting.
 Su conclusión es que un cisne blanco (no un cisne negro) anuncia la inminencia de una crisis económica mundial. El que avisa no es traidor. Y el autor de la cita y el artículo es Nouriel Roubini, el mismo que avisó de la crisis iniciada el 2007-2008 y pocos le creyeron. Cierto que el presiente del gobierno español estuvo entre los que lo negaron "convincentemente".
La cosa no acaba ahí.  Además, es preciso incluir los aumentos de desigualad que llevan a exacerbación de las identidades (que consisten en negar la de los otros o usarlas como explicación del propio identitarismo -nacionalista, sexista, clasista, edadista-) y los descréditos de la democracia tal como se practica.

martes, 18 de febrero de 2020

Por qué mienten

Desde fuera (y también desde dentro, aunque en menor medida) se alzaban las voces sobre las mentiras multiplicadas en la campaña del referéndum. Manipulaciones, tergiversaciones, exageraciones, silencios culpables se sucedían para convencer al electorado para que votara SÍ. Cuando llegó la hora de la verdad y todos aquellos fervores propagandísticos se redujeron considerablemente entre el "pueblo fiel", los que habían mentido no tuvieron ningún problema con sus mentiras. Pelillos a la mar, aunque algunos se encontraron con las deudas que ellos mismos habían contraído mientras aparecían los problemas de fondo de los que no se había querido hablar seriamente (y no sólo Escocia o Irlanda).
Hablo, claro, del Brexit, no del procés catalán hacia la independencia. Y aquí se recogen los inicios, por parte de los que apoyaron el SÍ, del reconocimiento de la "rugosa realidad" de la que no quisieron hablar durante la campaña. Muy al contrario, estuvieron en las antípodas negando lo que, más que probable, sabían muchos de ellos, aunque no se excluye que otros, en las alturas, estuvieran cegados por la pasión que les impedía ver hacia qué se estaban dirigiendo con su política. Análisis coste-beneficio, si se prefiere, que es lo que NO se dijo en los discursos oficiales.
Confieso mi perplejidad: no entiendo cómo, sabiendo lo que sabían, podía estar tranquilamente diciendo lo contrario. No me valen las respuestas en el sentido de que defendían sus intereses personales como Maquiavelo les habría enseñado. Nada del bien común, la nación, la soberanía, la independencia (eso para la plebe) y mi puesto, mis cobros, mi poder y mi narcisismo como verdaderas motivaciones. Insisto, no me acaban de valer. Es una forma de denigrar la democracia. Pero igual es lo que ellos han conseguido. Y no son los únicos, dejando para otro momento el caso de Corbyn y las lecciones de tal situación para Sanders.
Las que pasaron a la historia (o a la Historia) fueron las que anunciaron la guerra de Irak que todavía colea. Estuvo la patética intervención de Colin Powell y sus diapositivas manipulads. Y Tony Blair asegurando que los misiles de Irak podían alcanzar el suelo británico en pocos minutos (45, creo recordar). Blair ya ha pedido disculpas por aquellas mentiras. Y José María Aznar (y su "créanme" en televisión) hablando de armas de destrucción masiva. Este no ha pedido disculpas. Pero el problema es que o mentían (es decir, sabían que lo que estaban diciendo no coincidía con la realidad) o habían sido engañados por arteros agentes. No sé en cuál de las hipótesis quedan en peor situación. Lo que sí parece claro es que mintieron para justificar una intervención que, evidentemente, tenía que tener otros motivos e intenciones menos presentables ante la opinión pública. Recuérdese que en aquellos días se produjeron las manifestaciones callejeras más masivas que se recuerdan. Hasta yo, que no suelo hacerlo, participé. Y había que acallar aquel rechazo con "argumentos" contundentes. Eso sí, falsos.

lunes, 17 de febrero de 2020

Sexta extinción en masa

Referencia a quien lo niega. Respiremos, pues, tranquilos. No estamos en la sexta extinción en masa que ha conocido el Planeta. Pero leámoslo todo: en realidad, es que todavía podemos evitarla y, por tanto, "todavía" no estamos en ello aunque extinciones haberlas haylas, aunque no en masa. Y ahí está mi duda: si los políticos, enzarzados en sus teatrillos mediáticos a corto plazo, van a ser capaces de cumplir lo que han dicho que harían y no han hecho. Encima, lo que han dicho que harían, en sucesivas cumbres o eventos internacionales, no parece que fuera suficiente.
Como me decía Leonardo Sciascia, paseando por Alicante, non è che io sia pessimista: è la realtà che è pessima.

domingo, 16 de febrero de 2020

No es país para viejos

Es el título de una película, pero también de un sugestivo artículo sobre el problema que plantea el aumento absoluto y relativo de viejos (yo lo soy) en el contexto de la desigualdad del país, su endeudamiento, sus pensiones y, sí, la eutanasia. No, no se trata de España, sino de Portugal. Y cierto que la eutanasia entra de refilón como "buena muerte" y no, como a veces suena, como "limpieza" de población sobrante. Asesinato legalizado, vamos.
Fuera de esa discusión (que en las Españas ha incluído que desde la oposición se habla de la eutanasia como instrumento para ahorrar gasto público), lo que sí está claro es que el asunto del envejecimiento es un problem complicado desde el punto de vista social. En el Japón, hace años, ya se barajó la posibilidad de "exportar" a los ancianos a países "más baratos", reduciendo así el gasto social. A eso se añade la idea de que los viejos somos un sector particularmente sesible a las propuestas conservadoras, incluso ultraderechistas (franquistas en el caso español, como bien veo en sectores de mis coetáneos). La izquierda tiene que vernos con desconfianza, claro.
Donde hay problema puede haber negocio. Y tengo que sonreir cuando veo cómo van aumentando los anuncios dirigidos a los viejos y van apareciendo ofertas de productos dirigidos al segmento de dicha población con poder adquisitivo, que no son todos.
Y es que el problema se convierte en grave cuando, como hace el artículo que cito, se sitúa en el contexto de la creciente desigualdad y los procesos de empobrecimiento. Es ahí donde parece que está en problema que afecta a los sectores vulnerables de la sociedad que no son solo los ancianos.
Nota: lo de Portugal tiene su interés ya que porporciona opiniones sobre el asunto con referencias al papel de la Iglesia y a un posible referéndum sobre el tema. Lo que acabo de citar tiene un interés particular: se refiere, al margen de lo de la eutanasia, a la relación del gobierno de Maduro con el de Portugal. Curioso.
(En todo caso, la cuestión de la eutanasia no es cuestión de viejos. Está en otros segmentos de la sociedad. Caso español, aquí)

sábado, 15 de febrero de 2020

Seguridad sanitaria

Un intento de clasificar a los diferentes países en tres categorías: los más preparados, los preparados y los menos preparados en el terreno de la salud. Este es su mapa:
El índice para clasificarlos así incluye el nivel de prevención y detección, la respuesta, el nivel de salud y de riesgo y las normas que rigen el sector.
Algunos casos son llamativos. Por ejemplo, la distancia entre Corea del Norte y Corea del Sur. Otros son esperables: países en guerra como Yemen, Afganistán, Irak... O Venezuela por un lado y Cuba por otro. Los nacionalistas españoles tendrán que buscar la razón por la que España no esté en el primer grupo sino en el segundo. Y los anti-americanos (anti-estadounidenses) por qué los Estados Unidos ocupan el primer puesto, teniendo, como tienen, una crisis importante que incluye mortalidad relacionada con el suicidio, los opioides, el alcohol y sus combinaciones junto a un nivel de sanidad pública muy por debajo de los europeos y ahora en discusión.
Quitando algunas excepciones, el mapa coincide, a grandes rasgos, con otros que ya he encontrado y publicado referidos a cuestiones económicas y políticas. Conviene, de todos modos, recordar que hay países con enormes desigualdades sanitarias, por lo que su media puede ser engañosa. Un ejemplo de desigualdad interna en la prensa de hoy.


viernes, 14 de febrero de 2020

Desinformación

Lo dice un experto en la materia:
 “Fake news is manufactured with no respect for accuracy, and is often based on conspiracy theories.
“When it comes to Covid-19, there has been a lot of speculation, misinformation and fake news circulating on the internet – about how the virus originated, what causes it and how it is spread.
Tomemos las palabritas y no el asunto: noticias falsas, fabricadas, sin precisión, basadas en teorías conspiratorias, especulación, desinformación. Se refiere, como se  ve, a esa epidemia. Pero podría referirse, con pocas modificaciones, a la epidemia de "noticias" y "comentarios" que llegan por internet referidos a otro asunto: la política.
Como, por lo general, llegan sin fuente, lo primero que hay que saber es cuál es la orientación política de quen la envía y que que dicha orientación le habrá servido para escoger, entre la multitud de datos circulando, aquellos que encajan con esa su orientación o ideología. Pasa hasta en las mejores familias. No hace falta que sea una noticia. Basta con que sea una broma, eso sí, con apoyo en imágenes, que vaya creado opinión o, en todo caso, fortaleciendo "en la fe" de los que la comparten (se sabe que las ideas no-demostrables de tipo religioso se aceptan en la medida en que son compartidas). Pero puede ser una noticia, para lo cual, nada mejor que prescindir de la fuente, no vaya uno a creerse lo que no debe. Hay, de todos modos, una variante: cando la fuente se convierte en un argumento más sobre la pertinencia de la "falsa noticia". Como "fe es creer en lo que no se ve", la aceptación viene o del grupo o del líder de opinión (periodista de renombrada fama, por ejemplo). Otro truco: confundir hechos con suposiciones, dándolas como hechos o por su verosimilitud o, consecuentemente, por su origen que las hace creíbles. Y bastante usado: dar las (supuestas) intenciones como un hecho. Las intenciones (como digo, generalmente supuestas, no contrastadas con su originario) se convierten en parte integral del hecho, cuando no se convierten en el hecho mismo. Y resultan difíciles de probar: a lo más, se las supone, pero dando a la suposición un valor de prueba.
Puestos a especular, valdría la pena preguntarse precisamente por las intenciones de esos mensajes. Puede que pretendan crear un "clima" mediante el "pásalo", o trasmitir la "versión correcta" (es decir, la que encaja con las propias preferencias). Pero hay explicaciones algo más convincentes: las recogo en este blog en la columna de la derecha bajo el epígrafe "Por qué escribo". No solo está mi primera persona, sino, sobre todo, la declaración que en su día hizo George Orwell respondiendo a esa pregunta. Quiero decir que el narcisismo no se excluye. Puede ser el único, pero hay más motivaciones confesadas.
(Tareas para casa: como no solo es cuestión de redes sociales, léase este artículo periodístico y véase si se aplican los trucos enumerados más arriba. No excluya la posibilidad de que se trate de una caricatura)

miércoles, 12 de febrero de 2020

Curiosas democracias

La democracia no es solo cuestión de cómo se vota. Ni siquiera de a quién. La democracia es cuestión también de quién puede presentarse y de quién lo decide. Lo normal es que sea el partido el que decida quién se presenta y, dentro del partido, la cosa puede ir desde el Amado Jefe a las primarias.
Hay dos casos curiosos. Irán y los USA, estos enemistados de ahora (En tiempos del Sha la cosa era diferente). En Irán los ayatolá tienen la potestad de excluir a posibles candidatos. Y lo hacen por centenares. Digamos que es la religión la que parece determinar las exclusiones. En los Estados Unidos es el dinero, pero en la dirección opuesta a la iraní. Aquí es el dinero el que posibilita ser candidato. De ahí que sus medios de comunicación se preocupen de informar de cuánto ha recaudado cada candidato sea por donaciones pequeñas de particulares sea por donaciones grandes de empresas y particulares. Claro que también puede ser dinero propio, como es el caso de Bloomberg, llegándose a hacer la chanza de que, con ese dinero del multimillonario, podría concurrir igualmente a la presidencia por el Partido Republicano o por el Demócrata. Poderoso caballero es don Dinero, efectivamente. No me extraña que sea un país que defiende la democracia por todo el mundo aunque selectivamente: una cosa es Venezuela y otra Arabia Saudita.

martes, 11 de febrero de 2020

Otra nube

Desde la pólvora para acá, las guerras han reflejado algunos cambios tecnológicos interesantes. Recuérdese la guerra biológica (por supuesto que lo del coronavirus también puede estar relacionado con investigaciones militares, aunque lo dudo). Ahora se habla de ciberguerra. Y si hay guerra, se precisa una "nube" en la que coordinar los ataques y respuestas. No es fantasía: el Departamento de Defensa firmó un contrato con Microsoft para organizar la tal nube al modesto precio de 10 millardos de dólares ($10billion). 
Tal como se trata el asunto aquí, la cosa tiene poco que ver con las leyes del mercado. Bezos se ha quejado (y eso que ya había conseguido un jugoso contrato con la CIA). Como dueño del Washington Post, periódico muy crítico con Trump, lo puede ver como un "castigo"  a su Amazon que también concurría.
Hay que recordar a Fernand Braudel que distinguía tres economías que actúan al mismo tiempo y con reglas diferentes. Está la economía material, la del autoconsumo y el trueque. Doméstica muchas veces. Está la economía de mercado, donde hay oferta y demanda y los precios reflejan las oscilaciones de una y otra. Y está lo que él llamaba economía capitalista que, si parece excesivo, se puede llamar economía de los capitalistas. La conomía de mercado es para las pequeñas y medianas empresas. La economía de los capitalistas es para "los de arriba", las grandes empresas cuyos CEO hablan de tú a tú con los gobernantes y a las que no se les aplica lo de la oferta y la demanda sino lo del poder y las "relaciones".
Nota: como toda clasificación, la de Braudel tiene sus problemas. El más evidente, la de situaciones de intersección entre esas economías. La proliferación de peluquerías en mi pueblo son una mezcla de economía material y economía de mercado, de ahí la corta vida de algunas de ellas. Pero las gubernamentales multas a grandes empresas podrían ser un caso de mezcla de economía de mercado y economía capitalista. Los "tipos ideales", como los llamaría Weber, sirven para observar la realidad y, en este caso, las lógicas aplicadas por los actores sociales. No son una descripción. Digamos que no "hay" tres economías sino que encontramos comportamientos que se pueden clasificar como tales, sin excluir por eso que la "rugosa realidad" no está formada por "cosas" claras y distintas. Eso se deja para las ideas cartesianas.
Otra nota: la economía de mercado (infinitos ofertantes, infinitos demandantes, todos con información completa y libertad para decidir) es, en su teoría, transparente. La economía de los capitalistas no. Por eso que el Washington Post -de Bezos- publique un largo reportaje sobre las andanzas de la CIA hasta 2018 espiando a través de la red, justo cuando Amazon -de Bezos- protesta por haber sido discriminada en el contrato de la nube de guerra, no deja de ser curioso.
(Añadido el 13: El Washington Post -no puedo pegar el enlace- cuenta que un juez ha ordenado al Pentágono que retire su concesión a Microsoft del contrato para la nube JEDI)

lunes, 10 de febrero de 2020

Así funciona

Se trata del coronavirus o virus de Wuhan, pero desde una perspectiva financiera mundial, no solo local. Lo cuenta el Financial Times. Primero, los movimientos de inversores que apuestan sobre seguro, es decir, empresas que podrán producir (una vez lo inventen) la vacuna y los movimientos más arriesgados con menos probabilidad de éxito pero con más posibilidad de beneficio. Para completar el funcionamiento del capitalismo, empresas que hacen correr el rumor (falso, totalmente falso) de que van a poder poner la vacuna en el mercado pronto, atrayendo así la sed de beneficios inmediatos y elevados de los inversores.
No se me había ocurrido que también en este campo funcionasen las reglas del juego global con tanta claridad. Tendría que haber recordado los casos extremos de soborno a funcionarios de la OMS o la venta de productos sin suficiente experimentación o la compra de médicos (la "astilla") para que receten una cosa u otra (El caso de Hong Kong es particular). Ya se sabe: producto, precio, promoción y plaza. Por mucha preocupación que genere el coronavirus (peor que SARS), uno acaba viendo que gobiernos, empresas, consumidores, intermediarios, investigadores y proveedores actúan siguiendo las dichas reglas, que incluyen las mentiras gubernamentales, los trucos empresariales (se llaman marketin), las irracionalidades de los consumidores, los abusos de los intermediarios, las falsificaciones de los investigadores y las manipulaciones de los proveedores. Lo que se llama mercado libre y transparente en competencia perfecta.
Aunque la historia no se repite ni en comedia ni en tragedia, vendrá bien echar un vistazo a una vieja estafa (aunque el artículo exagere un pelín). Se trató de otra gripe y de un remedio excelente para la misma promovido por una reconocida empresa farmacéutica internacional entre cuyos accionistas estaba un miembro del gobierno del país más importante del mundo (second to none). Aunque el remedio no funcionaba, los países-súbditos (como España) siguieron órdenes y se gastaron una pasta haciendo acopio preventivo de tal remedio que, cosas de la vida, tuvo que echarse a la basura. ¿Quién salió ganando? ¿El mercado? ¿El accionista? ¿La empresa? ¿La OMS que picó el anzuelo?. No tiene por qué repetirse, pero el que avisa no es traidor.
(Nota: la comparación del coronavirus con el H1N1 aquí)

sábado, 8 de febrero de 2020

Etiquetar no es informar

Hace unos días un conocido periodista español iniciaba su comentario habitual en un periódico de difusión nacional con este texto:
Aunque el concierto de felones y perjuros del Gobierno y sus socios es atronador, ningún espectáculo más estridente y nauseabundo que la presidenta de las Cortes gritando "¡Viva el Rey!" mientras propiciaba el escrache a Felipe VI, a esa monarquía parlamentaria, que, aunque moleste a Cum Fraude y su chambelán, el Marqués de Galapagar y Conde-Duque de Caracas, es el régimen constitucional votado por los españoles en 1978. A este Gobierno, en cambio, no lo ha podido votar nadie. Es un engendro...
No lo copio por su argumentación para mostrarse contrario a los que no aplaudieron al Rey en su intervención en las Cortes españolas. Que yo sepa, la presidenta no propició la falta de aplausos de determinados grupos políticos ni está claro que a este gobierno no le haya votado nadie ni que haya provocado la falta de aplauso para el Rey.
Lo hago porque creo que es un buen ejemplo de una tendencia que sigue aumentando, a saber, la de criticar al contrario mediante etiquetas despectivas o incluso insultantes. Para que una etiqueta tuviera validez, creo que sería mejor que se refiriese a una realidad concreta y no a un sentimiento de quien la coloca. 
Felones, perjuros, estridente, nauseabundo, escrache, engendro son etiquetas a demostrar. Y el párrafo se completa con afirmaciones satíricas sobre el presidente (Cum Fraude, que los iniciados saben que se refiere al doctorado obtenido por tal persona)  y sobre el vicepresidente, su chamberlán, Marqués de Galapagar (que se refiere  al chalet de 600.000 euros que se ha construido en tal lugar), Conde-Duque de Caracas (tal vez se refiera al pasado de algunos miembros de su partido trabajando para el chavismo, porque no creo que se refiera a la cuestión de su financiación que parece fue una construcción maleóvola y no probada). 
Lo importante de estos recursos más propios de un tuit es que tengan algún elemento humorístico (Cum Fraude suena a Cum Laude, que es como terminan casi todos los doctorados en España). Los memes que recibo de algunos amigos y antiguos compañeros suelen ir en esa dirección: se argumenta etiquetando con humor convirtiéndose así en un argumento contra el etiquetado.  Una fotografía del Rey y el vicepresidente puede resultar ingeniosa si debajo del primero aparece la palabra "corona" y debajo del segundo "virus". ¿Es un argumento? No, claro. Es un etiquetado que, uniéndose a los muchos otros contra el tal personaje, crean una imagen del mismo nada positiva. En este caso, no soy amigo de Platón, pero prefiero los argumentos que tienen que ver con la verdad antes que las etiquetas en esta sociedad de la imagen.
(Añadido el 9: Aquí hay un ejemplo muy parecido al primero que cito. Viene hoy en el diario local en el que he escrito muchos años hasta hace poco. Desgraciadamente, para leerlo hace falta suscripción o, como yo, comprar el ejemplar en papel)

martes, 4 de febrero de 2020

Sin entradas

The Yalta Conference, Crimea, February 1945

Mensajeros

"The whole world is looking at Iowa. The whole world is asking whether or not the people in Iowa are prepared to stand up and fight for justice". Eso dice Sanders, uno de los mensajeros más interesados en ser escuchados. No el único, claro. Hay más candidatos.   Pero éste, dicen, lleva siete puntos de ventaja en las encuestas frente a sus compañeros de partido.
Se verá, igual que se verá si los burócratas de su partido maniobran para que no salga y, en cambio, salga alguien más del gusto de los donantes del partido. Por mi parte, me enteraré tarde y no solo por extrañas maniobras que huelen a politiqueo. Lo de "todo el mundo" es una exageración retórica, obviamente.
Pero hay algo que me interesa más, porque es más general. No tanto esta "carrera de caballos" que dará paso a otra carrera, esta última solo entre dos probables (digo probables porque puede haber más candidatos por libre, pero no se hablará de ellos al no estar en la "carrera" principal). 
Y lejos de mí la funesta manía de matar al mensajero, pero es que el mensajero se las trae. Primero, por su propensión a resaltar hasta la exageración lo que se refiere a casos dramáticos, cercanos y "de arriba". Algo así como los interminables reportajes de ayer en las televisiones españolas sobre el avión canadiense que hizo un aterrizaje forzoso en el aeropuerto de Madrid. Encima con abundantes imágenes a su disposición (¿Se puede hacer un reportaje sobre la deuda externa no habiendo imágenes dramáticas, cercanas y "de arriba" o, peor, ninguna imagen disponible?). El artículo que cito critica, con razones, la cobertura que se está dando a la "carrera de caballos" en Iowa, en particular a la referencia a la "elegibilidad" de Sanders (¿demasiado izquierdista para el stablishment demócrata?).
Pero no me negará que una campaña Trump-Sanders, sin ninguna Ucrania de por medio, daría mucho de sí. El papel de Biden sería más previsible. Chi vivrà, vedrà.
(Un curioso ejercicio comparando el Brexit con el Megxit, con inevitables referencias a los tabloides, que no a las redes sociales)

lunes, 3 de febrero de 2020

Competitividad

Aunque la preocupación por la desigualdad sigue aumentando en instituciones poco sospechosas de socialdemócratas, no te digo comunistas, como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional, y lo hacen basados en la constatación de que su aumento incide en cuestiones políticas, pero también económicas, no viene mal darle un vistazo a esta olimpiada (ranking) de competitividad que se ha publicado en el contexto del Foro Económico Mundial (donde, por cierto, también se han oído voces sobre el impacto de la desigualdad y estamos hablando de lo de Davos). Pero la competitividad manda de inmediato por encima de la cuestión de la desigualdad, cuya solución tiene otro ritmo. Este es el ranking (desgraciadamente no incluye mapa, pero sí están claros, en el informe, los indicadores utilizados para construir el índice. Y la tabla también está más clara en el original que en esta mala copia).
Si se compara esta lista con los mapas que he ido reproduciendo las últimas semanas, hay algunas cosas que quiero subrayar. Yemen, sí, es la primera. Venezuela, la segunda. Ambos escasamente competitivos. Pero si los Estados Unidos estaban relativamente bajos en esos mapas, aquí está muy alto (el segundo puesto). Aceptando que estos indicadores definen la "cosa", se puede elucubrar sobre dicho país.

domingo, 2 de febrero de 2020

Clasismo

He contado muchas veces mi perplejidad cuando alguien de apariencia árabe es tildado de "moro" por las calles mientras que si alguien (no invento: recuerdo) con la misma apariencia reserva toda una planta de un muy buen hotel y muestra peculiares exigencias sobre quién puede acceder a ella, no se le llama "moro" sino "jeque". Lo saben bien en zonas turísticas del litoral español y yo lo he presenciado en su momento.
Ahora encuentro un preocupante paralelismo: según cuenta The Guardian, los ingleses residentes en España tendrán menos problemas con el Brexit que los españoles residentes en Inglaterra. Coincide con mi experiencia provinciana: el inglés que ha comprado su chalet en la costa española, se reúne con otros ingleses y no habla castellano (no te digo valenciano) puede llegar hasta concejal. Mi amiga sevillana que trabaja en un restaurante londinense, tiene amigos de otras nacionalidades y habla un buen inglés, es posible que tenga problemas, aunque no sean más que interminables papeleos burocráticos que los ingleses en España resuelven en un plisplás. British jobs for British people. Y que no acabe expulsada, cosa impensable para los bienestantes ingleses de los guetos playeros (son lo contrario de un gueto para negros en USA, como el que atravesé en Washington caminando desde la universidad de Georgetown en la que residía a la de Notre Dame: aquí es un gueto para "los de arriba", no muy arriba pero sí relativamente superiores; al menos eso creen. Como los racistas españoles lo creen sobre los "moros" -no sobre los "jeques"-) No es raza ni nación: es clase social.

Crisis de la deuda

La hubo y siempre tuvo consecuencias graves, sobre todo para "los de abajo", fueran países o categorías sociales (clase, sexo, edad) consideradas tales. El actual nivel de la deuda (pública y privada) alcanza niveles no alcanzados en los últimos 50 años. Es el Banco Mundial el que lo constata y el que avisa de otra posible crisis. Su aviso va acompañado de cuatro expresivos gráficos, de los que me quedo con el último punto:  crisis de deuda ha supuesto crisis económica. Y, añado, crisis económica es también política y social. El Banco podría añadir: "el que avisa no es traidor". Recuérdese que si algo está globalizado es el sistema financiero, así que los datos de su país, por importante que sea, hay que verlos en el contexto de los datos relevantes, que son los mundiales. Lasciate ogni speranza voi ch'entrate. ¿Desconexión? Ya no hay espacio para ello.

Desigualdad de género

Siguiendo con los objetivos de desarrollo del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), se produce este mapa de desigualdad de género, uno de tales objetivos. Obviamente, el reducir la tal desigualdad
Tomando los extremos, Yemen proporciona el caso de mayor desigualdad. La menor desigualdad está, en general, en los países ricos. Personalmente, me extraña la China. En América, destaca Canadá y, en el sur, Uruguay. Si se va al original, se pueden ver los detalles para cada país. Claro que siempre está el problema de cómo y en qué se mide esa desigualdad. Para eso, aconsejo darle un vistazo a este artículo que muestra que, según qué indicador se use, la "polarización" resulta mayor o menor.

sábado, 1 de febrero de 2020

October Surprise

Se sabía (y me hice eco en mi Sociología del sistema mundial) y ahora ahora se confirma: en 1980 el candidato Reagan consiguió que el "fundamentalista" gobierno iraní retrasara la liberación de unos estadounidenses retenidos en Irán. Con ello quería debilitar la posición del otro candidato, cosa que consiguió. Técnicamente no es una "sorpresa de octubre", es decir, esa posibilidad, y a veces más que posibilidad, de que los presidentes estadounidenses hagan en octubre de un año electoral algo suficientemente espectacular como para mover a los indecisos a votarles.
El "plan de paz" de Trump para Israel puede ir en esa dirección, pero seguro que hay más, vistas las andanzas del impeachment.
El artículo que cito baja a detalles mostrando las alianzas que pueden producirse "en las alturas" cuando la política y el dinero (y los medios) juegan sus mejores bazas que, en aquel caso, incluyen al Gran Líder "incorruptible" de otro país.
(En la primera versión, a vuelapluma como suelo, atribuí a Reagan y no a Trump el "plan del siglo" que ya ha rechazado oficialmente el responsable palestino, Mahmoud Abbas. Un buen amigo -viejo amigo, que no amigo viejo- me hizo ver la errata y se lo agradezco)