martes, 31 de diciembre de 2019

Futuros para el 2020

El Financial Times comenzaba hace unos días un artículo recordando los errores que cometió en el correspondiente de 2018 haciendo predicciones para este 2019. Ya se sabe: la economía sirve para explicar, no para predecir. Y no digamos las restantes ciencias sociales (pienso en las encuestas electorales). Pero el FT es reincidente y hace sus predicciones. No las voy a reproducir todas, sino las que me han interesado.
Primero están las cosas que, dicen, NO se van a producir:
En pequeña política, Merkel no conseguirá mantener la Gran Coalición, el Partido Laborista británico no remontará como para ser elegible, Trump no ganará en el voto popular como ya sucedió en la campaña aterior (otra cosa es que salga elegido gracias a los Grandes Electores), la India no tendrá un gran crecimiento económico, no habrá guerra con Irán (escrito antes del lío en la embajada USA en Irak como respuesta a acciones militares de este último), no se conseguirá una regulación del sector tecnológico y no caerán las emisiones de carbono (en un artículo posterior añade que hay dudas sobre si los gobiernos van a hacer algo significativo en el terreno del medioambiente).
Y ahora lo que SÍ puede suceder: Salvini llegará al poder en Italia, la protesta en América Latina continuará, la China será líder en el sector en 5G y los Bancos seguirán despidiendo gente.
Un comentario inmediato que se me aplica: África no existe. Algo parecido a las predicciones que pueden leerse en The Economist con algunos temas comunes (las elecciones presidenciales en los Estados Unidos) y algunas preocupaciones iguamente comunes (el mediambiente). Para encontrar algo sobre África hay que ir al resumen de 2019 que hace el Banco Mundial donde también aparecen referencias a la cuestión mediambiental y, en concreto, a la del carbono. Ya puestos, se puede comparar con los diez hallazgos de Gallup para 2019: predomina, obviamente, la temática estadounidense. Nadie da lo que no tiene. Pero, para compensar, puede verse la confianza que merecen los periodistas en 144 países, también según Gallup.
Y una vista más hacia el pasado: Según Haaretz, periódico israelí, en la década 2010-2019 la Biblia sustituyó al derecho internacional para decidir el futuro de los palestinos.
(Añadido el 3 de enero: el asesinato del comandante iraní mediante un dron hace pensar que el "no habrá guerra con Irán" era un tanto optimista. Hoy el gobierno USA envía 3.500 soldados más a la zona. También en el Haaretz se habla de pasos hacia esa guerra)

jueves, 26 de diciembre de 2019

Lucha entre cristianos

The Guardian comienza su editorial recordando el dicho de Pablo de Tarso según el cual "no hay judíos ni griegos, esclavos ni libres, hombres ni mujeres, sino que todos sois uno en Cristo Jesús". Una explícita afirmación del universalismo que entonces corría en paralelo con los estoicos y después lo sería con los renacentistas: "homo sum et nihil humani alienum a me puto", nada humano me es ajeno. Humanismo, si se quiere.
El contraste con ciertas tendencias en auge en estos tiempos no deja de llamar la atención. No sólo se trata de las peleas entre versiones del mensaje de Pablo, sino incluso entre tendencias dentro de algunos grupos. Católicos y evangelistas, por ejemplo o partidarios del papa Bergoglio y sus contrarios.
Algunas de estas versiones tienen apoyo político explícito.  O son utilizadas por tal poder para "confirmar en la fe" a sus seguidores. Pienso en los evangélicos estadounidenses y algunos católicos que apoyan incondicionalmente la nueva victoria de Trump en las elecciones del año que viene. O los apoyos de algunos católicos al gobierno polaco o húngaro. O el uso evangélico por parte de la presidenta Añez en Bolivia.
Seguro que si Saulo, después Pablo, les escuchara, los declararía ajenos a su mensaje. Pero ya se sabe que ese mensaje se puede utilizar casi en cualquier sentido. Desde un apoyo explícito al "enriquecéos" como único objetivo al encontrar en Jesús de Nazaret un evidente llamado a favor de la liberación frente a poderosos y ricos, que tendrán difícil (aunque no imposible) entrar en el Reino de los Cielos. Tan difícil como que un camello pase por una determinada puerta muy estrecha.
Lo que preocupa al Guardian es el triunfo probable de una de las tendencias máś funtamentalistas y xenófobas.
(Nota: las diferencias entre cristianos son tan frecuentes como las que se dan entre judíos, musulmanes o budistas y con diferentes efectos políticos también. Las generalizaciones son sospechosas, porque también existe el riesgo de que los haredim, los salafistas o los anti-rohingyas acaben siendo la mayoría)

martes, 24 de diciembre de 2019

En un hotel de Belén

Bansky ha planeado un nacimiento así (reproducido en The Guardian):
Wissam Salsaa, the manager of the Walled-Off Hotel, pictured with Banksy’s  Scar of Bethlehem
Por su parte, autoridades católicas de Israel han criticado al gobierno del país por impedir el acceso de católicos de Gaza a Cisjordania y, en concreto, a Belén. Porque palestinos católicos haberlos haylos. También ha habido en dos meses 20 palestinos de Cisjordania muertos por el ejército israeli cuando intentaban entrar en el territorio del Estado de Israel.

domingo, 22 de diciembre de 2019

A través del periódico

La primera página de un periódico es resultado, sobre todo, de la decisión editorial que escoge, entre los casi infinitos sucesos del día anterior, los que considera dignos de atención. El modo con que se presentan es otro indicador importante: en positivo, en negativo, neutro, ofensivo incluso, laudatorio. Basta comparar primeras páginas de periódicos de ideologías diferentes y que han escogido una determinada noticia para su primera página. Eso sí, sin exagerar. Hace años una empresa tenía un periódico en España y otro en Bolivia (el de España todavía es de su propiedad). Curioso por ambos países, encontré una editorial con el mismo tema el mismo día: una determinada decisión del gobierno boliviano. Leídas ambas, parecía que se referían a cosas diferentes, de lo positivo que era uno y lo negativo que era otro. Probablemente no reflejaban ideología sino los intereses de sus respectivos anunciantes, pero eso es agua pasada.
La de hoy la proporciona Le Monde en su 75 cumpleaños. No sirve para ejercicios comparativos, pero vale la pena jugar un rato con esa página que cito: proporciona los países que han aparecido en su primera página a lo largo de esos años, desde el 44. La imagen visual presenta una cierta preponderancia de los Estados Unidos, país hegemónico al fin y al cabo. La presencia de Argelia en determinados años es más que comprensible.
Esta noticia me ha hecho recordar la tesis de Clemente Penalva de hace veinte años (1998) sobre noticias internacionales en dos periódicos locales alicantinos (uno ya desaparecido),  dos "de ámbito español" y uno "internacional" (también desaparecido). Comparar los "mapas cognitivos" de los cinco periódicos tiene particular interés (páginas 294 y sigs.). 
El mundo es ancho y ajeno. Imposible abarcarlo. Para elegir hace falta algún criterio. Los juicios de valor no solo están en cómo se presenta la noticia: ya está en elegirla entre las muchas posibles.
(Añadido el 23: Daniel La Parra me hace llegar estas primeras páginas de periódicos españoles del día en que se inauguró en COP25

sábado, 21 de diciembre de 2019

Nuevo año, nuevo orden

Más sobre los cambios en el orden mundial y el paso de un sistema a otro y sobre el papel de las nuevas tecnologías en un orden de vigilancia (poder para mandar y dinero para la preceptiva acumulación de beneficios) o en un orden de manipulación política.

viernes, 20 de diciembre de 2019

Versiones a elegir

Los juristas no se ponen de acuerdo, los políticos, mucho menos como era de esperar y los de a pie que se interesan por el asunto (inevitable si vieron los telediarios españoles de la noche pasada) se dividen según el partido del que reciben la visión del mundo.
Se trata del fallo del TSJE de Luxemburgo sobre el reconocimiento de Oriol Junqueras como diputado y su consiguiente inmunidad. 
Por un lado, están las versiones sobre lo que significa el asunto. En un extremo, se habla de desprestigio de TODA la justicia española. En el otro, de un procedimiento en respuesta (tardía) a una consulta española a ese tribunal. Significa que "hemos ganado" (aunque sigan condenados los acusados en el llamado procés) o significa que la justicia funciona y que tiene mecanismos para corregirse (recursos, claro), en todo caso, no se aplica a los contenidos de las sentencias del llamado procés. Puede incluso decirse que estamos de acuerdo con las sentencias cuando van en nuestra línea o desdeñar las sentencias como motivadas políticamente o irrelevantes para el caso ya que esos tribunales no tienen competencias en el asunto (véase el caso Torra).
Las versiones también son divergentes en lo que se refiere a lo que va a suceder a continuación. Por suerte, el tiempo lo dirá, así que las discusiones son inútiles o, muchas veces, lo que hacen es reflejar el parti pris del que emite su pronóstico.
(Añadido el 22: el fiscal general del estado de Israel comparte la opinión de los políticos del país negando autoridad a la Corte Penal Internacional para llevar a juicio a dicho Estado  por crímenes contra los palestinos mientras el periódico israelí Ha'aretz afronta el tema en editorial. El presidente catalán, citado más arriba, hace lo mismo que el citado fiscal, con el tribunal que le ha juzgado y condenado)

Encadenados a la globalización

Interesante artículo que refleja las ambigüedades del sistema mundial contemporáneo. Acabada la Guerra Fría (por desaparición de uno de sus contendientes), además de creer que se trataba del "fin de la Historia" se creyó que emergía una nueva realidad: la globalización. No es novedad lo que titulé, hace diez años, "auge y caída de la globalización". La novedad está en los actores y en el complicado juego de elementos mundializados (productos, sectores) y elementos políticos. Los "grandes", por un lado, están a favor de esa mundialización siempre que sean sus gobiernos el que la controlen a favor de las propias élites. Pero el caso es que la autarquía es un sueño a todas luces imposible. Pero también lo es un mercado mundial irrestricto, por más que las crisis de algunas instituciones internacionales (como la OMC) pareciera indicar esa dirección.
Un caso particular: la posible nueva crisis de la deuda que preocupa al Banco Mundial. Las tres anteriores fueron locales (América Latina -la sufrí en México-, Asia y Europa del Este con Asia Central). Esta afecta a muchos países y es deuda no solo de los Estados sino también de empresas y hogares. Porcentajes muy superiores al cien por ciento del respectivo PIB. Causas y efectos, simultáneamente locales y mundiales.

miércoles, 18 de diciembre de 2019

UE: otra versión

De Mario Improta que ha disgustado a algunos judíos romanos al comparar la Unión Europea con un campo de concentración nazi en el que "el trabajo os hará libres". Lo reproduce Haaretz
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martes, 17 de diciembre de 2019

Emisiones y opinión

Una curiosa tabla de Gallup con el nivel de satisfacción con los esfuerzos gubernamentales por preservar el mediambiente recogiendo la opinión de los encuestados en los mayores "atacantes" a ese mediambiente.
Satisfaction with efforts to preserve the environment amoung top emitters
Nótense los países en cada uno de los extremos.

domingo, 15 de diciembre de 2019

Más identidades

Esta vez sí: dicebamus hesterna die, decíamos ayer. La identidad se consigue mediante la (obviamente) identificación con objetos diversos. Puede ser uno solo o pueden ser varios. Entre esos objetos puede estar la clase social. Veblen ya lo vio en su Teoría de la clase ociosa que ahora se extendería a la "cosmocracia", para "los de arriba", y Marx lo vio con su distinción entre "clase en sí" y "clase para sí" en el Manifiestopara "los de abajo". Todo parece indicar que los primeros mantienen esa identificación mientras que los segundos la están viendo decrecer.
La nación, esa "comunidad imaginada", aparece como una alternativa. No en vano hay quien cree que algunos nacionalismos tienen como objetivo, precisamente, el difuminar las identificaciones de clase como ya se vio en la I Guerra Mundial a poco precisamente del citado Manifiesto.
Puede haber nacionalismos en busca de su estado (cosa propia de los subestatales) y estados a la búsqueda de su nación (nación de naciones, incluso, como algunos pretenden para las Españas). Hay un tipo que me interesa en particular: la del Estado que busca su identidad mediante la religión. 
Por supuesto que el sujeto de tal acción no es "el Estado" sino su gobierno o algunos de sus partidos. No en vano Andre Gunder Frank tenía sus dudas sobre los procesos de "autodeterminación" que no resolvían el problema de quién decide qué personas en concreto tienen derecho a expresarlo mediante el voto. 
Casos: la India como Estado Hindú como pretende Modi y su BJP sin contar con los musulmanes que viven en ese territorio (como el Paquistán es Estado Musulmán y no digamos Arabia Saudita). Algo parecido sucede con el proyecto de convertir Israel en un Estado Judío claramente propuesto por Netanyahu sin contar con el 20 por ciento de musulmanes (palestinos) que viven en su actual territorio a los que tal vez, en la mejor de las hipótesis, se les daría ciudadanía, pero no nacionalidad (todo ello sin contar la situación de los cristianos palestinos, que esa es otra cuestión). Myanmar y sus políticas hacia los rohingya musulmanes podría incluirse en este apartado, aunque el Estado Budista no sea tan evidente.
No hay que irse tan lejos: cuando se discutía una posible "constitución" para la Unión Europea hubo quien intentó introducir el elemento cristiano entre sus "señas de identidad".  No se hizo, pero seguía el camino de otras identidades religiosas.
Cuando los políticos hablan en nombre del pueblo o la nación evitan cuidadosamente las divisiones dentro del respectivo pueblo o nación. Las sociales, según se ha dicho. Pero también las religiosas dentro de la religión que se supone identifica a la nación (suníes y chiítas o católicos, ortodoxos y protestantes por ejemplo).
Hablar en nombre de "los españoles" o de los "catalanes" o los "vascos" también es problemático. Incluso si se le antepone un "el pueblo" (español, catalán, vasco etc.)

sábado, 14 de diciembre de 2019

Triunfo de la identidad

La identidad es una de las necesidades humanas básicas: saber responder a la pregunta "¿qué soy yo" eligiendo entre los numerosos objetos que nuestras sociedades nos proponen: políticos, religiosos, sociales, culturales, militares y hasta económicos (se habló de "cultura de empresa", bandera incluida).
Los humanos, limitados y finitos por naturaleza, no podemos obtener satisfacción máxima para todas esas necesidades y, a veces, tenemos que reducir la satisfacción en unas (bienestar, por ejemplo) en aras de otra (seguridad, como otro ejemplo). O viceversa. O reducir la libertad en aras del bienestar o de la seguridad. El por qué hacemos eso tiene muchas respuestas ya que son muchos los factores que nos mueven en una dirección u otra, desde la publicidad a las condiciones personales inmediatas.
Parece que en estos tiempos que corren, la satisfacción de una de esas necesidades, en concreto la de identidad, tiene prioridad sobre todas las demás. No digo necesariamente en las élites y la plutocracia, sino en la gente del común, en nosotros. Es una de las explicaciones (junto a otros factores, por supuesto) del triunfo del Brexit: los argumentos de la gente común, convenientemente fomentados, eran sobre todo identitarios, También en Escocia. El triunfo de Trump en las próximas elecciones puede ir en la misma línea. El secesionismo catalán, también: se está dispuesto a pagar lo que sea (en libertad, bienestar y seguridad) con tal de poder decir "qué" somos y que esa aserción tenga base política constatable, aunque, como digo, se pierda libertad y bienestar. Algo parecido sucede con el españolismo.
Insisto: no es el único elemento a considerar para explicar muchos acontecimientos, pero esta epidemia identitaria tendría que tener alguna explicación. Constato, pero soy incapaz de explicar. Manuel Castells ya relacionaba, hace años, este incremento de las identidades con los procesos homogeneizadores de la mundialización, es decir, que este refugio en la identidad podía ser una reacción a las propuestas contra las "viejas" identidades bajo una capa de "modernidad" que borraba las diferencias entre "culturas". Promoción de la lengua "propia" frente a la difusión del inglés, por ejemplo. 
(Anécdota: en 1996, tomando unas ricas pintas en el pub cercano a la universidad de Sheffield, mis colegas se preguntaban cuáles eran las "señas de identidad" de los ingleses. Y, siendo profesionales de la cosa, no tenían respuesta. Seguro que ahora sobrarían argumentos, aunque en todas las circunscripciones electorales de allí han ganado los laboristas en las elecciones del jueves)

viernes, 13 de diciembre de 2019

Lucha entre capitalismos

Un sugestivo artículo de Branko Milanovic. Su punto de partida es la constatación de que, en cuanto un sistema (político, religioso) consigue la mayoría, se producen divisiones internas. No hay, en ese sentido, fin de la historia. La Historia continúa.
Efectivamente, con el hundimiento de la Unión Soviética, defendiendo un modelo supuestamente alternativo al "occidental", es decir, comunismo frente a capitalismo, se pudo hablar de "fin de la historia": se habían acabado los enfrentamientos...
...y se había acabado la dialéctica. No fue así. Poco a poco ha ido emergiendo una nueva versión del capitalismo (Wallerstein siempre dijo que el comunismo realmente existente era una forma de capitalismo: capitalismo de estado). Milanovic los etiqueta como capitalismo liberal y capitalismo político, con los ejemplos extremos de los Estados Unidos y la China (Otra versión, más "culturalista", aquí).
Parece que está sucediendo: hay una pugna, en el terreno de las ideas, entre un modelo y otro. Y otra pugna, mucho más visible, sobre quién acabe imponiendo sus reglas particulares en propio beneficio de sus propias élites. Milanovic no lo llama "nueva Guerra Fría", pero las analogías son interesantes.
Siendo construcciones humanas, se les aplica el principio "nadie es perfecto". El capitalismo liberal, sobre todo en su versión neoliberal, genera desigualdad y su legitimación meritocrática se resquebraja. El capitalismo político tiene que estar creciendo indefinidamente para convencer a sus súbditos de que es el modelo perfecto (sabido es que el crecimiento indefinido es imposible). Ninguno tiene el triunfo asegurado como para llegar a un nuevo "fin de la Historia". Pero también podría darse, dice Milanovic, una "convergencia plutocrática", con lo que la historia seguiría con sus ulteriores divisiones.
Viendo el fracaso (esperable) de CO25 aparecen algunos problemas adicionales. Las cumbres mediambientales suelen tener un exceso de retórica y un defecto de prácticas observables siguiendo tal retórica. Es sabido que no todos los firmantes del Acuerdo de París lo han estado cumpliendo y es más que obvio que grandes contaminadores no han demostrado un gran interés por este CO25. ¿Que quiénes son? Fácil: los de siempre, a saber, los Estados Unidos, la China y Rusia. Y nada se diga de los bancos.
Es una metáfora excesiva, pero tiene alguna relación con la realidad: mientras el Titanic se hunde, la orquesta sigue tocando. No parece que los grandes contaminadores estén dispuestos a reducir su capacidad de vencer al contrario mediante la aplicación de medidas mediambientales (que, guste o no, reducen la competitividad de algunos productos en el mercado mundial). Y es también claro que, en este terreno, se encuentran en un dilema del prisionero y no están dispuestos a "desarmarse" frente al que no lo hace y, por tanto, puede vencer. Pequeños acuerdos, sí, en función de no romper el juego, pero conceder la victoria al otro, no. Si con ello  de momento se llevan por delante el bienestar (incluso la existencia) de pequeños países agrícolas, pues qué le vamos a hacer. Es el precio que hay que pagar si uno quiere ganar en una lucha, sobre todo si el precio lo pagan otros. Y no se olvide la regla básica: constante búsqueda de la acumulación de beneficios. Si son contra el Planeta, pues peor para el Planeta.
(Nótese lo clásico: las agresiones al Planeta se compran y se venden. ¿Razón? El beneficio, claro)
(Añadido el 15: la "tregua" entre los respectivos gobiernos de la China y los Estados Unidos no parece significar un fin de las hostilidades)
(Idem: he recibido algunos memes contrarios a Greta Thunberg -aquí y aquí hay más-. Me temo que es como el que, cuando le señalan la luna, se queda mirando al dedo que lo hace)
(Añadido el 20: Otras versiones son la de "capitalismo de amiguetes" (crony capitalism, capitalismo castizo) que no queda claro si se aplica a la cleptocracia en Rusia o a "estados rentistas" de Oriente Medio. O a las recientes "repúblicas petroleras" (no "bananeras" como fueron otras))

miércoles, 11 de diciembre de 2019

Todo sea dicho

No se ha podido probar que la empresa Exxon habría engañado a accionistas y consumidores ya que, sabiendo los efectos de sus actividades sobre el clima, lo calló. Lo habría ocultado, digamos. El proceso se desarrolló en el Estado de Nueva York.
Tampoco se ha podido probar que algún inversor se echara atrás en su intención de invertir en Exxon por motivos parecidos.
Los activistas seguirán en su porfía y los pleitos contra empresas petroleras se multiplican en los Estados Unidos. Nada de "Roma locuta, causa finita".
La acusación era de fraude: sabían lo que estaban haciendo, pero lo ocultaban. No solo eso, sino que financiaban a los negacionistas.
No puedo saber qué hay de verdad en esas acusaciones, pero sí sé que encajan con las reglas del juego del sistema en el que vivimos desde, por lo menos, 500 años (Andre Gunder Frank decía que más): la búsqueda del beneficio a corto plazo. Incluye a los políticos.

lunes, 9 de diciembre de 2019

En guerra contra la verdad

El Washington Post ha conseguido documentos, hasta ahora secretos, que muestran la ignorancia de los que iniciaron la guerra en Afganistán y las mentiras con las que acompañaron a sus presidentes desde Bush a Trump pasando por Obama. Tony Blair reconoció públicamente las mentiras sobre la guerra en Irak (Bush y Aznar, todavía no). Sobre Afganistán, habrá que esperar. Entran, en USA, en año electoral y, ya se sabe, todo vale.
Sin irme tan lejos, tengo que recordar las cosas que, en las Españas, Sánchez dijo sobre Iglesias e Iglesias sobre Sánchez. O Casado sobre Abascal y Abascal sobre Casado. Comparadas con las que dicen ahora hay que reconocer que entonces o ahora mintieron o mienten. Son peccata minuta comparadas con las de dos guerras que han causado muertes y destrucción. Y venta de armas, como decía en el post anterior. Pero no solamente eso, faltaría más.

Juego de intereses

Leo que, detrás de los que anuncian un cambio climático catastrófico, late un interés político muy particular: fortalecer al Estado por encima del mercado. Los que lo niegan, en cambio, tendrían un interés económico: las grandes empresas energéticas (desde el petróleo al carbón). 
El juego de intereses no lo explica todo. Es como decir que el belicismo estadounidense se debe a su interés por la industria armamentística.
Sin embargo, las discusiones de café (ahora de bar) suelen añadir, a los tres casos y a otros muchos más, un adverbio: "únicamente". La verdad es que uno se queda tranquilo cuando encuentra una única causa. Pero no se trata de negar esa causa (que en los tres casos es comprensible), sino de negar su carácter "único".
Para las dos primeras hay un truco de bar (o de tertulia) para desacreditar al contrario: adosarle una etiqueta. Izquierda, "progre", vendido, fatuo, "facha" y así sucesivamente. Pero etiquetar no es necesariamente argumentar cuando la etiqueta ("únicamente")  contiene un factor despectivo: se desprecia la fuente sin entrar en sus argumentos. 
Es posible que los tres casos que cito tengan elementos en común. Por ejemplo, el sistema en el que se producen y sus reglas del juego que son de obligado cumplimento. Se puede hablar de lo general, como se pueden encontrar elementos en común en (casi) todas las manifestaciones que hay ahora en el mundo por muy heterogéneas que sean sus causas y tonos locales. Tampoco "mayo del 68" fue universal ni sus raíces locales idénticas de un lugar a otro. Pero tuvo su importancia plantearse sus elementos comunes. Matar al mensajero es tarea gratificante, aunque no sea más que porque ayuda a descargar la agresividad producida por muy diferentes motivos de frustración. Pero inútil si lo que se quiere es hacer análisis concretos de situaciones concretas. Nada de "peor para la realidad".

domingo, 8 de diciembre de 2019

El juego del absurdo

El alcalde de Le Gresle (Loire, Francia) ha prohibido a sus ciudadanos que mueran en sus casas los fines de semana y feriados. Desconozco el castigo a los que violen la prohibición. Seguro que no es la pena de muerte. El edicto pretende llamar la atención sobre la escasez de médicos en su localidad.
Un artista, que ya fabricó un váter de oro animando a usarlo (que por cierto, después robaron)  ha conseguido 120.000 $ por un plátano pegado a la pared. Se trataba de un "símbolo del comercio global". Otro artista llegó y se comió el plátano o banana. Dijo que tenía hambre. Claro: lo importante era la idea, no el plátano, así que el comprador podrá seguir pegando en la pared los plátanos que quiera en sustitución del que le costó 120.000 dólares de vellón.
El presidente de los Estados Unidos, aunque no está muy claro qué quería decir, afirmó en una mesa redonda que sus súbditos tiran de la cadena (en el váter) "10 times, 15 times, as opposed to once". El conjunto de su intervención roza lo kafkiano.
Este se salva: un policía portugués acusado de torturismo (una plaga, por cierto, más peligrosa que el terrorismo) dice que la culpa la tiene la presión de la Unión Europea sobre Portugal: él es la víctima.
Un bar en la India ofrece 15 minutos de oxígeno por seis euros.
¿Terceras elecciones en Israel?¿En las Españas?
¿Ve cómo el absurdo ayuda a hacerse preguntas interesantes sobre la realidad. Bueno, no necesariamente a lo hegeliano de que "si es racional, es real", sino "si es real, puede ser racional o no serlo".

sábado, 7 de diciembre de 2019

Ignorancia

Entre las muchas cosas que no conozco o no entiendo, están las Bolsas en general y la Bolsa global en particular. Por eso esta recensión me ha resultado interesante aunque, en realidad, lo que ha conseguido es hacerme más consciente de mi ignorancia. Pero ignorancia sobre una institución que es central para entender, a lo que parece, este sistema. Y, claro, tiene que ver con mi minúsculo fondo de pensiones.
El libro recensionado aborda la cuestión más desde la ciencia política que desde la economía, lo cual ya es algo. Parte del supuesto de que las Bolsas son centros de poder. Cierto que las diferentes Bolsas, incluso dentro de un mismo país, compiten entre sí, pero la competencia básica es mucho menor: los monopolios funcionan y, como tales, explotan. Esta cita del libro resume el argumento:
“The creation of exploitative schemes by particularly powerful actors to benefit themselves is rational in a system of bad governance because the chances of getting caught are tiny and the reputational or material consequences of such behavior are largely insignificant while the profits from such schemes are high.”
Sistema explotador para actores poderosos que se benefician a sí mismos (a corto plazo, añado, que eso es capitalismo) con muy escasa supervisión. Si te pillan, no importa que pierdas imagen o dinero ya que el coste es mínimo comparado con los beneficios. Nada que ver con la ideología del mercado de infinitos ofertantes, infinitos demandantes, todos con información completa y total libertad para decidir bajo unas normas mínimas.
¿Mediambiente? ¿Qué pinta aquí? Nada. El sistema capitalista tiene eso.

viernes, 6 de diciembre de 2019

Juegos numéricos

En la última conferencia que he dado (y que será la última) presenté numerosos informes de instituciones internacionales sobre los distintos problemas que tiene el planeta. Solo quería eso: que vieran que hay seguimiento a dichos problemas (sociales, económicos, mediambientales). Con muy buen sentido, una de las asistentes, anglosajona por cierto, pareció reaccionar negativamente a mi presentación del lugar que ocupaba Estados Unidos en algunos de esos problemas y me indicó, con toda la razón del mundo, que era necesario indicar quién financiaba esas instituciones, no fuera cosa, entendí, que esa financiación "orientara" los resultados. Mi respuesta fue cómoda: todos los informes iban acompañados del correspondiente enlace de modo que quien tuviera dudas pudiera acceder y responderse a esa posible "orientación".
He recordado esta anécdota al recibir, en un wasap, una larga enumeración de datos sobre Bolivia. Se trataba del puesto que ocupa en varios "rankings" mundiales. Hasta ahí, nada que objetar. Mi problema es que la lista se usaba para probar lo mal que lo había hecho Evo Morales en el gobierno del país. Mis dudas una vez me di cuenta que la lista podía usarse contra Morales por parte de sus contrarios y que sus partidarios la darían por no resolutoria. Ya se sabe, "el color del cristal con que se mira". Ahí va mi cristal.
Primero, hay otros "rankings" en que Bolivia no está tan mal. El de felicidad, por ejemplo. Pero eso no es argumento.
El segundo es que el autor de la lista decía que los datos eran de "fácil acceso". No hubiera estado de más que indicara la fuente. Oxfam, OPHI o UNDP no son lo mismo.
Tercero, un "ranking" sin poner la fecha no tiene mucho valor, en un mundo tan cambiante. De hecho, el autor recuerda cómo subió el precio del petróleo en los primeros años de aquel gobierno y no dice nada sobre la caída reciente de ese precio.
Pero, sobre todo, un "ranking" es solo eso: una posición en una lista. Para atribuirla a un gobierno, no hay otra, si se quiere seguir con esas jerarquizaciones, que comparar el puesto que ocupaba antes de que llegara el tal gobierno y el puesto que ocupa en la actualidad, una vez expulsado el tal gobierno.
Este último es un error muy frecuente. Lo acabo de encontrar para los Estados Unidos y el "ranking" de justicia social que le sitúa en el puesto 36 entre los 41 países de la OCDE estudiados. Mi interpelante quedaría contenta por la parte metodológica ya que explica con claridad quién paga y cómo se obtienen los datos a fecha de este año. No le gustaría que el artículo que cito achaque ese puesto al gobierno del presidente Trump. Pero el artículo lo hace y, como digo, ilegítimamente: habría que comparar el puesto que ocupaba su país antes del actual gobierno con el que ocupa ahora. Podría atribuirse, con cautela, a algunos de los componentes (indicadores) de esa compleja variable (justicia social) como se puede hacer con la pobreza y el crecimiento económico, pero no todos dependen de la acción del gobierno, por mucha omnipotencia de las ideas que practique este.
Eso sí: si hay números, eso hace que se tome la cosa más en serio. Y hay motivos ya que a esa cifra se puede oponer otra, y a esa metodología otra. Y eso es ciencia. Pero sin cuantofrenia (como la llamaba Hugo Zemelman, viejo amigo)  que no es ciencia sino idolatría del número: si hay número es que es cierto. Pues no.
(Añadido el 8: Otra forma de hablar de los gobiernos de Morales, a saber, qué ha aumentado y qué ha disminuido: During Morales’s nearly 14 years in office, his Movement Towards Socialism (MAS) party reduced poverty by 42 percent and extreme poverty by 60 percent. It cut unemployment by 50 percent and nearly tripled the per-capita G.D.P. “It’s indisputable that Bolivians are healthier, wealthier, better educated, living longer and more equal than at any time in this South American nation’s history,” Anthony Faiola wrote in The Washington Post.)

miércoles, 4 de diciembre de 2019

Más "anti"

Ayer, por 174 votos a favor, 72 en contra y una cuarentena de abstenciones (había 550 presentes), el Parlamento francés aprobó una ley que equipara antisemitismo y antisionismo, cumpliendo así una promesa de Macron. No son los primeros.
Los parlamentos legislan, no crean realidades. Y ya dije ayer que soy de los que opinan que se trata de dos cosas diferentes, compartiendo esa opinión con un centenar de intelectuales judíos que han mostrado su rechazo a tal ley.
Identificar ambos términos sería como si, en las Españas, las críticas del partido Vox al gobierno de España se entendieran como una prueba de que tal partido es anti-español.
(Difícil de clasificar esta opinión de activista estadounidense -palestina, por cierto- en el sentido de que Israel está construido sobre la idea de que los judíos son superiores a todos los demás. Obviamente, apoya a Bernie Sanders excepto en el apoyo que este proclama hacia el Estado de Israel -Sanders es judío, por cierto-. Y ya que estamos, también Chomsky lo es y se muestra pro-palestino)
(Añadido el 8: Según la definición "francesa", la Lista Conjunta de palestinos que han obtenido escaño en la Knesset, parlamento israelí, serían anti-semitas, ya que se oponen claramente a las políticas sionistas. Mire quién lo dice)
(Añadido el 12: judíos critican la decisión de Trump de designar al judaísmo como "nacionalidad". Lo consideran muestra de su antisemitismo. Eso sí, añado por mi cuenta, la política de Trump de apoyar los asentamientos -ilegales- puede etiquetarse de sionismo o, por lo menos, de pro-sionismo)
(Añadido el 15: una prueba de que anti-sionismo no es anti-judaísmo la presenta el periódico israelí Ha'aretz a propósito de la visita del líder -admor- de una comunidad jasidí)

martes, 3 de diciembre de 2019

Anti

Que el antisionismo puede ocultar un antisemitismo profundo, cierto. Pero que son dos palabras que se refieren a hechos diferentes, también. Se discute estos días en Francia y se aporta esta definición del IHRA (Alianza Internacional para la Memoria del Holocausto): 
« L’antisémitisme est une certaine perception des juifs, qui peut se manifester par une haine à leur égard. Les manifestations rhétoriques et physiques de l’antisémitisme visent des individus juifs ou non et/ou leurs biens, des institutions communautaires et des lieux de culte. »
Cierto también que entre los ejemplos de antisemitismo están las críticas al Estado de Israel y a sus prácticas, en particular las que tienen que ver con una determinada ideología política, el sionismo. Pero no parece que se trate de la misma cosa. Una es el rechazo, el odio o el desprecio hacia todo lo judío (razón, por cierto, por la que preferiría que la palabra fuese antijudaísmo, ya que hay semitas que no son judíos). Se encuentra fuera de Israel y puede llegar a negar que Jesús de Nazaret fuese judío. Otra es una ideología política que pretende que el Estado de Israel sea solo judío (recuérdese que su población es, en un 20 por ciento, árabe, palestina) y que territorialmente vaya a cubrir la zona que su Dios les entregó como su tierra: desde el Éufrates al Nilo. Esta ideología tiene sus reflejos desde los intentos de convertirla en Constitución del Estado hasta las sucesivas ocupaciones de territorio que, por acuerdos internacionales, son palestinos.
He tenido muy buenos amigos judíos, que se han declarado como tales, en España, Inglaterra, Alemania y los Estados Unidos. No creo ser antijudío. Pero no puedo estar de acuerdo con las políticas sionistas aunque eso, para los sionistas, me convierta en antisemita. Sé que no lo soy. No voy a contar otra vez el caso de otro amigo que se encuentra en el mismo caso que yo, pero que a él, dando como antisemita lo que es antisionista, le han supuesto obstáculos a su actividad por parte sionista fuera de Israel.

Libertad e información

En España, el partido Vox, recientemente llegado al Parlamento, se niega a responder a preguntas de determinados medios (periódicos y televisiones) y, ciertamente, no los acepta en ruedas de prensa que convocan en su propia sede. Son medios, a decir del partido, excesivamente críticos con el dicho partido que, por supuesto, pueden aducir lo de la libertad de información. El partido podría contestar que también tiene derecho a defenderse de lo que ven como un ataque sistemático. Todo muy discutible.
En los Estados Unidos, el comité de campaña para la reelección del presidente Trump ha negado las credenciales a todo periodista que tenga que ver con una determinada agencia de noticias y algunos medios. No es exactamente lo mismo que en España, no nos engañemos. Lo que los "trumpistas" quieren evitar es el acceso de Bloomberg News que resulta ser propiedad del homónimo pre-candidato demócrata a las próximas elecciones presidenciales.
Efectivamente, son dos cosas muy distintas, pero tienen un elemento en común: el convencimiento de que el supuesto "cuarto poder" se debe a sus amos y no a "los eventos consuetudinarios que acontecen en la rúa" como exageraba Machacho para "lo que pasa en la calle". Si se quiere una versión menos drástica, se puede decir que los periodistas, desde el momento en que no pueden reproducir a escala 1:1 lo que sucede, no tienen más remedio que elegir y, entonces, es posible que elijan según criterios de su empresa. Eso no les hace mentirosos, sino que reportan, selectivamente, lo que otros pueden encontrar desagradable. Lo cual no quiere decir que "aliquando bonus dormitat Homerus" y se les escapa una mentirita o una exageración. De hecho, las acabo de ver en alguno de los chats a los que asisto en silencio.

lunes, 2 de diciembre de 2019

Mundo anglosajón

Según Google Maps, es la calle de mi pueblo que he visitado con más frecuencia en los últimos meses. Con razón. En primer lugar, está la tienda en la que compro los periódicos. "Soqueta", se llama, en un diminutivo valenciano que difícilmente entenderán los forasteros. Pero, sobre todo, porque se acumulan varios negocios en los que o acabo entrando o no dejo de mirar con perplejidad.
Está, antes que nada, la clínica de fisioterapia, una "health club" que anuncia en sus cristales a la entrada (dos veces a la semana sometido a sus máquinas de tortura)
He pensado, alguna vez, cambiar de peluquero y pasarme, siempre en la misma calle, a una "barber shop" aunque tal vez podría optar, un poco más allá, y en un ejemplo más de que lo que leí sobre localización empresarial no tiene mucho sentido, otra peluquería, pero esta es "low cost". Lo malo es que es "uni sex". No se me aplica.
Con el cambio de estación y para poner al día edredones y mantas, sí que visito una "smart laundry" cuyas máquinas indican con toda claridad cuáles son para "wash" y cuáles son para "dry".
Y me reconozco cliente de "PickinPack" para cosas de papelería, aunque en su letrero incurre en el único uso del valenciano en toda la calle: "Fotocopies", ofrece. Y no, no es inglés.
En cambio, créame, no he visitado "Green City", que está muy cerca de la "laundry". Este establecimiento, con cristales opacos verdes, da cobijo a una Asociación de Usuarios de Cannabis y qué mejor nombre para ella. Pero tampoco he visitado a la agencia de "travel" que está al otro lado.
Nunca entré en el "Hair Market" que ahora se ha trasladado a la vuelta de la esquina. En su lugar ahora hay una tienda, "Ana's place".
Pero en casi todos todavía ofrecen descuentos por el "Black Friday".
No es una gran avenida. Ahí va completa, desde un vértice al otro.

Mis prácticas de inglés son algo más reducidas:

Me excuso de hacer comentarios sobre la política oficial de enseñanza de idiomas en los colegios de la Comunidad Valenciana.