sábado, 30 de noviembre de 2019

Quién manda en qué

Hubo un tiempo en que lo que se cantaba era "Britannia rules the waves": Inglaterra mandaba en el mundo porque dominaba los mares, es decir, el comercio. Lo que ahora leo es algo diferente: "China rules the Web" marcando la dirección hacia una nueva potencia hegemónica como en su siglo lo fue Inglaterra. Entre uno y otro caso tenemos el "America second to none", primacía absoluta de un país, pero que ha sido seguido por un "Making America great again", ese "de nuevo" que indica que algo no va bien en su hegemonía. Mucho antes de estas disquisiciones George Modelski construyó esta tabla sobre los sucesivos ciclos  largos (LC), ciclos Kondratiev y sucesivas potencias mundiales con los instrumentos que tenía cada una para serlo:

El artículo que cito respondería a esa interrogación que aparece en el ciclo 10.Y este otro se refiere a la "guerra fría" por conseguir el liderazgo mundial.
No hay por qué tomarlo como viene. Otros (Joseph Nye) tiene, a un plazo más corto, otra visión de las hegemonías y sus bases económicas.

Obsérvese que donde uno pone Portugal, el otro pone España. Se refiere, propiamente, a monarquías en las que residía la soberanía. Pero la idea de que "todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar" hace más interesante el artículo que cito al principio. Y, recuérdese: caminante, no hay camino, se hace camino al andar.
(Añadido el 8 de diciembre: Una pre-candidata a la presidencia de los Estados Unidos lo tiene claro: Trump ha destruido el liderazgo USA, pero ella (del Partido Demócrata) lo restaurará)

viernes, 29 de noviembre de 2019

Lo que toca

Encuentro hoy una par de referencias a Popper. La primera a propósito de cómo la ciencia ha sustituido a la religión como fuente de Verdad absoluta. Lo que Popper diría es que las proposiciones de la ciencia no son verdaderas o falsas, sino que se aceptan mientras no se demuestre que son falsas, es decir, se aceptan de manera provisional. El artículo, en su largo recorrido, tiene un final:
Los bárbaros somos los que creemos que la naturaleza está para que la ­violemos, forcemos, explotemos y ensuciemos; esta barbarie tiene sus raíces filosóficas en la mitología judeocristiana, que niega el panteísmo y califica al hombre, ese insensato, ese despropósito a medio hacer, como rey de la creación.
La otra a propósito del relativo (porque no total) fin del neo-liberalismo fundamentado en unas proposiciones "científicas" que todavía se mantienen. Se creyó que el fin del comunismo suponía el "fin de la Historia", pero la Historia ha seguido y ahora comienza a aparecer el "fin del neo-liberalismo" en la medida en que la "ciencia" (en particular la macroeconomía dominante) comienza a hacer aguas, en concreto, para lo que ahora me ocupa, en lo que respecta a las "externalidades", es decir, a las cuestiones mediambientales que los modelos dejaban de lado. Se nos dice que
As George Soros has emphasised, Popper recognised that our society is a complex, ever-evolving system, in which the more we learn, the more our knowledge changes the behaviour of the system.
 Y este es su final
If the 2008 financial crisis failed to make us realise that unfettered markets don’t work, the climate crisis certainly should: neoliberalism will literally bring an end to our civilisation. But it is also clear that demagogues who would have us turn our back on science and tolerance will only make matters worse.

The only way forward, the only way to save our planet and our civilisation, is a rebirth of history. We must revitalise the enlightenment and recommit to honouring its values of freedom, respect for knowledge and democracy.
Barbarie para uno, fin de esta civilización para otro, pero no hace falta que repita mi escaso optimismo hacia las cumbres como la que comenzará la semana que viene en Madrid. El hecho de que haya tenido que trasladarse desde Chile ya es un indicador. Y el hecho de que la "emergencia climática y mediambiental" se declare por una parte (mayoritaria, pero parte) del Parlamento Europeo no oculta que no todos los países han cumplido sus compromisos de cumbres anteriores. Todo ello sin olvidar que países, como los Estados Unidos, causantes de ese peligro lo nieguen. Con base científica y principios económicos convencionales.

miércoles, 27 de noviembre de 2019

Otro 68

Me lo planeé hace unos días y esta mañana lo he oído en una de las radios que escucho saltando de una a otra de modo que no recuerdo en cuál de ellas se decía. Trataban de los paralelismos entre lo que fue "mayo del 68" que, efectivamente, tuvo un antes y un después y a mí me pilló en Roma, y lo que ahora están suponiendo las numerosas manifestaciones en muchas partes del Planeta. Ahora, como entonces, no todos piden lo mismo ni, todavía más claro, no todos tienen la gota que ha colmado el vaso y les ha lanzado a la calle. Chile y Hong Kong es evidente que son cosas diferentes, como lo han sido los "chalecos amarillos" en Francia y fueron los masistas en Bolivia hablando de "guerra civil". Los distintos movimientos que lanzan a la calle en Cataluña no tienen mucho que ver con las manifestaciones iraníes.
Suele haber una gota que colma el vaso: una subida de los precios de los carburantes es clásica. Pero desigualdad, insatisfacción con gobiernos que han perdido la relación con el electorado o con sus ciudadanos si no hay elecciones, corrupción y sospechas de intervención extranjera.
Parece que atribuirlo todo a esa gota que dispara la manifestación no es suficiente. Pero tampoco es suficiente quedarse en lo estrictamente local e incluso localista. Tal vez no en todos los casos, pero en varios de ellos la sospecha sobre intervenciones extranjeras planea sobre las calles. Redes sociales, agentes infiltrados, medios de comunicación y vaya usted a saber. Geopolítica en todo caso. La del petróleo y el litio en primer lugar y la de la pelea por ver quién es o va a ser la potencia hegemónica, si es que Trump consigue que los Estados Unidos deje de serlo. Si así fuera (y hay quien lo ve probable), la pelea es por saber quién le sustituye: Rusia (que fue la alternativa mientras controló a la URSS) o la China. La Unión Europea ni está ni se la espera (mire esto si tiene tiempo y ganas). El Japón lo mismo. Continuará.
(Añadido el 3 de diciembre: una colección de artículos sobre los diferentes casos latinoamericanos de "estallidos sociales")

martes, 26 de noviembre de 2019

Abolir la monarquía

Para abolir la monarquía hay muchas razones y más que las habrá si se ve que no obtiene suficiente apoyo entre los mas jóvenes. De momento, escándalos, abusos y fortuna. Y, para la autora, no resiste un análisis coste-beneficio: demasiado coste para tan poco beneficio colectivo comparado con lo que podría hacer un presidente o presidenta de la República a un coste mucho menor. La autora habla de Inglaterra, por supuesto. 
En las Españas habría un elemento que lo diferencia a pesar de los puntos en común: los ataques republicanos (no solo en Cataluña) son visibles y eso genera una reacción defensiva. Es un principio básico: no hay como un enemigo externo para unir al grupo, no hay como un ataque visible "a lo nuestro", para que "lo nuestro" adquiera un valor superior. Atáquese una lengua y se verá cómo se la defiende, cosa que no sucedería si se la dejara morir tranquilamente. Las licencias sexuales no son un argumento, pero mal tratadas informativamente (lo peor del príncipe Andrés ha sido su entrevista en televisión) pueden ser un golpe más. El que sea una institución anacrónica no es un argumento fuerte: no es la única.

Petróleo, litio y otras minucias

Hay lo que se puede llamar elementos estratégicos que, normalmente, no son la causa de nada, pero que no conviene olvidarlos cuando cuando se consideran algunas situaciones particulares. Ayuda a entender el independentismo de Alberta o de Escocia si se recuerda que ambos son zonas con importantes recursos petrolíferos. Algo parecido sucede con el litio, de impacto geopolítico, en Bolivia. No es "la" causa de nada, pero interviene junto a otros factores para entender qué sucede.

lunes, 25 de noviembre de 2019

Efectos de las manifas

Tengo que recordar la masiva manifestación internacional contra la intervención en Irak. Hasta yo participé, cosa rara en mí. En las Españas no solo era contra la guerra sino también contra el partido que, desde el gobierno, iba a participar en ella, vista la foto en las Azores. ¿Efectos? El ejército español participó en dicha guerra y el partido en el gobierno consiguió la victoria en las siguientes elecciones, que creo recordar eran locales. 
Lo recuerdo leyendo un reportaje (Financial Times) sobre el triunfo en Hong Kong de los movimientos pro-democracia que se han estado manifestado estos últimos seis meses. Victoria en 16 de los 17 (o 17 sobre 18) consejos de distrito y con una participación muy alta (71 por ciento). ¿Quiere eso decir que se ha dado un paso hacia la democracia como ellos la entienden? Pues no exageremos. El poder decisorio de estos consejos electos es muy pequeño y no se excluye que las manifestaciones se sigan produciendo con el consiguiente enfado por parte del gobierno central, no precisamente democrático, aunque esa falta de democracia (como la de Arabia Saudita) no se discute con el entusiasmo con que se hace sobre Venezuela. Las manifestaciones (con heridos y tal vez con muertos) parece que seguirán. Y más si democracia significa independencia, porque no parece que Beijing esté por la labor. Eso sí, los pro-democracia han obtenido un centenar de puestos (117) entre el millar largo (1.200) que elige al ejecutivo local.

Humpty Dumpty ahora

Un artículo con el que tengo necesariamente que simpatizar porque comienza con el episodio de Alicia en A través del espejo en el que se le explica que las palabras significan lo que los que mandan quieren que signifiquen. El texto que cito repasa el uso de "golpe de estado" en dos contextos diferentes: el reciente de Bolivia y el algo anterior de Cataluña. Y mi simpatía se comprende si se ve la reproducción del dibujo del episodio en cuestión que uso en este blog en la columna de la derecha.
Ya me declaré incapaz de etiquetar lo sucedido. Me preocupaban otras cosas. La cuestión del litio, por ejemplo. O la violencia, incluyendo la guerra civil como en otros sitios que pueden dar que pensar sobre este. Pero así ha sido esta pelea por etiquetar los acontecimientos, eligiendo los que servían al propósito de arrimarlos a los propios prejuicios o intereses y obviando los que no. Los que mandaban han procurado que sus etiquetas fueran las ganadoras y, en buen paranoide, no estará de más pensar que han podido haber "etiquetadores" ocultos y desconocidos, más cuando se reconoce que el asunto trasciende las fronteras del país. De todos modos, pueden compararse estas dos versiones que Sin Permiso publica una detrás de otra: la que empieza hablando del golpe fascista y la que lo hace preguntándose sobre los hechos.

domingo, 24 de noviembre de 2019

Democracia interna

No hace falta pensar en Trump, Bolsonaro, Orban o Modi. España está en la misma línea aunque a un nivel más bajo de momento. Un editorial de El Mundo y un artículo en eldiario.es reflejan esa tendencia de los partidos a perder democracia interna (la que les pide la Constitución) y evolucionar hacia hiperliderazgos que decidan sin consultar a los órganos competentes. El recurso al referéndum, como dice el editorial que cito, no es necesariamente democrático, aunque lo sea formalmente.
Estos hiperliderazgos no hace falta que salgan en la prensa. Pequeños grupos políticos, más o menos trashumantes, siguen también a su líder de manera casi católica respecto a la infalibilidad del Papa. Líderes carismáticos con su chat y todo que se caracterizan no por ser de izquierdas o derechas sino por poseer la Respuesta, la Verdad. Por lo menos, eso creo detectar. 
En general (vuelvo al tema), deterioro de la democracia.
(Añadido el 26: más en la misma dirección, en La Vanguardia)

sábado, 23 de noviembre de 2019

El color de mi cristal

Un excelente artículo en el que se muestra hasta qué punto los reportajes en la prensa estadounidense reflejan las preferencias políticas de sus medios. Las diferencias llegan hasta a las noticias meteorológicas. Y el caso de Bolivia no queda fuera de esa tendencia general.
Es común con quienes únicamente aceptan las noticias y enfoques que encajan con sus preferencias, sus pre-juicios (anteriores al juicio). No se busca qué ha pasado realmente, sino qué versiones (siempre hay varias) encajan con las preferencias propias.
Así que los medios escriben para sus fieles y los fieles premian a sus medios siguiéndoles y, a veces, hasta comprando el ejemplar diario en el caso de los periódicos. Con las televisiones y radios, basta con conectar con la emisora que se corresponde con el propio cristal de forma que uno mira el mundo de manera que se siente seguro y re-asegurado. Es un círculo, pero cambiante: los enfoques del medio pueden cambiar (cambio de propiedad o accionariado, por ejemplo) y los de los lectores/oyentes también. Lo que entonces se produce es un proceso de lenta adaptación de unos a otros o, si no se produce, uno cambia de medio habitual y busca el que diga lo que uno quiere saber, es decir, que uno tiene razón. En las Epañas, los que en su día se pasaron del ABC a La Razón.
A todo esto hay que añadir las noticias falsas (que haberlas, haylas) difundidas por las redes sociales en una dirección u otra (que no siempre es fácil determinar cuál de ellas es)
Claro que sigo medios militantes (que procuro no formen un conjunto demasiado homogéneo), pero abandono la lectura o la conexión cuando veo que el cristal con que ellos miran (coincida o no con el mío) se pasa de la raya y convierte el producto que venden (venden, sí, o me venden a mí a los anunciantes)  en un panfleto. Amigo de Platón, pero más amigo de la verdad, aunque esta sea huidiza y cueste mucho desvelarla (quitarle los velos que la cubren, que es lo que parece indicar su nombre en griego alezeia).
Esos velos pueden ser muy sutiles. Se me ocurren dos. El primero es la necesaria selección de los hechos (los partidarios de Evo Morales seleccionarán sus éxitos económicos y sociales; los contrarios, la corrupción y el abuso y manipulación). Efectivamente, nadie puede hacer un mapa a escala 1:1 de lo sucedido. Hay que elegir para dar una versión que siempre, siempre será fruto de esa elección que puede estar dictada por el cristal con que se mira. Se puede comparar a Fox reduciendo las probabilidades del impeachment con la CNN haciendo recuento de los errores y mentiras del Presidente en una entrevista, publicados más o menos al mismo tiempo.
El segundo es la presentación de suposiciones como si fuesen hechos (por ejemplo, atribuir el nivel tecnológico de una determinada formación independentista a una ayuda externa, suponiendo que ellos carecen de competencia en esos asuntos y han tenido que recurrir al extranjero, Rusia tal vez). Se puede comparar ahora la Fox con el Washington Post a propósito de detalles en el proceso del impeachment.
Trabajoso, sí. Ignacio Ramonet ya lo decía hace tiempo.

No a la equidistancia

No puede haber equidistancia entre los que tenemos razón ("nosotros") y los que no la tienen ("ellos"): un abismo nos separa y cada vez más. A eso se le llama polarización y no hace falta que sea derecha-izquierda (incluso, mejor que no lo sea), también puede ser una religión (clarísimo que la "nuestra" es la verdadera; si no, no sería la nuestra) o una ideología territorial (unionistas-secesionistas).
Pero resulta que "nosotros" no estamos muy unidos. "Ellos" tampoco. Nos separan liderazgos, egos más o menos hinchados, tradiciones, historia, intereses, símbolos o casualidades. Y, a veces, "nosotros" (como "ellos") peleamos entre nosotros aunque raramente mediante la violencia física, que es algo que reservamos para la polarización. Esto no es polarización, sino fragmentación.
La mezcla de ambos procesos forma parte de lo que se puede considerar una epidemia a escala mundial. No afecta a todo el mundo de la misma manera. En algunos casos es ya pandemia; en otros, solo hay pequeños grupos afectados. Pero lo que llaman "populismo" o, sobre todo, los "problemas con la democracia" (incluso su peligro de muerte) tienen que ver con estos procesos mundiales. No sé si la equidistancia es una solución, pero, por lo menos, no agrava la enfermedad.
Se trata, en efecto, de buscar qué parte de razón pueda tener cada uno de los polos. 
¿Tu verdad? No, la Verdad,
y ven conmigo a buscarla.
La tuya, guárdatela.
No es fácil: cada polo dedica buenas energías (incluso con infiltrados en las redes sociales) a mostrar los errores del contrario, sean de contenido o históricos (la lista de errores del contrario es siempre más larga que la de los propios). No pretende solucionar el problema (sería crear un nuevo "nosotros" beligerante), pero sí reducir la gritería irracional y, mediante la observación intersubjetiva, mostrar los factores de fragmentación que cada bloque oculta cuidadosamente.
Creo que esa equidistancia reduce, aunque sea muy poco, el peligro que el conjunto polarización-fragmentación comporta. Si ni eso, atengámonos a las consecuencias de la epidemia. 

viernes, 22 de noviembre de 2019

Así de simple

Es más que probable que la crisis mediambiental (llámese como se llame, incluso "cambio climático" o "calentamiento global") siga su curso mientras muchos recursos estratégicos comenzando por el agua y siguiendo por el petróleo tengan su propia crisis. Puede que con algunos cambios en las políticas tanto privadas como públicas el asunto se pueda afrontar sin grandes daños a la población. Pero también puede ser que no estemos (como especie) preparados a afrontarlo y que tales políticas no existan o sean insuficientes. Así, sin más.
Interesante este artículo que hace ver lo irrelevantes que son prácticamente todas (digo todas, sí) las noticias que he visto hoy en los periódicos. Hay impeachments, negociaciones, rebeliones, matanzas, manifestaciones, aniversarios y todo eso, pero muy poco, por no decir nada, en los grandes medios sobre el problema de fondo. Sobre el estancamiento económico mundial, sí. Y yo, con 30 suscriptores, igual.

jueves, 21 de noviembre de 2019

Antisemitismo

Haaretz (que sigo prefiriendo trascribir como Ha'aretz, La Tierra, periódico israelí) publica el resultado de una encuesta sobre actitudes antisemitas realizada por la Liga Anti-Difamación (ADL). En este caso, sólo se hizo la encuesta en unos pocos países, pero este es el resultado:
Además del ranking (que suele trasformar un estudio en una contienda deportiva) me interesan tres grupos: 
1. Aquellos en los que el porcentaje ha aumentado entre 2015 y 2919 y que están entre los primeros de la lista (a quien tiene, se le dará), a saber Polonia, Ucrania y Rusia. Una teoría conspiranoide lo atribuiría a manejos de Israel para provocar emigración judía hacia Israel, pero más parece un truco, por parte de los políticos, para tener un chivo expiatorio de sus crisis internas. De todos modos, la provocación de la emigración no sería nueva. Que se lo digan a la financiación que, en su día, obtuvo Pamyat (partido ruso, Memoria), para ayudar a esa "emigración". Pero Argentina dificulta estas explicaciones.
2. Si esa fuera una regla general, no se entendería el caso de Italia y su disminución de actitudes antisemitas. Tal vez porque el chivo expiatorio es ahora la inmigración (sobre todo la ilegal). 
3. Aumentos y diferencias los considero cuando son de más de dos puntos (los márgenes de error en estas encuestas -cuyas características desconozco- no permiten muchas finuras). Así que el tercer grupo es el de los países con porcentaje inalterado que, a su vez, se subdivide en porcentajes altos inalterados (Sudáfrica) y porcentajes bajos inalterados (Canadá y Suecia, países digamos particularmente "civilizados"),
He mantenido la palabra antisemita aunque semitas son también los árabes y por eso yo preferiría antijudío. Y no he visto los estereotipos antisemitas sobre los que se preguntaba a los entrevistados, asunto particularmente espinoso cuando se confunden arteramente las actitudes contra las prácticas de un gobierno y las actitudes contra un determinado colectivo. Se puede estar en contra de lo que ha hecho Netanyahu y su coalición (por cierto, Gantz ya ha renunciado a formar gobierno) y ser no solo pro-judío sino incluso judío certificado. Cuando una crítica a las prácticas sobre los asentamientos judíos en Cisjordania se tilda de antisemita (antijudía), se está cometiendo una manipulación sobre todo cuando se dirige a personas claros defensores del pueblo judío que ni se les ha ocurrido poner en duda su existencia esencial como han hecho algunos historiadores judíos. Un buen amigo tengo al que se le retiró una distinción de una institución no-judía acusándolo de antisemita (antijudío) cuando lo que había hecho había sido criticar determinadas políticas de un gobierno concreto y sin entrar en cuestiones con los haredim en el gobierno y fuera de él.


miércoles, 20 de noviembre de 2019

Reportaje casi equidistante

Puede verse (en castellano) aquí, y comentarios al mismo aquí. Es largo. Prolijo en algunos asuntos y pasa demasiado rápido en otros. Compara los procesos secesionistas escoceses con los catalanes. Parte de una intención manifiesta de provocar disonancia cognitiva ya que presenta temas que no encajan con el modo de ver el problema de secesionistas, pero también de unionistas (que los hay dentro de Cataluña. No se olvide que la sociedad está dividida en un fifty-fifty, que las encuestas se encargan de mostrar que las diferencias entre ambas partes son fluctuantes, pero que esas diferencias no son irrelevantes). Recurso a la teoría de la conspiración (que no por desacreditada tiene que ser siempre falsa) y uso de la frase de Mark Twain que ya he citado aquí y que dice que es más fácil engañar a la gente que convencerla de que la han engañado. Y en política (toda, supongo) siempre hay una dosis de engaño, mayor o menor, pero siempre real. Que se lo digan a Maquiavelo. O a Trump.

martes, 19 de noviembre de 2019

Terrorismo mundial

Este es el mapa del impacto del terrorismo en el mundo. Pocos, como se ve, se escapan, aunque solo 71 han tenido ataques que han producido muertes.

Tres observaciones que me parecen pertinentes. Primera, dónde se concentran los actos.
El número de muertes se ha reducido, pero en Nigeria y, sobre todo en Afganistán, ha aumentado. El conjunto de los demás países han disminuido su peso en el total.
Pero veamos los diez primeros países en cuanto a víctimas:
Iraq y Afganistán, los países de la Guerra de Irak del "Cuarteto de las Azores", están en los dos primeros puestos. Pero obsérvese el caso de la India y Paquistán, países en conflicto territorial y ambos poseedores de armas nucleares. Mala cosa.
Y véase el caso del terrorismo de extrema derecha en Occidente (esa "epidemia" que parece estar creciendo):

Resumiendo:
  • Global security threat: 71 countries recorded at least one death from terrorism in 2018 — the highest second number of countries since 2002.
  • European improvement: Deaths in Europe fell by 70%, with Western Europe recording its lowest number of incidents since 2012.
  • Far-right terrorism up: There has been an increase in far-right terrorism for the third year running, in Western Europe, North America and Oceania, with deaths up by 52% in 2018.
Y por lo que respecta a este último:
  • The total number of incidents in the West have increased by 320% over the last five years — see the chart for 1970 – 2018.
  • There have been eleven far-right attacks in the last 50 years that have killed more than 50 people. 
  • The three largest politically motivated terrorist attacks in the West in the last 50 years have been perpetuated by far-right extremists. 
Fanáticos que matan los hay de muchos tipos. Este es uno de ellos y, como se ve, no se reduce al fanatismo religioso sino también al político (tan ideología es la religión como la política).

lunes, 18 de noviembre de 2019

Terceras elecciones

Unas elecciones que no dieron como resultado la posibilidad de formar gobierno, así que hubo que convocar unas nuevas elecciones. Sus votos reprodujeron bastante bien la fragmentación de los partidos políticos a pesar de ello en franca polarización no solo según la clásica derecha-izquierda sino también según criterios culturales, lingüísticos e incluso "raciales". Quedan pocos días para saber si se podrán formar alianzas mayoritarias en el parlamento que den pie a un nuevo gobierno. Algunos rechazos casi viscerales hacen difícil esos acuerdos. ¿Cómo, dirá el partido A, me voy a coaligar con el partido B si en la coalición estaría el partido C, del que A es contrario histórico? Y si no hay acuerdos suficientes para formar gobierno, ya se sabe lo que sigue: unas terceras elecciones, como si la culpa la tuvieran los electores que no aprenden a votar como deberían.
¿Las Españas? No, Israel. Y vale la pena leerlo con ojos lejanos como los míos. Estar lejos o cerca no es un criterio para saber si algo es de una manera u otra. En efecto, la derecha del Likud con los fundamentalistas judíos no puede aceptar que la izquierda logre el gobierno apoyados por los grupos árabes-palestinos que esta vez se han presentado en lista única (normalmente se presentan fragmentados).
Así que unas terceras elecciones son inevitables. En Israel, por supuesto. Y eso que los dos grandes intentan infructuosamente negociar un gobierno de unidad, una Gran Coalición a la alemana para evitarlas. Lo que en España sería PSOE-PP.
(Añadido el 22: las acusaciones de corrupción -en Israel; en las Españas son sentencias firmes- complican todavía más la crisis política del país)

domingo, 17 de noviembre de 2019

Inmigración no-autorizada en Europa

Esta es su evolución según el Pew Research Center
A chart showing Europe's unauthorized immigrant total peaked in 2016 before leveling off
Como se ve, hay una ligera disminución en ese último año del que se ofrecen datos. La mitad del total están entre el Reino Unido y Alemania; dos tercios si se añade Francia e Italia. La distribución territorial, en términos absolutos, es esta:

Este otro resumen puede ser interesante:
In 2017, more than half of Europe’s unauthorized immigrants (56%) had arrived in the past five years, while 27% had arrived 10 years ago or more. About two-thirds were less than 35 years old (65%), and about half were male (54%).

sábado, 16 de noviembre de 2019

El poder corrompe...

...y el poder absoluto corrompe absolutamente. Dicho atribuido a Lord Acton.
Trump con Ucrania, Áñez con Cochabamba o Sánchez modificando su programa electoral sin tener en cuenta a los órganos competentes de su partido en España son asuntos muy diferentes entre sí y de muy distinto calado. La capacidad de un presidente para hacer "su" historia, la de una presidenta para ordenar muertes y la de un presidente en funciones para organizar su reelección son cosas que no se pueden comparar. Pero forman parte, en sus distintos niveles, de algo que sí parece común con otros países: la quiebra progresiva de la democracia que se produce a velocidades que tienen que ver con las condiciones locales pero que todas sufren el embate de esta "epidemia".
Los Trump, Bolsonaro u Orban son visibles. Pero las prácticas en otros países en los que el presidencialismo se hace progresivamente autocrático también comienzan a serlo. A lo más, "todo para el pueblo, pero sin el pueblo" del despotismo ilustrado ahora llamado populismo en la línea de los viejos narodniki rusos.
Sin llegar a tanto, la manipulación, pro domo sua por supuesto, de los procesos electorales entra en esta epidemia. Se puede hacer lista en el caso latinoamericano: "Conflictos importantes por los resultados y los procedimientos  fueron registrados en países como Haití, México, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Venezuela, Brasil, Ecuador y la más reciente: Bolivia, entre otros". Pero no por eso se tiene que olvidar, para los Estados Unidos, "modelo" de democracia, las manipulaciones de distritos electorales (gerrymandering) y las igualmente visibles manipulaciones del censo electoral para evitar que los posibles contrarios voten (disenfranchisement). Gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo, decía Lincoln.
Desconexión entre gobernantes y gobernados, desde María Antonieta a la esposa de Bush I en la antiguedad hasta nuestros días, que es un diagnóstico también muy difundido.
Y corrupción, claro. Cabildeo, chalaneo, enriquecimiento, favoritismo y cosas de esas. Pasa hasta en las mejores familias (y no incluyo las veleidades sexuales en algunas de ellas). 
Cierto, es el peor de los sistemas, exceptuando a todos los demás, que diría Churchill. Pero que está empeorando.
(Añadido el 17: otra lista de la "epidemia": "Orban, Assad, Duterte, Putin, Xi, el Sisi, Erdogan, and, Trump, the spoiled, petulant, mendacious occupant of the White House, to name just a few". Se puede añadir a Modi. Y a Bolsonaro)

viernes, 15 de noviembre de 2019

Contra (algunos) economistas

Lo plantea un economista reconocido, Stiglitz (en castellano): demasiada ideología en algo que se presenta como "científico". Después está la recensión, por parte de Graeber, un antropólogo, de un libro de Skidelski, este sí economista reconocido: demasiado distanciamiento de esa "ciencia" respecto a la realidad.
No hace falta recurrir a las diez estrategias de manipulación masiva que planteaba Chomsky.  Ni al dicho de que la economía es algo demasiado importante como para dejarla en manos de los economistas.
Porque es importante, sí. Pero puede ser utilizada para otros medios. Sin embargo creo que el problema es otro (y aplicable a las restantes disciplinas -o ciencias- sociales): la realidad social (y, por tanto, también económica y, claro está, política) está cambiando de tal manera que las teorías y modelos que la inercia universitaria tiende a mantener ya no sirven: el fin de la URSS ayudó al ascenso de los socialdemócratas que fueron superados por la globalización ahora en decadencia mientras nace otra globalización. No es tan fácil ser un Smith, un Marx o un Keynes si la "academia" sigue en sus trece (y si no lo aceptas, no progresas en las jerarquías universitarias). Tampoco solemos tener la capacidad intelectual de aquellos genios. Mala cosa es cuando se dice "peor para la realidad", como dicen que Hegel le dijo a una alumno que le indicaba que lo que el profe estaba diciendo no tenía relación con la realidad. Porque aquí nos jugamos los cuartos. Lo de la ideología, es inevitable. El viejo Weber ya lo tenía claro al tratar los juicios de valor. Pero decir "peor para la realidad" es peor.

jueves, 14 de noviembre de 2019

Sigue el debate

En Bolivia ¿fue golpe o levantamiento? El debate continúa desde fuera y desde dentro. Y si fue golpe, ¿quién y cuándo lo dio? También ahí hay divisiones, sobre todo si se introduce el "cuándo".
El Washington Post (se puede leer aquí sin suscripción) introduce un elemento más: ¿hay golpes "buenos" -democráticos, digamos- y golpes "malos"? Para lo primero hace falta un cierto maquiavelismo de "el fin justifica los medios". Porque el problema son los medios. Pero, como ya han dicho algunos comentarios a los textos anteriores, resulta sospechosa la aceptación de lo sucedido por parte del presidente Trump. También la rapidez con que se ha anunciado, desde la cancillería (ministerio de asuntos exteriores), el fortalecimiento de las relaciones con los Estados Unidos.
Diez muertos de momento. La mayoría por armas de fuego, pero también por golpes en enfrentamientos callejeros. No tendrán primeras páginas.
(Añadido el 17: aquí una excelente narración de los hechos acaecidos en Bolivia. Firma Raúl Zibechi)

miércoles, 13 de noviembre de 2019

Importancia de las vacunas

Lo publica Gallup en su Gallup Analytics. Es la respuesta a una pregunta sobre la importancia que pueden tener las vacunas para los niños:
Importance of Vaccines
Curioso lo que sucede con NorteAmérica, Unión Europea y la Eurasia Post-Soviética donde el desacuerdo con la importancia es más visible y el acuerdo, sobre todo en la Unión Europea y en dicha Eurasia, más débil, aunque, en general, los que están de acuerdo superan con mucho a los que están en desacuerdo. La table está construida de modo que los que ni están de acuerdo ni en desacuerdo aumentan a medida que bajamos de la columna. No sé. Hay algo que me chirría.
Otra cosa es la confianza en su seguridad
PHOTO: A graphic from Wellcome Global Monitor shows the share of people worldwide who believe vaccines are safe
Importancia de la pregunta para sacar conclusiones. Más si se ve el mapa de los que no están de acuerdo con que sean efectivas:
Imagen relacionada

martes, 12 de noviembre de 2019

Muertos con causa

No discuto si lo de Bolivia es un golpe de Estado de un ejército que expulsa a un presidente y sus adláteres o un motín popular que aconseja a dicho presidente poner pies en polvorosa o causas diversas que llevaron a la dimisión o una revolución popular. O una confusa mezcla de varios. Mucho menos voy a discutir quién era de derechas y quién de izquierdas, quién indigenista y quien racista. Y evitaré la palabra "fascista", aunque también la he visto repartida con generosidad. Son las muertes lo que me interesa.
La versión cínica es inmediata: mueren para que alguien tome/recupere el poder y, en el mejor de los casos, busque el bien de los semejantes a los muertos, no se corrompa y cumpla las leyes de la mejor manera posible (o de la menos peor). Por lo menos hay una causa.
Pero también mueren en enfrentamientos de acción-reacción en espiral, en cuyo caso mueren por la lógica del enfrentamiento callejero sin necesidad de recurrir a argumentos políticos. Puede ser frustración que lleva a la agresividad y de esta a la agresión o puede ser un intento de detener saqueos violentos o incluso de interponerse entre grupos enfrentados en plan hinchas del fútbol que defienden a "su" partido. Algo de eso puede estar pasando en Hong Kong.
Otra cosa es el asesinato (así lo llama Ha'aretz) de un líder de la Jihad Islámica Palestina por parte del ejército israelí y las respuestas desde el lado palestino. Las causas de un lado y otro, con independencia de su legitimidad, son suficientemente claras como para entender (no por ello legitimar) a unos y a otros y para entender la dinámica de acción-reacción espiral previsible.
En todos los casos, la pregunta básica es para qué sirven esas muertes, qué objetivo (no qué efectos) persiguen. En muchos casos, es inútil buscar su racionalidad medios(muerte)-fines(¿?). Es, muchas veces, efecto de conflicto que se mantiene en el tiempo y, como la mancha de Catilina", "insedit et inveteravit". Incluso puede pasar que casi nadie se acuerde de su origen. Como montescos y capuletos. Se podrá apaciguar (es decir, reducir la violencia, reducir las muertes), pero si no se afronta al conflicto subyacente, las muertes sin causa se volverán a repetir. Y ese conflicto puede ser de muchos tipos. Incluyendo, en el caso de Bolivia, el asunto de sus reservas de litio y sus otros recursos naturales
But I wont bore you with the all too familiar story of a dictators rise to absolute power.
“But I won’t bore you with the all too familiar story of a dictator’s rise to absolute power.”
(De The New Yorker)
(Añadido el 13: el ejército israelí ha contraatacado en Gaza respondiendo a la respuesta de aquellos palestinos por el asesinato, a mano de Israel, de uno de sus líderes. Hay posibilidad de tregua).
(Añadido el 14: 34 muertos palestinos en Gaza en estos dos días a manos de Israel y comienzo de tregua. Recuérdese: asesinato de un líder palestino a manos de Israel, respuesta palestina, contra-respuesta israelí)

lunes, 11 de noviembre de 2019

El gran escándalo

Escándalo histórico: el papel de las empresas energéticas han intervenido en las ideas sobre el cambio climático o la crisis climática. Una autora estadounidense repasa las ideas falsas que se han difundido al respecto.
Es obvio, si uno se lo toma en serio, que las reglas del capitalismo (acumulación incesante de capital caiga quien caiga) están por encima de las políticas necesarias para la supervivencia de la especie (no del Planeta, Gaia, que se quedará muy descansado cuando haya desaparecido esa especie de cáncer que le corroe: la especie humana).
(Añadido el 13: más referencias a los mil millones gastados por las energéticas para "orientar" la opinión pública sobre cuestiones mediambientales en la Unión Europea)

Nosotros-ellos

Es la gran distinción. Aparece en religiones y nacionalismos. Son, parece, construcciones cuyo fundamento en la realidad no está en la supuesta diferencia sino en los intereses que han llevado a inventarlas.
Vale la pena leer este artículo del Ha'aretz sobre la invención, por parte judía, de los goyim, los "otros", los "no-judíos". En su origen, significa "pueblos", pero lo que el artículo hace es ver cómo el significado de esa palabra ha ido evolucionando a lo largo del tiempo según las circunstancias históricas que atravesaban los judíos que podían en un determinado momento considerarse un pueblo (goy) más o marcar claras líneas que los diferenciaban de todos los demás, goyim. Hasta la dieta, como pude constatar hace un par de meses en un fugaz contacto con Radio Sefarad (en castellano). El papel del judío-romano Saulo/Pablo de Tarso es objeto de particular tratamiento.
Me cuesta incluir "raza" en estas etiquetas que llevan a clasificar a la Humanidad en un "nosotros" y "ellos", pero esa es otra historia.
Lo que ahora cuenta es que el artículo que cito lleva a otros dos muy sugestivos. En uno, se defiende que los judíos no mataron a Jesús de Nazaret. Y en el otro, que fueron los "cristianos" los que inventaron el "judaísmo" (no el pueblo de Israel, supongo).
Obvio que estoy pensando no solo en esta particular religión, sino también en los aspectos religiosos que tienen los nacionalismos, sean estatales o subestatales. Y hasta el fracasado proyecto de inventar otro nacionalismo, pero esta vez supra-estatal, en la Unión Europea.
(Nota: los resultados de las elecciones de hoy en las Españas tendrán un elemento evidente: si "nuestros" resultados son malos, la culpa será de "ellos". Ya lo he leído por parte de Ciudadanos cuya caída se debe a Pedro Sánchez, líder del PSOE)

domingo, 10 de noviembre de 2019

Pactismo como cultura

Escribo antes de que se abran los colegios electorales y es pronto para saber en cuántos de ellos se tendrá que repetir la votación, por ejemplo en Cataluña. En todo caso, las dificultades que habrá en las Españas a partir de mañana para formar gobierno según las elecciones de hoy darán para comentarios muy variados. Un resultado que refleja la fragmentación del electorado no es fácil de gestionar. Comentarios habrá sobre esa dificultad atribuyéndola al "carácter español" que se extenderá a los correspondientes países latinoamericanos igualmente fragmentados y en los que el pacto es difícil sobre todo cuando, como acaba de suceder en Bolivia, hay una negativa rotunda a dialogar (el dialogar que consiste en que tú aceptes lo que yo te diga, como sucede en las Españas, no es dialogar, obviamente, aunque se la llame así y se convoque a tal teatro).
Dos dificultades a esta explicación "culturalista". Primero, la de países latinoamericanos en los que sí hay diálogo y gobierno de coalición. Y, sobre todo, la de países no "hispanos" en los que se ha tardado meses y meses en llegar a acuerdos como Holanda y Bélgica. Los de "sostenella y no enmendalla" contra-argumentarán diciendo que allí estuvo "España" y sus Tercios de Flandes (no era España, sino una determinada monarquía, la de los Austria o los Habsburgos, pero ya sé que es más fácil extrapolar "hacia atrás" el presente que intentar entender las peculiaridades del pasado). Y las cuatro elecciones seguidas en Grecia. Y no creo que los sefardíes sean los responsables de las dos elecciones seguida en Israel que, al día de hoy, todavía no han dado coaliciones viables que eviten terceras elecciones.
La respuesta a la dificultad de pactar no parece que haya que encontrarla en supuestos "caracteres nacionales" (con independencia de lo que signifique "nacionales"). Pero algo local tiene que haber cuando otros países, igualmente fragmentados y bajo el neoliberalismo sí que pactan con tranquilidad.

sábado, 9 de noviembre de 2019

De ascuas y sardinas

Es un acto normal, en el sentido de que es habitual y más en momentos de complicación política, pero no solo política. En el fútbol pasa igual: si soy de tal equipo, "manque" pierda estaré con él e interpretaré la realidad en función de lo hincha, hooligan, tiffoso que yo pueda ser. Ejemplos de estos días.
1. La etiqueta del hecho. Hay cosas que han pasado, pero no todo el mundo las llama igual. No es lo mismo "motín" que "golpe de Estado". Pienso en Bolivia.
2. Selección de hechos. Sin salir de mi país de referencia, las narraciones sobre la presidencia de Evo Morales hasta el día de hoy (13:30, hora local, desde El Alto) son bastante dispares. Primeros años buenos o malos, respeto al referéndum o manipulación del mismo, pucherazo (anforazo en el vocabulario local), o victoria, carta o nuevas elecciones o segunda vuelta son algunos ejemplos. Un amigo independentista catalán contrasta la falta de acuerdos entre los políticos españoles y la facilidad de acuerdo entre... no los políticos catalanes (porque acuerdo no hay, estando como están en bloques) sino los políticos catalanes independentistas (cosa, por cierto, discutible desde la prensa española, a la que en las manifestaciones catalanistas se tilda de manipuladora y que muestra las diferencias entre ERC y JxCat y no digamos la CUP que, por primera vez, se presenta a las elecciones españolas).
3. Ver solo una cara de la moneda. Ese amigo independentista catalán subraya que, en las encuestas sobre las elecciones españolas de mañana, los partidos independentistas van a lograr el 50 por ciento (no recuerdo ahora si de escaños o de votos, no hace al caso). Ganamos, pues. Pues no: si es así, el otro 50 por ciento también existe, siendo difícil de cualquier de los dos pueda hablar en nombre del 100 por ciento. Todo esto suponiendo que las elecciones, allí, se desarrollen normalmente, aunque esa palabra pueda resultar irónica.
4. Inventarse hechos, las llamadas fake news, que han circulado por las redes, que yo haya visto, sobre Bolivia, el Perú, el Ecuador, Chile y, por supuesto, las Españas.
No importa la realidad. Lo que importa es que mi sardina (que sí es real) obtenga el mayor calor posible, para lo cual nada mejor que arrimarle el ascua.

jueves, 7 de noviembre de 2019

Revolución mundial

Immanuel Wallerstein situaba la del 68 -en la que participó  como estudiante- como una de ellas: una revolución que afecta a todo el sistema mundial aunque en diversos grados. Sinceramente, nunca lo entendí, como tampoco entendí los argumentos sobre el fin del sistema-mundo capitalista, aunque sí entendí las razones por las que era prácticamente imposible predecir por qué sistema sería sustituido. Atrás quedaba el mecanicismo marxista de los modos de producción.
Vuelve a aparecer estos días la frase (pido disculpas pero sigo sin saber cómo introducir los enlaces -links- desde la tablet). La docena larga de situaciones en Europa, Asia y América en las que se han tomado las calles, se han levantado los adoquines y se ha practicado el "seamos realistas, pidamos lo imposible", con evidente participación de estudiantes (aunque no en todos casos), permite ese paralelismo. 
Está por ver. Pero no deja de ser sintomático que ciertos temas aparezcan en casi todas ellas aunque los detonantes hayan sido muy diferentes de caso a caso. 

miércoles, 6 de noviembre de 2019

Tercioambiente

Hoy, tanto Le Monde como The Guardian, coinciden con sendas noticias-opinión sobre el que uno llama "Negaconista en Jefe" y su propósito de darse de baja de la retórica del tratado de París. No hay por qué extrañarse. Bush, su antecesor, ya explicó  en Río que él no podía firmar un tratado que le pusiera en dificultades los votos que él tenía favorables en Detroit. (Pido disculpas por no poner el enlace, pero es que estoy escribiendo desde la tablet, que me resulta más caprichosa al respecto que el ordenador/la computadora -obsérvese, de paso, la perspectiva de género-).
Pero el caso es que si el mayor responsable de las emisiones problemáticas para el medioambiente hace lo que hace, qué  no harán los pequeños saltamontes, diga lo que diga Greta y los suyos.
Sin embargo, no es esa noticia la que me ha dejado reveur, ya que era esperable viniendo de donde viene. La otra ha sido del Financial Times en el que se habla del poco respeto de las empresas automobilísticas europeas a los problemas medioambientales. Ya no es solo la estafa de las emisiones de gasóleo, sino la proliferación de automóviles más grandes y, se supone, más contaminantes. Qué medioambiente. Así no llegamos ni al tercio.

martes, 5 de noviembre de 2019

Debates televisados

Textos preguntándose "quién teme a Greta Thumberg" o si hay que "decir adiós al Foro Social Mundial" (¿recuerdan: "Otro mundo es posible"?), no pueden competir con la abundancia de reportajes en la prensa española de hoy sobre el debate entre cinco primeros puestos de cinco listas electorales que compiten el próximo domingo (me cuesta decir, en un sistema de listas cerradas y bloqueadas, con la regla d'Hondt para adjudicar los escaños, que este es un sistema presidencial y que los que discutían eran candidatos a la presidencia). Para mi asombro, amigos desde el extranjero, siguieron el tal debate que, después, no es que tenga grandes ecos en la prensa extranjera que suelo ojear (de ojo, no de hoja). Yo no lo vi.
Algunas empresas televisivas programaron un programa previo a la retransmisión del debate y otro posterior al mismo. Demasiado.
Primero, acepto vivir en la "sociedad del espectáculo" y, por tanto, que todo es susceptible de quedar en eso, en espectáculo. Pero entonces prefiero una serie de policías. Más entretenida aunque ya sé que los malos nunca ganan.
Segundo, porque verlo para poder decir quién ha ganado es convertir el espectáculo en una partida (no un partido), fútbol, boxeo, fulbito, tenis o lo que sea. Quién meta más goles no quiere decir que sea el que mejor juega, a no ser que a lo que se esté jugando sea a ganar el debate y poco más.
Tercero, y en la misma línea, porque distingo entre dotes oratorias ante la cámara (y buenos "coaches") y capacidad de gestión en asuntos públicos. Seguro que mejor que vayan juntas, pero, puestos a elegir, me quedo con lo de la gestión. No lo que dicen y cómo lo dicen sino lo que hacen y cómo lo hacen. Y de eso, poco poquito.
Y cuarto, aunque los patrocinadores de esos debates siempre den por hecho que influyen en los resultados electorales 1. está por ver; y 2. mala cosa es para la salud democrática que eso (la "performance") sea lo que decide a votar por uno u otro.
Item más: descalificarlos a todos es muy mala señal o de que el cristal con que se mira es muy selectivo o de que la cosa se pone fea.

lunes, 4 de noviembre de 2019

Manifas 2.0

Ya comenté lo que el ciberespacio podía aportar a las luchas independentistas. Encuentro ahora un artículo sobre el papel que las redes sociales están teniendo en las manifestaciones de Hong Kong... y Cataluña. Da pistas para explicar la heterogeneidad de los manifestantes que se "apuntan" a lo que ven convocado y aportan información para el desarrollo de la manifestación en concreto. El largo camino desde la "vietnamita" al #.
También me llegan reacciones escépticas ante determinados mensajes en países latinoamericanos que ahora están en ebullición. Y los comentarios a favor de la posible fake new o en contra. Obviamente, según el cristal con que se mira. 
Está claro, como se está viendo en la campaña electoral española, que una parte importante del asunto se juega en las redes. Pero al final hay que salir a la calle o hay que votar o hay que pasar el mensaje que termina con un "pásalo".
A esto se añade el aumento de adicción y agresividad en los intercambios en el ciberespacio. En el Financial Times se analiza el fenómeno, pensando, sobre todo, en el Reino Unido y su crisis de Brexit. Pero creo que es generalizable. Y termina diciendo:
Social media platforms did not create our crisis. They have only stumbled on a way to profit from accelerating it, while magnifying some of our worst tendencies. The toxicity is not just in our tweets, but in ourselves.

domingo, 3 de noviembre de 2019

Secesión e ideología

Esta encuesta se refiere al Brexit, no al Catalexit. Y este es el gráfico más claro para mí:
Conservatives and people on the political right more likely to have voted to leave the EU than to remain
El corte partidista y el ideológico no son fracturas nítidas, pero sí parece que los conservadores y las derechas tienden más a haber votado Brexit que los Liberal-democráticos o las izquierdas haber votado Remainer. Obviamente, la ideología y el partidismo no tienen efectos "automáticos" sobre la opción del referéndum. Pero sí está claro que, ante las elecciones de diciembre, estas dos clasificaciones pesarán en la decisión de a quién votar, sobre todo con las oscilaciones laboristas y el histrionismo conservador. Lo que tendrán que hacer es convencer, según los casos, de que la UE es beneficiosa para el Reino Unido o es perjudicial (en plan Farage).
La encuesta del Pew Research Center también da pie a alguna reflexión adicional:
Economic views largely align along left-right and partisan divides
Porque ahí ya no se trata de preferencias sino de constataciones. Cierto es que cada cual habla de la feria según le ha ido en ella, pero es curioso que conservadores y los de derechas destaquen por su opinión positiva de la situación económica del país. Esa parece ser una de las razones para estar a favor del "leave", e.d. Brexit, pero sin matizar en qué condiciones se saldría. Como todo divorcio, se puede hacer a las buenas o a las malas, así que, por lo menos, hay dos casos a discutir si tendrán efectos positivos o no. Pero eso es para los think tanks. La propaganda política (España está en plena campaña) no entra jamás en tales distingos. Simplicidad (incluso simplismo) es la ideología preferida.

Greta

Líder evidente y objeto de críticas personales. Le Monde lo resume y se pregunta por qué esos ataques que llegan a la amenaza de muerte. Tal vez distracción del problema de fondo: que su propuesta tiene esa respuesta masiva. No todo en la persona me parece defendible. Pero que tenga el síndrome de Asperger (autismo) es irrelevante. La lista de posibles autistas incluye a Einstein, Woody Allen, Bill Gates, Mozart, Newton, Messi y algunos más.

Derecha, izquierda

No hace falta recurrir a Bobbio para saber en qué se diferencian. A la hora de saber si están vigentes esas distinciones, basta ver lo útiles que son, con independencia del número de sus adeptos, para referirse a situaciones como esta en Israel, esta otra en Italia y esta de más allá  en Alemania. Que en las Españas hay un partido que solo puede clasificarse como de extrema derecha y, además, creciendo (no es el único de esa categoría que crece en Europa), parece bastante claro. Y que no es la única clasificación posible de los partidos políticos, también, y la prueba es que, entre las deferentes polarizaciones, la de izquierda-derecha es una, pero no la única. Por ejemplo, secesionistas-unionistas dentro de Cataluña.
Curiosamente, cuando, en una encuesta se pide a los entrevistados que se autoclasifiquen en un continuo que va del 1 (extrema izquierda) al 10 (extrema derecha), se obtienen respuestas claras y mucho más cuando se les pide que usen esa escala para clasificar a los diferentes partidos políticos. Otra cosa son las retóricas propagandísticas en una campaña electoral y los cambios en la (falsa) oferta durante la misma siguiendo las percepciones de lo que piensa el electorado. Pero esa diferencia, como las meigas, haberla hayla.
Véase dónde sitúan a los partidos políticos españoles en la encuesta recién citada:
Atendiendo a los máximos de cada partido, un caso claro (Vox) y uno sugestivo (Ciudadanos).


sábado, 2 de noviembre de 2019

Buenas intenciones

Dice el refrán que "de buenas intenciones está el infierno lleno". Sin llegar a tanto y sin necesidad de suponer buenas intenciones, aquí hay un breve repaso del mal que pueden hacer algunos proyectos, supongamos bienintencionados, de cooperación (antes "desarrollo"). Ejemplo-resumen:
Certain policies, strongly promoted by the Gates Foundation, open Africa to the multinational seed companies in the name of modernization, but they undermine climate resilience and food security for Africa’s small-scale farmers.
Recuerdo viejos casos, pero el que más me daba que pensar era el siguiente: África, casas con techo de paja, se cocina dentro de la casa llenándola de humo, el cooperante introduce chimeneas y los techos se hunden. Resulta que el humo ahuyentaba a los parásitos que se comían los soportes del techo. Buena intención, sin duda. Malos resultados, evidentes. Efectos secundarios, claro, no previstos por la buena intención de la pequeña ong dispuesta a hacer el bien.
No es novedad: Compasión y cálculo. Un análisis crítico de la cooperación no gubernamental al desarrollo, D. Sogge ed., Barcelo­na, Icaria, 1998. Lo nuevo son los casos.

viernes, 1 de noviembre de 2019

No todo es simbólico

Los contrarios sonreirán ante la pretensión de autoinculparse masivamente en Cataluña y los favorables sonreirán al sentirse apoyados y arropados por tanta y tanta gente como ellos. Son actos simbólicos que tienen efectos en los que ya están convencidos: les confirma en la fe. Pero ahí termina el asunto.
Hay, en cambio, hechos menos vistosos y con menos presencia de telecámaras y youtubes. Léanse estos artículos (en castellano) con detenimiento. Se trata de pasos dados en el ciberespacio para ir creando una República virtual, con su propio carnet de identidad y usando los bitcoins como moneda. Cierto que el gobierno español ha intentado un "155 digital", pero no parece que eso pueda frenar, por lo menos a medio plazo, la aventura. Y es que el mundo nacionalista ya no necesita ser territorial (y eso que nación y territorio han ido unidos de manera casi necesaria). Un caso más en el que el empecinarse en viejas categorías puede hacer perder de vista qué está sucediendo realmente, en la realidad rugosa, aunque sea virtual. No parece que esta aventura vaya a tener un largo recorrido. En algún momento tendrán que "aterrizar" (tomar tierra) y enfrentarse con la paradoja de la autodeterminación de los que deciden autodeterminarse excluyendo a los que no quieren o no deben (raza, lengua, cultura, religión) autodeterminarse.