jueves, 31 de octubre de 2019

Anarquía

Son palabras que terminan en -arquía. Mon-arquía o gobierno de uno solo; aut-arquía o gobierno aislado; jer-arquía o gobierno en gradación vertical (puede tener connotaciones religiosas). An-arquía comienza con una negación an-, es decir, no-gobierno, es decir, desorden. ¿Seguro?
En el Ecuador andan preocupados con los anarquistas a los que identifican como causantes principales (no únicos) de los disturbios que han seguido a los cambios en los subsidios a los combustibles, disturbios en los que han participado las organizaciones indígenas (que no encajan con la definición de no-gobierno y que casi podrían ser jerarquías -conocí a alguno de sus líderes, de la Conaie-), no-indígenas, anti-gobierno (pero no partidarios del no-gobierno) y espontáneos. Centrarse en los "anarquistas" sería algo raro. Conozco a gente, y algunas muy queridas, de casi todos esos grupos.
El hecho es que la palabra tiene connotaciones negativas para los defensores del orden, sea el que sea y más si es vertical, jer-árquico como son las clases sociales. Pero tiene también connotaciones positivas que me trasmiten mis amigos que se declaran anarquistas: organización interna horizontal -nada de jerarquías-, asamblearia, defensa a ultranza de "los de abajo" (aquellos anarquistas que, antes de Franco, recorrían los pueblos llevando libros, alfabetismo y cultura a los "parias de la Tierra"). Sus autores clásicos son heterogéneos en lo que respecta a la violencia que unos defienden como un medio más y otros la rechazan incluyendo sobre todo la violencia del Estado. Mala etiqueta pues. Y más cuando sufren cambios internos, humanos al fin y al cabo. En el caso Español, el más evidente fue en paralelo al aumento de militantes que se produjo después de Franco: hubo que crear "representantes" donde antes solo había horizontalidad pura. 
Total: que no me parece la etiqueta más apropiada, como tampoco me lo parece la de "infiltrados", ya que sirve para un roto y un descosido. Pero así funcionan los Estados o los que quieren serlo para representarlos "desde arriba", en buena jerarquía política.
(Añadido el 2 de noviembre: el movimiento de los chalecos amarillos también necesita representantes que se reúnan y decidan por el resto. Eso sí en una "asamblea de asambleas")

miércoles, 30 de octubre de 2019

Resolución

Excelente artículo (en castellano) que debería ser de lectura obligatoria para todos los que buscan caminos para una solución a la cuestión catalana. Pesimismo de la razón, optimismo de la voluntad.
Y otro  (este en inglés) que puede leerse para hacerse una idea de lo que costaría a la economía británica el Brexit que ahora propone su Primer Ministro. Con las cosas de comer no se juega. Tampoco en Cataluña. Por eso es cosa buena tener centros que hagan análisis concretos de situaciones concretas al margen o en paralelo a los sentimientos identitarios más o menos provocados.

martes, 29 de octubre de 2019

Otra muerte

La ejecución extra-judicial / suicidio del jefe del DAESH y parte de su familia no va a permitir (y viene a cuento visto el vocabulario del presidente Trump en su "reality show" que vio "como una película") lo de "muerto el perro, se acabó la rabia". El editorial de hoy de The Guardian, sin usar, por supuesto, esa frase castiza, lo viene a decir con claridad. Primero, "a rey muerto, rey puesto". Segundo, suponer que un movimiento como ese depende de la existencia de una sola persona es no entender de qué va el asunto o pretender poner medallas (de mala calidad, por cierto) donde no caben. Las redes sociales -teóricamente horizontales- seguirán existiendo un vez desaparecido el elemento vertical de un líder concreto. La entradilla del editorial en cuestión es clara:
The sociology of violence espoused by Isis will only be defeated by a political project that transcends the religious, nationalist and ethnic schisms in the region
Largo me lo fiáis. Pero, en todo caso, matar a un líder solo es eso: otra muerte. Recuérdese, si no, la ejecución de Bin Laden. Pocas semejanzas excepto la continuidad de ese tipo particular de terrorismo.
(Añadido el 2 de noviembre: más sobre la continuidad de DAESH después de esta muerte, aquí)

lunes, 28 de octubre de 2019

Buena pregunta

How can transnational corporations be held to account in a world of nation states? A binding UN treaty would be an important step
Lo pego separado del post anterior donde uno de los indicadores era, precisamente, el del comercio transnacional. En este, una sindicalista plantea una cuestión importante: los efectos de las políticas de las empresas transnacionales en el empleo y las escasas (eso no lo dice) esperanzas de que Naciones Unidas sirva para defender a los empleados de unos empleadores particularmente móviles.

Hacer negocios

El Banco Mundial ha publicado un informe sobre las facilidades (administrativas, tecnológicas) para hacer negocios en el mundo. Que eso vaya a crear empleo es otra cuestión. Los diez primeros países son Nueva Zelanda (86,8 de 100), Singapur (86,2), Hong Kong (85,3), Dinamarca (85,3), República de Corea (84), Estados Unidos (84), Georgia (83,7), Reino Unido (83,5), Noruega (82,6) y Suecia (82). España ocupa el puesto 30, por encima de la China, Francia, Holanda o Suiza. Interesante los países que han mejorado, a este respecto, y que son 
Obsérvese qué está sucediendo en varios países petroleros y qué en la China y la India. Los países latinoamericanos aparecen en puestos muy bajos en este ranking, destacando Venezuela, tercero comenzando por el final, solo seguido por Eritrea y Somalia.
Los criterios para clasificar a los países han sido: apertura de una empresa, manejo de permisos de construcción, obtención de electricidad, registro de propiedades, obtención de crédito, protección de los inversionistas minoritarios, pago de impuestos, comercio transfronterizo, cumplimiento de contratos y resolución de la insolvencia. Empresas privadas, por supuesto. ¿Seguro?

domingo, 27 de octubre de 2019

Engañar con un referéndum

Es posible que lo difícil no sea engañar a la gente sino hacerles ver que les han engañado. Por eso me resulta curioso que 57 por ciento de los encuestados diga ahora que fueron engañados con el referéndum frente al 27 por ciento que piensa que no les engañaron. Bueno, en realidad en la encuesta se ha preguntado si el referéndum debió convocarse y ese 57 por ciento dice que no, frente al 27 por ciento que dice que sí. Como se trata del Brexit, lo que se ha comentado sobre David Cameron (parecido a lo que se ha comentado sobre Artur Mas en Cataluña -hoy es el segundo aniversario del DUI que siguió al segundo referéndum allí-), me hace interpretar, erróneamente, esas cifras. Porque engañados sí que parece que hubo más de uno. Pero la encuesta no va sobre eso.
(Añadido el 29: Gallup proporciona unos datos que pueden servir para diferencias el Brexit del Catalexit. El informe concluye así:
The elevated stress, worry, sadness (along with higher incidence of physical pain in 2019) nudged the U.K.'s score on Gallup's Negative Experience Index this year to 28 -- four points higher than its score before the referendum.
While it is impossible to say whether the long path to Brexit has had anything to do with any of the increase, it will be interesting to see where Britons' emotional state will be after this coming January -- when and if Brexit finally happens.

Callejeros y mapamundi

Un artículo que me ha aclarado las ideas sobre el tema de las manifestaciones masivas y sus frecuentes derivas violentas por un lado u otro. He intentado entender el tema en varios posts aquí, aunque he evitado, en la media de lo posible, el enfoque del callejero, es decir, del mapa que me permite dirigirme desde mi casa al establecimiento de "pan y prensa" que visito todos los días. La opción extrema es la del mapamundi. Cierto que, en ese caso, pierdo de vista los detalles, a veces importantes, pero entiendo algunas cosas (clima, por ejemplo) que el callejero no me lo permite.
Tiene sentido discutir sobre la situación de Chile, Bolivia, Ecuador, Hong Kong o Líbano. Eso es el callejero. Pero el artículo que cito intenta construir un mapamundi de esta especie de "epidemia" desatada de manifestaciones masivas. 
El artículo me ha ayudado a distinguir tres cosas diferentes aunque entrelazadas: primero, las condiciones locales que producen un precipitante (una subida del precio del billete del metro, una reducción del subsidio estatal al petróleo y gasóleo que se compra en las gasolineras, una ley que muchos rechazan, una sospecha de fraude etc.). Solo con una causa precipitante no se entiende la "explosión". Hacen falta otros factores que siguen siendo locales y que no son fáciles de exportar de un caso al otro. La gota que colma el vaso necesita que el vaso ya esté lleno. 
Después, aparece el "efecto contagio". Se ha visto en televisión qué han hecho los "chalecos amarillos" en Francia o los paraguas en Hong Kong y eso da ideas sobre lo que podemos hacer "nosotros" de forma más o menos espontánea.
Finalmente, está la utilización de esos factores en determinadas direcciones que pueden no tener nada que ver ni con la causa precipitante ni con las subyacentes. Hay quien planifica, da ideas en las redes sociales, cierto, pero también quien consigue réditos de distinto tipo (electorales, políticos en general, económicos, hasta geopolíticos). Eso sí, cuidando de no caer en teorías conspiranoides aunque parece cierto que sí existen algunas conspiraciones.
Es este tercer punto el que relativiza el "¿harán caso los gobernantes a este clamor?" que se dijo en el contexto de una de las manifestaciones más extendidas y participadas en mucho tiempo y en muchos sitios: las en contra de la intervención en Irak que, efectivamente, se produjo a pesar de las masivas manifestaciones en contra, empezando por las Españas. Guerra que no se ha detenido, dicho sea paso. Y nos reenvía al primer punto: se puede hacer caso a ese precipitante, pero es casi irrelevante. Porque es este tercer punto el que se ve en el mapamundi, dejando los precipitantes para el callejero y nunca mejor dicho.
(Añadido el 29: las ideas del primer artículo citado, pero centrando la discusión en América Latina y reduciendo al mínimo el peso de la intervención extranjera. El mapamundi - o la "epidemia" mundial- también se explora aquí: son los "hijos del crash financiero").

sábado, 26 de octubre de 2019

Ciencia y mediambiente

Los autores de un libro sobre el asunto, lo resumen aquí, en The Guardian, ocupados en los científicos negacionistas, pero no solo ya que algunos de sus argumentos son válidos también sobre los, llamémosles, afirmacionistas.
En buena práctica científica, la cuestión no está entre el SI y el NO. De hecho, ninguno de ellos habla en esos términos, sino en el de posibles o probables fechas y el nivel al que se llegaría y su impacto pensable sobre la vida humana.
Antes que nada, los científicos son humanos (vaya descubrimiento). Se quiere decir que tienen los mismos tics, aspiraciones y autoengaños de la especie humana. Su "ciencia" no es una religión fundamentalista e integrista: es la búsqueda de conocimientos intersubjetivos verificables. Discuten sus modelos, sus datos, sus predicciones en honor a esa "ciencia", pero vistas las crecientes denuncias a plagios, trampas y falsificaciones de científicos laureados, ese honor también es hacia uno mismo. Y más si entran en la funesta dinámica de "publica o perece".
Y después son seres sociales. En la última conferencia que he dado (no pienso dar más) presenté abundantes informes sobre los problemas mundiales. Una estudiante, anglosajona por cierto, me hizo una observación especialmente pertinente: no dije quién pagaba a las diferencies agencias, instituciones y think tanks que yo presentaba. Tenía razón (la información estaba en el link de la respectiva diapositiva), pero lo que a mí me interesaba en aquel momento era que vieran que determinados temas (no solo el medioambiente) son objeto de investigaciones cuantitativas con una perspectiva planetaria. El hecho, volviendo al tema, es que los negacionistas intentan desacreditar a los afirmacionistas diciendo que les pagan estos o los otros... que es lo mismo que los afirmacionistas hacen con los negacionistas.
Quien paga manda. Pero hasta ahí no más. Se pueden discutir metodologías, modelos -todos incompletos por definición- o datos -por ejemplo, su rango histórico-. Contraponer los propios a los ajenos no es suficiente si no se baja al detalle.
Todo esto sería banal si se tratara de discutir la existencia o no de un determinado exoplaneta. Pero aquí sí que hay mucho dinero en cuestión. Es la economía, estúpido. El caso Exxon que ya ha citado varias veces (basta poner Exxon en el buscador que hay en la columna derecha de este blog) marca tendencia y me cuesta creer que es un caso aislado. Cherchez le pétrole, hay que volver a decir ya que es un principio que vale hasta para movimientos de tropas estadounidenses en Oriente Medio.
Esto último no me convierte en un afirmacionista. No tengo señor, así que puedo decir que "ni quito ni pongo rey", por más que sea "amigo de Platón".

jueves, 24 de octubre de 2019

La historia pesa

El Financial Times publica este gráfico sobre el comercio entre Corea del Sur y el Japón:
A graphic with no description
¿Economía de oferta y demanda? Parece que no. 74 años después de que terminara la llamada II Guerra Mundial y las atrocidades cometidas por el Japón contra Corea y de las que pidió disculpas en 1998, las nuevas generaciones recuerdan, entre otras barbaridades, las "mujeres de consuelo" (ianfu) que fueron esclavas sexuales del ejército japonés ocupando Corea.
No son recuerdos personales, como los que de mi generación pueden tener del régimen de Franco y mis hijos ya no tienen. Son una especie de recuerdos colectivos que alimentan al nacionalismo, esa forma particular de narcisismo colectivo inventada hace pocos siglos y para el cual la historia (real o inventada mediante toilette historique) es sumamente útil. 
Si la lectura del artículo del FT que aconsejo le extraña, piense en la exhumación/inhumación de los restos de Franco que, en teoría, comienza dentro de media hora en San Lorenzo del Escorial, España. Franco murió hace 44 años. Habrá que ver cuántos jóvenes apoyan o rechazan el evento. Menores de 50 años de edad, por ejemplo (No tiene ningún valor estadístico, pero es curioso observar que en el artículo de La Vanguardia, una abrumadora mayoría de quienes han dado su opinión -unos 20.000 lectores- afirma que las heridas de la última guerra civil no están cerradas. No fue entre dos países, como el caso anterior, sino entre "dos Españas" a las que se refería Machado: "una de las dos Españas / ha de helarte el corazón")

miércoles, 23 de octubre de 2019

Complexité de la complexité

Así reza un epígrafe de un libro de Edgar Morin. Y hay casos a los que se aplica. Vaya el caso de Cataluña según un conocido periodista en España:
“La verdad no está en un solo vídeo o en un solo tuit, ni siquiera en esto que estoy diciendo. Hoy está troceada, disuelta en mil rumores. En cientos de medios, cientos de móviles. La verdad no es lo que hemos dicho desde nuestro programa, porque para empezar le falta todo aquello que nos ha faltado por decir. Aquí si editas un vídeo ya lo estás manipulando, ya estás obviando una parte que seguramente era importante para alguien. Lo que dejas fuera también es la verdad. Y a veces la verdad nos ha superado. Esa es la verdad”
Son muchas las verdades que andan en juego. Reflejan prejuicios, intereses (políticos, económicos, de clase), percepción parcial (por definición) o sesgada (por ideología o por fake news). El problema es que cada una de esas verdades tiene efectos diferentes de las demás y los diferentes voceros pelean por que su verdad sea la Verdad.
Algo parecido sucede con el Brexit, donde es difícil aclararse qué es exactamente lo que está pasando y por las mismas razones. Economía, política, sociedad, psicologías, personalismos. El repaso a los medios que acabo de hacer no me permite aclararme. Eso sí: como en el caso de Cataluña, puedo tomar partido y escoger la correspondiente verdad. Y la situación boliviana también permite versiones contrapuestas, como he leído entre amigos míos.
Machado habría añadido:
¿Tu verdad? No, la verdad;
y ven conmigo a buscarla.
La tuya, guárdatela
Y si eso es la denostada "equidistancia", pues qué le vamos a hacer. Al no tener pretensiones en el campo de la acción (donde, por necesidad, hay que optar por hacer algo excluyendo las alternativas), me quedo con el "Amigo de Platón, pero más amigo de la verdad". Es decir, no excluyo ser amigo de Platón. Es la diferencia entre pensar y actuar. Se piensa considerando las alternativas (complexité de la complexité), pero cuando se actúa se excluye todo lo que NO se está haciendo. Es decir, que se simplifica por necesidad.

martes, 22 de octubre de 2019

Mayorías

Dos modelos extremos para los gobiernos: la mayoría imposible y la mayoría inestable.
La imposible ya la conocen los españoles, pero ahora ha sido el caso de Israel en el que Netanyahu, presidente por muchos años y aquejado de problemas legales por corrupción, no ha podido formar gobierno al no haber podido sumar partidos diversos hasta conseguir una mayoría. La opción de una coalición liderada por el otro partido mayoritario bajo Gantz podría llevar a los mismos resultados aritméticos con lo que el país se enfrentaría a unas terceras elecciones generales.
La mayoría inestable es la italiana que los españoles podrían conocer pronto. Es el caso de Italia en donde un gobierno de coalición (como muchos ahora, incluido el Reino Unido con el DUP ante el Brexit) se desvive en conflictos internos. La política de sumar por sumar no parece razonable si ya se conocen diferencias insalvables entre los coaligados. Vuelta a empezar, pues. 
La progresiva fragmentación de la oferta electoral tiene eso.
Pero también puede producir gobiernos minoritarios como el que puede darse (su sistema lo permite) en Canadá, con un presidente también con problemas. La dificultad, como bien supo Allende en el Chile pre-Pinochet, y han sabido los peruanos ahora, es que, en los sistemas presidenciales (a diferencia de los parlamentarios), el presidente electo puede gobernar sin tener mayorías en las cámaras.
Si, en el caso español, las elecciones generales del 10 octubre se parecen a lo que van diciendo las encuestas, podría haber gobiernos inestables tanto a la derecha (puede verse en Andalucía) como a la izquierda. Los extremos de una y otra opción están predispuestos a tener las ideas tan claras que son incapaces de negociar con sus compañeros de coalición. Si no, pues a seguir los pasos de Israel y convocar unas terceras elecciones.
(Nota: el gobierno autonómico de Cataluña es inestable, pero se convierte en estable gracias al papel que los conflictos tienen en unificar y consolidar las opciones frente al "enemigo")

domingo, 20 de octubre de 2019

Más de cinco

Chalecos amarillos, Hong Kong, Quito, Cataluña y Chile. Cinco casos de manifestaciones masivas. Añado algunos comentarios para los que buscan preguntas y no se obsesionan con encontrar respuestas facilonas que caben en un tuit.
Primero, distingamos entre manifestaciones expresivas y manifestaciones instrumentales. Estas últimas son más claras: los manifestantes lo hacen para conseguir determinados objetivos. Hay, pues, una posible (no necesariamente real) relación entre el medio (la manifa) y el fin (el que sea). Las manifestaciones expresivas carecen de esa racionalidad instrumental. Como su mismo nombre indica, son actos que se agotan en sí mismos: expresan algo. Para algunos, las manifestaciones mayoritarias en Cataluña han sido expresivas: querían mostrar su rechazo a una sentencia sin, por ello, suponer que, manifestándose, la sentencia iba a cambiar. Y hace falta mucha fe para creer que manifestándose se consigue (instrumentalmente) algo como la independencia. A lo más, se expresa el deseo de conseguirla. Aunque, eso sí, se crea sentido de pertenencia, identidad colectiva, y eso no es irrelevante. Hay quien dice que, en estos casos, el peso que tiene la identidad frente a las cuestiones relacionadas con la clase social es un preocupante indicador de hacia que tipo de sociedad autoritaria nos encaminamos.
Los fines, en el caso de las instrumentales, pueden cambiar. En Hong Kong comenzaron pidieron una cosa (la derogación de una ley) y, cuando se consiguió, se pidió algo más problemático, en lo que todavía están.  Se pasó, creo yo, de una manifestación instrumental a un caso más del "seamos realistas, pidamos lo imposible". Porque "instrumental" no significa que necesariamente se vaya a conseguir lo que se pretende (en Quito algo consiguieron sobre los subsidios y en Chile sobre los precios de los tickets del Metro, pero descubriendo fines más generales).
Tanto en unas como en otras, hay varias preguntas que conviene hacer, al margen de la retórica al respecto. Qué se pretende realmente, por parte de quiénes, con qué medios (estamos ante la explosión de los medios sociales) y si realmente esos "quiénes" son los reales. Esto es particularmente importante para los "infiltrados" de los que ya hablé a propósito de Quito.
Es un terrero especialmente confuso. Haberlos haylos y pueden conseguir que lo que es una manifestación pacífica adquiera tintes violentos de disturbios y enfrentamientos físicos. En el caso catalán y en el quiteño, estos "infiltrados" han sido tildados (como si la acusación siguiera el mismo libreto) de conspiradores, pagados o promovidos por los contrarios para así deslegitimar manifestaciones legítimas. Promoverlos no debe de ser muy difícil: basta buscar quienes estén dispuestos a expresar sus frustraciones del tipo que sea. Suelen ser expresivos de esas frustraciones a través de la agresividad, pero, de ser ciertas las versiones existentes, son un tipo particular de actividad instrumental: se hacen con un fin y hay que ver cuál es, que, como digo, puede ser el de deslegitimar a los legítimos, aunque también pueden ser puramente expresivos.
Con esto quiero decir que las fronteras entre expresivo e instrumental no son tan claras ni se excluyen mutuamente de modo necesario. Ni siquiera las manifestaciones expresivas catalanas impiden su instrumentalización. Mucho más claro con las manifestaciones juveniles de los viernes (y las más generales que les han seguido en muchos países con el tema de Climate Emergency o Extinction Rebellion): están compuestas de un elemento expresivo (descontento, miedo, preocupación, frustración) y de otro instrumental, a saber. conseguir (como lo van consiguiendo) acciones por parte de gobiernos y empresas en la dirección que a los manifestantes les parece correcta y que adecua los medios (esas políticas) con el fin pretendido (supervivencia de la especia humana). No son, como las cinco indicadas al principio, cuestiones locales sino planetarias aunque no se produzcan en todo el Planeta.
Las televisiones tienden a convertir estos problemas en imágenes que impiden plantearse el qué, por qué y cómo. Algo hay en los medios escritos, pero difícilmente se escapan de la "sociedad del espectáculo".
(Añadido el 21: en la lista tendría que haber incluido al Líbano y sus manifestaciones contra la "austeridad").
(Añadido el 22: Aquí se añaden Irak, Haití y Colombia. Y hay que añadir hoy a Bolivia, protestando por la más que probable falsificación de los resultados electorales del domingo pasado. Hay dos teorías conspiranoides opuestas: la que atribuye esta especie de "epidemia" a manejos chavistas -y supongo que castristas- que sólo se aplicaría a la América Latina y la que la atribuye a la CIA que también se aplicaría a otros lugares. El Ecuador y Argentina se quedan para provocadas por el FMI. Pero también podría ser que el espectáculo de una dé ideas para otra. O para otros que, mediante redes y memes, inciten a la manifestación de las frustraciones reales o los objetivos más o menos accesibles. Memes que son globales: hasta yo los recibo).
(Añadido el 23: desconozco la fuente, pero es expresivo
Y un versión de lo mismo (iceberg) para Cataluña junto a un editorial de The Guardian sobre Extinction Rebellion afirmando que solo con el número de participantes no se conseguirá el cambio. Se quedará en algo expresivo. Para que algo sea instrumental, hace falta una estrategia medios-fines).

viernes, 18 de octubre de 2019

M.A.D.

En castellano sería "Destrucción Mutua Asegurada" y fue el término que,en plena Guerra Fría, usaron algunos investigadores en los Estados Unidos para describir qué sucedería en el caso de una confrontación nuclear entre las grandes potencias de entonces. Una catástrofe, decían. Y decían lo que después supieron que sus colegas soviéticos también sabían: M.A.D.
Al final de una película en la que un un joven hacker, creyendo que se trata de un juego, está a punto de desencadenar ese catastrófico enfrentamiento, el comentario final es claro: "Curioso juego: la única manera de ganar es no jugar". Pues no: entre los Estados Unidos y Rusia está el 93 por ciento de las armas nucleares de que dispone la locura mundial para esa destrucción. Y presidentes locos puede haberlos, si no es que ya los hay.
Este estudio añade información relevante. Se trata del arsenal nuclear de la India y Paquistán, países en tensión no solo por la historia y la cultura sino, sobre todo, por sus roces territoriales, Cachemira antes que nada. Los efectos que tendría un intercambio nuclear entre ambas potencias se intenta evaluar en términos de temperatura y contaminación. Cierto que sería un golpe al "calentamiento global" ya que encuentran el "invierno nuclear" que los viejos estudios pronosticaban. Agricultura, pesca, habitabilidad por los suelos. 
No es el único caso en que las partes entran en un juego de pierde-pierde (o de suma negativa). Hasta a niveles muy locales. Pero eso es lo que hace que nos llamemos "animales racionales", pero no por lo de "racionales". Y casi estoy seguro de que los otros animales no harían una estupidez como esta.
(Añadido el 4 de noviembre: más sobre los efectos de un enfrentamiento nuclear entre la India y Pakistán. Y cómo hablar de escenarios negativos puede servir para evitarlos en plan "profecía que se autodestruye")

jueves, 17 de octubre de 2019

Copio y pego II

Andrzej Krauze on the EU's failings over Syria – cartoon
(Copiado de The Guardian)

El color de mi cristal

La sentencia emitida el lunes 14 sobre algunos políticos catalanes es objeto de lecturas diferentes sin salirse de la perspectiva jurídica: se trata de juristas, constitucionalistas o penalistas que están de acuerdo, que ponen peros a determinados puntos (incluidos los errores) o que razonan jurídicamente su rechazo o, por lo menos, hacen críticas de fondo.
Un caso clásico de lo que importan las propias creencias previas para estar de acuerdo con unos u otros son estos dos gráficos construidos con datos referidos solo a los encuestados en Cataluña y publicados por una institución que depende del gobierno autónomo, la Generalidad (algo así como el CIS depende del gobierno central).
El primero se refiere a la opinión sobre el juicio (antes de la sentencia) según sea la identificación que hace de sí el encuestado (más catalán, tanto catalán como español, más español):
Está claro: que se vea como justo o injusto, depende de esa identidad, aunque llama ese 34 por ciento de "españoles" que no creen que haya sido justo.
Algo parecido sucede con el voto.
El cien por ciento de los votantes de la CUP contrasta con el noventa por ciento de los votantes de Ciudadanos. La "frontera" está entre Catalunya en Comú y el PSC.
¿Ha sido un juicio justo? Si se lee lo de juristas de uno y otro signo no crea que se va a aclarar más. Es probable que esté más de acuerdo con los juristas que mejor encajan con el punto de vista que usted prefiere. Por lo menos, es lo más probable: que esté de acuerdo con los que dicen lo que usted quiere oír. Lo que sí está claro es que el lío está montado.
(Añadido el 18: interesantes las lecturas contrapuestas de un único editorial, en este caso de Le Monde)
(Añadido el 21: encuesta sobre las divergentes valoraciones de los encuestados españoles ante el veredicto del proceso contra algunos políticos catalanes)

miércoles, 16 de octubre de 2019

Copio y pego

Daily Cartoon Tuesday October 15th
(Copiado de The New Yorker. Vale para otras estancias y circunstancias)

martes, 15 de octubre de 2019

Cataluña, sí

Me he referido repetidas veces, directa o indirectamente, al caso catalán o, para ser menos genérico, al caso de los independentistas catalanes (el caso de los unionistas catalanes es otro). Ahora el Tribunal Supremo ha emitido la sentencia sobre los presos políticos según los unos y políticos presos según los otros, estando estos en la línea de mayorías en (el resto de) España y con gobierno en Madrid de oscilante españolismo. El País publica hoy un resumen de la narración de los hechos según la tal sentencia, cuyo acierto o error jurídico no voy a discutir por falta absoluta de competencia en materia de leyes. 
Hay una cosa que me fascina en esa narración y es la importancia que le da a la declaración pública de independencia, seguida de su suspensión, igualmente pública, en cosa de minutos, en boca del entonces Presidente/President de la Generalidad/Generalitat. Era el 10 de octubre de hace dos años. Si hacemos caso a la sentencia, parece que ahí estaría el resumen de lo pretendido: no pretendían la independencia entonces, sino forzar hasta el límite la negociación con el gobierno central y hacerlo desde posiciones de fuerza. Sabían (se supone) que la independencia por aquel medio era imposible (y seguro que muchos sabían que un Catalexit duro sería muy negativo para la política, la economía y la sociedad catalanas -quizás en orden decreciente, la sociedad en último lugar-). Polarizó todavía más a la sociedad catalana, pero eso eran daños colaterales. Lo que importaba era el fin, que no podía conseguirse de inmediato, pero que había que ir logrando poco a poco (a la catalana, con seny) y, si no, a las bravas (a la catalana, con rauxa).
Mi problema es con la cita de Mark Twain que ya reproduje a este respecto: "Es más fácil engañar a la gente, que convencerlos de que han sido engañados" y más si su engaño queda anclado en manifestaciones multitudinarias en las que se comparte el engaño hasta convertirlo en certeza. Lo que venga está por ver. Hay quien dice "sostenella y no enmendalla"
No es un asunto estrictamente local. Este estudio sobre el nivel de incertidumbre mundial (muy discutible como metodología, pero eso no hace al caso) muestra algunos picos interesantes: por supuesto las guerras y por supuesto el Brexit, pero obsérvese el penúltimo pico del índice: el Catalexit.

lunes, 14 de octubre de 2019

¿Crisis?

El dinero depositado en paraísos fiscales asciende a 15 billones de dólares, más o menos equivalente al PIB de los Estados Unidos o a la suma del de Alemania y la China. La mitad de esos fondos está entre Luxemburgo y Holanda, importantes países de la Unión Europea, sobre todo el primero, que tiene a un destacado de sus políticos como presidente (hasta el mes que viene) de la Comisión Europea y que algo debe de saber sobre el asunto.
Esos fondos son, dicen, menos para la inversión y más para evadir impuestos, incluso de manera total. No extrañe que se vean como un componente más de la crisis financiera que sigue a la desaceleración si se piensa que algunos bancos esconden allí parte de su dinero. Bueno, no es suyo, pero esa es otra historia.

Economistas

Un recorrido por los cambios en la perspectiva dominante entre los economistas (estadounidenses, a lo más anglófonos, es decir, los de referencia) que concluye planteando que, para las tareas que se vienen encima, visto lo visto, no es que sería mejor que hubiese menos economistas sino que hacen falta más.
Eso sí, se dice aquí, a condición de que abandonen su (a veces arrogante) aislamiento intelectual y lo que, por mi parte, me atrevería a llamar reduccionismo (economicismo). De lo contrario, prosigue la cita, el desastre será todavía mayor.
Decíamos ayer...
(Añadido el 15 -que es cuando me ha llegado la revista en papel-: la realidad de la economía a la que se refieren ha cambiado en sus reglas de funcionamiento. The Economist dixit. Y añade que si las economías funcionan ahora de otra manera, también tendrían que cambiar las políticas económicas)

domingo, 13 de octubre de 2019

Antipatía partidista

Los seguidores del partido A coinciden con los del partido B en que ven a su contrario, del que, en su opinión, les separan grandes diferencias como
- cabezotas, empecinados en sus puntos de vista
- sin ideas, podrán tener sentimientos particulares o visiones propias, pero no aportan nada
- personas con los que no hay acuerdo ni sobre hechos básicos
- por tanto, extremistas
Curioso que los respectivos simpatizantes (que no dan el paso a declararse seguidores) compartan la misma visión  hostil hacia otro partido. Y comprensible que esta dinámica lleve a aumentar la división entre unos y otros. Hay, eso sí, una pequeña diferencia: no todos los partidos dan la misma importancia a ser o no ser patriótico.
Hoy hay elecciones generales en Polonia y locales en Hungría. En las Españas se espera mañana el veredicto del proceso a los políticos catalanes presos y se continúa en una historia interminable de campañas electorales. El Brexit sigue sobre la mesa. Algunas encuestas en Bolivia casi dan empate entre los dos primeros contendientes a la presidencia. De todas formas, las palabras que he escrito en cursiva vienen de una estudio muy interesante del Pew Research Center. A y B son los republicanos y los demócratas. En su pre-campaña para las presidenciales del año próximo una cosa está clara: aumentará la división entre unos y otros. Polarización, hostilidad, pero no frialdad. Al contrario, antipatía  más "intensa y personal".

sábado, 12 de octubre de 2019

Infiltrados

De mayor a menor (hablo de componentes, no de poder), primero tenemos a la población total (millones), después están los manifestantes (miles y miles) y, finalmente, los infiltrados, de cuantía indeterminada (¿decenas?). Se me olvidaba: también está el gobierno, cuarto grupo en miembros pero con más poder que los otros. 
Los primeros, la población, sufren las consecuencias de lo que hacen los segundos y terceros (y, no se olvide, de los cuartos, del gobierno) ya que impiden el paso en carreteras y, después, en calles. Los segundos, ejercen su derecho a expresar su descontento con las medidas. Los terceros, cometen actos vandálicos y saqueos. Los cuartos, el gobierno, ha iniciado la escalada introduciendo decisiones impopulares, sean o no inevitables.
Las relaciones entre los cuatro grupos son problemáticas, aunque el primer grupo (la población en general) sufre las consecuencias de lo que hacen el dos, el tres y el cuatro. El segundo y el cuarto (el poder de la calle y el poder que incluye el "uso legítimo de la violencia" que diría Weber) están en el "sostenella y no enmendalla" o el "seamos realistas, pidamos lo imposible" y, si se tercia, acusan al otro de estar a las órdenes o bajo la tutela de actores extranjeros. El cuarto, además, tiende a mostrar al segundo como si fuera el tercero (la parte por el todo, conocido artificio retórico).
No sé en quién estará pensando usted. Yo estoy hablando de lo que he leído hace un momento en El Comercio, periódico ecuatoriano, comenzando por su editorial.
Me da que pensar lo de los infiltrados, (supuestamente) incontrolados, violentos. Es un caso que me parece frecuente y cuya lógica no acabo de entender. ¿Aprovechan la ocasión para trasformar sus frustraciones en violencia? El mecanismo es conocido. Pero no acabo de estar seguro.
(Añadido el 13: apertura de diálogo según El Comercio, aunque bajo toque de queda y con mayor presencia militar, y acusación de dirigentes indígenas al correísmo -anterior presidente- de azuzar la confrontación. Lo mismo hace el actual presidente que añade a narcotraficantes y crimen organizado. ¿Infiltrados?)
(Añadido el 17, siguiendo los disturbios y la violencia posterior a la sentencia del Tribunal Supremo español sobre algunos políticos catalanes: Los cuatro grupos de los que he partido para el Ecuador, también están en Cataluña. Faltaban los "infiltrados" y ya han aparecido, responsables únicos de la violencia. Una diferencia importante: aquí hay dos gobiernos, a saber, el local y el central. Y no se vislumbra una salida al embrollo, a diferencia del Ecuador donde manifestantes y gobierno han cedido en algo para acabar con la violencia y sus efectos económicos).

viernes, 11 de octubre de 2019

Cadenas de valor

El Banco Mundial ha publicado un informe (en inglés, pero no sé si se descarga bien) sobre el asunto de la cadena de valor añadido que va de la materia prima al producto para el consumo y que incluye por lo menos dos países diferentes. Copio, del resumen en castellano, el mapa de estas cadenas no-locales

Dejo al lector (ocasional o habitual) la sorpresa por la posición de algunos países. No dejen de constatar las diferencias de color entre los países del Grupo de Shanghai (Rusia, Brasil, India y China -más Sudáfrica-), la posición de Bolivia y Venezuela en comparación con sus vecinos (incluido el Paraguay), la diferencia entre las dos Coreas, o el caso de Australia. Es solo un indicador más. Pero no parece irrelevante. Eso sí, no tiene por qué utilizarse sin tener en cuenta otros factores no-económicos.

jueves, 10 de octubre de 2019

Asesinatos en Israel

En Israel hay más asesinatos de árabes que de judíos y eso que aquellos, palestinos, no pasan del 20 por ciento de la población con derecho a voto. La policía israelí resuelve, en porcentaje, el doble de asesinatos entre judíos que entre árabes. Ha'aretz, periódico israelí, da los datos y avanza algunas explicaciones que van desde la mayor presencia de armas entre los árabes a la mayor dificultad de llegar a sus remotos enclaves pasando por las dificultades que los mismos árabes ponen a la llegada de policía israelí, invasora para algunos.
Viendo el aparente (tal vez real) racismo en la policía estadounidense, me pregunto si sucederá algo parecido en los asesinatos entre negros y entre blancos. Probablemente, sí.

Reduccionismo

Este artículo, en castellano, proporciona los argumentos de los dos sectores enfrentados en la actual crisis en el Ecuador. Los que explican cómo hemos llegado hasta aquí y qué se puede hacer que tienden a estar a favor de las medidas del gobierno (si las causas son locales, los remedios también) y los contrarios a tales planteamientos, incidiendo más en las causas históricas y encontrando en el Ecuador una sucesión de errores que han llevado a esta intervención del FMI (causa local, remedio externo). Simplifico, obviamente. Pero lo que me resulta interesante es que la tendencia es a ver los problemas económicos con ojos de economista, uno de tantos reduccionismos con los que nos enfrentamos a la dura realidad. Si aparece el tema de beneficiados y damnificados por esas medidas, lo hace muy de pasada. A lo más, para unos, como un mal necesario e inevitable o, para otros, como un componente de la insatisfacción producida por tales decisiones económicas. Pero, a favor del artículo, está el que se preocupa de entender a ambas partes. Cosa rara en este mundo que vivimos.
En todo caso, no todo es reduccionismo. Aquí, por ejemplo, sobre la política. O aquí, sobre los damnificados.

Cherchez le pétrole

Estas son las 20 empresas responsables de un tercio de las emisiones de dióxido de carbono (las fuentes y otras observaciones se pueden ver aquí, amén de tener el gráfico más claro):
De alguna de estas empresas se sabe que han sabido los peligros que conllevaban sus actuaciones y, como se ve, doce de ellas son estatales, una interesante mayoría frente a las ocho privadas. Obsérvese el puesto que ocupa el petróleo saudita, ruso, iraní, indio, mexicano, venezolano o chino. Y nótese cuántos de ellos están en Oriente Medio y adyacentes.
¿Cambio climático?¿Quién ha dicho cambio climático producido por la actividad humana? Y, ya puestos, recuérdese lo dicho por el presidente Trump hace poco sobre el futuro: que no será de los globalistas, sino de los patriotas. Y más si dicen "l'État c'est moi.
(Añadido el 11: la búsqueda del poder y el beneficio por parte de los dirigentes de Silicon Valley, también puede introducirse en el cúmulo de factores que llevan a la crisis medioambiental)

miércoles, 9 de octubre de 2019

Comparando intervenciones

Resultado de imagen de extinction rebellionSe presenta casi como una epidemia. El artículo comienza recordando el tuit de la embajada rusa en Londres a propósito de la intervención de la policía con Extinction Rebellion
“Disruptive protests are unacceptable, but police must act proportionately”
Mi problema es con ese "proportionately", que no hay quien lo mida. Pero el artículo continúa contando otros casos de fuerte intervención policial. Me parece que no siempre está claro quién echó la primera piedra que genera dinámicas espirales de acción-reacción. Y también hace referencia a los casos en los que lo que se reprime es la preparación, no el acto, cosa que el autor y las organizaciones que cita consideran como algo inapropiado, por decirlo en suave.
Estas detenciones preventivas no se ven muy positivamente en el artículo que cito:
The Met says the people it apprehended were arrested on suspicion of conspiracy to cause public nuisance, but if all they were doing was planning to take part in a peaceful climate protest, then what happened at the weekend isn’t just concerning – it is alarming.
Prevenir es curar. Cierto. Pero siempre que la prevención no tenga efectos secundarios peores que lo que se pretendía curar, si es que se pretendía. Hay más casos que el artículo no considera. Por ejemplo, este.

martes, 8 de octubre de 2019

Expertenencia tal vez

Un viejo sociólogo, Robert k. Merton, publicó, hace muchos años, un par de capítulos en su Teoría y estructura sociales dedicado a los "grupos de referencia", grupos que sirven, como su nombre indica, de referencia al actor social. Por supuesto que incluye al "grupo de pertenencia", grupo (familia, parroquia, socios de un club, militantes de un partido etc.) al que el individuo procura seguir en costumbres, valores y actitudes. Pero hay otros dos que son menos banales.
El primero es el "grupo de pertenencia deseada". El individuo todavía no pertenece a él, pero comienza a imitar a sus miembros que se convierten en una referencia importante en su vida.
El segundo es el "grupo de ex-pertenencia", grupo al que perteneció el individuo y al que, por diversas razones (que incluyen la expulsión) ya no pertenece. En ese caso, lo que tenemos es un grupo de referencia negativa: el individuo verá con malos ojos todo lo que venga de aquel grupo al que perteneció e incluso exagerará sus diferencias con él. Caso típico es el de los que han dejado de ser frailes y se convierten en "comecuras".
Un ejercicio a la hora del aperitivo: léase este artículo en el que se cita a una persona que llama a los miembros de otro grupo "lameculos paniaguados mezclados con ladrones pijos" y "Traidores, acomplejados, inmorales". La pregunta que va para examen es cuál de los grupos de referencia y pertenencia de Merton se aplica a la tal persona.
(Añadido el 10: Me he acordado de unos casos que conozco personalmente y que considero dignos de atención, a saber, el de los "ex-pertenentes" pero que mantienen hacia su antiguo grupo una actitud como de "pertenencia deseada", algo así como desear un retorno a una especie de "seno materno". Ya no están; quisieran volver; pero ya no pueden)

Esquema piramidal

Lo primero que me viene a la mente bajo esas palabras es Madoff, con su estafa que ya ha cumplido diez años, menos que el que dio nombre al esquema, Ponzi, y, en el colmo de la ironía, a un juego de mesa. Pero lo que veo ahora aquí es que ese esquema puede ser el de todo un país. Hay quien lo dice en imágenes

Y hay quien lo expresa en gráficos, como es el caso de un video que puede encontrarse aquí y que muestra cómo el tipo impositivo de los 400 más ricos en los Estados Unidos ha ido disminuyendo mientras aumentaba el de los más pobres entre 1950 y 2018, fruto de las sucesivas políticas fiscales para las que siempre hay un economista dispuesto a mostrar su bondad intrínseca. No es un Ponzi exactamente, pero algo hay de verdad en la pancarta. Caveat emptor.
Añadido el 10: más de lo mismo)

lunes, 7 de octubre de 2019

Dura lex, sed lex

De acuerdo. La ley es la ley. Pero, como toda obra humana, no es totalmente unívoca y hay vericuetos que permiten interpretaciones de uno u otro sentido y triquiñuelas que ayudan a que un buen defensor consiga defender lo indefendible.
Hay una mitología que habla del juez imparcial cuya única tarea es aplicar la ley, caiga quien caiga. Desgraciadamente, hay suficientes casos (supongo que no son mayoría) de jueces demasiado progres o demasiado fachas, jueces venales (alguno está en la cárcel en España por haberse dejado comprar o haberse puesto en venta), homófobos, misóginos o racistas como para no ver que no siempre la "lex" se cumple en el sentido (normalmente desconocido) que quiso darle el legislador. 
Hay casos extremos: condenado a muerte, 15 años en el pasillo de la muerte y finalmente liberado al reconocer que su juez era particularmente antijudío y racista y el condenado tenía la "desgracia" de, siendo judío, haber caído en sus sentencias. Que haya sido en Texas no quita para pensar que eso puede pasar en cualquier parte, incluso cuando se eleva la causa a un tribunal superior (donde, obviamente, también puede haber "parti pris" y nunca mejor dicho).
Reconocer las debilidades humanas no es un argumento sobre la totalidad de una institución. Pero negarlas puede ser peor.

sábado, 5 de octubre de 2019

Más comparaciones

Una narración de las mentiras de Ulises en la Odisea de Homero, con abundantes guiños al mundo de la post-verdad.
Una lista de cómo, ante la ausencia de verdad, los políticos de las diversas tendencias sobre el conflicto catalán han fabricado las narraciones que mejor encajaban con sus intereses. Muchos ulises sueltos. Si no mentirosos, por lo menos sí dispuestos a producir su propia "verdad". Los datos no importan.

Democracias

Supongo que en los sistemas caudillistas, la probabilidad de que alguien sea candidato depende de su lealtad expresada al Líder Máximo o Amado Líder, el que sale en las fotos. Si resulta elegido, obviamente tendrá que obedecer a lo que le digan "desde arriba", no "desde abajo".
Hay alternativas: un sistema en el que la probabilidad de que alguien sea candidato depende de la cantidad de dinero que recoja para su campaña personal. Si sale elegido, obviamente tendrá que responder ante los que le han pagado: el que paga, manda (a no ser que la mayoría de donantes sean pequeños donantes). Todo un modelo, según algunos.
Hay más sistemas. Por ejemplo, uno mixto: caudillista, pero dependiendo de quienes le presten dinero al partido, no al candidato.
Después están las democracias. Que sean directas no es garantía de buen funcionamiento. Que se lo digan al Brexit.

viernes, 4 de octubre de 2019

Sachs sobre Venezuela

Se trata de un trabajo publicado en abril de este año sobre los efectos de las sanciones del gobierno de los Estados Unidos contra Venezuela. Que el rentismo ha jugado un papel importante y las malas políticas chavistas también, es algo difícil de negar, pero este gráfico añade una información significativa: evolución de la producción de petróleo (obsérvese que las escalas de Colombia y de Venezuela son diferentes, pero lo chocante es la forma) . Como se sabe, Venezuela ha vivido del petróleo hasta que se produjo la gran caída de su precio. Pero hay algo más:
Pues sí: las sanciones financieras de 2017 tienen también un antes y un después tanto o más importantes que lo producido por la caída, en 2016, del precio del petróleo. A ciascuno il suo. No todo se debe a esas sanciones ni todo se debe a las políticas chavistas. Pero el caso es que el informe achaca a las sanciones, cuya ilegalidad afirma, un total de 40.000 muertes y toda la emigración.
(Añadido el 5: el precio del petróleo que había aumentado después del bombardeo a instalaciones sauditas, ha vuelto a caer. Queda en 60 dólares el barril)

jueves, 3 de octubre de 2019

Patriotas con clase

Si es usted estadounidense, tiene unos ingresos superiores al millón de dólares o unos activos superiores a los cinco millones, usted es candidato a pertenecer a un selecto club al que ya pertenecen unas 200 personas. Un detallito que tal vez le resulte menos excitante: hace falta que usted esté comprometido con "raising the minimum wage, combatting the influence of big money in politics, and advancing a progressive tax structure". Ya lo ve: aumentar el salario mínimo, combatir la influencia del "big money" (de los que son como ellos, evidentemente) en la política y promover una estructura fiscal progresiva. Pero siendo millonario, no siendo un mindundi como yo.
Si quiere darse de alta, puede entrar en su página, donde encontrará el enlace para hacerlo, además de sus asesores y algunos de sus 200 miembros. No son muchos, todo hay que decirlo. Vea, si no, la cantidad de candidatos que habría, comparada con la de otros países según cuentan aquí (informe de este año; las cifras están en miles, es decir, que en USA habría por lo menos 5 millones de candidatos)
Pero no es este desfase entre posibles candidatos y candidatos efectivos lo que me llama la atención. Es, más bien, el contenido de ese patriotismo que poco tiene que ver con himnos y banderas, héroes y próceres, lugares cargados de simbolismo, sentimientos de pertenencia. ¿Patriotismo haciendo política contra los ciudadanos a los que se engaña con himnos y banderas etc. y corrompiendo a los políticos profesionales que se llevan a paraísos fiscales lo que han robado? No piensan así estos firmantes. O, por lo menos, no dicen que haya que hacerlo. Todo lo contrario. Cierto que del dicho al hecho siempre hay un trecho. Pero más serio este planteamiento que el entusiasmante de los símbolos y marchas.
Ahora léase este artículo en El Mundo, periódico español, sobre algunas hipótesis para explicar el comportamiento de Boris Johnson en el asunto del Brexit, a saber, la del interés de algunos de sus mayores donantes para su campaña que desean un Brexit duro. ¿Influence of big money in politics? No diría yo que no, visto lo visto y que el Reino Unido está en el sexto puesto del gráfico que he reproducido más arriba. ¿Patriotas? No parece. Son ellos los que no tienen patria, no, como pretendía el Manifiesto Comunista, los proletarios. Eso es lo que me fascina de los 200. Pero la excepción no tiene por qué confirmar la regla.

miércoles, 2 de octubre de 2019

Dos citas y media

En un artículo en La Vanguardia de hoy, periódico catalán, se comparan las andanzas de Boris Johnson con su Brexit, de Donald Trump con su re-elección y su búsqueda de apoyo en el gobierno de Ucrania y de los independentistas catalanes en este octubre que se anuncia "entretenido". El periódico resalta una de sus frases: 
Es inútil construir discursos que se apoyan más en ilusiones y símbolos que en la realidad de los hechos
 No lo tengo tan claro eso de que sea inútil. Las ilusiones y los símbolos creo que son más movilizadores que la réalité rugueuse. Y más difíciles de contrarrestar con "análisis concretos de situaciones concretas". Los datos podrían ser intersubjetivos y, por supuesto, discutibles. A falta de tales (incluso contra los tales -"peor para la realidad"-), lo intersubjetivo se consigue sumergiendo al individuo en algo colectivo (manifestación, célula, shanga, parroquia, asociación, comunidad) en el que anclar sus ilusiones y símbolos.
Y añado lo que dice uno de los que intervienen en la discusión por internet del primer artículo que cito:
Ya lo dijo Mark Twain, "Es más fácil engañar a la gente, que convencerlos de que han sido engañados"

No es tan banal

Un jugoso artículo del Financial Times sobre la venta de colchones en el Reino Unido. Parece, efectivamente, un asunto banal. Pero tiene elementos no tan banales.
- La gente cada vez compra más por internet, es decir, sin haberlo visto (excepto en foto) y, obviamente, sin haber tocado el colchón.
- El marketing, entonces, tiene que replantearse. Producto, precio, promoción y plaza, según reza el manual.
- Y aparecen los "influencers" que hacen comentarios, positivos o negativos, sobre el producto, siendo la fuente principal de información (si no la única) del posible comprador. Y estamos hablando de muchos millones de libras esterlinas.
- La opción, entonces, de las empresas es la de "comprar" a tales "influencers" o, si se prefiere, premiar a los que hacen comentarios positivos sobre el propio producto y negativos sobre el competidor inmediato. En otras palabras, la información que trasmite el "influencer" no tiene por qué corresponderse con la realidad. Basta con que se corresponda con los intereses de la parte contratante.
Ponga ahora "voto" en lugar de "colchón" y busque las semejanzas. Las diferencias son claras: en el voto todavía cuentan los medios convencionales. Pero se conocen casos en los que los nuevos medios (las redes) han sido determinantes en crear un determinado estado de opinión que ha llevado a decisiones electorales o políticas. No se trata de trasmitir mensajes monotemáticos y machacones (me di de baja de un chat precisamente por la abundancia de tales "productos") sino de ser aceptado como "influencer", pague el partido o pague un gobierno extranjero.

martes, 1 de octubre de 2019

Polarización y violencia

En los tuits del presidente Trump se puede leer (también aquí) que si el "impeachment" sale adelante y se le destituye, eso supondrá una Guerra Civil.
If the Democrats are successful in removing the President from office (which they will never be), it will cause a Civil War like fracture in this Nation from which our Country will never heal
Es, creo yo, una exageración pero con fundamento. Las condiciones sociales de polarización pueden ser (no lo son necesariamente) "violentógenas". La acción-reacción puede evolucionar de manera espiral.
En un acto celebrado en la Universidad de Alicante sobre el terrorismo, la presidenta de Covite (Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco) se refirió a las recientes detenciones en Cataluña de pertenecientes a los Comités de Defensa de la Democracia (independentistas), detenciones producidas por presuntos actos de alteración del orden público a partir de este día 1º de octubre (1-O, segundo aniversario del frustrado referéndum de la independencia, participación del 43 por ciento del "censo"). Lo que viene a decir (hace falta suscripción, yo lo he leído en papel) es que hay un paralelismo entre estos inicios de planificación de violencia en Cataluña y los inicios de ETA en el País Vasco. Y polarización, claro. Y terrorismo. Aunque hay motivos para dudar de ello.
Pueden ser dos fantasías o exageraciones, pero insisto en que tiene fundamento pensar que la violencia es posible en condiciones como las respectivas.

Desigualdad, por supuesto

Por un lado, un minucioso informe (Examining inequality), patrocinado por la fundación Melinda y Bill Gates, muestra los avances y retrocesos en los componentes de la desigualdad (desde el PIB a la mortalidad infantil), subrayando las diferencias entre países, entre sus respectivas regiones y entre sus respectivos habitantes (la cuestión de género, obviamente). Ni los avances ni los retrocesos ocultan la existencia de problemas globales al respecto, incluso para aquellos aspectos que más evidentemente han mejorado.
Por otro lado, un nuevo libro de Thomas Piketty  (Capital et idéologie -puede leerse, en francés, la introducción aquí-) con un recorrido histórico de "longue durée" y abundantes referencias a fuentes accesibles por internet.  La desigualdad no es un hecho "natural" ni fruto de lo que algunas disciplinas aplican en su habitual reduccionismo ni solo reducible a números y gráficos (como el del informe citado al principio) . La desigualdad, en todo caso, es fruto de muchos factores reales e ideales, y son estos últimos los que se suelen olvidar. La ideología, claro, que por algo está en el título del libro.
Si nos quedamos en el terreno del desarrollo sostenible, el informe de Naciones Unidas, habla de progresos y desafíos, pero tiene que acabar llamando a la acción para enfrentarse a los problemas que no se han resuelto. El primer informe no entra de lleno en ello; el segundo, tiene toda una parte dedicada al asunto; este último piensa en la acción, pero no es tan amplio en sus datos como el primero ni tan interdisciplinar como el segundo.