sábado, 31 de agosto de 2019

Comparaciones que fallan

La del Brexit y el Catalexit. Para ser exactos la de los que quieren independizarse de Bruselas (no son todos los británicos) y los que quieren independizarse de Madrid, que no de Bruselas (no son todos los catalanes). Los caminos, ahora, son divergentes. Por eso resulta chocante leer este artículo que hace la historia de esta fase del independentismo catalán que comienza con la decisión de Mas de convocar un referéndum siguiendo la voluntad de organizaciones cívicas, no la de los partidos. Cierto que lo que uno escucha a los brexiters se parece mucho a lo que se escucha a los indepes. Constato mitología, emoción sobre racionalidad, victimismo y varias cosas más que aparecen en el citado artículo que, en ningún momento, habla ni de uno ni de otro, sino en general, cita erudita incluida. Brexit duro por un lado y declaración unilateral de independencia por otro. Pero, como digo, la cosa ahora va de divergente entre unos y otros y las comparaciones son odiosas. El rechazo al "golpe" de Johnson en varias localidades del Reino Unido poco tendrá que ver con las fragmentadas manifestaciones de la Diada del 11 de septiembre en Barcelona a favor de la independencia, llamada autodeterminación, y respondiendo a la posible sentencia del proceso contra políticos independentistas por otro tipo de "golpe". Mejor leer el artículo que cito al principio, sin olvidar que hay artículos sobre los efectos de un Brexit duro sobre la Unión Europea, pero no he encontrado nada (seguro que hay, pero no lo he visto) sobre los efectos de una declaración unilateral efectiva (la retórica no cuenta) sobre (el resto de) España.

Una de mosquitos

Pensé que en la guerra entre bacterias y humanos, las bacterias acabarían ganando. Era una distopía. Tengo que revisarlo: son los virus y, además, trasmitidos por mosquitos los que acabarán con esta especie que lleva contaminando desde hace miles de años.
Hace años, podía trabajar tranquilamente en la terraza de mi casa, al aire libre y a cualquier hora del día. Cierto que los mosquitos picaban del atardecer al amanecer. Pero nada que me preocupara. Ahora han llegado los mosquitos tigre, que pican a cualquier hora del día y ya se comienzan a relacionar con posibles enfermedades víricas, al margen de que su picadura me proporciona mayor comezón que la de los mosquitos "tradicionales".
Pero la historia no acaba ahí. En los Estados Unidos (Massachusett y Arizona) se levanta una alarma por los virus que trasmiten sus mosquitos, el EEE y el West Nile. No sé si es novedad, pero sí sé que es cuestión de tiempo que se propaguen.
Y sé que, como yo ya hacía con el tigre y estos estadounidenses hacen ahora, habrá que estarse en casa. Nada de leer y escribir en la terraza al aire libre. Y cuidado con el sudor, el olor y la exposición de la piel. Y nada de camisas negras (algo es algo).

jueves, 29 de agosto de 2019

Cultura asesina

Cultura es, en una de sus acepciones, lo que se tiene cuando se distinguen músicas, pintores, literatos y sabores. Pero cultura, para los antropólogos y sociólogos, es el conjunto de nomas, valores, símbolos y actitudes compartido por un determinado grupo o categoría social. Por eso se puede hablar de cultura urbana y cultura rural o cultura europea y cultura "de los otros". Es, como acabo de insinuar, un concepto peligroso porque puede convertirse en un arma para fomentar el etnocentrismo, el sentir que el propio grupo ocupa "el centro" y definir la cultura de ese grupo ad usum delphini. Ir a la parroquia o a la mezquita se convierten en criterios diferenciadores entre un grupo y otro, por más que lo de ir a la parroquia sea cada vez menos frecuente. En Israel, sustituir parroquia por sinagoga.
La cultura se aprende. Y se puede reforzar marcando las fronteras con las otras culturas, la de "los otros", sean enemigos o, sencillamente, diferentes en algunas supuestas costumbres, normas, valores etc. que "nos" definen.
Aquí, en Ha'aretz, periódico israelí, se hace un ejercicio que vale la pena leer con detenimiento. Se trata de saber si no habrá, entre los judíos (frente a los palestinos), una cultura que fomenta la violencia mortal del otro. Los datos cantan: número de palestinos muertos y número de israelíes muertos (no me queda claro en qué lugar quedan los palestinos que son ciudadanos israelíes). Y las espirales funcionan: primero, por acción-reacción, pero, sobre todo, por apoyo del grupo que absuelve e incluso alaba al que ha cometido el acto violento. El etnocentrismo, dice el periódico, interviene en esta desproporción a favor de los israelíes.
Y vale la pena cuando se ven indicios de lo que Umberto Eco llamó "Ur-Fascism", proto-fascismo, en contextos diferentes (las Españas, sin ir más lejos, pero no solo) y que he citado varias veces (la última, aquí). Fomentar la identidad cultural, convencer de que "nos" amenazan, reivindicar el derecho a defender"nos" rechazándo"les" e incluso... ¿llegando a la violencia? Policías locales he visto y oído en esa dirección y me han llegado suficientes youtubes en un chat de propaganda como para que me haya dado de baja. 
Pero volvamos a Israel. Porque ahí se cuecen problemas que van a afectar a personas que nada tienen que ver con ese asunto local.

miércoles, 28 de agosto de 2019

Prejuicios

Los tengo hacia las macro-empresas que tratan algunos productos como los fármacos, las armas, el petróleo, los datos o el dinero. Sé que no son dioses (omnipotentes, omniscientes, omnipresentes), pero doy por hecho que no practican las leyes del mercado (oferta, demanda, compradores libres con información y todo eso) y que su economía es diferente (eso ya lo contaba Ferdinand Braudel) de las pequeñas y medianas empresas sometidas al mercado y, por supuesto, de los sectores que todavía practican el trueque. Supongo que son las que Braudel llamaría "capitalistas" y que practican con más entusiasmo la "acumulación incesante de capital" o, si se prefiere, la "lógica del beneficio por encima de todo y caiga quien caiga". Como se deben a sus accionistas, ante ellos responden con los dividendos sin que les preocupe necesariamente el bien común o el bienestar de la sociedad y piensan en crecimiento económico e incluso en políticas sociales y lucha contra la desigualdad en la medida y solo en la medida en que afectan a su práctica principal: la ganancia.
Por eso me interesan los casos, como el de Johnson&Johnson, castigados por haber promocionado y vendido opioides analgésicos poco beneficiosos para la salud de los consumidores. No por sus comportamientos (que encajan con mis prejuicios) sino porque hayan sido condenados por haberlo hecho (sentencia recurrida, por supuesto).
Y también me extraña (no encuentro ahora citas, pero es que no han sido abundantes) que algunas grandes (y medianas) empresas hayan anunciado que no solo tendrán en cuenta a los accionistas sino también a los empleados, los consumidores y al medioambiente. Responsabilidad social, la llaman. No encajan con mis prejuicios, así que tendré que verlo con lupa. ¿No será que así, en esta etapa, mejoran sus perspectivas de beneficios? Tal vez.
(Añadido el 29: Stiglitz duda de las buenas intenciones de "responsabilidad social" por parte de los empresarios)

martes, 27 de agosto de 2019

De ideas fijas

Recibo, con cierta frecuencia, propaganda española xenófoba. Va contra los inmigrantes en general y contra los "moros" en particular. aunque no contra todos ellos. Debe de haber epidemia porque encontré extraños comportamientos policiales recientemente: eran los policías los que mostraban tales actitudes. Y puedo suponer que se basan en datos. ¿Y?
Un artículo erudito en el New Yorker recogiendo varias investigaciones que muestran lo insensibles que son las opiniones ante los datos. Un ejemplo son los anti-vacuna. Otro los conspiranoides del 11-S en USA o del 11-M en Madrid. Es inútil presentar datos contra su opinión (que no es vivida con entusiasmo misionero como opinión sino como fiel reflejo de la realidad)
Mis amigos, del entorno del partido Vox, que me atiborran con esa propaganda (aplican el dicho goebelsiano de que la repetición crea verdad) usan material "modificado" o "escenificado" o usan el argumento de "si lo hizo uno, lo hacen todos". Es decir, que tienen ya la opinión formada, saben que hay casos que la pueden fundamentar y tienen la necesidad de compartirlo porque compartir es una de las formas de darle valor de verdadero: cuantos más lo crean (pásalo, pásalo), más verdad será. Es epidemia. Y, como conspiranoide, puedo suponer que responden a necesidades humanas y, sobre todo, forman parte de una gran conspiración a escala mundial para "fascistizar" el mundo. Bueno, para esto último me faltan datos. Para lo otro, Stiglitz o Roubini me dan el argumento de autoridad y me creo sus datos. No hace falta tal conspiración. Basta con que haya quien procure remar siguiendo la corriente y acelerándola así.

lunes, 26 de agosto de 2019

Políticas de identidad

Un artículo de Francis Fukuyama en Foreign Affairs que vale la pena leer aunque sea más largo que un tuit y utilice un lenguaje sin un solo insulto.
Parte de una descripción de cómo era el mundo entre los años 70 y principios de este milenio: buen funcionamiento económico, aumento de las democracias, esperanzas y algo de desigualdad, eso sí. Y lo contrasta con cómo parece estar funcionando el mundo ahora: más desigualdad, crecimientos bajos (si no recesión), reducción de democracias electorales, inseguridad.
En ese contexto se produce el contraste entre las ideologías políticas de entonces (la derecha mercantilista -menos estado, más mercado- y la izquierda obrerista en todos sus matices desde el comunismo a la socialdemocracia sindicalista) y la ideología más notable: la basada en la identidad de grupos diferentes. 
Sin perder sus otros componentes, las ideologías introducen referencias cada vez más claras a la cuestión identitaria de grupos concretos, a veces muy pequeños, pero no por ello menos visibles -a veces son más visibles que los grandes-. Un caso claro es el feminismo que siempre ha tenido dos versiones: la de la igualdad y la de la identidad. Ahora parece que es esta última la que predomina y, a lo más, se lucha por que las mujeres estén representadas en los altos puestos y se dice poco de las mujeres pobres.
Un caso también especial es el de los nacionalismos. Algunas cosas que dice Fukuyama me han hecho pensar en las Españas donde un nacionalismo catalán identitario se enfrenta a un nacionalismo español identitario que lucha contra "los que quieren romper España" (a eso algunos de ellos lo llaman "constitucionalismo") y anega uno de mis chats con mensajes racistas y xenófobos contra inmigrantes y moros que ponen en peligro... "nuestra identidad" (recuerdo que nací en un pueblo llamado Albaida, nombre árabe que significa "La blanca"). En qué consista esa "identidad" ya no está tan claro, pero es que las ideologías son así: poco cartesianas. Y si sirven para que uno se sienta superior a los "otros", mejor que mejor.
Fukuyama se pregunta a qué puede deberse este paso de "la economía como determinante en última instancia" a "la cultura como determinante en última instancia" (obsérvese que ninguna de las dos opciones niega la otra: es cuestión de prioridades). Una reacción ante la globalización puede ser una respuesta que ya avanzó Manuel Castells.
En el título de su trabajo, Fukuyama ya anuncia que está contra estas políticas ya que ponen en peligro la democracia. Pero tiene que acabar reconociendo que han llegado para quedarse. Negarlas no tiene sentido. Intentar entenderlas ya es algo. Proponer alternativas no-voluntaristas (omnipotencia de las ideas que diría Freud) es lo que haría falta.
(Para españoles: estas posiciones son perceptibles en Vox, Podemos y los "indepes" catalanes, pero no solo. Siendo como es una especie de epidemia producida por las condiciones económicas, políticas, culturales y hasta medioambientales mundiales, hay elementos en todos los partidos de un extremo a otro, sea el derecha-izquierda o el separatista-unionista).

viernes, 23 de agosto de 2019

Floccinaucinihilipilification

No lo busque. He intentado copiar el enlace del Financial Times de hoy en el que da cuenta de esa curiosa maniobra de los banqueros y bancarios que consiste en usar palabras complicadas para reconocer lo obvio: es falso lo de "too big to fail", pero no que están "más allá del bien y del mal". Y no te digo si se trata de bancos centrales: 
Central banker uses big word to make rare admittance of fallibility.
No es broma. Ha sucedido con la palabra que da título a este post.
Step forward Reserve Bank of India policymaker and Scrabble fan Chetan Ghate, who said in minutes of one of the Bank’s rate votes out today that recent growth estimates had “unfortunately been subject to a fair degree of floccinaucinihilipilification.” While the choice of word is smug, its meaning -- that trying to put a firm estimate on certain things is essentially worthless -- harks back to an era of the more humble central banker.

jueves, 22 de agosto de 2019

Una giornata particolare

Regresando a casa me he detenido a tomar café en un bar del pueblo, que me venía de paso y al que suelen concurrir trabajadores locales. Las mujeres no suelen entrar: prefieren quedarse en las mesas de la calle y echar tiempo. Los varones, no: son habituales, entran, saludan como habituales y piden lo de siempre. Al fondo hay una pantalla de televisión a la que nadie mira ni, mucho menos, atiende, ocupados como están en chanzas y agendas. El tema de la tertulia televisiva es la probable recesión mundial (subrayo lo de mundial) y sus posibles causas.
Mi post matutino (antes de salir de casa), como puede verse, no iba sobre ese tema. Y en los dos periódicos que he leído en papel (el local, en el que he publicado desde hace 40 años hasta hace unos meses, y el pretencioso "global") no hay referencias al asunto. En el "global" sí he visto un buen artículo sobre la posible recesión en los Estados Unidos y un reportaje sobre el estancamiento. Una búsqueda rápida y superficial por internet no me da muchas entradas sobre el tema desde una perspectiva mundial. Hay sí, referencias al riesgo de recesión en Alemania, como ejemplo. Nada mundial. Eso sí: hubo ayer, sigo con los periódicos en castellano, un artículo sobre el riesgo de recesión mundial que preocupa en todas partes... menos en España. En inglés, con predominio estadounidense, la cosa no pasa de recesión local con algunas salvedades en la letra pequeña.
No hace falta ser economista (no de los que explican lo que ha pasado y no supieron ver venir) para saber que hay, de fondo, una crisis de la deuda a esa escala mundial. Digamos, en términos que cualquier economista aborrecería, que el mundo vive por encima de sus posibilidades: su deuda es muy superior a su PIB. Todo ello sin contar con los efectos económicos del clima, sea o no cambio climático,  ya que basta con que sea calentamiento global a medio plazo. A eso se unen las guerras comerciales (que tienen mucho de geopolítica), las guerras monetarias (devaluaciones locales frente a la deuda que, si es mundial...) y las financieras (la irrupción de criptomonedas si es que acaba por producirse la de la Libra de Facebook). Y el calentamiento militar en el estrecho de Ormuz (petróleo, petróleo) en un contexto de fin de tratados para el control del armamento, en particular el nuclear. Esto sin exagerar, pero con la vista puesta en Irán. La guinda: el descontento, a escala mundial aunque con obvias diferencias locales, con el funcionamiento del sistema democrático. ¿Atrapados como en el Brexit?
Tengo que dar una charla, dentro de un mes, sobre problemas mundiales. Esta es mi lista que, leída hoy, hace pensar que ese descontento tiene una base real: pocos saben/pueden/quieren plantarle cara a esta maraña de problemas. Están demasiado ocupados en satisfacer su ego y conseguir, con la ayuda que haga falta, parcelas de poder, incluso del que permite pretender comprar Groenlandia.
(Añadido el 28: Roubini, en castellano, sobre la posible recesión inmediata)

Curioso antisemitismo

El presidente Trump acusó a los estadounidenses judíos de desleales a Israel si votaban al Partido Demócrata. Los acusados, progresistas, han tachado tal acusación de "anti-semita" (es decir, anti-judía). Por partes.
Atribuir al todo el comportamiento de alguna de sus partes es un truco frecuente. Un inmigrante viola, luego todos los inmigantes son unos violadores. El truco refleja el prejuicio previo al análisis concreto de situaciones concretas. Lo veo con frecuencia en wasaps que me llegan con propaganda de nuevos partidos que siguen la estela de Steve Bannon.
No es el caso. Se tilda de desleales solo a la parte que vota Partido Demócrata. Pero, ¿es una parte? Es decir, ¿tiene sentido crear un grupo a partir de lo que es una categoría clasificatoria? Un grupo supone una estabilidad real; una categoría es un instrumento intelectual para clasificar comportamientos observables.
Pero digamos que sí, que es un grupo y encima organizado (dichas organizaciones existen). Mi problema, una vez más, es confundir el gobierno de un país con el país entero. Puedo ser contrario a las políticas de Salvini sin por eso ser un furibundo anti-italiano. Puedo, igualmente, ser contrario a las políticas de Netanyahu (o, mejor dicho, de su gobierno) sin por eso ser anti-judío. En este caso, el truco está en tomar la parte (el gobierno) por el todo (el país).
Lo que ya es asombroso es ligar este último error a la decisión de votar a un partido u otro en los Estados Unidos. No es un error. Es otro truco, en este caso de campaña electoral como la que sufren varios países (España incluida) sin necesidad de convocar elecciones...todavía. Bueno, en USA tienen fecha. Y tendencias mesiánicas.

martes, 20 de agosto de 2019

Incendios

Este es el resumen
Recent fires are too frequent, intense and severe. They are reducing older-growth forest in favor of young vegetation, and pouring more carbon into the atmosphere at a time when carbon dioxide concentrations are setting new records.
Podría servir para este verano en la Península Ibérica y Canarias. Pero trata de Alaska (USA) y Siberia (Rusia). No es el mapa completo. Se puede añadir Bolivia. Interesante el "¿qué hacer?" con que termina el primer artículo que cito. Algunas propuestas son claras. Como interesantes son las respuestas para California aquí, amén de las sugerencias sobre el complejo batiburrillo de intereses, ideología, ignorancia y dejadez que los acompaña.
(Añadido el 21: Y también la Amazonía y su #PrayForAmazonia)
(Añadido el 24: Efectos posibles de los incendios -en particular los de la Amazonía- y exageraciones al respecto)
(Añadido el 29: Sobre los incendios en África, comparables a los amazónicos
Localización de incendios en el mundo según satélites de la NASA.

lunes, 19 de agosto de 2019

Vigilantes dormidos

Las tasas de suicidio en las cárceles son muy altas comparadas con la correspondiente población. El asilamiento, desesperación, pérdida de referencias están entre las causas. Aceptando la versión oficial sobre el suicidio de Jeffrey Epstein y dejando de lado las teorías conspiratorias que se han producido al respecto, la pregunta retórica es ¿cómo es posible que los dos vigilantes puestos precisamente para evitar el suicidio se hubiesen quedado dormidos? 
Y es retórica en el sentido de que plantea la pregunta de fondo: cómo puede ser que la sociedad, la policía, estuvieran dormidos mientras el magnate cometía las tropelías que se sabe (sin teorías de por medio) que sí cometía y no solo en el terreno ilegal del sexo con menores.
De las respuestas disponibles, la primera que salta a la mente es el dinero: poderoso caballero es don Dinero. Efectivamente, tenía dinero para tapar aquello y mucho más. Pero esa respuesta es parcial. Además de la protección que proporciona el dinero (Poder), está el Privilegio y el Prestigio. Las relaciones, las conexiones, la imagen pública, la compra de protecciones, la imagen de intocable y cosas por el estilo. Cierto que algunas de esas se compran con dinero, pero éste no es suficiente para explicarlo. Conseguir que los vigilantes (no solo los carcelarios) se duerman y no vigilen no es solo cuestión de dinero, es también de no querer ver. No hay peor ciego que el que no quiere ver. Llevándolo a sus extremos orwellianos, ya se encargará el Gran Hermano de que no veamos los desaguisados del partido interior que están por encima de toda sospecha.

sábado, 17 de agosto de 2019

Arte nuevo de hacer política

Lope de Vega, en su "Arte nuevo de hacer comedias", justificaba así su uso del lenguaje vulgar en sus obras de teatro:
"Y escribo por el arte que inventaron /
los que el vulgar aplauso pretendieron, /
porque, como las paga el vulgo, es justo /
hablarle en necio para darle gusto".
Ahora las cosas han cambiado. Gloria Santiago, diputada de Unidas Podemos, justifica su uso del lenguaje tuitero en las redes sociales en las que participa: "Es un error minusvalorar esta forma de hacer política". Y añade: "La mayoría de personas no está para escuchar grandes discursos". No es, claro, lo de Lope de Vega, pero tiene sus resonancias. Y suena a marketing en un contexto de oferta y demanda.
La "gente", en efecto, no está para discursos así que habrá que "darle gusto". Y, por supuesto, viendo lo que sucede de Trump para abajo, no hay que "minusvalorar" ese medio que ya te encuentras citado en televisión y hasta en revistas (por ejemplo, Newsweek lo hace sistemáticamente en su Daily Briefing digital).
El caso es que la demanda de tuits genera su oferta que, a su vez, fomenta la demanda y así sucesivamente". "Es justo hablarle" así a la "gente", antes llamada "vulgo".
La política, eso que nos afecta a todos, no es asunto sencillo, pero no creo que sea responsable el simplificarla todavía más convirtiendo hasta los discursos en materia prima para los tuits y similares. Llegados a este extremo "democrático", un acto de investidura podría reducirse a un intercambio de tuits y que saliera elegido el que más "me gusta" consiguiese (eso sí, controlando la presencia de robots que, diga lo que diga el personaje, le garanticen un "vulgar aplauso" que es lo que acabaría contando). Eso sí, teniendo cuidado no vaya a ser que uno cambie de chaqueta (cosa que sucede en política de vez en cuando) y se encuentre con los tuits de antes que ahora se contradicen con la nueva "posición oficial" del tuitero en cuestión. Pero tampoco importa mucho: lo que importa es la reacción inmediata al último tuit, si "gusta" o no. Pedir coherencia ya es subir el nivel y "la mayoría de las personas" no está para esa tarea ciclópea.
¿Pedagogía política? Bah, eso quedó para los viejos anarquistas anteriores a la última guerra civil española y que iban de pueblo en pueblo con su burro cargado de libros para mejorar los conocimientos de un pueblo en su mayoría analfabeto. Mejor enviar un ingenioso e irónico tuit desde el sofá mientras se ve "Juego de Tronos". Los analfabetos ahora son otros.
Ah, por supuesto: no toda la "gente" tiene acceso a las redes sociales.

viernes, 16 de agosto de 2019

Dos caras de una noticia

Mala noticia. Véase qué ha dicho el presidente Trump en su tuit de ayer. En breve: el Estado de Israel ha hecho bien negando la entrada a dos parlamentarias estadounidenses que, en sus posiciones políticas, son una "disgrace" por ser anti-judías y anti-estado de Israel: odian al pueblo judío y odian a su Estado. Encima, iban a entrevistarse con palestinos.
Buena noticia. Ahora léase el reportaje de Newsweek, también de ayer, sobre los grupos judíos estadounidenses que han rechazado el tal rechazo a las parlamentarias musulmanas y partidarias del BDS. Entre dichos grupos está AIPAC (American Israel Political Action Committee), el lobby judío que mayores contribuciones hace a las campañas electorales estadounidense y cuya influencia es innegable. Estos grupos dicen ver intenciones de política local en lo que, aparentemente, es política internacional, cosa, por cierto, que suele suceder con frecuencia y en otros ámbitos también. El "pensar localmente, actuar globalmente" ha sido norma general para los países hegemónicos. Lejos del ecologista "pensar globalmente, actuar localmente" y de una política habitual en países semiperiféricos y periféricos, a saber, "pensar localmente y actual localmente". "Pensar globalmente y actuar globalmente" se podría esperar de instituciones internacionales como Naciones Unidas, pero que ni están ni se las espera.
Que AIPAC haya expresado su opinión en el sentido en el que lo ha hecho merece todo mi respeto. Hay, efectivamente, límites, y a veces se respetan. Ya no tengo tan claro lo del Atlético Madrid  y el Beitar Trump Jerusalem de mayo pasado. Trump, sí, y con una hinchada algo peculiar.
Faltaría más: la noticia tiene más de dos caras.
(Añadido: el gobierno israelí (llamarlo hebreo son ganas de liarla) ha concedido la entrada a una de las congresistas "por motivos humanitarios")

jueves, 15 de agosto de 2019

Paranoides perseguidos

El mundo de las finanzas es, tradicionalmente, opaco aunque envuelto en oropeles de transparencia. Se trata, dicen, de defender al cuentahabiente. Este artículo a partir de la propuesta de Facebook para lanzar su propia moneda, la libra, quiere hacer ver que esto forma parte de una tendencia mucho más amplia.
Que las super-empresas quieran tener su propia moneda no es novedad. Quieren ir a donde está el dinero. Pero estas empresas no son las industriales que crearon los primeros bancos industriales, del tipo Banco de Bilbao en el País Vasco, con propósitos claros y distintos. Estas empresas son mucho mayores, con mayor alcance planetario y, aunque ya no sean empresas industriales, lo son de la producción, distribución y consumo de información, la mercancía más rentable en la actualidad y cuya posesión y control han llevado a nuevos "barones" por encima de toda sospecha. Bueno, no exactamente por encima. Digamos que al lado de toda sospecha, viendo sus ramificaciones hacia los medios de comunicación convencionales (el caso de Bezos con el Washington Post).
Sin fantasear demasiado, estas empresas que ya son monopolísticas y contra las que poco pueden hacer los supuestamente bienintencionados intentos de reducir su monopolio en aras del libre mercado, pueden ser todavía más monopolísticas si cabe. Los paranoides tienen buenos motivos para sentirse perseguidos. Probablemente lo están. Con todas sus buenas obras benéficas, su generosidad y altruismo, estas empresas no dejan de tener lo que es y ha sido central en el sistema en el que vivimos: la lógica del incremento incesante del capital. Y eso no se hace, ni mediante buenas obras, a favor de los parias de la Tierra. Ni sus efectos son independientes del tamaño de la empresa.
El artículo que cito al principio termina con:
Louis Brandeis said of the early 20th century trusts that “both the financial concentration and the combinations which they have served were, in the main, against the public interest.” Big banks and big tech may use fancy algorithms and apps instead of railroads, but his words are as true today as they were when he wrote them. (La cita que ahora aparece tiene interés por sí misma)

miércoles, 14 de agosto de 2019

Batalha

En 1385 no había naciones, tal y como las entendemos desde el siglo XVIII o incluso, en algunos casos como el inglés, desde el XVII. La soberanía residía en el rey que heredaba, conquistaba, perdía, ganaba, recibía en dote algunos territorios de fronteras poco claras pero con una estratificación social suficientemente estable. El enfrentamiento armado se presentaba muchas veces como uno de los medios de obtener la soberanía para el rey vencedor o conquistador. Tal día como hoy se luchaba la batalla de Aljubarrota entre lusos y castellanos (que no españoles) y que se recreará el año que viene. Copio y corrijo lo que dice la wikipedia al respecto y lo corrijo para evitar algunos anacronismos:
"Durante la segunda mitad de este siglo XIV era grande la rivalidad y luchas entre los reyes, aspirantes al trono y cortes nobles de Castilla y de Portugal: Fernando I de Portugal, había mantenido aspiraciones al trono (a la soberanía) de Castilla dando lugar desde 1369 a las llamadas tres Guerras Fernandinas. En 1383, dicho rey portugués murió sin hijos varones que heredasen la corona. Su única hija era la infanta Beatriz de Portugal, casada con el rey Juan I de Castilla. La burguesía (habitantes en burgos, ciudad, nada que ver con la burguesía del Manifiesto Comunista) se mostraba insatisfecha con la regencia de la reina Leonor Téllez de Meneses y de su favorito, el conde Andeiro, y con el orden de sucesión, ya que eso significaría la anexión de Portugal a Castilla bajo un mismo rey y, encima, castellano. Las gentes se levantaron en Lisboa, el conde Andeiro fue muerto y el pueblo pidió al maestre de la Orden de Avis, hijo natural de Pedro I de Portugal, que fuese regente y defendiera el país.
El periodo de interregno que siguió se conoce como la crisis de 1383-1385. Finalmente el 6 de abril de 1385, don Juan, maestre de la Orden de Avís, es aclamado rey por las Cortes (nada que ver con cortes populares) reunidas en Coímbra. Pero el rey de Castilla no renunció a su derecho a la corona portuguesa, es decir, a su soberanía, que le venía por su casamiento. En junio invade Portugal al frente de su ejército, auxiliado por un contingente de caballería francesa.
Don Juan, ahora ya rey, Juan I, es el vencedor de la batalla que le da el trono, victoria que, como suele suceder, había gozado del auxilio divino. Para agradecerlo Juan I mandó erigir el monasterio de Santa María de la Victoria (monasterio de Batalla) y fundar la villa de Batalla (Batalha).
Y ahí entro yo que, en un viaje por tierra para un trabajo en el ICSTE de Lisboa, me detuve en Batalha y quise ver lo que recordaba a Aljubarrota (esa palabra que prácticamente no existe en castellano). Los profesores tenían acceso gratis, pero yo no llevaba mi identificación universitaria. El portero me miró y preguntó "El señor, ¿es español?" a lo que yo, en mi balbuciente portugués que había aprendido para participar en un tribunal de doctorado, contesté "Soy, sí". El hombre hizo una gran sonrisa y me dejó pasar con un "Adelaaante". Como buen nacionalista, parece que le hacía gracia que un perdedor de aquella batalla quisiera conocer sus memorabilia. Para él, el pasado era parte de su presente.
Para terminar, una coplilla poco respetuosa de un romance medieval citado aquí y aquí aunque parece que confunden castellanos con españoles:
"Vinieron los sarracenos /y nos molieron a palos,/ que Dios protege a los malos / cuando son más que los buenos".

martes, 13 de agosto de 2019

Sionistas

Conviene repetirlo: sionismo es una ideología política con sus propias ideas sobre los territorios que deben asentar u ocupar los judíos. Como tal ideología, es posible ser anti-sionista (desde otras ideologías, contrarias) sin por eso ser anti-judío (o, como se ha venido llamando, anti-semita). Se puede ser contrario a las prácticas e ideologías de los gobiernos catalanistas o independentistas sin por eso ser anti-catalanistas. El truco, muchas veces, consiste en identificar ambas cuestiones: una posición política contraria a una determinada política y una actitud -más o menos irracional- contraria a los que pueden clasificarse como parte de una cultura, religión o incluso "raza".
Esta confusión se ve todavía con más claridad cuando se observan las diferencias y conflictos entre los que profesan una misma ideología, con lo que tampoco es tan sencillo ser anti-independentista vistas sus divisiones internas o ser anti-sionista vistas sus divisiones internas. En un periódico israelí, eso sí, progresista, Ha'aretz, "La Tierra" en hebreo, se levanta acta de las diferencias entre el sionismo del actual gobierno israelí y el sionismo que el artículo llama "liberal", probablemente en el sentido que tal palabra tiene en los Estados Unidos, es decir, progresista, centro-izquierda y similares. Vale la pena leerlo para tener una imagen más completa de lo que es el sionismo.

lunes, 12 de agosto de 2019

No hay como ser rico

Más historias sobre el fallecido Epstein. Esta trata de los privilegios de que disfrutó en estos últimos tiempos en la cárcel ¿sexo incluido? Qué menos.
Tal vez no sea la regla general, pero sí es una metáfora de cosas que suceden en nuestras sociedades de forma, llamémosla, estructural, es decir, que son el resultado de las estables relaciones sociales entre los poderosos y el resto, con algo, entre ambos, que está dispuesto a "servir y proteger" al tiempo que evita que el resto se mueva de su sitio y ponga en discusión esta jerarquía eterna e inamovible: la policía pública y privada. Si, por otro lado, se ve que el porcentaje de poderosos por herencia es significativo (aunque no siempre mayoritario), se puede entender que el resto o se resigna o piensa que, si hace trampas o tiene un golpe de suerte, podrá un día ocupar el puesto de poder, privilegio y prestigio. Porque prestigio no les falta. Y si hay excepciones, son manzanas podridas en un conjunto resplandeciente. El problema vuelve a ser cuántas manzanas podridas hay en la canasta. Pero tanto da. Saberlo no va a cambiar la estructura, eterna e inamovible, aunque cambien algunos miembros de algunos de sus niveles (o por ascenso o por descenso) y con independencia de cómo se llamen unos y otros. La idea sigue siendo la que Orwell, en su 1984, pone en boca del fundador de ingsoc, Emmanuel Goldstein, aunque con todas las salvedades que acabo de insinuar. Esto dice:
“Desde tiempo inmemorial, tal vez desde el Neolítico, el mundo está habitado por tres clases de seres humanos: los de Arriba, los del Medio y los de Abajo.
Los objetivos por estas tres clases son totalmente incompatibles entre sí. El de los de Arriba es no perder sus posiciones a ningún precio; el de los del Medio, cambiar de lugar con los de Arriba; y el de los de Abajo –si es que pueda decirse que tengan un objetivo, porque su eterna característica ha sido siempre la de sentirse tan desmoralizados por las adversidades como para no preocuparse, sino a ratos perdidos, de otra cosa que no sea el diario subsistir- es abolir toda diferencia de clases y crear una sociedad en la que todos los hombres sean iguales.
Durante prolongados períodos pareció como si los de Arriba se hubiesen afianzado definitivamente en el poder, pero al cabo llegaba un momento en que volvían a perderlo. En tales casos eran derrotados por los del Medio, quienes lograban la adhesión de los de Abajo al persuadir a éstos de que sus ideales eran de justicia y libertad, pero tan pronto se apoderaban los del Medio de las altas posiciones, volvían a relegar a los de Abajo a su condición de sometidos, pasando ellos a ser los del Arriba.
De las tres clases, sólo los de Abajo no lograron jamás, ver realizados sus ideales ni siquiera transitoriamente. En sus luchas por alcanzar el poder, los del Medio hicieron siempre suyos los postulados de libertad, justicia y fraternidad, mas ya el concepto de hermandad humana era, en este caso, negado no por quienes estaban en el poder, sino por aquellos que esperaban estarlo pronto. En épocas lejanas, los del Medio se habían alzado al conjuro de la igualdad, sólo para establecer un nuevo despotismo, una vez abatido el existente”.
Como entretenimiento de lunes de agosto, antes del martes y trece, aconsejo leer el texto que he citado al principio una vez leído el de Orwell y ver las semejanzas y diferencias. ¿Para qué? Para nada, para nada. Bueno, para disfrutar de los detalles. Y si le interesa la lucha de clases, la cita del multimillonario Warren Buffett:
“There’s class warfare, all right. But it’s my class, the rich class, that’s making war, and we’re winning.”
(Epílogo: si dispone de tiempo y tiene ganas, aconsejo leer este otro artículo sobre los toros en Mallorca. Evitará, así, la tentación de la simplicidad orwelliana)

domingo, 11 de agosto de 2019

Conocer es comparar

Interesante artículo de Acemoglu comparando el utopismo racionalista de Silicon Valley y la ya pasada planificación central. La realidad no es dócil.

Escepticismo, desconfianza

La duda del escéptico es metódica. Descartes iría en esa dirección haciendo el análisis y, eventualmente, la verificación su comportamiento habitual, cartesianismo que ahora se impone dada la proliferación de wasaps falsos, noticias falsas y reportajes falsos que pueblas en paisaje informativo. 
El desconfiado es más selectivo: duda de aquellas cuestiones cuya fuente le resulta sospechosa, cosa particularmente aconsejable ante versiones "oficiales" que parecen ocultar algo que es verdadero o hacer creer algo que es falso. 
Un caso reciente es el de Jeffrey Epstein, con un antecedente inmediato de muerte violenta y que ahora lo hace en forma de suicidio. ¿Suicidio, se preguntan?. El magnate era acusado de tráfico sexual con menores. Esclavizadas niñas de 14 años incluidas. Era amigo de otros magnates (el youtube con Trump es expresivo, pero no hay que exagerar). Estos compañeros de orgía podrían incluir miembros de familias reales europeas, así que el seguir destapando escándalos de ese tipo podría ser muy dañino para esos amigos. Por eso hay quien desconfía y cree (le costará probarlo) que no ha sido un suicidio sino un asesinato "patrocinado" por sus compañeros de tropelías. Le Monde y The Guardian hablan  de "aparente suicidio" en sus respectivos titulares.
Se puede desconfiar de la versión por ahora oficial. El escéptico tendrá sus dudas sobre estos desconfiados antes de lanzarse a aceptar una versión alternativa a la oficial. Lo que sí es cierto es que, al no haber juicio penal contra el millonario, las víctimas, ya no cuentan tanto excepto en el caso de una demanda civil: no pueden llevar al muerto ante un tribunal. Pero hasta eso puede someterse a duda. Total: suicidado, asesinado (a favor de quién) o incluso vivo).

sábado, 10 de agosto de 2019

Historia interminable

Así estaban en julio según The Economist

Obsérvese que de las tres salidas posibles, según este modo de ver, dos (referéndum y nuevas elecciones)  nos devuelven al punto de partida.
No tengo que irme muy lejos. El esquema español, mucho más sencillo, sí, puede llevar a nuevo gobierno o a nuevas elecciones en las que las dificultades para formar gobierno serían parecidas a las actuales con lo que... never ending story.
Pero las diferencias entre un caso y otro son enormes, comenzando por el sistema electoral (mayoritario uninominal y proporcional de lista). Y la fragmentación, claro, esa que hace preguntarse al The Economist si estas democracias no serán ingobernables.
Añádase Italia y sus dificultades para formar gobierno y la facilidad para romper coaliciones y agítese la mezcla "Unión" Europea de la que Johnson quiere sacar al Reino "Unido" (que se lo digan, en Escocia, a independentistas frente a Londres pero, al mismo tiempo, unionistas junto a Bruselas). 
¿Estabilidad? ¿Han dicho estabilidad?

Huevos y castañas

Es la frase que se utiliza para referirse a algo que no se puede comparar de lo distinto que es, no se parecen en nada. ¿Cierto? Pues hasta ahí no más. Puede encontrarse algo que sí permite la comparación. El peso, por ejemplo. O su nivel alimenticio. O el impacto que su producción tiene sobre el medio ambiente.
Vaya otro ejemplo, esta vez ya cuantitativo.
Se trata, en primer lugar, y que ocuparía el lugar de la castaña, el PIB, producto interno bruto, de los primeros países en tal variable, variable cada vez más discutida, pero que es la que hay. La lista completa aquí. Los datos van en millones de dólares.

Y ahora el huevo: la lista de los primeros bancos mundiales por sus activos en 2019 (en la fuente de donde los copio  -en castellano- viene también la lista de hace diez años que vale la pena comparar con esta). Las cifras vienen en millardos (miles de millones)

La cuestión no está en las diferencias de entidades: relativamente democráticas (sin exagerar) unas con su sufragio universal, cargos electos y reglas para el cambio en el poder, todo basado en la soberanía nacional, y burocráticas las otras, mucho más piramidales en las que es difícil hablar de la soberanía de la junta de accionistas y donde los consejos de administración tienen bastante más poder que un consejo de ministros aunque no sea más que por su respectivo ámbito de actuación.
Pero una observación de entrada, el origen de esos bancos, nada que ver con lo que había hace diez años (menos China, varios europeos presentes). Son cosas distintas, pero se puede comparar el tamaño y encontrar que estos bancos (transnacionales) presentan cifras superiores a todos los países que no aparecen en mi recorte. Los activos de cada uno son superiores al PIB de la super-mayoría de países en el mundo. 
No hay que apresurarse a sacar conclusiones. Pero, comparando la lista actual de los bancos con la de los años pasados, no se puede evitar un pontificio sic transit gloria mundi: no deben de ser tan divinos, sino que son humanos, demasiado humanos, como se ve con algunas de las espectaculares caídas y los no menos espectaculares ascensos.
Sin embargo, la comparación pone en perspectiva a unos y otros. Obsérvese que he comparado activos (assets) con PIB y no con presupuestos generales del Estado en cuyo caso la distancia sería todavía mayor. Es decir, que el dinero que maneja un jefe de Estado es mucho (en muchos casos, muchísimo) menor que el que maneja un CEO bancario desde su Comité Central. Y cierto que los gobiernos pueden poner trabas a los bancos, pero, con esas distancias económicas, no tienen más remedio que jugar al son que estos les toquen y, por supuesto, correr servilmente a socorrerles (eso sí: en aras del interés general) cuando, encima, los bancos han gestionado mal su propio poder.

viernes, 9 de agosto de 2019

Mapa a escala 1:1

Es, evidentemente, imposible. Sería un mapa idéntico a la realidad física que pretende representar. En ese mapa, esta pantalla tendría exactamente la misma dimensión que la pantalla que tengo delante. Una locura, claro.
Pero lo mismo sucede con la realidad social o la realidad política: que es imposible reproducirla con exactitud del mapa a escala 1:1. Hay que simplificar, elegir, decidir, excluir. 
Pongamos el "caso vasco" en España (no en Francia, por cierto). De la infinidad de datos se pueden elegir unos como estos que ya comienzan con el etiquetado de "presos políticos" para los de ETA. Faltan cosas, evidentísimamente. Pero también faltan en las versiones de C's y PP sobre Bildu. En ambos casos, la selección no es inocente: se trata de arrimar el ascua a la propia sardina. Porque, sí, se puede seleccionar en función de lo que uno quiere terminar con un "que es lo que queríamos demostrar". Y se demuestra seleccionando del mapa aquellos detalles que más convienen.
Hasta ahí no habría mucho problema (es un decir). Bastaría ver si los detalles elegidos coinciden con la realidad. Pero entonces aparece la cuestión de la realidad que, muchas veces, es más la "etiqueta" que la "cosa": políticos presos para unos, presos políticos para otros. Como en Cataluña. La "cosa" es que determinados políticos están presos en la cárcel. La etiqueta es dónde ponemos el "políticos", si antes de "presos" o después. Los datos que llevarían a una u otra de las etiquetas se seleccionan como he dicho: arrimando el ascua a la propia sardina. Por ejemplo, con argumentos sobre legalidad y legitimidad.
Y, finalmente, está otro problemilla: que, a veces, se dan como "datos" lo que son "juicios de valor" indemostrables (a lo más, compartibles con los conmilitones). Adjetivos, adverbios, etiquetas.
Todo ello suponiendo  que los datos sean ciertos y no hayan sido inventados o manipulados ad usum delphini. Truco, por cierto, frecuente en wasaps que llegan de vez en cuando y que terminan con un "pásalo".
Pobre Kant, con su "phenomenon" y su "noumenon". La "cosa" existe. Claro que existe, pero siempre compleja por lo que, para conocerla, hay que simplificar evitando el riesgo de caer en el simplismo. Pero también sin quedarse en una paralizante "complexité de la complexité". No nos engañemos. Y si lo hacemos, pues qué le vamos a hacer.

jueves, 8 de agosto de 2019

Consejos bienintencionados

Que la policía vasca edite unos consejos para que las mujeres eviten las ocasiones de ser violadas tiene puntos en común con los consejos que Amnistía Internacional da a los visitantes en los Estados Unidos para evitar las ocasiones de ser tiroteados. Son, como se ve, mensajes de prevención que no incluyen referencias a los causantes de tales barbaridades y eso puede tener una doble lectura. 
Por un lado, y como dirán desde las asociaciones feministas para el primer caso, parecen hacer recaer la responsabilidad de la violación en la mujer. Llueve sobre mojado. Ha habido más de un juez y alguna jueza que han ido por esa línea argumental en un juicio real. Pero no se me ocurre que tipo de "consejos" se podrían haber editado sobre los violadores para evitar su desmán. Otra cosa es que se haga énfasis en la educación, la prevención y unas leyes más adaptadas a la realidad actual, física e ideológica. Recuérdense los problemas que hubo con la primera sentencia en el caso "Manada" que, por cierto, dio nombre a las posteriores violaciones en grupo en España. La última, ayer, en Benidorm, Alicante, "presuntamente" cinco franceses contra una noruega que, evidentemente, no aplicó los consejos de la policía vasca, lo cual no la hace responsable, pero llama la atención.
Por otro lado, si siguiéramos el mismo argumento, el segundo caso podría usarse para hacer recaer la responsabilidad de la carnicería en los asesinados, aunque tampoco veo qué "consejos" policiales se les puede dar a los atacantes. Pero ahí se ve con claridad que en ese caso no es tan fácil. Sean "lobos solitarios", sean "manadas" (de otro tipo, pero manadas asesinas), es a los asesinos a los que hay que responsabilizar y perseguir planteando cuestiones de educación, prevención y leyes adaptadas a la nueva situación de la proliferación de armas. Lo de las armas es una gran diferencia. Como ya dijo Reagan y viene a repetir Trump: las armas no matan, matan los que las usan, así que el problema no son las armas sino...pues sí, los que las usan. ¿Quiero eso decir que no hay que dar consejos a los que participan en actos públicos en los que tales salvajadas pueden producirse -y de hecho se están produciendo-? ¿Nada sobre la venta de armas patrocinada por la ARF que tan buenos dólares dona a diversos parlamentarios?.
Volvamos a la policía vasca. Si editaran unos consejos para evitar ser robado (dónde llevar lo que uno tenga de valor, qué lugares frecuentar, qué atención prestar a los que le rodean en el metro o el autobús y cosas parecidas) nadie pensaría que están cargando a los robados con lo que han hecho los ladrones. No creo que fuera así: simplemente, junto a su trabajo de vigilar y detener -servir y proteger, según la serie en la televisión española-, hacen un trabajo de defender a la posible víctima del robo sin que eso suponga legitimar al ladrón o distraer la atención sobre los motivos que este tiene para cometer tal delito (su ideología, su condición social, sus necesidades, sus hábitos).
Las frecuentes "manadas" en estos últimos meses en España (en Bilbao, dos en pocos días) tienen, pues, elementos en común con los frecuentes asesinatos en masa en los Estados Unidos. Pero poco se consigue, si lo que realmente se quiere es reducir su número y, en el mejor de los casos, hacerlos desaparecer, si se los ideologiza, convirtiéndolos en una pieza de la propia ideología, sea la dominante o la del propio partido. Análisis concretos de situaciones concretas mostrarían que la prevención afecta a victimarios, pero también, aunque sea en menor medida pero más a mano, a las víctimas. Eso no quita nada al resto de actividades policiales al respecto.
(Añadido: no hay un perfil único de violador. Así, no hay base para atribuirlo solo a "menas" (menores extranjeros no acompañados) o solo a magrebíes, aunque haberlos haylos. Los de Benidorm han sido, presuntamente, cinco franceses de Francia violando a una turista noruega y, una vez más, con contactos previos por las redes sociales. Sí parece que los asesinos en masa estadounidenses tienden a coincidir en algunas características)

miércoles, 7 de agosto de 2019

Policías

Vi ayer en varias televisiones españolas dos casos que me impresionaron por su diferencia. En uno, policías privados, en Cataluña, golpeaban con saña a un par de personas que habían intentado entrar ilegalmente en una discoteca. Eran varios los atacantes y se unían contra cada uno de los dos atacados. En el otro, un policía llevaba, casi con deferencia, al que acababa de matar a tiros a varias personas en los Estados Unidos. ¿Qué tenían en común? La cuestión de la "raza".
En el primer caso, uno de los que había intentado "colarse" era, como dijo el otro, "de color", es decir, negro y, a lo que parece, habían intentado entrar saltando la tapia porque éste había sido rechazado en la puerta tal vez por motivos racistas.
El segundo caso, el asesino no era negro, sino, encima, "blanco supremacista". Y lo que me llamaba la atención es el trato respetuoso que le daba un policía, grupo particularmente aquejado por episodios de racismo

martes, 6 de agosto de 2019

Guardianes

Los guardianes de la revolución tienen un enemigo en común con los guardianes de la (futura) república: los guardianes de la mayoría, es decir, los demócratas.

domingo, 4 de agosto de 2019

Afinidades electivas

Un grupo de magrebíes comete la salvajada de violar a una joven en Bilbao. Seguro que produce comentarios de tipo xenófobo contra los "moros". "magrebíes", "inmigrantes".
Un "joven blanco de 21 años" asesina a 20 personas y hiere a 26, algunos en estado crítico en El Paso. Impensable que en este caso se utilice un hecho aislado para generalizar contra los "blancos" y eso que, en lo que va de año, ya ha habido varios casos parecidos, algunos con motivaciones xenófobas como podría haber habido en El Paso contra los "latinos", inmigrantes "por supuesto".
Argumentar con un caso, más o menos aislado pero, de todas maneras, minoritario, solo refleja la intención del que argumenta, no precisamente respetuosa con la "rugosa realidad". Ni todos los magrebíes son violadores ni todos los blancos estadounidenses son asesinos. No todos los violadores en masa son inmigrantes ni todos los asesinos en masa son supremacistas Obvio, ¿no? Pues parece que no.
De todas formas, cuidado con la comparación. Son cosas diferentes la violación "en manada", por definición, en grupo, por un lado y, por otro, los "delitos de odio" cometidos por una sola persona aunque, por lo general, si son tales delitos, suelen tener un grupo de referencia detrás. Eso sí: ambos forman parte de una serie incluso en la misma ciudad. Para los Estados Unidos, esta matanza en Texas va detrás de la de Ohío y delante de la de Virginia.

sábado, 3 de agosto de 2019

Consejos veraniegos

De lo que no se puede hablar, mejor callarse (Wittgenstein)
Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para aprender a callar (Ernest Hemingway)
Si no tienes nada que decir, cállate. Los demás pensarán que eres tonto. Pero es que, si hablas, se darán cuenta de que efectivamente lo eres (proverbio chino, creo, aunque atribuido a Lincoln suene: Es mejor estar callado y ser considerado un tonto, que hablar y despejar todas las dudas).
Oscurezcámoslo (Eugenio d'Ors) [nota: vicio de origen]

viernes, 2 de agosto de 2019

Complejidad de la complejidad

Muy recomendable artículo de Daniel Roselló, muy documentado, sobre las divisiones internas en el Estado de Israel a partir de las sucesivas oleadas de inmigraciones. Presencia del racismo, diferencias sociales, reflejos políticos en una zona que se describe así:
En esta compleja región se entrecruzan conflictos entre kurdos, árabes y turcos, el pulso entre chiíes y suníes, la geopolítica del petróleo y la pugna por los recursos hídricos, las agendas personales de los regímenes regionales y el intervencionismo de las grandes potencias, todo ello en un área geográfica en la que escasea la democracia y sobra la venta de armas.
Excelente antídoto contra la enfermedad del simplismo militante. 

jueves, 1 de agosto de 2019

Democracias al gusto (deconstrucción)

Encuentro en mis periódicos diferentes definiciones de lo que puede ser la democracia.
La más sencilla consiste en decir que es un sistema para tomar decisiones que afectan a un determinado colectivo. Y la más pretenciosa es la que dice que de lo que se trata es de encontrar la Verdad, cosa absurda viendo  cuántas veces las mayorías han defendido el Error o la Falsedad (contra el heliocentrismo de Galileo o a favor de una religión única para el Estado confesional -suponiendo que no todas las religiones son verdaderas, algunos estados confesionales han tenido que estar basándose en religiones falsas-). Aceptable que la democracia (todavía sin definir) encarna determinados valores, como se dirá a continuación, pero los valores no son verdaderos o falsos: son compartidos, idiosincráticos o contrarios.
La primera definición, la de tomar decisiones, viene con muchas variantes, sobre todo cuando se toman en consideración los medios para dicha toma.
La más habitual es la regla de la mayoría. La decisión se toma según  exprese la mayoría de afectados. Y de nuevo subdivisiones según quiénes lo expresen (directamente o mediante representantes elegidos de diversas maneras) y cómo lo expresen (con cheque en blanco a los representantes, en asambleas abiertas, con respuesta concreta a preguntas concretas -referéndum, por ejemplo-).
La llamada democracia liberal, con sus subdivisiones, claro, es fácil de identificar: voto universal (mujeres incluidas), propuestas encarnadas en partidos competitivos, información abundante, recuento sin trampas, imperio de la ley, separación de poderes etc.
Pero ahora aparecen otras democracias, advirtiendo que las fronteras entre ellas y entre estas y las anteriores suele ser bastante borrosa. Vayan los tipos ideales, que ya vendrán los análisis concretos de situaciones concretas.
Tenemos las que fueron llamadas democracias populares (ahora vienen con otros nombres y la realidad cubana o venezolana se acerca a esta definición). Por lo general, comienzan con una revolución (un "quítate tú que me pongo yo" por diversos motivos) por parte de un grupo que se define como representante de una parte de la sociedad (campesinos, obreros, parias de la Tierra) que cree tener derecho para imponer sus decisiones al resto. Las democracias liberales tienen su dosis de violencia aunque no sea más que violencia cultural y, sí, violencia estructural. Las populares también. Generalmente algo más vistosa y noticiable (procesos, purgas, exilios, ejecuciones). Suele haber, eso sí, elecciones: lista única del partido único, exclusión de disidentes, pero inalterable núcleo duro del poder central donde lo que sí hay son luchas internas no precisamente basadas en el voto.
También hubo democracias orgánicas (que ahora ya no se llamarán así). Se trata de un acceso al poder mediante métodos diversos (desde elecciones liberales a golpe de estado), pero, ya en el poder, y sabiéndose representantes del pueblo o de la gente en general (con menos referencias a grupos concretos como los anteriores) saben que poseen el monopolio de la Verdad de la que derivan sus decisiones sin necesidad de consultar a la gente, pueblo o nación. Pueden mantener formalidades electorales liberales, pero aderezadas con prácticas que "orientan" el voto de los que no han visto la Luz y todavía andan en las Tinieblas del Error.
Me resisto a usar el término "fascista" y, mucho más, el "nazi". Se refieren a situaciones y prácticas del pasado que no acaban de encajar con las del presente y, por lo general, son un insulto político más que un instrumento que permita el consabido análisis concreto de situaciones concretas. 
La prueba del algodón se puede hacer analizando sus liderazgos. Son los tres tipos de autoridad (Max Weber): tradicional (el que manda lo hace siguiendo las huellas de su antecesor haciendo lo que siempre se ha hecho), racional-legal (el imperio de la ley no tradicional sino producida por cuerpos independientes del poder ejecutivo, sea el legislativo o incluso el judicial) y carismática (Hugo Chávez para entendernos, pero no Nicolás Maduro).
La proliferación de carismáticos como Trump, Bolsonaro, Salvini, Orban, Erdogan, Modi, Duterte por poner distintos continentes (América, Europa, Asia) hace que arrecie la tentación a hablar de riesgo de "fascismo". Tal vez. Pero la "rugosa realidad" no se deja encasillar tan fácilmente. Dónde clasificar a Xi, AMLO, Evo o Putin no me resulta fácil.
Sí creo que populismos y nacionalismos no van, precisamente, en la línea de la primera definición que he presentado. Afortunadamente, la Historia no se repite ni en comedia ni en tragedia. Si se repitiera, la teníamos clara.