miércoles, 31 de julio de 2019

Átomos Sin Fronteras

Este mapa es bastante expresivo. Está tomado de los Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America

Indica lo poco respetuosos que son los elementos radioactivos respecto a las fronteras "nacionales". No hay pasaporte que valga. Por lo menos ante estas emisiones de 2017 producidas en los Urales, probablemente en la central nuclear de Mayak.
Pero lo mismo sucede con los programas de meteorología: que muestran, en el caso español, un evidente respeto por las fronteras entre comunidades autónomas como si los vientos siguieran, con todo entusiasmo, las fronteras entre las dichas comunidades. A cada cosa su uso. Para átomos y meteorología, mejor olvidar las fronteras políticas y administrativas. 

martes, 30 de julio de 2019

Si usted lo dice...

Dicen esto:
El cambio climático sigue siendo una amenaza que se cierne sobre la salud y los medios de subsistencia en muchos países, y también sobre la actividad económica mundial. En algunos países, las estrategias de mitigación mediante políticas internas no están logrando concitar un amplio apoyo de la sociedad. Paralelamente, la cooperación internacional se diluye debido a que no están participando países clave.
Amenaza a la economía mundial, débil apoyo electoral a las políticas contra el mismo y ausencia de tales políticas en países clave, es decir, particularmente implicados en la producción de factores que llevan al tal cambio climático. 
Como ya se sabe que ese discurso, como dicen los negacionistas, es de los ecologistas y asimilados, no vendrá mal saber que es del Fondo Monetario Internacional, que no es institución bolivariana o comunista precisamente, en su Perspectivas de la Economía Mundial que se acaba de publicar.
(Añadido el 2 de agosto: atacando en plan negacionista a Greta Thunberg y sus propuestas medioambientales hasta llegar a términos personales)

lunes, 29 de julio de 2019

Huella en el Planeta

El Global Footprint Network calcula cada año el uso que los humanos hacen del Planeta y el tiempo que requiere regenerarlo. Por lo visto, tal y como se ve en el gráfico, cada año los humanos agotan antes la capacidad de esa regeneración. Estamos usando 1,75 más veces de lo que el Planeta podría regenerarse. Se puede discutir la metodología utilizada para esta última conclusión, pero es la misma que vienen utilizando año tras año. Es decir, que si el nivel puede discutirse, ya no es tan fácil discutir la evolución de dicho nivel. No vamos bien.
De nuevo: tal vez los niveles sean problemáticos, pero las diferencias entre países lo son menos. Ahí están los "países" que serían necesarios para cubrir las necesidades de sus habitantes en estos ejemplos (en la última línea, el Planeta como un todo):
Como se ve, el tamaño no importa: son las prácticas lo que cuenta.

domingo, 28 de julio de 2019

Nuevos estados que no son estados

He dedicado un par de posts al asunto de la libra, la criptomoneda que Facebook amagaba con lanzar y que ahora parece estar en suspenso. Me preguntaba, en "La nación de la libra", por el significado que podía tener tan propósito para la idea de Estado: si la libra no podía funcionar porque no tenía un Estado detrás o, más bien, la libra podría funcionar ya que Facebook ya tenía casi todos los componentes de un Estado excepto, obviamente, la territorialidad, y la libra le añadía uno más. Más adelante, volvía sobre el tema preguntando si la libra debilitaría a los Estados oficialmente existentes, sobre todo si se ampliaba el tema y se veía como parte de un proceso en el que determinadas empresas, con cifras de ventas superiores a muchos PIB del mundo, van sustituyendo al Estado. Claro que hay diferencias entre la libra y el bitcoin, pero también la hay entre Facebook y Coca-Cola.
Hoy encuentro un artículo cuyo resumen es el siguiente:
Los gigantes tecnológicos, al margen de todo control social, están acumulando demasiado poder sobre nuestras economías, nuestras democracias y nuestras mentes
Son conglomerados demasiado grandes que utilizan prácticas anticompetitivas para ampliar su mercado, generan deliberadamente adicción y se lucran erosionando la privacidad de los usuarios
Resultan ser también un eficaz vehículo de campañas deliberadas de desinformación y de contenidos socialmente indeseables: xenófobos, racistas, antidemocráticos, de odio...
Primer punto: el poder incluso sobre los Estados aunque las peleas sobre su tributación no dejen de dar sorpresas, gracias al aporte verbal del presidente de los Estados Unidos que quiere que esos gigantes tributen solo en ese país. Una buena matización a las exageraciones posibles: algunos Estados todavía existen. Si el sistema de estos "gigantes" es democrático, eso ya es otro tema. Pero si estos "gigantes" mantienen el poder que dicen que tienen, su semejanza con un estado no-territorial es chocante (se habla aquí de los "Estados Unidos de Amazon"). Eso sí, poco democrático. Se vota consumiendo. Y con un nuevo "sistema internacional" competitivo entre empresas (Huawei, LG, Samsung, por ejemplo, cada una asociada de alguna manera con un Estado)
Segundo punto: nada que ver con la visión beatífica del mercado (infinitos ofertantes, infinitos demandantes, todos con información completa y con libertad de decisión). La anti-competencia es la regla y más si es mediante cierre de aduanas. Y la esclavitud del consumidor, también. Olvídese lo de "una persona, un voto" y voto libre.
Tercer punto: son un medio, como un martillo que puede servir para clavar un clavo o para cometer un asesinato, es decir, que el problema no es el martillo. Pero el uso (que es lo que cuenta) de estas Empresas-Estado no necesariamente es el de una benévola y caritativa ONG. El que juega con fuego... 
Olvidemos, en todo caso, el 1984. La cosa es más complicada y paradójica.

sábado, 27 de julio de 2019

Los nuevos políticos

En paralelo al nuevo capitalismo. El artículo que recomiendo vivamente hace una lista de los más visibles:  Boris Johnson, Nigel Farage, Donald Trump, Narendra Modi, Jair Bolsonaro, Scott Morrison, Rodrigo Duterte, Matteo Salvini, Recep Tayyip Erdoğan, Viktor Orbán, añadiendo que la lista es incompleta y que se le pueden sumar líderes no tan fuertes (y que podrían llegar a serlo). Pero es, dice, el capitalismo el que está cambiando y estos nacionalistas responden a las necesidades de la nueva oligarquía a escala mundial por muy nacionalistas que se pronuncien. Y por muy nacionalistas que se proclamen estos líderes, sus efectos van en la línea de lo que Steve Bannon llama "deconstrucción del Estado administrativo". Nacionalismo mientras se debilita al Estado, que es el objetivo, y a lo que espectáculos políticos varios contribuyen deslegitimándolo en la medida en que deslegitima a su clase política a lo que contribuye lo que para algunos son sus "payasadas". Mientras la "cleptocracia" (gobierno de ladrones) se afianza, el discurso trata de los "verdaderos" enemigos de la nación cuya identidad es ensalzada. Por lo que veo, esta última frase puede aplicarse a muchos nacionalismos estatales (estados a la búsqueda de su nación perdida, a ser posible homogénea en lo racial, lingüístico y religioso), pero también a más de un nacionalismo sub-estatal (naciones a la búsqueda de su estado perdido, que también será idealmente homogéneo incluso en sus clases sociales ya que no habrá ricos y pobres sino que todos serán uno en Cristo Jesús, como dice el Nuevo Testamento). Eso sí, sin llegar a Gálatas 3:28 ("No hay aquí judío, ni griego; no hay siervo, ni libre; no hay macho, ni hembra: porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús"), porque "nuestra" identidad -judío, griego- sigue siendo prioritaria en el lenguaje político distractivo aunque la práctica política vaya en otra dirección.
El artículo termina con una frase alejada de la "tesis XI": si se quiere cambiar esa situación (y eso pasa por reconstruir la democracia), es preciso antes entenderla. De momento, lo que constato desde mi pantalla es que sigue la campaña contra la democracia. Nada de mejorarla (no hay nada perfecto) que sería lo sensato, sino sustituirla por los nuevos políticos autóctonos, nacionalistas y vistosos. Al fin y al cabo, si el problema es mundial (el capitalismo de desastre), los efectos se tendrían que poder ver desde cada localidad donde, obviamente, se pensaría que es única e irrepetible, es decir, nacionalista.

viernes, 26 de julio de 2019

Sospechas

La lógica del artículo me parece aceptable: las ocurrencias de Trump con sus tuits no son una diversión, sino parte de un plan. Me quedo con esa posibilidad aunque el vocabulario sea de los que rechazo: fascista en este caso, facha en otro, progre en el de más allá hacen que pierda interés por su contenido. Pero me quedo con esa lógica cuando me llega un mismo texto burlándose (con razón en mi opinión) de la clase política española, pero me llega a través de tres canales diferentes y, encima, ya me había llegado referido a otro contexto.
Creo que, sin darnos cuenta, acabamos formando parte de planes que nos superan. No necesariamente el plan de Trump ("fascista" dice el texto que cito), pero sí el del descrédito sistemático y ganado a pulso de la clase política en general que parece estar pidiendo a grito un "que se vayan todos", que recordarán en Argentina, pero que puede llevar a lo que me explicaban en mi infancia, a saber, que la participación política se hace a través de la familia, el municipio y los sindicatos (verticales, por supuesto, nada de sindicatos de clase). Era el eslogan franquista que llega al extremo del consejo a su ministro que se atribuye a Francisco Franco ya dictador: "Tú, como yo, a trabajar y a no meterse en política".
Un doble peligro, pues, en mi incipiente paranoia (con perdón): una clase política de mala calidad busques por donde busques (ejemplos chocantes en los cinco continentes, aunque, como siempre, con honrosas excepciones) y una campaña de subrayado de tal calidad acompañado de tuits ridiculizantes. Como dice un comentario al texto recibido en uno de los chats: "no les vamos a votar" (a todos ellos, se entiende). Formamos parte todos del mismo problema: el rechazo a la clase política (lo que, en las Españas y antes de pertenecer a ella, algunos llamaban "la casta") por un lado y una clase política rechazable, rechazo ganado a pulso, pero del que no se excluye la manipulación para hacerla todavía más rechazable. Pero antes de ese fenómeno que, como digo, me trae recuerdos de la infancia, habría que entender la situación. Pero entender y razonar parece fuera de la agenda: filias, fobias, sentimientos, entusiasmos, egos hinchados, maquiavelismos evidentes, eso sí. Los conspiranoides podrán añadir una pregunta sobre si son hechos espontáneos o son fomentados o son exagerados o son ¿falsos?

jueves, 25 de julio de 2019

Nacionalismo conservador

"La Tierra es un solo país y la Humanidad sus ciudadanos" es frase de  Bahá'u'lláh, fundador de la Fe Bahá'í. Otros dirían que "la Tierra es un solo mercado y la humanidad son sus participantes (vendedores y compradores)". Son deseos, no realidades: frente a este cosmopolitismo, los Estados existen y los mercados regionales y locales también. Pero ambos se encuadran en una tradición que, desde los estoicos en la vieja Grecia a los renacentistas europeos del XV-XVI, han defendido el ideal cosmopolita y tentado estoy de incluir los ideales internacionalistas de los sucesivos movimientos obreros (anarquistas, comunistas, socialistas) y sucesivas internacionales políticas de distinto signo, sin que sea patrimonio de las izquierdas. Buenos deseos, pero escasas realizaciones. Incluso podría ser que la llamada "globalización" se esté reduciendo. "Slowbalisation" la llama The Economist.
En ese contexto, me ha interesado este artículo del New Yorker informando sobre la Conferencia Nacional Conservadora llevada a cabo en Washington la semana pasada. En ella, en vocabulario anti-elitista propio de los llamados populistas, se habló contra los que proclaman la "importance of global integration and the danger of national loyalties; the priority of social change over tradition, career over community". La revista, mostrando pocas simpatías hacia el tal Congreso, titula como lo he hecho yo para este post: "nacionalismo conservador". 
Interesante momento contradictorio: las multi- y trans-nacionales tienen que ser globalistas, pero necesitan a los Estados para mantener el orden a escala local, cosa que, por lo visto, a escala mundial es algo imposible. Y los Estados, ahora, en pleno auge de la importancia de la cultura, necesitan de lealtades, tradiciones y actitudes comunitarias. Nada de cosmopolitismo o internacionalismo. Eso queda para las finanzas y algunos grandes mercados mundiales. El resto, para que esto sea viable, necesita de los nacionalismos estatales con el riesgo de que el interés por el nacionalismo como ideología (o como religión: my country right or wrong) se trasmita a entidades sub-estatales. Podemos hacer nacionalismo británico con el Brexit, pero a costa de fomentar el nacionalismo escocés y hasta el galés si me apuran. Pero también viceversa: la promoción del nacionalismo catalán con el Catalexit es a costa de reforzar el nacionalismo español. 
Pero véase quién gana y quién pierde a fin de cuentas, considerando que se trata de una convergencia de factores culturales y económicos.
The Economisten la edición en papel del 6-12 de este mes, comenzaba su "briefing" sobre el conservadurismo con una entradilla que no aparece en su edición digital: "Reactionary nationalism is a challenge to liberalism. It is even more threatening to conservatism".
No me queda claro si el globalismo es conservador/reaccionario o los conservadores están en contra del mismo, o si es de izquierdas/progresista o los progresistas, por ejemplo en versión nacionalista de izquierdas, están en contra del mismo. Lo que ya me lía mucho es lo de nacionalismo reaccionario.
Eso sí: entiendo que Unamuno iniciara su Del sentimiento trágico de la vida con una cita cosmopolit, Homo sum, humani nihil a me alienum puto, aunque probablemente el origen de la cita no era precisamente cosmopolita. Pero no parece la dominante ni en unos ni en otros ni (por evitar la dicotomía) en los de más allá. Igual es que esas palabritas (nacionalismo, globalismo) son polisémicas y cada cual las usa como mejor le viene.

miércoles, 24 de julio de 2019

Remesas e inversión

Encuentro en un boletín del Banco Mundial este gráfico que compara las remesas de emigrantes, la inversión extranjera directa y la ayuda oficial al desarrollo 
No es momento ahora de discutir si esa ayuda es ayuda o si es deseable o si tiene alternativas, pero sí de levantar acta de lo sucedido en los últimos cinco años, según reproduce el Banco. Esos países han visto reducido su papel de destinatarios de la inversión extranjera (mientras, eso sí, se estabilizaba la ayuda al desarrollo) y las remesas de emigrantes han ocupado su lugar (cuidado, de todos modos, con los datos de 2018 y 2019). 

Brexit y Catalexit

Son muy, pero que muy diferentes situaciones, incluso tal vez sus dirigentes lo son, pero tienen elementos comparables que permiten entender mejor a uno viendo los problemas del otro. Este es un buen ejemplo: los cuatro escenarios que se desarrollan en The Guardian cuya edición digital me acaba de llegar. Su autor o autores plantean las posibilidades en aquel lío de ahora a octubre y después de octubre. Muy complicado para quien no está al tanto de los detalles de la política local y más todavía cuando los escenarios son básicamente políticos y no hay muchas referencias a lo que podría pasar después con Wall Street, la libra esterlina, las importaciones, los inmigrantes (no pido que hablen de mi sobrina: me basta con que citen la cuestión), la situación irlandesa con su frontera entre las dos Irlandas o las reacciones de los nacionalistas de Escocia ante las decisiones de Londres, es decir, del nuevo primer ministro y su gabinete. Comprensible que su impacto en la economía mundial no esté entre sus ocupaciones: lo que importa en lo local. No espero que lleguen a la broma del New Yorker, hablando de la Reina del Reino Unido pidiendo la residencia en Canadá a partir de Octubre (mantengo la mayúscula: se lo merece), pero sí me gustaría encontrar algo más de temas en el cesto de los escenarios, sobre todo en lo que se refiere a "después de octubre". 
Un asunto muy enrevesado que permite la típica y habitual reacción humana: simplificar hasta el simplismo y sustituir el "análisis concreto de situaciones concretas" por sentimientos, entusiasmos y fobias. Y algún brillante youtube en cualquiera de las muchas direcciones (no solo dos) que tiene el asunto. Eso sí, los cuatro escenarios son un buen antídoto.
N.B.: el asunto de Cataluña estuvo ausente, el lunes pasado, del discurso del actual presidente en funciones del gobierno central español en su (por ahora frustrada) investidura (no se trata del único buen ejemplo de país irresponsable, pero casi). Igual es demasiado complicado o igual es que tiene una solución provisional o algún simplismo por parte de los varios implicados como decisorios en el asunto. En un caso y otro, la incertidumbre política no es buena. Que se lo digan al Brexit.

martes, 23 de julio de 2019

Guías turísticos

La historia de Le Monde sobre la "botella", me ha hecho recordar mi experiencia en Cuba a poco tiempo del "periodo especial". Mis colegas esperaban a estar dentro del coche para decir lo que pensaban, cosa que nunca hacían paseando por La Habana Vieja o en los cubículos del departamento universitario en el que yo me encontraba. Por cierto, los tales despachitos tenían paredes que no llegaban al techo, cosa que permitía escuchar lo que se decía en los contiguos. Y ahí fue lo contrario: escuché, sin que ellas lo supieran, la regañina de la "comisaria política" a uno de los colegas por "no defender suficientemente la Revolución".
A los pocos meses, en el Yorkshire inglés, coincidí en una fiesta de amigos con un colega que también había estado en Cuba por aquellos mismos tiempos, invitado por el Partido. La conversación debería haber sido grabada: parecía que habíamos estado en dos países diferentes ya que a él el Partido se había encargado de presentarle lo bueno (que haberlo, haylo) y yo me había encontrado escuchando lo que mis amigos querían contarme dentro del coche antes de llegar a un punto de destino en el que podía ver cosas no tan positivas como el británico.
He asistido hace poco a una conversación entre dos amigos en un contexto más relajado que una fiesta británica. Uno acababa de llegar de la China, a donde había ido un par se semanas invitado por una transnacional interesada en hacer negocios con la empresa que dirige mi amigo. El otro había estado, como yo en Cuba, metido en el mundo universitario y con posibilidades de pasear sin "guía oficial". La cosa no llegaba a la situación inglesa, pero se parecía mucho. Mi amigo empresario, cierto que había visto las bondades del sistema, pero, inteligente, había percibido pequeños detalles que no encajaban con tan espléndida descripción. Mi otro amigo, en la universidad, por ejemplo había visto los barrios que el anterior no había visto, aunque sospechaba de su existencia y tenía una visión del Partido algo diferente de la que le habían explicado al empresario. Exagerando: dos "Chinas".
Es lo malo que pueden tener algunos interesados "guías turísticos".
Y un dato a retener

Véase Bolivia y, ya puestos, Venezuela y el Ecuador.

lunes, 22 de julio de 2019

Brexit duro

Mañana, probablemente, se votará, en las Españas, la investidura de Pedro Sánchez, PSOE. Resultado probable: fracaso y vuelta a empezar, pero todavía sin decisión de nuevas elecciones generales. Mañana, también, se conocerán los resultados de las votaciones, dentro del Partido Conservador británico, sobre Boris Johnson. Parece que esto último tiene mayor trascendencia de aquello, local. Porque lo que está en juego es un Brexit negociado (von der Leyen parece más abierta a ello que su antecesor, ya cansado) o un Brexit duro que no solo tendría consecuencias muy visibles para el Reino (no tan) Unido (Escocia por un lado e Irlanda del Norte por otro), sino para la Unión Europea, debilitada en la línea que prefieren Trump y Putin y no le acaba de convencer a Xi. Poco unida también.
En ese contexto, es interesante este artículo en La Vanguardia de hoy sobre Johnson y sus proyectos, cosa que, además, puede resultar sugestivo leerlo pensando en la posibilidad de Catalexit duro, sin ningún tipo de negociación ni con Madrid ni con Bruselas. Para los racionalistas, ambos casos parecen poco racionales, demasiado aventureros, excesivamente motivado por pasiones y fobias y no por "análisis concretos de situaciones concretas". El artículo lo afronta de manera creíble. El Catalexit, guste o no, planeará en el ritual de hoy y mañana en el Congreso de los Diputados en Madrid. Alguna racionalidad medios-fines sí que se detecta aunque los fines no sean aceptados por todos los implicados (incluso del mismo partido). Pero demasiadas pasiones y fobias como para que los economistas racionalistas apliquen uno de sus modelos econométricos. Epidemia, pues.

Nacionalidad

Judío, ruso, estadounidense, el autor repasa tres momentos históricos de rechazo de los judíos: en la Alemania pre- y nazi (detalles sobre Stuttgart), en su Rusia natal y, generalizando a los "diferentes", es decir "no-blancos", a los Estados Unidos de Trump. Por supuesto que son casos diferentes, pero llaman la atención sus elementos comunes: "que se vayan" y que no existan aquí. Y, claro, que no tengan la nacionalidad sea cual sea la ley que la define (ius sanguinis, ius soli).
Me resulta sugestivo este trato porque me hace pensar en un youtube que recibí en uno de los grupos de wasap en que participo (antiguos compañeros en diversas etapas de mi vida). El dicho mensaje comenzaba con un texto sobre los inmigrantes que vienen a Europa buscando labrarse un futuro. Inmediatamente iba un video en el que un negro destrozaba violentamente varios coches alemanes (no actuales, me parece), demostrando, implícitamente, la falsedad del texto previo: los que vienen son unos salvajes.
Demostrar implícitamente es un medio muy eficaz porque el que recibe la "demostración" no se da cuenta, por ejemplo, que argumentar con un solo caso es un truco. Ha habido otros vándalos (arios incluso) que han cometido tropelías semejantes. En todo caso, no todos los negros vienen a nuestras tierras a romper coches (o, como se ha dicho, a "vender droga a nuestros niños"). Pero lo que importa es el etiquetado de grupos definidos como "otros", a los que se les niega el acceso a la nacionalidad que otros obtienen por haber nacido o porque sus padres ya la tenían. Nada de "nacionalización". El recurso a la "raza" diferente es conocido. Lengua, costumbres, clase social (unos son jeques, otros son moros), hasta vestido femenino son instrumentos para etiquetar y para introducir, por lo menos, dudas sobre su posible lealtad al país en el que viven (nacionalismo es también lealtad). Que la sexualidad esté entrando en el etiquetado político parece ser que es algo que se está extendiendo (no se olvide que judíos, gitanos y homosexuales estuvieron bajo la misma etiqueta hasta el holocausto, porraimos y homocausto) .
Y si uno ya está convencido de lo correcto de tal planteamiento, mensajes como el que comento lo que hacen es "confirmarle en la fe", nada excesivamente racional.
Esta anécdota y su extensión a otros casos parecidos quedan muy lejos de los tres momentos históricos de los que habla el artículo que cito y aconsejo. No pretende probar nada. Sólo hacerse más preguntas que las inexistentes respuestas que proporciona.

domingo, 21 de julio de 2019

Los ricos también contaminan

Los Estados Unidos son "second to none" en muchos criterios. Uno de ellos es el número de multimillonarios en que casi duplica al siguiente país, el Japón, y más que cuadriplica al tercero, Alemania. Por eso resulta sugestivo este estudio intentando ver el impacto medioambiental que tiene el lujo (casas, medios de trasporte, consumo) de ese particular grupo en los Estados Unidos. A lo que parece, su particular emisión de CO2 es superior al de muchos países.
La cuestión medioambiental es planetaria, es decir, no conoce fronteras. Pero, por lo general, y al margen de declaraciones retóricas a ese nivel llamado internacional (y lo de "nacional" es importante), queda en manos de los diferentes gobiernos, algunos de los cuales son claramente, digamos, poco ambientalistas como bien ha dejado claro el presidente Bolsonaro casi en la misma línea de lo que fue su antecesor Fernando Henrique Cardoso (y aquello de "olviden todo lo que he publicado sobre la teoría de la dependencia") respecto al Amazonas. Lo que este estudio muestra es que el asunto es algo más complicado todavía.

viernes, 19 de julio de 2019

Riesgo no es certeza

Pero el riesgo (la probabilidad) es real y en estos términos
Insisto: que estén amenazados de extinción no significa que vayan a desaparecer necesariamente, pero sí indica que algo anda mal cuando tales predicciones no parecen descabelladas y se unen a otras conclusiones parecidas tomadas desde perspectivas y metodologías diferentes. 
Supongo que entre los mamíferos no está la especie humana, pero si se añaden otras consideraciones climáticas, tal vez habría que añadirla como para que los poderes públicos (los que cobran de nuestros impuestos, es decir, nuestros asalariados) tomaran decisiones para reducir tal probabilidad. Claro que, además de nuestros impuestos, tienen otras fuentes de ingresos que quizás les haga más presentistas, menos preocupados por evitar que estos riesgos se conviertan en realidad. Y tienen una opinión pública que no les votaría si tomaran decisiones drásticas sobre este asunto. Unos por otros, la casa sin barrer, excepto en el campo retórico y, encima, en voz baja. Mire, si no, de qué discuten los políticos en su país.

jueves, 18 de julio de 2019

Dinero y política

A quién se financia y cómo, es un buen indicador político. Éste lo veo hoy y en el Financial Times: el dinero que va a dedicar el gobierno de los Estados Unidos a apoyar a la oposición en Venezuela. Recogido aquí.
Sin salir de aquel país, interesante que uno de los pre-candidatos a la presidencia estadounidense, por cierto el que más fondos ha colectado hasta ahora, por supuesto entre los Demócratas, advierta de qué tipo de donaciones han de ser evitadas. Él dice las que vienen de las aseguradoras y las grandes empresas farmacéuticas.

Identidad, desigualdad

Se trata de una necesidad humana básica pero sus satisfactores pueden ser muchos. Algo así como la necesidad de alimentarse. En el caso de la identidad, esa necesidad de responder al "qué soy yo", "qué somos nosotros" se puede hacer mediante el recurso a objetos reales (mi familia, mi pueblo natal, mi equipo de fútbol, mi lengua), a objetos difusos (mi religión) o a objetos inventados o imaginados (mi raza, mi nación). La importancia que se dé a unos objetos o a otros depende, a su vez, de factores muy diversos desde biográficos a sociales y, probablemente, también a factores macrohistóricos (ondas como las asociadas a las económicas tipo Kondratiev). El tema da para mucho, efectivamente. Pero el gráfico tomado del Pew Research Center nos hace aterrizar en algo bien concreto: las diferencias al respecto si se introduce la variable política. Como se ve, en los Estados Unidos, país en el que, de una forma u otra, todos, excepto los indios en las reservas, son extranjeros o descendientes de extranjeros, los que se inclinan por el partido Republicano tienden a ver a los "extranjeros" como una amenaza a su identidad en mayor porcentaje que los que se declaran Demócratas.
Majority of Republicans now say America risks its 'identity as a nation' if it is too open to foreigners
En términos más generales, también hay diferencias, si introducimos la variable política, entre los que le dan más importancia a la necesidad de la identidad (necesidad real, no se olvide) y los que plantean el problema de la desigualdad. La lucha contra el exceso de desigualdad (en qué nivel se sitúe el "exceso" es otra cuestión) puede ser vista como algo más importante que la lucha por determinadas formas de satisfacer la identidad (en términos muy culturales, por ejemplo). Además, ese exceso explica el recurso defensivo hacia la identidad como "opio del pueblo" y, en todo caso, tiene efectos sobre el bienestar y la libertad más importantes que el de la identidad. Insisto: no es restarla importancia a la cuestión de la identidad, y más cuando se convierte en una forma de alienación. Pero es recordar que hay asuntos que pueden tener mayor peso objetivo que no, por ejemplo, el responder si uno es de esta "raza" o de la "otra". Eso sí: es más fácil de manipular políticamente. Por eso Trump puede ser reelegido: llamadas a la identidad, ocultación de la desigualdad creciente.

miércoles, 17 de julio de 2019

Ex pluribus plures

El ideal era otro: e pluribus unum, a partir de muchos construir una unidad. Un nacionalismo integrador en un pueblo de inmigrantes (otra cosa eran los indígenas, los pueblos originarios). Pero era el totalmente opuesto al ideal del nacionalismo nazi: una raza, una nación.
Un tuit del presidente de los Estados Unidos (la política mediática se juega ahora en twitter) había sido considerado como racista. A cuatro congresistas demócratas les había dicho que se fueran a su país de origen y, añadió, que si no les gustaba, que se marcharan. Obviamente, se trata de mujeres inmigrantes o de segunda generación (el presidente, por cierto, es de tercera: fue su abuelo el inmigrante, pero de país "blanco"), con lo que el sexismo también planeaba sobre aquellos tuits. Bueno, cosas de este buen hombre dispuesto a sorprender.
Pero mucho más sorprende que en una rueda de prensa en la Casa Blanca, al preguntar el periodista sobre el asunto, la portavoz en ese momento sólo tuviera una contra-respuesta: "¿Cuál es su etnicidad?". El periodista resultaba ser judío y la discusión podría haber ido hacia terrenos complicados. Por ejemplo, ¿debía el periodista, caso de estar descontento, irse a Israel o a los territorios ocupados o a Palestina todavía libe -es un decir-?
Una de las atacadas, en la rueda de prensa del "escuadrón", se refirió a los tuits presidenciales como representativos del "nacionalismo blanco", de los que creen que hay una raza, la blanca, con derechos allí de luchar por un Estado blanco, sin contaminación de otras razas. Independencia, pues, para ellos. No hace falta mucho olfato para percibir la relación con ideas hitlerianas. Que se vayan los de otras "razas" (ya definiremos nosotros quién pertenece a la "nuestra") y creemos un Estado para nosotros solos, ciudadanos genuinos. Y si eso es imposible vista la realidad, pues peor para la realidad.
Impresionante esta proliferación de nacionalismos incapaces de enfrentarse a un hecho: que no hay ningún territorio homogéneo, que hay sexos, clases sociales, edades, orígenes geográficos, lenguas maternas y hasta, si me apuran, "razas", esa curiosa construcción humana con, a lo que parece, escasa base empírica, pero muy eficiente a la hora de encandilar incautos y llevarlos al huerto.

martes, 16 de julio de 2019

Más de dos

La lógica es aplastante: si la isla (Tuvalu, Kiribati) está muy poco por encima del nivel del mar, un aumento de dicho nivel (por calentamiento global episódico o por cambio climático permanente) podría llevar a la desaparición de dichas islas si, efectivamente, el nivel del mar (por descongelación de los Polos e icebergs) crece hasta cubrirlas totalmente (o en porcentajes significativos de su superficie).
La frase es demasiado larga, pero la lógica es corta: si A causa B y A se produce, entonces también se producirá B. Si el aumento de nivel del mar produce el anegamiento, si hay tal aumento habrá anegamiento. 
Pero, una vez más, conviene no dejarse deslumbrar por la sencillez de estos modelos con dos variables (en este caso, el nivel del mar y la altura de la isla). Y así se ha hecho: las islas ¡podrían reaccionar!, crecer y, por tanto, no desaparecer. Lo dejo para los biólogos que analizan la composición de tales islas y encuentran que tienen una fuerte presencia de corales y podrían ser objeto de intervenciones humanas para evitar tal anegamiento. Lo cuento porque, una vez más, hace ver que los modelos simples son fáciles de entender y por eso tienen el éxito que tienen. Pero que la "rugosa realidad" no es tan simple. Citaré a Rimbaud:
Moi ! moi qui me suis dit mage ou ange, dispensé de toute morale, je suis rendu au sol, avec un devoir à chercher, et la réalité rugueuse à étreindre ! Paysan !
Suis-je trompé ? la charité serait-elle soeur de la mort, pour moi ?
Enfin, je demanderai pardon pour m'être nourri de mensonge. Et allons. Mais pas une main amie ! et où puiser le secours ?

lunes, 15 de julio de 2019

Populocracia

Vino para quedarse, y aunque no aceptan ser clasificados como un "ismo" (como liberalismo, comunismo, socialismo), el caso es que tiene unas características que lo hacen distintivo. El populismo, por supuesto. 
Un artículo en el Financial Times
(https://www.ft.com/content/9b89b9be-a49b-11e9-a282-2df48f366f7d), después de la inevitable anécdota inicial, introduce el tema diciendo:
Populists are everywhere. They brought us Brexit, reshaped European politics, set globalisation into reverse and have begun to unpick the international rules-based order via the US president Donald Trump. They have spawned numerous academic studies and millions of column inches. But Fieschi writes: “It is a paradox that as populism has become more and more of a recognised political force in its own right, its boundaries have become hazier.”
Sus causas son económicas, culturales y sociales ("economic dislocation, cultural backlash, a feeling of “relegation”") . Dani Rodrik lo plantea aquí.
Y su característica más visible es su distinción entre el pueblo y la élite (en España, el Ibex-35, antes casta), élite que ha traicionado los intereses del pueblo, ocupada como está en sus propios intereses. La autora añade "autenticidad", pero en el sentido (para mi extraño) de darle más peso al instinto que al raciocinio. 
Efectivamente, sus fronteras son difusas. Por ejemplo, no solo los partidos etiquetados como populistas usan la "provocación calculada", yendo, por ejemplo, a una manifestación de la que saben que serán expulsados, como ha hecho recientemente en Madrid el partido Ciudadanos.
La conclusión es que si el enfrentamiento con el populismo (de derechas, de izquierdas, secesionista, unionista) se reduce al campo político y no se tienen en cuenta las raíces del mismo, el populismo seguirá aumentando, "infiltrándose" en partidos que no lo eran y generando un sistema menos democrático, por lo menos en el sentido de la democracia liberal. Pregunten al pueblo, se diría, y dejen de hablar en su nombre.

domingo, 14 de julio de 2019

Negacionistas

Rechazan la versión dominante o la oficial de determinados hechos. Por un lado, muestran que la realidad no es unívoca, sino que permite diversas interpretaciones. Por otro lado, hacen ver que la credulidad puede ir en cualquier dirección y que encontrará argumentos para fundamentar la propia versión. Dos ejemplos ahora que se cumplen 50 años de la llegada de los humanos a la Luna, cuya realidad se niega todavía tomándola como una conspiración más de las que el poder dispone para tenernos engañados. 
La de la Luna me pilló en Tiraque, Cochabamba, Bolivia. Recogía datos para mi tesis doctoral. Mucha gente de la ciudad se reía de la ignorancia de algunos campesinos que negaban aquel suceso. El argumento negacionista era claro: "todo el mundo" sabe que en la Luna vive el Señor Santiago; es así que los astronautas no vieron nada de eso; luego es evidente que no pudieron estar donde dicen que habían estado ya que, de haber estado, habrían visto al Señor Santiago (una adaptación popular de la figura, supongamos histórica, del apóstol de Jesús de Nazaret). En su contra estaba la autoridad del gobierno de los Estados Unidos y lo que se podía haber visto en la televisión. A su favor, sus creencias que explicaban que no se hubiera encontrado nada, luego no habían ido. Inútil argumentar.
El otro ejemplo, entre el siglo XVI y el XVII, es Galileo Galilei, que negaba la evidencia de que el Sol sale por Oriente y se pone por Occidente, es decir, que no daba por hecho que la Tierra está quieta y es el Sol el que se mueve. En su contra estaba la experiencia cotidiana (todo el mundo ve que es el Sol el que se mueve) y la autoridad de la Iglesia Romana, que no es poco.  ¿Cómo, si no, podría Josué haber detenido el Sol ante Gabaón? Tuvo, sí, sus problemas con la Inquisición (Galileo, no Josué) que le hizo retractarse, aunque todavía resuena su dicho entre dientes "eppur si muove". Y hay quien recurre ahora a la NASA para mantener la autoridad de la Biblia.
La mecánica del asunto es parecida. Como los que defienden que la Tierra es plana (opinión creciente, por cierto) o los que tienen teorías alternativas sobre el 11-S. Fe inamovible, uso selectivo (cosa, por otro lado, inevitable) de datos (nadie puede usarlos todos), recurso explicativo a una conspiración, anclaje de su visión en grupos militantes de dicho planteamiento. Claro, en el caso de Galileo los que mejor encajan en esta tipología eran los que negaban el heliocentrismo.
Queda un grupo del que conozco participantes: el negacionismo medioambiental, los que dicen que eso del cambio climático es falso o fruto de una conspiración ecologista o antiamericana (anti-estadounidense). No hace falta que sean expertos en la materia (que haberlos, haylos). Basta que su fe sea profunda. Como la de sus contrarios que insisten "con ocasión y sin ella".
Y después están los negacionistas económicos que convierten en programa su negación de la eficacia de determinadas políticas. El problema aquí es que también hay negacionistas de lo contrario. Problema de los datos y el método científico (que tampoco es mágico)
(Añadido el 21 de julio: para Le Monde sigue siendo noticia que haya negacionistas de la llegada a la Luna hace 50 años)
(Añadido el 22: breve historia del negacionismo de la llegada a la Luna y algunas referencias a los psicólogos que intentan explicar esa tendencia humana a encontrar relaciones y analogías -yo lo hago continuamente- entre hechos dispares -este post es un ejemplo-)
(Añadido el 25: citas a varios artículos publicados en revistas de las llamadas científicas y que muestran el acuerdo que hay entre tales profesionales sobre el cambio climático causado por los humanos. Por otro lado, el calentamiento actual ya no es solo local como lo pudo ser en los pasados 2.000 años, sino general)
(Añadido el 26: contraofensiva negacionista sobre el cambio climático. You choose. Y esto dice Le Monde hoy:
Pourtant, en réalité, nous sommes tous enclins, dans une certaine mesure, à nous laisser séduire par ces explications loufoques de la marche du monde. Parce qu’elles sont confortables. Parce qu’elles nous créent un espace de sociabilité clos. Parce qu’elles confirment nos biais.
La croyance en une théorie du complot part même d’une attitude vertueuse : le doute, le scepticisme. Mais certaines interrogations peuvent engendrer des mauvaises rencontres ou des raisonnements malheureux.
No estará de más tomar nota, sobre todo los escépticos o los cartesianos de la duda metódica)

sábado, 13 de julio de 2019

Las culturas cambian; las tradicionales también

Para los que tienen la tentación de creer que las culturas no cambian ("mi nación es eterna", por ejemplo), sobre todo cuando piensan (o escriben) sobre culturas no-occidentales (a las que antes llamaban "primitivas"), este artículo sobre el Inti Raymi (fiesta del Sol) andino puede resultar interesante, sobre todo si se comparan sus inicios con su sentido actual en algunas de las variantes de esa cultura que no solo cambia, sino que no es homogénea: como todas, y más si se piensa que "cultura" es una palabra utilizada (originariamente como opuesta a Naturaleza -que se lo digan a Lévi-Strauss-) para describir comportamientos, costumbres, actitudes, valores y símbolos compartidos... por comunidades no siempre homogéneas y, por tanto, con "cultura" difícilmente homogénea.

Optimistas y pesimistas

No sé si ha habido una lucha mundial real, no retórica, contra la pobreza. Sí sé que los optimistas tienen razón al hablar de una reducción de tal lacra. Pero que todavía existe. Ahí nos podemos dividir entre los que reconocen la reducción y los que reconocen que todavía existe y en millones.
El asunto me recuerda lo que se va diciendo sobre la globalización digital, la nueva frontera hacia la que avanzamos con pasos muy seguros. Con peleas entre unos y otros, los que quieren controlar desde arriba o desde abajo. Pero sí parece claro que hay algo que se puede llamar "geopolítica digital" que llevará a que mande uno o mande otro. Pero, de nuevo, por seguir con el vocabulario de Umberto Eco, están por un lado los apocalípticos, los que dicen que nos controlarán todavía más de lo que nos controlan y no necesariamente para nuestro bien y los integrados que dicen que avanzamos hacia el mejor de los mundos posibles, en plan Pangloss, y que el 5G resolverá no solo los problemas que tenemos ahora, sino los que se podrían plantear en el futuro. No es paranoide pensar que, en estos últimos, hay un elemento de marketing, de intento de vender la burra.
Pero voy al paralelismo. Cierto que hay una globalización digital (no solo una geopolítica), cosa que podemos dejar para los optimistas. A los pesimistas les vendrá bien, porque les confirmará en su fe, dar un vistazo a este informe en el que se ve la diferencia entre países en lo que llaman internet inclusivo. 
Acabar con la pobreza (si era mediante un aumento del consumo) podía ser algo menos deseable de lo que se cuenta. Podría suceder algo parecido con el incremento mundial de la esperanza de vida generando dependientes. La globalización digital puede ser, igualmente, deseable: todos tengan el acceso a la información, la comunicación y el internet de las cosas. Pero, como dirán los pesimistas, podría significar un mundo orwelliano sometido al Gran Hermano de turno (se puede decir que las grandes empresas informáticas pelean por serlo y que quien mande sea facebook o twitter o google etc.).
Lo verá quien llegue. De momento, hay quien no tiene acceso, hay quien es manipulado y hay quien quiere/puede controlar. No me extrañaría que se tratara de la geopolítica de siempre pero por otros medios. Si se quiere debilitar a la Unión Europea, qué mejor que apoyar a los secesionistas catalanes o a los eurófobos italianos, como dicen que habría hecho Rusia y/o USA a través de Bannon. La digitalización es un medio que, como todo medio, puede usarse para dar la razón a los optimistas o a los pesimistas, para satisfacer los intereses de unos o de otros, asunto este último más relevante que el de ser optimista (aunque sea de la voluntad) frente al pesimista (aunque sea de la razón). Ya se sabe: Gramsci.

viernes, 12 de julio de 2019

Rumores

Los rumores nacen de las fuentes más diversas, incluyendo los rumores que son implantados conscientemente para orientar las opiniones en una dirección u otra. En todo caso, suelen tener efectos, aunque no sean más que los de colaborar en la difusión de una determinada versión de los hechos. Dos ejemplos personales.
A poco de haber tomado posesión de su cargo, un presidente de la diputación provincial (gobierno provincial) me nombró miembro de su gabinete. Joven sociólogo entonces (las dos cosas las he dejado con la jubilación) tenía que hacer cosas más bien sencillas. Banales diría yo entonces y mantengo ahora. Pero, poco a poco comencé a recibir invitaciones a "tomar café" por parte de periodistas (medios públicos), gestores de empresas igualmente públicas y alguna privada y los que podrían llamarse "líderes de opinión". No entendía su interés por hablar conmigo y la verdad es que las conversaciones eran sobre hechos y opiniones sin que, en ningún momento, se cruzara la línea entre lo que las cosas son y lo que se debería hacer... por mi parte. Con el tiempo entendí: se había extendido el rumor de que yo era como el Fouché de la diputación, el decididor en la sombra, y era cosa buena estar a buenas con esa autoridad subterránea que, erróneamente, se suponía que yo era. No tardó mucho en que el rumor se deshizo al chocar con la "rugosa realidad". Yo era un simple currito. Y las invitaciones cesaron, con gran alegría por mi parte.
El segundo caso es más complicado. Eran los tiempos de la violencia de ETA en España y de los intentos, por ambas partes o, mejor, por partes de ambas partes, de encontrar una salida airosa de una situación que no llevaba a ningún lado. Los medios que aplicaba ETA no llevaban a sus fines y eso se veía cada vez con más claridad y los medios que aplicaba el gobierno, policiales básicamente (incluyendo la infiltración) tampoco. Publiqué algunas cosas al respecto que no gustaron a todo el mundo ya que no tomaba partido por unos o por otros sino por ambos. O contra ambos. Es lo que los partidistas llamaban "equidistancia", denostada como lo sigue siendo. Un colega, y sin embargo buen amigo, publicó en un periódico de entonces un artículo titulado "Los que defienden a los terroristas" que comenzaba diciendo "José María Tortosa ha escrito" etc.. 
La situación mejoró y ahí entra el rumor: que yo había hecho de mediador entre ambas partes. El haber publicado con Gesto por la Paz o con el PNV daba pábulo a tal fantasía. No había nada de nada. Y sin embargo, he encontrado, todavía hace un par de años, quien estaba convencido de que ese había sido mi papel. 

Como se ve, son pequeños detalles reales que son percibidos "según el color del cristal con que se mira" o interpretados con mejor o peor voluntad, pero es la interpretación la que cuenta llegando a hacer irrelevantes los hechos mismos. 
Ninguno de los dos casos me ha afectado particularmente, aunque el segundo sí me generó algunos problemas personales, comenzando por enemistades (los no-equidistantes tienen dificultades para entender a los "equidistantes"). De todos modos, son ejemplos poco importantes, pero muestran cómo casos que yo sé que son falsos se convierten en verdaderos para otras personas que toman decisiones en función de su juicio, no de la "rugosa realidad" que yo no puedo menos que conocer.
No sé de dónde salieron. Alguien, considerado "líder de opinión" y basado en algún detalle que interpretó erróneamente, lo difundió, se lo aceptaron, lo compartieron con más personas que, al aumentar en número, se convirtieron en un argumento de la veracidad del rumor (vox populi, vox Dei, "manque pierda"). En el primer caso, la evidencia fue suficiente para que desapareciera. En el segundo, todavía hay quien lo cree. Pocos, menos mal. Era un asunto menos visible.

jueves, 11 de julio de 2019

Por La República

En uno de los pocos artículos que aparecen firmados en The Economist (en este caso por un seudónimo, Bagehot), y a su debido retraso atribuible al servicio de correos de mi pueblo, encuentro en la edición en papel del 22-28 de junio a propósito del candidato a presidir el partido conservador británico, unas referencias a lo que Platón consideraba, en La República, que debían ser las cualidades de un gobernante que, cierto, el autor de este artículo no encuentra en el candidato. Posibles lectores de aquel texto sonreirán cuando lo comparen con las realidades políticas que encuentran en su entorno, países distintos y distantes. Van desordenadas. 
1. El político no debe tolerar la falsedad. Nada de "fake news", globos sonda, maniobras distractivas y similares. 
2. El político debe haberse dedicado a estudiar lo que hace falta para conducir la nave, como el capitán de un barco tiene que saber de vientos, corrientes, velas y demás. No hace falta que haya hecho un doctorado ni, mucho menos, que el doctorado sea malo o, peor, que sea un plagio, como el de la exministra alemana de defensa, hoy propuesta "democráticamente" a presidir la Comisión Europea. 
3. El político no debe ser narcisista ni auto-indulgente. Ponerse por encima de su partido y poner a su partido por encima del país, no parece positivo. Nada de pavo real. 
4. El político debe producir una visión coherente del mundo. Reducirlo todo a discursos y tuits no parece que sea una buena propuesta. Y, mucho menos, si son monotemáticos. 
He estado tentado a poner nombres de políticos de varios Estados y sub--Estados que no encajan con este ideal platónico. Pero ya se sabe que Platón, proponiendo el bienintencionado e ingenuo -se vio en Sicilia- modelo del filósofo-rey que cumpliera con estos buenos deseos, no se mostraba particularmente empirista: no describía la realidad como la veía sino como debería ser. Sin autoengaños ni excusas. Y entonces llegó Maquiavelo.

miércoles, 10 de julio de 2019

Lo que quiere el pueblo

Uno de mis maestros, italiano, el que me dio el "gran aventón" y me lanzó a preguntarme sobre lo que me rodea, me hizo notar este texto:
"Esta costumbre de hablar a la Humanidad, que es la forma más sublime de la demagogia, fue adoptada hacia 1750 por intelectuales descarriados, ignorantes de sus propios limites y que siendo por su oficio, los hombres  del decir, del logos, han usado de él sin respeto ni precauciones, sin darse cuenta de que la palabra es un sacramento de muy delicada administración."  José Ortega y Gasset, La Rebelión de las masas, Prologo para franceses, Madrid, Revista de Occidente, 1962, p.7
No es lo mismo, pero he tenido que acordarme del texto ahora, pasados tantos años y en condiciones bien distintas, al escuchar a diferentes cargos de diferentes partidos políticos españoles escrutar las vísceras de las aves, que ahora se llaman encuestas y votaciones, para interpretar qué es lo que quiere el pueblo español (o catalán, tanto da). Hay abundantes "lo que los electores nos han querido decir es que...", "las encuestas nos dicen que lo que el pueblo quiere es...", "el mandato que el pueblo nos ha dado es...", frases que van seguidas por la "línea oficial del respectivo partido", es decir, que lo que se supone que el "pueblo" ha querido decir es que el tal partido (el que sea) tiene razón, la RAZÓN. Y el pueblo aparece queriendo gobierno monocolor, coalición, colaboración, oposición, unionismo, independencia, rechazo de otros, líneas rojas, nuevas elecciones y alguna que otra cosa más que no recuerdo ahora, pero que seguro que existe.
En otras palabras, las palabras "pueblo" o incluso "electorado" (y no te digo "nación") son comodines que se usan, primero, para arrimar el ascua a la propia sardina (no siempre jugando limpio) y, segundo, para recordar que esto es una democracia, es decir, gobierno del pueblo ("demos"), cosa que no siempre está tan clara cuando una parte (es decir, un partido -y no te digo si solo es una parte de dicho partido-) se arroga la representación del todo.
Mis bases las puso un maestro peruano; el italiano que cito me dio la curiosidad y la duda metódica, madre del conocimiento; el estadounidense me dio una perspectiva mundial y el noruego, mi gran maestro, ha coronado este inestable edificio en el que no puedo decir que estoy a hombros de gigantes porque eso supondría alta probabilidad de caerme de inmediato, cosa que no excluyo. Mi maestro ecuatoriano es otra historia, como también mi entrañable maestro alemán. Mi maestro español tenía que ser español: nos hemos peleado suficientes veces -incluso con artículos en la prensa escrita- como para ver lo profundamente carpetovetónicos que somos. Eso no lo aprendí de él: simplemente, lo comparto.
Pero el caso es que ni las elecciones ni las encuestas nos dicen "qué quiere el pueblo", sino qué contestan ante determinado estímulo (papeleta, pregunta) una parte -raramente el todo, quizá nunca sucede así- de los votantes o encuestados. El resto es la demagogia de la que hablaba Ortega. Dirigida al "pueblo", claro, o a la "nación".

martes, 9 de julio de 2019

Con la raza hemos topado

Lo cuenta un periódico en Israel: hay quien, desde puestos de relevancia política, es contrario a los matrimonios con personas no-judías, considerándolo como otro "holocausto". Espero que no vaya a más esa corriente que me recuerda la que ha ido a menos, a saber, la representada por un destacado político vasco que, en su día, afirmó que el mayor enemigo del vasco  (él lo llamaba bizkaino) era el que casaba con "maketo" (no vasco, inmigrante):Etnográficamente hay diferencia entre ser español y ser euskeriano, la raza euskeriana es sustancialmente distinta a la raza española. Veremos. Como veremos qué sucede en Cataluña si hemos de hacer caso a los pasados textos racistas de un destacado político, éste sí actual.

lunes, 8 de julio de 2019

Los otros mercenarios

De Maquiavelo a Clausewitz ha habido una corriente de desconfianza hacia los ejércitos mercenarios (es decir, los no conscriptos, los que no son objeto de aquellas "levas en masa" que cantaron los revolucionarios franceses de su Grande Révolution). Su argumento era el mismo: no te podías fiar de quienes ahora cobraban de ti, pero que, en cualquier momento, podían cobrar del enemigo. Su criterio de lealtad era al dinero. La idea de nación les resultó rentable a los gobernantes: se servía a la patria por obligación, solo cubriendo gastos y no por cobro de cuantiosas dietas, igualmente costosos fichajes y contratos que se podía romper (aunque seguro que había cláusulas de rescisión).
Efectivamente, estoy pensando en el fútbol. En las exaltaciones patrióticas que acompañan las finales y semifinales en las que, antes que nada, se expresa esa curiosa capacidad de la mente humana a preferir las dicotomías a cualquier otra ordenación de factores. Pero, sobre todo, se manifiesta y se refuerza el sentido nacional y hasta los que no siguen ese deporte acaban viendo la final (baloncesto femenino -eurobasket- o fútbol masculino -Copa América-), disfrutando con la victoria o encontrando sutiles explicaciones para la derrota (si se le puede echar la culpa al árbitro, mejor. Que se lo digan a Messi).
Un viejo amigo, economista inglés, que pasó de comunista a laborista y de ahí a sindicalista (doctor honoris causa de la universidad inglesa en la que no había podido ser catedrático por "rojo") me contaba que no podía entender el fútbol y que se dedicó, ya mayor y en silla de ruedas, a ver partidos hasta que se dio cuenta de que siempre iba con el que iba perdiendo. Genio y figura.
Pero volvamos a los mercenarios, encima endiosados por el culto a la personalidad y los abundantes millones con que se premia su amor y dedicación al club... hasta que otro club le ofrezca más dinero incluyendo el del rescate del contrato que le ata al anterior. Es enternecedor que besen en público el escudo del equipo que les está pagando en ese momento. No son besos de fidelidad matrimonial sino de otro tipo de relación, más relajada y promiscua.
Nada contra el fútbol. Y menos en mi familia. Pero sí algo de distancia frente la candidez con la que los entusiasmos y pasiones se desatan ante "nuestros colores", todo ello sin contar cómo los que necesitan un cauce para liberar sus frustraciones mediante la violencia lo encuentran en las bandas de hooligans, tifosi, ultras y demás palabros para esta excrecencia marginal de una hipocresía en la que es fácil creer: encaja con la irracionalidad del nacionalismo, sea estatal o subestatal.

domingo, 7 de julio de 2019

Solo para elitistas

El vocabulario no puede ser más apropiado

Royal Baby Archie Mountbatten-Windsor Cleansed of Stain of Original Sin in Private Ceremony

Se anuncia a bombo y platillo una ceremonia privada para limpiar del pecado original a un niño de buena familia, de la realeza, vamos. Tiene su público: los que siguen las revistas del corazón, los que desean que se limpie sistemáticamente el pecado original y los que saben que los reyes lo son por la gracia de Dios, cosa que se extiende a nietos y biznietos y así hasta la consumación de los siglos, por línea paterna o materna según convenga. Los primeros son los que me fascinan por la gratificación que obtienen consumiendo esos productos presuntamente informativos incluso con revistas especializadas. Mirar "hacia arriba" es tan gratificante como el "mirar hacia abajo": cierto que no estoy tan bien como unos, pero tampoco estoy tan mal como otros. El problema aparece cuando se ve que en la primera dirección no hay nada que hacer mientras que existe el riesgo de caer hacia el otro lado gracias al desempleo y pensiones de miseria (si es que se consiguen). Pecado original: algo es algo. Y no precisamente como "opio del pueblo". Eso se deja para las revistas y programas del corazón.

jueves, 4 de julio de 2019

Aumento salario mínimo

Si en su país se está discutiendo sobre los posibles efectos que tendría un incremento del salario mínimo obligatorio, como sucede en tono menor en España, puede ser útil una lectura a este breve artículo sobre la cuestión en los Estados Unidos. Y conviene distinguir:
1. Argumentos éticos (del tipo usado por los milmillonarios estadounidenses que han pedido que se aumenten sus tipos impositivos)
2. Argumentos econométricos es decir, basados en modelos con escasa base empírica. Comienzan con el típico "supongamos que", elaboran las ecuaciones y ven qué sucedería en cada posibilidad de entrada de datos. Es, obviamente, una necesaria simplificación de la realidad posible (no existen mapas a escala 1:1) y hay que ser consciente de qué factores quedan fuera del modelo y por qué.
3. Argumentos economistas que se preocupan por ver qué ha pasado en un caso concreto cuando se ha impuesto un determinado aumento del salario mínimo. No todos los efectos pueden ser observados, pero mejor que la econometría ya lo es.
4. Argumentos comparados que, como su nombre indica, comparan estados, regiones y hasta ciudades en términos de "ha habido" y "no ha habido" y ven las diferencias entre un conjunto y otro (mejor si la comparación no es solo de dos unidades; ideal que sea de dos conjuntos de unidades)
5. Argumentos ideológicos que suelen estar ausentes sobre todo en 3 cuando los efectos analizados son unos (por ejemplo, inflación) y no otros (por ejemplo, crecimiento o empleo).
6. Argumentos simples, que toman, de los anteriores, solo uno de sus posibles aspectos, dejando de lado todos los demás.
7. Argumentos complejos que tienen en cuenta factores no económicos y no se quedan en los  economicistas sino que tienen que ver con la vida real de personas reales en contextos reales. Sin llegar a tanto, están los que se plantean el papel que juega una mayor o menor desigualdad en variables clásicas de tipo economicista, por ejemplo si aumentan los impuestos a los más ricos y se aumentan los salarios mínimos. No solo salario-empleo.
Nota: un caso particular lo suponen los salarios básicos oficiales, llamados "retribuciones", de los cargos públicos municipales y autonómicos en la España de 2019, con un incremento de 2,5 por ciento (la mayor subida desde 2013, dicen), aunque en algunos municipios el aumento es mucho mayor: más del 20 por ciento, incluso el 40)
Gráfico retribución máxima de los alcaldes en 2019
Los argumentos que pueden utilizarse para estas cantidades e incrementos no coinciden con los reseñados sobre el salario mínimo.

Emigrantes, inmigrantes, migrantes

Pueden ser prisiones federales contra inmigrantes en pésimas condiciones en USA, o Centros de Internamiento de Extranjeros locales en España con funcionamiento problemático o, sencillamente, bombardeo a centros de detención de migrantes en Libia. Claro que son casos muy diferentes, pero con algo en común: el problema de las migraciones que todo da a entender que va a continuar como también va a continuar la presencia de políticos como los italianos capaces de manipular los datos para convencer a sus ciudadanos de que todavía habría que ser más duro con "esos" que intentan "invadirnos" de manera "desbocada".
En contra de lo que promueven los manipuladores del problema (que dicen que los inmigrantes se van a dedicar a vender droga a los niños -sic- o que vienen a quitarnos nuestros empleos o violar a nuestras mujeres en plan "manada") las respuestas como las citadas son poco eficaces. El problema está en origen, no en la llegada. Es sistémico, no puntual.
(Añadido el 15: Hay que añadir los pueblos USA que, sin inmigrantes, no podrían seguir existiendo)

miércoles, 3 de julio de 2019

Un sistema peculiar

Los sistemas democráticos pueden ser presidenciales (se elige a un presidente por voto directo), parlamentarios (se elige una cámara que nombrará a un presidente o primer ministro), mixtos (se elige a un presidente por voto directo y a una cámara que nombrará a un gobierno y su primer ministro), propio (variante del anterior en los Estados Unidos) y de difícil comprensión. Se trata, en este último caso, del sistema de la Unión Europea en el que solo se elige por voto directo un semi-legislativo (parlamento) mientras que el ejecutivo es nombrado por los presidentes o primeros ministros de los 28 países miembros de la Unión (el Consejo). Eso sí que es separación de poderes entre ejecutivo y legislativo, no teniendo este último ninguna voz sobre el ejecutivo. Lo he dicho muchas veces: si un país, con este sistema, quisiera formar parte de la Unión Europea, sería rechazado por no cumplir con los requisitos de democracia que la Unión "exige" (con cierta condescendencia hacia algunos que no los cumplen y ya están dentro).
(La propuesta presidente del Consejo llegará al cargo, propuesta por los gobernantes de los países de la Unión, sin tener mucha idea de cómo funciona dicha Unión -es ministra de defensa y fue acusada de plagiar su tesis doctoral- y, por supuesto, llega sin programa ni proyectos. Comentario del día 4 y editorial sobre el bazar de los cargos)

martes, 2 de julio de 2019

Wallerstein

Empezó en 1998 y ha terminado ahora. Immanuel Wallerstein, ciertamente uno de mis maestros y uno de los pocos sociólogos vivos que puede decir que ha creado escuela, decidió que sus comentarios bimensuales terminarían al llegar al número 500. Y lo ha cumplido con un comentario en el que explica sus intenciones, su distancia respecto a los blogs (que sus autores pueden cambiar a lo largo del tiempo) y su posicionamiento político respecto a las cuestiones del sistema mundial, añadiendo algunos detalles significativos: la única lengua a la que han sido traducidos todos esos comentarios es al chino mandarín (los hispanohablantes habrán podido leer alguna traducción al castellano en el periódico mexicano La Jornada). El párrafo final del comentario nº 500, final de la serie vale la pena ser leído con atención.
So, the world might go down further by-paths. Or it may not. I have indicated in the past that I thought the crucial struggle was a class struggle, using class in a very broadly defined sense. What those who will be alive in the future can do is to struggle with themselves so this change may be a real one. I still think that and therefore I think there is a 50-50 chance that we’ll make it to transformatory change, but only 50-50.
Más optimista que yo. Se agradece. El 28 de septiembre cumple años.

lunes, 1 de julio de 2019

Que viene el lobo

O no. El cuento va de un muchacho que asustaba al pueblo gritando "que viene el lobo". La gente, entonces, se movilizaba en plan defensivo hasta que se daban cuenta de que no había tal lobo, que les había engañado y que habían perdido el tiempo haciéndole caso y dando crédito a sus gritos. Pero llegó un día en que el lobo, efectivamente, vino, el pastorcillo se puso a gritar su habitual "que viene el lobo", pero esta vez la gente, harta de haber sido engañada, no le hizo caso con lo que el lobo pudo campar por sus anchas, produciendo destrozos y disfrutando del rico menú que le proporcionaban los rebaños no vigilados por los tantas veces engañados.
Tengo dos cuentos del lobo. Uno se refiere al fin del capitalismo y el otro al fin de la hegemonía de los Estados Unidos, asuntos diferentes por más que se tienda a verlos con la misma lógica y que cito con los textos que he recibido hoy mismo y se añaden a la larga lista para ambos asuntos. Algunos anuncios de tales cambios en profundidad han sido elaborados por intelectuales de reconocido prestigio internacional (alguno de ellos está en la lista de mis varios maestros y diciendo "varios" quiero decir que eso precisamente me impide estar de acuerdo con todos ellos en todo lo que dicen, ya que las contradicciones entre ellos no son secundarias en muchos de los casos). También se han hecho por parte de periodistas internacionales y por políticos de reconocida incidencia, aunque fuera simbólica, en el sistema mundial capitalista bajo la hegemonía estadounidense. Cito, como digo, los de hoy mismo que se añaden a la larga serie de "que viene el lobo" que nos deja pensando si se tratará de una equivocación más o si, más bien, esta vez va a producirse (si es que alguna vez se produce, cosa que niegan igualmente intelectuales, periodistas y políticos de reconocido prestigio, además de los que dicen que el lobo no puede venir sencillamente porque no existe).
No tiene importancia lo que yo pueda pensar al respecto, pero lo digo: creo que esta vez el MAGA de Trump parte de una constatación y por eso usa el "again", es decir, que no estamos en ello o estamos en decadencia como lo estuvo Inglaterra o los Austria en el pasado. Pero no creo que el sistema deje de ser capitalista, aunque no sea más que porque primero hay que definir esa palabrita (capitalista). Creo, y no es idea mía, que un sistema-mundo nacido en Europa se hizo mundial y que vino para quedarse aunque la hegemonía sea algo codiciado por élites de varias partes del mundo que luchan por conseguirla contra el que, en ese momento, la detenta. Si los Austria, con el hecho simbólico de la Armada Invencible, dejaron de ser hegemónicos, las élites inglesas también dejaron de serlo y lo mismo está sucediendo con las estadounidenses. Tal vez, esto último, porque ha dejado de tener sentido hablar de élites locales para tratar la hegemonía mundial aunque no por ello las élites que pueden permitírselo sigan intentando que algunas de las reglas (capitalistas) de funcionamiento lo hagan en provecho de dichas élites (Huawei, LG, Samsung, es decir, élites chinas, estadounidenses, surcoreanas). Pero tal vez la cosmocracia también ha llegado para quedarse.
(Añadido el 6: partiendo de la lucha por el agua en Cochabamba, Bolivia, en el cambio de milenio, se describen algunas semillas que podrían -en condicional- llevar a un cambio de sistema)