domingo, 30 de junio de 2019

Personalismo

Leo, en pantalla, un periódico español (en papel leeré otros dos cuando regrese de mi paseo matutino). Quedo impresionado por la abundancia de noticias sobre personas, no sobre asuntos, cosas, problemas, riesgos, esperanzas, proyectos. Es noticia, y se comentan, los banales gestos entre el presidente español y el estadounidense en su breve, brevísimo, encuentro en el G20 de Osaka: que si fue esto, que si fue lo otro, que si uno quiso decir, que si el otro reaccionó asá. Es un ejemplo extremo, pero puede ir acompañado por los temblores de la canciller alemana, aunque el máximo fue un atragantamiento de un presidente estadounidense hace ya años y que vino en primera página de varios periódicos en el mundo. En general, los problemas políticos vienen en términos de sus personajes.
Y de ahí paso a un artículo, de un gran sociólogo español, precisamente sobre las tendencias al exhibicionismo, narcisismo, egocentrismo y presunción que encuentra no solo en la política (en la línea de lo que a mí me ha llamado la atención en la lectura del otro periódico) sino en mucha gente para quienes el selfie es la forma de expresión más adecuada. 
Encaja con otra noticia del día: un tuit del presidente de los Estados Unidos sobre un posible encuentro con el dictador norcoreano, claro ejemplo del giro individualista que ha tomado la otrora discreta y colectiva diplomacia.
La situación actual de la política española va por los mismos derroteros. Baste ver este otro artículo, tomado del segundo periódico que he citado, y ver el papel que juegan los respectivos egos de los diferentes partidos en liza, política de tuits, de maniobras en la sombra, gestos altisonantes, individualización del contrario ("Decimos no a Sánchez, sí a España" es un buen ejemplo) y proliferación de declaraciones cuya veracidad puede ponerse en duda y, en general, de fotos que satisfacen la cultura del selfie.
Hace años se puso de moda en España, en los artículos de opinión, usar negritas para destacar los nombres de las personas citadas. Tuvo algo que ver un conocido intelectual, ensayista o columnista (que también salía de casa a comprar los periódicos cuando no los había digitales) que lo puso de moda y la costumbre se ha mantenido en muchos periódicos, aunque otros, digitales, la han sustituido por poner en negritas las frases más importantes, ayudando así a leer el artículo con algo más de superficialidad.
Uno de mis maestros (he tenido la suerte de tener varios) distinguía entre el enfoque de la estructura y el enfoque del actor. Lo malo es que alguno de estos actores tienen mucho de personaje de comedia teatral: ejecutan su papel. Si así fuera, centrarse en ellos es condenarse a entender poco de lo que sucede, aunque la opción contraria, a saber, prescindir del papel de los actores sea una opción también cargada de riesgos de caer en la incomprensión.
He conseguido, como intelectualillo de provincias que soy, no usar ningún nombre propio en este post. Un entretenimiento más.

jueves, 27 de junio de 2019

Futuros metafóricos

Un viejo amigo hace llegar una foto en la que se ven unos "castellers" apoyados en/ empujados por/ jalados por dos niños. Mi amigo lo toma como una metáfora de lo que va a suceder en Cataluña en la que las nuevas generaciones seguirán promoviendo la independencia hasta que lo acaben logrando.

Discutir una metáfora es inútil, pero no puedo evitar preguntarme qué están haciendo realmente esos dos niños. Porque es posible que sigan dispuestos a la independencia, pero también podría ser que lo que estuvieran haciendo fuera impedirla ya que estarían tirando de la base de lo que podría ser un "castell" hasta que, perdida la base, se viniera todo abajo. Y no sería la primera vez que un "castell" se desmorona. 
También es posible que el "castell" sea otro, como acompañaba Pedro J. Ramírez un comentario nada despreciable (hay que leer el texto para entenderlo)
Los castellers de honor del procés
Pero hay más, y lo reproduzco para quienes no tengan una imagen de lo que es un "castell" (imagen, además, en un contexto muy particular):

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Lo que la imagen de mi amigo pasa por alto es que lo que hay en Cataluña en este momento no es ni unos "castellers" apoyados por dos niños ni unos "castellers", como se ve en esta fotografía, rodeados por una multitud unánime. El "castell" de la independencia es apoyado por, aproximadamente, la mitad de los que "viven y trabajan en Cataluña", que es la definición de "catalán" que dio el ex-presidente Pujol  cuando todavía podía ser nombrado "español del año" por el periódico madrileño ABC (definición muy diferente, por cierto, de la que dio el president Torra en sus viejos textos o las versiones racistas y étnicas que a veces aparecen en algunos políticos a micrófono abierto). 
Esto último hace aparecer un comentario más a la metáfora: para mí, lo interesante no es tanto la base sino la cumbre, los que "están arriba" que puede que no tengan los mismos intereses que los que reciben el contacto de los inocentes niños o el indoctrinamiento de que habla Ramírez en su particular visión del "castell" (obsérvese que los Pujol, tanto el padre como el hijo inculpado están en la base, pero Puigdemont está en la altura seguido del PP). Pero mejor que sean niños.
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miércoles, 26 de junio de 2019

Piden más impuestos

Y no deben de ser unos irresponsables que no saben nada de la curva de Laffer. Solo piensan 1. en una cuestión ética o de justicia y 2. en el bien común. Y algo de la economía real deben de saber ya que se trata de un grupo de 18 multimillonarios estadounidenses que hacen propuestas muy concretas para que tanto los candidatos presidenciales demócratas como los republicanos lo incluyan en su programa. Eso sí: son todos los que están, herederos en su mayoría, pero no están todos los que son. Hay muchísimos más multimillonarios estadounidenses que no parecen estar por la cuestión y serán generosos con los candidatos que digan lo contrario. Igual por eso estos hacen la propuesta: quedan bien y saben que no les van a hacer caso y que todo seguirá como estaba. Tomo nota y esperaré a saber quién es el próximo presidente de los Estados Unidos. Lo que no espero es encontrar seguidores a estos 18 entre los multimillonarios españoles.

martes, 25 de junio de 2019

Más libra

Otra reflexión sobre lo que puede dar de sí la criptomoneda de Facebook. En la anterior, recogía los puntos de vista sobre su relación con los Estados: si los debilita, si se convierte en un nuevo tipo de Estado o si, al no tener detrás un Estado, puede ser un elemento de inestabilidad en el sistema económico mundial.
La que ahora cito añade algunas facetas interesantes. Primero, por su relación con otras grandes empresas (esas que tienen cifras de negocios superiores el PIB de muchos países). Suena a "todo el poder a los soviets", pero entendiendo por soviets algo distinto a lo que se entendió en la Rusia revolucionaria. Después, por el papel que puede jugar en el campo de las remesas de emigrantes y su relación con las respectivas monedas locales. Tercero, el envoltorio filantrópico (nada revolucionario como a veces viene el bitcoin) con que viene la propuesta, cosa problemática ya que esas no son las reglas de funcionamiento del sistema mundial. Y, cuarto y en consecuencia, cómo cumplirá con la regla máxima de dicho funcionamiento, a saber, el beneficio. Y el beneficio de quién, caiga quien caiga. Es decir, cómo se relacionará con la creciente y peligrosa desigualdad de rentas (vea qué dice Krugman sin entrar en la libra)
En octubre hará diez años que dejé Facebook. En ese ámbito, solo me quedan cuatro chats por wasap con familiares y con viejos amigos. Pero eso no quita para que no vea cómo ha funcionado Facebook estos años, vendiendo suscriptores y colaborando con campañas publicitarias problemáticas. Es decir, obteniendo beneficio por los anuncios y por la venta de información sobre los que los reciben, cosa que, hay que reconocerlo, es una fórmula genial.
Permanezcan atentos a sus pantallas, porque la feria no ha hecho más que empezar. Eso sí, el fútbol femenino ha dado buenos titulares para los Estados Unidos y para España, también en la prensa francesa e inglesa. La libra da noticias, no titulares. Todavía hay clases y no se miden precisamente por los titulares que provoca.
(Añadido el 1º de julio: en el Financial Times, los problemas fiscales que tendría esta Libra. Supongo que como el bitcoin)
(Añadido el 3: ahora es Stiglitz el que da sus razones contra esta criptomoneda y sus posibles malos usos)
(Añadido el 9: pues eso)
(Añadido el 19: tajante ante un comité del Congreso USA. Y más reflexiones sobre estos "estados no-territoriales, empresas soberanas" aquí. Las diferencias entre la libra y el bitcoin aquí)

domingo, 23 de junio de 2019

Paranoicos y paranoides

En mi época de estudiante me dio por leer a Freud, en particular los textos que tienen que ver con la sociedad (Psicología de masas y análisis del Yo, Moisés y el monoteismo y cosas parecidas). De ahí pasé a textos que intentan relacionar el psicoanálisis y la política. Y me los acabo de encontrar. El tiempo no pasa para algunos problemas.
El primero se refiere al carácter paranoico que el investigador encuentra en diecinueve personajes que han hecho historia. Napoleón, Hitler, Churchill, pero también Jesús o Budha.
En el otro soy yo el que me encuentro paranoide al leer de la relación que ha podido tener por un lado Boris Johnson, el candidato a presidir el Partido Conservador británico y, con él, el gobierno de su Graciosa Majestad (Brexit is hard Brexit), y, por otro, Steve Bannon, que ha trabajado para Donald Trump y, ya en Europa, se ha encontrado con Salvini, Le Pen, Orban o Wilders y que directa o indirectamente ha intervenido en el auge del partido Vox en las Españas. Y digo paranoide porque resulta extraña esta coincidencia con los que, en aras de un nacionalismo estatal (y no digamos los sub-estatales, aunque ahí la relación que encuentra un paranoide es con Rusia), hacen todo lo posible por debilitar la Unión (supra-estatal) Europea. Geopolítica, que es algo que se reserva a muy pocos nacionalismos (los de USA, China, Rusia y poco más, porque no acabo de poder introducir a Israel en este grupo, aunque dé motivos para ello)
El problema que tienen los paranoicos es que, a veces, les persiguen de verdad. Y el de los paranoides es que fácilmente se pasan a la categoría anterior.

sábado, 22 de junio de 2019

Mentiras, mentiritas y renuncios

La mentira ha sido moneda corriente en la política y en las relaciones entre actores políticos locales y mundiales. En mi viejo librito de "sociología del sistema mundial" ya recogí buenos ejemplos a propósito de la intervención en Irak. Las nuevas tecnologías de la información lo que hacen es acelerar el descubrimiento del mentiroso y difundir con más rapidez las tales mentiras. Ahora ya hay guerras de desinformación que tienen a su favor el uso de imágenes falsas dadas como verdaderas (sobre aquella guerra, un caso conocido era el de unas palestinas alegrándose por la catástrofe del 11-S que resultaron ser palestinas alegrándose en una boda con los gritos de júbilo que se esperan en tal ocasión)
Entre la abundancia de información y de desinformación, no es fácil aclararse si uno no tiene, ya de antemano, una opinión formada que no se verá sacudida por la "rugosa realidad". Una cita de un artículo de opinión de hace 7-8 años en un periódico, sin dar el enlace, puede ser cierta o falsa: dependerá del color del cristal con que se mira. Vaya un ejemplo.
Podemos dudar si el dron estadounidense violó realmente el espacio aéreo iraní. Cada cual dará sus datos, contradictorios casi por definición. Después podemos discutir si el presidente Trump podía ordenar una reacción militar sin la previa aprobación del Congreso de su país. Lo que sí parece es que lo ordenó y que retiró tal decisión a los pocos minutos, cuando ya se habían desplegado las fuerzas.
Y ahí vienen mis preguntas, suponiendo que esta retirada fue real. Primero, si se trata de un caso más de volubilidad de un presidente inestable. No parece. Segundo, si se trata de un caso de "amagar y no dar", pero para que quede claro que se puede "dar". Probable, pero supone un nivel de asunción de riesgos bastante elevado. Tercero, si se trata de un caso de desorganización de la Casa Blanca o de peleas internas entre "halcones" (tipo Bolton) y "palomas" (si es que los hay) o de algo que explica el cambio de ministro (secretario) de defensa. Como para preocuparse. Lo que me extrañaría es que la razón fuera que, de repente, y con la operación ya en marcha, el presidente se enteró, al preguntar al respecto, de que la aventura podría costar 150 vidas (iraníes, por supuesto). Siempre queda la posibilidad de que es, como fue con Irak, una maniobra para ir aumentando la amenaza que llevará a una guerra ya decidida.
Moraleja: antes de entusiasmarse con el último recorte que llega por wasap, mejor hacerse algunas sencillas preguntas. Pero, ya se sabe, la información lleva tiempo y no es precisamente de eso de lo que disponemos, así que mejor dejarnos engañar o, sencillamente, como digo, aceptar lo que refuerza los propios pre-juicios (anteriores al juicio).

viernes, 21 de junio de 2019

Fontaneros y políticos

No, no me refiero a los "técnicos" que ayudan en la sombra a los políticos y que en las Españas se llamaban "fontaneros" (no sé ahora). Me refiero a un par de estudios que recoge el Financial Times en los que se comparaba lo que los ciudadanos piden de un fontanero y lo que piden de un político. 
Lo del fontanero está bastante claro: que conozca su oficio, sepa, por ejemplo, cómo funciona un lavabo y sea capaz de organizar los elementos de su especialidad y capaz de arreglar los desperfectos que se producen en el campo de la fontanería. Estos días, en el terreno familiar, lo estoy viendo con algunos cambios que estamos introduciendo en los lavabos de casa. Vemos quién es el experto y quién es el "mandao".
En cambio, no está tan claro qué es lo que se pide de un político. Los estudios citados muestran a una población con ideas no muy concretas sobre los problemas que afrontan tales profesionales (o personas en tales cargos). Y, probablemente, esa población tampoco tiene ideas muy concretas sobre qué es lo que tienen que hacer para organizar y, en su caso, reparar un país. 
Curioso.

jueves, 20 de junio de 2019

La nación de la libra

Un reconocido economista desdeñaba ayer, en un programa de televisión en España, ("Más vale tarde") el anuncio de una criptomoneda, la libra, por parte de Facebook. Su argumento era muy claro: no te puedes fiar de una moneda que no tiene el sostén de un Estado o, en el caso del euro, un conjunto de estados. Este sostén les da la estabilidad (relativa) del que carecen las criptomonedas. Basta ver las fluctuaciones del bitcoin.
Cierto que hay que seguir con atención las relaciones entre lo social (las clases sociales) y lo nacional (estados, independencias, soberanías). Pero, por encima de una consideración y otra, está el cambio que se está produciendo en el modo de ver muchas cosas. Y este es un buen ejemplo.
La propuesta de libra, vista en dirección opuesta a la anterior, insinúa la posibilidad de que Facebook, con sus millones de habitantes, acabe convirtiéndose en un Estado. Claro que ese Estado no sería el del modelo territorial decimonónico que sigue predominando en los nacionalismos que buscan su soberanía, por ejemplo frente a la Unión Europea o frente al Estado Español. No es un asunto a clasificar junto a los apocalípticos o a los integrados respecto al G5. Pero sí permite percatarse de la profundidad de algunos cambios de los que los políticos al uso o no saben o no quieren saber.
Además, el proyecto hace ver el papel que tienen los Estados como garantes del funcionamiento de un sistema mundial "globalizado". Por muy "globalizado" que esté, si le quitas los Estados el caos está garantizado y no necesariamente para mejorar.

Peor para la realidad

Dicen, no sé si es cierto, que eso es lo que contestó Hegel cuando uno de sus estudiantes le dijo que lo que el filósofo estaba diciendo no tenía base en la realidad. Hace falta un orgullo notable para ese desprecio a la realidad, sin por eso suponer que todo lo que llamamos "realidad" sea realmente real.
Viene esto a cuento a propósito de la campaña presidencial del actual presidente de los Estados Unidos. Sus encuestadores propios habían constatado las debilidades de la recién anunciada candidatura, en este caso a la reelección. La información había llegado (horribile dictum) a algunos medios cuya poca simpatía hacia el personaje es más que conocida (y, con perdón, real). Tal noticia fue clasificada inmediatamente por el círculo del presidente como "fake news" y tres de los cinco encuestadores fueron despedidos.
Puede que se trate de un caso de "matar al mensajero" o, quizás, de castigar a los que cometieron el nefando delito de filtrar a la prensa poco afín datos contrarios a los intereses de la campaña, no fuera a tratarse de una "profecía que se autorrealiza". 
En todo caso, se trata de una anécdota que ilustra la tendencia a crear "realidades" en las que hay que creer por encima de la realidad real (que, doy por supuesto, existe) y que no siempre coincide con la "línea oficial del partido" que, esa sí, es fuente de juicios acertados y constataciones más o menos empíricas. Por lo menos, bajo el lema "se non è vero, è ben trovato" que parece el de los partidos políticos españoles estos días de realidades reales. ¿Qué más real, si no, que el poder? Pues no. Es real en la medida en que crees en él y, si no, peor para la realidad.
(Añadido el 26: El obispo de Buenaventura, Colombia, pretende utilizar un helicóptero para rociar la ciudad con agua bendita y así liberarla del diablo, causante de la criminalidad que sufre la ciudad. Hay quien dice que la situación ya estaba mejorando -con más soldados, por ejemplo-, pero el nuevo obispo tiene sus propias ideas)

martes, 18 de junio de 2019

Repetición de la Historia

Este es un ejercicio de Branko Milanovic mostrando que "ahora es diferente", es decir, que la Historia no se repite ni en comedia ni en tragedia. Los intentos de entender lo que ahora sucede en los países centrales en términos de lo que sucedió hace un siglo son intentos fallidos. Usar la palabra "fascista" ahora es a costa de cambiar el sentido que tuvo tal palabra en tiempos de Mussolini.
El papel de los sindicatos obreros, dice, ya no es el mismo. Incomparables. Los nacionalismos no son de élites burguesas enfrentadas a otras élites burguesas (franceses contra alemanes, por ejemplo) sino "perdedores" locales enzarzados en cuestiones identitarias y de "valores" y que lo que desean es que su policía les evite la entrada de inmigrantes. Eso sí, este nuevo giro en los nacionalismos no excluye el "más o menos marcial" nacionalismo en los Estados Unidos, Rusia y la China. Finalmente, el uso de la violencia (local, no estas posibles aventuras bélicas) ya no es la misma (y pone, como ejemplo, su observación personal de manifestaciones sindicales en Barcelona, España).
El mundo ha cambiado, dice (y es fácil estar de acuerdo), y con él han cambiado las formas de expresión política. Usar el vocabulario del XIX (derecha-izquierda, por ejemplo) no es la mejor forma de entender lo que está sucediendo.
Tengo mis dudas sobre algunos de sus puntos y más viendo cómo ha trascurrido el teatrillo de las negociaciones españolas para constituir los gobiernos locales. Pero reconozco que da que pensar y eso es bueno.

lunes, 17 de junio de 2019

Extinción de especies

Se sabe que es un hecho y hasta hay intentos de cuantificar cuántas especies se han extinguido y cuántas se están extinguiendo. Pero si aplicamos el "si no lo veo, no lo creo", hay motivos para el escepticismo... si se trata de un escepticismo ignorante. Aquí se explican algunos porqués. Uno de ellos me ha interesado particularmente: los científicos son muy cautos a la hora de declarar una especie como extinguida. No es fácil, obvio; es costoso, claro; pero, sobre todo, la equivocación puede convertirse en "profecía que se autocumple". Si la comunidad científica se equivoca declarando la extinción de una especie en peligro, esa equivocación se puede convertir en un factor más de extinción ya que se abandonarán los intentos de conservación que precedieron al error, con lo que la especie, que no estaba en extinción, puede pasar a clasificarse, de hecho, en tal categoría. Si, como se dice en el artículo, hay otras razones adicionales para que los científicos sean cautos a la hora de anunciar una extinción, esas razones se convierten en un motivo más para dar crédito a sus datos. Y esos datos hablan de una aceleración del ritmo de extinción de especies y aumento de especies en riesgo de desaparecer, algunas muy importantes para la especie humana que, de momento, "sabe" que no va a extinguirse si dios no lo quiere.

domingo, 16 de junio de 2019

Dos, no una

El modo con que se presenta la crisis venezolana suele primar a una de las partes. Sin embargo, lo complicado de la situación reside en el hecho de que no se puede hacer eso si se quiere entender qué sucede. Aunque la "tesis XI" diga que "los filósofos han querido entender el mundo; lo que hace falta es transformarlo", el caso es que si no se entiende una situación, difícilmente se puede cambiar si no es a peor, a no ser que se produzca una de esas grandes casualidades históricas en las que realmente se mejoran las cosas aunque se pretendiera algo distinto y que, aparentemente, iba hacia lo peor. Para trasformar algo, sí parece que habría que entenderlo antes, a no ser que se pretenda un resultado propio de juegos de suma-cero (el ejemplo lejano que se me ocurre es el del gobierno srilankés frente a los tamiles), es decir, ganar destruyendo totalmente al contrario, cosa que no parece sea posible en la Venezuela contemporánea.
Por eso, hay que recordar que existe un estado rentista y república petrolera, pero también sanciones externas. Hay gobierno corrupto (con su boliburguesía que incluye a los militares) e incompetente, pero también una oposición fragmentada e incapaz de ser una alternativa viable. No es "los de arriba" frente a "los de abajo" porque, según se mire (social, política o económicamente) "arriba" y "abajo" cambia de contenido. Hay un problema político (quién manda aquí), pero también un problema social que incluye el aumento de violencia, asunto en el que Venezuela ya tenía índices preocupantes y que ahora han aumentado.
De todas formas, no se trata de  elegir entre "el imperio ataca a Venezuela, destrozándola" y "el chavismo destroza a Venezuela, malgobernando". Se trata de encontrar una solución para el bienestar de mayorías que incluye sus necesidades básicas de seguridad, libertad e identidad.

sábado, 15 de junio de 2019

Si no lo veo no lo creo

Bien hecho. Creerse lo que uno ve con sus propios ojos es una buena norma frente a los que creen lo que leen o, peor, creen lo que otros les cuentan de boca a oreja o por la radio. Pero la vida no es una novela. Aquí se cuenta la historia de un vídeo ab-so-lu-ta-men-te creíble y que, además, encaja con lo que mucha gente piensa al respecto (compartir una idea con otros es también un criterio de verdad). Zuckerberg, su protagonista, dice cosas como:
“Imagine this for a second: one man with total control of billions of people’s stolen data, all their secrets, their lives, their futures,” [...] “I owe it all to Spectre. Spectre showed me that whoever controls the data, controls the future.”
Quien controla los datos (y él el primero) controla el futuro porque puede saberlo casi todo sobre miles de millones de personas, sus secretos, sus vidas, sus futuros. Eso sí que va a ser poder y Zuckerberg se presenta como quien ya tiene esos datos. (La vieja broma decía que Zuckerberg no quería ser presidente de los Estados Unidos porque eso significaría perder poder).
El video está en el enlace que cito más arriba y da una idea muy clara de qué está pasando y qué puede pasar. ¿Problema? Que es falso. Lo que no es falso es el aumento de poder y que esos vídeos ya se pueden construir haciendo decir a las personas lo que sus autores quieran que parece que dicen, dando así un argumento para que la gente crea lo que en él se dice. Pero es falso. Como un billete de 2, 35 euros.
Es un argumento para la cautela y una advertencia para los que solo creen lo que ya creen y refuerzan su fe con argumentos visibles. Bien está tomar el vídeo como un espectáculo más, un "così è se vi pare", la brillante obra de Pirandello. Porque vídeos auténticos, íntegros y verídicos (como se decía de los evangelios seleccionados por la jerarquía católica entre los muchos existentes) haberlos haylos. Doble trabajo: diferenciar unos de otros. Por lo menos, reconocer el problema.
Se pudo hacer en su día con los videos de Colin Powell sobre Irak y se tendría que hacer ahora con los videos de Mike Pompeo. Ni se hable del golfo de Tonkin o del hundimiento del Maine. Pero, cuidado, que se parezcan esos hechos no es prueba de que ahora lo de Pompeo sea lo mismo. Pero... Efectivamente, no estará de más reconocer el problema y guardar distancias.

viernes, 14 de junio de 2019

Separación de poderes

Me ha ocupado otras veces, en años pasados, o directamente, o situando el problema en un contexto más amplio. Me lo vuelvo a encontrar ahora a propósito del Brasil, aunque no pueda estar de acuerdo con todos los extremos de este.
El caso es que, si ya en los sistemas parlamentarios la separación del poder ejecutivo y el legislativo es problemática (como ya planteé), en todos los sistemas la selección de las personas concretas que ocuparán puestos en el judicial es todavía más problemática. No hace falta, como cuenta el artículo que cito, recurrir a oscuras maniobras del imperialismo de difícil demostración para el no creyente. Es suficiente ver cómo son nombrados y por quién. Y no digamos si entramos en el complicado mundo de los tribunales electorales. Los nombres cambian de país a país, pero el hecho es que, siendo nombrados por determinados partidos (los que ocupan el poder ejecutivo o la mayoría en el correspondiente parlamento), los seres humanos así nombrados  pueden tener la tentación de actuar según el interés de quienes les han nombrado. Y, como nadie es perfecto, pueden sucumbir a tal tentación. Los casos de Bolivia o Venezuela, tan distintos y distantes, pueden interpretarse en ese sentido. Y el de Guatemala.
No hay nada perfecto. Casi por definición. Y no dudo que lo contrario es peor. Pero no por ello (por evitar males mayores) hay que guardar silencio responsable al respecto. Hace falta recordar a Quevedo:

No he de callar por más que con el dedo,
ya tocando la boca o ya la frente,
silencio avises o amenaces miedo.

¿No ha de haber un espíritu valiente?
¿Siempre se ha de sentir lo que se dice?
¿Nunca se ha de decir lo que se siente?

Hoy, sin miedo que, libre, escandalice,
puede hablar el ingenio, asegurado
de que mayor poder le atemorice.

En otros siglos pudo ser pecado
severo estudio y la verdad desnuda,
y romper el silencio el bien hablado.

Pues sepa quien lo niega, y quien lo duda,
que es lengua la verdad de Dios severo,
y la lengua de Dios nunca fue muda.
(Añadido el 29: más sobre el caso Lava Jato en el Brasil)

jueves, 13 de junio de 2019

Coherencia

Encuentro, en un texto de un viejo amigo, esta serie de "principios o líneas de acción" que podrían guiar la acción de partidos políticos situados en una zona concreta del espectro ideológico. Se refiere, en particular, a los españoles, pero creo que tiene un interés algo mayor. Los números los he añadido yo; lo que sigue a los números forma parte de la enumeración de mi amigo; y lo que va debajo es mi comentario.

1.-controlar la inmigración extranjera desbocada,

"Desbocada" tal vez no sea la palabra. Hay inmigración que llega para cubrir los empleos que los locales desdeñan (y aportan un alivio a las futuras pensiones), y hay inmigración de hiper-ricos que compran la nacionalidad haciendo inversiones inmobiliarias. En general, hay inmigración de clase media que es bien recibida (gastan) y la hay de clase baja o "raza" despreciada que tiene que malvivir con subempleos. El caso del turismo es particular ya que los turistas gastan, sí, pero también generan turismofobia cuando se masifica o abarrotan apartamentos otrora particulares. En este caso, lo de "desbocado" es compartido por sectores muy específicos que sienten deterioradas sus condiciones de vida cotidiana, no por los operadores turísticos que han encontrado un nuevo filón.
2.- derogar la estúpida ley de memoria histórica,
"Estúpida" tal vez no sea la palabra. Hay perdedores (de "los de abajo") que todavía no han visto reconocidos sus derechos de ciudadanos.
3.- acabar con las odiosas manifestaciones de la ideología de género, 
Tal vez sean "odiosas" para parte de la sociedad. La machista, tal vez, aunque no creo que se reduzca a ideología machista. Ciertas manifestaciones se pueden reducir, pero "acabar" es pedir mucho, amén que "ideología de género" es un cajón de sastre.
4.- frenar el separatismo, 
Frenar con violencia física o legal son ganas de no "frenarlo". Hay, quiérase o no, un problema que hay que "conllevar" como decía Ortega. 
5.- suprimir la desigualdad que supone valorar más el testimonio de la mujer que la del varón en los casos de violencia doméstica, 
Desconozco los datos, pero me suena a elevar a categoría general unos pocos casos. Reales, sin duda.
6.- fomentar el patriotismo, 

El patriotismo de los que se sientan españoles ¿y de los que se sientan catalanes, vascos, gallegos? Los patriotismos están. Peor es meneallo y entrar en dinámicas de acción-reacción.
7.- exigir el derecho a recibir la enseñanza obligatoria en lengua castellana en las regiones con dos idiomas, 
Parece sensato. Y hasta con las que tienen tres, como Cataluña con el aranés o Aragón con el catalán, la fabla (el aragonés) y el castellano.
8.- reformar a fondo el desmadre de las autonomías, 
No fue un desmadre, sino un intento juntar el punto 4 y el 6. Se puede reformar. Por ejemplo mediante el federalismo. Seguirá habiendo separatistas, pero se habrá ganado tiempo (sic)
9.- oponerse al excesivo intervencionismo de la Unión Europea.
Euroescéptico y casi eurófobo. Un exceso de patriotismo estatal tiene los mismos efectos en este campo que el exceso de patriotismo sub-estatal: Brexit o Catalexit. "Nos quitan soberanía", como si el sistema financiero fuera localista o el comercio fuera de mercadillo de los sábados o internet solo funcionara en la propia lengua. La UE se fundó para intentar reducir el riesgo de "guerras europeas" mediante la creación de intereses comunes. Si los intereses solo son los locales, efectivamente la UE deja de tener sentido. No se fundó para promover nacionalismos más o menos belicosos. Pero hay que saber el precio de la aventura. 
Coherencia, sí.

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Un paseo por internet podría indicar dónde están los problemas de fondo que aquejan a la Humanidad, por tanto al país en cuestión, y que están relacionados entre sí, a saber
1.-Desarrollo económico
Respuesta al aumento de población a escala mundial, no al mayor enriquecimiento de las élites. Para la disminución de población en algunos países, ver punto 1 de la lista anterior.
2.-Medioambiente
Ni una palabra al calentamiento global, la extinción de especies, pérdida de territorio costero, desertización y demás menudencias que sí parece que se están produciendo.
3.-Desigualdad social y económica
Uno de los factores que llevan a los demás componentes de esta lista
4.-Guerra (violencia armada entre Estados y dentro de los Estados)
Con potentes industrias armamentísticas y exaltaciones patrióticas que incluyen una clara (y cambiante) definición del enemigo, no es de extrañar la proliferación de guerras en la actualidad. Guerras convencionales, atómicas, cibernéticas y hasta comerciales.
5.-Migraciones
En la lista anterior se trata de controlar a la "desbocada" inmigración. Poner vallas con concertinas, por ejemplo. O negar todos los visados (menos los de los ricos, claro). Pero sí están aumentando a escala mundial (emigrantes, desplazados y demandantes de asilo, cada categoría con su particular problemática)
6.- Que sería 1+2+3+4+5, porque los cinco están relacionados.
Incoherencia.
(Añadido el 15: los países europeos del sur del Mediterráneo no logran acuerdo sobre migraciones)
(Añadido el 16: los asilados en embajadas no siempre lo tienen claro. Que se lo digan a Asange en la del Ecuador en Londres o a la familia de uigures  en la de Bélgica en Beijing)

miércoles, 12 de junio de 2019

Salvar el capitalismo

Habrá que ir tomando nota de las proclamas a favor del capitalismo al que podemos suponer el mejor de los sistemas exceptuando todos los demás, ya que no hay grandes coincidencias en su definición. Sarkozy ya lo propuso, aunque no fue muy prolijo en los medios para conseguir tan laudable fin, por otra parte no definido. Tony Blair fue por las mismas. Ahora es un académico, Joseph Stiglitz, el que lo propone, y es muy claro: el neoliberalismo ha sido un fracaso en la tarea, así que solo una agenda progresista podrá conseguirlo. Sigo sin saber qué es eso que se pretende salvar. Otros académicos, como Andre Gunder Frank hasta su muerte o Immanuel Wallerstein (con sus entretenidas discusiones sobre el origen del actual sistema mundial), irían por otros derroteros. Wallerstein, lo vería como algo insalvable, un sistema-mundo (es decir, un sistema que es un mundo) que, como todas las organizaciones anteriores de la sociedad humana, ha tenido su auge y tendrá (está teniendo) su caída derivada de sus propias contradicciones. No pensaría que es algo a salvar, sino que la tarea es la de favorecer alternativas en el sentido del texto de Stiglitz recién citado. Pero salvarlo... imposible. Frank sería más extremo, "eso" es insalvable y así ha estado los últimos 5.000 años. Tal vez ahora, viendo el caos medioambiental al que se dirige el Planeta, lo formularía de otra manera. Y tal vez diría que no es el capitalismo (se defina como se defina, y él era el primero que no encontraba buenas definiciones) sino la especie humana la que habría que salvar. Eso sí, sin saber cuándo se produciría el desastre si no se toman decisiones hoy que, por cierto, no se están tomando.

martes, 11 de junio de 2019

No hay nada perfecto

En plena euforia por las nuevas tecnologías (AI, 5G) que sus vendedores se encargan de ensalzar y cuyo entusiasmo llama a sospecha, véase la otra cara del asunto según un estudio citado aquí y que reproduzco del original.
Primero, el consumo de energía por parte de la Programación Neuro-Lingüística comparado con otros consumidores:
Y, después, el origen de la energía consumida por tres grandes países y tres grandes empresas (algo mayores, en algún caso, que alguno de esos países)
Como se trata de ciencia y no de religión, todo ello es discutible. Datos problemáticos, tratamiento defectuoso, ajustes más que discutibles. Pero no por eso son desechables. Por lo menos, se pueden poner junto a (o, si se prefiere, debajo de) las alegrías con que se presentan estas innovaciones. Ni apocalípticos, ni integrados, aconsejaría Umberto Eco. Pero, sí, no hay nada perfecto.

lunes, 10 de junio de 2019

Transporte de transportistas

La noticia tiene aspectos curiosos. Puede entenderse que, en Portugal, haya demanda de camioneros con el correspondiente permiso de circulación. Nuevas necesidades del transporte por carretera y poca oferta de mano de obra que cubra tales necesidades. Pero lo curioso es de dónde están llegando los que responden a tal demanda: en el último año, dos mil brasileños (que llegan ya con contrato de trabajo obtenido en origen) y mil venezolanos (que supongo que no). Se puede especular sobre las razones de tal demanda, pero mucho más sobre el significado de estas diferencias cuantitativas que, claro, pueden tener que ver con la población de los respectivos países o los cambios en los respectivos sistemas de trasporte. Pero es difícil sustraerse a una lectura política de esos datos. Sobre Venezuela, se hará bien leyendo lo que dice su canciller (ministro de asuntos exteriores) sobre la exageración de datos sobre migraciones venezolanas (no necesariamente para creérselo) y el análisis de Aram Aharonian sobre la situación más general)

domingo, 9 de junio de 2019

¿Globalización? Ja

Comencemos por lo evidente: el medioambiente es planteario. Si las últimas señales del accidente de Chernobil llegaron hasta Alicante, uno puede hacerse una idea de lo poco respetuosas que son esas cosas con las artificiales fronteras creadas por los humanos. Que se lo digan a los plásticos en el mar. O a las bacterias. Consecuencia igualmente evidente: la reacción tiene que ser global, es decir, mundial, colectiva. Está muy bien que algunos países se conviertan en ecologistas y decreten multitud de normas para defender al medioambiente, pero siempre habrá un gorrón que se aproveche de esa buena voluntad, no la comparta y consiga las ventajas particulares que tiene ser el que no las cumple. El gobierno de los Estados Unidos, por ejemplo, respecto al protocolo de París o, en general, sobre el cambio climático.
 Después tenemos los productos que, en teoría, se mueven por todo el Planeta siguiendo la sacrosanta norma de la oferta y la demanda. Bueno, pero siempre habrá gobiernos que impongan aranceles a algunos productos, bien alejados del libre mercado, haciendo que haya productos no precisamente globales. De nuevo, los Estados Unidos respecto a la China o, ahora, México.
Pasemos a los factores de producción. El primero ya lo he indicado indirectamente: las materias primas que incluyen el carbón y el petróleo. Algo de global sí que tienen, aunque los lobbies como la OPEP no los hagan tan móviles como pretendería la teoría.
El segundo no es global: la mano de obra. No pueden moverse por todo el mundo, sobre todo cuando aparecen muros, vallas, pasaportes, visados, permisos de residencia y nacionalizaciones (estas últimas más fáciles si uno compra una mansión de muchos dólares o euros).
El tercero, la tecnología. Y ahí entra el espionaje industrial que indica hasta qué punto determinadas tecnologías están globalizadas. No lo están: son un elemento competitivo que se relaciona con los aranceles: obstáculos a la libre circulación. Incluso la globalización de internet tiene no solo sus fallos, sino, sobre todo, sus fronteras políticas y socio-económicas.
Después están las técnicas de gestión. Ahí entramos en un terreno algo más mundializado. Las escuelas de negocios enseñan los trucos a quien pague por ello. He dado clases en algún máster de dichas escuelas y he visto cómo mis colegas enseñaban a quien estuviera delante. Pagando, eso sí, pagando.
Y llegamos a la globalización casi completa: la financiera. Ahí sí: siempre hay una Bolsa de valores abierta para quien la haya de menester. Siguen el movimiento del Sol y si una se constipa, la siguiente tose. Después está el flujo de capitales para la inversión y, no se olvide, el dedicado a evitar el engorroso papel de los diferentes sistemas fiscales llevando sus dineros a reposar en los "globalizados" paraísos fiscales. Si los gobiernos son útiles para poner muros a productos y productores, pueden ser obviados en el terreno del dinero. Ahí no hay muchos muros ni vallas aunque periódicamente aparezcan "papeles" que denuncian esa globalización.
Conclusión: globalización claro que hay. Las multinacionales (transnacionales, para ser exactos) sin ir más lejos. Y gente con capacidad de influir más allá de las fronteras. Pero añadiendo de inmediato que no la hay en muchos otros campos igualmente importantes para el funcionamiento de las economías, pero sin poder.

viernes, 7 de junio de 2019

Empresas dañinas

Cierto que son necesarias para mantener el funcionamiento del mercado. Como lo son los consumidores. Pero unas y otros pueden tener sus defectos, lo cual reduce su realeza, no su realidad. No son el rey. Y si lo son, peor me lo pones, porque pueden ser autócratas. Dos casos en los que (algunas) empresas han tomado decisiones al margen del mercado y en contra de los consumidores y han puesto sus medios para lograr sus fines, el beneficio al fin y al cabo y, en estos casos, sin preocuparse del consumidor: el medioambiente en lo que tiene que ver con el clima y en lo que tiene que ver con los pesticidas. Que ¿cómo?Pues como siempre: grupos de presión (lobby) y corrupción de políticos.
No hace falta estar en la extrema izquierda para ver estos casos documentados, pero no por ello generalizables. Hasta dónde se extienden esas prácticas, eso ya no lo sé. Pero haberlas, haylas. Como las meigas.
(Añadido el 8: ya me referí a la cuestión del tabaco -sobre todo en una cita añadida-. Ahora leo sobre las promotoras del tabaquismo. Y, sobre la mitología del mercado, nada mejor que darse un paseo sobre el uso de los aranceles por parte de gobiernos "liberales")

El insulto es la norma

Parece que sigue ganando terreno el uso de insultos para sustituir a lo que antes, pomposamente (y este adverbio es un signo más), se llamaba discusión política. Dado su acceso a los medios y el interés que suscitan los políticos que más mandan, el presidente de los Estados Unidos proporciona ejemplos con frecuencia. Este es el último que encuentro. También es habitual en Italia y ya fue objeto de un libro. Pero hay más, aquí, y desde posiciones políticas diferentes como este caso (que me resulta nuevo) o este otro (habitual). El tono despectivo (ejemplito, macho alfa), los calificativos irónicos (sedicente, grotesco) o los motes casi insultantes forman parte del vocabulario de artículos de opinión y, cierto, de algunos discursos ante micrófono y cámara. Y parece que va a más. Y no es la primera vez que lo constato. Es un indicador, pero no sé de qué. Tal vez del triunfo de las redes sociales, de su inmediatismo y del cauce de retroalimentación que proporcionan a la agresividad producida por la frustración- Pobres ilustrados y su culto a la Razón. Más bien, ahora, el corazón tiene sus razones que la razón no comprende. Y se expresa.

jueves, 6 de junio de 2019

Fumar es un placer

Estos son los datos del Banco Mundial, que no sé cómo se entretiene con esos temas:
A una escala inferior, a saber, la de la gente que veo en mi pueblo cuando voy a comprar el pan y los periódicos, el número de mujeres fumadoras está aumentado. No tengo ninguna buena interpretación para lo que veo.
(Añadido el 7: veo que el asunto no es tan banal como parecería)

miércoles, 5 de junio de 2019

Sí que hay alternativas

Hace diez años me ocupé de las diferentes formas de proponer políticas económicas. Usé, entre otras fuentes, la clasificación que hacía Johan Galtung de las mismas, huyendo de la fácil dicotomía rojos-azules, comunistas-capitalistas. Claro que aparecían los socialdemócratas y se veía lo que entonces era el modelo japones, los "gansos voladores" de Akamatsu Kaname, que después se desvanecería. Entre el rojo extremo (todo el poder al Estado) y el azul extremo (todo el poder al mercado) estaban los que buscaban un compromiso entre ambos, los que buscaban ambos a su máximo nivel posible (máxima intervención del Estado, máxima intervención del mercado, tal vez el modelo que ahora han seguido, de modo zigzagueante, los comunistas chinos -porque el partido gobernante es el comunista-) y los que proponían al abandono de una y otra perspectiva para refugiarse en lo local, la colaboración, el trueque, la democracia directa y que en el esquema aparecen como modelo "verde". 
En aquel artículo proponía, para distinguir las ideologías, preguntarse cuáles eran los valores que guiaban su acción observable (al margen de lo que se pareciera o no a su retórica oficial). Galtung me volvió a ser útil:
Se trata de saber qué necesidades básicas proponen como prioritarias en sus acciones (no en sus discursos). Rojos y azules estarían entre los que buscan el bienestar a toda costa y los que sacrifican cualquier cosa con tal de conseguir la libertad. 
Pero ahora hay un criterio que no aparecía tan claramente entonces: la cuestión identitaria ante la cual se puede sacrificar la libertad (obligando, en aras, por ejemplo, de salvar la propia lengua, a que todos la hablen -"hable usted la lengua del Imperio", como imponían los franquistas, o como ahora se impone el catalán a los "charnegos" e hijos de "charnegos" obligados a asumir la identidad de los que les mandan). O se puede sacrificar el bienestar con tal de que quede claro que "Britannia rules the waves" y que solo el Brexit responde a nuestras demandas de identidad frente a la invasión de extranjeros ajenos a la nuestra.
Y un nuevo criterio: el exceso de desigualdad, causante de menos bienestar, fomento de la xenofobia, usando la imposición y demás efectos conocidos y que se aplican tanto a las distancias entre países como a las distancias (socio-económicas) dentro de los países. Ricos más ricos, pobres más pobres, poniendo en riesgo el mismo sistema que les da existencia a unos y otros. La ideología está en el papel que se le asigna a la desigualdad en la discusión real (no la retórica) en política. La desigualdad la crean los individuos (en particular los perezosos), la crea el sistema (el capitalista, por supuesto), la clase social beneficiada ("los de arriba" en el esquema de Orwell) o la fuerza de los hechos (es decir, lasciate ogni speranza voi che entrate). Es decir, ayudar a "subir", cambiar el sistema, lucha de clases ("desde abajo", no la habitual "desde arriba") o parches de beneficencia y filantropía entre otras respuestas.
Los tres bloques (rojo-azul, necesidades básicas, desigualdad) indican hasta qué punto carece de sentido el TINA (there is no alternative que decía Lady Thatcher) y lo acertado que estaba Adolfo Suárez cuando decía que las hay tantas "como estrellas en el cielo". De momento, el campo identitario, en sus variantes rojas, azules y amarillas, va ganando la partida. ¿La desigualdad? Un día de estos. Y todo con la mayor simplicidad posible. Simplismo, se diría. Que es un buen medio para ganar elecciones, pero no tanto para resolver problemas de fondo.

lunes, 3 de junio de 2019

Negociar no es fácil

En un enfrentamiento con violencia caben dos opciones extremas: pretender aniquilar al contrario o negociar la trasformación de la violencia mediante cesiones mutuas. Obsérvese que no he hablado de "conflicto" para no herir susceptibilidades y eso que se puede hablar de conflicto cuando dos o más partes tienen objetivos incompatibles (por ejemplo estar integrado en España dependiendo de Madrid o tener una estructura política independiente de España: las dos cosas a la vez son imposibles). Allá por 2005 publiqué sobre esos asuntos (sugiero leer el último párrafo).
Ahora vuelve a plantearse con efectos retroactivos a propósito de las negociaciones entre el gobierno español y ETA desde 2005, que algunos ven como "vergonzantes" y que a mí me parecen más realistas que el "hiper-realismo" de mantener los enfrentamientos violentos. Que eso tenga que ver con las negociaciones de estos días para formar gobiernos locales (municipales, provinciales o autonómicos) en el País Vasco y Navarra, eso ya no lo sé, pero no me extrañaría.

domingo, 2 de junio de 2019

Recetas económicas

O va contra el bienestar de los ciudadanos o ayuda al deterioro de la democracia, pero el caso es que las políticas de bajar impuestos, recortar gastos sociales y reducir (incluso suprimir) el papel del Estado en la economía tienen esos efectos. Los ha tenido. Y, allí donde se mantienen, los van a tener. Parece que eso dicen los datos. ¿La realidad? Peor para la realidad, que diría Hegel. ¿Dónde se va a meter la realidad cuando hay una buena ideología -a favor de alguien- de por medio? Por más que se cite la curva de Laffer, se afirme que los gastos sociales, actuando como un adormecedor, hacen que la gente (los de abajo) no se espabile y se agite el fantasma del estatalismo comunista (que, ciertamente, fue otro fracaso), los hechos son tozudos. Amén de que, si hablamos de ideologías, entre el comunismo y el neoliberalismo hay intermedios. Y alternativas, desde  Ernst Friedrich Schumacher en verde hasta Akamatsu Kaname con sus "gansos voladores". Nada de "pensamiento único". Y no digamos subir los impuestos a "los de abajo" para aumentar la recaudación reduciendo al tiempo los gastos sociales para reducir la deuda.

sábado, 1 de junio de 2019

Los ricos existen

Un sugestivo trabajo sobre la desigualdad en la riqueza. Amplia información sobre los Estados Unidos y sobre países centrales (USA-Rusia-Europa, pero no China). La desigualdad disminuyó once upon a time, pero está creciendo. Los ricos son ahora más ricos que hace 20 años, en que se revirtió la tendencia descendente de su riqueza (descendente no significa baja). Un gráfico me ha llamado la atención:
Se trata de dónde tienen la riqueza ese 0,01 por ciento de la escala, es decir, los super-ricos. Salta a la vista Rusia, con un porcentaje muy alto, comparativamente con, por ejemplo, Escandinavia, de riqueza fuera del país. Ahí no sé si es porque lo tienen invertido o porque lo tienen en paraísos fiscales. Probablemente ambas cosas, pero no sé en qué proporción.
Saque cada cual las conclusiones que prefiera sobre fiscalidad (o fraude fiscal), capacidad de influir en el propio país o contribución (ver las otras gráficas) en la tensión creciente en este resorte cuyos extremos se siguen separando y que, como sucede en el mundo físico, podría producir lo mismo: que se rompa el resorte. El que avisa no es traidor. Y "ellos" están avisados, así que algo de filantropía acaban practicando. ¿Suficiente? No lo sé. Pero preferiría mayor acceso del Fisco a esa riqueza. Reduciría, en manos de un gobierno no necesariamente hiper-competente, la desigualdad y sus secuelas. Pero eso es como esperar que los gobiernos tomen medidas serias colectivas sobre problemas mundiales como el medioambiente. Las medidas locales son bienvenidas. Pero los problemas mundiales exigen respuestas mundiales. También para esto del dinero y la riqueza. Lasciate ogni speranza voi ch'entrate
(Añadido el 7: especulaciones sobre la fuga de capitales en Rusia aquí)
(Añadido el 15: más datos sobre los Estados Unidos)