domingo, 5 de mayo de 2019

Rezar todos los días

Este es el resultado general de la encuesta del Pew Research Center preguntando si el entrevistado rezaba todos los días y cruzándolo después con la renta per cápita del país del entrevistado.

Daily prayer is more common in the U.S. than in many other wealthy countries
Lo primero que salta a la vista es el puesto que ocupan los Estados Unidos, por encima de la media de rezadores y, sin duda, entre los países ricos. Porque ser ricos y pobres parece que cuenta: los ricos son menos rezadores (que se lo digan a Noruega o Suiza) mientras que los pobres, un grupo algo más heterogéneo, ocupan, de todos modos, los puestos más altos entre los que han respondido diciendo que rezan todos los días.
Pero hay algo más, que hace que nos preguntemos sobre la religión dominante en el país. Es previsible que una religión muy rezadora (en el Islam se supone que hay que rezar varias veces al día) va a llevar a respuestas más altas que países en los que dominan religiones que, prácticamente, no tienen rezos más allá de visitas a templos de vez en cuando (budismo, confucianismo, taoísmo, como es el caso de la China, pero no el Japón o Corea del Sur). Pero aunque estos casos sean visibles, no parece que se pueda generalizar. Por ejemplo, viendo la cercanía, en renta y rezo, de Israel (con su 20 por ciento de ciudadanos musulmanes) con España (con su catolicismo sociológico y cada vez menos practicante). La historia también cuenta: véase, si no, la posición de varios países ex-comunistas, es decir países en los que sus ancianos conocieron un régimen ateo militante (con éxito relativo, todo hay que decirlo, pero Rusia tiene el mismo porcentaje, aprox., que Noruega, aunque no se vea en el gráfico).
La oración diaria es, pues, resultado de factores muy diversos (vaya novedad) que incluyen el pasado (la tradición familiar), la religión dominante (la tradición oficial), el nivel de renta y, me atrevería a añadir, siguiendo a Machado ("de viejo gran rezador"), el relativo envejecimiento de la población. Porque, también se sabe, en el caso estadounidense son los jóvenes los que se salen de esa norma. Todo esto para hacer ver que no se puede atribuir a un solo factor (por ejemplo la religión) determinados comportamientos. Influyen, sí, pero filtrados por otros a veces más importantes. Por ejemplo en su propensión a la violencia. Descansen, por lo menos, los islamófobos, los antisemitas (anti-judíos) y los anti-cristianos. Y piensen en el nivel de violencia en países de fuerte implantación de religiones poco violentas o violentógenas. Las tres que acabo de citar indirectamente son de este último tipo: tienen en su supermercado de ideas disponibles en sus textos sagrados suficiente material como para justificar la violencia contra los "malos" (los "otros", claro). Pero también el pacífico budismo aparece en contextos como el de Myanmar de forma no precisamente pacífica.
(Nota a pie de post: el uso de la renta per cápita puede ser engañoso ya que no dice nada del nivel efectivo de reparto de dicha renta. Una r.p.c. de 100 $ para un país de 100 habitantes no significa lo mismo si cada uno de sus habitantes accede a un dólar que si solo uno de sus habitantes obtiene 100 y el resto nada. La media es la misma, r.p.c. 100, pero la situación no es la misma y tampoco lo es si los habitantes perciben un aumento de la desigualdad, una disminución o una estabilidad en país con nivel alto de desigualdad o nivel bajo. Acudir a lo divino como alivio de las propias penas no se produce igual en un país de desigualdad alta en el que disminuye la desigualdad que en un país de renta baja en el que aumenta la desigualdad y la gente percibe que no hay nada que hacer para evitar su deterioro personal. No extrañe que Weintraub, ministro brasileño, quiere reducir la presencia de sociología y filosofía en las universidades federales).

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