martes, 28 de mayo de 2019

Independencia dependiente

Sigo con el caso escocés cuyo paralelismo con el catalán ya abordé ayer. El caso es que el Partido Nacionalista Escocés plantea que si hay Brexit, volverá a proponer un referéndum para dejar el Reino (no muy) Unido y seguir dependiendo de Bruselas, dependencia que los brexiters detestan con no muy buenas razones, dicen, pero son las que hay. Por supuesto que los partidos del Reino (laborista y conservador con sus correspondientes divisiones internas) también actúan en Escocia, pero el resultado de las recientes elecciones al parlamento europeo con el triunfo del Partido del Brexit (Farage) y de UKIP les hacen temer que el Brexit siga adelante, sobre todo pensando que el sucesor de May (Boris Johnson) puede ser el eurófobo. 
Se trata de aprovechar la ocasión para lograr la independencia que, de todas formas, se deseaba o de evitar los males mayores que supondría quedar uncidos al carro de un Brexit duro (una DUI, declaración unilateral de independencia) de catastróficas consecuencias que, obviamente, los brexiters niegan y los independentistas escoceses temen.
Se trata, visto así, de elegir dependencia: o de Londres y Bruselas o solo de Bruselas, de donde provienen porcentajes muy elevados de la legislación local. A eso le llaman independencia. Porque habría que estar muy loco para pensar en una independencia total. Ni Noruega ni Suiza la disfrutan. Pero "independencia" suena bien. Reconocer, después de análisis concretos de situaciones concretas, que la cosa no está tan clara, eso ya es otro tema.

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