sábado, 18 de mayo de 2019

Euroescépticos, eurófobos y otros

Este artículo, en el contexto de la actual campaña electoral al Parlamento Europeo, me ha hecho ver la diferencia dentro de los que reciben etiquetas que van desde extrema-derecha, populistas de derecha y hasta fascistas. Termina así:
Understanding the populists’ weaknesses is also critical—and here there is a paradox. (Civic) nationalism now provides these parties with a key strength. Yet it is simultaneously a barrier to their forming an effective transnational bloc.
La autora reconoce el papel que han jugado factores socio-económicos en la demanda de estos partidos llamados populistas, factores que, de alguna forma, terminan llevando a la constatación de la creciente inseguridad en amplias capas de la población (europea, y no solo la que está dentro de la Unión). Pero añade una serie de reflexiones sobre la oferta que proponen partidos muy variados y cuya lista recoge el artículo.
Su idea final es que esa oferta de nacionalismo basado, como todos, en un "nosotros" diferente de "ellos" incluye definiciones muy sugestivas de esos "ellos" que ponen en riesgo al "nosotros" (y no solo su identidad, sino también su seguridad). Lo que sugiere es que, planteado así, tienen serias dificultades de organizar una respuesta común a escala transnacional: sería demasiado contradictorio con sus "reconquistas", "America first", nacionalismo "local".  Claro que algunos lo pueden intentar mediante, por ejemplo, la islamofobia o el anti-inmigrantes. Pero su nacionalismo es particularmente contradictorio con ese mínimo internacionalismo que supone la Unión Europea, que también tiene su nacionalismo (no muy vibrante, todo hay que decirlo) y sus nacionalismos sub-estatales. En otras palabras, que la Unión Europea ya tiene sus propios problemas que dan pie a los euroescépticos que no ven que la cosa dé mucho de sí. Pero a eso se le añade la llegada de estos "nacionalistas cívicos" que exaltan con entusiasmo su nacionalismo local y ven a la Unión como amenaza al mismo y, por tanto, les hace eurófobos y llegan hasta desear prohibir la emigración de sus connacionales para que no abandonen la Tierra Sagrada en la que les nacieron. Total, la dificultad algo mayor para la UE, aunque habrá que ver qué se produce en las votaciones del domingo 26 y cómo se forman los grupos parlamentarios y en base a qué. Para eso, y en contexto de este post, puede resultar útil darle un vistazo a esta entrevista (en castellano) al candidato Jan Zahradil.

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