viernes, 31 de mayo de 2019

Dura lex

No lo dudo. De lo que me hacen dudar es de su aplicación. Ayer era un artículo sobre el proceso a los independentistas catalanes que ya toca a su fin. En él eran notables los calificativos que acompañaban a una abogada, central en el mismo. Desde "perezosa" para arriba.
Hoy, sin salirse del tema, va una descalificación del jurisconsulto que emitió un informe sobre la posibilidad de que un personaje huido de la justicia española pero investido con la legitimidad de ser "president" en el exilio. Y sutilezas y distingos entre su caso y el de un precedente. Doctores tiene la iglesia.
Y, la guinda, una descripción de las relaciones entre la "cloaca" policial, (ex)jueces y empresarios, con detalles sobre el coste que tenían algunas de aquellas transacciones y que no tengo por qué suponer que han desaparecido, como tampoco las tengo a propósito del fútbol (basta elevar a San Google una devota petición como "corrupción en el fútbol" para tener respuestas sobre más de un país).
Siempre ha sido anecdótico el "qué juez te ha tocado", pensando que, según quién fuese, la sentencia iría en una dirección u otra. Cierto: no se trata de una ciencia exacta y caben infinidad de interpretaciones, sobre todo ante comportamientos nuevos no previstos por la normativa vigente o en los que la ideología del juez puede tener un peso excesivo (porque ideología, la tiene: la tenemos todos). Pero los casos que traigo son de más calado.
Mi conclusión no es una descalificación del sistema legal (y eso que estoy pensando en Comités Electorales nombrados por el Gran Jefe que quiere fallos a su favor, por ejemplo para ser reelegido o en Tribunales que no son tribunales y que actúan como tales). Es, una vez más, reducir el carácter divino omnisciente que, a veces, se le atribuye. Humano, demasiado humano. Es decir, imperfecto. Y con una cierta dosis de sutilezas. Y cosas peores.
(Tan imperfecto como cualquier empresa. Por ejemplo, empresa relacionada con la farmacia y dedicada a la salud, pero, antes, al beneficio, y pagando dinero para que los "científicos" no se metieran con la posibilidad de que uno de sus fármacos fuese dañino para la salud. No sé si mucho peor que la petrolera que ocultó a sus accionistas -y al público- datos sobre el cambio climático e incluso dedicó fondos a negar tal posibilidad. Frente a estos ejemplos, lo de los jueces, voluntario o involuntario, es peccata minuta)

jueves, 30 de mayo de 2019

Que aprendan

Las urnas son las urnas, la costumbre es la costumbre y la ley es la ley. Se puede aprender y no se hunde el mundo si un rey le da la mano, en acto protocolario, al representante de un partido secesionista que ha salido vencedor en las últimas elecciones:
La poignée de main gênée et symbolique du roi des Belges avec l’extrême droite.
Le monarque a dû recevoir le président du parti xénophobe et séparatiste flamand, le Vlaams Belang, principal vainqueur des élections fédérales du 26 mai.
Y si hay que repetir elecciones porque no se ha podido formar gobierno, pues se repiten. No en Bélgica: en Israel.

miércoles, 29 de mayo de 2019

Lo que no sabemos

Uno las llama "cloacas", otra "fuerzas oscuras". Ambos se refieren a una cosa bien sabida y es que no conocemos todo lo que sucede y, además, algunas cosas que suceden tienen causas que desconocemos y actores que no dan la cara. Mal asunto en el que no es fácil encontrar el equilibrio.
Lo inmediato es prescindir de tan molesta posibilidad y más que posibilidad. Pero también es fácil el recurso a tales factores subterráneos, conjuras, complots, conspiraciones, poderes fácticos sabiendo que, por definición, no pueden ser conocidos. Hubo "protocolos de los sabios de Sión" y su correspondiente complot judeo-masónico de tiempos de Franco y hay atribución casi de omnipotencia a Trilaterales, Davos o Bilderberg. La superficialidad y la conspiranoia no son extremos de una línea recta sino de una especie de herradura en la que los extremos están más cerca entre sí que del resto de la cosa. Y ambos pueden ser manipulados ad usum delphini.
Claro que existen tales instancias, pero un detalle que lleva a dudar de las afirmaciones sobre las mismas es la atribución de características casi divinas (omnipotencia, omnipresencia, omnisciencia). Para nuestra desgracia, la realidad es algo más complicada que lo que suponen esos recursos a las fuerzas ocultas que, haberlas haylas, pero en contextos mucho más contradictorios y falibles que lo que los que recurren a tal explicación suponen.
No analizar como si no existiesen, pero tampoco atribuirles características que, de tejas abajo, no pueden atribuirse a nadie humano. Eso se deja para quien esté de tejas arriba, si es que está. El poder es humano, demasiado humano. Es decir, complicado.

martes, 28 de mayo de 2019

Independencia dependiente

Sigo con el caso escocés cuyo paralelismo con el catalán ya abordé ayer. El caso es que el Partido Nacionalista Escocés plantea que si hay Brexit, volverá a proponer un referéndum para dejar el Reino (no muy) Unido y seguir dependiendo de Bruselas, dependencia que los brexiters detestan con no muy buenas razones, dicen, pero son las que hay. Por supuesto que los partidos del Reino (laborista y conservador con sus correspondientes divisiones internas) también actúan en Escocia, pero el resultado de las recientes elecciones al parlamento europeo con el triunfo del Partido del Brexit (Farage) y de UKIP les hacen temer que el Brexit siga adelante, sobre todo pensando que el sucesor de May (Boris Johnson) puede ser el eurófobo. 
Se trata de aprovechar la ocasión para lograr la independencia que, de todas formas, se deseaba o de evitar los males mayores que supondría quedar uncidos al carro de un Brexit duro (una DUI, declaración unilateral de independencia) de catastróficas consecuencias que, obviamente, los brexiters niegan y los independentistas escoceses temen.
Se trata, visto así, de elegir dependencia: o de Londres y Bruselas o solo de Bruselas, de donde provienen porcentajes muy elevados de la legislación local. A eso le llaman independencia. Porque habría que estar muy loco para pensar en una independencia total. Ni Noruega ni Suiza la disfrutan. Pero "independencia" suena bien. Reconocer, después de análisis concretos de situaciones concretas, que la cosa no está tan clara, eso ya es otro tema.

Legalidad y legitimidad

Recibo simultáneamente en un wasap de amigos dos recortes de prensa localizados probablemente desde aquí y que también están aquí. En el primero, tomado de un periódico escocés, un grupo de académicos denuncia las violaciones de derechos humanos en Cataluña contra sus nacionalistas. En el segundo, de un periódico español, un grupo de académicos denuncia las ilegalidades cometidos en Cataluña por parte de algunos nacionalistas. Mi viejo amigo añade que supone que es fácil saber qué versión le gusta más. Dos comentarios.
El primero, no es válido atribuir prejuicios ideológicos en uno de los periódicos como forma de argumentar contra sus razonamientos o, mejor, contra lo que dicen los académicos que cita. Mi problema es que ambos periódicos tienen prejuicios ideológicos o, si se prefiere, intereses creados, lo cual es más probable. Los intereses creados son las conocidas preferencias de sus lectores y, ya se sabe, los periódicos venden lectores a sus anunciantes, así que no pueden perder lectores así como así. El proceso escocés tiene diferencias con el catalán, pero también semejanzas.
Las diferencias tienen que ver con mi segundo comentario. La cuestión no es de gustos (qué versión le gusta más a uno) sino de razones y las razones de ambos son claras y distintas: unos hablan de legitimidad de determinados comportamientos políticos en Cataluña y, por mi parte, no me resulta difícil entenderla y aceptarla; los otros hablan de la legalidad de determinados comportamientos políticos en Cataluña y, por mi parte, me resulta un poco más difícil entenderla ya que los vericuetos legales ante hechos sin precedentes no resultan tan sencillos como bien se ve cuando se toman los análisis de sesudos juristas al respecto. Pero dura lex sed lex, no se diga como los españoles en tiempos de la colonia en América: "las leyes se acatan, pero no se cumplen".
Y ahí reside la dificultad para resolver el problema: cada parte se sitúa en un argumento diferente ya que es legítimo desear la independencia (aunque yo preguntaría "independencia de qué, quiénes y para qué") mientras que, ley en mano, resultan presuntamente ilegales determinados comportamientos y por eso se someten a juicio ante un tribunal competente (competente en el sentido de que tiene competencias, no necesariamente en el sentido de que son competentes -doctores tiene la iglesia-).
Evidente: los independentistas se aferran a la legitimidad y olvidan la legalidad (o se la saltan) mientras que los unionistas se aferran a la legalidad y olvidan la legitimidad (o la combaten presentando una legitimidad alternativa: la del españolismo). 
Lo dijo Ortega y Gasset en el parlamento de la Segunda República: hay que aprender a "conllevar" el problema. Porque el problema haberlo haylo. 
Cuando en el 96 publiqué un librito sobre el carácter religioso de los nacionalismos (estatales y subestatales) creía que los vascos tenían más complicado que los catalanes el llegar a la independencia. ¿Razón? La entonces violencia de ETA, un medio, para mí evidente, de no conseguir tal fin. En cambio, veía que el nacionalismo catalán (eran los tiempos de los Pujol, ahora algunos en la cárcel por corrupción) lo podría conseguir para el mítico entonces 2020, el año que viene como se ve. Ahora veo que los medios que pone el independentismo catalán en la actualidad no llevan a su fin, si es que el fin es la independencia de Cataluña y no es un caso más (epidemia) de uso de la política para otros fines incluso personales, desde los ingresos -que de algo tienen que vivir- al ego y sin parar mientes en las consecuencias que tales decisiones tendrían para el común de los mortales, no para los jefes que, ya se sabe, "no se equivocan". Lo que crean sus fieles  seguidores y por qué lo hacen merece otros análisis.
(Añadido el 17 de julio: Más sobre legalidad y legitimidad en el procés)

lunes, 27 de mayo de 2019

Incertidumbre o ridículo

Las variadas elecciones de ayer en España han dado pie a numerosos comentarios que ya comencé a escuchar anoche antes de que los datos fueran medianamente creíbles (decir que el dato viene de una encuesta y no decir si es "israelita", es decir, a pie de urna o telefónica a lo largo del día, hace que no sea fácil darle valor a un dato que no se dice cómo se ha obtenido ni a quiénes representa la muestra). Los periódicos que he visto esta mañana, que deben de ser especialistas en crónicas deportivas, hablan de "ganar" cuando de lo que se trata es de "perder". Porque una cosa es tener más votos que otros (como en un partido de fútbol Valencia-Barcelona tener más goles) y otra, muy diferente, es conseguir el apoyo suficiente como para gobernar y más en circunscripciones como la madrileña en la que ha habido "tamayazos" que han mostrado que ni siquiera el color de los escaños cuenta. En todo caso, el asunto no está cerrado, quedan muchos flecos, así que la incertidumbre se ha reducido pero no se ha evaporado. Y queda el entorno ornamental de los ridículos que se reciben con Shadenfreude, vergüenza ajena, ya te lo dije, o a dónde vamos a parar con esta gente. 
Mucho más espectacular (tal vez porque es menos caótica) es la situación en el Reino (todavía) Unido, presentando candidatos al Parlamento Europeo y ganando por mucho el partido que quiere dejar la (todavía) Unión Europea cosa que, de producirse, les haría tener que dejar su escaño bruseliano (¿o no? ¿sería automático, como los encausados catalanes que obtuvieron escaño en el parlamento español del que quieren irse, por medios legítimos pero ilegales? Efectivamente, el partido de Farage (político que ya reconoció haber mentido en su anterior campaña del referéndum del Brexit) ha obtenido 28 escaños, los Liberal Demócratas (defensores de mantenerse en la Unión, la europea y, así, de paso, suavizar el recrudecimiento que produciría el Brexit duro en Irlanda) 15, los Laboristas 10 y, oh cielos, los conservadores de la ya casi ex-premier May 3 (Brexit is Brexit). Eso sí, si vamos a porcentajes, los partidarios de quedarse suman el 40 por ciento de los votos y los de irse 44 (sin distinguir el brexit duro  unilateral -DUI- del brexit "blando" o negociado).
La cosa es más complicada porque esos datos suponen que los partidos son uniformes, cosa que, evidentemente, no sucede ni con los laboristas ni con los conservadores en un sistema electoral uninominal y mayoritario, es decir, que el candidato depende totalmente de su circunscripción y si se presenta por un partido brexiter en una circunscripción remainer, la tiene clara.
La incertidumbre viene sobre un par de pasos siguientes. El primero, quién va a sustituir a May, si Johnson o Gove, ambos brexiters, pero con el primero más dispuesto a la DUI (para los no catalanes DUI, no DIU, significa Declaración Unilateral de Independencia). La segunda, elecciones generales de resultados imprevisibles con o sin nuevo referéndum.
Cortando el rollo: en ambos casos se prevé una travesía llena de incertidumbres de la que no se ve con claridad cuál será el puerto de llegada si es que existe y hay motivos para soportar "numeritos" en esto en que han convertido (¿siempre lo fue?) la política, en teatrillos para construir un "relato" que emocione al pueblo ignorante (todo para el pueblo, pero sin el pueblo, que es tonto), sin proporcionar análisis concretos de situaciones concretas para las que se supone que el pueblo no está capacitado para entender. Las candidaturas al Parlamento Europeo por parte de propuestas independentistas catalanas son un ejemplo más de esta manipulación. Del pueblo, claro. Todos, todos insisto, son populistas, aunque con diferentes pelajes (lobos disfrazados de corderos) nacionalistas estatales o subestatales, que es el "relato" dominante para los que quieres debilitar la Unión en aras de su nación, los que quieren destruirla en aras de su nación, los que quieren abandonarla en aras de su nación, los que quieren salirse del Estado en el que se encuentran en aras de su nación y, en general, mantener su puesto, salario y jubilación. Para eso necesitan que el "pueblo" se crea su relato. Y, de hecho, se lo cree. Los que ven el "relato" como algo ridículo no tienen mucho futuro. Y menos en los medios de comunicación, "relatistas" por antonomasia, aunque las redes sociales, con sus bots y trolls,  les ganen por goleada. Ambos, pero sobre todo las redes, cumplen con el dicho de Lope (de Vega)
“Y escribo por el arte que inventaron / los que el vulgar aplauso pretendieron, / porque, como las paga el vulgo, es justo / hablarle en necio para darle gusto.”

viernes, 24 de mayo de 2019

Yemen: cui bonum

Desde 2015, Arabia Saudita, con apoyo principal aunque no único de los gobiernos de los Estados Unidos (comenzando por Obama), mantiene una guerra en Yemen que ha causado destrucción masiva, han muerto más de 8.000 civiles y herido a un número todavía mayor, ha desplazado 3 millones de personas y ha producido una crisis humanitaria amenazando la vida de millones de personas por hambre y enfermedades.
Se puede pensar en suníes (sauditas) contra chiíes (hutíes) o en una intervención en una guerra civil en la que se toma partido por los posibles aliados propios. Pero hay otras opciones: cherchez l'argent, pregúntese por el dinero. En este caso, el de los proveedores de armas y los beneficios que obtienen en esta guerra como se hace aquí con nombres y cifras de ventas.

109 millardos (miles de millones) de dólares en ventas en 10 años bien valen una destrucción más o menos.
(Nota, los 434 civiles del gráfico se refieren sólo a los muertos por ataques aéreos -legales o ilegales, eso no importa- usando armas estadounidenses)

jueves, 23 de mayo de 2019

Elecciones falseadas

El voto es la columna vertebral de la democracia. Y el imperio de la ley, por supuesto. Pero esto último es más vaporoso. Lo del voto es más visible y cuantificable.
Ahora bien, cuentan y no acaban de los modos de falsear resultados. Está, claro está, el pucherazo clásico. Por ejemplo, en tiempos de Franco, un pariente mío tuvo que estar en una mesa electoral para "el tercio familiar" -una originalidad del sistema-, pero lo curioso es que los resultados los tenía antes de que empezaran las votaciones. Ahora la cosa está más elaborada y resulta complicado controlar qué sucede entre la votación y el recuento electrónico mediante algoritmos que no siempre se conocen y que pueden "orientar" las sumas en una dirección u otra. No te digo si el voto se hace directamente sobre la pantalla sin que haya huella de papel por medio. Son defectitos reparables siempre que se permita el acceso al programa que hace las sumas.
Pero de lo que se ha hablado más últimamente es de la intervención de países extranjeros en la propaganda electoral, sobre todo a través de redes sociales, generando estados de ánimo, información falsa e inquietudes fabricadas. Mucho se ha hablado (y se hablará) de la intervención rusa en las pasadas elecciones presidenciales estadounidenses o en el referéndum de independencia de Cataluña considerado ilegal y cuyos protagonistas ahora se están juzgando después de una prisión preventiva, exagerada según muchos, pero que tiene como justificación la huida (llamada exilio) de otros protagonistas del mismo.
Lo curioso es que no es novedad. Aquí se recogen las interferencias (y más que interferencias) que Rusia (ex-URSS) y los Estados Unidos han llevado a cabo desde 1945, con y sin Guerra Fría, es decir, hasta nuestros días: 36 casos a manos de agencias rusas, frente a 81 por parte estadounidense. Digamos que, por lo menos, un centenar de elecciones han sido "profesionalmente" interferidas desde fuera. No está mal.

miércoles, 22 de mayo de 2019

Filantropía criticada

Dos casos algo diferentes. Se trata de millardarios (mil-millonarios) que deciden dedicar parte de sus beneficios a una obra filantrópica, sea donar instrumentos médicos a la sanidad pública o cancelar la angustiosa deuda contraída por estudiantes que querían, así, pagarse sus costosos estudios en universidades privadas.
La diferencia está en la reacción desde la izquierda oficial. En este último caso y en los Estados Unidos, aceptando la oferta aunque no esté en sus competencias. En el primer caso y en las España, criticándola y pidiendo su rechazo, también sin competencias en el asunto. 
La diferencia está también en el añadido: la parlamentaria estadounidense recuerda a los estudiantes que no deberían depender de filantropías; la candidata española, en cambio, se queda con que esa donación no debería producirse aunque ya haya sido aceptada en algunas comunidades autónomas que tienen competencias en el campo sanitario. Pedir, como hace, que lo que suponen esas donaciones sea cubierto por la inversión púbica es un "wishfull thinking", una omnipotencia de las ideas que diría Freud, lo cual no quita para que la filantropía no busque también sus ventajas.

martes, 21 de mayo de 2019

El futuro no es noticia

La decisión tardará días. Sin embargo, ya puede leerse, como si se tratara de un hecho del presente, una versión y su contraria sobre lo que va a suceder. Curiosa manía de adelantarse a la actualidad arrimando, de paso, el ascua de la predicción a la sardina de las propias preferencias. De nuevo, ¿qué será, será?

Qué fue del mercado libre

El eslogan era "menos Estado, más mercado". Era expresión de una fe (creer en lo que no se ve) en el poder curalotodo del mercado y un rechazo a la intromisión de los poderes públicos. El llamado "Estado del Bienestar" era rechazado y, a lo más, se aceptaba lo que en inglés se llamó "Nanny State", es decir, un Estado de Bienestar para Ricos. 
El asunto del veto a Huawei es un resumen de en qué quedaron aquellos polvos. La empresa china (privada) no era muy librecambista. No era estatal, pero recibía las bendiciones del Partido Comunista en una pelea bien poco liberal por conseguir el monopolio (o el adelanto) en nuevas tecnologías informáticas. Entre Estados: el estadounidense y el chino en su porfía, con altibajos, por ver quién mantiene o consigue el puesto hegemónico en el sistema mundial ante las perplejidades de "Europa". Así que nada mejor que el poco liberal instrumento que son los aranceles (manipulación del precio) y los vetos (manipulación del acceso). Es más Estado, menos mercado.
Ahora se ve con claridad, pero no es novedad y tanto da que el Estado intervencionista sea de un color u otro. El sistema mundial no tiene color. Y no funciona ni ha funcionado al modo que pretenden los fundamentalistas e integristas. El problema es para "los de abajo", las periferias, y su manía de perder siempre.

domingo, 19 de mayo de 2019

Hundido

Una larga sucesión.
El hundimiento del Maine que, en 1898, dio paso a la guerra entre los Estados Unidos y España con gran alegría de la prensa amarilla (físicamente amarilla) de Hearst y que llevó a la independencia de Cuba.
El ataque a Pearl Harbor en 1941, cuyos efectos siguen siendo atracción turística en Honolulu, y que movilizó a los estadounidenses para responder y así entrar en la II Guerra Mundial atacando al Japón.
Y el incidente en el Golfo de Tonkin, 1964, que dio paso a la intervención de los Estados Unidos en el Vietnam dividido, tomando parte por el Sur contra el Norte y unificando el país. No siempre el "atacado" ha salido con la suya ni la guerra producida ha sido suave (recuérdese Hiroshima y Nagasaki,  atacadas con la nueva arma atómica para que la URSS supiera de qué iba el asunto y, por cierto, los científicos pudieran comparar los efectos en ambas ciudades que habían sido preservadas hasta entonces: conocer es comparar)
En todos estos casos, los medios de comunicación jugaron un papel importante, en especial en el primero. Ahora se levantan sospechas de si no será una continuación de la saga lo que hace unos días tuvo lugar: unos barcos saudíes bombardeados. Por Irán, por supuesto. Los medios han cumplido con su cometido, sea o no real el incidente y, en su caso, haya sido o no Irán el atacante. No sería, por tanto, el primer evento en que "alguien" ataca al objetivo para justificar un ulterior ataque contra el supuesto atacante. A veces, ni eso, como ahora se recuerda a propósito de Irak.

sábado, 18 de mayo de 2019

Son como animales

Lo dice este titular sobre algo sucedido en Tailandia: que un perro, por cierto discapacitado, salvó de la muerte a un niño a quien su madre (teenager) había enterrado vivo.

Euroescépticos, eurófobos y otros

Este artículo, en el contexto de la actual campaña electoral al Parlamento Europeo, me ha hecho ver la diferencia dentro de los que reciben etiquetas que van desde extrema-derecha, populistas de derecha y hasta fascistas. Termina así:
Understanding the populists’ weaknesses is also critical—and here there is a paradox. (Civic) nationalism now provides these parties with a key strength. Yet it is simultaneously a barrier to their forming an effective transnational bloc.
La autora reconoce el papel que han jugado factores socio-económicos en la demanda de estos partidos llamados populistas, factores que, de alguna forma, terminan llevando a la constatación de la creciente inseguridad en amplias capas de la población (europea, y no solo la que está dentro de la Unión). Pero añade una serie de reflexiones sobre la oferta que proponen partidos muy variados y cuya lista recoge el artículo.
Su idea final es que esa oferta de nacionalismo basado, como todos, en un "nosotros" diferente de "ellos" incluye definiciones muy sugestivas de esos "ellos" que ponen en riesgo al "nosotros" (y no solo su identidad, sino también su seguridad). Lo que sugiere es que, planteado así, tienen serias dificultades de organizar una respuesta común a escala transnacional: sería demasiado contradictorio con sus "reconquistas", "America first", nacionalismo "local".  Claro que algunos lo pueden intentar mediante, por ejemplo, la islamofobia o el anti-inmigrantes. Pero su nacionalismo es particularmente contradictorio con ese mínimo internacionalismo que supone la Unión Europea, que también tiene su nacionalismo (no muy vibrante, todo hay que decirlo) y sus nacionalismos sub-estatales. En otras palabras, que la Unión Europea ya tiene sus propios problemas que dan pie a los euroescépticos que no ven que la cosa dé mucho de sí. Pero a eso se le añade la llegada de estos "nacionalistas cívicos" que exaltan con entusiasmo su nacionalismo local y ven a la Unión como amenaza al mismo y, por tanto, les hace eurófobos y llegan hasta desear prohibir la emigración de sus connacionales para que no abandonen la Tierra Sagrada en la que les nacieron. Total, la dificultad algo mayor para la UE, aunque habrá que ver qué se produce en las votaciones del domingo 26 y cómo se forman los grupos parlamentarios y en base a qué. Para eso, y en contexto de este post, puede resultar útil darle un vistazo a esta entrevista (en castellano) al candidato Jan Zahradil.

viernes, 17 de mayo de 2019

Preguntas retóricas

Se trata de saber si los Estados Unidos van a intervenir militarmente en Venezuela (viene en Al Yazira) o lo va a hacer en Irán (viene en la Fox News). Pongo las fuentes porque pretender responder a tales cuestiones es más cosa de intereses que de conocimiento y las fuentes no son mero espejo de la realidad, sino que colaboran en darnos la perspectiva "adecuada" sobre la misma. Porque, si la hubiera (la intervención, quiero decir), no estaríamos hablando de "versiones" o de "narrativas", sino de cosas observables que, cierto, tendrían una etiqueta u otra, pero los muertos no serían etiquetas.
El hacerse esas preguntas en titular es una forma de intervenir sobre la realidad. Y la respuesta, en honor a Doris Day, es ¿qué será, será? what will be, will be. Pero será. Para algunos, la primera sería un "costoso error" y la segunda "un error grave". Pero véanse las respectivas fuentes.

Ideología y realidad

Me ocupé del caso ETA hace ya tiempo. Ahora, ante la detención de quien fuera su jefe, se vuelven a presentar los resultados de las respectivas ideologías y que pueden resumirse en las intervenciones de quienes tienen objetivos diferentes y, por tanto, ven la realidad según el color del cristal con que la miran, como me sucede a mí. Las reacciones coinciden con las posturas previas, así que no tienen por qué ser alteradas por esta detención.
1. Está, en primer lugar, la de los que achacan a los gobiernos aviesas intenciones "precisamente ahora". Cuando todo había acabado, dicen, es decir, cuando ETA ya se ha disuelto, esta detención no hace más que mostrar el uso que se ha hecho desde el poder de una ETA que "se disuelve" para "disolverse en el pueblo" (vasco, por supuesto).
2. Está, después, quien recuerda el papel que el ahora detenido tuvo precisamente en dicha disolución. Dice que en todo proceso de paz o de "resolución de conflictos", hace falta un facilitador por ambas partes, amén de quien sea capaz de hacer de intermediario entre ambos facilitadores. El ahora detenido, se dice, fue el facilitador por parte de ETA y, por tanto, uno de los que intervinieron en su disolución. 
3. Y, como es comprensible, están los que se escandalizan de tal postura y exigen que pida perdón por haberla expresado. Tal vez el detenido no sea un héroe, pero sí parece que tuvo, desde dentro, su papel en el fin de ETA.
Obsérvese, en los tres casos, la combinación, por un lado, de constatación de hechos constatables (por lo menos, en algunos casos, si hacemos caso a sus protagonistas) y, por otro, la valoración de esos y otros hechos, estos "inventados". Excepto en el punto 2, no parece que haya intereses que guíen la constatación (hechos) y valoración (ideología). Pero sí en los otros dos puntos que se sitúan, como ya he dicho, en una tendencia anterior a este hecho concreto y que no van a ser estropeados por la "rugosa realidad". Los del punto 3, en concreto, parten de un principio propagandístico, a saber, que el gobierno ha pactado con los separatistas (vascos y catalanes) y no están dispuestos a que un dato (este para el caso vasco y lo de Iceta para el catalán) les estropee tan buen reportaje. 
El problema es que no resulta tan fácil separar realidad e ideología (real o impostada por el márketing político).

jueves, 16 de mayo de 2019

Borrachos

Una curiosa encuesta sobre abuso de alcohol y demás drogas. Interesante este gráfico sobre los que han contestado cuántas veces han estado borrachos en los últimos doce meses. Solo países en los que por lo menos 250 encuestados hayan dicho que beben alcohol. Supongo que no se ve muy bien, así que los interesados pueden ir al original que, por cierto, no es precisamente "user friendly".
Destacan, a la izquierda, los anglosajones con tasas casi tres veces superiores a la más baja, la chilena. Pero también la India está por encima de la media. Por debajo de la media, y en plan etnicista, los latinos desde los franceses y españoles a la mayoría de latinoamericanos (menos los mexicanos, que están por encima de la media o los suecos que están por debajo).
No hay, como se ve, una tendencia general y me hace especular sobre las diferencias culturales no en cuanto a la borrachera, sino en cuanto a contestar en una encuesta, a un desconocido, que uno o una se ha emborrachado por lo menos una vez los últimos 12 meses y estimar cuántas veces lo ha hecho. Incluso puede haber diferencias, de país a país, en lo que significa la palabra "borracho". Pero por datos que no quede.
(No lejos de donde vivo se habla de "turismo de borrachera". No hace falta decir de dónde vienen esos turistas)

miércoles, 15 de mayo de 2019

Cuestión de edad

Doctores tiene la iglesia, los gerontólogos en este caso, que seguro tienen su fundada opinión al respecto. La mía es una banalidad: todas las categorías que construimos sobre los seres humanos son heterogéneas. Por lo menos, sus supuestas características comunes tienen excepciones y, a veces, muy notables.  Tirando de medios de información, destaca el candidato a la alcaldía de Barcelona por parte de Esquerra Republicana de Catalunya y sus 76 años. Su vejez es un argumento en boca de alguna de sus adversarias. Y algo parecido con un pre-candidato (todavía no hay primarias) a la presidencia de los Estados Unidos: 78 años. Se dice que hasta partidos españoles oficialmente de izquierda han tenido en cuenta sus propuestas.
En términos personales, dos grandes amigos me han dado lecciones sobre el envejecer bien. Uno, ya fallecido (porque de eso no se salva nadie), a sus 96 años me preguntaba por skype, desde su Inglaterra, qué libro estaba leyendo yo y me mostraba el que él estaba leyendo. Seguía escribiendo recensiones en revistas profesionales de reconocido prestigio. El otro, noruego de 87 cumplidos, me llama por teléfono de vez en cuando (o intercambiamos correos electrónicos) comentando la actualidad e informándome de los temas que está tratando de cara a su publicación. Nada banales, debo decir.
Estos casos, bien conocidos, llevan a memes como el que dice que los viejos no nos acordamos de las cosas porque tenemos un exceso de información en el cerebro. No sé yo si no recordar a principios de mayo que tu hijo querido se ha casado en abril es un caso de "overload" de información. Es otra cosa.
Porque la "oxidación" se produce. Y hay patologías en paralelo con el deterioro que traen los años. Afecta más a unos que a otros (pienso en el final de mi madre y de mi suegra, totalmente ajenas al mundo, ensimismadas). Pero no es un argumento si se generaliza. Porque esa generalización es un prejuicio y basta aportar, como hago, egregias excepciones para saber que los efectos de la "oxidación" son reales, pero no generales. Una vez más y para evitarlo: análisis concretos de situaciones concretas. Cierto que una golondrina no hace verano. De su presencia hay que sacar otras conclusiones, no las facilonas. Y sin caer en el optimismo ingenuo de la eterna juventud o la vida eterna.
(Añadido el 18: la actual alcaldesa de Madrid y que opta a la reelección tiene 75 años y ha sido tildada de "senil" en boca de una diputada por Barcelona en un partido allí minoritario)

La catástrofe

"Nakba" en árabe. 71 años desde la expulsión masiva e ilegal de palestinos en Palestina. Expulsión para "hacer sitio" a los judíos que formarían el Estado de Israel al que, probablemente, tenían derecho. Lástima que para eso tuvieran que conculcar los de los demás.
Este año se celebra el aniversario con un bonito espectáculo de Eurovisión, siempre sensible a los derechos humanos. Es inútil cantar "la venda ya cayó". De eso, nada. Con problemas, eso sí.
Protest against Eurovision, Tel Aviv, May 14, 2019.
(Añadido el 18: el que hoy sea sábado -sabbath- añade un problema más a la citada Eurovisión)
(Añadido el 19: en el periódico israelí Ha'aretz se critica la decisión del Bundestag alemán de etiquetar como anti-semita (es decir, antijudía) la propuesta BDS y repite lo que tendría que ser obvio: que una cosa es ser contrario a determinadas políticas del gobierno de Israel y otra cosa es se anti-judío, ya que hay judíos, orgullosos de serlo, que se oponen a la ocupación de territorios palestinos por parte del gobierno de Israel. Pero Eurovisión, dice el periódico, fue un éxito de relaciones públicas)

martes, 14 de mayo de 2019

Tres grandes problemas

Mejor no atender a las campañas electorales ya que (y ya lo he comentado) evitan cuidadosamente o chapuceramente los efectos que los tres grandes temas mundiales van a tener sobre su posible campo de actuación si son elegidos. Hay excepciones, por supuesto. Siempre las hay. Pero no hacen noticia. Y los problemas están: 
1. cambio climático o, si se prefiere, calentamiento global, sea o no reversible, pero que sí tiene efectos sobre la vida cotidiana de los electores. Asociada o no con el dicho cambio, está la pérdida de biodiversidad.
2. crisis económica, la mundial, la que tiene que ver con la deuda de los bancos, deuda externa de algunos países y la guinda de la, irresponsable para muchos, guerra comercial China-USA. Hoy viene en todos los medios este último asunto.
3. aumento de la desigualdad. En otros tiempos, la desigualdad era algo que se dejaba para "países en vías de desarrollo" y había bonitas curvas que explicaban por qué, en cuanto se "desarrollasen", la desigualdad se reduciría. Aquí se comenta la situación en los Estados Unidos y su avatar el Reino (igualmente) Unido.
Los tres están relacionados. Primero entre sí. Y, después, con una cuestión subyacente: la violencia o, si se prefiere, la guerra. Guerras del agua, conquistas de medios de producción (invasiones incluidas) y explosiones sociales están en el cupo. Que algunas de estas guerras puedan ser entre potencias nucleares (India-Paquistán, por ejemplo, o, lo que sería MAD -destrucción mutua asegurada- USA-China) lo pone todavía peor. Como para ponerse a leer a los nuevos optimistas tipo Steven Pinker.

lunes, 13 de mayo de 2019

Elecciones post-referéndum

Hace seis meses ganó el NO a la independencia. Ahora hay elecciones locales y los unionistas (lealistas, como les llaman) siguen siendo mayoritarios. En Nueva Caledonia, por supuesto. Kanaky para los indígenas. El referéndum fue en noviembre y tiene su aquel.

Mundo plástico

Este dicen que es el destino del plástico que consumimos, a saber, básicamente a basureros y al medioambiente
Los basureros de los países ricos (y grandes usuarios de plástico -pagando, ¿eh?, pagando-) suelen estar en países pobres, aunque el medioambiente es planetario y no sabe de esas distinciones. Así que 187 países han decidido decir que van a hacer algo al respecto. ¿Todos? No. Todos no. Los Estados Unidos no están en la lista. Faltaría más. Ni eso.

domingo, 12 de mayo de 2019

Curiosa lógica

La supuesta lógica del mercado (ya sabe: infinitos ofertantes, infinitos demandantes, todos ellos con información completa y con libertad total) tiene algunos fallos cuando se llega al terreno de los hidrocarburos. Una lectura tranquila de este reportaje sobre un informe del Fondo Monetario Internacional (que no es, precisamente, Granma) incluye saber que dicho sector ha recibido, en 2017, un total de subvenciones públicas del orden de los 5 billones de dólares. Para hacerse una idea, este es un buen resumen de dónde está el problema:
Thinking about $5.2 trillion is hard. It’s equivalent to 6.5 percent of the entire world’s annual GDP. It’s more than France and Germany’s GDP combined. It’s $164,890.91 of money wasted per second in a year. But one thing is obvious: it is an absolutely stupid amount of money to be throwing away on something that is actively harmful to life on Earth.
Eso dice:  que es estúpido (ay, la lógica del mercado) gastar ese dinero en algo que es dañino para la vida en la Tierra. Bueno, supongamos que exageran, pero eso no quita que tal cantidad de dinero se dedica, precisamente y es de suponer que mayoritariamente, para "mejorar" el funcionamiento del "mercado" del crudo. El fundamentalismo del mercado tendría que ser contrario a tal comportamiento intervencionista. Pero no. El dicho fundamentalismo se aplica para "los de abajo". Pobrecillos ellos.

sábado, 11 de mayo de 2019

Ciudadanos genuinos

El nacionalismo, ideología dominante a escala mundial, es un caso más del esquema "nosotros"-"ellos" al que parece tendemos en común con otros animales, dejando el internacionalismo para algunas formas curiosas de buenas intenciones (en el mejor de los casos), pero de escasas realizaciones: la ideología dominante acaba, como su mismo nombre indica, dominando sea a escala estatal  (por ejemplo, en los eurófobos en estas elecciones al parlamento europeo) o subestatal (las distintas formas de separatismo e independentismo). También me he referido al caso indio y al israelí previo a unas elecciones y a lo largo de otras.
El problema siempre acaba siendo el de definir en términos prácticos quiénes somos "nosotros". Porque puede ser, simplemente, los habitantes de un determinado territorio que tiene su propio gobierno autónomo ya como sucede con los eurófobos italianos, franceses o húngaros respecto a la Unión (?) Europea. En el otro extremo, el nazi, los que pertenecen a una determinada "raza" (uno de los constructos sociales más complicados) como puede ser la supuesta raza "aria" que, en su extremo opuesto (los "ellos" absolutos) tendría a los subhumanos, Untermenschen (gitanos y judíos).
También puede caer dentro del "nosotros" los que tienen una determinada característica distintiva  como es el caso de la religión en la India o la "judeidad" en Israel. En el primer caso, llevada a sus consecuencias prácticas, supondría la expulsión del 15 por ciento de la población actual que no es ni hinduísta, ni budista ni sikh. En el segundo caso, supondrían problemas de "ciudadanía", pero sobre todo de "nacionalidad" para el 20 por ciento de su población actual y que resulta ser palestina.
El recurso al "pueblo" o, por definición, a la "nación" parece claro pero es de lo más confuso. A veces, ese término es redundante: somos "nosotros" los que nos reconocemos como "nosotros", sea por la razón que sea. El resto son "ellos", aunque vivan en el mismo territorio y/o tengan una determinada característica distintiva (la lengua, el apellido, los antepasados -de nuevo redundante-, un determinado tipo de sangre -el RH, por ejemplo- o, ya en el extremo, la "voluntad").
Obsérvese que en todos estos casos hay uno o más partidos que se arrogan la representación del "nosotros" y pueden hasta declararse actores privilegiados de una "reconquista" del terreno físico o mental arrebatado por "ellos" (no siempre reales: basta con que sean imaginados, como imaginada es la comunidad "nacional"). Y ahí aparece un nuevo bucle: los tales partidos necesitan afianzar la creencia en la definición que propugnan con lo que ésta se hace más fuerte y permite ampliar la base del o de los partidos, que tendrán más "nosotros" dispuestos a defender, con ocasión y sin ella (como sucede frecuentemente) las propuestas de "nuestro" partido que acaba siendo el representante por excelencia del "nosotros". A veces estos representantes pelean entre sí ya que el poder no es algo que se deje compartir con facilidad, pero para eso está encontrar un buen enemigo fuera (un "ellos" creíble y amenazante) que unificará a los contendientes en la porfía por ser los representantes auténticos (desconfíe de las imitaciones) de la nación. 
Con todo el derecho, faltaría más. Pero no puedo dejar de pensar en los "ellos" que pagan la fantasía de algunos "nosotros". Si no son genuinamente "nosotros", pues fuera, a no ser que haga falta mano de obra barata, en cuyo caso unos "ellos" situados en lo más bajo de la escala social siempre vendrán bien y podrán ser expulsados cuando ya no haya tal escasez. Me excuso de no poner más ejemplos, pero es fácil pensar en el españolismo y el catalanismo actuales, aunque habría que añadir el factor demográfico.
(Añadido el 21: otro ejemplo de etiquetado como "subhumano" con efectos visibles)
(Añadido el 24: sobre el triunfo de Modi y su BJP en las elecciones de la India, aquí. Puede leerse como un caso del uso del "nosotros" para ocultar fallos en la gestión de lo público)

viernes, 10 de mayo de 2019

Qué has visto

Uno dice que es una gran columna. Otro, que es como una gran serpiente vacía por dentro. El de más allá, dice que él ha tocado un gran techo sobre su cabeza. Hay quien dice que es un pequeña serpiente terminada en pelos. Para completarlo, uno afirma que es como un gran puerco espín, lleno de púas en todas direcciones.
Es mi versión de la metáfora india. Se trata de lo que dicen unos ciegos a los que se les ha dicho que definieran lo que tenían delante, a saber, un elefante. Y ahora mis puntualizaciones.
Para saber quién ha acertado, hace falta que nosotros, que no somos ciegos, estemos viendo la escena de los que no ven pero pueden tocar al elefante: su pierna, su trompa, su barriga, su cola, pero ¿puerco espín?. Necesitamos estar viendo al elefante para saber que este último o se equivoca o nos engaña.
Pero, ¿y si nosotros también somos ciegos y nunca hemos visto un elefante? Pues, sencillamente, que no podemos saber si el que acierta es el último mientras que los otros se están equivocando o mintiendo: lo que están tocando es un puerco espín. 
Sin complicarlo tanto, la parábola es un alegato para intentar unir perspectivas diferentes sobre una sola realidad. Lo que ven separatistas y unionistas es posible que sea correcto aunque se contradigan. El proceso al "procés" es un buen ejemplo. Como nadie, absolutamente nadie, ha visto al elefante completo, uno puede creer a los que dicen que es una columna (la policía y la guardia civil fueron violentos) o una serpiente (los manifestantes fueron violentos contra la policía y guardia civil). Pero también puede creerse que ambos dicen la verdad, por la sencilla razón de que están viendo la realidad (porque realidad haberla hayla) desde perspectivas diferentes incluso ideológicas (han podido ver cosas diferentes y con "el cristal con que se mira" diferente también, dispuestos a subrayar unos aspectos -la solidez- o algunas características -el movimiento serpentino-).
No hace falta quedarse atrapado en este ejemplo. Las versiones sobre el suicidio de Alan García en el Perú pueden clasificarse también en este capítulo, que incluye la descalificación de los que describen algo diferente a lo que uno está describiendo. Pongamos que soy pro-APRA o contrario al APRA, pues es probable que vea unas cosas donde el otro ve algo diferente e incluso contrario, por no decir contradictorio. La versión del que acabó acusando a García será vista como la correcta por los anti-APRA, mientras que los de APRA la verán como interesada por parte de quien quiere reducir su propia pena y, por tanto, como exagerada, si no sencillamente falsa.
Estos ejemplos tienen un punto en común frente a la parábola: nadie ha visto la realidad mientras que en el cuento sabemos que se trata de un elefante. Y otro punto más: las descripciones que se dan son bastante más complejas que "columna", "serpiente", "techo" e incluyen observaciones, inferencias, suposiciones y hasta descalificaciones de quien haya visto algo diferente que muy tonto o muy malvado tiene que ser para decir que ha visto algo que es imposible que haya visto. 
Se toma partido y, consecuentemente, se ve una cosa u otra. Comprensible. Pasa en las mejores familias. Pero cada vez veo más necesario no el evitar tomar partido (es inevitable), sino el plantearse una pregunta, por breve que sea, por la posibilidad de que uno esté en lo equivocado. Es mucho pedir. Lo sé. Hasta pedírmelo a mí mismo.

jueves, 9 de mayo de 2019

Escalada guerrera

Desde la vida cotidiana (yo estoy ahora en una de esas en la comunidad de vecinos) hasta las relaciones internacionales, pasando por lo que sucede en el interior de los Estados entre las facciones que buscan el poder, la espiral es una metáfora que describe bastante bien lo que sucede y en qué puede terminar. Yo te insulto, tú me insultas un poco más fuerte, yo amago con levantar el brazo para golpearte, tú lo levantas efectivamente, yo (y diré que es en defensa propia) golpeo para evitar ser golpeado, tú me golpeas algo más fuerte, yo saco la navaja que llevo siempre (hay que ir armado y cuanto más, mejor), tú sacas la pistola que también llevas siempre, yo amenazo, tú amenazas... Queda por saber quien ataca primero, pero que va a haber violencia física, ya no solo verbal, parece que sí, que la va a haber.
El caso ahora es entre Estados Unidos y sus halcones tipo Bolton por un lado y, por otro, Irán y sus ayatollah. La cosa no termina necesariamente en encuentro nuclear. Pero podría estar en sus inicios. Piénsese, si no, en las periódicas escaladas India-Pakistán que tienen en común con la anterior el ser igualmente potencias nucleares, es decir, que si la escalada llega hasta el final, pagamos todos con el sistema MAD (locura en inglés, pero también acrónimo de Destrucción Mutua Asegurada, como etiquetó Sagan la carrerra de armamentos en los tiempos de la Guerra Fría).
(Añadido el 21 de julio: la entrada de Irán y de Arabia Saudita en el conflicto de Cachemira hace todavía más problemática la relación India-Pakistán)

miércoles, 8 de mayo de 2019

Reducir la pobreza

Hay un sistema muy sencillo que ya usó Margaret Thatcher y ahora podría usar el gobierno Trump. Reducir la pobreza, además de lo bien que queda ante el público en general, permite reducir también los gastos sociales asociados con la declaración de pobre que puede recibir un ciudadano. La forma más sencilla para reducir esos gastos sociales consiste en cambiar la definición de qué es pobreza y cómo se calcula. Definiciones y su correspondiente método de cálculo hay varias. Algunas de ellas es difícil relacionarlas con una situación estable e involuntaria de insatisfacción severa de necesidades básicas. Por ejemplo, en la vieja cuenta europea se calculaba viendo cuántas personas caían por debajo de 30, 40, 50 ó 60 (you choose) de la renta media del país. Así que se podía elegir cómodamente el número de pobres. O poner la renta mediana. O decidir que el punto de referencia era el doble de la media. Lo que ahora hace la Unión Europea se ha sofisticado y habla de AROPE (en riesgo de pobreza y exclusión). También ahí es fácil reducir el número de pobres y su identificación concreta (asunto este último que suele interesar poco, por lo que veo): se cambia la definición y a correr. Lo curioso es que, en general, las definiciones usadas de qué es pobreza y cómo se calcula su incidencia en una sociedad no suelen implicar qué podría hacerse para hacer que tales datos no se produjeran ya que se mantenía un cierto desinterés sobre los factores de empobrecimiento, que es lo que daría pistas sobre el qué hacer para reducirla. Como eso es muy complicado, se cambia la definición y a correr. En España, ni eso: simplemente, no se habla del asunto y eso que ahora resultaría más fácil reconocer que ahí hay un problema real (que es posible que haya disminuido respecto a lo que fue el siglo XVII, pero que no quiere decirse que ya no exista). En 1989, como bien supe, casi era delito, para el entonces gobierno, decir que había pobres en España... calculados de una determinada manera, así que usaron sus propias medidas para encontrar que había menos de lo que otros decían. Cambiaron la definición.

martes, 7 de mayo de 2019

Versiones implícitas

Una crítica interna al modo con que los medios estadounidenses ("corporate media" los llama el artículo) están tratando las muertes estos días en Palestina: el ejército israelí responde a los ataques de Hamás en la franja de Gaza y se producen muertes, sobre todo en el lado israelí si no únicamente. Ahora están en una tregua no declarada, pero no es lo que yo recibí de los medios españoles ayer donde, además, en alguno de ellos se subraya la muerte de niño palestino casi infante y su madre embarazada, proporcionando imágenes del entierro estilo palestino. Las muertes, casi únicamente, son palestinas y, si las hay por parte israelí, son muy, pero que muy minoritarias: 25 a 4, dice un periódico de aquí. Intuyo que también lo dicen otros que veré en papel ya que en pantalla no me deja si no desactivo el anti-anuncios.
Me quedo con la impresión de que el primer artículo exagera (es su pelea con esos medios) y que los dos segundos dulcifican, sobre todo el último. La violencia y el dolor son reales. Las versiones pueden diferir hasta llegar a este último medio español que habla de "29" muertos (es decir 25+4, pero eso no lo dice, tal vez en aras de la "equidistancia") antes de la tregua de hoy.
Falta algo: lo sucedido en el año entre marzo 2018 y abril de 2019. Lo aporta Juan Cole (véanse los detalles y fuentes aquí)

(Añadido el 11: Otro ejemplo de versiones ya implícitas en el titular del periódico, en este caso sobre Venezuela)

domingo, 5 de mayo de 2019

Rezar todos los días

Este es el resultado general de la encuesta del Pew Research Center preguntando si el entrevistado rezaba todos los días y cruzándolo después con la renta per cápita del país del entrevistado.

Daily prayer is more common in the U.S. than in many other wealthy countries
Lo primero que salta a la vista es el puesto que ocupan los Estados Unidos, por encima de la media de rezadores y, sin duda, entre los países ricos. Porque ser ricos y pobres parece que cuenta: los ricos son menos rezadores (que se lo digan a Noruega o Suiza) mientras que los pobres, un grupo algo más heterogéneo, ocupan, de todos modos, los puestos más altos entre los que han respondido diciendo que rezan todos los días.
Pero hay algo más, que hace que nos preguntemos sobre la religión dominante en el país. Es previsible que una religión muy rezadora (en el Islam se supone que hay que rezar varias veces al día) va a llevar a respuestas más altas que países en los que dominan religiones que, prácticamente, no tienen rezos más allá de visitas a templos de vez en cuando (budismo, confucianismo, taoísmo, como es el caso de la China, pero no el Japón o Corea del Sur). Pero aunque estos casos sean visibles, no parece que se pueda generalizar. Por ejemplo, viendo la cercanía, en renta y rezo, de Israel (con su 20 por ciento de ciudadanos musulmanes) con España (con su catolicismo sociológico y cada vez menos practicante). La historia también cuenta: véase, si no, la posición de varios países ex-comunistas, es decir países en los que sus ancianos conocieron un régimen ateo militante (con éxito relativo, todo hay que decirlo, pero Rusia tiene el mismo porcentaje, aprox., que Noruega, aunque no se vea en el gráfico).
La oración diaria es, pues, resultado de factores muy diversos (vaya novedad) que incluyen el pasado (la tradición familiar), la religión dominante (la tradición oficial), el nivel de renta y, me atrevería a añadir, siguiendo a Machado ("de viejo gran rezador"), el relativo envejecimiento de la población. Porque, también se sabe, en el caso estadounidense son los jóvenes los que se salen de esa norma. Todo esto para hacer ver que no se puede atribuir a un solo factor (por ejemplo la religión) determinados comportamientos. Influyen, sí, pero filtrados por otros a veces más importantes. Por ejemplo en su propensión a la violencia. Descansen, por lo menos, los islamófobos, los antisemitas (anti-judíos) y los anti-cristianos. Y piensen en el nivel de violencia en países de fuerte implantación de religiones poco violentas o violentógenas. Las tres que acabo de citar indirectamente son de este último tipo: tienen en su supermercado de ideas disponibles en sus textos sagrados suficiente material como para justificar la violencia contra los "malos" (los "otros", claro). Pero también el pacífico budismo aparece en contextos como el de Myanmar de forma no precisamente pacífica.
(Nota a pie de post: el uso de la renta per cápita puede ser engañoso ya que no dice nada del nivel efectivo de reparto de dicha renta. Una r.p.c. de 100 $ para un país de 100 habitantes no significa lo mismo si cada uno de sus habitantes accede a un dólar que si solo uno de sus habitantes obtiene 100 y el resto nada. La media es la misma, r.p.c. 100, pero la situación no es la misma y tampoco lo es si los habitantes perciben un aumento de la desigualdad, una disminución o una estabilidad en país con nivel alto de desigualdad o nivel bajo. Acudir a lo divino como alivio de las propias penas no se produce igual en un país de desigualdad alta en el que disminuye la desigualdad que en un país de renta baja en el que aumenta la desigualdad y la gente percibe que no hay nada que hacer para evitar su deterioro personal. No extrañe que Weintraub, ministro brasileño, quiere reducir la presencia de sociología y filosofía en las universidades federales).

sábado, 4 de mayo de 2019

Nosotros vs ellos

Vale la pena leer este artículo que resume lo que se dice desde la endocrinología, las neurociencias y la psicología experimental sobre ese "animalidad" de dividir el mundo en "nosotros", obviamente los buenos, y "ellos", que son a primera vista peligrosos.
Debo de haberlo contado en otras ocasiones y, de hecho, lo publiqué en papel hace años, recogiendo, con el mismo lenguaje sencillo que ahora encuentro, dichas perspectivas que sitúan nuestra reacción ante el extraño como "instintiva" (en la amígala, dicen), pero que, de inmediato, es corregida por la neocorteza "racional". Parece, sí, que, como los chimpancés, dividimos el mundo en esa dicotomía que puede llevar a la violencia contra "ellos" y que ahora se convierte en esa especie de epidemia que el autor que cito llama nacionalismos y que yo añado que estos pueden ser tanto estatales (America first, por ejemplo) como subestatales (Independence for California, por muy minoritario que sea Calexit). El artículo añade algunas cuestiones que creo relevantes.
Primero que, aunque en nosotros-ellos sea tan instintivo, quiénes seamos nosotros y quiénes sean ellos es algo que se aprende con el tiempo. Cierto que en la familia: hijos de gatos, gatitos. Pero después pueden aparecer otros criterios de diferenciación que se convierten en relevantes y que van, por poner casos extremos desde la religión (islamofobia, por ejemplo) a la banda callejera (West Side Story).
Segundo, que, en consecuencia, esa identificación puede ser fomentada o reducida por la "autoridad competente" que puede tener intereses particulares en fomentarla, por ejemplo para obtener más votos en localidades con fuerte inmigración de "ellos" (convenientemente definidos, de modo que los "moros" sean "ellos" y los "jeques" sean "turistas" que "nos" benefician). Los nacionalismos, por tanto, no son una condena, aunque las condiciones generales de ansiedad e inseguridad los fomenten y los vayan a seguir fomentando, dice el autor.
Tercero, que no solo tenemos una posible definición de quiénes somos "nosotros", sino que, por el contrario, solemos tener varios "nosotros" disponibles y en funcionamiento cognitivo y emotivo. La manipulación más eficiente será intentar presentarlos como una sola forma (uniendo, por ejemplo, "raza", lengua, "historia", familia, religión en un único paquete) y, si no se puede, convirtiendo la dicotomía en la única disponible (burgueses y proletarios es clásica, pero también ahora el "nosotras" en femenino y "ellos" en masculino).
En términos más abstractos si cabe, es un buen ejemplo de la diferencia entre "la cosa en sí" y "la cosa para mí", diferencia entre la realidad bruta y la elaboración que se hace (el "relato" o versión de la realidad convertida en parte de la realidad esse est percipi, el ser es cómo se percibe -se incluyen datos falsos o falseados-). Ambas cosas cuentan aunque en la vida académica sea cómoda la utilización de dicotomías para definir al "nosotros" (la verdad) y "ellos" (el error), por ejemplo entre realistas  e idealistas. Difícil escaparse de la funesta manía de dicotomizar que reduce la funesta manía de pensar. Porque puede ser que ambos tengan razón aunque eso implique ser tildado de "equidistante" que es una forma, a su vez, de dicotomizar entre "equidistantes" (malos, "ellos") y comprometidos (buenos, "nosotros", aunque, a su vez, haya que dividirlos, de nuevo, en dos categorías, por ejemplo, catalanistas y españolistas, o el caso de Venezuela en la prensa estadounidense y, por supuesto, no solo en ese contexto).

viernes, 3 de mayo de 2019

Libertad para qué

Eso le habría contestado Lenin al español Fernando de los Ríos cuando este le hizo una referencia al régimen de libertades (o no-libertades, más bien) que observaba en la URSS de entonces.
La pregunta cambia de sentido ahora cuando se lee el estudio de Gallup. Se ha preguntado si el encuestado ve que la prensa de su país tiene libertad. La mediana mundial se mantiene en torno al 60 por ciento que dicen que sí, que la prensa de su país tiene libertad. Los que dicen que no, se mantiene en el 28 por ciento.
Hay, como era de esperar, diferencias de país a país. Los que obtienen menores porcentajes de encuestados que dicen que sus medios tienen libertad incluyen algunos casos que no llaman a sorpresa.
Pero, como se ve, los hay de todo tipo, desde Turquía y Singapur al Yemen invadido o la Ucrania en conflicto, pasando por Venezuela.
El polo opuesto, el de los que dicen con porcentajes más altos, que en su país sí que hay libertad de prensa, es bastante más homogéneo. Además de los "sospechosos habituales", aparece Taiwán para "estropear" la tabla.
Siempre queda la duda de si las percepciones de los encuestados son correctas o son fruto, precisamente, o de una no-libertad explícita para recibir información adecuada o de una suave manipulación para que se piense tal cosa. Porque, volviendo a Lenín, aunque en un sentido diferente, la pregunta es la que da título a este post. Por ejemplo, libertad ¿para que los medios reflejen obedientemente los puntos de vista de los "poderes fácticos" -anunciantes, accionistas y, en menor medida, lectores habituales-? Obviamente, si los medios reflejan lo que yo "creo" (en mi fe -creer en lo que no se ve- ideológica) que son las cosas, aunque las cosas no sean así, yo les creeré y les daré un alto aprecio por la libertad que tienen de reflejar la "verdad", es decir, lo que yo considero que es la versión correcta de las cosas. Groupthink también entre ellos.
Claro que existe la realidad. Pero también existe el color con que se mira. Y si el color del cristal de los medios coincide con el mío...

jueves, 2 de mayo de 2019

Problemas con el capitalismo

Me vuelvo a sorprender. Ya sabía de mil-millonarios preocupados por las consecuencias del aumento de la desigualdad o, también, pidiendo que les aumenten los impuestos para mejorar los servicios prestados por quien los recauda, a saber, el Estado. Lo que encuentro ahora, coincidiendo con el Día del Trabajo/Trabajador@s, es esto sobre el modelo capitalista y en el Financial Times, que no es precisamente Granma:
Despite widespread optimism about the outlook for the US economy and financial markets, some of the biggest names on Wall Street and in corporate America revealed their anxiety about the health of the economic model that made them millionaires and billionaires. 
Lo que temen, una vez más, es que estirar demasiado desde los extremos de una cuerda lo que produzca sea la ruptura de la cuerda. Temen, sí, la revolución o la lucha de clases si se sigue estirando la cuerda del sistema capitalista. Recuerda lo sucedido en el XIX con el Estado de Bienestar: si se quiere mantener el sistema, hay que reformarlo.
Me da la impresión de que piensan en términos locales, es decir, estadounidenses y en las próximas elecciones presidenciales con pre-candidatos "socialistas". Pero, ya se sabe, las élites estadounidenses, esos "biggest names on Wall Street and in corporate America", tienen el privilegio de "pensar localmente, actuar globalmente", al contrario de lo que decían algunos ecologistas (pensar globalmente, actuar localmente). También temen, supongo, que las políticas "equivocadas" actuales lleven a que los Estados Unidos dejen de ser potencia hegemónica y sus élites tengan que revisar su modo de actuar globalmente. 
De todos modos, sigue habiendo una élite que puede "pensar globalmente, actuar globalmente" porque están por encima de esas fronteras que impone el actual sistema. Y, por supuesto, como veo a mi alrededor sin ir muy lejos, hay élites que "piensan localmente y actúan localmente".

miércoles, 1 de mayo de 2019

Tampoco es local (únicamente)

El etiquetado no es irrelevante. No es lo mismo hablar de escaramuza, sublevación, intentona, alzamiento, levantamiento, golpe de Estado, rebelión, y cito de memoria. Seguro que ha tenido más descriptores.
También han sido variadas las reacciones. A favor del gobierno (legalidad, constitución, voluntad popular), a favor de sus contrarios (poner fin al gobierno ilegítimo, constitución, voluntad popular) y ambiguas. Estas últimas son interesantes como muchas europeas y, en particular, la del gobierno (en funciones) español: simplemente, estar a favor de una solución pacífica (un golpe de Estado sin sangre, un cuartelazo ¿es pacífico?), tal vez pensando en las empresas españolas que actúan en Venezuela.
Pero, en mi opinión, las que merecen una atención especial son las externas, dejando el asunto en "algo más que local". Tenemos las declaraciones del trío gobernante en los Estados Unidos (Bolton, Pompeo, Pence) en contra de Maduro y los suyos. El gobierno colombiano en la misma dirección. Después está la atribución (comprensible, pero no demostrada) de Rusia en el "consejo" a Maduro para que no tomara el avión y huyera. Y, claro, al margen de la declaración, entre otros, del gobierno boliviano, está el apoyo efectivo cubano, necesitado del petróleo venezolano, apoyo inmediatamente rechazado por el trío estadounidense en palabras de su portavoz, el presidente, que amenaza con más sanciones contra la isla si mantienen su apoyo a Maduro y los suyos. De la Unión Europea y los suyos, poco hay que decir: buenos deseos. Y de la China nada que yo sepa.
No es, pues, un asunto meramente local. Hay más en juego en el terreno simbólico y en el pragmático inmediato. Los diferentes espías deben de estar haciendo horas extra, precisamente en el Día del Trabajo. Ya las hicieron para liberar a López, refugiado en la embajada española (o, según otros medios, en otra embajada). Porque, a todo eso, la información sobre lo sucedido y por suceder ha sido muy confusa. Probablemente por ser algo "más que local".
Lo local se resumía así:
After a confusing 24 hours of dueling protests and rival claims of military backing, Venezuela ended up Wednesday morning roughly where it started the day Tuesday: Deeply divided, with President Nicolás Maduro in charge.
(Añadido el 2 de mayo: Sobre lo externo (China incluida, pero no los gobiernos sudamericanos) aquí.) 

No es local

El viejo eslogan decía "pensar globalmente, actuar localmente". Desgraciadamente, la cosa, cuando entramos en la cuestión medioambiental, es algo más complicada.
1. Lo que hacemos localmente, tiene un impacto global, como sucede con los efectos económicos que tienen las emisiones estadounidenses sobre el sistema mundial.
2. Lo que sucede globalmente, tiene un impacto local, como se deduce del punto anterior.
3. La intervención local es mejor que la no-intervención, sobre todo para los grandes contaminadores (USA, China). Pero, para ello, los argumentos sobre el impacto local que tienen las decisiones locales están fuera de la discusión, como sucede con estas cinco respuestas a los negacionistas. El problema es global.