miércoles, 3 de abril de 2019

Revolución nacionalista

Así se la llama aquí, con cierto tono despectivo, a la pretendida por algunos Brexiters. Sí parece que los argumentos que les llevaron a votar SÍ a la salida tenían más que ver con sentimientos (que no razonamientos) nacionalistas más que con "análisis concretos de situaciones concretas". Se les mintió, se dice ahora, y se han perdido millones de libras, tiempo precioso y energías políticas en estos tres años en los que ha predominado el politiqueo y los gestos teatrales por encima de una evaluación serena de los costes de una salida o, mejor, de los costes que el soberanismo y el consiguiente independentismo tienen para el bienestar de la población en general y de los Brexiters en particular.
No estoy seguro de que los Remainers lo hayan hecho mejor ya que se perciben con facilidad los intereses políticos partidistas (incluso personales) que juegan por encima del supuesto "interés general" o incluso por encima de lo que dicen defender. Atacar con dureza a los Brexiters consigue que muchos de estos se hagan más tozudos en su pretendida revolución.
La realidad es que tiene esas cosas.
Pero, está claro, argumentar con razonamientos y datos se hace casi inútil en un contexto en el que prima el entusiasmo, la manifestación callejera, las pancartas y los tuits emocionales. Y donde abundan los intereses particulares, como digo, en un caso y otro. Colapso moral de los partidos, dice. Pero, ¿a quién le importa? ¿A los partidos dedicados a sus teatrillos?
No hace falta que diga que estoy pensando en un "exit" que tengo más cercano: el Catalexit. Por eso lo digo.

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