domingo, 21 de abril de 2019

Nacionalismos y sus contextos

Esta recensión sugiere los pasos que la idea de nacionalismo ha seguido a lo largo de la historia. Comenzó, en el siglo XIX, siendo el punto de apoyo para crear los estados-nación. Gracias a esa idea se crearon las democracias (el poder residía en el pueblo-nación, no en el monarca) y se extendieron los derechos cívicos por encima de los caprichos de los soberanos. Inmediatamente, gracias al principio de autodeterminación, se redujeron  los imperios de la época: la nación tenía que liberarse del dominio de la potencia imperial. Hay que reconocer que lo de la autodeterminación fue un buen truco (estadounidense) para debilitar el entonces imperio, el inglés, al que quería sustituir y sustituyó. Todo sea dicho.
Vino el desencanto (suele producirse después de exaltaciones románticas basadas en sentimientos provocados que se enlazan con necesidades básicas como la identidad a la que se le proporciona un objeto particularmente entusiasmante : my country right or wrong, final de los análisis concretos de situaciones concretas) y al desencanto le siguió el nacionalsocialismo (nazi en abreviatura) con su xenofobia, genocidios, limpieza étnica, divisiones de la población en "nosotros"-"ellos" con la Verdad solo en una parte y en monopolio.
La salida de aquellas guerras llamadas mundiales fue acompañada con un nuevo proceso: la globalización, la Tierra es un solo país y los seres humanos son sus ciudadanos, que proclamará la Fe Ba'ha'i, o, en su versión más comprensible, solo hay un mercado, economías sin fronteras. Pronto se vieron sus aspectos negativos, como había sucedido con las etapas anteriores y se produjo (se produce) un nuevo desencanto que, una vez más, es efecto de haber prometido el paraíso en la Tierra sin esfuerzo ni riesgo ni perdedores.
Y en esas estamos. El globalismo está alimentando lo que en el texto se llama nacionalismo reaccionario. Defender la socialdemocracia y el liberalismo, en este contexto, dice el autor, no es cuestión de atacar a los nacionalismos sino recuperar la idea de que vamos todos en el mismo barco. ¿El cambio climático, tal vez?

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