martes, 16 de abril de 2019

Conspiraciones

Un recorrido por investigaciones recientes en y sobre los Estados Unidos. Algunas cosas pueden encontrarse, probablemente, en otros contextos distintos y distantes. Pero subrayo dos que me parecen sugestivas.
Una, que si bien los conspiranoides habían sido, generalmente, personas marginadas de la política, que raramente votaban y con ligeros desajustes mentales, ahora son los políticos los que se explayan refiriéndose a conspiraciones varias. En su versión más suave, la que sufro en los medios españoles, atribuyendo a los contrarios todo tipo de aviesas intenciones. 
Y, dos, que las redes sociales se han convertido en un multiplicador y reforzador de las teorías conspiratorias, sea porque los conspiranoides ya comparten chats, sea porque se pueden difundir con más facilidad y credibilidad. Imágenes trucadas, frases sacadas de contexto, recurso a las inseguridades de la audiencia son buenos instrumentos para difundir tales teorías. Al fin y al cabo, las conspiraciones proporcionan una supuesta descripción sencilla de las causas de nuestros males. Y la pereza mental entra en ayuda de esas simplificaciones que serán utilizadas por partidos políticos de mensajes simplistas.

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