sábado, 6 de abril de 2019

Acuerdos y desacuerdos

Vaya este primer gráfico que publicó The Economist la semana pasada

Muestra cómo los diputados han votado en cinco propuestas respecto al Brexit. Evidentes las mayorías, consistentes los irlandeses, pero con votos de cada partido tanto en una opción como en la otra, es decir, partidos divididos.
Ahora compárese con este otro publicado en la página siguiente al anterior en la edición en papel:
Muestra la tendencia hacia el acuerdo entre votantes a favor del Brexit y contrarios al mismo respecto a lo mal que lo está haciendo su gobierno: van hacia el consenso. En todo caso, son 80 por ciento por lo menos los Brexiters votantes y Remainers votantes que piensan tal cosa: un desastre.
Partidos divididos, gobierno criticado y ciudadanos tendiendo al consenso sobre lo mal que lo está haciendo el gobierno. Probablemente, sucedería algo parecido si se les preguntara sobre cómo lo están haciendo los partidos o, si se prefiere, la clase política.
Ahí sí veo muchas diferencias con el Catalexit. Los catalanes partidarios del Catalexit están por su gobierno (y más con la inestimable ayuda del proceso al "procés") y contra el gobierno de España que incluye al jefe del Estado, es decir, al rey. Los catalanes contrarios al Catalexit, en cambio, están contra su gobierno, pero andan divididos respecto al gobierno de España. De momento, parece que, dentro de Cataluña, los partidarios y los contrarios son, como fue con el Brexit, dos grupos sociales de tamaño parecido (fifty-fifty) y polarizados. Pero con actitudes muy diferentes respecto a su gobierno y, como digo, respecto al gobierno de España. No es lo mismo, pues, aunque, en Cataluña, los partidarios del Catalexit anden divididos y también los contrarios. Lo correspondiente al gobierno de España sería "Bruselas", que es de donde los brexiters y los independentistas quieren separarse, aunque haya independentistas (los situados más a la derecha) que quieran seguir en la Unión Europea y los haya (en su izquierda) que también quieran alejarse de "Bruselas". No es lo mismo, pues. Ni, hasta ahora, era lo mismo el tipo de manifestaciones en un caso y el otro ni las previsiones inmediatas. Pero no deja de ser útil ver una situación pensando en la otra. No es un argumento a favor de ninguna de las opciones sino una fuente de preguntas sobre lo que se compara una vez se mira el término de comparación. Lo repito: conocer es comparar.

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