martes, 30 de abril de 2019

La fe del carbonero

En un chat que mantengo con viejos amigos de un país distante (distante en lo geográfico), se difundió un wasap sobre un corrupto propio, de aquel país. Como parece que el mundo se encuentra en una olimpiada a ver qué país tiene más corruptos y más importantes, no le di mayor importancia. Reconozco que estaba muy bien hecha la acusación: abundancia de fotografías, subtítulos expresivos y calificativos (aunque no informativos) y duración suficiente como para saber que aquello era importante pero sin llegar a cansar al sufrido receptor del mensaje.
Al poco, otro participante en el chat intervino para decir 1. que conocía personalmente al acusado y 2. que de lo que en el wasap se acusaba era una falsedad. Que sí, que la empresa corruptora era corruptora (nada menos que  la brasileira Odebrecht) pero que no, que el personaje del wasap no era un corrupto más. Que no, que no era corrupto.
Y ahora viene el problema. Cierto que por el mero hecho de que llegue un youtube denunciando algo, ya por eso hay que darlo por cierto. Puede ser más falso de judas si no da detalles que permiten verificar o intentar verificar sus afirmaciones. Afirmar por afirmar no significa nada: el Sol, ya se sabe, sale por el Norte y se pone por el Sur, que lo digo yo y tengo imágenes que lo prueban.
Negarlo, si, de nuevo, no se dan detalles, puede ser tan gratuito como el afirmarlo. Y ahí entran las opciones: escepticismo radical (no me creo nada de nada. Ni siquiera si lo estoy viendo), credulidad radical (me creo todo lo que me llega por internet como antes me creía lo que me llegaba por televisión y antes por radio) o equilibrismo. 
Los dos primeros son fáciles de llevar. El tercero es complicado porque, sin que uno se dé cuenta, entran criterios de "verdad" de manera invisible: la fe. Si lo que veo, oigo o leo encaja con mis ideas, lo aceptaré. "Críticamente", pero lo aceptaré. De lo contrario, siempre me queda el anglicismo de "fakenews". 
La verdad es que yo me creí el wasap y fue el colega que añadió información el que me hizo cambiar de opinión. Pero me la hizo cambiar por un motivo sencillo: confío en él. Esta confianza es una forma de fe ("creer en lo que no se ve") para enfrentarse a asuntos de los que o te fías de lo que dicen otros (que puedes contrastar como yo hice entre youtube y mi amigo) o no te enteras de nada, como le puede suceder al escéptico radical. Y no sé si eso es lo mejor para la salud del individuo y, si se extiende, su sociedad.
(Añadido el 2 de mayo: Un implicado en las mordidas de Odebrecht ha confirmado para el suicida su carácter de corrompido. Esto da pie a los creyentes en su culpabilidad a reafirmarse en su fe, pero los creyentes en la fe contraria, en concreto los de su partido político, piden que este implicado demuestre lo que dice, no sea que la acusación no sea más que un truco para reducir su propia pena, es decir, que esté mintiendo. La fe mueve montañas)

lunes, 29 de abril de 2019

El Tercer Templo

Las ideologías, sean religiosas o políticas, una vez interiorizadas en la persona adecuada, producen síndromes de monopolio de la Verdad. Se trata de quienes "saben" que su versión de las cosas es la correcta y que, en consecuencia, la Verdad les da derecho a imponer a los demás esa peculiar interpretación de la realidad.
La interpretación "correcta" de su religión (desconfíe de las que no encajan con ella) o de su ideología les permite un gratificante sentido de la seguridad que, si se quedara ahí, sería para darles la enhorabuena. El problema es que esa seguridad se traduce, muchas veces, en imposición de tal interpretación a los que no la comparten.
Para que no quede en blablabla, vale la pena leer este artículo (en castellano) sobre los planes para construir el Tercer Templo en la Explanada de las Mezquitas, ahí, precisamente, donde hubo un incendio (en concreto en la de Al Aqsa) coincidiendo con el de Notre Dame en París. Varias cosas a resaltar.
Primero, que estas lecturas extremas de los propios textos sagrados son aprovechadas por avispados políticos que encuentran en ellas un medio de distraer la atención ciudadana y evitar que piensen en lo que no deberían ya que no coincide con los intereses del político en cuestión.
Segundo, que estos monopolios de la Verdad encuentran extraños compañeros de viaje. Por ejemplo, los fundamentalistas judíos que esperan la venida del Mesías y los fundamentalistas cristianos que esperan la segunda venida del Mesías.
Tercero, que,  cuando lo que está  por medio es la (propia) Verdad Absoluta, "al creyente", al contrario del ateo de Ivan Karamazof, "todo le está permitido", caiga quien caiga. Incluyendo, en casos extremos, la propia inmolación.
El artículo que cito constata la difusión de este síndrome en el mundo contemporáneo, no solo en Israel. La lista de líderes que encajan en esta descripción es notable. Pero también la que se haría con movimientos sociales o políticos en la "civilizada" Europa o en algunas de sus partes, como la que se refiere al Brexit.
Si diera clases, pondría como tarea para el próximo día la siguiente: ver qué elementos hay en común entre lo descrito en el artículo sobre Israel y lo que puede percibirse, en las Españas, tanto en las posiciones separatistas como en las unionistas. Me refiero a las más religiosas tanto de unas como de otras. Puede ser entretenido y más con los resultados electorales ya encima de la mesa y las reacciones de personas que uno conozca y que encajan en uno u otro polo.

domingo, 28 de abril de 2019

Voto necesario

Hoy hay elecciones generales en las Españas. Se eligen parlamentarios para que, a su vez, elijan a un presidente. No es una elección de presidente, como la publicidad parece dar a entender, sino una elección de listas cerradas y bloquedas (construidas por los diversos partidos) con la vana pretensión de que el porcentaje de votos se corresponda con el porcentaje de escaños (curules, como les llaman otros hispanohablantes) y que el número de escaños que obtenga cada partido permita, en voto parlamentario ya constituido, nombrar un presidente. Duverger en mano, se sabe que estos sistemas electorales (a diferencia de los mayoritarios) favorecen la dispersión de ofertas. Si a eso se le añaden algunas circunstancias actuales, se entiende que las opciones sean mucho más que el bipartidismo imperfecto que ha dominado en años recientes y dominó a veces en el pasado pre-franquista. 
Visto lo visto, el número de escaños que obtenga cada partido permite tres grandes posibilidades. Una, un gobierno "a la andaluza", es decir, coalición de partidos de derechas (Partido Popular, Ciudadanos y Vox); dos, un gobierno como fue el voto de censura, es decir, coalición de partidos más o menos de izquierdas (Partido Socialista, Unid@s Podemos y nacionalistas periféricos no necesariamente de izquierdas, como el Partido Nacionalista Vasco); y 3, repetición de elecciones como ya pasó en 2016 con la renuncia de Rajoy (Partido Popular) por no tener asegurada la investidura.
La campaña ha tenido una constante: prácticamente todos los partidos han acusado a los demás de mentir o, por lo menos, de exagerar. El problema filosófico es sencillo: si todos han dicho que los demás han mentido, es posible que alguno haya mentido al decir que otro había mentido, con lo que este no habría mentido sino que habría dicho la verdad al decir que el anterior mentía. Si miente el que dice que todos mienten, lo que dice ¿hace verdad que todos mienten y, por tanto, todos -menos él- mienten, luego no todos mienten?
Si nadie mintió cuando estaban en campaña, nadie podrá coaligarse con nadie, así que...¡nuevas elecciones! Hasta que el electorado aprenda a votar.
Bromas aparte, la campaña no ha podido ser más superficial y, prácticamente, ha consistido en que todos se han ocupado en demostrar, mediante descalificaciones y exageraciones, que los contrarios no deberían formar gobierno. Histrionismos teatrales al margen, ninguna referencia a qué haría cada cual  en los casos siguientes:
1. Algo han publicado algunos sobre la Unión Europea, pero con la exaltación nacionalista que les aqueja (tanto españolista como separatista) se trataba de mostrar el importante papel que España tendría en la Unión. Ni una palabra sobre qué haría el hipotético gobierno (hipotético si lo que sucede es la tercera posibilidad indicada: nuevas elecciones hasta que los españoles aprendan a votar) ante lo que puede suceder a partir del mes que viene, con las elecciones al parlamento europeo en las que los euroescépticos (Salvini, Le Pen, Farage) podrían llevar la voz cantante. Conviene no olvidar que los intentos de desestabilizar a la Unión vienen tanto del Este (Putin) como del Oeste (Trump), además de sus aliados de dentro, ahora representados por el "trumpista" Bannon, de conocida relación con el hiper-españolista partido estrella Vox y de los imitadores de este.
2. Mucho sobre finanzas públicas (ingresos vía impuestos y gastos en pensiones, sobre todo), pero nada sobre la posible crisis del sistema financiero incapaz de asumir sus deudas. Como se sabe, la deuda mundial es impagable, estando muy por encima del producto mundial bruto. Los bancos, que algunos partidos como Unid@s Podemos denigran, no parece que estén pasando por su mejor momento, no por beneficios sino por estabilidad. Y si se hunden más bancos, habrá que ver si vuelve a producirse un rescate como el de la crisis simbolizada por Lehman Brothers.
3. El Fondo Monetario Internacional es poco de fiar en sus pronósticos, pero no por ello deben hacerse oídos sordos a lo que dice sobre el estancamiento de la economía mundial (la economía determinante en última instancia, que dirían otros) y su efecto sobre empleo y sobre fondos públicos para las pensiones en países, como en particular los europeos, en los que el porcentaje de ancianos aumenta de manera notable. A escala mundial, el crecimiento también es observable.
4. Al margen del fetichismo sobre las "nuevas tecnologías", una discusión entre, por citar a Eco, "apocalípticos e integrados" habría venido bien. Hay quien se preocupa por el impacto en el empleo (y las finanzas públicas) y hay quien ve la solución a muchos de nuestros problemas públicos (no solo económicos). Nada. Ni mu.
Esa es mi lista. No es la única posible. Pero el resultado es una creciente desconfianza hacia esta clase política (antes "casta") que, amigos extranjeros que han seguido la campaña, aseguran que no es la peor del mundo, pero que amigos españoles que ni siquiera han visto los debates aseguran que es de muy mala calidad. 
Y, sin embargo, votar es necesario. No solo un derecho (en las España no es un deber), sino una necesidad para evitar lo que cada cual considere peor, cosa que, por cierto, es a lo que han estado jugando los partidos en esta campaña. Elegir entre guatemala y guatepeor no es placentero, pero no hay otra que yo sepa. Y más no sabiendo cuál es cual.

sábado, 27 de abril de 2019

Es que no es fácil

Los atentados de las Torres Gemelas en Nueva York (2001) y los de Atocha, Madrid, en 2004, tienen en común el haber dado pábulo a todo tipo de especulaciones más o menos conspiranoides. En la reciente campaña electoral española se ha tenido que oir que hay muchos asuntos poco claros en aquel suceso, supongo que insinuando que no fue un ataque yihadista, como ha dictaminado el juzgado, sino algo que tuvo que ver con la banda ETA, como sostuvo en un primer momento el gobierno en funciones en aquel momento.
Ahora le ha tocado el turno al incendio de Notre Dame, París. Detalles que van del tempo al color del humo permiten especulaciones sobre la posibilidad de atentado, no accidente que hasta podría ser, dicen, porque los obreros fumaron en contra de sus normas.
Los sucesos en Sri Lanka comienzan a presentar indicios de especulaciones diversas, apoyándose en detalles objetivos o supuestos y que proporcionarían versiones alternativas a la ya casi oficial a pesar de sus flecos.
Lo de Christchurch se sale un poco de este esquema que estoy mostrando: que yo sepa, no se dan versiones contradictorias sobre autoría e intención del hecho. Tal vez porque un solo agente, auto-publicitado y sin más reivindicaciones no permite el nivel de especulaciones que han proporcionado (o pueden proporcionar) los que cito. Mucho más claro en Charlottesville: difícil relacionarlo con yihadistas.
Y es que hay un punto en común: es imposible proporcionar una descripción completa de hechos relativamente complejos. Un mapa a escala 1:1 es totalmente imposible, así que siempre es posible, con buena o mala intención, encontrar esos flecos que hacen dudar de las versiones monolíticas con las que se pretende tranquilizar a la gente. Los nombres que les damos a los detalles no son imparciales. La memoria de los testigos -incluso cuando varios están de acuerdo- tampoco son divinas, es decir, omniscientes y, a lo más, cada uno vio una parte del asunto que, en el mejor de los casos, recuerda, aunque sabida es la fragilidad de nuestra memoria para recordar lo que vemos.
Si, encima, hay intereses políticos en generar dudas y hay suficientes personas con ganas de dudar de las versiones oficiales y pueden hacerlas circular por redes sociales "creíbles", es decir, de "los nuestros", entonces aparecen los datos que no encajan con la versión oficial, cristalizan y se genera una corriente contraria a dicha versión. Cuando más se simplifique, mayor probabilidad de ser creído sobre todo si la simplificación incluye oscuras que "todos sabemos" actúan en contra nuestra de manera continua.
No es fácil, no, llegar a conclusiones definitivas a no ser que se recurra a la fe del carbonero, sea de los unos o de los otros. Cuando uno tiene una idea preconcebida (a eso se le llama "fe", es decir, "creer en lo que no se ve") es fácil encontrar los datos que encajan con esa idea sea supremacista, islamófoba o yihadista o rechazar los que lo hacen con otras ideas. Pasa lo mismo con las religiones y las otras ideologías: es lo que yo creo lo que realmente vale.

viernes, 26 de abril de 2019

Con ocasión y sin ella

Insisto. No se puede tirar indefinidamente de los extremos de una cuerda sin que, tarde o temprano, esta se rompa. Traduciendo: hay límites objetivos al aumento de la desigualdad social (la real, no la que cuentan los modelos platónicos), pero no hay nadie (creo) que sea capaz de pronosticar en qué punto de la porfía la sociedad se va a romper. Ahí entra cada cual con su propensión al optimismo o al pesimismo y al tipo de lecturas o informaciones o manipulaciones a los que esté sometido.
No me extraña que los más ricos se preocupen. Los proletarios, como decía el Manifiesto Comunista (una antigualla, por cierto) solo pueden temer perder sus cadenas. Y, como decía el Goldstein, personaje del 1984, mucho más actual, "los de abajo" tiene bastante con ocuparse de su supervivencia. Pero los hiper-ricos que tienen como para donar centenares de millones a la reconstrucción de Notre Dame (supongo que con desgravaciones fiscales importantes) y no a la mejora del sistema educativo o sanitario, esos sí que tienen que perder, son más miedicas o tienen una información que los demás no tenemos. Lógico que les preocupa que la cuerda se rompa generando un caos del que nadie sabe qué saldría. Y el dinero es cauteloso.
Volviendo a Orwell, "los de en medio" lo que quieren es sustituir a "los de arriba", así que el tema del aumento de la desigualdad no está en sus prioridades. Olvidando a Orwell, basta ver qué dicen los políticos, en su campaña electoral para el parlamento español, es decir, para conseguir el poder o sus parcelas, qué dicen, digo, sobre el aumento de la desigualdad y, ya puestos -como reflejaba en el post de ayer-, de la relación entre desigualdad y cambio climático, y, para redondear, sobre el futuro de la inserción de España en la Unión Europea, su tambaleante euro, su unidad bajo el Brexit y los exit que le sigan y sobre su reacción ante el probable nuevo desorden financiero. "Nuestros" líderes, evidentemente,  tienen cosas más importantes en que pensar o, tal vez, carecen de competencia para afrontar estos problemas de fondo. Lo superficial siempre es más vistoso.

jueves, 25 de abril de 2019

Cambio climático y desigualdad

El mapa no acaba de responder, pero sí da que pensar cuando se argumenta que el cambio climático agudiza la desigualdad entre países. 
Cómo se produce tal relación tampoco queda claro (correlación no significa necesariamente causalidad), pero el hecho es ese y se entiende que la gélida Siberia mejore sus perspectivas incluso agrícolas mientras que el cinturón de África, ya azotado por sequías, vea empeorar su situación. Varios axiomas al respecto.
1. La desigualdad es inevitable. Poner la igualdad como objetivo son ganas de "seamos realistas, pidamos lo imposible". Queda bien en "libertad, igualdad y fraternidad", pero de ahí no pasa.
2. Las sociedades reaccionan a los aumentos de desigualdad, tanto si son sociedades relativamente igualitarias ("nórdicas", para entendernos) como si son lo contrario. Pero, en general, el aumento de desigualdad suele tener mayor efecto social y político en sociedades relativamente igualitarias. Por lo menos, más que en sociedades más desiguales en las que un aumento semejante tendría menores consecuencias.
3. Hay niveles de desigualdad que se convierten en factores de ruptura social. Si se prefiere, se puede decir que un exceso de desigualdad es disfuncional o incluso rompedor. Es como estirar un resorte: que no se puede aumentar indefinidamente la distancia entre un extremo y otro (su desigualdad) sin correr el riesgo de que el resorte se rompa.
4. Lo dicho sobre las sociedades no tiene por qué  ser válido para el  sistema mundial en su conjunto. La desigualdad entre países (el mapa) no es lo mismo, Branco Milanovic lo ha mostrado, que la desigualdad entre las personas que viven en el mundo sin contar en qué país viven.
5. De todos modos, de ser cierto y significativo lo que se expone en la cita y su mapa, el aumento de desigualdad se sentiría más en países de renta media y el exceso de desigualdad llevaría a un mundo muy diferente al actual, todo ello sin considerar otros efectos del cambio climático.
(Añadido el 27: item más, el cambio climático afecta negativamente a los países más pobres mientras beneficia, al corto plazo, a los países ricos responsables en buena parte del dicho cambio climático)

miércoles, 24 de abril de 2019

Cartas distópicas (y 3)

Hemos ganado y, sin embargo, hemos perdido. En nuestra lucha con/contra el bípedo implume hemos logrado desarmarlo y destruirlo. Pero justo por eso hemos perdido nuestro principal apoyo, el soporte de nuestra existencia. Ahí fallamos. No supimos verlo. Pero ellos habían fallado mucho antes.
La guerra del bípedo contra aquel planeta comenzó pronto: consumieron, agotando recursos desde sus inicios. Eran un cáncer para su planeta. En realidad, nada de su entorno podía llamarse “natural”: en todas partes se encontraba la huella del bípedo en el que mayoritariamente habitábamos. Porque si ellos habitaban el Planeta, nosotros, las bacterias, habitábamos en ellos.
Nuestra fortaleza vino de dos frentes. Por un lado, ellos, infectando la llamada Amazonía, lograron que nuestra especie se unificara hasta ser, literalmente, Uno: la Bacteria. Con muchas variantes, sí, pero dotados de una única conciencia, propósito y estrategia. Nuestra fuerza se demostró ya entonces con las muertes que aquel “choque bacteriano” supuso para los industriosos y agresivos primeros habitantes de la selva hasta dejarla oculta bajo la apariencia de una selva virgen. No lo había sido: el bípedo había cortado árboles, construido diques, montado plataformas y urbanizado de forma general. Pero la Bacteria, nosotros, no habíamos podido unificarnos completamente: sus bacterias, a las que estaban acostumbrados, no eran las bacterias de los bípedos “colombinos” que llegaron del otro lado del mar y aquel encuentro de nuestras especies supuso nuestro primer gran fortalecimiento. De la Unidad provino nuestra primera posibilidad de vencer.
Pasó el tiempo y el bípedo encontró que tal vez podríamos estar ganando la guerra e inventó nuevos productos bactericidas. No es que los descubrieran. El bípedo llevaba milenios atacándonos con las fuerzas de que podía disponer en cada momento. De hecho, los primeros bípedos ya usaban alguna forma de antibiótico, no químico e industrial como después hicieron, pero sí natural y no por ello menos antibiótico. Eso sí, abusó de tales productos hasta hacernos inmunes a los mismos y, a partir de ese momento, nuestra victoria estaba cantada. Su exceso de higiene también intervino.
Destruyeron su planeta y emigraron a otros varios, pero llevándonos consigo en sus viajes. Éramos millones en cada uno de sus cuerpos y no nos preocupaba si estaban mejor o peor alimentados, si se dedicaban a una cosa u otra. Cierto que lo que ellos llamaban sexo era una de las fuentes de nuestra fuerza. Nosotros nos fortalecíamos, y más al disponer ellos cada vez menos de lo que llamaban antibióticos eficientes. Había supuestos antibióticos, pero lo que conseguían era hacernos todavía más fuertes pues nos inmunizaban todavía más y permitían que nosotros explorásemos nuevas variedades y formas de atacarles en lo que ellos llamaron “nuevas enfermedades” y nosotros “hacia la victoria final”.
Tuvimos un momento de pánico y fue cuando observamos que eran capaces de producir máquinas parecidas a ellos mismos, pero contra las que no podíamos hacer nada. Robots las llamaban. Creían, ingenuos, que habían llegado al estadio final. Y se volvían a equivocar. Con bípedos cada vez menos abundantes (nosotros los matábamos), los robots carecían de mantenimiento y, también ellos, morían.
Pero no nos dimos cuenta de que nuestro triunfo era nuestro fracaso: al ser cada vez más escasos, nos íbamos quedando faltos de habitación y alimento con lo que también nuestro número comenzó a disminuir ya que concentrarnos en otras especies vivas no compensaba lo que estábamos perdiendo.
Había algo más. Algo estaba sucediendo en el universo, no solo en los planetas en los que habíamos convivido en los bípedos. Comenzamos a sentir que el espacio se reducía. Algo así como si los planetas se estuvieran acercando y las agrupaciones de planetas también. El proceso se ha ido acelerando y empezamos a temer que no solo nos hemos quedado sin nuestra alimentación principal y tengamos que malvivir de sucedáneos, sino que es posible que el universo se esté contrayendo a marchas forzadas hasta el punto de que su concentración haga imposible del todo la existencia de la vida. Podría pasar en cualquier momento.
Nota: Lo que antecede solo son suposiciones fundadas. Soy, creo, el último humano en el Universo y quiero dejar constancia de lo que ha podido suceder y de lo que pasa por la conciencia de quienes, finalmente, nos han vencido: las bacterias. Pongo, pues, en su boca imaginaria lo que creo que ha pasado, añadiendo que la Bacteria pudo tener un importante aliado, a saber, el Hongo. Y el calentamiento global. Lo dejaré en una burbuja que pueda sobrevivir a la hecatombe que parece que se va a producir. Ripushaniña.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-, una colaboración más en una cadena que comenzó en 1979 -aunque hubo algunas pausas, inalterada desde hace 20 años- y hoy termina. Ripushaniña, en quechua boliviano, significa "ya me estoy yendo")

Judíos no sionistas

Los que defienden la distinción entre una y otra y, por tanto, la diferencia entre anti-judíos (anti-semitas, como a veces se les llama como si el árabe no fuera una lengua semítica) y anti-sionistas permite criticar las políticas del gobierno de Israel sin por ello caer en el antisemitismo que existir, existe. Pero que es mejor no confundirlos. Uno en el terreno político, de la defensa de los derechos humanos y el otro en el terreno del racismo y la xenofobia. Pero, claro, es el gobierno de Israel, cada vez más sionista hasta proclamar Israel como Estado Judío (ya solo falta establecer sus fronteras entre el Eúfrates y el Nilo), el que utiliza la identificación de ambas cosas para así defenderse contraatacando: si critican políticamente al gobierno, serán criticados por antisemitas. Según eso, los palestinos que se aprestan a recordar la nakba, tendrían que ser considerados como antisemitas. Aunque hablen árabe.
Lo digno de mención ahora es la creciente tendencia, entre judíos, de subrayar la diferencia entre anti-judíos y anti-sionistas. 

martes, 23 de abril de 2019

Informar, valorar, sugerir

En España hubo, ayer, un debate entre cuatro cabezas de lista para las elecciones parlamentarias del próximo 28. Se votan listas de partido en cada provincia, pero se presentan como si fueran presidenciales. Confieso que no seguí el espectáculo, pero hoy he leído los titulares de varios periódicos al respecto gracias a lo cual no sé si lo de Cataluña fue central o unos no consiguieron centrar la discusión sobre Cataluña. Uno de los dos (si no los dos) no están informando sino sugiriendo quién ganó. Pero hay quien se atreve, ya que el debate se presenta como una competición deportiva, a decir quién ganó. Lo malo es que no todas las fuentes coinciden, así que o todos se lo inventan o los que se lo inventan no están informando sino sugiriendo. Supongo que hoy las noticias televisivas de mediodía "informarán" de los momentos más importantes: no busquen información sobre lo que dijeron sino sobre gestos, reacciones, ocurrencias. Ni busquen que todas las cadenas coincidan en cuáles han sido los momentos estelares de cada cual. Para acabar, y si leen los artículos, busquen los adjetivos en un periódico (Libertad Digital, por ejemplo) y compárelos con los de otro (eldiario.es). Eso sí: reconozco mi error ya que no creí que el espectáculo suscitase tanto interés como ha hecho, si es que los datos de audiencia son fruto de una información, cosa que habrá que ver si en el espectáculo de hoy la cosa cambia.
Aliquando bonus dormitat Homerus. A veces se olvidan de informar.

Terrorismo expresivo, terrorismo instrumental

Vuelve a plantearse la cuestión, ahora sobre el centenar de muertos producidos por los diversos atentados del domingo de Pascua en Sri Lanka. Es difícil saber si se trata de un medio que busca un fin (aunque éste no sea más que llamar la atención) o si se trata de una expresión de frustraciones que llevan a la agresión o de cualquier otro motivo que lleva a buscar ese canal de expresión.
Tengo que recordar mi estancia en dicho país, allá por 1982, en un grupo de investigación sobre cuestiones relacionadas con el desarrollo. Colombo primero, donde mi modesto almuerzo en el hotel (no precisamente de cinco estrellas, el Sapphire: Naciones Unidas no da para más a los mindundis), almuerzo, digo, costaba más que lo que cobraba el camarero al mes. Desigualdad entre turista y asalariado. Kandy después, donde asistimos a la perahera (procesión) del diente de Buda, aunque los elementos hinduístas eran innegables. No solo budista, pues. La perahera este año comenzará el 7 de julio. Y terminamos la estancia en el Tea Research Institute. No recuerdo el nombre del lugar, pero sí constaté las huellas del Imperio (británico, por supuesto: no había huellas "portuguesas") en multitud de detalles desde la toponimia al urbanismo. Compartí habitación con un brahmán que se encargó de explicarme las peculiaridades de su civilización aunque sin tocar para nada el tema de las castas... que también las seguía habiendo en Sri Lanka entre los cingaleses según se rumoreaba, pero nadie reconocía. 
El elemento colonial aparecía donde menos lo esperabas. El país estaba dividido en dos: cingaleses budistas y tamiles hinduístas, con territorios diferenciados y con demandas de independencia por parte de estos últimos. Las dos lenguas coexistían en los carteles públicos con escrituras bien diferentes, pero el predominio cingalés era indudable y su poca disposición a negociar con los tamiles era visible. Lo pudimos (no es plural mayestático: es que éramos varios) constatar en varias entrevistas que tuvimos y a algunos nos hizo temer lo peor: una guerra civil. Por una vez, los pesimistas tuvimos razón. Y la guerra terminó con una matanza de enemigos tamiles por parte del ejército cingalés (cristianos en ambas partes), mala manera de terminar un conflicto ya que, tarde o temprano, volverá a manifestarse, como también, pasado el tiempo, dijimos los que entonces seguíamos el proceso.
Volvamos a los atentados todavía no reivindicados aunque ya con detenciones que, lo siento pero es lo que me da la impresión, parecen detenciones "de los sospechosos habituales". Puede haber sido una serie de atentados de "cuanto peor, mejor" procurando asustar al turismo en vísperas de la perahera atacando hoteles de alto nivel e iglesias cristianas -no solo católicas- que se supone son de una religión importada y trasmitida por los colonos y propia de turistas. En Sri Lanka, los budistas son 70% de la población del país, los hindúes son el 12%, un 10% los musulmanes y un 7% los cristianos. Con dos observaciones: una, que hay católicos cingaleses y católicos tamiles y han llevado bastante bien el ser minoría y, dos, que no parece que un grupo tan pequeño como el musulmán pueda organizar una cosa como esta, lo cual hace pensar en actores externos, a lo que se añade que si algún grupo ha mostrado islamofobia ha sido el budista cingalés, no el cristiano minoritario y, como digo, cortado por el corte "étnico" (lengua distinta incluyendo la grafía).
Pero también la división tamiles-cingaleses es imperial. Divide y vencerás es un principio antiguo. Los tamiles fueros importados desde Tamil Nadu, India, a la entonces Ceylán, con el objetivo de aumentar la mano de obra productora y recolectora del te y, de paso, reducir la capacidad de reacción de los cingaleses promocionando pequeños conflictos con los tamiles que el conquistador se encargaba de gestionar. Siendo de una religión diferente, miel sobre hojuelas.
No es el único caso a recordar. En Ruanda, hutus y tutsis convivieron y se mezclaron hasta que llegó la conquista belga que trabajó para diferenciarlos lo más posible y, mejor, enfrentarlos. Divide y vencerás, claro. Y más dando más poder a unos que a otros por el mero hecho de pertenecer al grupo definido por el conquistador. 
Las religiones, como las ideologías, se entienden mejor cuando se las sitúa en su contexto histórico-social. El budismo fue pacifista y ya no lo es. Que se lo digan a los rohinyá en Myanmar. El proceso de fanatización de los seguidores de una determinada religión no viene de la religión misma, sino del contexto que permite que sus seguidores encuentren en la religión lo que encaja con sus propósitos y necesidades que tal vez no tuvieron cuando pacifistas. Francisco de Asís era pacifista, Urbano II no. 
Sea un aviso a turistas, un rechazo a una religión diferente, una forma de generar cohesión en el propio grupo o un mero acto vandálico que se agota en sí mismo, he tenido que regresar a 1982 y pensar que la violencia va a seguir aunque ahora probablemente no se dé un etiquetado étnico-territorial sino político-religioso dentro del territorio cingalés: el de los musulmanes. No sé entre quiénes. Pero Sri Lanka vuelve a la guerra. Eso creo. Y en el caso de que el incendio de Notre Dame hubiese sido provocado, lo mejor que habrían hecho las autoridades francesas habría sido no decir por quiénes si es que los autores preferían el anonimato. La Ley del Talión es de lo más inhumano que ha inventado la Humanidad.

lunes, 22 de abril de 2019

Que viene la extrema derecha

Algunos europeos (no todos, obviamente) se preocupan por los viejos y nuevos partidos de extrema derecha. Estos tienen tres posibles futuros: 1. quedarse como están (cosa poco probable, viendo la evolución de sus votos en Europa y que se verá el mes que viene en las elecciones europeas); 2. restar votos a partidos no solo cercanos ideológicamente, sino también lejanos, como está sucediendo en España; y 3. convertirse en partidos mayoritarios o, por lo menos, accediendo al gobierno de su país (la lista no es irrelevante desde Hungría a Italia o desde Austria).
A más largo plazo, la cosa puede ser peor, pero ahí me faltan datos y solo especulo a partir de lo que veo u oigo a mi alrededor. Se trata de comportamientos minoritarios en niños y jóvenes. Minoritarios pero preocupantes por lo que podrían significar de mantenerse en el tiempo: narcisistas hijos de narcisistas (es decir, que tienen a su Yo como centro absoluto del universo y, por tanto, no tienen por qué respetar normas mínimas de convivencia ni, mucho menos, los derechos de los demás), pequeños violentos sin motivo (el niño que, sin venir a cuento, abofetea en el parque a una niña algo menor ante la pasividad de la madre del niño y el asombro inmovilizante del padre de la niña -no invento: recuerdo-), estudiantes dispuestos a que sus derechos sean respetados sin por ello sentirse obligados a respetar los de los demás, insultantes, acusadores en falso y cosas por el estilo. Insisto en que no estoy inventando sino reflejando. No son comportamientos mayoritarios, insisto. Pero se les pueden aplicar las tres opciones que he planteado para los partidos de extrema derecha con la particularidad de que estos niños/jóvenes no necesariamente pueden acabar engrosando a la extrema derecha, sino que pueden ir, igualmente, a la extrema izquierda, cosa que, en estos casos, tanto da: el continuo ideológico derecha-izquierda no es una línea recta con gran distancia entre sus extremos sino una herradura en la que la distancia entre los extremos es menor que la que les separa de la parte central de la herradura. 

domingo, 21 de abril de 2019

Nacionalismos y sus contextos

Esta recensión sugiere los pasos que la idea de nacionalismo ha seguido a lo largo de la historia. Comenzó, en el siglo XIX, siendo el punto de apoyo para crear los estados-nación. Gracias a esa idea se crearon las democracias (el poder residía en el pueblo-nación, no en el monarca) y se extendieron los derechos cívicos por encima de los caprichos de los soberanos. Inmediatamente, gracias al principio de autodeterminación, se redujeron  los imperios de la época: la nación tenía que liberarse del dominio de la potencia imperial. Hay que reconocer que lo de la autodeterminación fue un buen truco (estadounidense) para debilitar el entonces imperio, el inglés, al que quería sustituir y sustituyó. Todo sea dicho.
Vino el desencanto (suele producirse después de exaltaciones románticas basadas en sentimientos provocados que se enlazan con necesidades básicas como la identidad a la que se le proporciona un objeto particularmente entusiasmante : my country right or wrong, final de los análisis concretos de situaciones concretas) y al desencanto le siguió el nacionalsocialismo (nazi en abreviatura) con su xenofobia, genocidios, limpieza étnica, divisiones de la población en "nosotros"-"ellos" con la Verdad solo en una parte y en monopolio.
La salida de aquellas guerras llamadas mundiales fue acompañada con un nuevo proceso: la globalización, la Tierra es un solo país y los seres humanos son sus ciudadanos, que proclamará la Fe Ba'ha'i, o, en su versión más comprensible, solo hay un mercado, economías sin fronteras. Pronto se vieron sus aspectos negativos, como había sucedido con las etapas anteriores y se produjo (se produce) un nuevo desencanto que, una vez más, es efecto de haber prometido el paraíso en la Tierra sin esfuerzo ni riesgo ni perdedores.
Y en esas estamos. El globalismo está alimentando lo que en el texto se llama nacionalismo reaccionario. Defender la socialdemocracia y el liberalismo, en este contexto, dice el autor, no es cuestión de atacar a los nacionalismos sino recuperar la idea de que vamos todos en el mismo barco. ¿El cambio climático, tal vez?

sábado, 20 de abril de 2019

Impuestos y desigualdad

The Economist proporciona este gráfico que une la desigualdad de renta  de los países ahí representados y los efectos de su sistema impositivo en tal desigualdad, es decir, en qué medida la disminuye.
Arriba, el habitual coeficiente de desigualdad, el Gini. Más a la derecha los más desiguales, más a la izquierda los menos desiguales. El eje de la izquierda muestra el cambio en el dicho coeficiente después de los impuestos. La línea separa la desigualdad antes de impuestos y la desigualdad después de ellos.
Como se ve, la reducción de la desigualdad es pequeña en algunos países como Corea del Sur (que casi se parece a Suiza), reducción a partir de su relativamente baja desigualdad. No es lo mismo con México, Chile y Turquía con pequeña reducción de desigualdad en países con desigualdad relativamente alta.
Lo contrario sucede en países relativamente poco igualitarios pero con reducciones fuertes en la desigualdad atribuibles a los impuestos: Irlanda, Francia, Finlandia, Bélgica, Austria.
El núcleo central, países intermedios en desigualdad y en reducción.
Pero algo me da que algo falla en estos razonamientos. Irlanda, Irlanda. Y, si me apuran, países de tradición socialdemócrata como Suecia,  Noruega, Finlandia o Dinamarca.

viernes, 19 de abril de 2019

Autoritarios

El viejo texto de Adorno sobre La personalidad autoritaria incluía una "escala F", es decir, un test para individuar al "fascista", no en vano se escribía acabada la II Guerra Mundial y se preocupaba por los rescoldos dejados por el nazismo en Alemania. Tendría su interés ahora, cuando se tilda de fascista con facilidad y hace falta recordar, como se hace aquí, a Oriana Fallaci cuando decía que había dos tipos de fascista, a saber, el fascista y el antifascista. Porque la cuestión de fondo es la personalidad autoritaria.
Adorno y sus colegas encontraron que esa personalidad se formaba en la infancia, que se recibía del contexto inmediato del infante, contexto no solo familiar. Y que, a su vez, se trasmitía a la descendencia aunque el contexto podía ir reduciendo el peso del impulso inicial. Tal vez haya que pensar en el contexto de los niños nacidos en España alrededor de los años de la posguerra civil del 36-39. 
Otro elemento a considerar es el comportamiento de la personalidad autoritaria que, cuando está en situación de poder (digamos "arriba") se muestra intransigente y prepotente, pero que si, esa misma persona, se encuentra en condiciones de subordinación (digamos "abajo"), es sumisa y hasta aduladora.
Si esto es así, no hace falta darle muchas vueltas para ver que ese tipo de personalidad no es típica de uno de los extremos del continuo derecha-izquierda sino que aparece en varios puntos de dicha línea imaginaria. Autoritarios de derechas y autoritarios de izquierdas.
En general, es gente que "posee" la Verdad casi en monopolio y, como esa Verdad raramente puede demostrarse mediante criterios intersubjetivos, necesita del grupo para compartirla y re-afirmarla. Es importante el papel que, a este respecto, juega la asamblea, la célula, la parroquia, la sangha, la manifestación callejera, el vandalismo e incluso grupos imaginados (como la nación, "comunidad imaginada" y autodefinida como la llamaba Benedict Anderson).

jueves, 18 de abril de 2019

Consejos para el referéndum

Sería para un posible nuevo referéndum sobre la pertenencia del Reino Unido a la Unión Europea (demasiadas "uniones" en este desbarajuste por uno y otro lado). La lista es interesante, aunque no garantiza, obviamente, el triunfo ni de Brexiters ni de Remainers. Téngase en cuenta para otros posibles referenda en un futuro no tan cercano. Pienso en el Catalexit, obviamente.
Hay un par de puntos que me parecen de particular importancia: para que ganen los que quieren quedarse no tendrían que entrar a discutir el "la U.E. nos roba", sino los problemas concretos de británicos concretos y, además, pensar más en el futuro (qué es lo que les conviene desde ese punto de vista) que en las pasadas contiendas y, no te digo, el glorioso pasado. 
Todo ello en la hipótesis de que la política tenga mayores dosis de racionalidad que de emocionalidad, cosa harto improbable en estos casos de sociedades divididas en dos mitades y en las que, desde fuera, hay intereses en apoyar una u otra opción. Por ejemplo, no es impensable que Trump y Putin coincidan en su estrategia de debilitar lo más posible la ya de por sí renqueante Unión Europea (con ayuda electoral -ver el gráfico-), a la que, por cierto, no pertenecería Cataluña en el caso de su independencia que lo sería, simultáneamente, de Madrid y de Bruselas.

miércoles, 17 de abril de 2019

¿Me equivoqué?

Alan García se habría suicidado, habiendo sido acusado de corrupción. Reproduzco a continuación lo que publique en 1995 en un librito sobre ese tema que se reeditó en una edición "corregida y aumentada" (como la corrupción) en 2013: 
Alan García, ex-presidente del Perú, acusado de corrupción y después exculpado, publicó a finales del 94 un artículo en el Abc con el título "La hora de los gusanos" que me llenó de asombro. En él, entre otras cosas, podría leerse: "Gusanos. Eso son quienes tienen como carrera política la destrucción de un hombre público con acusacio­nes fraguadas: los que asesinan moralmente para alimentarse de la putrefacción. Hoy se habla mucho de los políticos inmorales, pero se dice poco de aquéllos que ganan posiciones calumniando y crean así los circos que dictaduras y poderosos requieren para explotar a los pueblos". Y añadía: "Hay que tener cuidado de quienes viven impunemente de la difamación y del autoritarismo. No tienen principios y son lo más abyecto de la política, pero cínicamente se presentan como sus renovadores. Ni la opinión pública ni la Prensa deberían caer en su juego". Pero caen. Y entre corruptos y gusanos, el pronóstico no es de lo más halagüeño.
Creo que yo daba crédito a su exculpación. Y, parece, el Abc también. Pero Odebrecht ha sido un tsunami que se ha llevado esta vida.
(Añadido el 19: la carta que dejó escrita antes de suicidarse tuvo que ser escrita antes de saber que ya estaban yendo a detenerle. Dice, al final,
Por eso le dejo a mis hijos la dignidad de mis decisiones, a mis compañeros una señal de orgullo y mi cadáver como una muestra de mi desprecio hacia mis adversarios porque ya cumplí la misión que me impuse.
Y, antes, ha dicho algo que puede aplicarse a otros lugares:
"En este tiempo de rumores y odios repetidos que las mayorías creen verdad he visto cómo se utilizan los procedimientos para humillar o vejar y no para encontrar verdades"
"Quid est veritas?" que se preguntaría el escéptico Pilatos, gobernador)
)

Cartas distópicas (2)

Me preguntas cómo hemos llegado a esta libertad desde aquella opresión/explotación por parte del Planeta Central. Te lo cuento.
Creo que los promotores del cambio teníamos un diagnóstico acertado. Partíamos de la convicción de que se estaba dando una especie de dialéctica de la señora y el esclavo, representados, respectivamente, por la élite de Walden Tres por un lado y, por otro, aquí, por un movimiento de masas en el que los promotores jugábamos el papel de guías conocedores del objetivo alcanzable y deseable.
Walden Tres se estaba debilitando. Se trataba de un aumento desproporcionado de la desigualdad en una sociedad en la que la polarización interna se había ido resolviendo en “victoria” de una de sus partes. En contra de lo que podría parecer, esa “victoria” redujo drásticamente el dinamismo de aquella sociedad que fue cayendo en una especie de ocio decadente. El conflicto, en efecto, había sido un elemento dinamizador de forma que, acabado el conflicto, se terminó el dinamismo.
Como ves, la pregunta básica era cómo aguantábamos aquella situación tan desigual. Y la respuesta es sencilla, aunque las señoras la complicaban precisamente para que fuese efectiva. Primero, nos convencían de que no eran ellas las que dependían de nosotros, sino que éramos nosotros los que dependíamos de ellas: daban sentido a nuestras vidas (que, al fin y al cabo, es una necesidad tan importante) y, si esa política fallaba, siempre podían recurrir a la amenaza de aniquilarnos o, por lo menos, someternos a alguna forma de violencia física.
Y ahí comenzó la Gran Transformación, cuando nos dimos cuenta de lo falsas que eran sus propuestas y lo poco probable que era el uso de la violencia, viendo la más que evidente decadencia de la que nos informaban los porteadores de alimentos que podían regresar y no habían sido objeto de retención, canibalismo o violación.
Fue el primer paso: darnos cuenta de cuál era la situación real, con la debilidad de las que nos habían dominado y la fortaleza que habíamos ido adquiriendo primero numérica, después económica (nosotros éramos los únicos productores) y, finalmente, política (nosotros dijimos que no, a partir de lo que primero fue una organización clandestina y después un rechazo manifiesto). Mantener una política natalista razonable y ocupar a los robots en la satisfacción de nuevas necesidades de nuestra gente, fueron el caldo de cultivo de la Gran Trasformación por nuestra parte.
Pero nosotros también teníamos problemas y el más importante era la distancia que se iba generando entre los que conocíamos la situación real de dependencia recíproca y los que seguían creyendo que éramos nosotros los que dependíamos de ellas o temían sus represalias. Pero hubo suerte.
Ante todo, nuestros enfrentamientos internos entre llamémosles “escépticos” y los “activos”, acabó exigiendo sacrificios por parte de todos si no queríamos acabar desapareciendo como estaban desapareciendo las de Walden Tres. Eso generó algo menos de desigualdad. Lo mismo sucedió con la aparición de algunas epidemias cuyo origen desconocemos, pero que exigieron acuerdos muy de fondo en nuestras poblaciones para no acabar desapareciendo.
Hubo algo más y fue el uso inteligente de los robots. Las de Walden Tres creían que, gracias a ellos, iban a garantizarse el abastecimiento y que prédicas y amenazas iban a mantener nuestra sumisión. Esto último dejó de ser efectivo y, aunque garantizaran su abastecimiento, también ayudaban a nuestra progresiva toma de conciencia precisamente por el tiempo que nos dejaba libre para cambiar la visión impuesta por una propia. Lo que no podíamos permitirnos es que los robots se convirtieran, como había sido en el pasado, en un elemento más de desigualdad entre sus propietarios que buscaban únicamente el beneficio y los afectados que eran expulsados a diversas formas de beneficencia. Nosotros sabíamos que el problema de fondo era la desigualdad y por eso trabajamos directamente en evitarla.
Ante todo, procuramos impedir la distancia entre los que habíamos logrado liberarnos de las trabas que imponía el mito y la amenaza de las señoras y los que seguían creyendo en sus imágenes o temiendo sus reacciones contra los trasgresores. Después, intentamos organizarnos de modo que estos dos grupos pudieran colaborar en intereses comunes (y la supervivencia era uno de ellos, pero no únicamente). Coordinadores temporales elegidos por cuotas fue la forma que encontramos, imperfecta, pero eficiente.
No lo hemos solucionado todo. Nosotros no practicamos la recomposición como ellas, sino que afrontamos la vida con lo que tiene de trágico: la muerte. Pero esperando dejar a nuestros descendientes un mundo mejor que el que nosotros conocimos. 
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

Notre Dame: un antídoto

Vale la pena leer este comentario (en castellano) sobre las reacciones que ha suscitado el incendio en Notre Dame, París. Es un buen antídoto para exaltaciones románticas. Insisto en lo de antídoto. No hace falta estar de acuerdo en todo lo que ahí se dice, pero pone en perspectiva y contexto aquellas exaltaciones.
Nada que ver con el uso, en plan conspiranoide, del incendio para seguir encendiendo la islamofobia o mostrándolo como prueba de la "intolerancia" hacia los cristianos (sic) en Europa. Y ya sería el colmo relacionarlo con el incendio de la mezquita de Al Aqsa, en Jerusalén. Mejor quedarse con el primer artículo que cito que, como todo el mundo, no puede evitar (como yo no evito) arrimar el ascua (nunca mejor dicho) a su sardina. Si no, se puede intentar el editorial de The Guardian.
(Añadido el 18: también hay quien dice que los generosos donativos de multimillonarios franceses para la reconstrucción son una forma de hipocresía que oculta problemas de fondo más importantes. Y por la televisión he escuchado al que inició el proyecto para digitalizar la catedral decir que el edificio mostraba un notable abandono -por parte de su propietario, el Estado-. El intentar superarlo ha sido peor el remedio que la enfermedad)
(Añadido el 19: Tambien hay quien se "incendia" al ver que, en la Europa de los recortes y la austeridad, se estén pidiendo aportes a los Estados  -que andan recortando- para la reconstrucción de la catedral.
Como no podía ser menos, una ristra de bulos sobre el incendio. Y aprovechados que intentan hacer caja, de manera fraudulenta, con los donativos para la reconstrucción.
Y otro comentario que puede servir de antídoto -estos últimos en castellano también-)
(Añadido el 22: otro ejercicio de relacionar Notre Dame y su pasado con Al Aqsa y el proyecto de convertirla en el futuro en el "Tercer Templo")

martes, 16 de abril de 2019

Conspiraciones

Un recorrido por investigaciones recientes en y sobre los Estados Unidos. Algunas cosas pueden encontrarse, probablemente, en otros contextos distintos y distantes. Pero subrayo dos que me parecen sugestivas.
Una, que si bien los conspiranoides habían sido, generalmente, personas marginadas de la política, que raramente votaban y con ligeros desajustes mentales, ahora son los políticos los que se explayan refiriéndose a conspiraciones varias. En su versión más suave, la que sufro en los medios españoles, atribuyendo a los contrarios todo tipo de aviesas intenciones. 
Y, dos, que las redes sociales se han convertido en un multiplicador y reforzador de las teorías conspiratorias, sea porque los conspiranoides ya comparten chats, sea porque se pueden difundir con más facilidad y credibilidad. Imágenes trucadas, frases sacadas de contexto, recurso a las inseguridades de la audiencia son buenos instrumentos para difundir tales teorías. Al fin y al cabo, las conspiraciones proporcionan una supuesta descripción sencilla de las causas de nuestros males. Y la pereza mental entra en ayuda de esas simplificaciones que serán utilizadas por partidos políticos de mensajes simplistas.

miércoles, 10 de abril de 2019

Cartas distópicas (1)

Napaykullayki! Soy Ava Tequca, tengo 143 años en mi actual recomposición, me dedico a la macrohistoria y he sido invitada a presentar el exhibicionismo inaugural del Foro Económico de Divos. Cuando vivíamos en el Viejo Planeta Obsoleto (VPO), este encuentro se llamaba Davos, nombre del pueblo en que se celebraba. También se reunía en otro mes, porque entonces el año tenía 12 y no 17 como ahora, que se realiza en este mes de Trump, uno de tantos seres mitológicos que importamos del VPO. Por decirlo todo, en mi recomposición anterior fui varón, pero me cansé de tener que encargarme de la casa y de que mi marida hiciera y deshiciera a su gusto, llegando hasta redactar mi declaración de ingresos añadiendo un churro como si fuese mi firma.
Digámoslo con toda claridad desde el principio: hicimos bien, hace ya varios siglos de ello, acelerando nuestra llegada a este extraordinario planeta que ahora disfrutamos. Hubo, en aquel entonces, algún científico (lo que entonces llamaban científico, que ya sabemos lo limitados que eran), un tal Stephen Hawking, que advirtió que, de seguir con lo que entonces hacíamos, no íbamos a tener otro remedio que emigrar a otro planeta, como efectivamente hemos hecho para bien y disfrute nuestro. Por cierto, no vendrá mal recordar que, aunque seguimos practicando sexo (de hecho, este Foro no es otra cosa que una orgía), ya no procreamos: no hace ninguna falta.
Entonces decían que el problema era el medioambiente, el agotamiento de los recursos, un supuesto cambio climático, la contaminación y todo aquello. Ahora sabemos que hicimos bien no haciendo caso a aquellas jeremiadas. Claro que se produjeron, faltaría más, pero para nuestro bien, aunque el VPO dejara de ser habitable... para algunos.
Porque, junto a aquella devastación física, se iba produciendo simultáneamente algo social que es lo que nos ha traído hasta este nuevo paraíso: el aumento acelerado de la desigualdad social. Es aquello que los ingenuos decían de “ricos más ricos y pobres más pobres” cuando lo que en realidad estaba sucediendo era “poderosos más poderosos e indefensos más indefensos”. Empresas cada vez más grandes, fusiones cada vez más espectaculares y unificación de la capacidad de decisión hasta extremos que hacían inútil la esfera política ya que las verdaderas decisiones las tomaban los altos ejecutivos de aquellas pocas y grandes empresas, aunque se mantuviese el teatrillo de la política.
Para aquellas empresas, el mercado era un medio que podía usarse o no, porque lo importante no era el medio sino el fin, el beneficio inmediato. Lo del mercado, las empresas lo usaban según les conviniese. Alguna empezó a preparar el traslado este nuevo planeta para lo cual nada mejor que aumentar las amenazas medioambientales. No en vano este mes tiene el nombre que tiene, aunque podría haber tenido también el de cualquiera de los llamados “negacionistas”, aliados en aquel empeño de destruir al VPO.
Había que ser racional (o sea, adaptar los medios a los fines propuestos, es decir, al de la emigración a otro planeta) y el aumento de la desigualdad permitía tomar decisiones a largo plazo, más allá del inmediatismo del beneficio a corto. Total: que los poderosos fuimos menos numerosos (y más fáciles de trasportar cómodamente) y la población de los demás se multiplicó de manera que no tuvieran más remedio que, indefensos, aceptar el trasporte que a algunos les recordó cómo se habían trasportado los esclavos en tiempos coloniales del VPO desde África a América.
Y aquí estamos. Viviendo mejor que nunca ha vivido la Humanidad, es decir, nosotros, mientras que, desde los planetas vecinos, nuestros socios (no voy a llamarles esclavos porque sería un anacronismo) nos proporcionan gratuitamente alimentación y placer, incluyendo los trasplantes, el sublime de la antropofagia (vivos, ¿eh?) y los clásicos del sadomasoquismo. No tienen más remedio que aceptarlo, pero ese es su problema, no el nuestro. Por algo somos los que mandamos y mandamos mucho.
Para no ocultar nada, recordaré que en VPO sigue habiendo un pequeño núcleo de humanos, los jaredíes, autoproclamados “pueblo elegido”, que, convencidos de que Dios les había entregado un pequeño trozo de terreno en eterna propiedad, liquidaron a los filistinos o filisteos que habían dicho que llevaban allí suficiente tiempo como para ser sus dueños. No mantenemos comunicación con ellos: nos consideran “goyim” que, dicen, es un insulto.
Como eso no nos afecta en nada, ahora lo importante es mantener el orden: los socios en su sitio apartado; nosotros en el nuestro y a disfrutar, que de eso se trata. 
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

martes, 9 de abril de 2019

Musulmanes y cristianos

Estos son, según publica el Pew Research Center, los diez países con musulmanes como mayor porcentaje de su población y su proyección para 2060. Pocos árabes, como se ve. Las diez más pobladas suponen el 65 por ciento de todos los musulmanes. Ahora los musulmanes son el 34 por ciento de la población mundial, 39 por ciento en 2060.
10 countries with the largest Muslim populations, 2015 and 2060
Ahora, según la misma fuente, los diez países con mayor porcentaje de población cristiana.
10 countries with the largest Christian populations, 2015 and 2060
Algo más repartidos que los musulmanes (estos diez son el 47 por ciento del total mundial) y con un porcentaje de presencia en el mundo mayor: 52 por ciento ahora y previsto para 2060.
Un país sobre el que pensar: Nigeria, que aparece en las dos listas pero en el que se pronostica un aumento de porcentaje de musulmanes y una reducción del de cristianos. 
Y una cuestión a no olvidar: la estrictamente cuantitativa (no solo porcentajes). Si los musulmanes son 1.700 millones y podría llegar a 2.900 millones en 2060. Los cristianos son ahora 2.200 millones y podrían llegar a ser 3.000 millones en 2060. Desde este punto de vista, la supuesta "civilización cristiana" no tiene que temer.

lunes, 8 de abril de 2019

Impunidad

Se llamaba "estado de derecho", es decir, sometimiento a la ley por parte de todos los habitantes del país, "del Rey abajo ninguno". Por supuesto que en sistemas no democráticos tal principio no se aplica ya que "il Duce non si sbaglia mai", el Jefe nunca se equivoca y está por encima de la ley: ES la ley, la encarna. 
Por eso son preocupantes las manifestaciones (y las prácticas) de algunos líderes políticos que desean "dehacerse" (get rid) de los jueces o los rechazan como representantes del ejecutivo (si es verdad, como dicen algunos independentistas catalanes, peor me lo pones). Y una anécdota es la de títulos académicos fraudulentos en manos de líderes políticos: fuese y no hubo nada.
Otra cosa es el maltrecho derecho internacional (público). Ya se sabe que si el país es "de los nuestros", se les tolerará casi todo, como sucede con Israel o Arabia Saudita que, evidentemente, son de los nuestros, por ejemplo en la ocupación de territorios palestinos o sirios y jordanos (altos del Golán) o en la crisis humanitaria producida por la guerra en el Yemen ya de por sí poco respetuosa de convenciones y derechos internacionales. Pero si no es "de los nuestros", se les castigará, probablemente por encima de la ley, con las correspondientes sanciones, como sucede con Irán o Venezuela.
Si la ley se te aplica según quién seas, ya se sabe lo que hay que hacer para evitar penas y sanciones si se quiere violar la ley: estar con los que la violan "desde arriba". Se mirará hacia otro lado, se buscará un chivo expiatorio o, simplemente, te dejarán impune. Otra forma de hablar del complejo "nosotros"-"ellos" al que me referí ayer.
Un caso muy particular: Jackie Walker, militante-activista laborista inglesa, judía, negra anti-racista, es expulsada de su partido por defender a los palestinos y apoyar el Boicot, Desinversión, Sanciones (BDS) a Israel. Con buen sentido, dice que una cosa es ser anti-judío (ella no lo es, dice) y otra ser anti-sionista (que sí que lo es). Pero en su partido la expulsan porque dicen que es lo mismo y que, por tanto, es anti-judía. Auto-odio se diría en otros sitios. Curiosa forma de definir el "nosotros" y el "ellos". Bernie Sanders, cuidado, aunque seas judío: vas a ser el siguiente, después de la musulmana, es decir no-judía, Ilhan Omar.

Machiavelish

La "pérfida Albión", la llamaba mi padre, joven "progre" de su tiempo, dentro de un orden, y, por tanto, era anti-imperialista (entonces la potencia hegemónica era Inglaterra y tal vez por eso no quiso aprender inglés).
El futuro del Brexit, de momento, parece reducirse a estas tres: 1. El viernes se produce una salida "dura". 2. Se continúa negociando a varias bandas (dentro de Westminster y dentro de Bruselas) hasta el 20 de junio. 3. Se convocan elecciones (plebiscitarias) y vuelta a empezar.
Hay otra posibilidad. Se quedan de momento, concurren a las elecciones al Parlamento europeo y consiguen un comisario en el gobierno bruseliano... pudiendo, desde ese momento, boicotear el funcionamiento de la Unión amenazando con más sabotajes desde dentro hasta que no se les "conceda" exactamente lo que quieren "los que mandan" en Inglaterra, que, seguro, haberlos haylos y no necesariamente en el Parlamento. El punto 1 tiene fecha de caducidad: el viernes que viene.

domingo, 7 de abril de 2019

Más sobre "nosotros-ellos"

La división rígida "nosotros" (que tenemos -la- razón) y "ellos" (los que se equivocan, los "malos") suele reforzarse si se la ataca despreciando a los primeros. Aquí se repasan algunas reflexiones e investigaciones sobre los que creen que la Tierra es plana, los anti-vacuna y los que "saben" que hay una determinada conspiración (hay varias, desde el 11-S en los Estados Unidos al 11-M en España). El desprecio de los científicos que achacan tales creencias a cuestiones personales de sus adeptos, pasan por alto otros factores que tienen que ver con el contexto en que se mueven los que tales cosas creen. 
Se puede añadir un pequeño detalle: esta división "nosotros"-"ellos" también aparece en el pensamiento nacionalista. En ese contexto, criticar el nacionalismo de "los otros" incluso ridiculizándolo solo consigue hacerlo más fuerte. Con un añadido y es que oculta el nacionalismo de "nosotros"-"ellos" desde el que se critica a los anteriores. El españolismo en Madrid frente al independentismo en Gerona y viceversa.
Y un punto más:  curiosa la capacidad de los independentistas (catalanes en este caso) para convertir el "nosotros los idependentistas" en "nosotros el pueblo catalán" con lectura problemática: no se sabe si es que los que no son independentistas ya por eso no son catalanes (no son "los que viven y trabajan en Cataluña" que decía el ex-presidente Pujol, ahora con nuevos problemas con su economía familiar) o, simplemente, se les niega existencia. Sin embargo, la cosa sigue estando en fifty-fifty.

sábado, 6 de abril de 2019

Acuerdos y desacuerdos

Vaya este primer gráfico que publicó The Economist la semana pasada

Muestra cómo los diputados han votado en cinco propuestas respecto al Brexit. Evidentes las mayorías, consistentes los irlandeses, pero con votos de cada partido tanto en una opción como en la otra, es decir, partidos divididos.
Ahora compárese con este otro publicado en la página siguiente al anterior en la edición en papel:
Muestra la tendencia hacia el acuerdo entre votantes a favor del Brexit y contrarios al mismo respecto a lo mal que lo está haciendo su gobierno: van hacia el consenso. En todo caso, son 80 por ciento por lo menos los Brexiters votantes y Remainers votantes que piensan tal cosa: un desastre.
Partidos divididos, gobierno criticado y ciudadanos tendiendo al consenso sobre lo mal que lo está haciendo el gobierno. Probablemente, sucedería algo parecido si se les preguntara sobre cómo lo están haciendo los partidos o, si se prefiere, la clase política.
Ahí sí veo muchas diferencias con el Catalexit. Los catalanes partidarios del Catalexit están por su gobierno (y más con la inestimable ayuda del proceso al "procés") y contra el gobierno de España que incluye al jefe del Estado, es decir, al rey. Los catalanes contrarios al Catalexit, en cambio, están contra su gobierno, pero andan divididos respecto al gobierno de España. De momento, parece que, dentro de Cataluña, los partidarios y los contrarios son, como fue con el Brexit, dos grupos sociales de tamaño parecido (fifty-fifty) y polarizados. Pero con actitudes muy diferentes respecto a su gobierno y, como digo, respecto al gobierno de España. No es lo mismo, pues, aunque, en Cataluña, los partidarios del Catalexit anden divididos y también los contrarios. Lo correspondiente al gobierno de España sería "Bruselas", que es de donde los brexiters y los independentistas quieren separarse, aunque haya independentistas (los situados más a la derecha) que quieran seguir en la Unión Europea y los haya (en su izquierda) que también quieran alejarse de "Bruselas". No es lo mismo, pues. Ni, hasta ahora, era lo mismo el tipo de manifestaciones en un caso y el otro ni las previsiones inmediatas. Pero no deja de ser útil ver una situación pensando en la otra. No es un argumento a favor de ninguna de las opciones sino una fuente de preguntas sobre lo que se compara una vez se mira el término de comparación. Lo repito: conocer es comparar.

viernes, 5 de abril de 2019

Cuestión de límites

Hace años, en un congreso de mi profesión, una colega se quejó oficialmente de la conducta inapropiada de un colega finlandés. La respuesta de éste fue que no había hecho nada que no estuviera aceptado en su país. En el fondo, latía una diferencia cultural: al referirse a la distancia apropiada con que dos personas pueden conversar estando de pie, unas culturas tienen criterios diferentes a otras. Con un árabe hay que hablar acercándose, so pena de que piense que desconfías de él, pero con un japonés esa distancia se considera una invasión del espacio personal. He contado muchas veces lo divertido que me resultó  observar a dos colegas, uno español y el otro mexicano, hablando estando de pie. El español  procuraba acercarse al mexicano como forma de "cercanía", "borrando distancias", pero el mexicano se sentía invadido en su espacio personal así  que, a cada paso adelante que daba el español, él daba un paso atrás. 
Joe Biden, que fuera vicepresidente y con pretensiones de ser candidato en las elecciones presidenciales del año que viene en su país, ha sido acusado de "conducta inapropiada" que, por lo visto, consistió en acercarse por detrás a la que ahora le acusa, olisquearle el pelo y darle un beso en el cuello. Como en pre-campaña todo vale, se ha dicho que es una acusación "motivada políticamente" para impedir su candidatura. No lo sé. Lo que sí creo saber es que los límites que impone una cultura cambian con el tiempo y que, gracias al MeToo sobre todo, se ha perdido el miedo a acusar y se han elevado los límites que separan lo apropiado de lo inapropiado. Mala mezcla para Biden cuyas posibilidades se ven mermadas por la pronta aparición de nuevas acusaciones en el mismo sentido.
No entro en el asunto en concreto. Solo levanto acta de lo relativo que es, en el espacio y el tiempo, el límite que separa lo "apropiado" de lo "inapropiado". Hasta hace poco, dos varones no podían besarse en público ni siquiera en la mejilla. Ahora algunos amigos lo hacen sin ser tachados inmediatamente por los homófobos de "maricones".
Biden, a sus 76 años, y sin haber presentado todavía su candidatura, reconoce ahora que los límites han cambiado.  Algunos en su contra. Promete enmienda.

jueves, 4 de abril de 2019

Tiempo de empates

El parlamento británico produce un resultado espectacular: empate, roto por el voto de calidad del "speaker". Victoria, pues, por un solo voto. Cosas del Brexit.
El parlamento catalán produce un resultado espectacular: la mayoría tiene solo un voto de diferencia con la minoría. Empate, pues, o victoria por un solo voto. Cosas del Catalexit.
Veo que no soy el único que encuentra paralelismos. Estos de ahora son muy anecdóticos. Los hay más serios.

Democracias menos democráticas

Se cuenta aquí que el problema no es tanto la aparición de gobernantes autoritarios, tipo Trump, Bolsonaro, Orbán o Erdogan. Que lo es. El problema es que, después del auge, a escala mundial, de sistemas democráticos, el contenido de dichos sistemas se está deteriorando, en particular en lo que se refiere al funcionamiento de las organizaciones no-gubernamentales que, cada vez más y en más países (que se enumeran y detallan), encuentran dificultades para su funcionamiento digamos "normal". Democracia, en efecto, no es solo cuestión de gobierno, por muy importante que sea este asunto, sino también de leyes y funcionamiento cotidiano. Un argumento más para los que temen que el proceso de deterioro se acelere e incluso se haga irreversible y no solo porque aparezcan cada vez más partidos de corte autoritario no solo en su funcionamiento interno (que casi todos tienden a serlo) sino, sobre todo, en sus propuestas de gobierno. Y más si algunos están ya en coaliciones de gobierno o van a estarlo pronto.
(Añadido el 8: Sobre el riesgo de autoritarismo en el Reino Unido, relacionado con el modo con que se ha llevado, por parte política, el Brexit, aquí)

miércoles, 3 de abril de 2019

Abstenciones

La abstención de determinados sectores puede producirse por factores muy diversos. Por un lado, tenemos problemas con una oferta que se ha fragmentado, con divisiones importantes dentro de los partidos tradicionales, cambios de chaqueta espectaculares y denuncias de corrupción contra líderes políticos. Por otro lado, cansancio, hastío y convicción de que el propio voto sirve para muy poco. Encima, una cuestión más general: auge de partidos racistas de extrema derecha junto a ideas peregrinas sobre la naturaleza del Estado proclamadas por políticos muy significativos. ¿Españoles ante elecciones de abril-mayo? No, palestinos con derecho a voto en Israel en las legislativas del 9.
Los palestinos son, efectivamente, una quinta parte de la población del Estado de Israel. Con derecho a voto y con grupo parlamentario propio en la Knesset, el parlamento israelí. Pero ahora la posibilidad de dos listas diferentes se convirtió en un argumento más para no ir a votar en un país en el que el primer ministro ha sido denunciado como corrupto y ha afirmado que esos palestinos pueden ser ciudadanos, pero que el Estado es un Estado Judío. No extrañe que Ha’aretz, periódico israelí, viendo esas causas y temiendo esa abstención, haya afirmado en editorial que sería un desastre para esos mismos palestinos. Cierto que los partidos palestinos no van a ganar (aunque sería ideal que llegaran a formar parte de una coalición de gobierno) y cierto también que su trabajo parlamentario será torpedeado por los parlamentarios de los partidos racistas de extrema derecha. Pero estar ausentes sería todavía peor.
Otro argumento de sociología comparada: a mitad del siglo XVIII, los separatistas americanos (en lo que después serían los Estados Unidos) decían aquello de “No taxation without representation” (no hay tributación sin representación). Protestaban así de tener que pagar impuestos a los centralistas ingleses sin tener un mínimo de representación política en las instituciones que decidían qué hacer con el dinero así recaudado. Si pago impuestos, venían a decir, tendría que tener voz para elegir a mis representantes para que ellos puedan incidir en las decisiones de gasto público. Evidentemente, estos argumentos no tienen nada que ver con las cuestiones sentimentales e identitarias que dominan escenarios políticos tan diversos como el israelí o el español. Pero no son irrelevantes. Eso sí: los USA es abstencionista donde los haya.
Junto a la abstención por experiencia de la inutilidad del voto está la abstención forzosa por quedar excluidos de la posibilidad de votar (“disenfranchisement”, supresión del derecho a votar) que a veces se produce en los Estados Unidos, dejando fuera de tal derecho personas o colectividades que el correspondiente poder político supone contrarios a la propia línea de acción. Nada que ver con otro de los trucos de que disponen en tal país para “orientar” el voto final, a saber, el “gerrymandering”, la artificiosa construcción de distritos electorales para que las mayorías sean las que desea o prefiere el que los dibuja. En algunos casos, de forma muy espectacular, como en Pennsylvania. En contextos más cercanos, lo más parecido es la adjudicación de un número determinado de puestos a cubrir de forma que el sistema proporcional se convierta en prácticamente mayoritario (un buen ejemplo es el sistema electoral catalán que permite que obtengan mayorías parlamentarias los que no las consiguen en el conjunto del electorado local).
Finalmente, está la abstención militante, la de los que no creen en el sistema político y sus elecciones y dicen que si rechazan uno tienen que rechazar las otras. Hay, pues, quien se abstiene porque cree que su voto no vale mucho (primer tipo), quien se abstiene porque no le dejan votar (segundo tipo) y, finalmente, quien practica la abstención por principios (tercer tipo).
Visto lo visto y sabiendo que el segundo tipo afecta aquí a relativamente pocas personas y que los del tercer tipo tienen convicciones difíciles de cambiar (aunque alguna vez hayan votado, que también pasa: porque pueden), el problema es el de la abstención del primer tipo y ahí el argumento se trasforma en “a quién favorece mi abstención” y no tiene fácil respuesta. Cada caso es un mundo.
El camino más corto es decir que votar es un deber democrático. La contra-respuesta es presentar la lista de violaciones de las normas democráticas llevadas a cabo por algunos (¿muchos?) de los que se someten a votación. No llegan a violaciones, pero en esas respuestas también se incluye el exceso de trucos para mejorar las propias expectativas electorales, algunas ya prohibidas (las inauguraciones), otras todavía en vigor (convocarlas cuando conviene). Veremos.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Desconozco qué sucede, electoralmente hablando, con los palestinos y los no-judíos cuyos territorios, como los altos del Golán, son incorporados a la fuerza y son sometidos al gobierno de Israel. Supongo que sin representación.  Hay propuestas para saber qué sucede en tales territorios desde un punto de vista legal más amplio)

Revolución nacionalista

Así se la llama aquí, con cierto tono despectivo, a la pretendida por algunos Brexiters. Sí parece que los argumentos que les llevaron a votar SÍ a la salida tenían más que ver con sentimientos (que no razonamientos) nacionalistas más que con "análisis concretos de situaciones concretas". Se les mintió, se dice ahora, y se han perdido millones de libras, tiempo precioso y energías políticas en estos tres años en los que ha predominado el politiqueo y los gestos teatrales por encima de una evaluación serena de los costes de una salida o, mejor, de los costes que el soberanismo y el consiguiente independentismo tienen para el bienestar de la población en general y de los Brexiters en particular.
No estoy seguro de que los Remainers lo hayan hecho mejor ya que se perciben con facilidad los intereses políticos partidistas (incluso personales) que juegan por encima del supuesto "interés general" o incluso por encima de lo que dicen defender. Atacar con dureza a los Brexiters consigue que muchos de estos se hagan más tozudos en su pretendida revolución.
La realidad es que tiene esas cosas.
Pero, está claro, argumentar con razonamientos y datos se hace casi inútil en un contexto en el que prima el entusiasmo, la manifestación callejera, las pancartas y los tuits emocionales. Y donde abundan los intereses particulares, como digo, en un caso y otro. Colapso moral de los partidos, dice. Pero, ¿a quién le importa? ¿A los partidos dedicados a sus teatrillos?
No hace falta que diga que estoy pensando en un "exit" que tengo más cercano: el Catalexit. Por eso lo digo.