viernes, 8 de marzo de 2019

No es antijudío

Una parlamentaria estadounidense, por cierto musulmana y de origen somalí, ha sido acusada de antijudaísmo (antisemitismo en el original) por haber dicho que el lobby judío (AIPAC, comité de acción política americano-israelí) tiene un peso excesivo en las actividades políticas estadounidenses incluyendo, obviamente, las parlamentarias. La posición de la parlamentaria y los comentarios que ha suscitado han montado el consiguiente revuelo ya que "antisemita" es una acusación fuerte en los Estados Unidos (y no solo allí, que se lo digan al Partido Laborista del Reino Unido). 
En ese contexto, vale la pena leer este artículo en el que un judío estadounidense, que se declara judío, niega esos cargos de "odio". Primero, el peso de AIPAC en la política estadounidense, dice, es una cuestión empírica. Efectivamente, se puede ver (por ejemplo en OpenSecrets) cuánto dinero ha aportado a qué campañas y si esas campañas han conseguido defensas al gobierno del Estado de Israel por encima de la media. El registro de comités de acción política (lobbys) puede mostrar si se encuentra entre los más adinerados.
Pero después está la cuestión de fondo. Lo que dice el autor que cito (y que supongo que será acusado, a su vez, de "auto-odio") es que se puede ser judío (y él no es el único) y estar en contra de la ocupación israelí de Palestina o, por lo menos, estar en contra de determinadas políticas del gobierno del Estado de Israel. Si no fuera así, los partidos de la oposición en el Knesset, parlamento israelí, tendrían que ser tachados de "anti-semitas" por criticar al partido en el gobierno.
Anti-judío (llamándolo "antisemita") es una palabra fuerte como cualquier otro racismo que haberlo haylo, pero que no puede ser aplicada de manera interesada para ocultar acciones que, desde perspectivas más universales, pueden ser criticadas legítimamente. Eso sí: anti-judío puede aparecer acompañando afirmaciones que no lo son. 

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