viernes, 15 de marzo de 2019

Meritocracia

Parece ser una regla general: la riqueza se hereda, la pobreza también. "Los hijos de Sánchez" pobre, casi seguro que serán pobres. Y los hijos de Trump rico, seguro que serán ricos y hasta presidentes de los Estados Unidos. Hay excepciones, claro, pero hay quien dice que la meritocracia (gobierno de quienes se lo ganan con su esfuerzo) es un mito inventado por los ricos para autolegitimarse: son ricos porque se lo merecen. Por merecérselo, se merecen ir a las mejores universidades, esas que ponen requisitos muy altos de éxito académico para acceder a ellas. En el caso estadounidense, varias privadas, la Ivy League. Universidades caras, pero a las que se accede por méritos académicos. Desgraciadamente, los hijos de ricos pueden acceder si sus padres corrompen convenientemente a los cargos que tienen que llevar a cabo la selección. Al acceder a esas universidades, tendrán una herramienta adicional, bien poco meritocrática sino plutocrática, para ser ricos como sus padres. Hay excepciones, sí, y aparecen en la lista de Forbes. Pero la regla general es la que es. En todo caso, parece que los ricos también necesitan "símbolos de estatus" (entre los cuales está el título de la universidad apropiada), esos indicadores de que se está "arriba".
(Añadido el 24: más datos -miembros de la OCDE- en El País, suplemento "Negocios", edición en papel, con reportaje propio para los Estados Unidos. En internet, algo reducido, aquí, En general, hijos de gatos, gatitos)

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