lunes, 4 de marzo de 2019

Lo que la matemática esconde

Un interesante artículo, en castellano, que muestra con ejemplos que los algoritmos utilizados en Bolsa tienen supuestos ideológicos, que tienen dificultades para aplicarse a sí mismos y que pueden ser usados por los interesados (insiders) en beneficio propio muy lejos de los benévolos objetivos que dicen perseguir.
Un caso más que no es contra el uso de algoritmos, AI, modelos y demás instrumentos contra los que, a veces, hay la tentación de repetir lo sucedido con las máquinas en la primera Revolución Industrial: romperlas al modo de los luditas a los que rendí homenaje en Ludd, hace muchos años.
Pero sirve para evitar el endiosamiento de tales instrumentos que, al no ser dioses, no son omnipotentes ni omniscientes aunque a veces parezcan omnipresentes. Pueden, saben y están, pero menos de lo que sus astutos vendedores pretenden y que, es posible, es un comportamiento muy propio del agente de ventas: exaltar el producto que venden, exagerando.
Cada cosa en su sitio. Si puede ser.

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