domingo, 10 de marzo de 2019

Ideología y 2

Ayer me referí a las diferentes legitimaciones de las desigualdades y a algunas de sus alternativas. Ideologías, claro. Muchas de ellas tienden a utilizar el instrumento mental que tan bien encaja con nuestro cerebro: las dicotomías. Dividen al mundo en dos, adjudicándose para sí el papel de "buenos" y dejando para los contrarios el papel de "malos" (o irrelevantes, o inferiores, o peligrosos). Es algo útil: gracias a esas divisiones en dos se puede ofrecer una descripción sencilla y asequible de la realidad al tiempo que se tiene más fácil el proporcionar soluciones a los efectos nocivos de la correspondiente desigualdad y discriminación que, generalmente, se da como "determinante en última instancia". Sin embargo, esas dicotomías no siempre se corresponden con lo que daría un posible "análisis concreto de situaciones concretas".
Comencemos con el sexo y su construcción social el género. No son dos. Ni biológicamente (existen hermafroditas) ni culturalmente (Margaret Mead, demostrando que era una construcción social, lo hizo presentando tres sociedades en las que los géneros eran definidos de manera diferente).
Después están las "etnias" y, peor, las "razas" definidas por la respectiva ideología, pero que en la realidad resultan un continuo y, por supuesto, no existen solo dos.
Viene lo de "burgueses y proletarios", la dicotomía clásica de un primer marxismo que pasa por alto una "tercera clase", las clases medias. Clases, no solo estratos sociales. La prueba de que "burgueses y proletarios" es un utillaje conceptual insuficiente son los "análisis concretos de situaciones concretas" por parte del mismo Marx, por ejemplo en El 18 Brumario de Luis Bonaparte.
Por acabar, la dicotomía Norte-Sur, especialmente desde la perspectiva del "Sur Global", es insuficiente. Hay suficientes conflictos dentro del Norte y dentro del Sur como para usarlos como herramienta de análisis. Sobre todo cuando, en su día, hubo No-Alineados que ahora intentan seguir dichos pasos. No es fácil, porque también aquí (como en los casos anteriores) el poder juega un papel importante (no único).
Algunos casos, como el de Venezuela, suelen presentarse también en términos dicotómicos: pro-gobierno y contra-gobierno como si no hubiera conflictos dentro de los "del gobierno" y dentro de la "oposición". Para entender lo que sucede, recurrir a "dos" manifestaciones callejeras o a dos nombres propios es engañoso, al margen de lo ya comentado otras veces aquí sobre el papel que factores externos (y no precisamente Norte-Sur) juegan en el asunto que no se resuelve con la ideología Venezuela-Imperio, por más que el dicho "imperio" tenga mucho que ver, pero que su introducción en el análisis tampoco agota el problema.
Una observación marginal: ante las próximas elecciones en España resulta difícil elegir entre partidos que ofrecen política económica sin referencia al medioambiente y partidos que ofrecen políticas medioambientales sin referencia a la política económica. Y en el lugar de "política económica" o de "medioambiente" se puede poner alguna palabrita que tenga que ver con la ideología nacionalista (sea estatal o sub-estatal, que para eso poco importa).

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