jueves, 14 de marzo de 2019

Catástrofe humanitaria

La peor del mundo, dicen, es la de la guerra en el Yemen a manos del ejército saudí (apoyado por el de los Estados Unidos) contra los rebeldes houtíes (aquí hay datos). Hay petróleo y hay compra de armas, pero el Senado de los Estados Unidos a votado para que su gobierno cese su apoyo a la catástrofe que no llena tantas páginas como la de Venezuela donde hay petróleo y el régimen es algo menos dictatorial -o más democrático si se quiere- que el saudita, pero catástrofe haberla hayla sin entrar en qué combinación de factores internos (incompetencia, corrupción) y externos (las sanciones iniciadas por Obama contra el "peligro para la seguridad nacional" que, por lo visto, se ha incrementado bajo Trump).
En charlas de café, es frecuente que los diagnósticos de uno y otro caso (escasos en el primero, abundantes en el segundo) dependan de la posición previa que se haya tomado al respecto: "con quién" (a favor de quién) se hace el diagnóstico. Comprensible y aceptable porque los diagnósticos, sobre todo acerca de situaciones complejas distintas y distantes, son siempre problemáticos. Lo que, en cambio, tendría que llamar la atención como para evitarlo es el abuso de banderas, himnos, colores, lazos, historias, héroes, religiones y demás elementos culturales para "etiquetar" el asunto rodeándolo de sentimientos y evitando casi cuidadosamente la racionalidad de los datos, fuentes y metodologías. Item más: las imágenes sobre la segunda catástrofe son abundantes como lo son los (dudosos y problemáticos) datos que las acompañan, sobre todo, en el segundo caso, de forma acumulativa. Sobre la primera, queda en abstracto y así no hay quien levante bandera, himno, color, lazo, historias, héroes y hasta religiones (que son bastante abstractas y que complican más que aclaran en el caso de Oriente Medio)

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