domingo, 31 de marzo de 2019

Periodismo imparcial

Desde la prensa pro-Trump se pide que la prensa anti-Trump pida disculpas por haber hecho tanto ruido sobre la complicidad de Trump con Rusia. Mi problema es la preposición que va delante de la palabra Trump. Prensa militante que va de imparcial porque defiende "imparcialmente" a una de las partes, aunque no siempre puede. Porque, por lo menos, suelen ser dos.
No creo que sea un caso raro. Spain is (not so) different. Sin ir muy lejos, unos amigos, de cuyo respeto a la realidad no dudo, asistieron a un acto y, al día siguiente, quedaron con los ojos a cuadros cuando vieron el titular ("imparcial" por supuesto) con que iniciaba un periódico su crónica ("imparcial", por supuesto) del acto. Yéndose lejos, no es lo mismo el Jerusalem Post que Ha'aretz. Supongo.

viernes, 29 de marzo de 2019

Religión, política y dinero

Las religiones suelen presentarse en varios formatos que no son irrelevantes vistas las guerras que ha habido entre dichas variantes: católicos y protestantes (y ortodoxos) entre los cristianos, chiítas y sunitas entre los musulmanes o Gran Vehículo y Pequeño Vehículo entre los budistas (el caso judío se me escapa, pero sé que también tiene variedades, por lo menos entre más o menos ortodoxos; no me suenan guerras internas de religión). La participación pública en política también es variada. Pienso en la distancia entre la Teología de la Liberación (católicos, básicamente latinoamericanos) y el Opus Dei (igualmente católicos, pero políticamente muy diferentes de los anteriores). En mayor o menos escala, todos tienen algo o mucho de misioneros, de "id por todo el mundo predicando" su verdad. Y lo hacen de muy diversas formas, como son las parejas de Testigos de Johová que pasean por mi pueblo y entregan folletos y conversación a quien lo acepte, bien diferentes a las cadenas católicas de televisión con sus retransmisiones de audiencias pontificias. Están en su papel. En el caso musulmán, los expertos no-musulmanes a los que he oído al respecto, discuten sobre el significado de la palabra yihad, con opciones que van desde la lucha por el propio perfeccionamiento personal hasta la lucha armada para imponer la fe, pasando con la actividad misionera (verbal) convencional. Cuando yo era niño salíamos a pedir dinero "para los chinitos", es decir, para poder ir a convertirlos a la verdadera religión, la nuestra por definición.
Si las religiones se produjeran en un vacío social, la cuestión terminaría ahí. Pero las religiones tienden, ya que son la respectiva verdad, a imponerla a los ignorantes que la desconocen, incluyendo, sobre todo, a los que la desconocen voluntaria y pecadoramente. La conquista, digan lo que digan los de religión españolista, fue uno de los medios clásicos. La alianza Iglesia-Estado es otro método bien conocido aunque hay grados desde la religión de estado inglés (con la Reina como cabeza visible de la Iglesia) al integrismo saudita (donde las leyes son la sharia). Y, claro, llegados a hoy, los medios de comunicación convencionales (prensa, radio y televisión) y las redes sociales.
Un asunto llama ahora la atención: el dinero con que diversos grupos de los llamados "fundamentalistas",v(es decir, que leen su texto sagrado tomándolo en sentido literal, sin ningún Sitz im Leben, puesta en contexto) que han apoyado a Trump, están ahora apoyando a Steve Bannon en su proyecto europeo.
Dark money from US Christian right infographic
No es mucho, pero es algo. Italia, Hungría, Polonia, España y Serbia son sus principales destinos. Y con la agenda integrista de hacer ley del país lo que es ley en su religión: valores familiares, matrimonio, homosexualidad y, en general, LGTB+ y aborto antes que nada. Después viene lo de votar sólo por partidos que defienden tales valores y que, obviamente, tienen otras agendas. 
Es la primera referencia que tengo al Congreso Mundial de las Familias, en Verona, del 29 al 31, pero habrá que verlo despacio, sobre todo en el contexto de las inminentes elecciones al parlamento europeo donde la línea de Bannon (y Trump) tiene sus preferencias.
(Añadido el 1º de abril: otra referencia a Verona. No he visto muchas)

miércoles, 27 de marzo de 2019

Quién manda aquí

Vale la pena preguntárselo. A escala mundial. Pero las respuestas son ambiguas. Veamos algunas de ellas.
La primera, la menos fiable y la más manipulable, es la opinión pública: hagamos una encuesta suficientemente representativa del conjunto de los habitantes del Planeta. Ya se ve que la tarea es casi misión imposible, pero hay datos en esa dirección que es mejor tenerlos que no tenerlos. Y los proporciona Gallup que, desgraciadamente, no pregunta quién manda aquí, sino el grado de aceptación de los posibles liderazgos mundiales. No es mucho, pero ya es algo. Y lo que se observa es la aceptación mayoritaria del liderazgo estadounidense en los últimos diez años… hasta que llega 2017 y se produce una caída espectacular en tal aceptación. Evidente: es el factor Trump o, si se prefiere, el conjunto Pence, Bolton y Pompeo. No quiere decir que el gobierno de ese país haya dejado de mandar, pero sí que ya no se le acepta al nivel con que se le aceptaba no hace tanto.
La segunda es sutil, pero cargada de sugerencias, a saber, el papel de su moneda, el dólar, a escala mundial. No es tanto constatar que hay países, como el Ecuador, que la tienen como propia o zonas en las que la demanda (oficial o clandestina) de tal divisa es notable e incluso creciente. El caso espectacular es el de Venezuela. Sin embargo, como constatan algunos autores, “aunque el dólar continúa siendo la moneda de reserva más usada, durante los últimos años varios países han encaminado sus esfuerzos para alejarse de las ataduras que conlleva depender para todo tipo de intercambio comercial y financiero del billete verde”. Y no solo es que se hayan puesto en marcha proyectos para reducir tal papel. Es, sencillamente, que ya no es lo que era por más que siga siendo, como se cita, “la moneda de reserva más usada”. Todo ello sin entrar en el oscuro mundo de las criptomonedas.
La tercera tendría que ser más clara: se trataría de constatar el grado de obediencia que obtienen en otros gobiernos las decisiones del de Washington. El caso de Venezuela puede ser un buen indicador de lo que está sucediendo. Por un lado, las propuestas del trío gobernante en los Estados Unidos (Pence, Bolton y Pompeo) a propósito de Venezuela obtienen seguimiento claro en muchos países, aunque la Unión Europea haya sido algo más cauta y el gobierno español haya tenido intrigantes oscilaciones (hay 94 empresas españolas -algunas financieras, bancos y aseguradoras- con domicilio en Venezuela). Pero, por otro lado, es fácilmente constatable que el gobierno de Maduro está teniendo apoyos importantes encabezados por Rusia y China que, sin duda, tienen intereses también económicos (como los de los Estados Unidos), pero que hacen pensar que hay algo más.
Unida a la anterior estaría la capacidad de amenazar. Desde Venezuela se llegó a interpretar la no-detención de Guaidó a su regreso del periplo de principios de este mes como una forma de pragmatismo o realismo por parte del gobierno Maduro que no quería dar más argumentos para una posible intervención militar estadounidense. Difícil de saber, pero sí se sabe que se trata del primer presupuesto militar del mundo, con un gasto superior al de la suma de China, Rusia, Arabia Saudita, India, Francia, Reino Unido y Japón. Y con bases militares en 40 países interviniendo con tropas en 14 conflictos armados amén de los 7 casos en los que se contenta con ataques aéreos. Pero no es omnipotente y la prueba es Corea del Norte que, a pesar de la catástrofe humanitaria (ahí claramente) que está sufriendo, ha podido dejar con la palabra a medio pronunciar al presidente de los Estados Unidos en Hanoi.
Efectivamente, ningún gobierno es divino, es decir, omnisciente, omnipresente y omnipotente. Ni siquiera el de los Estados Unidos que, desde que accedió a principios del siglo pasado al papel preponderante que disfrutan sus élites (no sus barrios marginales, todo sea dicho), ha tenido quien le quiera quitar el puesto. Hubo, sí, una Guerra Fría que se disfrazó con ropajes ideológicos para distinguir a los “buenos” (nosotros) y los “malos” (ellos), pero que pronto dejó de ser de sólo dos (cada cual con su corte) y pronto también se vio que las opciones no suponían un cambio del sistema sino solo en el sistema.
Lo que hay ahora es, de nuevo, geopolítica, como bien muestra el caso venezolano. La diferencia principal con la vieja Guerra Fría es que ahora no se recurre a ideologías. Sólo poder.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Vuelvo a encontrar la hipótesis que ya barajé en 2004 en mi libro sobre la guerra de Irak: que aquella guerra fue, sobre todo, para mostrar precisamente “quién manda aquí”. Más, pues, que armas de destrucción masiva o incluso de rapiña del petróleo. Lo que ahora se añade es que podría repetirse respecto aIrán)
(Añadido el 22: Desconozco qué sucede con los palestinos cuyos territorios, como los altos del Golán, son incorporados a la fuerza y son sometidos al gobierno de Israel. Sí parece que, aunque el gobierno de los Estados Unidos lo reconozca, eso no es suficiente como para que no sea, según el gobierno ruso -y otros-, una violación más de resoluciones de la ONU, pero el que manda, manda. El derecho internacional es para los de abajo)
(Añadido el 23: también muchos estadounidenses ven que se reduce el peso de su país en el mundo según encuesta del Pew Research Center
No extrañe que se sobreactúe en el terreno militar)

martes, 26 de marzo de 2019

Pedir perdón

El presidente de México pide por carta al gobierno de España y al del Vaticano (al rey y al papa respectivamente) que pidan perdón por lo que hicieron sus antepasados hace quinientos años en América. Hay un curioso antecedente: el gobierno australiano pidió perdón por lo que habían hecho a los indígenas. Y esa es la tercera cosa que pide AMLO que, traducida, sería que los criollos, descendientes de los conquistadores, también pidieran perdón por lo que han hecho (y, en algunos casos, todavía hacen) a los indígenas.
El nacionalismo tiene eso: re-escribe la historia olvidando los elementos todavía problemáticos y convirtiendo el problema en una cuestión "entre naciones", no entre personas concretas en situaciones concretas. En muchos casos, desde el punto de vista de algunos indígenas, lo que hubo después de la independencia fue peor que lo malo que había sido la conquista, amén del hecho que hubo indígenas que lucharon del lado de los conquistadores contra su gobierno indígena, malinchismo se llama en México,  del mismo modo que hubo indígenas que lucharon, después, contra los patriotas o revolucionarios en las guerras de la independencia o guerras civiles. Pero esa es otra historia, por lo visto.
(Países que han pedido perdón y países que no lo han hecho.
Por cierto, los Borbones -familia a la que pertenece el actual rey en España- no estaban al mando cuando se produjeron los hechos a los que se refiere AMLO. La cosa se produjo entre los Reyes Católicos -1492- y los Austria -hasta 1700, que entran los Borbones-)
(Añadido el 31: una buena versión de la perspectiva de AMLO aquí. Y una prueba de que pedir perdón no basta, está en Australia)

lunes, 25 de marzo de 2019

Fobias

Muchos animales tienen un rechazo instintivo hacia el diferente, aunque sea de la misma especie. Pinta a un polluelo de rojo y verás como sus "hermanitos" de la misma gallina lo atacan a picotazos. Y los humanos somos animales.
Tenemos un aumento del anti-judaísmo en Francia, de islamofobia en el Reino Unido y de anti-gitanismo en España. En los tres casos, con voces muy audibles por parte de los animales que subrayan que, además de animales, son racionales. Es el caso de Fuenlabrada las reacciones violentas contra una familia gitana han ido acompañadas por llamados a no incluir a las demás familias gitanas del lugar. La primera reacción es más animal (como animal podría ser la Ley del Talión, "ojo por ojo" hasta quedar todos ciegos, que decía Gandhi), la segunda es más de animales racionales, los humanos. Los procesos electorales europeos, incluyendo el reciente en Italia, hacen pensar que se trata de una tendencia general aunque no dominante (¿todavía?): la xenofobia, el rechazo al diferente. Como los pollitos contra su hermano pintado artificialmente de rojo (o de azul, morado, naranja...). Lo malo es, como se ha visto en Christchurch, que en un contexto poco xenófobo como el neozelandés, basta un "animal" poco racional para causar una catástrofe humana. Las epidemias se difunden también por internet, donde se crean "comunidades" de pollitos definiendo quién es el extraño y, por tanto, quién es objeto de violencia animal.
(Añadido el 26: El Consejo de Seguridad Nacional alerta sobre la xenofobia en España respecto a inmigrantes y, en general, extranjeros -parece que se refiere a árabes y musulmanes-. Esto dice el Pew Research Center sobre cómo perciben los entrevistados el riesgo de terrorismo por parte de los inmigrantes:
Chart showing that majorities in many European migrant destinations think immigrants increase risk of terrorism.
Comparativamente, los encuestados españoles piensan que la inmigración es más una fortaleza que una amenaza
Chart showing that half or more in many destination countries view immigrants as a strength rather than a burden.
Y no parece que sea mayoritaria la opinión de que son responsables de la criminalidad en el país
Chart showing that in many of the 18 countries included in the survey, half or more of the public say immigrants are no more to blame for crime than other groups.
Más: Lo cuenta Ha'aretz: Pompeo, ante AIPAC -Comité de Acción Política USA-Israel-, el lobby israelita estadounidense, levanta acta del auge del antisemitismo en diversos países. En el caso del Reino Unido, le echa la culpa al Partido Laborista. Mantiene la idea de que el anti-sionismo es anti-judaísmo. Discutible)

domingo, 24 de marzo de 2019

Cita citable

Una cita inicial de quien está cansado de la irracionalidad y los enfrentamientos teatrales por parte de los políticos al uso. Sobre todo por el eco que consiguen en los medios convencionales (y, añado, no digamos en las redes sociales) 
If our politics is becoming less rational, crueller and more divisive, this rule of public life is partly to blame: the more disgracefully you behave, the bigger the platform the media will give you. If you are caught lying, cheating, boasting or behaving like an idiot, you’ll be flooded with invitations to appear on current affairs programmes. If you play straight, don’t expect the phone to ring.
Y una cita final del mismo texto, ligeramente modificado por mí:
 My hope is that eventually the tide will turn. People will become so sick of the charlatans and exhibitionists who crowd the airwaves that the  [...] media will be forced to reconsider. But while we wait for a resurgence of sense in public life, the buffoons who have become the voices of the nation drive us towards [...] a host of other disasters.
Es un alarde de optimismo de quien espera que nos cansemos de tantos charlatanes y exhibicionistas que pululan por las ondas hasta el punto de que los medios encontrarán mejor no darles tanta cancha. El problema es que mientras esperamos el resurgir del sentido común en la vida pública, los bufones que se han convertido en la "voz de la nación" nos empujen hacia otros desastres. 
El autor se refiere al Reino Unido y alguno de los paréntesis que he borrado se refieren al caos en el Brexit. Pero no estaría lejos de lo que se puede decir sobre la pre-pre-campaña electoral española y, en concreto, al Catalexit, lazos amarillos incluidos. Polarización, exhibicionismo, irresponsabilidad. El cansancio, en el caso español, ya se nota y el resultado podría ser una mayor abstención de lo que algunos partidos desean (otros no: otros la desean ya que les beneficia; a ellos, no al sistema, claro)

Tres tristes trolas

No tengo la cita a mano, pero lo publiqué hace años en alguno de mis libros. Se trata del comentario de un político estadounidense que decía que cada vez que leía un reportaje sobre algo en lo que él hubiera participado, siempre creía que había estado en otro sitio. Constatable que haya reportajes falsos o falseados. Un periodista de Der Spiegel lo confesó. Pero también es razonable pensar que es imposible reproducir la realidad en una especie de mapa a escala 1:1 y puede darse que lo que yo veo no sea lo que tú ves en algo particularmente complejo: solo que tú lo miras de un lado y yo de otro y los dos vemos "la realidad" y la reproducimos en nuestros respectivos reportajes.
Otra cita, que tampoco tengo a mano. Se trata de un alto funcionario del gobierno central estadounidense diciéndole al periodista que éste va buscando la realidad mientras que el gobierno la crea, de modo que cuando el periodista encuentra los datos, el gobierno ya los ha cambiado. Razonable también que el que crea la realidad la controle mejor que el que únicamente se ciñe a reproducirla (y más con la salvedad indicada en el párrafo anterior).
Pero es que puede ser que el asunto sea particularmente complejo porque el gobierno que lo crea no se aclara, es contradictorio y ni ellos mismos saben concretar el asunto. Ahora se sabe que es parte de lo sucedido con el Brexit y la caótica planificación del mismo por parte del gobierno.
Tarde o temprano acabo en el Catalexit donde, por un lado, se puede gritar "prensa española manipuladora" y, por otro, se puede acusar de lo mismo a TV3, el canal de televisión que depende del gobierno autonómico. Se trata del cristal con que se mira una realidad compleja. Por otro, se puede crear la realidad que mejor convenga a los propios intereses políticos (incluso personales). Pero, también, puede haber habido una caótica planificación de unos y una caótica respuesta de otros. Como con las religiones, es inútil discutir cuál es fuente de verdad, si el Talmud, la Biblia o el Corán. Y eso que hay libro (Kitab) de por medio. Imagina si no hubiera libro.

sábado, 23 de marzo de 2019

Para que te fíes

Una repetición de lo ya dicho sobre lo engañoso que es lo de "está pasando, lo estás viendo". Se trata de una cuidadosa enumeración de los pasos informativos que se dieron a propósito del camión con ayuda a Venezuela que fue incendiado, incendio que se atribuyó inicialmente a las fuerzas policiales y que parece (porque hay que decir "parece") tendría que haberse atribuido a los opositores del lado contrario. Ya se había dicho. Ahora se cuenta en el contexto del intento del gobierno de los Estados Unidos y los que siguen sus noticias de justificar una intervención en Venezuela. 
No tengo claro el etiquetado del hecho como tampoco tengo claro, como acabo de citar, qué ha pasado con los apagones eléctricos. Sí tengo claro que, si hay que aplicar el dicho aristotélico -creo- de "amigo de Platón, pero más amigo de la verdad", hay que tomar con cautela estas etiquetas a hechos visibles. El hecho será visible, pero la etiqueta no. Pero sí me da la impresión de que una de las partes (si no todas) ha cometido algunos errores de cálculo basándose, tal vez, en datos de "inteligencia" equivocados. Porque esa "inteligencia" no es divina, es decir, omnisciente. Es humana y "errare humanum est". Y más si se equivoca adrede, cosa que tampoco sería la primera vez que se produce y tal vez no sea la primera vez que se acaba demostrando. 
El caso sí parece que consiste, por un lado, en un gobierno renqueante que ha cometido aciertos y errores y que cada uno subraya lo que le conviene. Por otro lado, un "estado profundo" (no Trump, que probablemente está en otros asuntos y no solo con Mueller) que mantiene su línea de intervenir en los gobiernos que no le gustan (y no le gustan por razones diversas desde lo ideológico a lo político pasando por lo económico y petrolero). Las razones que da no tienen mucha consistencia: si fueran las reales, antes intervendrían en otros países como Arabia Saudita o Corea del Norte o dejarían de intervenir en el Yemen.

miércoles, 20 de marzo de 2019

Frustración

Es un asunto grave que suele estar detrás, aunque no siempre, de otro gran problema contemporáneo, a saber, la violencia. Se trata de la frustración que sienten muchos habitantes del Planeta respecto a sus deseos o necesidades insatisfechas. Esas necesidades son muy variadas (Maslow, Galtung o MaxNeef han proporcionado enumeraciones relevantes) y su insatisfacción viene producida por diversos factores sociales que incluyen el lavado de cerebro mediante publicidades a favor de más y más intensas necesidades que la vida se encarga de imposibilitar, en especial por algo que también es importante para entender el mundo contemporáneo: el aumento de la desigualdad que lleva a la frustración no, por supuesto, para los que mejoran con ella, sino para los que pierden o temen perder, en una mezcla de frustración y ansiedad. El problema es que la frustración, desde niños, lleva a la agresividad y mucho más si se le ha explicado al individuo que los deseos están para cumplirse y las necesidades para satisfacerse, sin ningún truco para gestionar lo contrario.
Nuestra agresividad busca objetos sobre la que descargarse, pasando de agresividad a agresión. El primero y más evidente es uno mismo y puede tener manifestaciones, digamos, suaves a través de la depresión, esa situación que, a decir de la OMS, afecta centenares de millones de personas en el mundo. Pero también puede llegar a extremos: la violencia directa contra uno mismo, es decir, el suicidio que afectaría a centenares de miles en el mundo y que parece estar en alza en España, aunque no tanto en el mundo. Terrible, la semana pasada, en Gaza.
Una reacción todavía individual es la de los que atacan de manera indiscriminada a posibles víctimas. Son, por ejemplo, los que, desde la ventana de un hotel en Las Vegas en octubre de 2017, disparan contra la multitud, causando decenas de muertos y centenares de heridos. Conviene tomar con cautela las reivindicaciones posteriores del atentado, una vez muerto el asesino, por parte de organizaciones a las que ese tipo de publicidad les viene bien.
Un paso más: los que, todavía a esta escala individual, presentan diversos tipos de fobia y atacan al que ven diferente (xenofobia), a quienes califican como miembros de grupos “rechazables” (es el caso de la homofobia llevada al asesinato) o, sencillamente, a grupos juzgados como suficientemente débiles como para ser objeto de un acto violento sin riesgos para el perpetrador. Mujeres, ancianos y niños estarían en este capítulo. Violencia doméstica en muchos casos, pero no solo en ese ámbito.
La agresividad que pasa a agresión puede ser también comportamiento de grupo. Los frustrados, pero no solo ellos, pueden buscar anclar sus odios compartiéndolos con otros, con lo que el odio se hace más fuerte y la posibilidad de violencia directa mayor. No parece que el ser humano lleve con facilidad matar a semejantes. De hecho, es interesante la bibliografía sobre el “enseñar a matar” que implica el entrenamiento militar o de tipo militar en grupos organizados al respecto. Así que, para que el individuo supere su repugnancia a matar a semejantes, hay que etiquetar convenientemente a las posibles víctimas (los nazis etiquetaron a los judíos, gitanos y homosexuales como “subhumanos”), hay que generar algún tipo de autoridad que perdone al asesino (el líder inmediato o lejano, no importa, pero mejor cercano) y un grupo en el que sentirse apoyado. Ejemplo el de Christchurch. El etiquetado no tiene por qué ser necesariamente objetivo. Puede ser incluso engañoso como sucede con los anti-inmigrantes que les acusan hasta de los efectos de la falta de inversión sanitaria por parte de autoridades (in)competentes.
Entramos en el mundo de las bandas, desde las que tienen como actividad casi única la violencia (de ahí las “quedadas” para practicarla contra otros grupos del mismo tipo) hasta las que tienen dianas específicas (grupos “anti”) pasando por las que usan de la violencia como instrumento para conseguir otro tipo de fines (territorio, lealtad, complicidad y demás).
Todo esto en el campo de la agresión. Pero hay una forma más de gestionar la frustración y es la de buscar o proponer un enemigo externo que la explique. Violencia simbólica que no siempre pasa a violencia directa, pero que tiene una doble función. Por un lado, “distraer” la atención de las causas de la propia frustración al situarlas “fuera” y, por otro, cohesionar al grupo para que, si “hiciera falta”, se pueda pasar a formas de violencia directa más estructuradas, guerras o guerrillas o violencia urbana.
No extrañe que la depresión aumente y los nacionalismos estatales y sub-estatales también.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Gráfico de Gallup sobre la desigualdad en bienestar -no tanto en renta o riqueza-

En contra de lo que dice el presidente Trump, también los delitos de odio (blancos supremacistas, islamófobos y semejantes) están aumentando en los Estados Unidos.
Informe sobre la desigualdad en España


Danza financiera

Con el 29 de marzo a menos de diez días y sin saber si se va a extender el plazo para el Brexit o incluso si se va a dar tiempo para retirar el proyecto (por cambio de gobierno o por nuevo referéndum), los números comienzan a ponerse en serio sobre la mesa. El Financial Times ya da datos sobre lo que "costaría" al sistema financiero británico un Brexit-duro (lo que en el lenguaje del Catalexit sería un DUI, una declaración unilateral de independencia). "Billions" y "Trillions" saltan de un lado para otro, cambios de localización de la casa central, reducción de ingresos tributarios que provienen de los altos ejecutivos que se van a París o a Frankfurt y cosas por el estilo. 
Por su parte, y al margen de ser noticia que pasa desapercibida, el Banco de España ya calcula cuánto le costaría al PIB español ese Brexit-duro.
Y, mientras, dos potentes bancos alemanes planificando su fusión. Too big to fail? De momento, rechazada. Veremos.

martes, 19 de marzo de 2019

Estructura y actor

Con este poco llamativo título (suelo evitar los llamativos) invito a leer este largo reportaje sobre la historia del Brexit, con abundantes referencias a conversaciones del periodista con personas relevantes para el proceso.
Por un lado, la estructura, es decir, las relaciones relativamente estables (de alianza y conflicto sobre todo) observables en una sociedad. Hablando del Brexit, la referencia inmediata es a los enemigos de una Unión Europea unida y suficientemente estable, a saber, y poniendo nombres propios, Trump y, de inmediato, Putin. Pero también las relaciones de clase y edad y en el continuo urbano-rural.
Por otro lado, los actores: qué han pretendido determinadas personas en este largo proceso inacabado. En concreto, un multimillonario que hizo muy generosas donaciones (muy por encima de lo habitual) a los Leave, después Brexiters, donaciones que algunos han querido ver relacionadas con Rusia (además de la anécdota de que su esposa es rusa). O qué ha hecho el "speaker" y por qué.
Entre unos y otros, los grupos sociales que recibieron mensajes (aparece Oxford Analytica) que fomentaron y exacerbaron sus pre-existentes prejuicios y fantasías. En este sentido, y en comparación obligada con el Catalexit, puede leerse este otro artículo sobre el pensamiento mágico y el auto-engaño en el Brexit. No tan mágico si se añade la necesidad pragmática de los votos nor-irlandeses para el gobierno de May, que suena a una vieja historia de votos de nacionalistas catalanes para darle estabilidad (o por lo menos apoyar) al gobierno de Madrid.

lunes, 18 de marzo de 2019

Algunos más iguales que otros

Ante la justicia todos somos iguales. No hay acusados de primera clase y acusados de segunda clase, ni condenados de primera clase y condenados de segunda clase, suponiendo que el delito haya sido el mismo o, por lo menos, semejante (la justicia no es una ciencia exacta). Sin embargo, datos en mano y ejemplos confirmatorios en los medios, la justicia suele ser algo más benévola con los de clase alta (los llamados delitos de "cuello blanco" son típicos) que con los de clase baja. 
Hay muchas razones para explicarlo. De entrada, la "calidad" de los abogados defensores (de pago y caros en el primer caso y, muchas veces, de oficio en el segundo). También la cercanía/lejanía social (uno de los nuestros o uno de los otros). 
Si el título viene de Rebelión en la granja ("todos los animales son iguales, pero algunos son más iguales que otros"), ahora habría que hacer una perífrasis de Iván Karamazov ("al ateo todo le está permitido"). 
Si lo dicho fuera cierto, el mantener la idea de igualdad ante la ley sería o sencillamente retórica o un truco más para mantener las cosas como están, como bien sabían los cerditos de Orwell.

domingo, 17 de marzo de 2019

Argumentos callejeros

En Madrid ha habido dos manifestaciones, en corto espacio de tiempo, de signo contrario. 
La primera, el 10 de febrero, convocada para toda España/Estado Español (táchese lo que no proceda) por partidos de derechas de ámbito estatal a la que asistieron, según los organizadores, 200.000 personas y, según la policía, 45.000, es decir, 22 por ciento de lo que decía la organización. Defendían la unidad de España entre otros temas.
La última, ayer, 16 de marzo, convocada para todo el Estado Español/España (táchese lo que no proceda) por partidos de derechas (aunque también estaba la CUP) de ámbito autonómico a la que asistieron, según los organizadores, 120.000 personas y, según la Delegación del Gobierno, 18.000, es decir, 15 por ciento de lo que decía la organización (siete puntos de diferencia con el "error" oficial o exageración de los organizadores, táchese lo que no proceda, de la otra manifestación). Defendían, entre otros temas, el derecho a la autodeterminación, es decir a decidir la secesión respecto a España entre otros temas.
Dos nacionalismos, pues.
Probablemente eran esos otros temas los importantes en cada caso, pero me quedo en estos porque son, evidentemente, contradictorios aunque no tanto como parece ya que se puede defender la unidad de España y, al mismo tiempo, el derecho de alguna de sus partes a decidir si se queda o no (como es mi caso, con reforma previa de la constitución española).
Después, está el argumento de si se trata de manifestaciones que son un medio para un fin o, sencillamente, son expresión de un estado de ánimo sabiendo que su incidencia sobre la realidad será escasa.
Desde un punto de vista menos visual y más pragmático, siguen sin discutirse los temas de fondo, enzarzados, unos y otros, en maniobras de cara a la galería. Por supuesto, las manifestaciones son prácticamente inútiles para esa tarea y sí para "confirmar en la fe" a los creyentes y para producir impacto visual a la tema (en femenino, sí).
(Obsérvese, de paso, que la aparente unidad de los manifestantes en ambos casos oculta las diferencias electorales dentro de sus organizadores, que buscan la respectiva hegemonía dentro de su opción política -unitaria o secesionista- que no es necesariamente la única que existe en sus respectivos territorios de referencia. Hay, efectivamente, españoles que defienden el derecho de autodeterminación -digan lo que digan los expertos en derecho internacional- y catalanes que lo rechazan. La diferencia es que estos últimos suponen un mayor porcentaje en su territorio que los españoles no españolistas en el suyo -excluyendo a Cataluña, claro-. Y hay secesionistas compitiendo con secesionistas -por ejemplo en las listas para el parlamento europeo- y españolistas compitiendo con españolistas, también en partidos distintos como en el caso secesionista. Cuidado, pues, con las aparentes unanimidades que se debilitan a la hora de la verdad, no en los argumentos callejeros)
(Añadido el 23: los posibles errores en la planificación de los asuntos de fondo también se han conocido para el Brexit. El que tiene boca se equivoca)

sábado, 16 de marzo de 2019

Por pedir que no quede

Ayer se produjeron numerosas manifestaciones en el mundo. Eran estudiantes que pedían una pronta decisión sobre el cambio climático. Noventa y tantos países, centenares de miles de participantes. Esta madrugada he escuchado por las radios españolas comentarios y reportajes. Mis problemas (no mi rechazo)
Primero, los negacionistas, los que, de entrada, niegan el problema sobre el que habría que tomar decisiones. Y no son irrelevantes. En la política, Trump, Bolsonaro y, en la práctica, no en la retórica, Xi. En la economía, como el presidente chino, numerosas multinacionales que pueden descender a la retórica, pero que no van a permitir que sus dueños y accionistas pierdan a corto plazo en aras de evitar un lejano y problemático problema futuro.
Segundo, y es lo que da título a este post, que me recuerda el referéndum del Brexit en el Reino Unido y el del Catalexit en Cataluña. Claridad en los fines: independencia, autoestima, identidad, mundo mejor (para ellos). Silencio sobre los medios y, sobre todo, sobre los costes, quedando, por tanto, ausente un análisis coste beneficio. Ahora no es lo mismo, claro. Los fines son la supervivencia de la especie en este Planeta (recuérdese la propuesta de Hawking: emigrar a otro planeta), pero los medios no quedan claros ni si el coste a corto plazo es suficiente como para que, en aras de un futuro (in)evitable, se supere el riesgo de catástrofe total mediante políticas en el presente. 
Tercero, visto lo sucedido con el modesto plan del Acuerdo de París, es decir, que no ha sido aplicado por la mayoría de gobiernos, lo que se propone, mucho más drástico, nunca (insisto: nunca) va a estar en el programa electoral de ningún partido incluso no-negacionista (la retórica es gratis: lo que cuenta es la práctica). Tienen razón los jóvenes manifestantes al ver con desconfianza (y eso es ser muy benévolo) a la clase política mundial.
Cuarto, si el problema es planetario, la solución tiene que ser planetaria. Las decisiones aisladas de gobiernos y multinacionales benévolas con el medioambiente y que intentan la "transición", lo que puede generar es el "teorema del gorrón": que aplicar esas medidas tenga un coste que los que no las aplican no tienen que sufrir, con lo que la competitividad de los países y de las multinacionales se alteraría a favor de los negacionistas o de los retóricos no practicantes. Porque ser "respetuoso" tiene un coste que los negacionistas y retóricos no tendrían.
Quinto, que este conjunto hace pensar en el "dilema del prisionero" que inmoviliza a quienes tendrían que tomar decisiones, es decir, los gobiernos y las multinacionales. 
Claro que esos estudiantes y sus familias pueden intentar tener un comportamiento más allá de la retórica y ser respetuosos con el medioambiente, cosa que nunca es perfecta, al margen de sus efectos comprobables. Morirán (moriremos) con la satisfacción del deber cumplido.
(Añadido el 22: datos y cifras sobre la inversión de las grandes petroleras en negacionismo)

viernes, 15 de marzo de 2019

Meritocracia

Parece ser una regla general: la riqueza se hereda, la pobreza también. "Los hijos de Sánchez" pobre, casi seguro que serán pobres. Y los hijos de Trump rico, seguro que serán ricos y hasta presidentes de los Estados Unidos. Hay excepciones, claro, pero hay quien dice que la meritocracia (gobierno de quienes se lo ganan con su esfuerzo) es un mito inventado por los ricos para autolegitimarse: son ricos porque se lo merecen. Por merecérselo, se merecen ir a las mejores universidades, esas que ponen requisitos muy altos de éxito académico para acceder a ellas. En el caso estadounidense, varias privadas, la Ivy League. Universidades caras, pero a las que se accede por méritos académicos. Desgraciadamente, los hijos de ricos pueden acceder si sus padres corrompen convenientemente a los cargos que tienen que llevar a cabo la selección. Al acceder a esas universidades, tendrán una herramienta adicional, bien poco meritocrática sino plutocrática, para ser ricos como sus padres. Hay excepciones, sí, y aparecen en la lista de Forbes. Pero la regla general es la que es. En todo caso, parece que los ricos también necesitan "símbolos de estatus" (entre los cuales está el título de la universidad apropiada), esos indicadores de que se está "arriba".
(Añadido el 24: más datos -miembros de la OCDE- en El País, suplemento "Negocios", edición en papel, con reportaje propio para los Estados Unidos. En internet, algo reducido, aquí, En general, hijos de gatos, gatitos)

jueves, 14 de marzo de 2019

Catástrofe humanitaria

La peor del mundo, dicen, es la de la guerra en el Yemen a manos del ejército saudí (apoyado por el de los Estados Unidos) contra los rebeldes houtíes (aquí hay datos). Hay petróleo y hay compra de armas, pero el Senado de los Estados Unidos a votado para que su gobierno cese su apoyo a la catástrofe que no llena tantas páginas como la de Venezuela donde hay petróleo y el régimen es algo menos dictatorial -o más democrático si se quiere- que el saudita, pero catástrofe haberla hayla sin entrar en qué combinación de factores internos (incompetencia, corrupción) y externos (las sanciones iniciadas por Obama contra el "peligro para la seguridad nacional" que, por lo visto, se ha incrementado bajo Trump).
En charlas de café, es frecuente que los diagnósticos de uno y otro caso (escasos en el primero, abundantes en el segundo) dependan de la posición previa que se haya tomado al respecto: "con quién" (a favor de quién) se hace el diagnóstico. Comprensible y aceptable porque los diagnósticos, sobre todo acerca de situaciones complejas distintas y distantes, son siempre problemáticos. Lo que, en cambio, tendría que llamar la atención como para evitarlo es el abuso de banderas, himnos, colores, lazos, historias, héroes, religiones y demás elementos culturales para "etiquetar" el asunto rodeándolo de sentimientos y evitando casi cuidadosamente la racionalidad de los datos, fuentes y metodologías. Item más: las imágenes sobre la segunda catástrofe son abundantes como lo son los (dudosos y problemáticos) datos que las acompañan, sobre todo, en el segundo caso, de forma acumulativa. Sobre la primera, queda en abstracto y así no hay quien levante bandera, himno, color, lazo, historias, héroes y hasta religiones (que son bastante abstractas y que complican más que aclaran en el caso de Oriente Medio)

miércoles, 13 de marzo de 2019

Consejos para estos días (en España)

Campañas electorales por un lado y proceso al “procés” por otro. Las campañas proporcionan una serie enorme de afirmaciones que, en teoría, tendrían que influir en nuestro voto, voto que, guste o no, es importante dado lo que nos jugamos. El proceso, por su parte, también proporciona afirmaciones más o menos rotundas que, se supone, influirán en la sentencia (esperemos que mejor que las diferentes sentencias sobre la exhumación de Franco: chocante que una idéntica demanda lleve a decisiones judiciales opuestas según el juez que las reciba) o, en todo caso, llevarán a que nos formemos una opinión sobre lo que allí ha sucedido y lo que podría suceder si es que las cosas son como parece. Vayan algunos consejos sobre cómo enfocar esas afirmaciones advirtiendo, honradamente, que soy el primero que, más de una vez, no los ha cumplido.
1. Los juicios de intenciones son engañosos si solo se suponen. Tenemos una acción (por ejemplo, una decisión gubernamental o el destrozo de unos vehículos de la guardia civil) el problema es que esa misma acción, observable donde las haya, no significa lo mismo si se han llevado a cabo con una intención u otra. El consejo se sencillo: distinga lo mejor posible el hecho y las supuestas intenciones. 
2. Sucede lo mismo con las motivaciones. No es lo mismo que se haga algo como respuesta a un “a por ellos, oe” que como forma de mostrar el propio descontento o como puro gamberrismo. Sobre decisiones (sean del gobierno o del “govern” y sus respectivas oposiciones) cabe decir lo mismo que en el caso anterior: que las decisiones son observables, pero que las motivaciones son supuestas, como las intenciones, y pueden presentarse como una forma de “orientar” la opinión sobre las mismas. Hay una gran diferencia entre una decisión para “cumplir con un programa” que esa misma decisión para contentar a los “compañeros de viaje” o como propaganda electoral encubierta. El ciudadano no puede conocer ni motivaciones ni intenciones de esa decisión y se cree las que se le presentan ¿engañosamente?.
3. Por la misma razón, es aconsejable la precaución con el etiquetado o cualificación de un hecho. No es lo mismo tacharlo de rebelión que de desobediencia, argucia negociadora o incluso de inexistente (opción cuyo mérito hay que reconocer). O mediador, intermediario, interlocutor y hasta, excepcionalmente, relator. En otros contextos, un mismo hecho, tachado de “facha”, “rojo”, “progre”, “separatista” o “franquista” adquiere un significado muy diferente llegando a ser más importante la etiqueta que el hecho mismo. Cautela, pues.
4. Tenga cuidado con la intuición. Es defendible pero no suele ser segura. Y es defendible porque es el resultado de procesos inconscientes a partir de la información que uno posee. Acierta muchas veces. Pero esa información puede ser resultado de una manipulación informativa (o de “fake news”, mentiras) por lo que el muestreo que hacemos inconscientemente puede incluir demasiados elementos falsos como para confiar en lo que concluimos.
5. No desdeñe los presentimientos, pero no los confunda con las predicciones. Los presentimientos sobre lo que puede pasar son algo diferente de las intuiciones explicativas: califican el presente en función de lo que se supone que pueden evolucionar los hechos observables. Hay también investigaciones (de las neurociencias a la psicología) sobre los presentimientos que, claro, tienen elementos comunes con la intuición, pero que, generalmente, incluyen sentimientos en mayor dosis que esta. Y los sentimientos, respetabilísimos, son algo demasiado volátil como para incluirlo en la evaluación serena de los acontecimientos. A veces, preceden incluso a la recogida de datos.
6. Otra forma de calificar los hechos observables son las predicciones, profesionales o académicas, que se hacen sobre los mismos. No me refiero a las predicciones electorales, demasiado problemáticas como para tomarlas como tales en lugar de ver lo que realmente son: fotografías de un estado de opinión en un determinado momento. Me refiero a las predicciones sobre la evolución posible (incluso probable) de los acontecimientos, sobre todo económicos. El Brexit (y también el Catalexit) son un buen ejemplo de la presencia notable de predicciones contradictorias, todas ellas respetables, pero utilizadas desde la política “arrimando el ascua a la propia sardina” y adosándolas a los propios sentimientos, que no “análisis concretos de situaciones concretas”. 
7. Las premoniciones son un caso particular. Unidas a las intuiciones proporcionan un presentimiento, pero, aisladas, pueden tener un papel importante en el etiquetado de los hechos actuales. También han sido objeto de investigaciones académicas y su componente irracional suele estar más claro que en los casos anteriores. 
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

Casa de locos

"House of fools" es uno de los titulares que The Guardian recoge de otros medios británicos reproduciendo sus portadas. Es un espectáculo. El periódico añade un par de artículos interesantes: uno, reconociendo que no se puede echar la culpa de esa incertidumbre y caos a la Unión Europea (Bruselas, para entendernos) y otro, desde esa Bruselas, preguntándose por las razones del Reino Unido (es decir, de su clase política) para retrasar el Brexit, esperando que haya razones creíbles.
El parlamento británico ya es, en sí, un espectáculo si se lo compara con la mayoría de parlamentos. Resulta curioso verlos sentados uno junto a otro, sin asiento individual, ni pantalla de ordenador ni micrófono y sin un instrumento electrónico para votar que después quede reflejado en una pantalla. El "speaker" nada tiene que ver con los presidentes al uso en otros parlamentos. Ni la utilización de gritos y susurros por parte sus señorías. Pero el espectáculo que están dando ahora en Londres (hoy repiten y supongo que mañana también) sí tiene paralelos en otras partes del mundo: promesas imposibles, anuncios de paraísos al alcance de la mano, intereses del partido (e incluso personales) por encima de lo que su retórica llama "el bien común", "la nación" o "el pueblo", mentiras variadas, insultos poco presentables entre gente bien educada, sentimientos por encima de racionalidad, aplausos -vengan o no vengan a cuento- solo de la propia bancada, actuaciones cara a la galería, exageraciones y cosas así. En general, mala calidad de una clase política que podría ser sustituida por otra clase política de la misma calidad.
El catastrófico Brexit-duro (secesión unilateral, independencia sin negociación) todavía es posible (para unos y para otros). No sé si sucede lo mismo con el Catalexit, pero sí parece que el Brexit-duro tendría efectos catastróficos para el Reino Unido y para la Unión Europea de la que quiere separarse ejercitando su "derecho a la autodeterminación" aunque no lo llamen así.

martes, 12 de marzo de 2019

Versiones

La pelea en Venezuela también es desde versiones opuestas. Está, para empezar, la de saber quién incendió el camión con ayuda en la frontera colombiano-venezolana. Dominó la de que habían sido los guardias venezolanos (aunque la versión dominante decía "Maduro", como si el presidente hubiera estado allí). Ahora es el New York Times (y se hace eco La Vanguardia) el que argumenta con datos, no con opciones previas, la posibilidad de que el incendio fuera provocado, posiblemente de manera involuntaria, desde el lado colombiano. El video que adjunta La Vanguardia no acaba de ser definitivo, pero reduce bastante la rapidez con que se atribuyó a "Maduro".
Sobre el apagón, también depende de qué opción previa se haya tomado. Los chavistas lo atribuirán al "imperio" y los anti-chavistas a la incompetencia de Maduro y la corrupción del régimen. Hace años, en una visita a Quito, recuerdo haber sufrido un notable apagón. La causa, se dijo, había sido el descalabro de la presa que actuaba como central eléctrica. Es posible que ahora haya algo parecido. Pero no se sabe, así que cada cual, como con el camión, verá en la realidad lo que mejor encaje con sus preferencias políticas.
Hace unos días cité a un técnico que hablaba de las mentiras del Partido Popular en el atentado del 11-M en Atocha en 2004. Ahora, de nuevo, tenemos a unos partidos diciendo que no se sabe toda la verdad (sugiriendo que no se mintió) y diciendo que, sustancialmente, se sabe toda la verdad (sugiriendo que los que dicen lo contrario abonan la "teoría de la conspiración"). Puedo apostar que, a nivel de calle, cada cual optará por la opción que encaja con sus preferencias políticas. Normal.

lunes, 11 de marzo de 2019

El infierno del "exit"

Un artículo sobre el infierno del Brexit que vale la pena leer en el que se narran las idas y venidas de una negociación que no era negociación, de un plan que no era plan y de un exceso de "hibris" (la desmesura que retrataban las tragedias griegas en las que "los dioses traman la perdición de los mortales para que los siglos venideros tengan algo que contar"). Párrafos escogidos:
 If hell is thinking that you do not need others, and that you need only look out for yourself, then the Brexiteers are already there. Those who believe only in themselves see no need to negotiate, because they assume the other side will simply bend to their will.
Y, en el mismo sentido,
  Hell, in this sense, is what happens when people succumb to the lure of self-determination and “sovereignty,” creating a self-perpetuating cycle of strained relationships and mutually destructive unilateralism.
El uso de mentiras en el proceso está garantizado. Esto es lo que, a decir del articulista, tendría que haber dicho Theresa May:
  “Brexit is a terrible mistake. The decision was reached after a campaign of lies and malign foreign influence, and it is obvious that its costs will far exceed its benefits. As such, my government has decided not to pursue it any further. Instead, we will commit to working with the EU to address British concerns and prepare for an unpredictable future.”
 Pero los errores se han cometido por varios actores dentro y fuera del Reino Unido. Y ahora la razón de estas citas: se pueden aplicar al Catalexit que emerge de las sucesivas declaraciones de imputados y de testigos de la fiscalía y de la defensa. Los que negociaron no queriendo negociar (siempre había una silla vacía delante... y otra detrás: no había sillas), los que mintieron, los que exageraron, los que se equivocaron. Y un futuro impredecible no precisamente radiante para las partes implicadas en el caso del que es lo que el otro llama "infierno" refiriéndose al Brexit que ha colapsado a la Unión Europea y de impacto negativo para España.
En el Catalexit, por su parte, abundan las "trincheras", hay algún que otro "iluminado" de modo que
«el independentismo ha colapsado la política en Cataluña y en España», «ha destruido el catalanismo», «ha consolidado a Ciudadanos» y «ha despertado a la derecha extrema». En definitiva, «un desastre»
Lo dice un conocido ex-político catalán. Las "trincheras" no son propias únicamente de Cataluña, sino también del resto de España. Lo mismo sucede con el "desastre".
(Añadido el 12: Lo ha dicho el primer ministro danés: "Es muy difícil tender la mano a quien tiene las dos en los bolsillos" que es lo mismo que otros han dicho sobre negociar no habiendo una silla delante. De momento, la incertidumbre sigue sobre todo porque las manos no han salido de ningún bolsillo y las sillas han estado vacías para todos los implicados)
(Añadido el 14: el paralelismo puede seguir con "el laberinto del Brexit")

domingo, 10 de marzo de 2019

Ideología y 2

Ayer me referí a las diferentes legitimaciones de las desigualdades y a algunas de sus alternativas. Ideologías, claro. Muchas de ellas tienden a utilizar el instrumento mental que tan bien encaja con nuestro cerebro: las dicotomías. Dividen al mundo en dos, adjudicándose para sí el papel de "buenos" y dejando para los contrarios el papel de "malos" (o irrelevantes, o inferiores, o peligrosos). Es algo útil: gracias a esas divisiones en dos se puede ofrecer una descripción sencilla y asequible de la realidad al tiempo que se tiene más fácil el proporcionar soluciones a los efectos nocivos de la correspondiente desigualdad y discriminación que, generalmente, se da como "determinante en última instancia". Sin embargo, esas dicotomías no siempre se corresponden con lo que daría un posible "análisis concreto de situaciones concretas".
Comencemos con el sexo y su construcción social el género. No son dos. Ni biológicamente (existen hermafroditas) ni culturalmente (Margaret Mead, demostrando que era una construcción social, lo hizo presentando tres sociedades en las que los géneros eran definidos de manera diferente).
Después están las "etnias" y, peor, las "razas" definidas por la respectiva ideología, pero que en la realidad resultan un continuo y, por supuesto, no existen solo dos.
Viene lo de "burgueses y proletarios", la dicotomía clásica de un primer marxismo que pasa por alto una "tercera clase", las clases medias. Clases, no solo estratos sociales. La prueba de que "burgueses y proletarios" es un utillaje conceptual insuficiente son los "análisis concretos de situaciones concretas" por parte del mismo Marx, por ejemplo en El 18 Brumario de Luis Bonaparte.
Por acabar, la dicotomía Norte-Sur, especialmente desde la perspectiva del "Sur Global", es insuficiente. Hay suficientes conflictos dentro del Norte y dentro del Sur como para usarlos como herramienta de análisis. Sobre todo cuando, en su día, hubo No-Alineados que ahora intentan seguir dichos pasos. No es fácil, porque también aquí (como en los casos anteriores) el poder juega un papel importante (no único).
Algunos casos, como el de Venezuela, suelen presentarse también en términos dicotómicos: pro-gobierno y contra-gobierno como si no hubiera conflictos dentro de los "del gobierno" y dentro de la "oposición". Para entender lo que sucede, recurrir a "dos" manifestaciones callejeras o a dos nombres propios es engañoso, al margen de lo ya comentado otras veces aquí sobre el papel que factores externos (y no precisamente Norte-Sur) juegan en el asunto que no se resuelve con la ideología Venezuela-Imperio, por más que el dicho "imperio" tenga mucho que ver, pero que su introducción en el análisis tampoco agota el problema.
Una observación marginal: ante las próximas elecciones en España resulta difícil elegir entre partidos que ofrecen política económica sin referencia al medioambiente y partidos que ofrecen políticas medioambientales sin referencia a la política económica. Y en el lugar de "política económica" o de "medioambiente" se puede poner alguna palabrita que tenga que ver con la ideología nacionalista (sea estatal o sub-estatal, que para eso poco importa).

sábado, 9 de marzo de 2019

Ideología

La palabrita tiene varias acepciones. Me quedo con dos: 1. la ideología es el conjunto de ideas, valores, principios que mueven a la acción y 2. la ideología es falsa conciencia, una forma de no enterarse de lo que tienes delante de ti o de ocultarlo a los demás.
En el primer sentido tiene, casi por definición, un carácter relativo: mis valores no son los tuyos, mis principios tampoco, luego tú irás por un lado y yo por otro. Con frecuencia adquiere un carácter absoluto: mi visión es la única posible. Por ejemplo, ante la cuestión de la desigualdad, puedo pensar que hay que buscarla en la desigualdad de género (feminismo) o en la desigualdad de clase (que sería clasismo, sean en una dirección -elitismo- o en la otra -laborismo-). Pero se puede extender a desigualdad de raza, de edad o de posición del propio país en la jerarquía mundial. Lo intenté resumir en Violencias ocultadas, un libro de 2003 que reproduzco en la columna de la derecha del blog (que puede verse mejor allí y con más detalle, capítulo 3, con tres entradas: intergrupal, interestatal y Naturaleza)
Sobre la segunda, poco que añadir. Sirve para un roto y un descosido.
Pero obsérvese de paso que las ideologías tienden a presentar la realidad en términos dicotómicos (A vs B, nosotros vs ellos, lo correcto vs lo sesgado). Es, claramente, la mejor forma de llevar a la propuesta de soluciones y de acción posible. Sin embargo, no es la mejor forma de hacer análisis concretos de situaciones concretas. Piénsese en la situación de una mujer negra de clase baja en los Estados Unidos o en Venezuela y véanse las respectivas diferencias de "raza", clase, género y país. Desgraciadamente, nadie escapa totalmente de las ideologías. Y nadie quiere decir nadie. Probablemente, el pretender no tener ideología es una de las ideologías más habituales. Hay que ver, en cada caso, qué defiende aunque no sea más que por omisión.

viernes, 8 de marzo de 2019

No es antijudío

Una parlamentaria estadounidense, por cierto musulmana y de origen somalí, ha sido acusada de antijudaísmo (antisemitismo en el original) por haber dicho que el lobby judío (AIPAC, comité de acción política americano-israelí) tiene un peso excesivo en las actividades políticas estadounidenses incluyendo, obviamente, las parlamentarias. La posición de la parlamentaria y los comentarios que ha suscitado han montado el consiguiente revuelo ya que "antisemita" es una acusación fuerte en los Estados Unidos (y no solo allí, que se lo digan al Partido Laborista del Reino Unido). 
En ese contexto, vale la pena leer este artículo en el que un judío estadounidense, que se declara judío, niega esos cargos de "odio". Primero, el peso de AIPAC en la política estadounidense, dice, es una cuestión empírica. Efectivamente, se puede ver (por ejemplo en OpenSecrets) cuánto dinero ha aportado a qué campañas y si esas campañas han conseguido defensas al gobierno del Estado de Israel por encima de la media. El registro de comités de acción política (lobbys) puede mostrar si se encuentra entre los más adinerados.
Pero después está la cuestión de fondo. Lo que dice el autor que cito (y que supongo que será acusado, a su vez, de "auto-odio") es que se puede ser judío (y él no es el único) y estar en contra de la ocupación israelí de Palestina o, por lo menos, estar en contra de determinadas políticas del gobierno del Estado de Israel. Si no fuera así, los partidos de la oposición en el Knesset, parlamento israelí, tendrían que ser tachados de "anti-semitas" por criticar al partido en el gobierno.
Anti-judío (llamándolo "antisemita") es una palabra fuerte como cualquier otro racismo que haberlo haylo, pero que no puede ser aplicada de manera interesada para ocultar acciones que, desde perspectivas más universales, pueden ser criticadas legítimamente. Eso sí: anti-judío puede aparecer acompañando afirmaciones que no lo son. 

jueves, 7 de marzo de 2019

Cherchez le pétrole

El dicho, en otros tiempos, era Cherchez la femme, principio general para policías, detectives y novelistas: busca qué papel ha jugado qué mujer. Las cosas han cambiado y el dicho fundamental para entender el mundo mundial es el que da título a este post. Por supuesto que está la cuestión del "pico del petróleo", es decir, el momento en que la producción comienza a declinar. Y está la política respecto al medioambiente por parte de algunas petroleras trabajando por negar el cambio climático a sus accionistas. Pero también está el papel que juega en las que se pueden llamar "repúblicas petroleras" en paralelo de lo que fueron, en su tiempo, las "repúblicas bananeras". Ahora está en el candelero el caso de Argelia, enferma de su petróleo como titula Le Monde. La economía del país depende del petróleo y las fluctuaciones de su precio repercuten de forma clara, pero también la política del país depende del petróleo por haber creado una casta de beneficiados del "intercambio desigual" que es el comercio del mismo. Las probabilidades de que un petróleo monopolista genere una lucha política por controlar los beneficios de dicho monopolio son altas. Supongo que el lector ha pensado en Venezuela, pero no en Noruega. En este último caso, la clase política ha sabido gestionar su petróleo mediante un fondo soberano que evita convertir al país en una "república petrolera". Al contrario, mire cualquier lista de bienestar, democracia, esperanza de vida, felicidad, desarrollo humano y encontrará a Noruega en muy buena posición en el ranking. Incluso en el primer puesto en algún que otro indicador. No es, pues, una maldición. Podría ser lo contrario, pero, en todo caso, cúmplase lo dicho en el título.
(Añadido el 25: Enferma de petróleo, efectivamente, como también cuenta el Financial Times)

miércoles, 6 de marzo de 2019

Engaños

En política se ha mentido siempre. Y también se ha engañado siempre. No son comportamientos necesariamente mayoritarios, pero sí son frecuentes desde que el mundo es mundo. Mentira es cuando se dice algo que se sabe que no es así, pero se da como cierto. El engaño es más sutil: consiste en decir algo (que puede ser verdad) para mover la opinión de quien escucha en una determinada dirección. Por ejemplo, es, si se quiere una vieja cita, "entrar con la del otro para salir con la propia". La mentira puede, obviamente, utilizarse para engañar. Caso clásico: asegurando con determinación que en el Irak de Sadam Husein había armas de destrucción masiva. Siendo benévolos, podría haberse pensado que alguien había mentido a José María Aznar y a Tony Blair para que estos engañaran a sus ciudadanos sobre la guerra de Irak.
Los regímenes dictatoriales, sean de Franco o de Stalin, son particularmente usuarios del engaño y la mentira. Junto a la represión (el palo), necesitan de la zanahoria del consenso y éste se consigue ocultando realidades, presentando "realidades" alternativas y convenciendo a sus súbditos de las bondades del régimen, régimen que, por esos argumentos, es obvio que no "debería" cambiarse so pena de caer en malas consecuencias.
Para nuestra desgracia, los regímenes políticos no se clasifican únicamente en dictatoriales o democráticos, sino que incluyen, entre unos y otros, una creciente proliferación de regímenes que no son ni una cosa ni otra, pero tienen elementos de ambas. Un "amado líder" imbatible y unas elecciones en la que todo el mundo puede votar, aunque los candidatos no siempre sean todos los posibles, es decir, los que representan tanto el apoyo al régimen como su alternativa. En estos casos, el uso de la mentira y el engaño alcanza cotas notables.
Pero es que, si repasamos la historia reciente, encontramos casos en los que gobiernos y oposiciones recurren al engaño de manera recurrente. Se puede, caso cercano, "inventar" una estadística sobre el aborto. Evidente: no hay nada mejor que una buena cifra (inventada, insisto) para convencer de lo correcta que es la propia propuesta. Pero, al revés, se puede ocultar sistemáticamente los costes que tendría el Brexit (o el Catalexit) o, en buen prestidigitador, mover la atención (y los sentimientos) hacia otros asuntos menos "espinosos" para el político. También es herramienta de engaño un buen enemigo, es decir, la invención de un enemigo externo vociferante ("ladran, luego cabalgamos", que decía Franco) o conspirador (el complot judeo-masónico, por seguir con aquel caso). Suele usarse ese truco para unir al país en torno a sus líderes que, si son "naturales", mejor.
El uso y abuso de internet transmite la impresión de que el mundo del engaño político se ha disparado. Cierto que algunos líderes políticos, como Donald Trump, son usuarios del tal instrumento y productores de tales engaños y mentiras. Están cuantificados en USA, pero es política generalizada.  Facebook, wasap o tuiter ayudan bastante.
La forma de engaño en mi opinión más preocupante porque es "un arma cargada de futuro" contra la democracia tout court, es la de la excitación de sentimientos, cuanto más primarios mejor. Las estadísticas pueden ser discutidas. Pueden evaluarse sus fuentes, su metodología y su adecuación con lo que las cosas son realmente (ya se sabe "mentiras, grandes mentiras y estadísticas"). Los razonamientos también. Pueden discutirse sus supuestos o principios y su coherencia y pueden oponerse premisas diferentes y desarrollos diferentes incluso a partir de los supuestos contrarios. Pero los sentimientos son de difícil discusión sobre todo si se "anclan" en grupos concretos con los que se comparten de forma que se convierten en verdades absolutas. En tal caso, difícilmente se va a hacer ver que se ha tratado de un engaño incluso basado en una mentira. Exaltaciones masivas son, en este sentido, una forma muy particular de engaño colectivo: a ellas asisten los ya creyentes y se ven "confirmados en su fe" al ver el entusiasmo con que se comparten esos sentimientos en torno a símbolos, banderas, líderes o enemigos.
En esta línea, los intentos de desmontar los engaños que llegan a través de las redes son útiles, pero insuficientes. Haría falta un esfuerzo colectivo (de cada cual) por recuperar los valores de la Ilustración, denostados frecuentemente como anticuados o "trasnochados", y oponerlos con claridad al "volverán banderas victoriosas" que hace ver lo falaz que puede ser el argumento de caducidad. 
En todo caso, habrá que ponerse al abrigo de la lluvia de engaños que suelen acompañar a las campañas electorales. 
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Una vieja cita: 
 “A veces asombra la trivialidad de determinados discursos que han ejercido una enorme influencia sobre sus oyentes; pero se olvida que fueron elaborados para arrastrar a una colectividad y no para ser leídos por filósofos. El orador, en íntima comunicación con la masa, sabe evocar imágenes que le seducen… Conocer el arte de impresionar la imaginación de las masas equivale a conocer el arte de gobernarlas”
Gustave Le Bon, Psicología de masas, 1896
Obsérvese la fecha)
(Añadido el 11 de marzo: un ejemplo de mentira por parte de un gobierno remachada por la colaboración de periodistas que difundieron la "teoría de la conspiración" a propósito de los atentados en Atocha, Madrid, del 11 de marzo de 2004. Vale la pena de ser leído)