viernes, 1 de febrero de 2019

Por rutas imperiales

Cuando los europeos (básicamente españoles) llegan a América, su población se calcula en 60 millones de habitantes. A principios de 1600 habían muerto 53 millones, el 90 por ciento. No es achacable a la "misión civilizadora" europea, sino a algo menos esperable: el intercambio de microbios. Los conquistadores llevaron virus y bacterias contra las que los indígenas no estaban inmunizados.  El papel de los trabajos forzados parece que también intervino, pero a escala mucho menor. Una mortalidad superior a la peste negra, la gripe española o la II Guerra Mundial.
También es verdad que se trajeron a Europa otros de esos "bichitos", aunque resultaron menos mortíferos que los que llegaron al continente. La sífilis, si no recuerdo mal, fue uno de los que llegaron a Europa fruto, además, de una conquista llevada a cabo básicamente por varones, nada que ver con los Peregrinos en los Estados Unidos.
Esta catástrofe tuvo que ver con otra: con una reducción del CO2 relacionada con los cambios en la agricultura (tengo que volver a leer Huasipungo, de Icaza) que podría haber tenido un papel importante en la "pequeña edad de hielo", aunque no parece que fuera el único.
A graph showing temperature over time
No hay fronteras.
(Añadido el 2: Por cierto, los que usan las actuales temperaturas frías extremas para reírse del "calentamiento global" pueden irse a Australia para encontrar un verano particularmente caluroso. No son las temperaturas de hoy las que están en discusión, sino las tendencias y sus proyecciones hacia el futuro. Planetarias, por supuesto, no en mi barrio)

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