jueves, 7 de febrero de 2019

Pensamiento vs acción

"El mundo no se comprende con simplezas maniqueas". Excelente idea. Pero con una advertencia: el mundo no se cambia con "la complexité de la complexité" como titulaba Edgar Morin uno de sus epígrafes.
Y, sí, la tesis XI sobre Feuerbach, que, citando de memoria, vendría a decir que "los filósofos han intentado entender el mundo. Lo que hace falta es cambiarlo". No voy a ser yo quien discuta al clásico. Pero sí creo que intentar cambiarlo sin haberlo entendido son ganas de no cambiarlo. Por lo visto, de lo que se trataría es de entenderlo para cambiarlo sin quedar atrapados en la "complexité de la complexité".
Pensar es analizar las distintas opciones. De alguna manera, se afirman todas. Actuar es elegir una de ellas. Ciertamente, es negar todas las demás. Difícil, sí.
Viene a cuento por Venezuela, respecto a cuya situación proliferan propuestas de acción sin análisis previos sino que parten de posiciones previas. Algunas muy elaboradas como esta que propone acción a partir de los principios que atribuye a la izquierda (como si fuera homogénea y no hubiera desacuerdos dentro de lo que se clasifica o autoclasifica como tal). La puedo compartir, pero los análisis concretos de situaciones concretas piden considerar las condiciones de posibilidad. Los principios y las buenas intenciones no son suficientes, lo cual no quiere decir que si no se dispone de buenos análisis ya no se pueda hacer nada. Pero con más cautela, cosa que, en política, parece prohibido. Siento que las cosas sean así o, por lo menos, que las vea así, más orientado hacia el pensamiento que hacia la acción. Estos son mis principios. Si no le gustan, a diferencia del otro Marx, no tengo otros.
Para nuestra desgracia, como parece demostrar el Brexit y también el Catalexit, no solo hay análisis (pensamiento) y acción. También hay intereses que pueden ser colectivos (de partido, de clase) o personales (a veces muy ramplones como "seguir en el cargo") y hay sentimientos que poco tienen que ver con la racionalidad del análisis, condiciones de posibilidad y acción.
Y para complicarlo, en un mundo en el que lo que está de moda es el simplismo, conviene recordar que los intereses, valores, ideologías guían el análisis por muy acorde con los protocolos sea. El viejo Weber ya hablaba de eso: se elige un tema y no otro por cuestiones ideológicas, pero, después, el análisis tiene que ser lo más pegado a las cosas posible.

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