domingo, 24 de febrero de 2019

La mentira maliciosa

El artículo termina así
In short, democracies will have to accept an uncomfortable truth: in order to survive the threat of deepfakes, they are going to have to learn how to live with lies.
"Deepfakes" se refiere a las nuevas técnicas para mentir en internet que incluyen añadir rostros falsos a escenas verdaderas o reproducir una voz fabricada pero atribuida a una determinada persona. Estas falsedades no son nuevas y el autor recuerda la manipulación, a partir del hundimiento del Maine, que dio paso a la guerra entre los Estados Unidos y España. Lo que ahora sucede es que se difunden con más rapidez gracias a las llamadas "redes sociales". Una mentira con rostro falso y voz igualmente falsa puede convertirse en viral con efectos notables en poco tiempo y a lo largo de espacios geográficos muy diversos. Ya hay ejemplos de cómo un gobierno extranjero puede intervenir en elecciones, campañas y estados de opinión. Y no hemos hecho, dice el autor, más que empezar.
Se van proponiendo herramientas de defensa, de momento que no van más allá de las buenas intenciones no precisamente a favor de la verdad sino en términos puramente defensivos.
Claro que si lo que el wasap, facebook, instagram etc. muestran en un determinado momento es algo chocante, a ser posible dramático, y que encaja con las preocupaciones del receptor, el mensaje será aceptado con facilidad sobre todo si va acompañado de imágenes creíbles y voces reconocibles. Lo cual, evidentemente, incluye la posibilidad de esos gobiernos "defensivos" sean también productores de tales mentiras maliciosas.
Y claro también, el autor insiste, que ante tanta invasión de tales mentiras el ciudadano se refugie en burbujas informativas, cosa que, por cierto, tampoco es nueva: cada cual, por ejemplo, lee, si es que lee, "el" periódico que encaja con sus preferencias políticas. Tales burbujas (chats, listas), cada vez más fáciles de invadir sin que lo sepan sus usuarios, "confirma en la fe" a los participantes que, arteramente, pueden ser "orientados" por las mentiras compartidas o los silencios cómplices (una forma de mentir es distraer la atención apartándola de lo importante y centrándola en asuntos dramáticos, visibles y audibles, pero irrelevantes o, por lo menos, de importancia más que discutibles).
Resumiendo, según otro:
When the news industry began 200 years ago, it grounded the world in fact. Now faith, localism and entertainment rule
Malos tiempos para la democracia. 

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