miércoles, 13 de febrero de 2019

Evento vs estructura

Suele suceder y con mucha frecuencia: un evento, chocante, dramático, visible, teatral tiene más impacto que una consideración sobre la estructura (relación relativamente estable entre partes y actores) que lo producen. Hasta tal punto es determinante el evento que hasta se puede conseguir replicándolo, volviéndolo a mostrar, publicando numerosos comentarios sobre sus igualmente múltiples facetas, conseguir, digo, que uno se olvide de los factores estructurales que subyacen al evento.
Me lo sugiere una discusión estadounidense sobre las fotos de un político en un almanaque en el que aparece como que haciendo burla de los negros (afroamericanos según el lenguaje correcto... y falso, ya que hay negros que no son afroamericanos, es decir, no son descendientes de esclavos llevados a los Estados Unidos desde África sino resultado de migraciones desde América Latina). Como era de esperar, y ha habido quien lo ha comentado, que esa burla o falta de respeto ha ayudado a olvidar el racismo estructural, la falta de respeto sistemática y sistémica del "blanco" hacia el "negro".
En las Españas ha habido, recientemente, algunas discusiones que encajan en esta línea: alharaca sobre una cuestión menor y secundaria y silencio sobre la cuestión de fondo. En estos casos la cosa es peor que en el anterior ya que cabe la sospecha de que lo que ha habido es "la del prestidigitador", que agita una mano para que no nos fijemos ni veamos lo que está haciendo la otra. Muy evangélico: que no sepa tu mano derecha lo que está haciendo la izquierda. Sin connotaciones políticas y poniéndolo en su lugar: son los demás, los espectadores, los que no deben saber lo que está haciendo la izquierda es la derecha y viceversa.

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