jueves, 28 de febrero de 2019

SayNoToWar

El hashtag está teniendo su éxito en India-Paquistán, países en los que suenan tambores de guerra. Un conflicto territorial por Cachemira al que se le añaden problemas relacionados con el medioambiente, a saber, el acceso al agua, gran causa de guerra en el mundo. Este artículo parte de una exagerada constatación: que los que más defienden esa guerra están muy lejos del campo de batalla. Y algo hay en este caso.
Es fácil estar de acuerdo. Es raro que los que maquinan el enfrentamiento o provocan el conflicto que lleva a la violencia sean los que mueren por ella. Los muertos en el campo de batalla raramente tienen que ver con el asunto aunque se les indoctrine sobre la bondad absoluta de su causa. El problema es que, en este caso, todos podemos estar muy cerca de los enfrentamientos.
La capacidad militar de la India y de Paquistán es conocida: favorable a la India en el terreno convencional y, según se mire, ventaja para Paquistán en el campo nuclear. Asunto conocido, ahora que ha vuelto la inseguridad nuclear mundial con los grandes poseedores de tales armas "des-firmando" acuerdos previos para limitarlas.
El problema reside en la posibilidad de una escalada, escalada que ya ha comenzado, entre tales potencias llegando al uso de armas nucleares por ambas partes, sea quien sea el que comience y sea quien sea el que responda (¿Para qué, si no, se tienen dichas armas?¿Solo para asustar a los que no las tienen con un Hiroshima y Nagasaki?). Pero como ya mostró Carl Sagan y asociados (y también habían mostrado sus contrapartes soviéticas de la Guerra Fría) un intercambio no necesariamente excesivo de tales armas podría producir lo que llamó "invierno nuclear", una ocultación suficientemente prolongada del Sol como para poner en peligro la vida en muchos otros lugares del Planeta (recuérdese que los efectos radioactivos de Chernobyl se pudieron detectar, ya muy tenues, en Alicante -y tengo una idea de la distancia entre ambas localidades porque he ido por tierra de una a otra). 
Siempre se podrá decir que, dado el "calentamiento global", pues que bienvenido sea tal "invierno" que contrarrestraría el auge del "cambio climático", pero, obvio "los experimentos, con gaseosa".
(Añadido el 6 de marzo: interesante versión paquistaní desde la India)

miércoles, 27 de febrero de 2019

Nuevos viejos problemas

Se trata de textos y discusiones publicadas ahora y que suenan a lo que ya se leía o escuchaba hace tiempo.
El primero y más evidente de los temas lleva ya, por lo menos, 20 años discutiéndose. El hecho es que el sistema mundial es uno, por lo menos desde la época de las conquistas europeas, que tiene sus propias reglas y su propio funcionamiento, pero que carece de una institución que lo gestione, corrija sus desviaciones, evite sus peligros y mantenga la unidad. Claro que está el FMI o el Banco Mundial en lo económico con escaso éxito dadas las peleas internas entre sus financiadores. En lo político está la ONU con todas sus ramificaciones (OIT, OMS, ACNUR etc.) más ineficaces que los anteriores dada la dictadura de la “banda de los cinco”, países que ejercen el veto (tengan o no tengan derecho a ello) desde el Consejo de Seguridad. En lo militar no hay institución mundial ya que OTAN es para el Atlántico si es que dura, ANZUS es para Australia, Nueva Zelanda y los Estados Unidos y sería inútil incluir los casos estadounidenses con latinoamericanos porque suelen ser bilaterales. En todo caso, ninguno es planetario. El diagnóstico ahora es parecido al de hace 20 años: tenemos, por un lado, la interconexión económica (la globalización si se prefiere, evidente sobre todo en el campo financiero) y, por otro, la "balkanización" política, la eclosión de los nacionalismos en los diferentes Estados y dentro de ellos. Precisamente una de las enfermedades de la Unión Europea, un modesto intento de ir más allá de los estados, es precisamente el nacionalismo en todos ellos, aunque en grados diferentes. Que se lo digan a los Brexiters. En resumen: hay un movimiento centrípeto hasta formar una sola entidad, el Planeta, el sistema mundial o el sistema-mundo que no es término que a mí me convenza, y, simultáneamente, una tensión centrífuga que casi suena a "sálvese quien pueda" o el "ande yo caliente, ríase la gente" o, más clásico "después de mí, el diluvio" que diría el rey francés que, de hecho, pudo sufrir el tal diluvio y no diría yo que no se vaya a sufrir ahora.
El segundo tema consiste en el reconocimiento de entidades que han tomado el mando en el aparente desorden mundial: a río revuelvo, ganancia de pescadores. Y los pescadores son no los diversos foros y clubes creados para introducir algo de orden (Davos, Bilderberg, Trilateral) sino las multinacionales. Cierto que algunas de ellas, al tener su base en un país, tendrían que llamarse, más bien, transnacionales, un escalón por debajo de las multinacionales que, como pretendía el Manifiesto Comunista para los proletarios, sí puede decirse de ellas que "las multinacionales no tienen patria". Años también de levantar acta del auge mundial de estas mundializaciones empresariales y del viejo dato según el cual la cifra de ventas de algunos de estos gigantes económicos es superior al producto interno bruto de muchos países. Capacidad, la tienen. Valor, se les supone. Y de sus intenciones hay indicaciones, pero no certezas. Y casos extremos como las empresas que han ocultado sistemáticamente a sus accionistas las evidencias sobre el cambio climático mientras financiaban a los negacionistas del mismo. Saltarse al Estado no era tan difícil, aunque algunas se hayan encontrado con juristas dispuestos a defender al accionista.
El tercero parecería nuevo a primera vista, pero es que las multinacionales tienen dueños, personas que tienen capacidad de mover a las multinacionales y comprar a los gobiernos "balkanizados": los hiper-millonarios sobre los que Credit Suisse ha publicado un informe en la misma línea que lo había hecho Oxfam: cuántos son, si son más o menos, qué peso tienen en la economía mundial. No los llama "cosmocracia", pero es un término que también tiene ya años de existencia y con el que se quería calificar a estos hiper-ricos, cuya fortuna puede tener orígenes muy diversos, que, casi por necesidad, no forman una entidad compacta, pero cuyo papel en el "ordenamiento" del mundo no puede ser minimizado. Y se dice “ordenamiento" para referirse no a sus frecuentes actos filantrópicos (a veces solo para reducir impuestos) sino al uso que pueden hacer de su poder para dar rienda suelta a uno o dos de los pecados capitales: la codicia y la avaricia. Una nota no precisamente marginal: el mayor grupo de ultra-ricos está en los Estados Unidos seguidos por la China; sus respectivos ultra-ricos son los que más se han enriquecido últimamente.
Nada excesivamente nuevo bajo el Sol. 
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(La fortuna de Carlos Slim es superior al PIB de 127 países, dice Forbes)

lunes, 25 de febrero de 2019

Antídoto venezolano

Las noticias que trasmiten los periódicos españoles van en la misma dirección y dejan bien claro quiénes son los buenos (los opositores) y quiénes son los malos (Maduro, porque personalizar mejora la calidad de la noticia, dicen). Los partidos políticos compiten en sus críticas al régimen, los que otrora lo apoyaron ahora lo ven nefasto y hasta el gobierno, de cuyo partido salió un negociador -Rodríguez Zapatero- que la oposición venezolana rechazó por sesgado, se queda en rechazar cualquier forma de intervención militar. En general, dicen, la situación interna es pésima, crisis humanitaria, pésima gestión, falta de democracia etc. Obviamente, la repetición de estos argumentos los convierte en verdaderos y los he escuchado, como en un eco, en la mesa de al lado en el bar del pueblo en que me encontraba almorzando.
No porque sean más verdaderos, sino porque permiten tener una versión diferente, es por lo que aconsejo dar un vistazo a América Latina en Movimiento y tener la perspectiva exactamente opuesta: el imperio, la codicia extranjera hacia el petróleo, el "patio trasero" etc. A mí me llegó en un correo que no consigo redirigir, así que, si me hace caso, vaya a la dirección que indico y en el buscador del portal ponga "Venezuela" y tendrá una buena lista de dichas perspectivas. Obviamente, la repetición de estos argumentos "no" los convierte en verdaderos. Pero vale la pena darles por lo menos un vistazo antes de repetir los anteriores a voz en cuello en el bar del pueblo. Es cuestión de sanidad informativa. Por lo menos, distancia crítica. Ahora ya sé que comparación no significa necesariamente equiparación. Pero conocer es comparar.

domingo, 24 de febrero de 2019

Fraude electoral

¿En Venezuela? No, en los Estados Unidos donde, encima, se sabe de miles de millones incontrolados "engrasando" las maquinarias electorales.

La mentira maliciosa

El artículo termina así
In short, democracies will have to accept an uncomfortable truth: in order to survive the threat of deepfakes, they are going to have to learn how to live with lies.
"Deepfakes" se refiere a las nuevas técnicas para mentir en internet que incluyen añadir rostros falsos a escenas verdaderas o reproducir una voz fabricada pero atribuida a una determinada persona. Estas falsedades no son nuevas y el autor recuerda la manipulación, a partir del hundimiento del Maine, que dio paso a la guerra entre los Estados Unidos y España. Lo que ahora sucede es que se difunden con más rapidez gracias a las llamadas "redes sociales". Una mentira con rostro falso y voz igualmente falsa puede convertirse en viral con efectos notables en poco tiempo y a lo largo de espacios geográficos muy diversos. Ya hay ejemplos de cómo un gobierno extranjero puede intervenir en elecciones, campañas y estados de opinión. Y no hemos hecho, dice el autor, más que empezar.
Se van proponiendo herramientas de defensa, de momento que no van más allá de las buenas intenciones no precisamente a favor de la verdad sino en términos puramente defensivos.
Claro que si lo que el wasap, facebook, instagram etc. muestran en un determinado momento es algo chocante, a ser posible dramático, y que encaja con las preocupaciones del receptor, el mensaje será aceptado con facilidad sobre todo si va acompañado de imágenes creíbles y voces reconocibles. Lo cual, evidentemente, incluye la posibilidad de esos gobiernos "defensivos" sean también productores de tales mentiras maliciosas.
Y claro también, el autor insiste, que ante tanta invasión de tales mentiras el ciudadano se refugie en burbujas informativas, cosa que, por cierto, tampoco es nueva: cada cual, por ejemplo, lee, si es que lee, "el" periódico que encaja con sus preferencias políticas. Tales burbujas (chats, listas), cada vez más fáciles de invadir sin que lo sepan sus usuarios, "confirma en la fe" a los participantes que, arteramente, pueden ser "orientados" por las mentiras compartidas o los silencios cómplices (una forma de mentir es distraer la atención apartándola de lo importante y centrándola en asuntos dramáticos, visibles y audibles, pero irrelevantes o, por lo menos, de importancia más que discutibles).
Resumiendo, según otro:
When the news industry began 200 years ago, it grounded the world in fact. Now faith, localism and entertainment rule
Malos tiempos para la democracia. 

sábado, 23 de febrero de 2019

Citas citables

Tres citas del ejemplar de The Economist que, a su debido retraso, me llegó anteayer.
Primero, la local. Sobre el Catalexit
An independence referendum is legally impossible without amending the constitution, a cumbersome procedure. And it is a political non-starter: the vast majority of Spaniards and many Catalans reject the separatists’ attempt to break up their country. International law does not recognise a right to self-determination in an advanced democracy.
No son juristas, pero su afirmación sobre el derecho de autodeterminación es rotunda.
Después, los pies a tierra que introducen sobre el mal uso que se hace del yihadismo para fomentar la islamofobia y, en general, la xenofobia en Europa. Y no solo con este gráfico, sino afirmando cambios importantes en los europeos musulmanes o musulmanes que viven en Europa
El informe de páginas centrales sobre la transformación del Islam en Occidente, es muy interesante.
Finalmente, este diagnóstico a partir del rifirrafe entre Bezos y Packer (Amazon y National Enquirer):
the affair (...) holds worrying lessons about how tangled and concentrated—and thus manipulable—power has become in the 21st century.
El poder, sí, a escala mundial, resulta algo enredado y concentrado... y manipulable por unos y por otros. De nuevo, sobre el carácter humano del poder mundial. Una autocita de hace más de 10 años. 

viernes, 22 de febrero de 2019

No es un riesgo: es un hecho

Tres periódicos, de los llamados "de referencia", coinciden hoy informando sobre un reciente informe de la FAO. Por orden de llegada a mi pantalla, The Guardian, Le Monde y, aunque no en la edición en papel, El País. Si se debe al calentamiento global o al cambio climático o a factores diferentes, el hecho es que la biodiversidad (animales, plantes, organismos) se está reduciendo de manera constatable y eso amenaza con algo que ocupa a la FAO: el hambre. 
No es para llevarlo a primera página ni a noticia destacada (ni te cuento la del periódico en el que escribo). Que sea la que mayores implicaciones pueda tener de cara al futuro inmediato, eso no importa. 
Los negacionistas del cambio climático dirán que se basa en modelos matemáticos muy discutibles y que, incluso si fueran acertados, nada dice que la realidad tenga que seguir adaptándose a dichos modelos.  Los negacionistas del calentamiento global dirán que se basa en un recogida de datos demasiado restringida y que ha habido otros calentamientos como ha habido varias "edades del hielo". Resulta difícil ser negacionista de  la  reducción de la biodiversidad, aunque siempre se pueden discutir los métodos utilizados para obtener esos datos. El caso es que resulta difícil que esa reducción no solo se detenga sino que, encima, se revierta. Y si se revierte, no sé si llegamos. Pero, ya digo, las noticias vistosas son otras.
(Añadido el 24: ahora lo encuentro en eldiario.es

jueves, 21 de febrero de 2019

Culta y de sentido común

La frase completa es "Cualquier persona culta y de sentido común sabe que Catalunya es una nación" y su autor es un novelista que la usa en medio de una entrevista. Por partes.
Mi duda está en la primera palabra "cualquier". Porque conozco autores de reconocido prestigio que discuten todavía sobre el concepto de nación y difícilmente puede haber acuerdo sobre su aplicación a la realidad. Es frecuente (aunque no la use "cualquier persona culta y de sentido común") que se defina como "comunidad imaginada", es decir, como algo que existe en las mentes de los que la imaginan a partir de una selección interesada de datos de la realidad (toilette historique incluida). Digamos que la frase sería, si hiciéramos casos a estas personas, "Cualquier persona culta y de sentido común puede creer que Cataluña es una nación, pero no necesariamente todas esas personas de tales características van a creérselo".
Mi segunda duda, derivada de la primera, es cómo clasificar a los catalanes ("que viven y trabajan en Catalunya", según la vieja definición del ex-honorable Jordi Pujol) que no creen que Cataluña sea una nación (en el sentido de algo merecedor de tener su propio Estado) y, por tanto, no están dispuestos a luchar por que Cataluña se independice del Estado Español o España. ¿Incultos? ¿Faltos de sentido común? 
El caso es que encuentro personas cultas y también con sentido común en cada mitad de la actual sociedad catalana. Y, viceversa, insensatos y ceporros en ambos bandos.
Que la sociedad catalana esté dividida en dos mitades (y polarizadas) lo reconoció, en el Parlamento de Madrid, alguien tan poco sospechoso como Joan Tardà, diputado de Esquerra Republicana de Catalunya. Atribuir cultura y sensatez únicamente a una de las mitades es parte del problema. Claro que algunos nacionalistas españoles (españolistas) también se creen cultos (saben historia, dicen) y con sentido común. Y en esas estamos.
La frase en cuestión es un ejemplo más de la tendencia a convertir una simplificación en un absoluto. Además, me deja sin saber qué piensan los cultos pero sin sentido común y los incultos con sentido común.

miércoles, 20 de febrero de 2019

Abusos de poder

El burócrata ve al usuario como el médico al paciente, el docente al alumno o el juez al reo: desde arriba en el peor de los casos, de manera asimétrica en todos. Son situaciones en las que una parte tiene la capacidad de decidir sobre algo que interesa mucho a la otra parte, y hacerlo, pretendería, sin control alguno. No es siempre así, pero es interesante encontrarse en esas situaciones.
El burócrata/empleado/funcionario tiene a su disposición los reglamentos y protocolos que puede eternizar el propósito del usuario, ciudadano, cliente, público. Puede pedirle una fe de vida al que tiene delante, cosa que él no puede proporcionar, pero sí otro funcionario que, en el mejor de los casos, está en despachos cercanos, pero que, para desgracia del pagano, suele estar en un edificio diferente, a veces no precisamente al lado del que el ciudadano está sufriendo. Claro que el sufridor puede protestar, pero su protesta es probable que se difumine a lo largo de pasillos interminables. El proceso, de Kafka. Por suerte, los servicios públicos están llenos de funcionarios que llevan a cabo su trabajo de manera impecable a pesar de lo tedioso que resulta enfrentarse al mismo tipo de rituales oficinescos muchas veces al día. Por eso, encontrarse con un burócrata en el peor sentido de la palabra resulta tan descorazonador.
Si el burócrata controla la andadura de tu expediente, el médico controla algo más importante e inmediato: tu salud. La distancia entre médico y paciente, por mucha empatía que se haya generado a lo largo de varias consultas, siempre es muy alta. Él sabe, tú no. Y puede darte la salud. No exageremos: no siempre puede, pero eso no hace al caso. Lo que hace al caso es la necesidad que tiene el médico de no involucrarse emocionalmente con los problemas del paciente. Sería un tormento que acabaría con la salud mental de cualquiera si hiciera propios los problemas que encuentra en la consulta o quirófano. Claro que puede abusar de esa distancia y de esa asimetría y acompañar con risitas la consulta, añadir preguntas malintencionadas que buscan dejar en mal lugar al enfermo y despedirle con palmaditas en la espalda llenas de desprecio, castigándole así por algún error que el paciente cometió en su día. Pero ese abuso es también raro. Lo normal es atención, sin exceso de empatía (por cuestión defensiva como he dicho), pero mostrando interés por que el enfermo vea que el médico está por su salud. Se puede, sí, elevar una protesta en la sanidad pública o cambiar de médico tanto en la pública como en la privada, pero son, también, casos raros como raros son los, al parecer, crecientes casos de violencias por parte de pacientes o sus familiares. Hipócrates siempre acaba mandando.
Otra cosa es el juez que puede fallar a favor o en contra del acusado, declarándole inocente o culpable. Si médico y burócrata suelen estar sentados al mismo nivel, aunque separados por una mesa, el juez estaría incluso físicamente por encima del presunto delincuente que otros le han traído. Puede prevaricar, faltaría más. Puede declarar culpable (o inocente) a quien sabe o supone inocente (o culpable) y hacerlo por motivos muy variados desde la ideología a laxenofobia o misoginia pasando por la simple simpatía o antipatía o las sencillas relaciones personales con el acusado o los denunciantes o sus familiares. Algún juez ha terminado en la cárcel por ello, un castigo que es rarísimo para burócratas o médicos. Pero es obvio que, al igual que los dos anteriores, tienen limitaciones a su omnipotencia. Y siempre se puede recurrir, cosa que no es tan fácil con aquellos. Como en los anteriores casos, son minoría los prevaricadores, pero, como las meigas, haberlos haylos.
El docente también controla un bien precioso para el alumno: el aprobado. Es un bien menor. Menor incluso que el expediente del burócrata. Pero es un bien “negociable” como se ha sabido de profesores pedófilos o de compra/venta de aprobados a cambio de bienes de diversa índole. Aquí la transacción puede partir de cualquiera de las partes, maestro o discípulo (y estoy usando términos genéricos que incluyen a ambos sexos). Suele haber algún tipo de defensor del alumno que, por lo general, juega a favor del alumno, lo cual no es mala idea, a saber, jugar a favor del débil, como débil es el cliente, paciente o acusado y no siempre “el sistema” juega decididamente a favor del débil, aunque lo haga formalmente. Pero esa es otra historia.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

Guerra mundial

La de los Estados Unidos, de alto coste y de amplio despliegue según este mapa que habla de distintas formas de presencia de su ejército en 80 países, aunque con acción directa "solo" en 21 de ellos, entre los que son objeto de acción directa y los que la acción es a través de drones y bombarderos. Bases en todos los continentes (en Latinoamérica, en Guantánamo, Cuba) y "entrenamientos" y "asesorías" ampliamente difundidos.
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Mundial significa que abarca a todo el mundo. Las anteriores "guerras mundiales" (la I y la II) fueron locales en comparación.

martes, 19 de febrero de 2019

Cuestión de nombres

Lo planteaba Joan Fuster para el País Valenciano (hoy Comunidad Autónoma). Pero ahora aparece en contextos muy variados. Y no es tanto el que el nombre dificulte entender la realidad, sino que se trata de tomar decisiones políticas de alto nivel apoyándose en el nombre que tiene resonancias del pasado que algunos (o muchos) encuentran rechazables.
Colón, por ejemplo. En Los Angeles su estatua ha de ser quitada. Ya se sabe, fue el causante del genocidio perpetrado contra los pueblos originarios. Que fuera el culpable y si todos los genocidios de aquel continente fueran iguales (anglosajones e hispanos, por ejemplo), eso no importa.
En Barcelona, se va a suprimir el nombre de la calle Príncipe de Asturias que será sustituido por algo menos problemático. Ya se sabe que los borbones no son apreciados por los pocos que saben de historia y los muchos que saben que no deben ser apreciados. Cuestión de nombres.
Pero el mejor caso es el de las Filipinas. Su presidente quiere cambiar el nombre del país, de resonancias colonialistas o conquistadoras. Ya se sabe.
Es difícil saber si detrás de estas decisiones hay un intento de desviar la atención de otros asuntos de más calado o son, simplemente, asuntos muy secundarios en la agenda del gobernador, alcaldesa o presidente, pero que los medios encuentran digno de atención por encima de asuntos más de fondo.
Otra cosa sería, como sucede en el Ecuador, prohibir la publicidad extranjera.
Siendo niño, en los primeros años del franquismo, leí en casa un texto (no recuerdo el autor, ni lo tengo memorizado literalmente, ni si era contemporáneo o reflejaba situaciones pre-franquistas). Lo que su autor venía a decir era que los nombres de las calles con nombres propios no deberían cambiarse, sino, sencillamente, hacerlos preceder de un adjetivo que mostrase las preferencias políticas de la autoridad competente en cada caso: Egregio o impresentable, pero siempre Fulánez. Pues no. En las Españas, la cosa de la Memoria Histórica ha llevado a algunos cambios realmente chuscos. Pero así es la vida. Se cambian los nombres y así se cambia la realidad. Reino de Valencia, pues.

lunes, 18 de febrero de 2019

Contra la Unión Europea

Las tácticas del grupo de Trump (que incluyen a Bannon) no están motivadas únicamente por intereses comerciales, que haberlos haylos. Tienen también un componente ideológico que aquí se enumeran. Promover los nacionalismos (estatales como ha expresado explícitamente Orbán y también los sub-estatales, los independentistas o secesionistas) podrían formar parte de dicha táctica. Se trataría de debilitar a la Unión fortaleciendo la eurofobia y debilitando a sus componentes si se puede echar mano de nacionalismos secesionistas, es decir, que no se trata solo de quienes se quieren separar de la Unión, tipo Brexit, sino también de quienes se quieren separar de los estados de los que ahora forman parte, tipo Catalexit, aunque ahí habría que contar con la Rusia de Putin, aliada o no de Trump.
Las inminentes elecciones al parlamento europeo entran en este esquema y habrá que ver qué puede adivinarse sobre las tácticas de El Movimiento que ya se han intuido en las elecciones locales en Andalucía. Atentos, pues, a las redes sociales. De momento, los euroescépticos en alza.
Eso sí, cuidado ya que una de las maneras de unificar a un grupo es encontrarle un enemigo exterior real o ficticio.

domingo, 17 de febrero de 2019

Esta persona no existe

Basta entrar en esta dirección  https://www.thispersondoesnotexist.com/  a la que me envía Le Monde y ver que, una vez más, el "está pasando, lo estás viendo" no tiene por qué ser un criterio de verdad. Las caras han podido ser construidas. Y se explica cómo. Pasamos así de "fake news" a "fake faces", mentiras verbales a mentiras visuales, pero mentiras en ambos casos. Y ya ha habido casos en los que la cara verdadera del protagonista ha sido sustituida por otra totalmente inventada o, lo que parece más habitual, por otra diferente. Ideal para paranoides que, de repente, descubren que les están persiguiendo realmente. Lo malo es que siempre les queda la duda de si no será verdad o si les estarán persiguiendo pero ellos no se (nos) dan (damos) cuenta.

Noticias inconexas o no

Son cuatro y las acabo de ver, añadiendo una coda:
1. Siria siguió usando armas químicas después de que el presidente Obama estableciera en su uso una especie de "línea roja". El que manda, manda, pero yo hago lo que me da la gana siempre que no me vean. Ahora (tarde te conocí, hermosura tan antigua) se ha visto.
2. Desde el Partido Demócrata estadounidense se sigue intentando conocer de qué hablaron en privado Trump y Putin en las primeras etapas de este mandato que ya ha cumplido dos años. Alguna vez se sabrá, pero no se sabe, tenga o no tenga la importancia que se le atribuye. Tal vez otra "línea roja" superada.
3.El Comité Nacional Demócrata ha intentado establecer una "línea roja" para las donaciones que los partidos puedan recibir de los Comités de Acción Política (PAC), grupos de presión (lobby) que usan el dinero para "orientar" las decisiones políticas posteriores. No lo han conseguido (por lo menos lo reconoce) y menos a dos años de las nuevas presidenciales cuya campaña ya lleva tiempo en marcha (ver puntos 1 y 2).
4. Bolsonaro, el presidente del Brasil, está cumpliendo su programa en las líneas militaristas, homófobas, misóginas y anti-ambientalistas que había prometido en campaña y que algunos pensaron que eran trucos propagandísticos electoralistas. No lo está cumpliendo con tanto interés en el terreno de la corrupción. Nadie es perfecto. ¿Era una línea roja también superada?
Fascinado ayer, en el caso español, con la facilidad con que los partidarios de un partido encuentran las mentiras en los contrarios (o, mejor, en su contrario principal) cosa que éste hace exactamente lo mismo con el anterior. A dice que B miente mientras B dice que A miente, y los respectivos seguidores repiten el mantra correspondiente. Y con qué entusiasmo: con el del creyente rayano en el fundamentalista y, por definición, integrista. Evidentemente, nadie tiene la mentira como "línea roja" aunque la use contra los adversarios. Eso sobre el pasado. Sobre el futuro, como el gobierno que salga de las elecciones del 28 de abril será un gobierno de coalición, cada miembro de tal acuerdo podrá prescindir de las promesas que considere oportunas o que le obliguen sus coaligados. Sin líneas rojas.
¿Mal de muchos, consuelo de tontos? Tal vez. Pero, en todo caso, mal de muchos, epidemia.

Lo que se lleva

Hay un texto clásico de Kroeber que muestra el carácter cíclico de la moda femenina. Basándose en las revistas de moda y en las longitudes de las faldas, de los escotes y de otras variables cuantificables en tales fuentes, concluía que, efectivamente (y soy yo el que lo pone), lo que sube baja y lo que baja sube y lo hace a ritmos relativamente estables.
Mucho después apareció el libro de Bourdieu sobre el gusto. Sobre lo que él llamaba "gusto legítimo", es decir, sobre lo que, en cada momento, se considera de "buen gusto" y que no es algo estable. No se ocupaba de los ciclos, pero sí de sus causas, cosa que sus fuentes le permitían. Causas sociales, evidentemente. Grupos sociales que se atribuyen la capacidad de dictaminar cuál debe ser el "gusto legítimo" en cada momento. Clases altas y sus corifeos, por supuesto.
Mucho antes Veblen, con mucha menos base empírica que los anteriores, pero no por ello practicando el teoricismo, había hablado de la "clase ociosa" y uno de los instrumentos que utilizaba para marcar su territorio en la cumbre de la sociedad recurriendo, entre otros medios, al "consumo ostensible", a un consumo que sirva para marcar distancias y dejar claro quién está arriba y quién no lo está.
La moda cambia, pues, por su propia dinámica, porque determinados grupos sociales la "predican" al resto y porque esos grupos la usan para dificultar el acceso de otros a ese olimpo en el que creen estar y probablemente estén.
"Mi torpe aliño indumentario" frente a "lo que se lleva" no va más allá.

sábado, 16 de febrero de 2019

Catástrofes anunciadas

Hace ya años, corrió por mi urbanización la noticia de un inminente terremoto que pondría en peligro las casas en que vivíamos. La noticia la trajo un profesional, psiquiatra para más señas, y todos le creyeron, así que sacaron sus sillas y se dispusieron a pasar la noche a la intemperie (menos mal que la estación lo permitía). Lo malo es que se vinieron a esperar la catástrofe muy cerca de mi ventana, así que tuve que salir a enterarme de qué iba el asunto y, vistas sus noticias, a rogarles que se fueran a otro sitio a esperar el terremoto, que yo quería dormir, dudando, como dudaba, de la capacidad de predecir un terremoto. No entro a describir las reacciones verbales ni el lenguaje corporal con que se respondió a mi escepticismo, visto como herejía por los creyentes. O como arrogante disidencia, todo sea dicho.
Lo he recordado ahora cuando, en un wasap con amigos peruanos, uno de ellos (psicoanalistas por más señas) introdujo un mensaje de audio en el que se anunciaban lluvias torrenciales en la costa peruana, Lima sur en concreto, con riesgos evidentes para las casas que no están pensadas precisamente para lluvias torrenciales, dada la escasez de lluvias de la zona. Como algunos participantes del wasap estaban de excursión por la sierra (lejos, pues, de la zona de peligro) llegaron a bromear sobre la conveniencia o no de regresar a Lima. No es que no hubiera habido problemas con lluvias torrenciales y huaicos, riadas en otras zonas. Pero el anuncio de tales problemas en Lima era falso.
Nunca he acabado de entender qué tipo de motivación lleva a lanzar tales anuncios. Recurrir a que hay un deseo de liderazgo aunque sea tan efímero, no me acaba de convencer. Experimentos para seguir las redes sociales, me parece matar mosquitos a cañonazos. No sé. Pero sí creo entender el fenómeno colectivo una vez lanzado el bulo: compartir un dato falso, si se hace con sentimientos (en este caso, el miedo), lo convierte en dato verdadero. Por lo menos, eso es lo que vi desde mi ventana hace muchos años: un deseo de ejercer el liderazgo de opinión y un refuerzo mutuo del miedo generado por una noticia que había sido creída dada la autoridad moral del emitente.
Nada que ver con el "Bruselas nos roba" de los Brexiters y el "España nos roba" de los Catalexiters.

viernes, 15 de febrero de 2019

Nacionalistas cosmopolitas

Como en un juego de cajas chinas o matrioshkas, los españolitos con edad apropiada (les guarde Dios) van a tener que votar o abstenerse en pocos meses en unas elecciones para poner alcalde en su pueblo, cosa que tendrá efectos en el gobierno provincial. También tendrán que votar en su comunidad autónoma (excepto en tres o cuatro que se salen de la norma y tienen elecciones en otros momentos). Por supuesto (y hoy se sabrá, dicen, el día) tendrán que votar para el parlamento central del que se derivará el gobierno central. Y, como guinda, tendrán la posibilidad de votar para el parlamento europeo aunque no tenga efecto directo sobre el funcionamiento de la Comisión. Solo faltaría (pero a eso no llegaremos) que tuvieran que votar para la Asamblea General de Naciones Unidas de la que saliera un "gobierno mundial". Pero ahí, basta con el monopolio del poder por parte de la "banda de los cinco" en el Consejo de Seguridad y sus miembros rotatorios.
Cada uno de esos niveles tiene sus propias reglas (no-escritas en su mayoría) sobre el grado de identidad personal que piden a sus miembros: MI pueblo, MI provincia, MI región/comunidad/nación, Mi país/estado/nación. Y el mundo, sí, que se deja para los cosmopolitas más retóricos que reales (recuérdese el internacionalismo de la clase obrera que leyó el Manifiesto -"los proletarios no tienen patria"- y tomó valerosa y entusiásticamente las armas en una guerra desastrosa entre nacionalismos, la llamada I Guerra Mundial, sin importarles que, al otro lado de la trinchera, hubiera otros proletarios que tampoco tenían patria mundial, pero sí la propia nacional enfrentada a la de los otros).
Viene a cuento de este texto "en defensa del cosmopolitismo" que se da de bruces con el auge de los nacionalismos. Recuérdese la opinión del primer ministro húngaro sobre el carácter negativo de la Unión Europea (como lo había tenido la URSS) diluyendo los nacionalismos y haciendo que aparezca la actual ola de nacionalismos, en el caso europeo eurófobos o, por lo menos, euroescépticos, en aras del propio nacionalismo: my country right or wrong.
¿Dónde está ahora el cosmopolitismo que se inició en la vieja Grecia, siguieron los humanistas del Renacimiento y los Ilustrados posteriores? Pues en las multinacionales.
Ningún interés, por mi parte, en desdeñar alguno de los niveles en los que se van a plantear esas elecciones o se podrían plantear en caso de democracia generalizada. Pero sí en hacer ver que se puede, incluso en un mundo de sentimientos poco razonados, adherirse emocionalmente a varios de esos niveles, cajas o matrioshkas. Mejor dos que uno, sea el que sea, eso sí. Predicar en el desierto o, como Francisco de Asís, predicar a los peces.

jueves, 14 de febrero de 2019

Millonarios patrióticos

Me suena a excepcional, pero el caso es que casi cincuenta millonarios han pedido a los legisladores del estado de Nueva York, empezando por su gobernador, que les aumenten sus impuestos para que se puedan poner en marcha proyectos de educación, infraestructuras y similares. Como bien dicen, sus bolsillos no lo iban a notar. Efectivamente, millón más millón menos...
De entrada, es mejor que la filantropía de quienes se hacen la foto en el momento de la donación y que más tiene que ver con el ego del donante que con la solución del problema que puedan tener los receptores. 
Después, siempre se pueden encontrar motivaciones egoístas hasta en la generosidad (hay que volver al Más allá de la libertad y la dignidad, de Skinner). Puede que evalúen los malos efectos que (para ellos) tiene el aumento de la desigualdad y las secuelas para el ambiente social que puede tener la pobreza, empleo precario o la frustración que genera agresividad. Y mejor solucionarlo a través del sector público que para eso está. De hecho, el llamado "Estado de Bienestar" parece que se inventó para evitar esas secuelas que ponían en peligro el "orden social" en el que los tales millonarios obtienen sus ingresos, tranquilidad y estabilidad (sobre este asunto, más en mi Maldesarrollo y Mal Vivir de 2011,  cap. III-1, disponible aquí)
En el extremo opuesto, el papel de las grandes empresas petroleras en la NO colaboración en la mitigación del cambio climático se describe, sobre todo sobre la ExxonMobil, en el número de The Economist de esta semana comentado aquí.

miércoles, 13 de febrero de 2019

Algunas dudas

Que un juez, en un asunto menor, elija, entre las varias interpretaciones legítimas de la ley, aquella que mejor encaja con los intereses de aquellos de quienes espera un igualmente legítimo favor, no es de extrañar. No es habitual, pero sucede. Es un: “te doy esta interpretación (insisto, legítima) y tú, llegado el momento, me das lo que sabes que espero de ti”. Son cosas que pasan y no por ello hay que tachar a todo el sistema judicial de corrupto. Probablemente, ni esto que cuento puede ser clasificado como corrupto. Es un arreglillo.  Una delgada línea imaginaria lo separa de los casos de "corrupción mosquito", bien diferente de la "corrupción dinosaurio" de la que venimos a saber de tanto en tanto y de los que nunca vendremos a saber porque han sido ocultados de manera más profesional si cabe.
Vamos al otro extremo. Una lectura de las citas que Eric Toussaint hace sobre la lucha de clases según Adam Smith (no Karl Marx) puede resultar sugestiva. Están aquí: http://rebelion.org/noticia.php?id=250540. Lo que dice Smith es que los acuerdos (tácitos o explícitos) entre grandes empresarios, terratenientes y grandes comerciantes son lo habitual, aunque la crítica casi obligada sea contra los posibles acuerdos de los que sufren tales manejos. Los manejos (siempre según esta lectura de Smith) incluyen echar la culpa a los salarios de los males de la economía (y no digamos a las subidas de salarios mínimos legales -y tal vez legítimos, pero eso a Smith no le preocupa tanto-). Nada que decir sobre paraísos fiscales y evasiones igualmente fiscales, salarios desmesurados para los grandes decididores, vacaciones de oro, "bonus" y decisiones económicas en función de los propios intereses como "clase" (porque clase social son). Es comprensible que asusten las rebeliones del tipo "chalecos amarillos" mientras pasan desapercibidas las rebeliones en el otro lado. Y es curioso que, según dicho autor, el beneficio de un producto manufacturado se deba al trabajo y solo al trabajo. Un exceso en la idea que retomaría Marx sobre la plusvalía. Capital, gestión, tecnología y materias primas también tienen algo que ver, pero lo que estos dicen es que, por lo menos, el peso mayor haya que atribuirlo a los que, después, se acusa de ser los causantes de los problemas dadas sus demandas desmesuradas y poco realistas, inconscientes de las condiciones económicas (llovidas del cielo, como si nadie las hubiera producido) en que se desenvuelve esa actividad.
Entramos entonces en la soberbia. Tanto la de la derecha como la de la izquierda. La distinción se basa en qué defiende cada cual, además del retórico "interés general" y el “personal”. No estoy hablando de votos. El contenido de "clase" de los votos de cada partido, nada tiene de mecánico y automático: "los de arriba" votarían a la derecha y "los de abajo" votarían a la izquierda. No hay tal. Otra cosa es que unos partidos defiendan unos intereses y otros partidos, en teoría, a otros. Y digo en teoría porque no solo se trata de voto sino también de apoyo económico y tecnológico (y más ahora en tiempos de las redes sociales). Los buenos datos que hay sobre los Estados Unidos, por ejemplo en OpenSecrets (y que ya los quisiera conocer yo para las Españas, que incluye a Cataluña), muestran el apoyo económico que las grandes fortunas y las grandes empresas prestan tanto a unos como a otros. Cierto que más a los Republicanos, pero también a los Demócratas.
Pero hay diferencias incluso cuando están en la oposición: la soberbia de la derecha que apoya unos intereses (de "clase" también) consiste en saberse en el poder real; la de la izquierda, en cambio, consiste en creerse que tiene razón y que, por tanto, puede extender certificados de "verdadera izquierda" a diestro como a siniestro. La derecha, aparentemente fragmentada, tiene su unión en el poder y en sus alianzas a lo Adam Smith (porque Smith analizaba, pero sabía a favor de quién). La izquierda, igualmente fragmentada, obtiene su desunión de diferencias retóricas, palabras apropiadas, los líderes carismáticos, los mitos aceptables, discusiones sobre los teóricos y hasta la exégesis correcta de sus libros sagrados.
No todo es así. Ni todos los jueces son parciales ni todos los políticos corruptos o maniobreros, aunque lo que no es de recibo es que se intente ocultar una cosa y otra. Que será mayoritaria o minoritaria, eso no lo sé, pero sí sé que es real del mismo modo que sé que no es general. Pero ahí está. Duda metódica, pues. 
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Sobre el Brexit y la financiación "oscura" de las campañas actuales a las puertas de marzo)

Evento vs estructura

Suele suceder y con mucha frecuencia: un evento, chocante, dramático, visible, teatral tiene más impacto que una consideración sobre la estructura (relación relativamente estable entre partes y actores) que lo producen. Hasta tal punto es determinante el evento que hasta se puede conseguir replicándolo, volviéndolo a mostrar, publicando numerosos comentarios sobre sus igualmente múltiples facetas, conseguir, digo, que uno se olvide de los factores estructurales que subyacen al evento.
Me lo sugiere una discusión estadounidense sobre las fotos de un político en un almanaque en el que aparece como que haciendo burla de los negros (afroamericanos según el lenguaje correcto... y falso, ya que hay negros que no son afroamericanos, es decir, no son descendientes de esclavos llevados a los Estados Unidos desde África sino resultado de migraciones desde América Latina). Como era de esperar, y ha habido quien lo ha comentado, que esa burla o falta de respeto ha ayudado a olvidar el racismo estructural, la falta de respeto sistemática y sistémica del "blanco" hacia el "negro".
En las Españas ha habido, recientemente, algunas discusiones que encajan en esta línea: alharaca sobre una cuestión menor y secundaria y silencio sobre la cuestión de fondo. En estos casos la cosa es peor que en el anterior ya que cabe la sospecha de que lo que ha habido es "la del prestidigitador", que agita una mano para que no nos fijemos ni veamos lo que está haciendo la otra. Muy evangélico: que no sepa tu mano derecha lo que está haciendo la izquierda. Sin connotaciones políticas y poniéndolo en su lugar: son los demás, los espectadores, los que no deben saber lo que está haciendo la izquierda es la derecha y viceversa.

martes, 12 de febrero de 2019

Venezuela: historia, economía, sociedad

Vale la pena leer este artículo del economista Alberto Acosta (también en Aporrea) teniendo como eje el "excremento del diablo", es decir, el petróleo y sus efectos dentro y fuera y en la relación dentro-fuera. Global, pero local, es decir, glocal. Propuestas hay. Su probabilidad no parece muy alta, desgraciadamente para los que sufren los efectos más duros de este tipo de crisis que, como en todas, tiene ganadores y perdedores.
(Añadido el 13: más razones para ver el "excremento del diablo" como parte integrante del laberinto venezolano.
No hace falta la doctrina Monroe (América para los americanos). Basta aplicar a nuestros días la doctrina Carter (Carter, sí, el poco sospechoso de ser halcón) y que en 1980, rezaría así: 
Let our position be absolutely clear: An attempt by any outside force to gain control of the Persian Gulf region will be regarded as an assault on the vital interests of the United States of America, and such an assault will be repelled by any means necessary, including military force.
 Esa es la conclusión y donde pone Golfo Pérsico se puede poner Venezuela y más si se añaden las premisas que llevan a esa conclusión y se recuerdan las crecientes relaciones del gobierno de Venezuela con el de Rusia. Dice así:
The region which is now threatened by Soviet troops in Afghanistan is of great strategic importance: It contains more than two-thirds of the world's exportable oil. The Soviet effort to dominate Afghanistan has brought Soviet military forces to within 300 miles of the Indian Ocean and close to the Straits of Hormuz, a waterway through which most of the world's oil must flow. The Soviet Union is now attempting to consolidate a strategic position, therefore, that poses a grave threat to the free movement of Middle East oil. This situation demands careful thought, steady nerves, and resolute action, not only for this year but for many years to come. It demands collective efforts to meet this new threat to security in the Persian Gulf and in Southwest Asia. It demands the participation of all those who rely on oil from the Middle East and who are concerned with global peace and stability. And it demands consultation and close cooperation with countries in the area which might be threatened. Meeting this challenge will take national will, diplomatic and political wisdom, economic sacrifice, and, of course, military capability. We must call on the best that is in us to preserve the security of this crucial region.
Glocal, como dice Alberto Acosta: no solo local, sino también global. Y el "excremento del diablo" planeando por encima (o por debajo) 

Pequeños síntomas

Visitado por Mike Pompeo, monitorizado por Steve Bannon, Viktor Orbán, el primer ministro húngaro, lo tiene claro por lo menos desde 2012 y lo ha repetido ahora: La Unión Europea es como la extinta Unión Soviética que sometía a los designios del centro ("Bruselas nos roba" que dirían los Brexiters) los intereses de su periferia. Ante tal intento, sólo cabía una reacción: el nacionalismo del "America First" de Trump (que ya fue el "Second to none" de Reagan). Exaltación del propio país, definido por fronteras actuales a pesar de las dificultades que siempre hay con los bordes. Nacionalismo estatal, tan nacionalismo, en contenido y propuestas, como el nacionalismo sub-estatal como el del Catalexit. Independencia, pues. Autodeterminación. Y más poder para el primer ministro y los suyos, todo sea dicho. Y si la xenofobia sirve para emocionar irracionalmente a los súbditos, mejor. Y no digamos el racismo.
Estos nacionalismos, como los de principios del siglo XX, venían acompañados (si no es que servían para ocultarlo) por una opción de los gobernantes a favor de los muy ricos (incluyendo los bancos "demasiado grandes para caer"). Se dice ahora de Trump: socialismo para los ricos, capitalismo para los demás. Como cuento mañana, esta política no es tan nueva y ya Adam Smith la analiza como una forma de lucha de clases (términos que Karl Marx reconoció que había tomado de los "economistas burgueses"). La política fiscal del nuevo gobierno autonómico andaluz puede verse desde esta óptica.
La historia no se repite, pero riman las cosas que se vieron a principios del XX con las que se ven a principios del XXI. Copio y pego:

The 1930s saw
the rise of xenophobia and nationalism
in the context of prolonged and protracted economic strife,
the lingering impact of World War I,
weak international institutions
and a desperate search for scapegoats.
The 2010s has notable parallels:
the protracted fallout of the financial crisis,
the clamour for protectionism,
ineffective regional and international institutions,
and a growing xenophobic discourse that places virtually all blame for every problem on some form of Other.
In the 1930s the politics of accommodation gave way to the politics of dehumanisation, war and slaughter

domingo, 10 de febrero de 2019

Aborto

Escucho por la radio, esta madrugada, "Mundo Protestante", un programa de la iglesia evangélica española. Cuentan la historia de Carol que pasó de gestora de clínicas que practicaban el aborto a ser una encendida contraria a esta práctica una vez convertida a Jesucristo. Los redactores son, evidentemente, contrarios al aborto.
Recuerdo entonces que el Partido Popular ha levantado la discusión en España al respecto, proponiendo, no la abolición del aborto, sino la sustitución de una ley de plazos (en qué mes de gestación se puede abortar) a una ley de supuestos (en qué casos se puede autorizar tal práctica).
Y me encuentro esta noticia sobre la división del Tribunal Supremo estadounidense a propósito de una ley en el estado de Louisiana que llevaría al cierre de todas las clínicas que practican el aborto.
Es un tema complicado por más que partidarios y contrarios tengan las ideas claras. Yo no las tengo. Pero no deja de ser curiosa la coincidencia.

Lengua y consideraciones de género

Se sabe que las diferentes lenguas conllevan visiones del mundo o, por lo menos, que influyen en algunos de nuestros comportamientos. Que no distingan entre "tú" y "usted" no es lo mismo que si lo hacen. Lo que no sabía es que la consideración de género influya en el acceso de la mujer al empleo. 
Veamos. Hay lenguas en las que las palabras son neutras y sirven tanto para masculino como para femenino. No tienen género. Otras, en cambio, distinguen entre masculino y femenino y, para complicarlo, añaden el neutro. Pues bien, un boletín del Banco Mundial que puede leerse en castellano aquí se refiere a una serie de estudios sobre las más de 4.000 lenguas que se hablan en el mundo. 38 por ciento de ellas tienen consideraciones de género. Pero lo interesante es que, dicen, 
  • Los idiomas con consideraciones de género y que clasifican los sustantivos de acuerdo con ello se asocian con actitudes de género más regresivas.
Al fin y al cabo, el ser hablante de una lengua u otra trae consigo una forma u otra de ver el mundo. Lo que no me podía imaginar es que llegaran a influir en las actitudes de género de manera diferente a los idiomas que no tienen tales consideraciones. Patriarcado, sí, pero no únicamente. El machismo no lo explica todo. "Machismo", al fin y al cabo, es una palabra que se origina en el ámbito castellano, lengua que sí clasifica los sustantivos en masculinos y femeninos. Casa blanca, no blanco.

sábado, 9 de febrero de 2019

Historias nacionalistas

Los Estados son cosas objetivas o, por lo menos, objetivables: fronteras, leyes, gobiernos, ejércitos y cosas parecidas. Las naciones, en cambio, guste o no guste, son "comunidades imaginadas" que, como los dioses, solo existen en la mente de quienes creen en ellas, lo cual, como se sabe por las guerras de religión, no quiere decir que no tengan consecuencias objetivas y objetivables.
Hay naciones que quieren ser estados. Centenares en el mundo. Pero también hay estados que quieren ser nación, para lo cual necesitan "imaginar" historias que legitimen su "nacionalidad" para convertirse en Estado-nación o Estado nacional. Aquí hay una buena descripción de uno de esos casos: el de los Estados Unidos. Y aquí una de de nación que quiere ser Estado (o, mejor, de élites políticas, no necesariamente mayoritarias, que pretenden serlo de un Estado a través de una nación).
Pero, en general, tanto para "Estados a la búsqueda de su nación" como para "naciones a la búsqueda de su Estado", el truco más sencillo es imaginarse un pasado cuanto más remoto mejor. Algunos nacionalistas vascos han llegado a decir cosas exageradas en esa búsqueda de un pasado común que les convertiría en nación para todos. Pero el truco tiene sus dificultades cuando se trata del Estado.
Sobre los orígenes, porque el Estado (objetivo, como he dicho) es una invención relativamente reciente y hay un momento en la historia en que las fronteras del actual proyecto de Estado-nación no aparecen. Pienso en un caso que he encontrado recientemente: un wasap de amigos peruanos en los que se comenta el carácter netamente peruano de determinados productos, instituciones e invenciones. Cierto que discuten si el aguacate (palta, p'alta en quechua) es peruano o más bien fue importado de algún otro lugar. Pero hay cosas que no se discuten. Por ejemplo, la quinua (que en otros lugares llaman quinoa). ¿Dónde está el problema? En confundir las fronteras del actual Estado con las fronteras que llegó a alcanzar el expansionismo inca originado en el Cusco (ombligo del imperio) y que impuso una lengua (el quechua) como lengua del imperio, lengua que ahora se habla desde el Ecuador (que allí llaman quichua) hasta los Andes argentinos. Hace años, en Cuenca, Ecuador, en conversación con mis estudiantes, me vinieron a decir "Doctor, usted que conoce el Perú, ¿qué piensan ellos de nuestro Inca?". Se referían a la guerra civil dentro del incanato entre dos pretendientes al trono y daban por supuesto que las fronteras del actual Ecuador se pueden proyectar hacia atrás y encontrar un pretendiente "ecuatoriano" que se enfrentaba al pretendiente "peruano", dando de paso así una mayor consistencia a los conflictos fronterizos entre ambos Estados.
No hace falta decir hasta qué punto son artificiales, desde el punto de vista del fundamentalismo nacionalista, las actuales fronteras, de modo que resulta problemático deducir, mecánicamente, que si vives dentro de esas fronteras objetivas tienes necesariamente que sentirte parte de la (imaginada) nación que las alberga. Y si no lo sientes, es que practicas el auto-odio, que es también uno de los trucos para conseguir unanimidades bajo el lema "somos una nación".

viernes, 8 de febrero de 2019

Además del imperio

En algunos portales a los que estoy suscrito abundan los textos sobre el papel del "imperio" en la pésima situación de Venezuela (un ejemplo y otro más). Los antecedentes probados de dicho país, es decir, de su gobierno y sus variadas agencias desde el espionaje a la "promoción de la democracia", hacen pensar que ahora no se trata de una excepción y que han vuelto (o seguido) a sus andadas.
Pero si uno no quiere, dos no se pelean. Es una exageración si se aplica al caso, pero también es un aviso para no dejarse llevar por explicaciones insuficientes. Hay que introducir elementos internos de Venezuela, el rentismo practicado por sus gobiernos (desde antes de Chávez), su dependencia del petróleo en sus exportaciones o sus migraciones (también anteriores al chavismo pero ahora multiplicadas y, por cierto, clasistas). Un repaso a estos gráficos lo muestra con claridad, a lo que habría que añadir lo ya comentado en este blog a partir de fuentes de suficiente solvencia sobre el elevado nivel de desigualdad, la epidemia de corrupción o la violencia cotidiana, asuntos en los que el "imperio", si ha tenido algo que ver, ha sido muy, pero que muy secundario. Es de cosecha propia.
Ni los problemas son únicamente efecto de las malas políticas como tiende a contar la prensa estadunidense y sus seguidores, ni son únicamente efecto de los manejos del "imperio" (en decadencia, por cierto).

jueves, 7 de febrero de 2019

Pensamiento vs acción

"El mundo no se comprende con simplezas maniqueas". Excelente idea. Pero con una advertencia: el mundo no se cambia con "la complexité de la complexité" como titulaba Edgar Morin uno de sus epígrafes.
Y, sí, la tesis XI sobre Feuerbach, que, citando de memoria, vendría a decir que "los filósofos han intentado entender el mundo. Lo que hace falta es cambiarlo". No voy a ser yo quien discuta al clásico. Pero sí creo que intentar cambiarlo sin haberlo entendido son ganas de no cambiarlo. Por lo visto, de lo que se trataría es de entenderlo para cambiarlo sin quedar atrapados en la "complexité de la complexité".
Pensar es analizar las distintas opciones. De alguna manera, se afirman todas. Actuar es elegir una de ellas. Ciertamente, es negar todas las demás. Difícil, sí.
Viene a cuento por Venezuela, respecto a cuya situación proliferan propuestas de acción sin análisis previos sino que parten de posiciones previas. Algunas muy elaboradas como esta que propone acción a partir de los principios que atribuye a la izquierda (como si fuera homogénea y no hubiera desacuerdos dentro de lo que se clasifica o autoclasifica como tal). La puedo compartir, pero los análisis concretos de situaciones concretas piden considerar las condiciones de posibilidad. Los principios y las buenas intenciones no son suficientes, lo cual no quiere decir que si no se dispone de buenos análisis ya no se pueda hacer nada. Pero con más cautela, cosa que, en política, parece prohibido. Siento que las cosas sean así o, por lo menos, que las vea así, más orientado hacia el pensamiento que hacia la acción. Estos son mis principios. Si no le gustan, a diferencia del otro Marx, no tengo otros.
Para nuestra desgracia, como parece demostrar el Brexit y también el Catalexit, no solo hay análisis (pensamiento) y acción. También hay intereses que pueden ser colectivos (de partido, de clase) o personales (a veces muy ramplones como "seguir en el cargo") y hay sentimientos que poco tienen que ver con la racionalidad del análisis, condiciones de posibilidad y acción.
Y para complicarlo, en un mundo en el que lo que está de moda es el simplismo, conviene recordar que los intereses, valores, ideologías guían el análisis por muy acorde con los protocolos sea. El viejo Weber ya hablaba de eso: se elige un tema y no otro por cuestiones ideológicas, pero, después, el análisis tiene que ser lo más pegado a las cosas posible.

miércoles, 6 de febrero de 2019

No es gratis

Lo que intentaron en 2017 los secesionistas catalanes fue una declaración unilateral de independencia frente a España, noticia de estos días por los estridentes avatares del proceso (esta vez judicial). Algunos eurófobos ingleses pretenden una salida unilateral frente a la Unión Europea mientras otros prefieren una salida negociada partiendo de un referéndum, el de 2016, que no dejaba clara la disyuntiva. Lo primero, Catalexit, fue considerado ilegal y por eso unos huyeron al extranjero y otros están a espera de juicio por aquellos actos. Lo segundo, Brexit, se está haciendo según todas las normas propias del país y de la Unión. En ambos asuntos, la diferencia entre los que querían quedarse y los que querían independizarse era pequeña, de ahí las dificultades adicionales para llevar adelante la secesión. Salirse, sí. Independizarse, evidente. Pero sin tener muy claro el cómo ni qué hacer al día siguiente ni, mucho menos, los costes.
En el pleito catalán, aquella frustrada (simbólica según otros) declaración de independencia fue seguida por el cambio de sede fiscal por parte de grandes empresas (esas que los independentistas habían dicho que nunca se irían). No era un gran cambio: se iban de un sitio para pagar impuestos en otro de momento y quedaban a la espera, con la pusilanimidad que les caracteriza, del resultado de la aventura, evitando así la siempre denostada “inseguridad”. Sus gurús economistas lo habían previsto, pero en sus impecables modelos estaba que no huirían en tales proporciones ni por tanto tiempo: volverían al redil a lo más a los cinco años. Habría que verlo, como se podría ver qué sucedería precisamente en esos años y si tendría arreglo o corrección o era un daño irreparable.
El trámite del Brexit está siendo más doloroso para la estructura económica del país: grandes empresas se van, se han ido, y no solo por cambio de domicilio fiscal. Lo peor: numerosas pequeñas empresas barajan hacer lo mismo si se produce el "Brexit duro", es decir, el unilateral. Porque no se trata de cambiar el domicilio fiscal, acto más bien simbólico, sino de llevarse la factoría, es decir, generar desempleo, cosa que no está el país para esos trotes como ya empieza a notarse sea cual sea el resultado. Llevarse una planta de fabricación no es lo mismo que llevarse (parte de) los servicios centrales administrativos de una empresa por ejemplo financiera. Y ya comienzan a leerse argumentos sobre lo que podría suponer el Brexit (sin distinguir entre “duro” y “blando”). Para el Catalexit, hay varias razones para desconfiar de lo que pueda decir el gobierno central o el gobierno autonómico sobre dicho impacto. Y mucho más de lo que pueda decir la oposición. Parece como una operación generalizada de arrimar el ascua a la propia sardina, y sardinas hay varias.
Ningún problema con que los ciudadanos estén dispuestos a asumir esos costes al compararlos con el mucho mayor beneficio que les supone sentirse libres de la tutela de una instancia política superior (Madrid y Bruselas respectivamente) y gozar del ejercicio de actividades relacionadas con la propia identidad, amén del placer solitario que produce la autodeterminación. El problema es que esos probables (y tan probables) costes han sido sistemáticamente ocultados a la ciudadanía cuando no negados de manera explícita. Para las grandes empresas, expertas muchas veces de evasión de impuestos y capitales, no es problema. La globalización tiene eso: que puedes conseguir los beneficios casi en cualquier lugar del Planeta. Para el ciudadano que se queda sin empleo o que encuentra más caros determinados bienes y servicios, sí que es problema. Pero ya se sabe que eso es materialismo ramplón a decir de los idealistas de la gloria nacional de la que, a veces, obtienen algunos beneficios personales de índole material.
Hay quien ha recordado la historia de Ulises y las sirenas para describir el entorno en que se da. Efectivamente, hay cantos de sirena que procuran apartarnos del camino razonable y nos lleven al entusiasmo del naufragio. La diferencia es que, ahora, no es posible, como hizo Ulises, taparse los oídos para no resultar seducido por aquellos cánticos, que no se reducen a los independentistas, sino que alcanzan a los unionistas, que también cuentan con sus propias y seductoras sirenas. Para complicarlo, no se olvide incluir en el cuadro a los aquejados de las respectivas fobias, anti-europeas y anti-españolas, en ambos temas incluso con algunos toques minoritarios de racismo.
En este contexto, no resulta fácil seguir el dicho de Machado y pararse “a distinguir las voces de los ecos”.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(El gobierno de Londres bien que se preocupa, pagando ¿eh? pagando, de mantener las manufacturas en el país evitando que se vayan factorías como las de Nissan. Se perderían 7.000 empleos en Sunderland. Pero no parece que haya consenso ni siquiera dentro del gobierno. No sé de otros casos ni de otros países)
(Añadido el 19: Ahora es Honda la que dice que se va. Termina con 3.500 empleos en Swindon, donde, por cierto, fue mayoritario el voto a favor del Brexit. Ahora allí echan la culpa al gobierno)