jueves, 31 de enero de 2019

Puestos a criticar

La oposición española echa en cara al actual presidente del gobierno (cargo bastante interino a lo que parece, fruto de una moción de censura) que no haya criticado en el pasado las andanzas del presidente, ahora juzgadop "ilegítimo", de Venezuela. Igual es que allí operan algunas empresas españolas y el que paga, manda. Pero no hace falta llegar a tanto. Basta preguntarse por qué ni unos ni otros han dicho ni mu sobre los cinco países peor situados en el ranking de The Economist en lo que respecta a "calidad democrática".
RankMovementCountryScore
163 2Chad1.61
164Central African Republic1.52
165 2Dem. Republic of Congo1.49
166Syria1.43
167North Korea1.08
Por lo menos, yo no he escuchado nada al respecto. Venezuela, desde este ejercicio clasificatorio, tampoco es que esté tan mal. 


Si es por nivel del tal índice, también podrían haber dicho algo, defensores de la democracia, sobre la China o sobre países que se encuentran por debajo de la posición venezolana como Arabia Saudita, Irán o ¿Yemen? ¿Dónde está Yemen y qué pasa allí?
Pero si se trata de criticar asuntos concretos, y ahora que en las Españas regresa el ímpetu catolicón, podrían haber criticado los ataques del presidente filipino a la iglesia católica en general y a su jerarquía en particular ("catolicón" era una palabra que escuché de un intelectual jesuita que fue invitado a abandonar la orden por "sugerencia" vaticana, pero que siguió viviendo en residencias jesuíticas: se declaraba, claro, católico, pero no "catolicón", fundamentalista, o folklórico como ahora se lleva). O se puede criticar al gobierno ruso (ver su posición en el índice) con sus trucos para mantenerse en el poder a pesar del descenso de popularidad de sus dos líderes aparentemente intercambiables. O se podría decir algo sobre el respeto a las consultas populares en Bolivia, referéndum incluido, y los "arreglos" legales para mantenerse en el poder por parte de su gobierno. 
No es, quede claro, una defensa del chavismo y menos de su deriva madurista. Pero tampoco lo es de su alternativa opositora, supongo que tan dividida como siempre. Ni de la intervención estadounidense ni de la resolución de hoy del llamado parlamento europeo, en una estructura claramente democrática en la que el ejecutivo no depende de su parlamento. Un mínimo de respeto a los asuntos internos no vendría mal, ya que se practica en tantos y tantos otros casos y por motivos tan variados que van de la ignorancia al interés más mezquino.
Interesante comparar el mapa del índice de democracia con el de percepción de la corrupción que publica Transparencia Internacional:

Venezuela, entre aquellos en los que más se percibe la corrupción, está al nivel de países en guerra o invadidos.



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