martes, 1 de enero de 2019

Optimismo provisional

Los nuevos optimistas tienen  buenas razones para serlo a escala mundial. La pobreza, según la peculiar manera que tiene el Banco Mundial de medirla, ha disminuido a escala mundial. Quedan millones de pobres, pero son menos que hace, digamos un par de años. Lo mismo sucede con las guerras en el mundo: son menos, pero si estás en el Yemen, esa reducción, de momento, no te afecta. Y, por seguir con ese tipo particular de optimismo, el terrorismo también se ha reducido a esa gran escala, pero si te toca en tu aeropuerto o en tu Rambla, te ha "tocao".  Porque existir, sigue existiendo. Finalmente, ahora "sabemos" controlar mejor los ciclos económicos, por lo menos según algunos aunque otros dicen que no hemos aprendido nada. En este campo, si hay razón para el optimismo, se verá en el año entrante. Pero hay más.
Noam Chomsky ha planteado dos temas espinosos en esta entrevista. Uno es el retorno de la carrera nuclear, una vez los Estados Unidos se han dado de baja del tratado que no suele cumplirse (como casi todos esos tratados). Hay que añadir los nuevos misiles rusos y el interés chino en alcanzar y superar a la primera potencia armentística mundial. Vamos a ver cómo queda Irán en este nuevo arreglo de alianzas y desconfianzas con Siria, Turquía (y los kurdos independentistas y no independentistas -que de todo hay-), Arabia Saudita, Estados Unidos (que dicen que se van de Siria, que revisan su postura en Afganistán y que mañana podrían decir -me refiero a su gobierno- lo contrario de lo que han dicho hoy). Hay que insistir: como ya mostró Karl Sagan, si no hay reducción de armamento y se acaba utilizando, tendremos una M.A.D., destrucción mutua asegurada, y hasta invierno nuclear afectando a países no involucrados en el intercambio de disparos de un lado u otro. Es lo que sucede con las armas nucleares: que su uso afecta a territorios y personas muy alejados del lugar del enfrentamiento. Aunque no sea arma, recuérdese qué sucedió con los efectos de Chernobil. Habiendo pasado muy cerca en tren, me hago una idea de la distancia que le separa con Alicante, donde llegaron últimos efectos de aquel desastre. El átomo soltado no conoce fronteras. Todo ello sin contar con los efectos de una nueva guerra fría de la que habla Jimmy Carter.
Pero lo mismo se puede decir del medioambiente al que también se refiere Chomsky. La frase lapidaria viene a decir que estamos llenando de dólares algunos pocos bolsillos ya de por sí rebosantes al precio de poner en peligro la organización humana que conocemos. Precisamente son esos bolsillos los que lo están haciendo.
No quita para nada los datos positivos en que se basan los nuevos optimistas que, además, suelen dedicar frases despectivas hacia los casandras y sus jeremiadas. Pero los hechos son tozudos. Tanto para unos como para otros, cada cual con su sesgo previo antes de analizarlos. Comprender antes que juzgar es el lema que se ha propuesto un viejo amigo para este año. Mañana vuelvo con esta tema.

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