viernes, 11 de enero de 2019

Fundamentalismo, tal vez

Un grupito de antiguos alumnos de un colegio regentado por religiosos se reúne para un desayuno de fraternidad. En la conversación sale el tema de las creencias religiosas y cada cual expone en qué situación se encuentra al respecto. En España, claro. El resultado, en porcentajes, es de un 80 por ciento que no son creyentes aunque asisten a los templos -católicos, claro- para bodas, bautismos y entierros. Un grupo todavía menor, que también se ha reunido para recordar viejos tiempos de pasado educativo y mirar afablemente el presente, hace la misma encuesta amigable. El porcentaje es, más o menos, el mismo.
A todos ellos les resultará extraño este artículo que describe el auge del cristianismo fundamentalista en todo el mundo y, sobre todo, en América (Bolsonaro es demasiado visible como para ocultar la tendencia general) y África, donde gana terreno la lectura literal del respectivo texto sagrado porque eso y no otra cosa es el fundamentalismo, a saber, el tomar al pie de la letra lo que en el Libro -Kitab sea Torah, Biblia o Corán- se dice y procurar ponerlo en práctica. Desde prácticas alimentarias a sexualidad. Y si, encima, son integristas, hacen lo posible para que esa lectura del texto religioso se convierta en ley civil. No sé si es extrapolable, pero no diría que no se vaya a producir. Es otra epidemia, con algunos detalles locales como la pérdida de confianza en el clero por parte de los estadounidenses, cosa que no es contradictoria con su aumento de fundamentalistas, claro. Por lo menos, es de señalar la distancia que se ha abierto entre católicos (¿papel de las acusaciones de pederastia?) y protestantes que, aun así, no obtienen mayoría.
Line graph. Percentage of U.S. Catholics and Protestants rating the honesty of clergy as “high” or “very high” since 2004.

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