viernes, 18 de enero de 2019

El modelo sueco

Artículo muy, pero que muy claro sobre lo que queda de lo que fue un modelo relativamente igualitario, ahora lanzado hacia la desigualdad gracias a políticas fiscales y políticas sociales muy concretas que la articulista señala y cita. 
La desigualdad es inevitable y, por tanto, no tiene sentido luchar por suprimirla. Pero, hay que repetir, el aumento de la desigualdad y los niveles relativamente elevados de desigualdad ponen en peligro el sistema democrático, sobre todo si los más ricos encuentran irrelevante el asunto de la democracia que no pone en peligro el exceso de desigualdad. Por lo visto, las sociedades reaccionan ante los aumentos de desigualdad más que ante los niveles de la misma. Un sustancioso aumento de la desigualdad, percibido por muchos, tiene más efectos que un nivel muy elevado de desigualdad, sobre todo si el primero se produce en sociedades relativamente democráticas. El nivel muy elevado precisa menos democracia, claro.

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