martes, 31 de diciembre de 2019

Futuros para el 2020

El Financial Times comenzaba hace unos días un artículo recordando los errores que cometió en el correspondiente de 2018 haciendo predicciones para este 2019. Ya se sabe: la economía sirve para explicar, no para predecir. Y no digamos las restantes ciencias sociales (pienso en las encuestas electorales). Pero el FT es reincidente y hace sus predicciones. No las voy a reproducir todas, sino las que me han interesado.
Primero están las cosas que, dicen, NO se van a producir:
En pequeña política, Merkel no conseguirá mantener la Gran Coalición, el Partido Laborista británico no remontará como para ser elegible, Trump no ganará en el voto popular como ya sucedió en la campaña aterior (otra cosa es que salga elegido gracias a los Grandes Electores), la India no tendrá un gran crecimiento económico, no habrá guerra con Irán (escrito antes del lío en la embajada USA en Irak como respuesta a acciones militares de este último), no se conseguirá una regulación del sector tecnológico y no caerán las emisiones de carbono (en un artículo posterior añade que hay dudas sobre si los gobiernos van a hacer algo significativo en el terreno del medioambiente).
Y ahora lo que SÍ puede suceder: Salvini llegará al poder en Italia, la protesta en América Latina continuará, la China será líder en el sector en 5G y los Bancos seguirán despidiendo gente.
Un comentario inmediato que se me aplica: África no existe. Algo parecido a las predicciones que pueden leerse en The Economist con algunos temas comunes (las elecciones presidenciales en los Estados Unidos) y algunas preocupaciones iguamente comunes (el mediambiente). Para encontrar algo sobre África hay que ir al resumen de 2019 que hace el Banco Mundial donde también aparecen referencias a la cuestión mediambiental y, en concreto, a la del carbono. Ya puestos, se puede comparar con los diez hallazgos de Gallup para 2019: predomina, obviamente, la temática estadounidense. Nadie da lo que no tiene. Pero, para compensar, puede verse la confianza que merecen los periodistas en 144 países, también según Gallup.
Y una vista más hacia el pasado: Según Haaretz, periódico israelí, en la década 2010-2019 la Biblia sustituyó al derecho internacional para decidir el futuro de los palestinos.
(Añadido el 3 de enero: el asesinato del comandante iraní mediante un dron hace pensar que el "no habrá guerra con Irán" era un tanto optimista. Hoy el gobierno USA envía 3.500 soldados más a la zona. También en el Haaretz se habla de pasos hacia esa guerra)

jueves, 26 de diciembre de 2019

Lucha entre cristianos

The Guardian comienza su editorial recordando el dicho de Pablo de Tarso según el cual "no hay judíos ni griegos, esclavos ni libres, hombres ni mujeres, sino que todos sois uno en Cristo Jesús". Una explícita afirmación del universalismo que entonces corría en paralelo con los estoicos y después lo sería con los renacentistas: "homo sum et nihil humani alienum a me puto", nada humano me es ajeno. Humanismo, si se quiere.
El contraste con ciertas tendencias en auge en estos tiempos no deja de llamar la atención. No sólo se trata de las peleas entre versiones del mensaje de Pablo, sino incluso entre tendencias dentro de algunos grupos. Católicos y evangelistas, por ejemplo o partidarios del papa Bergoglio y sus contrarios.
Algunas de estas versiones tienen apoyo político explícito.  O son utilizadas por tal poder para "confirmar en la fe" a sus seguidores. Pienso en los evangélicos estadounidenses y algunos católicos que apoyan incondicionalmente la nueva victoria de Trump en las elecciones del año que viene. O los apoyos de algunos católicos al gobierno polaco o húngaro. O el uso evangélico por parte de la presidenta Añez en Bolivia.
Seguro que si Saulo, después Pablo, les escuchara, los declararía ajenos a su mensaje. Pero ya se sabe que ese mensaje se puede utilizar casi en cualquier sentido. Desde un apoyo explícito al "enriquecéos" como único objetivo al encontrar en Jesús de Nazaret un evidente llamado a favor de la liberación frente a poderosos y ricos, que tendrán difícil (aunque no imposible) entrar en el Reino de los Cielos. Tan difícil como que un camello pase por una determinada puerta muy estrecha.
Lo que preocupa al Guardian es el triunfo probable de una de las tendencias máś funtamentalistas y xenófobas.
(Nota: las diferencias entre cristianos son tan frecuentes como las que se dan entre judíos, musulmanes o budistas y con diferentes efectos políticos también. Las generalizaciones son sospechosas, porque también existe el riesgo de que los haredim, los salafistas o los anti-rohingyas acaben siendo la mayoría)

martes, 24 de diciembre de 2019

En un hotel de Belén

Bansky ha planeado un nacimiento así (reproducido en The Guardian):
Wissam Salsaa, the manager of the Walled-Off Hotel, pictured with Banksy’s  Scar of Bethlehem
Por su parte, autoridades católicas de Israel han criticado al gobierno del país por impedir el acceso de católicos de Gaza a Cisjordania y, en concreto, a Belén. Porque palestinos católicos haberlos haylos. También ha habido en dos meses 20 palestinos de Cisjordania muertos por el ejército israeli cuando intentaban entrar en el territorio del Estado de Israel.

domingo, 22 de diciembre de 2019

A través del periódico

La primera página de un periódico es resultado, sobre todo, de la decisión editorial que escoge, entre los casi infinitos sucesos del día anterior, los que considera dignos de atención. El modo con que se presentan es otro indicador importante: en positivo, en negativo, neutro, ofensivo incluso, laudatorio. Basta comparar primeras páginas de periódicos de ideologías diferentes y que han escogido una determinada noticia para su primera página. Eso sí, sin exagerar. Hace años una empresa tenía un periódico en España y otro en Bolivia (el de España todavía es de su propiedad). Curioso por ambos países, encontré una editorial con el mismo tema el mismo día: una determinada decisión del gobierno boliviano. Leídas ambas, parecía que se referían a cosas diferentes, de lo positivo que era uno y lo negativo que era otro. Probablemente no reflejaban ideología sino los intereses de sus respectivos anunciantes, pero eso es agua pasada.
La de hoy la proporciona Le Monde en su 75 cumpleaños. No sirve para ejercicios comparativos, pero vale la pena jugar un rato con esa página que cito: proporciona los países que han aparecido en su primera página a lo largo de esos años, desde el 44. La imagen visual presenta una cierta preponderancia de los Estados Unidos, país hegemónico al fin y al cabo. La presencia de Argelia en determinados años es más que comprensible.
Esta noticia me ha hecho recordar la tesis de Clemente Penalva de hace veinte años (1998) sobre noticias internacionales en dos periódicos locales alicantinos (uno ya desaparecido),  dos "de ámbito español" y uno "internacional" (también desaparecido). Comparar los "mapas cognitivos" de los cinco periódicos tiene particular interés (páginas 294 y sigs.). 
El mundo es ancho y ajeno. Imposible abarcarlo. Para elegir hace falta algún criterio. Los juicios de valor no solo están en cómo se presenta la noticia: ya está en elegirla entre las muchas posibles.
(Añadido el 23: Daniel La Parra me hace llegar estas primeras páginas de periódicos españoles del día en que se inauguró en COP25

sábado, 21 de diciembre de 2019

Nuevo año, nuevo orden

Más sobre los cambios en el orden mundial y el paso de un sistema a otro y sobre el papel de las nuevas tecnologías en un orden de vigilancia (poder para mandar y dinero para la preceptiva acumulación de beneficios) o en un orden de manipulación política.

viernes, 20 de diciembre de 2019

Versiones a elegir

Los juristas no se ponen de acuerdo, los políticos, mucho menos como era de esperar y los de a pie que se interesan por el asunto (inevitable si vieron los telediarios españoles de la noche pasada) se dividen según el partido del que reciben la visión del mundo.
Se trata del fallo del TSJE de Luxemburgo sobre el reconocimiento de Oriol Junqueras como diputado y su consiguiente inmunidad. 
Por un lado, están las versiones sobre lo que significa el asunto. En un extremo, se habla de desprestigio de TODA la justicia española. En el otro, de un procedimiento en respuesta (tardía) a una consulta española a ese tribunal. Significa que "hemos ganado" (aunque sigan condenados los acusados en el llamado procés) o significa que la justicia funciona y que tiene mecanismos para corregirse (recursos, claro), en todo caso, no se aplica a los contenidos de las sentencias del llamado procés. Puede incluso decirse que estamos de acuerdo con las sentencias cuando van en nuestra línea o desdeñar las sentencias como motivadas políticamente o irrelevantes para el caso ya que esos tribunales no tienen competencias en el asunto (véase el caso Torra).
Las versiones también son divergentes en lo que se refiere a lo que va a suceder a continuación. Por suerte, el tiempo lo dirá, así que las discusiones son inútiles o, muchas veces, lo que hacen es reflejar el parti pris del que emite su pronóstico.
(Añadido el 22: el fiscal general del estado de Israel comparte la opinión de los políticos del país negando autoridad a la Corte Penal Internacional para llevar a juicio a dicho Estado  por crímenes contra los palestinos mientras el periódico israelí Ha'aretz afronta el tema en editorial. El presidente catalán, citado más arriba, hace lo mismo que el citado fiscal, con el tribunal que le ha juzgado y condenado)

Encadenados a la globalización

Interesante artículo que refleja las ambigüedades del sistema mundial contemporáneo. Acabada la Guerra Fría (por desaparición de uno de sus contendientes), además de creer que se trataba del "fin de la Historia" se creyó que emergía una nueva realidad: la globalización. No es novedad lo que titulé, hace diez años, "auge y caída de la globalización". La novedad está en los actores y en el complicado juego de elementos mundializados (productos, sectores) y elementos políticos. Los "grandes", por un lado, están a favor de esa mundialización siempre que sean sus gobiernos el que la controlen a favor de las propias élites. Pero el caso es que la autarquía es un sueño a todas luces imposible. Pero también lo es un mercado mundial irrestricto, por más que las crisis de algunas instituciones internacionales (como la OMC) pareciera indicar esa dirección.
Un caso particular: la posible nueva crisis de la deuda que preocupa al Banco Mundial. Las tres anteriores fueron locales (América Latina -la sufrí en México-, Asia y Europa del Este con Asia Central). Esta afecta a muchos países y es deuda no solo de los Estados sino también de empresas y hogares. Porcentajes muy superiores al cien por ciento del respectivo PIB. Causas y efectos, simultáneamente locales y mundiales.

miércoles, 18 de diciembre de 2019

UE: otra versión

De Mario Improta que ha disgustado a algunos judíos romanos al comparar la Unión Europea con un campo de concentración nazi en el que "el trabajo os hará libres". Lo reproduce Haaretz
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martes, 17 de diciembre de 2019

Emisiones y opinión

Una curiosa tabla de Gallup con el nivel de satisfacción con los esfuerzos gubernamentales por preservar el mediambiente recogiendo la opinión de los encuestados en los mayores "atacantes" a ese mediambiente.
Satisfaction with efforts to preserve the environment amoung top emitters
Nótense los países en cada uno de los extremos.

domingo, 15 de diciembre de 2019

Más identidades

Esta vez sí: dicebamus hesterna die, decíamos ayer. La identidad se consigue mediante la (obviamente) identificación con objetos diversos. Puede ser uno solo o pueden ser varios. Entre esos objetos puede estar la clase social. Veblen ya lo vio en su Teoría de la clase ociosa que ahora se extendería a la "cosmocracia", para "los de arriba", y Marx lo vio con su distinción entre "clase en sí" y "clase para sí" en el Manifiestopara "los de abajo". Todo parece indicar que los primeros mantienen esa identificación mientras que los segundos la están viendo decrecer.
La nación, esa "comunidad imaginada", aparece como una alternativa. No en vano hay quien cree que algunos nacionalismos tienen como objetivo, precisamente, el difuminar las identificaciones de clase como ya se vio en la I Guerra Mundial a poco precisamente del citado Manifiesto.
Puede haber nacionalismos en busca de su estado (cosa propia de los subestatales) y estados a la búsqueda de su nación (nación de naciones, incluso, como algunos pretenden para las Españas). Hay un tipo que me interesa en particular: la del Estado que busca su identidad mediante la religión. 
Por supuesto que el sujeto de tal acción no es "el Estado" sino su gobierno o algunos de sus partidos. No en vano Andre Gunder Frank tenía sus dudas sobre los procesos de "autodeterminación" que no resolvían el problema de quién decide qué personas en concreto tienen derecho a expresarlo mediante el voto. 
Casos: la India como Estado Hindú como pretende Modi y su BJP sin contar con los musulmanes que viven en ese territorio (como el Paquistán es Estado Musulmán y no digamos Arabia Saudita). Algo parecido sucede con el proyecto de convertir Israel en un Estado Judío claramente propuesto por Netanyahu sin contar con el 20 por ciento de musulmanes (palestinos) que viven en su actual territorio a los que tal vez, en la mejor de las hipótesis, se les daría ciudadanía, pero no nacionalidad (todo ello sin contar la situación de los cristianos palestinos, que esa es otra cuestión). Myanmar y sus políticas hacia los rohingya musulmanes podría incluirse en este apartado, aunque el Estado Budista no sea tan evidente.
No hay que irse tan lejos: cuando se discutía una posible "constitución" para la Unión Europea hubo quien intentó introducir el elemento cristiano entre sus "señas de identidad".  No se hizo, pero seguía el camino de otras identidades religiosas.
Cuando los políticos hablan en nombre del pueblo o la nación evitan cuidadosamente las divisiones dentro del respectivo pueblo o nación. Las sociales, según se ha dicho. Pero también las religiosas dentro de la religión que se supone identifica a la nación (suníes y chiítas o católicos, ortodoxos y protestantes por ejemplo).
Hablar en nombre de "los españoles" o de los "catalanes" o los "vascos" también es problemático. Incluso si se le antepone un "el pueblo" (español, catalán, vasco etc.)

sábado, 14 de diciembre de 2019

Triunfo de la identidad

La identidad es una de las necesidades humanas básicas: saber responder a la pregunta "¿qué soy yo" eligiendo entre los numerosos objetos que nuestras sociedades nos proponen: políticos, religiosos, sociales, culturales, militares y hasta económicos (se habló de "cultura de empresa", bandera incluida).
Los humanos, limitados y finitos por naturaleza, no podemos obtener satisfacción máxima para todas esas necesidades y, a veces, tenemos que reducir la satisfacción en unas (bienestar, por ejemplo) en aras de otra (seguridad, como otro ejemplo). O viceversa. O reducir la libertad en aras del bienestar o de la seguridad. El por qué hacemos eso tiene muchas respuestas ya que son muchos los factores que nos mueven en una dirección u otra, desde la publicidad a las condiciones personales inmediatas.
Parece que en estos tiempos que corren, la satisfacción de una de esas necesidades, en concreto la de identidad, tiene prioridad sobre todas las demás. No digo necesariamente en las élites y la plutocracia, sino en la gente del común, en nosotros. Es una de las explicaciones (junto a otros factores, por supuesto) del triunfo del Brexit: los argumentos de la gente común, convenientemente fomentados, eran sobre todo identitarios, También en Escocia. El triunfo de Trump en las próximas elecciones puede ir en la misma línea. El secesionismo catalán, también: se está dispuesto a pagar lo que sea (en libertad, bienestar y seguridad) con tal de poder decir "qué" somos y que esa aserción tenga base política constatable, aunque, como digo, se pierda libertad y bienestar. Algo parecido sucede con el españolismo.
Insisto: no es el único elemento a considerar para explicar muchos acontecimientos, pero esta epidemia identitaria tendría que tener alguna explicación. Constato, pero soy incapaz de explicar. Manuel Castells ya relacionaba, hace años, este incremento de las identidades con los procesos homogeneizadores de la mundialización, es decir, que este refugio en la identidad podía ser una reacción a las propuestas contra las "viejas" identidades bajo una capa de "modernidad" que borraba las diferencias entre "culturas". Promoción de la lengua "propia" frente a la difusión del inglés, por ejemplo. 
(Anécdota: en 1996, tomando unas ricas pintas en el pub cercano a la universidad de Sheffield, mis colegas se preguntaban cuáles eran las "señas de identidad" de los ingleses. Y, siendo profesionales de la cosa, no tenían respuesta. Seguro que ahora sobrarían argumentos, aunque en todas las circunscripciones electorales de allí han ganado los laboristas en las elecciones del jueves)

viernes, 13 de diciembre de 2019

Lucha entre capitalismos

Un sugestivo artículo de Branko Milanovic. Su punto de partida es la constatación de que, en cuanto un sistema (político, religioso) consigue la mayoría, se producen divisiones internas. No hay, en ese sentido, fin de la historia. La Historia continúa.
Efectivamente, con el hundimiento de la Unión Soviética, defendiendo un modelo supuestamente alternativo al "occidental", es decir, comunismo frente a capitalismo, se pudo hablar de "fin de la historia": se habían acabado los enfrentamientos...
...y se había acabado la dialéctica. No fue así. Poco a poco ha ido emergiendo una nueva versión del capitalismo (Wallerstein siempre dijo que el comunismo realmente existente era una forma de capitalismo: capitalismo de estado). Milanovic los etiqueta como capitalismo liberal y capitalismo político, con los ejemplos extremos de los Estados Unidos y la China (Otra versión, más "culturalista", aquí).
Parece que está sucediendo: hay una pugna, en el terreno de las ideas, entre un modelo y otro. Y otra pugna, mucho más visible, sobre quién acabe imponiendo sus reglas particulares en propio beneficio de sus propias élites. Milanovic no lo llama "nueva Guerra Fría", pero las analogías son interesantes.
Siendo construcciones humanas, se les aplica el principio "nadie es perfecto". El capitalismo liberal, sobre todo en su versión neoliberal, genera desigualdad y su legitimación meritocrática se resquebraja. El capitalismo político tiene que estar creciendo indefinidamente para convencer a sus súbditos de que es el modelo perfecto (sabido es que el crecimiento indefinido es imposible). Ninguno tiene el triunfo asegurado como para llegar a un nuevo "fin de la Historia". Pero también podría darse, dice Milanovic, una "convergencia plutocrática", con lo que la historia seguiría con sus ulteriores divisiones.
Viendo el fracaso (esperable) de CO25 aparecen algunos problemas adicionales. Las cumbres mediambientales suelen tener un exceso de retórica y un defecto de prácticas observables siguiendo tal retórica. Es sabido que no todos los firmantes del Acuerdo de París lo han estado cumpliendo y es más que obvio que grandes contaminadores no han demostrado un gran interés por este CO25. ¿Que quiénes son? Fácil: los de siempre, a saber, los Estados Unidos, la China y Rusia. Y nada se diga de los bancos.
Es una metáfora excesiva, pero tiene alguna relación con la realidad: mientras el Titanic se hunde, la orquesta sigue tocando. No parece que los grandes contaminadores estén dispuestos a reducir su capacidad de vencer al contrario mediante la aplicación de medidas mediambientales (que, guste o no, reducen la competitividad de algunos productos en el mercado mundial). Y es también claro que, en este terreno, se encuentran en un dilema del prisionero y no están dispuestos a "desarmarse" frente al que no lo hace y, por tanto, puede vencer. Pequeños acuerdos, sí, en función de no romper el juego, pero conceder la victoria al otro, no. Si con ello  de momento se llevan por delante el bienestar (incluso la existencia) de pequeños países agrícolas, pues qué le vamos a hacer. Es el precio que hay que pagar si uno quiere ganar en una lucha, sobre todo si el precio lo pagan otros. Y no se olvide la regla básica: constante búsqueda de la acumulación de beneficios. Si son contra el Planeta, pues peor para el Planeta.
(Nótese lo clásico: las agresiones al Planeta se compran y se venden. ¿Razón? El beneficio, claro)
(Añadido el 15: la "tregua" entre los respectivos gobiernos de la China y los Estados Unidos no parece significar un fin de las hostilidades)
(Idem: he recibido algunos memes contrarios a Greta Thunberg -aquí y aquí hay más-. Me temo que es como el que, cuando le señalan la luna, se queda mirando al dedo que lo hace)
(Añadido el 20: Otras versiones son la de "capitalismo de amiguetes" (crony capitalism, capitalismo castizo) que no queda claro si se aplica a la cleptocracia en Rusia o a "estados rentistas" de Oriente Medio. O a las recientes "repúblicas petroleras" (no "bananeras" como fueron otras))

miércoles, 11 de diciembre de 2019

Todo sea dicho

No se ha podido probar que la empresa Exxon habría engañado a accionistas y consumidores ya que, sabiendo los efectos de sus actividades sobre el clima, lo calló. Lo habría ocultado, digamos. El proceso se desarrolló en el Estado de Nueva York.
Tampoco se ha podido probar que algún inversor se echara atrás en su intención de invertir en Exxon por motivos parecidos.
Los activistas seguirán en su porfía y los pleitos contra empresas petroleras se multiplican en los Estados Unidos. Nada de "Roma locuta, causa finita".
La acusación era de fraude: sabían lo que estaban haciendo, pero lo ocultaban. No solo eso, sino que financiaban a los negacionistas.
No puedo saber qué hay de verdad en esas acusaciones, pero sí sé que encajan con las reglas del juego del sistema en el que vivimos desde, por lo menos, 500 años (Andre Gunder Frank decía que más): la búsqueda del beneficio a corto plazo. Incluye a los políticos.

lunes, 9 de diciembre de 2019

En guerra contra la verdad

El Washington Post ha conseguido documentos, hasta ahora secretos, que muestran la ignorancia de los que iniciaron la guerra en Afganistán y las mentiras con las que acompañaron a sus presidentes desde Bush a Trump pasando por Obama. Tony Blair reconoció públicamente las mentiras sobre la guerra en Irak (Bush y Aznar, todavía no). Sobre Afganistán, habrá que esperar. Entran, en USA, en año electoral y, ya se sabe, todo vale.
Sin irme tan lejos, tengo que recordar las cosas que, en las Españas, Sánchez dijo sobre Iglesias e Iglesias sobre Sánchez. O Casado sobre Abascal y Abascal sobre Casado. Comparadas con las que dicen ahora hay que reconocer que entonces o ahora mintieron o mienten. Son peccata minuta comparadas con las de dos guerras que han causado muertes y destrucción. Y venta de armas, como decía en el post anterior. Pero no solamente eso, faltaría más.

Juego de intereses

Leo que, detrás de los que anuncian un cambio climático catastrófico, late un interés político muy particular: fortalecer al Estado por encima del mercado. Los que lo niegan, en cambio, tendrían un interés económico: las grandes empresas energéticas (desde el petróleo al carbón). 
El juego de intereses no lo explica todo. Es como decir que el belicismo estadounidense se debe a su interés por la industria armamentística.
Sin embargo, las discusiones de café (ahora de bar) suelen añadir, a los tres casos y a otros muchos más, un adverbio: "únicamente". La verdad es que uno se queda tranquilo cuando encuentra una única causa. Pero no se trata de negar esa causa (que en los tres casos es comprensible), sino de negar su carácter "único".
Para las dos primeras hay un truco de bar (o de tertulia) para desacreditar al contrario: adosarle una etiqueta. Izquierda, "progre", vendido, fatuo, "facha" y así sucesivamente. Pero etiquetar no es necesariamente argumentar cuando la etiqueta ("únicamente")  contiene un factor despectivo: se desprecia la fuente sin entrar en sus argumentos. 
Es posible que los tres casos que cito tengan elementos en común. Por ejemplo, el sistema en el que se producen y sus reglas del juego que son de obligado cumplimento. Se puede hablar de lo general, como se pueden encontrar elementos en común en (casi) todas las manifestaciones que hay ahora en el mundo por muy heterogéneas que sean sus causas y tonos locales. Tampoco "mayo del 68" fue universal ni sus raíces locales idénticas de un lugar a otro. Pero tuvo su importancia plantearse sus elementos comunes. Matar al mensajero es tarea gratificante, aunque no sea más que porque ayuda a descargar la agresividad producida por muy diferentes motivos de frustración. Pero inútil si lo que se quiere es hacer análisis concretos de situaciones concretas. Nada de "peor para la realidad".

domingo, 8 de diciembre de 2019

El juego del absurdo

El alcalde de Le Gresle (Loire, Francia) ha prohibido a sus ciudadanos que mueran en sus casas los fines de semana y feriados. Desconozco el castigo a los que violen la prohibición. Seguro que no es la pena de muerte. El edicto pretende llamar la atención sobre la escasez de médicos en su localidad.
Un artista, que ya fabricó un váter de oro animando a usarlo (que por cierto, después robaron)  ha conseguido 120.000 $ por un plátano pegado a la pared. Se trataba de un "símbolo del comercio global". Otro artista llegó y se comió el plátano o banana. Dijo que tenía hambre. Claro: lo importante era la idea, no el plátano, así que el comprador podrá seguir pegando en la pared los plátanos que quiera en sustitución del que le costó 120.000 dólares de vellón.
El presidente de los Estados Unidos, aunque no está muy claro qué quería decir, afirmó en una mesa redonda que sus súbditos tiran de la cadena (en el váter) "10 times, 15 times, as opposed to once". El conjunto de su intervención roza lo kafkiano.
Este se salva: un policía portugués acusado de torturismo (una plaga, por cierto, más peligrosa que el terrorismo) dice que la culpa la tiene la presión de la Unión Europea sobre Portugal: él es la víctima.
Un bar en la India ofrece 15 minutos de oxígeno por seis euros.
¿Terceras elecciones en Israel?¿En las Españas?
¿Ve cómo el absurdo ayuda a hacerse preguntas interesantes sobre la realidad. Bueno, no necesariamente a lo hegeliano de que "si es racional, es real", sino "si es real, puede ser racional o no serlo".

sábado, 7 de diciembre de 2019

Ignorancia

Entre las muchas cosas que no conozco o no entiendo, están las Bolsas en general y la Bolsa global en particular. Por eso esta recensión me ha resultado interesante aunque, en realidad, lo que ha conseguido es hacerme más consciente de mi ignorancia. Pero ignorancia sobre una institución que es central para entender, a lo que parece, este sistema. Y, claro, tiene que ver con mi minúsculo fondo de pensiones.
El libro recensionado aborda la cuestión más desde la ciencia política que desde la economía, lo cual ya es algo. Parte del supuesto de que las Bolsas son centros de poder. Cierto que las diferentes Bolsas, incluso dentro de un mismo país, compiten entre sí, pero la competencia básica es mucho menor: los monopolios funcionan y, como tales, explotan. Esta cita del libro resume el argumento:
“The creation of exploitative schemes by particularly powerful actors to benefit themselves is rational in a system of bad governance because the chances of getting caught are tiny and the reputational or material consequences of such behavior are largely insignificant while the profits from such schemes are high.”
Sistema explotador para actores poderosos que se benefician a sí mismos (a corto plazo, añado, que eso es capitalismo) con muy escasa supervisión. Si te pillan, no importa que pierdas imagen o dinero ya que el coste es mínimo comparado con los beneficios. Nada que ver con la ideología del mercado de infinitos ofertantes, infinitos demandantes, todos con información completa y total libertad para decidir bajo unas normas mínimas.
¿Mediambiente? ¿Qué pinta aquí? Nada. El sistema capitalista tiene eso.

viernes, 6 de diciembre de 2019

Juegos numéricos

En la última conferencia que he dado (y que será la última) presenté numerosos informes de instituciones internacionales sobre los distintos problemas que tiene el planeta. Solo quería eso: que vieran que hay seguimiento a dichos problemas (sociales, económicos, mediambientales). Con muy buen sentido, una de las asistentes, anglosajona por cierto, pareció reaccionar negativamente a mi presentación del lugar que ocupaba Estados Unidos en algunos de esos problemas y me indicó, con toda la razón del mundo, que era necesario indicar quién financiaba esas instituciones, no fuera cosa, entendí, que esa financiación "orientara" los resultados. Mi respuesta fue cómoda: todos los informes iban acompañados del correspondiente enlace de modo que quien tuviera dudas pudiera acceder y responderse a esa posible "orientación".
He recordado esta anécdota al recibir, en un wasap, una larga enumeración de datos sobre Bolivia. Se trataba del puesto que ocupa en varios "rankings" mundiales. Hasta ahí, nada que objetar. Mi problema es que la lista se usaba para probar lo mal que lo había hecho Evo Morales en el gobierno del país. Mis dudas una vez me di cuenta que la lista podía usarse contra Morales por parte de sus contrarios y que sus partidarios la darían por no resolutoria. Ya se sabe, "el color del cristal con que se mira". Ahí va mi cristal.
Primero, hay otros "rankings" en que Bolivia no está tan mal. El de felicidad, por ejemplo. Pero eso no es argumento.
El segundo es que el autor de la lista decía que los datos eran de "fácil acceso". No hubiera estado de más que indicara la fuente. Oxfam, OPHI o UNDP no son lo mismo.
Tercero, un "ranking" sin poner la fecha no tiene mucho valor, en un mundo tan cambiante. De hecho, el autor recuerda cómo subió el precio del petróleo en los primeros años de aquel gobierno y no dice nada sobre la caída reciente de ese precio.
Pero, sobre todo, un "ranking" es solo eso: una posición en una lista. Para atribuirla a un gobierno, no hay otra, si se quiere seguir con esas jerarquizaciones, que comparar el puesto que ocupaba antes de que llegara el tal gobierno y el puesto que ocupa en la actualidad, una vez expulsado el tal gobierno.
Este último es un error muy frecuente. Lo acabo de encontrar para los Estados Unidos y el "ranking" de justicia social que le sitúa en el puesto 36 entre los 41 países de la OCDE estudiados. Mi interpelante quedaría contenta por la parte metodológica ya que explica con claridad quién paga y cómo se obtienen los datos a fecha de este año. No le gustaría que el artículo que cito achaque ese puesto al gobierno del presidente Trump. Pero el artículo lo hace y, como digo, ilegítimamente: habría que comparar el puesto que ocupaba su país antes del actual gobierno con el que ocupa ahora. Podría atribuirse, con cautela, a algunos de los componentes (indicadores) de esa compleja variable (justicia social) como se puede hacer con la pobreza y el crecimiento económico, pero no todos dependen de la acción del gobierno, por mucha omnipotencia de las ideas que practique este.
Eso sí: si hay números, eso hace que se tome la cosa más en serio. Y hay motivos ya que a esa cifra se puede oponer otra, y a esa metodología otra. Y eso es ciencia. Pero sin cuantofrenia (como la llamaba Hugo Zemelman, viejo amigo)  que no es ciencia sino idolatría del número: si hay número es que es cierto. Pues no.
(Añadido el 8: Otra forma de hablar de los gobiernos de Morales, a saber, qué ha aumentado y qué ha disminuido: During Morales’s nearly 14 years in office, his Movement Towards Socialism (MAS) party reduced poverty by 42 percent and extreme poverty by 60 percent. It cut unemployment by 50 percent and nearly tripled the per-capita G.D.P. “It’s indisputable that Bolivians are healthier, wealthier, better educated, living longer and more equal than at any time in this South American nation’s history,” Anthony Faiola wrote in The Washington Post.)

miércoles, 4 de diciembre de 2019

Más "anti"

Ayer, por 174 votos a favor, 72 en contra y una cuarentena de abstenciones (había 550 presentes), el Parlamento francés aprobó una ley que equipara antisemitismo y antisionismo, cumpliendo así una promesa de Macron. No son los primeros.
Los parlamentos legislan, no crean realidades. Y ya dije ayer que soy de los que opinan que se trata de dos cosas diferentes, compartiendo esa opinión con un centenar de intelectuales judíos que han mostrado su rechazo a tal ley.
Identificar ambos términos sería como si, en las Españas, las críticas del partido Vox al gobierno de España se entendieran como una prueba de que tal partido es anti-español.
(Difícil de clasificar esta opinión de activista estadounidense -palestina, por cierto- en el sentido de que Israel está construido sobre la idea de que los judíos son superiores a todos los demás. Obviamente, apoya a Bernie Sanders excepto en el apoyo que este proclama hacia el Estado de Israel -Sanders es judío, por cierto-. Y ya que estamos, también Chomsky lo es y se muestra pro-palestino)
(Añadido el 8: Según la definición "francesa", la Lista Conjunta de palestinos que han obtenido escaño en la Knesset, parlamento israelí, serían anti-semitas, ya que se oponen claramente a las políticas sionistas. Mire quién lo dice)
(Añadido el 12: judíos critican la decisión de Trump de designar al judaísmo como "nacionalidad". Lo consideran muestra de su antisemitismo. Eso sí, añado por mi cuenta, la política de Trump de apoyar los asentamientos -ilegales- puede etiquetarse de sionismo o, por lo menos, de pro-sionismo)
(Añadido el 15: una prueba de que anti-sionismo no es anti-judaísmo la presenta el periódico israelí Ha'aretz a propósito de la visita del líder -admor- de una comunidad jasidí)

martes, 3 de diciembre de 2019

Anti

Que el antisionismo puede ocultar un antisemitismo profundo, cierto. Pero que son dos palabras que se refieren a hechos diferentes, también. Se discute estos días en Francia y se aporta esta definición del IHRA (Alianza Internacional para la Memoria del Holocausto): 
« L’antisémitisme est une certaine perception des juifs, qui peut se manifester par une haine à leur égard. Les manifestations rhétoriques et physiques de l’antisémitisme visent des individus juifs ou non et/ou leurs biens, des institutions communautaires et des lieux de culte. »
Cierto también que entre los ejemplos de antisemitismo están las críticas al Estado de Israel y a sus prácticas, en particular las que tienen que ver con una determinada ideología política, el sionismo. Pero no parece que se trate de la misma cosa. Una es el rechazo, el odio o el desprecio hacia todo lo judío (razón, por cierto, por la que preferiría que la palabra fuese antijudaísmo, ya que hay semitas que no son judíos). Se encuentra fuera de Israel y puede llegar a negar que Jesús de Nazaret fuese judío. Otra es una ideología política que pretende que el Estado de Israel sea solo judío (recuérdese que su población es, en un 20 por ciento, árabe, palestina) y que territorialmente vaya a cubrir la zona que su Dios les entregó como su tierra: desde el Éufrates al Nilo. Esta ideología tiene sus reflejos desde los intentos de convertirla en Constitución del Estado hasta las sucesivas ocupaciones de territorio que, por acuerdos internacionales, son palestinos.
He tenido muy buenos amigos judíos, que se han declarado como tales, en España, Inglaterra, Alemania y los Estados Unidos. No creo ser antijudío. Pero no puedo estar de acuerdo con las políticas sionistas aunque eso, para los sionistas, me convierta en antisemita. Sé que no lo soy. No voy a contar otra vez el caso de otro amigo que se encuentra en el mismo caso que yo, pero que a él, dando como antisemita lo que es antisionista, le han supuesto obstáculos a su actividad por parte sionista fuera de Israel.

Libertad e información

En España, el partido Vox, recientemente llegado al Parlamento, se niega a responder a preguntas de determinados medios (periódicos y televisiones) y, ciertamente, no los acepta en ruedas de prensa que convocan en su propia sede. Son medios, a decir del partido, excesivamente críticos con el dicho partido que, por supuesto, pueden aducir lo de la libertad de información. El partido podría contestar que también tiene derecho a defenderse de lo que ven como un ataque sistemático. Todo muy discutible.
En los Estados Unidos, el comité de campaña para la reelección del presidente Trump ha negado las credenciales a todo periodista que tenga que ver con una determinada agencia de noticias y algunos medios. No es exactamente lo mismo que en España, no nos engañemos. Lo que los "trumpistas" quieren evitar es el acceso de Bloomberg News que resulta ser propiedad del homónimo pre-candidato demócrata a las próximas elecciones presidenciales.
Efectivamente, son dos cosas muy distintas, pero tienen un elemento en común: el convencimiento de que el supuesto "cuarto poder" se debe a sus amos y no a "los eventos consuetudinarios que acontecen en la rúa" como exageraba Machacho para "lo que pasa en la calle". Si se quiere una versión menos drástica, se puede decir que los periodistas, desde el momento en que no pueden reproducir a escala 1:1 lo que sucede, no tienen más remedio que elegir y, entonces, es posible que elijan según criterios de su empresa. Eso no les hace mentirosos, sino que reportan, selectivamente, lo que otros pueden encontrar desagradable. Lo cual no quiere decir que "aliquando bonus dormitat Homerus" y se les escapa una mentirita o una exageración. De hecho, las acabo de ver en alguno de los chats a los que asisto en silencio.

lunes, 2 de diciembre de 2019

Mundo anglosajón

Según Google Maps, es la calle de mi pueblo que he visitado con más frecuencia en los últimos meses. Con razón. En primer lugar, está la tienda en la que compro los periódicos. "Soqueta", se llama, en un diminutivo valenciano que difícilmente entenderán los forasteros. Pero, sobre todo, porque se acumulan varios negocios en los que o acabo entrando o no dejo de mirar con perplejidad.
Está, antes que nada, la clínica de fisioterapia, una "health club" que anuncia en sus cristales a la entrada (dos veces a la semana sometido a sus máquinas de tortura)
He pensado, alguna vez, cambiar de peluquero y pasarme, siempre en la misma calle, a una "barber shop" aunque tal vez podría optar, un poco más allá, y en un ejemplo más de que lo que leí sobre localización empresarial no tiene mucho sentido, otra peluquería, pero esta es "low cost". Lo malo es que es "uni sex". No se me aplica.
Con el cambio de estación y para poner al día edredones y mantas, sí que visito una "smart laundry" cuyas máquinas indican con toda claridad cuáles son para "wash" y cuáles son para "dry".
Y me reconozco cliente de "PickinPack" para cosas de papelería, aunque en su letrero incurre en el único uso del valenciano en toda la calle: "Fotocopies", ofrece. Y no, no es inglés.
En cambio, créame, no he visitado "Green City", que está muy cerca de la "laundry". Este establecimiento, con cristales opacos verdes, da cobijo a una Asociación de Usuarios de Cannabis y qué mejor nombre para ella. Pero tampoco he visitado a la agencia de "travel" que está al otro lado.
Nunca entré en el "Hair Market" que ahora se ha trasladado a la vuelta de la esquina. En su lugar ahora hay una tienda, "Ana's place".
Pero en casi todos todavía ofrecen descuentos por el "Black Friday".
No es una gran avenida. Ahí va completa, desde un vértice al otro.

Mis prácticas de inglés son algo más reducidas:

Me excuso de hacer comentarios sobre la política oficial de enseñanza de idiomas en los colegios de la Comunidad Valenciana.

sábado, 30 de noviembre de 2019

Quién manda en qué

Hubo un tiempo en que lo que se cantaba era "Britannia rules the waves": Inglaterra mandaba en el mundo porque dominaba los mares, es decir, el comercio. Lo que ahora leo es algo diferente: "China rules the Web" marcando la dirección hacia una nueva potencia hegemónica como en su siglo lo fue Inglaterra. Entre uno y otro caso tenemos el "America second to none", primacía absoluta de un país, pero que ha sido seguido por un "Making America great again", ese "de nuevo" que indica que algo no va bien en su hegemonía. Mucho antes de estas disquisiciones George Modelski construyó esta tabla sobre los sucesivos ciclos  largos (LC), ciclos Kondratiev y sucesivas potencias mundiales con los instrumentos que tenía cada una para serlo:

El artículo que cito respondería a esa interrogación que aparece en el ciclo 10.Y este otro se refiere a la "guerra fría" por conseguir el liderazgo mundial.
No hay por qué tomarlo como viene. Otros (Joseph Nye) tiene, a un plazo más corto, otra visión de las hegemonías y sus bases económicas.

Obsérvese que donde uno pone Portugal, el otro pone España. Se refiere, propiamente, a monarquías en las que residía la soberanía. Pero la idea de que "todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar" hace más interesante el artículo que cito al principio. Y, recuérdese: caminante, no hay camino, se hace camino al andar.
(Añadido el 8 de diciembre: Una pre-candidata a la presidencia de los Estados Unidos lo tiene claro: Trump ha destruido el liderazgo USA, pero ella (del Partido Demócrata) lo restaurará)

viernes, 29 de noviembre de 2019

Lo que toca

Encuentro hoy una par de referencias a Popper. La primera a propósito de cómo la ciencia ha sustituido a la religión como fuente de Verdad absoluta. Lo que Popper diría es que las proposiciones de la ciencia no son verdaderas o falsas, sino que se aceptan mientras no se demuestre que son falsas, es decir, se aceptan de manera provisional. El artículo, en su largo recorrido, tiene un final:
Los bárbaros somos los que creemos que la naturaleza está para que la ­violemos, forcemos, explotemos y ensuciemos; esta barbarie tiene sus raíces filosóficas en la mitología judeocristiana, que niega el panteísmo y califica al hombre, ese insensato, ese despropósito a medio hacer, como rey de la creación.
La otra a propósito del relativo (porque no total) fin del neo-liberalismo fundamentado en unas proposiciones "científicas" que todavía se mantienen. Se creyó que el fin del comunismo suponía el "fin de la Historia", pero la Historia ha seguido y ahora comienza a aparecer el "fin del neo-liberalismo" en la medida en que la "ciencia" (en particular la macroeconomía dominante) comienza a hacer aguas, en concreto, para lo que ahora me ocupa, en lo que respecta a las "externalidades", es decir, a las cuestiones mediambientales que los modelos dejaban de lado. Se nos dice que
As George Soros has emphasised, Popper recognised that our society is a complex, ever-evolving system, in which the more we learn, the more our knowledge changes the behaviour of the system.
 Y este es su final
If the 2008 financial crisis failed to make us realise that unfettered markets don’t work, the climate crisis certainly should: neoliberalism will literally bring an end to our civilisation. But it is also clear that demagogues who would have us turn our back on science and tolerance will only make matters worse.

The only way forward, the only way to save our planet and our civilisation, is a rebirth of history. We must revitalise the enlightenment and recommit to honouring its values of freedom, respect for knowledge and democracy.
Barbarie para uno, fin de esta civilización para otro, pero no hace falta que repita mi escaso optimismo hacia las cumbres como la que comenzará la semana que viene en Madrid. El hecho de que haya tenido que trasladarse desde Chile ya es un indicador. Y el hecho de que la "emergencia climática y mediambiental" se declare por una parte (mayoritaria, pero parte) del Parlamento Europeo no oculta que no todos los países han cumplido sus compromisos de cumbres anteriores. Todo ello sin olvidar que países, como los Estados Unidos, causantes de ese peligro lo nieguen. Con base científica y principios económicos convencionales.

miércoles, 27 de noviembre de 2019

Otro 68

Me lo planeé hace unos días y esta mañana lo he oído en una de las radios que escucho saltando de una a otra de modo que no recuerdo en cuál de ellas se decía. Trataban de los paralelismos entre lo que fue "mayo del 68" que, efectivamente, tuvo un antes y un después y a mí me pilló en Roma, y lo que ahora están suponiendo las numerosas manifestaciones en muchas partes del Planeta. Ahora, como entonces, no todos piden lo mismo ni, todavía más claro, no todos tienen la gota que ha colmado el vaso y les ha lanzado a la calle. Chile y Hong Kong es evidente que son cosas diferentes, como lo han sido los "chalecos amarillos" en Francia y fueron los masistas en Bolivia hablando de "guerra civil". Los distintos movimientos que lanzan a la calle en Cataluña no tienen mucho que ver con las manifestaciones iraníes.
Suele haber una gota que colma el vaso: una subida de los precios de los carburantes es clásica. Pero desigualdad, insatisfacción con gobiernos que han perdido la relación con el electorado o con sus ciudadanos si no hay elecciones, corrupción y sospechas de intervención extranjera.
Parece que atribuirlo todo a esa gota que dispara la manifestación no es suficiente. Pero tampoco es suficiente quedarse en lo estrictamente local e incluso localista. Tal vez no en todos los casos, pero en varios de ellos la sospecha sobre intervenciones extranjeras planea sobre las calles. Redes sociales, agentes infiltrados, medios de comunicación y vaya usted a saber. Geopolítica en todo caso. La del petróleo y el litio en primer lugar y la de la pelea por ver quién es o va a ser la potencia hegemónica, si es que Trump consigue que los Estados Unidos deje de serlo. Si así fuera (y hay quien lo ve probable), la pelea es por saber quién le sustituye: Rusia (que fue la alternativa mientras controló a la URSS) o la China. La Unión Europea ni está ni se la espera (mire esto si tiene tiempo y ganas). El Japón lo mismo. Continuará.
(Añadido el 3 de diciembre: una colección de artículos sobre los diferentes casos latinoamericanos de "estallidos sociales")

martes, 26 de noviembre de 2019

Abolir la monarquía

Para abolir la monarquía hay muchas razones y más que las habrá si se ve que no obtiene suficiente apoyo entre los mas jóvenes. De momento, escándalos, abusos y fortuna. Y, para la autora, no resiste un análisis coste-beneficio: demasiado coste para tan poco beneficio colectivo comparado con lo que podría hacer un presidente o presidenta de la República a un coste mucho menor. La autora habla de Inglaterra, por supuesto. 
En las Españas habría un elemento que lo diferencia a pesar de los puntos en común: los ataques republicanos (no solo en Cataluña) son visibles y eso genera una reacción defensiva. Es un principio básico: no hay como un enemigo externo para unir al grupo, no hay como un ataque visible "a lo nuestro", para que "lo nuestro" adquiera un valor superior. Atáquese una lengua y se verá cómo se la defiende, cosa que no sucedería si se la dejara morir tranquilamente. Las licencias sexuales no son un argumento, pero mal tratadas informativamente (lo peor del príncipe Andrés ha sido su entrevista en televisión) pueden ser un golpe más. El que sea una institución anacrónica no es un argumento fuerte: no es la única.

Petróleo, litio y otras minucias

Hay lo que se puede llamar elementos estratégicos que, normalmente, no son la causa de nada, pero que no conviene olvidarlos cuando cuando se consideran algunas situaciones particulares. Ayuda a entender el independentismo de Alberta o de Escocia si se recuerda que ambos son zonas con importantes recursos petrolíferos. Algo parecido sucede con el litio, de impacto geopolítico, en Bolivia. No es "la" causa de nada, pero interviene junto a otros factores para entender qué sucede.

lunes, 25 de noviembre de 2019

Efectos de las manifas

Tengo que recordar la masiva manifestación internacional contra la intervención en Irak. Hasta yo participé, cosa rara en mí. En las Españas no solo era contra la guerra sino también contra el partido que, desde el gobierno, iba a participar en ella, vista la foto en las Azores. ¿Efectos? El ejército español participó en dicha guerra y el partido en el gobierno consiguió la victoria en las siguientes elecciones, que creo recordar eran locales. 
Lo recuerdo leyendo un reportaje (Financial Times) sobre el triunfo en Hong Kong de los movimientos pro-democracia que se han estado manifestado estos últimos seis meses. Victoria en 16 de los 17 (o 17 sobre 18) consejos de distrito y con una participación muy alta (71 por ciento). ¿Quiere eso decir que se ha dado un paso hacia la democracia como ellos la entienden? Pues no exageremos. El poder decisorio de estos consejos electos es muy pequeño y no se excluye que las manifestaciones se sigan produciendo con el consiguiente enfado por parte del gobierno central, no precisamente democrático, aunque esa falta de democracia (como la de Arabia Saudita) no se discute con el entusiasmo con que se hace sobre Venezuela. Las manifestaciones (con heridos y tal vez con muertos) parece que seguirán. Y más si democracia significa independencia, porque no parece que Beijing esté por la labor. Eso sí, los pro-democracia han obtenido un centenar de puestos (117) entre el millar largo (1.200) que elige al ejecutivo local.

Humpty Dumpty ahora

Un artículo con el que tengo necesariamente que simpatizar porque comienza con el episodio de Alicia en A través del espejo en el que se le explica que las palabras significan lo que los que mandan quieren que signifiquen. El texto que cito repasa el uso de "golpe de estado" en dos contextos diferentes: el reciente de Bolivia y el algo anterior de Cataluña. Y mi simpatía se comprende si se ve la reproducción del dibujo del episodio en cuestión que uso en este blog en la columna de la derecha.
Ya me declaré incapaz de etiquetar lo sucedido. Me preocupaban otras cosas. La cuestión del litio, por ejemplo. O la violencia, incluyendo la guerra civil como en otros sitios que pueden dar que pensar sobre este. Pero así ha sido esta pelea por etiquetar los acontecimientos, eligiendo los que servían al propósito de arrimarlos a los propios prejuicios o intereses y obviando los que no. Los que mandaban han procurado que sus etiquetas fueran las ganadoras y, en buen paranoide, no estará de más pensar que han podido haber "etiquetadores" ocultos y desconocidos, más cuando se reconoce que el asunto trasciende las fronteras del país. De todos modos, pueden compararse estas dos versiones que Sin Permiso publica una detrás de otra: la que empieza hablando del golpe fascista y la que lo hace preguntándose sobre los hechos.

domingo, 24 de noviembre de 2019

Democracia interna

No hace falta pensar en Trump, Bolsonaro, Orban o Modi. España está en la misma línea aunque a un nivel más bajo de momento. Un editorial de El Mundo y un artículo en eldiario.es reflejan esa tendencia de los partidos a perder democracia interna (la que les pide la Constitución) y evolucionar hacia hiperliderazgos que decidan sin consultar a los órganos competentes. El recurso al referéndum, como dice el editorial que cito, no es necesariamente democrático, aunque lo sea formalmente.
Estos hiperliderazgos no hace falta que salgan en la prensa. Pequeños grupos políticos, más o menos trashumantes, siguen también a su líder de manera casi católica respecto a la infalibilidad del Papa. Líderes carismáticos con su chat y todo que se caracterizan no por ser de izquierdas o derechas sino por poseer la Respuesta, la Verdad. Por lo menos, eso creo detectar. 
En general (vuelvo al tema), deterioro de la democracia.
(Añadido el 26: más en la misma dirección, en La Vanguardia)

sábado, 23 de noviembre de 2019

El color de mi cristal

Un excelente artículo en el que se muestra hasta qué punto los reportajes en la prensa estadounidense reflejan las preferencias políticas de sus medios. Las diferencias llegan hasta a las noticias meteorológicas. Y el caso de Bolivia no queda fuera de esa tendencia general.
Es común con quienes únicamente aceptan las noticias y enfoques que encajan con sus preferencias, sus pre-juicios (anteriores al juicio). No se busca qué ha pasado realmente, sino qué versiones (siempre hay varias) encajan con las preferencias propias.
Así que los medios escriben para sus fieles y los fieles premian a sus medios siguiéndoles y, a veces, hasta comprando el ejemplar diario en el caso de los periódicos. Con las televisiones y radios, basta con conectar con la emisora que se corresponde con el propio cristal de forma que uno mira el mundo de manera que se siente seguro y re-asegurado. Es un círculo, pero cambiante: los enfoques del medio pueden cambiar (cambio de propiedad o accionariado, por ejemplo) y los de los lectores/oyentes también. Lo que entonces se produce es un proceso de lenta adaptación de unos a otros o, si no se produce, uno cambia de medio habitual y busca el que diga lo que uno quiere saber, es decir, que uno tiene razón. En las Epañas, los que en su día se pasaron del ABC a La Razón.
A todo esto hay que añadir las noticias falsas (que haberlas, haylas) difundidas por las redes sociales en una dirección u otra (que no siempre es fácil determinar cuál de ellas es)
Claro que sigo medios militantes (que procuro no formen un conjunto demasiado homogéneo), pero abandono la lectura o la conexión cuando veo que el cristal con que ellos miran (coincida o no con el mío) se pasa de la raya y convierte el producto que venden (venden, sí, o me venden a mí a los anunciantes)  en un panfleto. Amigo de Platón, pero más amigo de la verdad, aunque esta sea huidiza y cueste mucho desvelarla (quitarle los velos que la cubren, que es lo que parece indicar su nombre en griego alezeia).
Esos velos pueden ser muy sutiles. Se me ocurren dos. El primero es la necesaria selección de los hechos (los partidarios de Evo Morales seleccionarán sus éxitos económicos y sociales; los contrarios, la corrupción y el abuso y manipulación). Efectivamente, nadie puede hacer un mapa a escala 1:1 de lo sucedido. Hay que elegir para dar una versión que siempre, siempre será fruto de esa elección que puede estar dictada por el cristal con que se mira. Se puede comparar a Fox reduciendo las probabilidades del impeachment con la CNN haciendo recuento de los errores y mentiras del Presidente en una entrevista, publicados más o menos al mismo tiempo.
El segundo es la presentación de suposiciones como si fuesen hechos (por ejemplo, atribuir el nivel tecnológico de una determinada formación independentista a una ayuda externa, suponiendo que ellos carecen de competencia en esos asuntos y han tenido que recurrir al extranjero, Rusia tal vez). Se puede comparar ahora la Fox con el Washington Post a propósito de detalles en el proceso del impeachment.
Trabajoso, sí. Ignacio Ramonet ya lo decía hace tiempo.

No a la equidistancia

No puede haber equidistancia entre los que tenemos razón ("nosotros") y los que no la tienen ("ellos"): un abismo nos separa y cada vez más. A eso se le llama polarización y no hace falta que sea derecha-izquierda (incluso, mejor que no lo sea), también puede ser una religión (clarísimo que la "nuestra" es la verdadera; si no, no sería la nuestra) o una ideología territorial (unionistas-secesionistas).
Pero resulta que "nosotros" no estamos muy unidos. "Ellos" tampoco. Nos separan liderazgos, egos más o menos hinchados, tradiciones, historia, intereses, símbolos o casualidades. Y, a veces, "nosotros" (como "ellos") peleamos entre nosotros aunque raramente mediante la violencia física, que es algo que reservamos para la polarización. Esto no es polarización, sino fragmentación.
La mezcla de ambos procesos forma parte de lo que se puede considerar una epidemia a escala mundial. No afecta a todo el mundo de la misma manera. En algunos casos es ya pandemia; en otros, solo hay pequeños grupos afectados. Pero lo que llaman "populismo" o, sobre todo, los "problemas con la democracia" (incluso su peligro de muerte) tienen que ver con estos procesos mundiales. No sé si la equidistancia es una solución, pero, por lo menos, no agrava la enfermedad.
Se trata, en efecto, de buscar qué parte de razón pueda tener cada uno de los polos. 
¿Tu verdad? No, la Verdad,
y ven conmigo a buscarla.
La tuya, guárdatela.
No es fácil: cada polo dedica buenas energías (incluso con infiltrados en las redes sociales) a mostrar los errores del contrario, sean de contenido o históricos (la lista de errores del contrario es siempre más larga que la de los propios). No pretende solucionar el problema (sería crear un nuevo "nosotros" beligerante), pero sí reducir la gritería irracional y, mediante la observación intersubjetiva, mostrar los factores de fragmentación que cada bloque oculta cuidadosamente.
Creo que esa equidistancia reduce, aunque sea muy poco, el peligro que el conjunto polarización-fragmentación comporta. Si ni eso, atengámonos a las consecuencias de la epidemia. 

viernes, 22 de noviembre de 2019

Así de simple

Es más que probable que la crisis mediambiental (llámese como se llame, incluso "cambio climático" o "calentamiento global") siga su curso mientras muchos recursos estratégicos comenzando por el agua y siguiendo por el petróleo tengan su propia crisis. Puede que con algunos cambios en las políticas tanto privadas como públicas el asunto se pueda afrontar sin grandes daños a la población. Pero también puede ser que no estemos (como especie) preparados a afrontarlo y que tales políticas no existan o sean insuficientes. Así, sin más.
Interesante este artículo que hace ver lo irrelevantes que son prácticamente todas (digo todas, sí) las noticias que he visto hoy en los periódicos. Hay impeachments, negociaciones, rebeliones, matanzas, manifestaciones, aniversarios y todo eso, pero muy poco, por no decir nada, en los grandes medios sobre el problema de fondo. Sobre el estancamiento económico mundial, sí. Y yo, con 30 suscriptores, igual.

jueves, 21 de noviembre de 2019

Antisemitismo

Haaretz (que sigo prefiriendo trascribir como Ha'aretz, La Tierra, periódico israelí) publica el resultado de una encuesta sobre actitudes antisemitas realizada por la Liga Anti-Difamación (ADL). En este caso, sólo se hizo la encuesta en unos pocos países, pero este es el resultado:
Además del ranking (que suele trasformar un estudio en una contienda deportiva) me interesan tres grupos: 
1. Aquellos en los que el porcentaje ha aumentado entre 2015 y 2919 y que están entre los primeros de la lista (a quien tiene, se le dará), a saber Polonia, Ucrania y Rusia. Una teoría conspiranoide lo atribuiría a manejos de Israel para provocar emigración judía hacia Israel, pero más parece un truco, por parte de los políticos, para tener un chivo expiatorio de sus crisis internas. De todos modos, la provocación de la emigración no sería nueva. Que se lo digan a la financiación que, en su día, obtuvo Pamyat (partido ruso, Memoria), para ayudar a esa "emigración". Pero Argentina dificulta estas explicaciones.
2. Si esa fuera una regla general, no se entendería el caso de Italia y su disminución de actitudes antisemitas. Tal vez porque el chivo expiatorio es ahora la inmigración (sobre todo la ilegal). 
3. Aumentos y diferencias los considero cuando son de más de dos puntos (los márgenes de error en estas encuestas -cuyas características desconozco- no permiten muchas finuras). Así que el tercer grupo es el de los países con porcentaje inalterado que, a su vez, se subdivide en porcentajes altos inalterados (Sudáfrica) y porcentajes bajos inalterados (Canadá y Suecia, países digamos particularmente "civilizados"),
He mantenido la palabra antisemita aunque semitas son también los árabes y por eso yo preferiría antijudío. Y no he visto los estereotipos antisemitas sobre los que se preguntaba a los entrevistados, asunto particularmente espinoso cuando se confunden arteramente las actitudes contra las prácticas de un gobierno y las actitudes contra un determinado colectivo. Se puede estar en contra de lo que ha hecho Netanyahu y su coalición (por cierto, Gantz ya ha renunciado a formar gobierno) y ser no solo pro-judío sino incluso judío certificado. Cuando una crítica a las prácticas sobre los asentamientos judíos en Cisjordania se tilda de antisemita (antijudía), se está cometiendo una manipulación sobre todo cuando se dirige a personas claros defensores del pueblo judío que ni se les ha ocurrido poner en duda su existencia esencial como han hecho algunos historiadores judíos. Un buen amigo tengo al que se le retiró una distinción de una institución no-judía acusándolo de antisemita (antijudío) cuando lo que había hecho había sido criticar determinadas políticas de un gobierno concreto y sin entrar en cuestiones con los haredim en el gobierno y fuera de él.


miércoles, 20 de noviembre de 2019

Reportaje casi equidistante

Puede verse (en castellano) aquí, y comentarios al mismo aquí. Es largo. Prolijo en algunos asuntos y pasa demasiado rápido en otros. Compara los procesos secesionistas escoceses con los catalanes. Parte de una intención manifiesta de provocar disonancia cognitiva ya que presenta temas que no encajan con el modo de ver el problema de secesionistas, pero también de unionistas (que los hay dentro de Cataluña. No se olvide que la sociedad está dividida en un fifty-fifty, que las encuestas se encargan de mostrar que las diferencias entre ambas partes son fluctuantes, pero que esas diferencias no son irrelevantes). Recurso a la teoría de la conspiración (que no por desacreditada tiene que ser siempre falsa) y uso de la frase de Mark Twain que ya he citado aquí y que dice que es más fácil engañar a la gente que convencerla de que la han engañado. Y en política (toda, supongo) siempre hay una dosis de engaño, mayor o menor, pero siempre real. Que se lo digan a Maquiavelo. O a Trump.

martes, 19 de noviembre de 2019

Terrorismo mundial

Este es el mapa del impacto del terrorismo en el mundo. Pocos, como se ve, se escapan, aunque solo 71 han tenido ataques que han producido muertes.

Tres observaciones que me parecen pertinentes. Primera, dónde se concentran los actos.
El número de muertes se ha reducido, pero en Nigeria y, sobre todo en Afganistán, ha aumentado. El conjunto de los demás países han disminuido su peso en el total.
Pero veamos los diez primeros países en cuanto a víctimas:
Iraq y Afganistán, los países de la Guerra de Irak del "Cuarteto de las Azores", están en los dos primeros puestos. Pero obsérvese el caso de la India y Paquistán, países en conflicto territorial y ambos poseedores de armas nucleares. Mala cosa.
Y véase el caso del terrorismo de extrema derecha en Occidente (esa "epidemia" que parece estar creciendo):

Resumiendo:
  • Global security threat: 71 countries recorded at least one death from terrorism in 2018 — the highest second number of countries since 2002.
  • European improvement: Deaths in Europe fell by 70%, with Western Europe recording its lowest number of incidents since 2012.
  • Far-right terrorism up: There has been an increase in far-right terrorism for the third year running, in Western Europe, North America and Oceania, with deaths up by 52% in 2018.
Y por lo que respecta a este último:
  • The total number of incidents in the West have increased by 320% over the last five years — see the chart for 1970 – 2018.
  • There have been eleven far-right attacks in the last 50 years that have killed more than 50 people. 
  • The three largest politically motivated terrorist attacks in the West in the last 50 years have been perpetuated by far-right extremists. 
Fanáticos que matan los hay de muchos tipos. Este es uno de ellos y, como se ve, no se reduce al fanatismo religioso sino también al político (tan ideología es la religión como la política).

lunes, 18 de noviembre de 2019

Terceras elecciones

Unas elecciones que no dieron como resultado la posibilidad de formar gobierno, así que hubo que convocar unas nuevas elecciones. Sus votos reprodujeron bastante bien la fragmentación de los partidos políticos a pesar de ello en franca polarización no solo según la clásica derecha-izquierda sino también según criterios culturales, lingüísticos e incluso "raciales". Quedan pocos días para saber si se podrán formar alianzas mayoritarias en el parlamento que den pie a un nuevo gobierno. Algunos rechazos casi viscerales hacen difícil esos acuerdos. ¿Cómo, dirá el partido A, me voy a coaligar con el partido B si en la coalición estaría el partido C, del que A es contrario histórico? Y si no hay acuerdos suficientes para formar gobierno, ya se sabe lo que sigue: unas terceras elecciones, como si la culpa la tuvieran los electores que no aprenden a votar como deberían.
¿Las Españas? No, Israel. Y vale la pena leerlo con ojos lejanos como los míos. Estar lejos o cerca no es un criterio para saber si algo es de una manera u otra. En efecto, la derecha del Likud con los fundamentalistas judíos no puede aceptar que la izquierda logre el gobierno apoyados por los grupos árabes-palestinos que esta vez se han presentado en lista única (normalmente se presentan fragmentados).
Así que unas terceras elecciones son inevitables. En Israel, por supuesto. Y eso que los dos grandes intentan infructuosamente negociar un gobierno de unidad, una Gran Coalición a la alemana para evitarlas. Lo que en España sería PSOE-PP.
(Añadido el 22: las acusaciones de corrupción -en Israel; en las Españas son sentencias firmes- complican todavía más la crisis política del país)

domingo, 17 de noviembre de 2019

Inmigración no-autorizada en Europa

Esta es su evolución según el Pew Research Center
A chart showing Europe's unauthorized immigrant total peaked in 2016 before leveling off
Como se ve, hay una ligera disminución en ese último año del que se ofrecen datos. La mitad del total están entre el Reino Unido y Alemania; dos tercios si se añade Francia e Italia. La distribución territorial, en términos absolutos, es esta:

Este otro resumen puede ser interesante:
In 2017, more than half of Europe’s unauthorized immigrants (56%) had arrived in the past five years, while 27% had arrived 10 years ago or more. About two-thirds were less than 35 years old (65%), and about half were male (54%).

sábado, 16 de noviembre de 2019

El poder corrompe...

...y el poder absoluto corrompe absolutamente. Dicho atribuido a Lord Acton.
Trump con Ucrania, Áñez con Cochabamba o Sánchez modificando su programa electoral sin tener en cuenta a los órganos competentes de su partido en España son asuntos muy diferentes entre sí y de muy distinto calado. La capacidad de un presidente para hacer "su" historia, la de una presidenta para ordenar muertes y la de un presidente en funciones para organizar su reelección son cosas que no se pueden comparar. Pero forman parte, en sus distintos niveles, de algo que sí parece común con otros países: la quiebra progresiva de la democracia que se produce a velocidades que tienen que ver con las condiciones locales pero que todas sufren el embate de esta "epidemia".
Los Trump, Bolsonaro u Orban son visibles. Pero las prácticas en otros países en los que el presidencialismo se hace progresivamente autocrático también comienzan a serlo. A lo más, "todo para el pueblo, pero sin el pueblo" del despotismo ilustrado ahora llamado populismo en la línea de los viejos narodniki rusos.
Sin llegar a tanto, la manipulación, pro domo sua por supuesto, de los procesos electorales entra en esta epidemia. Se puede hacer lista en el caso latinoamericano: "Conflictos importantes por los resultados y los procedimientos  fueron registrados en países como Haití, México, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Venezuela, Brasil, Ecuador y la más reciente: Bolivia, entre otros". Pero no por eso se tiene que olvidar, para los Estados Unidos, "modelo" de democracia, las manipulaciones de distritos electorales (gerrymandering) y las igualmente visibles manipulaciones del censo electoral para evitar que los posibles contrarios voten (disenfranchisement). Gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo, decía Lincoln.
Desconexión entre gobernantes y gobernados, desde María Antonieta a la esposa de Bush I en la antiguedad hasta nuestros días, que es un diagnóstico también muy difundido.
Y corrupción, claro. Cabildeo, chalaneo, enriquecimiento, favoritismo y cosas de esas. Pasa hasta en las mejores familias (y no incluyo las veleidades sexuales en algunas de ellas). 
Cierto, es el peor de los sistemas, exceptuando a todos los demás, que diría Churchill. Pero que está empeorando.
(Añadido el 17: otra lista de la "epidemia": "Orban, Assad, Duterte, Putin, Xi, el Sisi, Erdogan, and, Trump, the spoiled, petulant, mendacious occupant of the White House, to name just a few". Se puede añadir a Modi. Y a Bolsonaro)