sábado, 17 de agosto de 2019

Arte nuevo de hacer política

Lope de Vega, en su "Arte nuevo de hacer comedias", justificaba así su uso del lenguaje vulgar en sus obras de teatro:
"Y escribo por el arte que inventaron /
los que el vulgar aplauso pretendieron, /
porque, como las paga el vulgo, es justo /
hablarle en necio para darle gusto".
Ahora las cosas han cambiado. Gloria Santiago, diputada de Unidas Podemos, justifica su uso del lenguaje tuitero en las redes sociales en las que participa: "Es un error minusvalorar esta forma de hacer política". Y añade: "La mayoría de personas no está para escuchar grandes discursos". No es, claro, lo de Lope de Vega, pero tiene sus resonancias. Y suena a marketing en un contexto de oferta y demanda.
La "gente", en efecto, no está para discursos así que habrá que "darle gusto". Y, por supuesto, viendo lo que sucede de Trump para abajo, no hay que "minusvalorar" ese medio que ya te encuentras citado en televisión y hasta en revistas (por ejemplo, Newsweek lo hace sistemáticamente en su Daily Briefing digital).
El caso es que la demanda de tuits genera su oferta que, a su vez, fomenta la demanda y así sucesivamente". "Es justo hablarle" así a la "gente", antes llamada "vulgo".
La política, eso que nos afecta a todos, no es asunto sencillo, pero no creo que sea responsable el simplificarla todavía más convirtiendo hasta los discursos en materia prima para los tuits y similares. Llegados a este extremo "democrático", un acto de investidura podría reducirse a un intercambio de tuits y que saliera elegido el que más "me gusta" consiguiese (eso sí, controlando la presencia de robots que, diga lo que diga el personaje, le garanticen un "vulgar aplauso" que es lo que acabaría contando). Eso sí, teniendo cuidado no vaya a ser que uno cambie de chaqueta (cosa que sucede en política de vez en cuando) y se encuentre con los tuits de antes que ahora se contradicen con la nueva "posición oficial" del tuitero en cuestión. Pero tampoco importa mucho: lo que importa es la reacción inmediata al último tuit, si "gusta" o no. Pedir coherencia ya es subir el nivel y "la mayoría de las personas" no está para esa tarea ciclópea.
¿Pedagogía política? Bah, eso quedó para los viejos anarquistas anteriores a la última guerra civil española y que iban de pueblo en pueblo con su burro cargado de libros para mejorar los conocimientos de un pueblo en su mayoría analfabeto. Mejor enviar un ingenioso e irónico tuit desde el sofá mientras se ve "Juego de Tronos". Los analfabetos ahora son otros.
Ah, por supuesto: no toda la "gente" tiene acceso a las redes sociales.

viernes, 16 de agosto de 2019

Dos caras de una noticia

Mala noticia. Véase qué ha dicho el presidente Trump en su tuit de ayer. En breve: el Estado de Israel ha hecho bien negando la entrada a dos parlamentarias estadounidenses que, en sus posiciones políticas, son una "disgrace" por ser anti-judías y anti-estado de Israel: odian al pueblo judío y odian a su Estado. Encima, iban a entrevistarse con palestinos.
Buena noticia. Ahora léase el reportaje de Newsweek, también de ayer, sobre los grupos judíos estadounidenses que han rechazado el tal rechazo a las parlamentarias musulmanas y partidarias del BDS. Entre dichos grupos está AIPAC (American Israel Political Action Committee), el lobby judío que mayores contribuciones hace a las campañas electorales estadounidense y cuya influencia es innegable. Estos grupos dicen ver intenciones de política local en lo que, aparentemente, es política internacional, cosa, por cierto, que suele suceder con frecuencia y en otros ámbitos también. El "pensar localmente, actuar globalmente" ha sido norma general para los países hegemónicos. Lejos del ecologista "pensar globalmente, actuar localmente" y de una política habitual en países semiperiféricos y periféricos, a saber, "pensar localmente y actual localmente". "Pensar globalmente y actuar globalmente" se podría esperar de instituciones internacionales como Naciones Unidas, pero que ni están ni se las espera.
Que AIPAC haya expresado su opinión en el sentido en el que lo ha hecho merece todo mi respeto. Hay, efectivamente, límites, y a veces se respetan. Ya no tengo tan claro lo del Atlético Madrid  y el Beitar Trump Jerusalem de mayo pasado. Trump, sí, y con una hinchada algo peculiar.
Faltaría más: la noticia tiene más de dos caras.
(Añadido: el gobierno israelí (llamarlo hebreo son ganas de liarla) ha concedido la entrada a una de las congresistas "por motivos humanitarios")

jueves, 15 de agosto de 2019

Paranoides perseguidos

El mundo de las finanzas es, tradicionalmente, opaco aunque envuelto en oropeles de transparencia. Se trata, dicen, de defender al cuentahabiente. Este artículo a partir de la propuesta de Facebook para lanzar su propia moneda, la libra, quiere hacer ver que esto forma parte de una tendencia mucho más amplia.
Que las super-empresas quieran tener su propia moneda no es novedad. Quieren ir a donde está el dinero. Pero estas empresas no son las industriales que crearon los primeros bancos industriales, del tipo Banco de Bilbao en el País Vasco, con propósitos claros y distintos. Estas empresas son mucho mayores, con mayor alcance planetario y, aunque ya no sean empresas industriales, lo son de la producción, distribución y consumo de información, la mercancía más rentable en la actualidad y cuya posesión y control han llevado a nuevos "barones" por encima de toda sospecha. Bueno, no exactamente por encima. Digamos que al lado de toda sospecha, viendo sus ramificaciones hacia los medios de comunicación convencionales (el caso de Bezos con el Washington Post).
Sin fantasear demasiado, estas empresas que ya son monopolísticas y contra las que poco pueden hacer los supuestamente bienintencionados intentos de reducir su monopolio en aras del libre mercado, pueden ser todavía más monopolísticas si cabe. Los paranoides tienen buenos motivos para sentirse perseguidos. Probablemente lo están. Con todas sus buenas obras benéficas, su generosidad y altruismo, estas empresas no dejan de tener lo que es y ha sido central en el sistema en el que vivimos: la lógica del incremento incesante del capital. Y eso no se hace, ni mediante buenas obras, a favor de los parias de la Tierra. Ni sus efectos son independientes del tamaño de la empresa.
El artículo que cito al principio termina con:
Louis Brandeis said of the early 20th century trusts that “both the financial concentration and the combinations which they have served were, in the main, against the public interest.” Big banks and big tech may use fancy algorithms and apps instead of railroads, but his words are as true today as they were when he wrote them. (La cita que ahora aparece tiene interés por sí misma)

miércoles, 14 de agosto de 2019

Batalha

En 1385 no había naciones, tal y como las entendemos desde el siglo XVIII o incluso, en algunos casos como el inglés, desde el XVII. La soberanía residía en el rey que heredaba, conquistaba, perdía, ganaba, recibía en dote algunos territorios de fronteras poco claras pero con una estratificación social suficientemente estable. El enfrentamiento armado se presentaba muchas veces como uno de los medios de obtener la soberanía para el rey vencedor o conquistador. Tal día como hoy se luchaba la batalla de Aljubarrota entre lusos y castellanos (que no españoles) y que se recreará el año que viene. Copio y corrijo lo que dice la wikipedia al respecto y lo corrijo para evitar algunos anacronismos:
"Durante la segunda mitad de este siglo XIV era grande la rivalidad y luchas entre los reyes, aspirantes al trono y cortes nobles de Castilla y de Portugal: Fernando I de Portugal, había mantenido aspiraciones al trono (a la soberanía) de Castilla dando lugar desde 1369 a las llamadas tres Guerras Fernandinas. En 1383, dicho rey portugués murió sin hijos varones que heredasen la corona. Su única hija era la infanta Beatriz de Portugal, casada con el rey Juan I de Castilla. La burguesía (habitantes en burgos, ciudad, nada que ver con la burguesía del Manifiesto Comunista) se mostraba insatisfecha con la regencia de la reina Leonor Téllez de Meneses y de su favorito, el conde Andeiro, y con el orden de sucesión, ya que eso significaría la anexión de Portugal a Castilla bajo un mismo rey y, encima, castellano. Las gentes se levantaron en Lisboa, el conde Andeiro fue muerto y el pueblo pidió al maestre de la Orden de Avis, hijo natural de Pedro I de Portugal, que fuese regente y defendiera el país.
El periodo de interregno que siguió se conoce como la crisis de 1383-1385. Finalmente el 6 de abril de 1385, don Juan, maestre de la Orden de Avís, es aclamado rey por las Cortes (nada que ver con cortes populares) reunidas en Coímbra. Pero el rey de Castilla no renunció a su derecho a la corona portuguesa, es decir, a su soberanía, que le venía por su casamiento. En junio invade Portugal al frente de su ejército, auxiliado por un contingente de caballería francesa.
Don Juan, ahora ya rey, Juan I, es el vencedor de la batalla que le da el trono, victoria que, como suele suceder, había gozado del auxilio divino. Para agradecerlo Juan I mandó erigir el monasterio de Santa María de la Victoria (monasterio de Batalla) y fundar la villa de Batalla (Batalha).
Y ahí entro yo que, en un viaje por tierra para un trabajo en el ICSTE de Lisboa, me detuve en Batalha y quise ver lo que recordaba a Aljubarrota (esa palabra que prácticamente no existe en castellano). Los profesores tenían acceso gratis, pero yo no llevaba mi identificación universitaria. El portero me miró y preguntó "El señor, ¿es español?" a lo que yo, en mi balbuciente portugués que había aprendido para participar en un tribunal de doctorado, contesté "Soy, sí". El hombre hizo una gran sonrisa y me dejó pasar con un "Adelaaante". Como buen nacionalista, parece que le hacía gracia que un perdedor de aquella batalla quisiera conocer sus memorabilia. Para él, el pasado era parte de su presente.
Para terminar, una coplilla poco respetuosa de un romance medieval citado aquí y aquí aunque parece que confunden castellanos con españoles:
"Vinieron los sarracenos /y nos molieron a palos,/ que Dios protege a los malos / cuando son más que los buenos".

martes, 13 de agosto de 2019

Sionistas

Conviene repetirlo: sionismo es una ideología política con sus propias ideas sobre los territorios que deben asentar u ocupar los judíos. Como tal ideología, es posible ser anti-sionista (desde otras ideologías, contrarias) sin por eso ser anti-judío (o, como se ha venido llamando, anti-semita). Se puede ser contrario a las prácticas e ideologías de los gobiernos catalanistas o independentistas sin por eso ser anti-catalanistas. El truco, muchas veces, consiste en identificar ambas cuestiones: una posición política contraria a una determinada política y una actitud -más o menos irracional- contraria a los que pueden clasificarse como parte de una cultura, religión o incluso "raza".
Esta confusión se ve todavía con más claridad cuando se observan las diferencias y conflictos entre los que profesan una misma ideología, con lo que tampoco es tan sencillo ser anti-independentista vistas sus divisiones internas o ser anti-sionista vistas sus divisiones internas. En un periódico israelí, eso sí, progresista, Ha'aretz, "La Tierra" en hebreo, se levanta acta de las diferencias entre el sionismo del actual gobierno israelí y el sionismo que el artículo llama "liberal", probablemente en el sentido que tal palabra tiene en los Estados Unidos, es decir, progresista, centro-izquierda y similares. Vale la pena leerlo para tener una imagen más completa de lo que es el sionismo.

lunes, 12 de agosto de 2019

No hay como ser rico

Más historias sobre el fallecido Epstein. Esta trata de los privilegios de que disfrutó en estos últimos tiempos en la cárcel ¿sexo incluido? Qué menos.
Tal vez no sea la regla general, pero sí es una metáfora de cosas que suceden en nuestras sociedades de forma, llamémosla, estructural, es decir, que son el resultado de las estables relaciones sociales entre los poderosos y el resto, con algo, entre ambos, que está dispuesto a "servir y proteger" al tiempo que evita que el resto se mueva de su sitio y ponga en discusión esta jerarquía eterna e inamovible: la policía pública y privada. Si, por otro lado, se ve que el porcentaje de poderosos por herencia es significativo (aunque no siempre mayoritario), se puede entender que el resto o se resigna o piensa que, si hace trampas o tiene un golpe de suerte, podrá un día ocupar el puesto de poder, privilegio y prestigio. Porque prestigio no les falta. Y si hay excepciones, son manzanas podridas en un conjunto resplandeciente. El problema vuelve a ser cuántas manzanas podridas hay en la canasta. Pero tanto da. Saberlo no va a cambiar la estructura, eterna e inamovible, aunque cambien algunos miembros de algunos de sus niveles (o por ascenso o por descenso) y con independencia de cómo se llamen unos y otros. La idea sigue siendo la que Orwell, en su 1984, pone en boca del fundador de ingsoc, Emmanuel Goldstein, aunque con todas las salvedades que acabo de insinuar. Esto dice:
“Desde tiempo inmemorial, tal vez desde el Neolítico, el mundo está habitado por tres clases de seres humanos: los de Arriba, los del Medio y los de Abajo.
Los objetivos por estas tres clases son totalmente incompatibles entre sí. El de los de Arriba es no perder sus posiciones a ningún precio; el de los del Medio, cambiar de lugar con los de Arriba; y el de los de Abajo –si es que pueda decirse que tengan un objetivo, porque su eterna característica ha sido siempre la de sentirse tan desmoralizados por las adversidades como para no preocuparse, sino a ratos perdidos, de otra cosa que no sea el diario subsistir- es abolir toda diferencia de clases y crear una sociedad en la que todos los hombres sean iguales.
Durante prolongados períodos pareció como si los de Arriba se hubiesen afianzado definitivamente en el poder, pero al cabo llegaba un momento en que volvían a perderlo. En tales casos eran derrotados por los del Medio, quienes lograban la adhesión de los de Abajo al persuadir a éstos de que sus ideales eran de justicia y libertad, pero tan pronto se apoderaban los del Medio de las altas posiciones, volvían a relegar a los de Abajo a su condición de sometidos, pasando ellos a ser los del Arriba.
De las tres clases, sólo los de Abajo no lograron jamás, ver realizados sus ideales ni siquiera transitoriamente. En sus luchas por alcanzar el poder, los del Medio hicieron siempre suyos los postulados de libertad, justicia y fraternidad, mas ya el concepto de hermandad humana era, en este caso, negado no por quienes estaban en el poder, sino por aquellos que esperaban estarlo pronto. En épocas lejanas, los del Medio se habían alzado al conjuro de la igualdad, sólo para establecer un nuevo despotismo, una vez abatido el existente”.
Como entretenimiento de lunes de agosto, antes del martes y trece, aconsejo leer el texto que he citado al principio una vez leído el de Orwell y ver las semejanzas y diferencias. ¿Para qué? Para nada, para nada. Bueno, para disfrutar de los detalles. Y si le interesa la lucha de clases, la cita del multimillonario Warren Buffett:
“There’s class warfare, all right. But it’s my class, the rich class, that’s making war, and we’re winning.”
(Epílogo: si dispone de tiempo y tiene ganas, aconsejo leer este otro artículo sobre los toros en Mallorca. Evitará, así, la tentación de la simplicidad orwelliana)

domingo, 11 de agosto de 2019

Conocer es comparar

Interesante artículo de Acemoglu comparando el utopismo racionalista de Silicon Valley y la ya pasada planificación central. La realidad no es dócil.

Escepticismo, desconfianza

La duda del escéptico es metódica. Descartes iría en esa dirección haciendo el análisis y, eventualmente, la verificación su comportamiento habitual, cartesianismo que ahora se impone dada la proliferación de wasaps falsos, noticias falsas y reportajes falsos que pueblas en paisaje informativo. 
El desconfiado es más selectivo: duda de aquellas cuestiones cuya fuente le resulta sospechosa, cosa particularmente aconsejable ante versiones "oficiales" que parecen ocultar algo que es verdadero o hacer creer algo que es falso. 
Un caso reciente es el de Jeffrey Epstein, con un antecedente inmediato de muerte violenta y que ahora lo hace en forma de suicidio. ¿Suicidio, se preguntan?. El magnate era acusado de tráfico sexual con menores. Esclavizadas niñas de 14 años incluidas. Era amigo de otros magnates (el youtube con Trump es expresivo, pero no hay que exagerar). Estos compañeros de orgía podrían incluir miembros de familias reales europeas, así que el seguir destapando escándalos de ese tipo podría ser muy dañino para esos amigos. Por eso hay quien desconfía y cree (le costará probarlo) que no ha sido un suicidio sino un asesinato "patrocinado" por sus compañeros de tropelías. Le Monde y The Guardian hablan  de "aparente suicidio" en sus respectivos titulares.
Se puede desconfiar de la versión por ahora oficial. El escéptico tendrá sus dudas sobre estos desconfiados antes de lanzarse a aceptar una versión alternativa a la oficial. Lo que sí es cierto es que, al no haber juicio penal contra el millonario, las víctimas, ya no cuentan tanto excepto en el caso de una demanda civil: no pueden llevar al muerto ante un tribunal. Pero hasta eso puede someterse a duda. Total: suicidado, asesinado (a favor de quién) o incluso vivo).

sábado, 10 de agosto de 2019

Historia interminable

Así estaban en julio según The Economist

Obsérvese que de las tres salidas posibles, según este modo de ver, dos (referéndum y nuevas elecciones)  nos devuelven al punto de partida.
No tengo que irme muy lejos. El esquema español, mucho más sencillo, sí, puede llevar a nuevo gobierno o a nuevas elecciones en las que las dificultades para formar gobierno serían parecidas a las actuales con lo que... never ending story.
Pero las diferencias entre un caso y otro son enormes, comenzando por el sistema electoral (mayoritario uninominal y proporcional de lista). Y la fragmentación, claro, esa que hace preguntarse al The Economist si estas democracias no serán ingobernables.
Añádase Italia y sus dificultades para formar gobierno y la facilidad para romper coaliciones y agítese la mezcla "Unión" Europea de la que Johnson quiere sacar al Reino "Unido" (que se lo digan, en Escocia, a independentistas frente a Londres pero, al mismo tiempo, unionistas junto a Bruselas). 
¿Estabilidad? ¿Han dicho estabilidad?

Huevos y castañas

Es la frase que se utiliza para referirse a algo que no se puede comparar de lo distinto que es, no se parecen en nada. ¿Cierto? Pues hasta ahí no más. Puede encontrarse algo que sí permite la comparación. El peso, por ejemplo. O su nivel alimenticio. O el impacto que su producción tiene sobre el medio ambiente.
Vaya otro ejemplo, esta vez ya cuantitativo.
Se trata, en primer lugar, y que ocuparía el lugar de la castaña, el PIB, producto interno bruto, de los primeros países en tal variable, variable cada vez más discutida, pero que es la que hay. La lista completa aquí. Los datos van en millones de dólares.

Y ahora el huevo: la lista de los primeros bancos mundiales por sus activos en 2019 (en la fuente de donde los copio  -en castellano- viene también la lista de hace diez años que vale la pena comparar con esta). Las cifras vienen en millardos (miles de millones)

La cuestión no está en las diferencias de entidades: relativamente democráticas (sin exagerar) unas con su sufragio universal, cargos electos y reglas para el cambio en el poder, todo basado en la soberanía nacional, y burocráticas las otras, mucho más piramidales en las que es difícil hablar de la soberanía de la junta de accionistas y donde los consejos de administración tienen bastante más poder que un consejo de ministros aunque no sea más que por su respectivo ámbito de actuación.
Pero una observación de entrada, el origen de esos bancos, nada que ver con lo que había hace diez años (menos China, varios europeos presentes). Son cosas distintas, pero se puede comparar el tamaño y encontrar que estos bancos (transnacionales) presentan cifras superiores a todos los países que no aparecen en mi recorte. Los activos de cada uno son superiores al PIB de la super-mayoría de países en el mundo. 
No hay que apresurarse a sacar conclusiones. Pero, comparando la lista actual de los bancos con la de los años pasados, no se puede evitar un pontificio sic transit gloria mundi: no deben de ser tan divinos, sino que son humanos, demasiado humanos, como se ve con algunas de las espectaculares caídas y los no menos espectaculares ascensos.
Sin embargo, la comparación pone en perspectiva a unos y otros. Obsérvese que he comparado activos (assets) con PIB y no con presupuestos generales del Estado en cuyo caso la distancia sería todavía mayor. Es decir, que el dinero que maneja un jefe de Estado es mucho (en muchos casos, muchísimo) menor que el que maneja un CEO bancario desde su Comité Central. Y cierto que los gobiernos pueden poner trabas a los bancos, pero, con esas distancias económicas, no tienen más remedio que jugar al son que estos les toquen y, por supuesto, correr servilmente a socorrerles (eso sí: en aras del interés general) cuando, encima, los bancos han gestionado mal su propio poder.

viernes, 9 de agosto de 2019

Mapa a escala 1:1

Es, evidentemente, imposible. Sería un mapa idéntico a la realidad física que pretende representar. En ese mapa, esta pantalla tendría exactamente la misma dimensión que la pantalla que tengo delante. Una locura, claro.
Pero lo mismo sucede con la realidad social o la realidad política: que es imposible reproducirla con exactitud del mapa a escala 1:1. Hay que simplificar, elegir, decidir, excluir. 
Pongamos el "caso vasco" en España (no en Francia, por cierto). De la infinidad de datos se pueden elegir unos como estos que ya comienzan con el etiquetado de "presos políticos" para los de ETA. Faltan cosas, evidentísimamente. Pero también faltan en las versiones de C's y PP sobre Bildu. En ambos casos, la selección no es inocente: se trata de arrimar el ascua a la propia sardina. Porque, sí, se puede seleccionar en función de lo que uno quiere terminar con un "que es lo que queríamos demostrar". Y se demuestra seleccionando del mapa aquellos detalles que más convienen.
Hasta ahí no habría mucho problema (es un decir). Bastaría ver si los detalles elegidos coinciden con la realidad. Pero entonces aparece la cuestión de la realidad que, muchas veces, es más la "etiqueta" que la "cosa": políticos presos para unos, presos políticos para otros. Como en Cataluña. La "cosa" es que determinados políticos están presos en la cárcel. La etiqueta es dónde ponemos el "políticos", si antes de "presos" o después. Los datos que llevarían a una u otra de las etiquetas se seleccionan como he dicho: arrimando el ascua a la propia sardina. Por ejemplo, con argumentos sobre legalidad y legitimidad.
Y, finalmente, está otro problemilla: que, a veces, se dan como "datos" lo que son "juicios de valor" indemostrables (a lo más, compartibles con los conmilitones). Adjetivos, adverbios, etiquetas.
Todo ello suponiendo  que los datos sean ciertos y no hayan sido inventados o manipulados ad usum delphini. Truco, por cierto, frecuente en wasaps que llegan de vez en cuando y que terminan con un "pásalo".
Pobre Kant, con su "phenomenon" y su "noumenon". La "cosa" existe. Claro que existe, pero siempre compleja por lo que, para conocerla, hay que simplificar evitando el riesgo de caer en el simplismo. Pero también sin quedarse en una paralizante "complexité de la complexité". No nos engañemos. Y si lo hacemos, pues qué le vamos a hacer.

jueves, 8 de agosto de 2019

Consejos bienintencionados

Que la policía vasca edite unos consejos para que las mujeres eviten las ocasiones de ser violadas tiene puntos en común con los consejos que Amnistía Internacional da a los visitantes en los Estados Unidos para evitar las ocasiones de ser tiroteados. Son, como se ve, mensajes de prevención que no incluyen referencias a los causantes de tales barbaridades y eso puede tener una doble lectura. 
Por un lado, y como dirán desde las asociaciones feministas para el primer caso, parecen hacer recaer la responsabilidad de la violación en la mujer. Llueve sobre mojado. Ha habido más de un juez y alguna jueza que han ido por esa línea argumental en un juicio real. Pero no se me ocurre que tipo de "consejos" se podrían haber editado sobre los violadores para evitar su desmán. Otra cosa es que se haga énfasis en la educación, la prevención y unas leyes más adaptadas a la realidad actual, física e ideológica. Recuérdense los problemas que hubo con la primera sentencia en el caso "Manada" que, por cierto, dio nombre a las posteriores violaciones en grupo en España. La última, ayer, en Benidorm, Alicante, "presuntamente" cinco franceses contra una noruega que, evidentemente, no aplicó los consejos de la policía vasca, lo cual no la hace responsable, pero llama la atención.
Por otro lado, si siguiéramos el mismo argumento, el segundo caso podría usarse para hacer recaer la responsabilidad de la carnicería en los asesinados, aunque tampoco veo qué "consejos" policiales se les puede dar a los atacantes. Pero ahí se ve con claridad que en ese caso no es tan fácil. Sean "lobos solitarios", sean "manadas" (de otro tipo, pero manadas asesinas), es a los asesinos a los que hay que responsabilizar y perseguir planteando cuestiones de educación, prevención y leyes adaptadas a la nueva situación de la proliferación de armas. Lo de las armas es una gran diferencia. Como ya dijo Reagan y viene a repetir Trump: las armas no matan, matan los que las usan, así que el problema no son las armas sino...pues sí, los que las usan. ¿Quiero eso decir que no hay que dar consejos a los que participan en actos públicos en los que tales salvajadas pueden producirse -y de hecho se están produciendo-? ¿Nada sobre la venta de armas patrocinada por la ARF que tan buenos dólares dona a diversos parlamentarios?.
Volvamos a la policía vasca. Si editaran unos consejos para evitar ser robado (dónde llevar lo que uno tenga de valor, qué lugares frecuentar, qué atención prestar a los que le rodean en el metro o el autobús y cosas parecidas) nadie pensaría que están cargando a los robados con lo que han hecho los ladrones. No creo que fuera así: simplemente, junto a su trabajo de vigilar y detener -servir y proteger, según la serie en la televisión española-, hacen un trabajo de defender a la posible víctima del robo sin que eso suponga legitimar al ladrón o distraer la atención sobre los motivos que este tiene para cometer tal delito (su ideología, su condición social, sus necesidades, sus hábitos).
Las frecuentes "manadas" en estos últimos meses en España (en Bilbao, dos en pocos días) tienen, pues, elementos en común con los frecuentes asesinatos en masa en los Estados Unidos. Pero poco se consigue, si lo que realmente se quiere es reducir su número y, en el mejor de los casos, hacerlos desaparecer, si se los ideologiza, convirtiéndolos en una pieza de la propia ideología, sea la dominante o la del propio partido. Análisis concretos de situaciones concretas mostrarían que la prevención afecta a victimarios, pero también, aunque sea en menor medida pero más a mano, a las víctimas. Eso no quita nada al resto de actividades policiales al respecto.
(Añadido: no hay un perfil único de violador. Así, no hay base para atribuirlo solo a "menas" (menores extranjeros no acompañados) o solo a magrebíes, aunque haberlos haylos. Los de Benidorm han sido, presuntamente, cinco franceses de Francia violando a una turista noruega y, una vez más, con contactos previos por las redes sociales. Sí parece que los asesinos en masa estadounidenses tienden a coincidir en algunas características)

miércoles, 7 de agosto de 2019

Policías

Vi ayer en varias televisiones españolas dos casos que me impresionaron por su diferencia. En uno, policías privados, en Cataluña, golpeaban con saña a un par de personas que habían intentado entrar ilegalmente en una discoteca. Eran varios los atacantes y se unían contra cada uno de los dos atacados. En el otro, un policía llevaba, casi con deferencia, al que acababa de matar a tiros a varias personas en los Estados Unidos. ¿Qué tenían en común? La cuestión de la "raza".
En el primer caso, uno de los que había intentado "colarse" era, como dijo el otro, "de color", es decir, negro y, a lo que parece, habían intentado entrar saltando la tapia porque éste había sido rechazado en la puerta tal vez por motivos racistas.
El segundo caso, el asesino no era negro, sino, encima, "blanco supremacista". Y lo que me llamaba la atención es el trato respetuoso que le daba un policía, grupo particularmente aquejado por episodios de racismo

martes, 6 de agosto de 2019

Guardianes

Los guardianes de la revolución tienen un enemigo en común con los guardianes de la (futura) república: los guardianes de la mayoría, es decir, los demócratas.

domingo, 4 de agosto de 2019

Afinidades electivas

Un grupo de magrebíes comete la salvajada de violar a una joven en Bilbao. Seguro que produce comentarios de tipo xenófobo contra los "moros". "magrebíes", "inmigrantes".
Un "joven blanco de 21 años" asesina a 20 personas y hiere a 26, algunos en estado crítico en El Paso. Impensable que en este caso se utilice un hecho aislado para generalizar contra los "blancos" y eso que, en lo que va de año, ya ha habido varios casos parecidos, algunos con motivaciones xenófobas como podría haber habido en El Paso contra los "latinos", inmigrantes "por supuesto".
Argumentar con un caso, más o menos aislado pero, de todas maneras, minoritario, solo refleja la intención del que argumenta, no precisamente respetuosa con la "rugosa realidad". Ni todos los magrebíes son violadores ni todos los blancos estadounidenses son asesinos. No todos los violadores en masa son inmigrantes ni todos los asesinos en masa son supremacistas Obvio, ¿no? Pues parece que no.
De todas formas, cuidado con la comparación. Son cosas diferentes la violación "en manada", por definición, en grupo, por un lado y, por otro, los "delitos de odio" cometidos por una sola persona aunque, por lo general, si son tales delitos, suelen tener un grupo de referencia detrás. Eso sí: ambos forman parte de una serie incluso en la misma ciudad. Para los Estados Unidos, esta matanza en Texas va detrás de la de Ohío y delante de la de Virginia.

sábado, 3 de agosto de 2019

Consejos veraniegos

De lo que no se puede hablar, mejor callarse (Wittgenstein)
Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para aprender a callar (Ernest Hemingway)
Si no tienes nada que decir, cállate. Los demás pensarán que eres tonto. Pero es que, si hablas, se darán cuenta de que efectivamente lo eres (proverbio chino, creo, aunque atribuido a Lincoln suene: Es mejor estar callado y ser considerado un tonto, que hablar y despejar todas las dudas).
Oscurezcámoslo (Eugenio d'Ors) [nota: vicio de origen]

viernes, 2 de agosto de 2019

Complejidad de la complejidad

Muy recomendable artículo de Daniel Roselló, muy documentado, sobre las divisiones internas en el Estado de Israel a partir de las sucesivas oleadas de inmigraciones. Presencia del racismo, diferencias sociales, reflejos políticos en una zona que se describe así:
En esta compleja región se entrecruzan conflictos entre kurdos, árabes y turcos, el pulso entre chiíes y suníes, la geopolítica del petróleo y la pugna por los recursos hídricos, las agendas personales de los regímenes regionales y el intervencionismo de las grandes potencias, todo ello en un área geográfica en la que escasea la democracia y sobra la venta de armas.
Excelente antídoto contra la enfermedad del simplismo militante. 

jueves, 1 de agosto de 2019

Democracias al gusto (deconstrucción)

Encuentro en mis periódicos diferentes definiciones de lo que puede ser la democracia.
La más sencilla consiste en decir que es un sistema para tomar decisiones que afectan a un determinado colectivo. Y la más pretenciosa es la que dice que de lo que se trata es de encontrar la Verdad, cosa absurda viendo  cuántas veces las mayorías han defendido el Error o la Falsedad (contra el heliocentrismo de Galileo o a favor de una religión única para el Estado confesional -suponiendo que no todas las religiones son verdaderas, algunos estados confesionales han tenido que estar basándose en religiones falsas-). Aceptable que la democracia (todavía sin definir) encarna determinados valores, como se dirá a continuación, pero los valores no son verdaderos o falsos: son compartidos, idiosincráticos o contrarios.
La primera definición, la de tomar decisiones, viene con muchas variantes, sobre todo cuando se toman en consideración los medios para dicha toma.
La más habitual es la regla de la mayoría. La decisión se toma según  exprese la mayoría de afectados. Y de nuevo subdivisiones según quiénes lo expresen (directamente o mediante representantes elegidos de diversas maneras) y cómo lo expresen (con cheque en blanco a los representantes, en asambleas abiertas, con respuesta concreta a preguntas concretas -referéndum, por ejemplo-).
La llamada democracia liberal, con sus subdivisiones, claro, es fácil de identificar: voto universal (mujeres incluidas), propuestas encarnadas en partidos competitivos, información abundante, recuento sin trampas, imperio de la ley, separación de poderes etc.
Pero ahora aparecen otras democracias, advirtiendo que las fronteras entre ellas y entre estas y las anteriores suele ser bastante borrosa. Vayan los tipos ideales, que ya vendrán los análisis concretos de situaciones concretas.
Tenemos las que fueron llamadas democracias populares (ahora vienen con otros nombres y la realidad cubana o venezolana se acerca a esta definición). Por lo general, comienzan con una revolución (un "quítate tú que me pongo yo" por diversos motivos) por parte de un grupo que se define como representante de una parte de la sociedad (campesinos, obreros, parias de la Tierra) que cree tener derecho para imponer sus decisiones al resto. Las democracias liberales tienen su dosis de violencia aunque no sea más que violencia cultural y, sí, violencia estructural. Las populares también. Generalmente algo más vistosa y noticiable (procesos, purgas, exilios, ejecuciones). Suele haber, eso sí, elecciones: lista única del partido único, exclusión de disidentes, pero inalterable núcleo duro del poder central donde lo que sí hay son luchas internas no precisamente basadas en el voto.
También hubo democracias orgánicas (que ahora ya no se llamarán así). Se trata de un acceso al poder mediante métodos diversos (desde elecciones liberales a golpe de estado), pero, ya en el poder, y sabiéndose representantes del pueblo o de la gente en general (con menos referencias a grupos concretos como los anteriores) saben que poseen el monopolio de la Verdad de la que derivan sus decisiones sin necesidad de consultar a la gente, pueblo o nación. Pueden mantener formalidades electorales liberales, pero aderezadas con prácticas que "orientan" el voto de los que no han visto la Luz y todavía andan en las Tinieblas del Error.
Me resisto a usar el término "fascista" y, mucho más, el "nazi". Se refieren a situaciones y prácticas del pasado que no acaban de encajar con las del presente y, por lo general, son un insulto político más que un instrumento que permita el consabido análisis concreto de situaciones concretas. 
La prueba del algodón se puede hacer analizando sus liderazgos. Son los tres tipos de autoridad (Max Weber): tradicional (el que manda lo hace siguiendo las huellas de su antecesor haciendo lo que siempre se ha hecho), racional-legal (el imperio de la ley no tradicional sino producida por cuerpos independientes del poder ejecutivo, sea el legislativo o incluso el judicial) y carismática (Hugo Chávez para entendernos, pero no Nicolás Maduro).
La proliferación de carismáticos como Trump, Bolsonaro, Salvini, Orban, Erdogan, Modi, Duterte por poner distintos continentes (América, Europa, Asia) hace que arrecie la tentación a hablar de riesgo de "fascismo". Tal vez. Pero la "rugosa realidad" no se deja encasillar tan fácilmente. Dónde clasificar a Xi, AMLO, Evo o Putin no me resulta fácil.
Sí creo que populismos y nacionalismos no van, precisamente, en la línea de la primera definición que he presentado. Afortunadamente, la Historia no se repite ni en comedia ni en tragedia. Si se repitiera, la teníamos clara.

miércoles, 31 de julio de 2019

Átomos Sin Fronteras

Este mapa es bastante expresivo. Está tomado de los Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America

Indica lo poco respetuosos que son los elementos radioactivos respecto a las fronteras "nacionales". No hay pasaporte que valga. Por lo menos ante estas emisiones de 2017 producidas en los Urales, probablemente en la central nuclear de Mayak.
Pero lo mismo sucede con los programas de meteorología: que muestran, en el caso español, un evidente respeto por las fronteras entre comunidades autónomas como si los vientos siguieran, con todo entusiasmo, las fronteras entre las dichas comunidades. A cada cosa su uso. Para átomos y meteorología, mejor olvidar las fronteras políticas y administrativas. 

martes, 30 de julio de 2019

Si usted lo dice...

Dicen esto:
El cambio climático sigue siendo una amenaza que se cierne sobre la salud y los medios de subsistencia en muchos países, y también sobre la actividad económica mundial. En algunos países, las estrategias de mitigación mediante políticas internas no están logrando concitar un amplio apoyo de la sociedad. Paralelamente, la cooperación internacional se diluye debido a que no están participando países clave.
Amenaza a la economía mundial, débil apoyo electoral a las políticas contra el mismo y ausencia de tales políticas en países clave, es decir, particularmente implicados en la producción de factores que llevan al tal cambio climático. 
Como ya se sabe que ese discurso, como dicen los negacionistas, es de los ecologistas y asimilados, no vendrá mal saber que es del Fondo Monetario Internacional, que no es institución bolivariana o comunista precisamente, en su Perspectivas de la Economía Mundial que se acaba de publicar.
(Añadido el 2 de agosto: atacando en plan negacionista a Greta Thunberg y sus propuestas medioambientales hasta llegar a términos personales)

lunes, 29 de julio de 2019

Huella en el Planeta

El Global Footprint Network calcula cada año el uso que los humanos hacen del Planeta y el tiempo que requiere regenerarlo. Por lo visto, tal y como se ve en el gráfico, cada año los humanos agotan antes la capacidad de esa regeneración. Estamos usando 1,75 más veces de lo que el Planeta podría regenerarse. Se puede discutir la metodología utilizada para esta última conclusión, pero es la misma que vienen utilizando año tras año. Es decir, que si el nivel puede discutirse, ya no es tan fácil discutir la evolución de dicho nivel. No vamos bien.
De nuevo: tal vez los niveles sean problemáticos, pero las diferencias entre países lo son menos. Ahí están los "países" que serían necesarios para cubrir las necesidades de sus habitantes en estos ejemplos (en la última línea, el Planeta como un todo):
Como se ve, el tamaño no importa: son las prácticas lo que cuenta.

domingo, 28 de julio de 2019

Nuevos estados que no son estados

He dedicado un par de posts al asunto de la libra, la criptomoneda que Facebook amagaba con lanzar y que ahora parece estar en suspenso. Me preguntaba, en "La nación de la libra", por el significado que podía tener tan propósito para la idea de Estado: si la libra no podía funcionar porque no tenía un Estado detrás o, más bien, la libra podría funcionar ya que Facebook ya tenía casi todos los componentes de un Estado excepto, obviamente, la territorialidad, y la libra le añadía uno más. Más adelante, volvía sobre el tema preguntando si la libra debilitaría a los Estados oficialmente existentes, sobre todo si se ampliaba el tema y se veía como parte de un proceso en el que determinadas empresas, con cifras de ventas superiores a muchos PIB del mundo, van sustituyendo al Estado. Claro que hay diferencias entre la libra y el bitcoin, pero también la hay entre Facebook y Coca-Cola.
Hoy encuentro un artículo cuyo resumen es el siguiente:
Los gigantes tecnológicos, al margen de todo control social, están acumulando demasiado poder sobre nuestras economías, nuestras democracias y nuestras mentes
Son conglomerados demasiado grandes que utilizan prácticas anticompetitivas para ampliar su mercado, generan deliberadamente adicción y se lucran erosionando la privacidad de los usuarios
Resultan ser también un eficaz vehículo de campañas deliberadas de desinformación y de contenidos socialmente indeseables: xenófobos, racistas, antidemocráticos, de odio...
Primer punto: el poder incluso sobre los Estados aunque las peleas sobre su tributación no dejen de dar sorpresas, gracias al aporte verbal del presidente de los Estados Unidos que quiere que esos gigantes tributen solo en ese país. Una buena matización a las exageraciones posibles: algunos Estados todavía existen. Si el sistema de estos "gigantes" es democrático, eso ya es otro tema. Pero si estos "gigantes" mantienen el poder que dicen que tienen, su semejanza con un estado no-territorial es chocante (se habla aquí de los "Estados Unidos de Amazon"). Eso sí, poco democrático. Se vota consumiendo. Y con un nuevo "sistema internacional" competitivo entre empresas (Huawei, LG, Samsung, por ejemplo, cada una asociada de alguna manera con un Estado)
Segundo punto: nada que ver con la visión beatífica del mercado (infinitos ofertantes, infinitos demandantes, todos con información completa y con libertad de decisión). La anti-competencia es la regla y más si es mediante cierre de aduanas. Y la esclavitud del consumidor, también. Olvídese lo de "una persona, un voto" y voto libre.
Tercer punto: son un medio, como un martillo que puede servir para clavar un clavo o para cometer un asesinato, es decir, que el problema no es el martillo. Pero el uso (que es lo que cuenta) de estas Empresas-Estado no necesariamente es el de una benévola y caritativa ONG. El que juega con fuego... 
Olvidemos, en todo caso, el 1984. La cosa es más complicada y paradójica.

sábado, 27 de julio de 2019

Los nuevos políticos

En paralelo al nuevo capitalismo. El artículo que recomiendo vivamente hace una lista de los más visibles:  Boris Johnson, Nigel Farage, Donald Trump, Narendra Modi, Jair Bolsonaro, Scott Morrison, Rodrigo Duterte, Matteo Salvini, Recep Tayyip Erdoğan, Viktor Orbán, añadiendo que la lista es incompleta y que se le pueden sumar líderes no tan fuertes (y que podrían llegar a serlo). Pero es, dice, el capitalismo el que está cambiando y estos nacionalistas responden a las necesidades de la nueva oligarquía a escala mundial por muy nacionalistas que se pronuncien. Y por muy nacionalistas que se proclamen estos líderes, sus efectos van en la línea de lo que Steve Bannon llama "deconstrucción del Estado administrativo". Nacionalismo mientras se debilita al Estado, que es el objetivo, y a lo que espectáculos políticos varios contribuyen deslegitimándolo en la medida en que deslegitima a su clase política a lo que contribuye lo que para algunos son sus "payasadas". Mientras la "cleptocracia" (gobierno de ladrones) se afianza, el discurso trata de los "verdaderos" enemigos de la nación cuya identidad es ensalzada. Por lo que veo, esta última frase puede aplicarse a muchos nacionalismos estatales (estados a la búsqueda de su nación perdida, a ser posible homogénea en lo racial, lingüístico y religioso), pero también a más de un nacionalismo sub-estatal (naciones a la búsqueda de su estado perdido, que también será idealmente homogéneo incluso en sus clases sociales ya que no habrá ricos y pobres sino que todos serán uno en Cristo Jesús, como dice el Nuevo Testamento). Eso sí, sin llegar a Gálatas 3:28 ("No hay aquí judío, ni griego; no hay siervo, ni libre; no hay macho, ni hembra: porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús"), porque "nuestra" identidad -judío, griego- sigue siendo prioritaria en el lenguaje político distractivo aunque la práctica política vaya en otra dirección.
El artículo termina con una frase alejada de la "tesis XI": si se quiere cambiar esa situación (y eso pasa por reconstruir la democracia), es preciso antes entenderla. De momento, lo que constato desde mi pantalla es que sigue la campaña contra la democracia. Nada de mejorarla (no hay nada perfecto) que sería lo sensato, sino sustituirla por los nuevos políticos autóctonos, nacionalistas y vistosos. Al fin y al cabo, si el problema es mundial (el capitalismo de desastre), los efectos se tendrían que poder ver desde cada localidad donde, obviamente, se pensaría que es única e irrepetible, es decir, nacionalista.

viernes, 26 de julio de 2019

Sospechas

La lógica del artículo me parece aceptable: las ocurrencias de Trump con sus tuits no son una diversión, sino parte de un plan. Me quedo con esa posibilidad aunque el vocabulario sea de los que rechazo: fascista en este caso, facha en otro, progre en el de más allá hacen que pierda interés por su contenido. Pero me quedo con esa lógica cuando me llega un mismo texto burlándose (con razón en mi opinión) de la clase política española, pero me llega a través de tres canales diferentes y, encima, ya me había llegado referido a otro contexto.
Creo que, sin darnos cuenta, acabamos formando parte de planes que nos superan. No necesariamente el plan de Trump ("fascista" dice el texto que cito), pero sí el del descrédito sistemático y ganado a pulso de la clase política en general que parece estar pidiendo a grito un "que se vayan todos", que recordarán en Argentina, pero que puede llevar a lo que me explicaban en mi infancia, a saber, que la participación política se hace a través de la familia, el municipio y los sindicatos (verticales, por supuesto, nada de sindicatos de clase). Era el eslogan franquista que llega al extremo del consejo a su ministro que se atribuye a Francisco Franco ya dictador: "Tú, como yo, a trabajar y a no meterse en política".
Un doble peligro, pues, en mi incipiente paranoia (con perdón): una clase política de mala calidad busques por donde busques (ejemplos chocantes en los cinco continentes, aunque, como siempre, con honrosas excepciones) y una campaña de subrayado de tal calidad acompañado de tuits ridiculizantes. Como dice un comentario al texto recibido en uno de los chats: "no les vamos a votar" (a todos ellos, se entiende). Formamos parte todos del mismo problema: el rechazo a la clase política (lo que, en las Españas y antes de pertenecer a ella, algunos llamaban "la casta") por un lado y una clase política rechazable, rechazo ganado a pulso, pero del que no se excluye la manipulación para hacerla todavía más rechazable. Pero antes de ese fenómeno que, como digo, me trae recuerdos de la infancia, habría que entender la situación. Pero entender y razonar parece fuera de la agenda: filias, fobias, sentimientos, entusiasmos, egos hinchados, maquiavelismos evidentes, eso sí. Los conspiranoides podrán añadir una pregunta sobre si son hechos espontáneos o son fomentados o son exagerados o son ¿falsos?

jueves, 25 de julio de 2019

Nacionalismo conservador

"La Tierra es un solo país y la Humanidad sus ciudadanos" es frase de  Bahá'u'lláh, fundador de la Fe Bahá'í. Otros dirían que "la Tierra es un solo mercado y la humanidad son sus participantes (vendedores y compradores)". Son deseos, no realidades: frente a este cosmopolitismo, los Estados existen y los mercados regionales y locales también. Pero ambos se encuadran en una tradición que, desde los estoicos en la vieja Grecia a los renacentistas europeos del XV-XVI, han defendido el ideal cosmopolita y tentado estoy de incluir los ideales internacionalistas de los sucesivos movimientos obreros (anarquistas, comunistas, socialistas) y sucesivas internacionales políticas de distinto signo, sin que sea patrimonio de las izquierdas. Buenos deseos, pero escasas realizaciones. Incluso podría ser que la llamada "globalización" se esté reduciendo. "Slowbalisation" la llama The Economist.
En ese contexto, me ha interesado este artículo del New Yorker informando sobre la Conferencia Nacional Conservadora llevada a cabo en Washington la semana pasada. En ella, en vocabulario anti-elitista propio de los llamados populistas, se habló contra los que proclaman la "importance of global integration and the danger of national loyalties; the priority of social change over tradition, career over community". La revista, mostrando pocas simpatías hacia el tal Congreso, titula como lo he hecho yo para este post: "nacionalismo conservador". 
Interesante momento contradictorio: las multi- y trans-nacionales tienen que ser globalistas, pero necesitan a los Estados para mantener el orden a escala local, cosa que, por lo visto, a escala mundial es algo imposible. Y los Estados, ahora, en pleno auge de la importancia de la cultura, necesitan de lealtades, tradiciones y actitudes comunitarias. Nada de cosmopolitismo o internacionalismo. Eso queda para las finanzas y algunos grandes mercados mundiales. El resto, para que esto sea viable, necesita de los nacionalismos estatales con el riesgo de que el interés por el nacionalismo como ideología (o como religión: my country right or wrong) se trasmita a entidades sub-estatales. Podemos hacer nacionalismo británico con el Brexit, pero a costa de fomentar el nacionalismo escocés y hasta el galés si me apuran. Pero también viceversa: la promoción del nacionalismo catalán con el Catalexit es a costa de reforzar el nacionalismo español. 
Pero véase quién gana y quién pierde a fin de cuentas, considerando que se trata de una convergencia de factores culturales y económicos.
The Economisten la edición en papel del 6-12 de este mes, comenzaba su "briefing" sobre el conservadurismo con una entradilla que no aparece en su edición digital: "Reactionary nationalism is a challenge to liberalism. It is even more threatening to conservatism".
No me queda claro si el globalismo es conservador/reaccionario o los conservadores están en contra del mismo, o si es de izquierdas/progresista o los progresistas, por ejemplo en versión nacionalista de izquierdas, están en contra del mismo. Lo que ya me lía mucho es lo de nacionalismo reaccionario.
Eso sí: entiendo que Unamuno iniciara su Del sentimiento trágico de la vida con una cita cosmopolit, Homo sum, humani nihil a me alienum puto, aunque probablemente el origen de la cita no era precisamente cosmopolita. Pero no parece la dominante ni en unos ni en otros ni (por evitar la dicotomía) en los de más allá. Igual es que esas palabritas (nacionalismo, globalismo) son polisémicas y cada cual las usa como mejor le viene.

miércoles, 24 de julio de 2019

Remesas e inversión

Encuentro en un boletín del Banco Mundial este gráfico que compara las remesas de emigrantes, la inversión extranjera directa y la ayuda oficial al desarrollo 
No es momento ahora de discutir si esa ayuda es ayuda o si es deseable o si tiene alternativas, pero sí de levantar acta de lo sucedido en los últimos cinco años, según reproduce el Banco. Esos países han visto reducido su papel de destinatarios de la inversión extranjera (mientras, eso sí, se estabilizaba la ayuda al desarrollo) y las remesas de emigrantes han ocupado su lugar (cuidado, de todos modos, con los datos de 2018 y 2019). 

Brexit y Catalexit

Son muy, pero que muy diferentes situaciones, incluso tal vez sus dirigentes lo son, pero tienen elementos comparables que permiten entender mejor a uno viendo los problemas del otro. Este es un buen ejemplo: los cuatro escenarios que se desarrollan en The Guardian cuya edición digital me acaba de llegar. Su autor o autores plantean las posibilidades en aquel lío de ahora a octubre y después de octubre. Muy complicado para quien no está al tanto de los detalles de la política local y más todavía cuando los escenarios son básicamente políticos y no hay muchas referencias a lo que podría pasar después con Wall Street, la libra esterlina, las importaciones, los inmigrantes (no pido que hablen de mi sobrina: me basta con que citen la cuestión), la situación irlandesa con su frontera entre las dos Irlandas o las reacciones de los nacionalistas de Escocia ante las decisiones de Londres, es decir, del nuevo primer ministro y su gabinete. Comprensible que su impacto en la economía mundial no esté entre sus ocupaciones: lo que importa en lo local. No espero que lleguen a la broma del New Yorker, hablando de la Reina del Reino Unido pidiendo la residencia en Canadá a partir de Octubre (mantengo la mayúscula: se lo merece), pero sí me gustaría encontrar algo más de temas en el cesto de los escenarios, sobre todo en lo que se refiere a "después de octubre". 
Un asunto muy enrevesado que permite la típica y habitual reacción humana: simplificar hasta el simplismo y sustituir el "análisis concreto de situaciones concretas" por sentimientos, entusiasmos y fobias. Y algún brillante youtube en cualquiera de las muchas direcciones (no solo dos) que tiene el asunto. Eso sí, los cuatro escenarios son un buen antídoto.
N.B.: el asunto de Cataluña estuvo ausente, el lunes pasado, del discurso del actual presidente en funciones del gobierno central español en su (por ahora frustrada) investidura (no se trata del único buen ejemplo de país irresponsable, pero casi). Igual es demasiado complicado o igual es que tiene una solución provisional o algún simplismo por parte de los varios implicados como decisorios en el asunto. En un caso y otro, la incertidumbre política no es buena. Que se lo digan al Brexit.

martes, 23 de julio de 2019

Guías turísticos

La historia de Le Monde sobre la "botella", me ha hecho recordar mi experiencia en Cuba a poco tiempo del "periodo especial". Mis colegas esperaban a estar dentro del coche para decir lo que pensaban, cosa que nunca hacían paseando por La Habana Vieja o en los cubículos del departamento universitario en el que yo me encontraba. Por cierto, los tales despachitos tenían paredes que no llegaban al techo, cosa que permitía escuchar lo que se decía en los contiguos. Y ahí fue lo contrario: escuché, sin que ellas lo supieran, la regañina de la "comisaria política" a uno de los colegas por "no defender suficientemente la Revolución".
A los pocos meses, en el Yorkshire inglés, coincidí en una fiesta de amigos con un colega que también había estado en Cuba por aquellos mismos tiempos, invitado por el Partido. La conversación debería haber sido grabada: parecía que habíamos estado en dos países diferentes ya que a él el Partido se había encargado de presentarle lo bueno (que haberlo, haylo) y yo me había encontrado escuchando lo que mis amigos querían contarme dentro del coche antes de llegar a un punto de destino en el que podía ver cosas no tan positivas como el británico.
He asistido hace poco a una conversación entre dos amigos en un contexto más relajado que una fiesta británica. Uno acababa de llegar de la China, a donde había ido un par se semanas invitado por una transnacional interesada en hacer negocios con la empresa que dirige mi amigo. El otro había estado, como yo en Cuba, metido en el mundo universitario y con posibilidades de pasear sin "guía oficial". La cosa no llegaba a la situación inglesa, pero se parecía mucho. Mi amigo empresario, cierto que había visto las bondades del sistema, pero, inteligente, había percibido pequeños detalles que no encajaban con tan espléndida descripción. Mi otro amigo, en la universidad, por ejemplo había visto los barrios que el anterior no había visto, aunque sospechaba de su existencia y tenía una visión del Partido algo diferente de la que le habían explicado al empresario. Exagerando: dos "Chinas".
Es lo malo que pueden tener algunos interesados "guías turísticos".
Y un dato a retener

Véase Bolivia y, ya puestos, Venezuela y el Ecuador.

lunes, 22 de julio de 2019

Brexit duro

Mañana, probablemente, se votará, en las Españas, la investidura de Pedro Sánchez, PSOE. Resultado probable: fracaso y vuelta a empezar, pero todavía sin decisión de nuevas elecciones generales. Mañana, también, se conocerán los resultados de las votaciones, dentro del Partido Conservador británico, sobre Boris Johnson. Parece que esto último tiene mayor trascendencia de aquello, local. Porque lo que está en juego es un Brexit negociado (von der Leyen parece más abierta a ello que su antecesor, ya cansado) o un Brexit duro que no solo tendría consecuencias muy visibles para el Reino (no tan) Unido (Escocia por un lado e Irlanda del Norte por otro), sino para la Unión Europea, debilitada en la línea que prefieren Trump y Putin y no le acaba de convencer a Xi. Poco unida también.
En ese contexto, es interesante este artículo en La Vanguardia de hoy sobre Johnson y sus proyectos, cosa que, además, puede resultar sugestivo leerlo pensando en la posibilidad de Catalexit duro, sin ningún tipo de negociación ni con Madrid ni con Bruselas. Para los racionalistas, ambos casos parecen poco racionales, demasiado aventureros, excesivamente motivado por pasiones y fobias y no por "análisis concretos de situaciones concretas". El artículo lo afronta de manera creíble. El Catalexit, guste o no, planeará en el ritual de hoy y mañana en el Congreso de los Diputados en Madrid. Alguna racionalidad medios-fines sí que se detecta aunque los fines no sean aceptados por todos los implicados (incluso del mismo partido). Pero demasiadas pasiones y fobias como para que los economistas racionalistas apliquen uno de sus modelos econométricos. Epidemia, pues.

Nacionalidad

Judío, ruso, estadounidense, el autor repasa tres momentos históricos de rechazo de los judíos: en la Alemania pre- y nazi (detalles sobre Stuttgart), en su Rusia natal y, generalizando a los "diferentes", es decir "no-blancos", a los Estados Unidos de Trump. Por supuesto que son casos diferentes, pero llaman la atención sus elementos comunes: "que se vayan" y que no existan aquí. Y, claro, que no tengan la nacionalidad sea cual sea la ley que la define (ius sanguinis, ius soli).
Me resulta sugestivo este trato porque me hace pensar en un youtube que recibí en uno de los grupos de wasap en que participo (antiguos compañeros en diversas etapas de mi vida). El dicho mensaje comenzaba con un texto sobre los inmigrantes que vienen a Europa buscando labrarse un futuro. Inmediatamente iba un video en el que un negro destrozaba violentamente varios coches alemanes (no actuales, me parece), demostrando, implícitamente, la falsedad del texto previo: los que vienen son unos salvajes.
Demostrar implícitamente es un medio muy eficaz porque el que recibe la "demostración" no se da cuenta, por ejemplo, que argumentar con un solo caso es un truco. Ha habido otros vándalos (arios incluso) que han cometido tropelías semejantes. En todo caso, no todos los negros vienen a nuestras tierras a romper coches (o, como se ha dicho, a "vender droga a nuestros niños"). Pero lo que importa es el etiquetado de grupos definidos como "otros", a los que se les niega el acceso a la nacionalidad que otros obtienen por haber nacido o porque sus padres ya la tenían. Nada de "nacionalización". El recurso a la "raza" diferente es conocido. Lengua, costumbres, clase social (unos son jeques, otros son moros), hasta vestido femenino son instrumentos para etiquetar y para introducir, por lo menos, dudas sobre su posible lealtad al país en el que viven (nacionalismo es también lealtad). Que la sexualidad esté entrando en el etiquetado político parece ser que es algo que se está extendiendo (no se olvide que judíos, gitanos y homosexuales estuvieron bajo la misma etiqueta hasta el holocausto, porraimos y homocausto) .
Y si uno ya está convencido de lo correcto de tal planteamiento, mensajes como el que comento lo que hacen es "confirmarle en la fe", nada excesivamente racional.
Esta anécdota y su extensión a otros casos parecidos quedan muy lejos de los tres momentos históricos de los que habla el artículo que cito y aconsejo. No pretende probar nada. Sólo hacerse más preguntas que las inexistentes respuestas que proporciona.

domingo, 21 de julio de 2019

Los ricos también contaminan

Los Estados Unidos son "second to none" en muchos criterios. Uno de ellos es el número de multimillonarios en que casi duplica al siguiente país, el Japón, y más que cuadriplica al tercero, Alemania. Por eso resulta sugestivo este estudio intentando ver el impacto medioambiental que tiene el lujo (casas, medios de trasporte, consumo) de ese particular grupo en los Estados Unidos. A lo que parece, su particular emisión de CO2 es superior al de muchos países.
La cuestión medioambiental es planetaria, es decir, no conoce fronteras. Pero, por lo general, y al margen de declaraciones retóricas a ese nivel llamado internacional (y lo de "nacional" es importante), queda en manos de los diferentes gobiernos, algunos de los cuales son claramente, digamos, poco ambientalistas como bien ha dejado claro el presidente Bolsonaro casi en la misma línea de lo que fue su antecesor Fernando Henrique Cardoso (y aquello de "olviden todo lo que he publicado sobre la teoría de la dependencia") respecto al Amazonas. Lo que este estudio muestra es que el asunto es algo más complicado todavía.

viernes, 19 de julio de 2019

Riesgo no es certeza

Pero el riesgo (la probabilidad) es real y en estos términos
Insisto: que estén amenazados de extinción no significa que vayan a desaparecer necesariamente, pero sí indica que algo anda mal cuando tales predicciones no parecen descabelladas y se unen a otras conclusiones parecidas tomadas desde perspectivas y metodologías diferentes. 
Supongo que entre los mamíferos no está la especie humana, pero si se añaden otras consideraciones climáticas, tal vez habría que añadirla como para que los poderes públicos (los que cobran de nuestros impuestos, es decir, nuestros asalariados) tomaran decisiones para reducir tal probabilidad. Claro que, además de nuestros impuestos, tienen otras fuentes de ingresos que quizás les haga más presentistas, menos preocupados por evitar que estos riesgos se conviertan en realidad. Y tienen una opinión pública que no les votaría si tomaran decisiones drásticas sobre este asunto. Unos por otros, la casa sin barrer, excepto en el campo retórico y, encima, en voz baja. Mire, si no, de qué discuten los políticos en su país.

jueves, 18 de julio de 2019

Dinero y política

A quién se financia y cómo, es un buen indicador político. Éste lo veo hoy y en el Financial Times: el dinero que va a dedicar el gobierno de los Estados Unidos a apoyar a la oposición en Venezuela. Recogido aquí.
Sin salir de aquel país, interesante que uno de los pre-candidatos a la presidencia estadounidense, por cierto el que más fondos ha colectado hasta ahora, por supuesto entre los Demócratas, advierta de qué tipo de donaciones han de ser evitadas. Él dice las que vienen de las aseguradoras y las grandes empresas farmacéuticas.

Identidad, desigualdad

Se trata de una necesidad humana básica pero sus satisfactores pueden ser muchos. Algo así como la necesidad de alimentarse. En el caso de la identidad, esa necesidad de responder al "qué soy yo", "qué somos nosotros" se puede hacer mediante el recurso a objetos reales (mi familia, mi pueblo natal, mi equipo de fútbol, mi lengua), a objetos difusos (mi religión) o a objetos inventados o imaginados (mi raza, mi nación). La importancia que se dé a unos objetos o a otros depende, a su vez, de factores muy diversos desde biográficos a sociales y, probablemente, también a factores macrohistóricos (ondas como las asociadas a las económicas tipo Kondratiev). El tema da para mucho, efectivamente. Pero el gráfico tomado del Pew Research Center nos hace aterrizar en algo bien concreto: las diferencias al respecto si se introduce la variable política. Como se ve, en los Estados Unidos, país en el que, de una forma u otra, todos, excepto los indios en las reservas, son extranjeros o descendientes de extranjeros, los que se inclinan por el partido Republicano tienden a ver a los "extranjeros" como una amenaza a su identidad en mayor porcentaje que los que se declaran Demócratas.
Majority of Republicans now say America risks its 'identity as a nation' if it is too open to foreigners
En términos más generales, también hay diferencias, si introducimos la variable política, entre los que le dan más importancia a la necesidad de la identidad (necesidad real, no se olvide) y los que plantean el problema de la desigualdad. La lucha contra el exceso de desigualdad (en qué nivel se sitúe el "exceso" es otra cuestión) puede ser vista como algo más importante que la lucha por determinadas formas de satisfacer la identidad (en términos muy culturales, por ejemplo). Además, ese exceso explica el recurso defensivo hacia la identidad como "opio del pueblo" y, en todo caso, tiene efectos sobre el bienestar y la libertad más importantes que el de la identidad. Insisto: no es restarla importancia a la cuestión de la identidad, y más cuando se convierte en una forma de alienación. Pero es recordar que hay asuntos que pueden tener mayor peso objetivo que no, por ejemplo, el responder si uno es de esta "raza" o de la "otra". Eso sí: es más fácil de manipular políticamente. Por eso Trump puede ser reelegido: llamadas a la identidad, ocultación de la desigualdad creciente.

miércoles, 17 de julio de 2019

Ex pluribus plures

El ideal era otro: e pluribus unum, a partir de muchos construir una unidad. Un nacionalismo integrador en un pueblo de inmigrantes (otra cosa eran los indígenas, los pueblos originarios). Pero era el totalmente opuesto al ideal del nacionalismo nazi: una raza, una nación.
Un tuit del presidente de los Estados Unidos (la política mediática se juega ahora en twitter) había sido considerado como racista. A cuatro congresistas demócratas les había dicho que se fueran a su país de origen y, añadió, que si no les gustaba, que se marcharan. Obviamente, se trata de mujeres inmigrantes o de segunda generación (el presidente, por cierto, es de tercera: fue su abuelo el inmigrante, pero de país "blanco"), con lo que el sexismo también planeaba sobre aquellos tuits. Bueno, cosas de este buen hombre dispuesto a sorprender.
Pero mucho más sorprende que en una rueda de prensa en la Casa Blanca, al preguntar el periodista sobre el asunto, la portavoz en ese momento sólo tuviera una contra-respuesta: "¿Cuál es su etnicidad?". El periodista resultaba ser judío y la discusión podría haber ido hacia terrenos complicados. Por ejemplo, ¿debía el periodista, caso de estar descontento, irse a Israel o a los territorios ocupados o a Palestina todavía libe -es un decir-?
Una de las atacadas, en la rueda de prensa del "escuadrón", se refirió a los tuits presidenciales como representativos del "nacionalismo blanco", de los que creen que hay una raza, la blanca, con derechos allí de luchar por un Estado blanco, sin contaminación de otras razas. Independencia, pues, para ellos. No hace falta mucho olfato para percibir la relación con ideas hitlerianas. Que se vayan los de otras "razas" (ya definiremos nosotros quién pertenece a la "nuestra") y creemos un Estado para nosotros solos, ciudadanos genuinos. Y si eso es imposible vista la realidad, pues peor para la realidad.
Impresionante esta proliferación de nacionalismos incapaces de enfrentarse a un hecho: que no hay ningún territorio homogéneo, que hay sexos, clases sociales, edades, orígenes geográficos, lenguas maternas y hasta, si me apuran, "razas", esa curiosa construcción humana con, a lo que parece, escasa base empírica, pero muy eficiente a la hora de encandilar incautos y llevarlos al huerto.

martes, 16 de julio de 2019

Más de dos

La lógica es aplastante: si la isla (Tuvalu, Kiribati) está muy poco por encima del nivel del mar, un aumento de dicho nivel (por calentamiento global episódico o por cambio climático permanente) podría llevar a la desaparición de dichas islas si, efectivamente, el nivel del mar (por descongelación de los Polos e icebergs) crece hasta cubrirlas totalmente (o en porcentajes significativos de su superficie).
La frase es demasiado larga, pero la lógica es corta: si A causa B y A se produce, entonces también se producirá B. Si el aumento de nivel del mar produce el anegamiento, si hay tal aumento habrá anegamiento. 
Pero, una vez más, conviene no dejarse deslumbrar por la sencillez de estos modelos con dos variables (en este caso, el nivel del mar y la altura de la isla). Y así se ha hecho: las islas ¡podrían reaccionar!, crecer y, por tanto, no desaparecer. Lo dejo para los biólogos que analizan la composición de tales islas y encuentran que tienen una fuerte presencia de corales y podrían ser objeto de intervenciones humanas para evitar tal anegamiento. Lo cuento porque, una vez más, hace ver que los modelos simples son fáciles de entender y por eso tienen el éxito que tienen. Pero que la "rugosa realidad" no es tan simple. Citaré a Rimbaud:
Moi ! moi qui me suis dit mage ou ange, dispensé de toute morale, je suis rendu au sol, avec un devoir à chercher, et la réalité rugueuse à étreindre ! Paysan !
Suis-je trompé ? la charité serait-elle soeur de la mort, pour moi ?
Enfin, je demanderai pardon pour m'être nourri de mensonge. Et allons. Mais pas une main amie ! et où puiser le secours ?

lunes, 15 de julio de 2019

Populocracia

Vino para quedarse, y aunque no aceptan ser clasificados como un "ismo" (como liberalismo, comunismo, socialismo), el caso es que tiene unas características que lo hacen distintivo. El populismo, por supuesto. 
Un artículo en el Financial Times
(https://www.ft.com/content/9b89b9be-a49b-11e9-a282-2df48f366f7d), después de la inevitable anécdota inicial, introduce el tema diciendo:
Populists are everywhere. They brought us Brexit, reshaped European politics, set globalisation into reverse and have begun to unpick the international rules-based order via the US president Donald Trump. They have spawned numerous academic studies and millions of column inches. But Fieschi writes: “It is a paradox that as populism has become more and more of a recognised political force in its own right, its boundaries have become hazier.”
Sus causas son económicas, culturales y sociales ("economic dislocation, cultural backlash, a feeling of “relegation”") . Dani Rodrik lo plantea aquí.
Y su característica más visible es su distinción entre el pueblo y la élite (en España, el Ibex-35, antes casta), élite que ha traicionado los intereses del pueblo, ocupada como está en sus propios intereses. La autora añade "autenticidad", pero en el sentido (para mi extraño) de darle más peso al instinto que al raciocinio. 
Efectivamente, sus fronteras son difusas. Por ejemplo, no solo los partidos etiquetados como populistas usan la "provocación calculada", yendo, por ejemplo, a una manifestación de la que saben que serán expulsados, como ha hecho recientemente en Madrid el partido Ciudadanos.
La conclusión es que si el enfrentamiento con el populismo (de derechas, de izquierdas, secesionista, unionista) se reduce al campo político y no se tienen en cuenta las raíces del mismo, el populismo seguirá aumentando, "infiltrándose" en partidos que no lo eran y generando un sistema menos democrático, por lo menos en el sentido de la democracia liberal. Pregunten al pueblo, se diría, y dejen de hablar en su nombre.

domingo, 14 de julio de 2019

Negacionistas

Rechazan la versión dominante o la oficial de determinados hechos. Por un lado, muestran que la realidad no es unívoca, sino que permite diversas interpretaciones. Por otro lado, hacen ver que la credulidad puede ir en cualquier dirección y que encontrará argumentos para fundamentar la propia versión. Dos ejemplos ahora que se cumplen 50 años de la llegada de los humanos a la Luna, cuya realidad se niega todavía tomándola como una conspiración más de las que el poder dispone para tenernos engañados. 
La de la Luna me pilló en Tiraque, Cochabamba, Bolivia. Recogía datos para mi tesis doctoral. Mucha gente de la ciudad se reía de la ignorancia de algunos campesinos que negaban aquel suceso. El argumento negacionista era claro: "todo el mundo" sabe que en la Luna vive el Señor Santiago; es así que los astronautas no vieron nada de eso; luego es evidente que no pudieron estar donde dicen que habían estado ya que, de haber estado, habrían visto al Señor Santiago (una adaptación popular de la figura, supongamos histórica, del apóstol de Jesús de Nazaret). En su contra estaba la autoridad del gobierno de los Estados Unidos y lo que se podía haber visto en la televisión. A su favor, sus creencias que explicaban que no se hubiera encontrado nada, luego no habían ido. Inútil argumentar.
El otro ejemplo, entre el siglo XVI y el XVII, es Galileo Galilei, que negaba la evidencia de que el Sol sale por Oriente y se pone por Occidente, es decir, que no daba por hecho que la Tierra está quieta y es el Sol el que se mueve. En su contra estaba la experiencia cotidiana (todo el mundo ve que es el Sol el que se mueve) y la autoridad de la Iglesia Romana, que no es poco.  ¿Cómo, si no, podría Josué haber detenido el Sol ante Gabaón? Tuvo, sí, sus problemas con la Inquisición (Galileo, no Josué) que le hizo retractarse, aunque todavía resuena su dicho entre dientes "eppur si muove". Y hay quien recurre ahora a la NASA para mantener la autoridad de la Biblia.
La mecánica del asunto es parecida. Como los que defienden que la Tierra es plana (opinión creciente, por cierto) o los que tienen teorías alternativas sobre el 11-S. Fe inamovible, uso selectivo (cosa, por otro lado, inevitable) de datos (nadie puede usarlos todos), recurso explicativo a una conspiración, anclaje de su visión en grupos militantes de dicho planteamiento. Claro, en el caso de Galileo los que mejor encajan en esta tipología eran los que negaban el heliocentrismo.
Queda un grupo del que conozco participantes: el negacionismo medioambiental, los que dicen que eso del cambio climático es falso o fruto de una conspiración ecologista o antiamericana (anti-estadounidense). No hace falta que sean expertos en la materia (que haberlos, haylos). Basta que su fe sea profunda. Como la de sus contrarios que insisten "con ocasión y sin ella".
Y después están los negacionistas económicos que convierten en programa su negación de la eficacia de determinadas políticas. El problema aquí es que también hay negacionistas de lo contrario. Problema de los datos y el método científico (que tampoco es mágico)
(Añadido el 21 de julio: para Le Monde sigue siendo noticia que haya negacionistas de la llegada a la Luna hace 50 años)
(Añadido el 22: breve historia del negacionismo de la llegada a la Luna y algunas referencias a los psicólogos que intentan explicar esa tendencia humana a encontrar relaciones y analogías -yo lo hago continuamente- entre hechos dispares -este post es un ejemplo-)
(Añadido el 25: citas a varios artículos publicados en revistas de las llamadas científicas y que muestran el acuerdo que hay entre tales profesionales sobre el cambio climático causado por los humanos. Por otro lado, el calentamiento actual ya no es solo local como lo pudo ser en los pasados 2.000 años, sino general)
(Añadido el 26: contraofensiva negacionista sobre el cambio climático. You choose. Y esto dice Le Monde hoy:
Pourtant, en réalité, nous sommes tous enclins, dans une certaine mesure, à nous laisser séduire par ces explications loufoques de la marche du monde. Parce qu’elles sont confortables. Parce qu’elles nous créent un espace de sociabilité clos. Parce qu’elles confirment nos biais.
La croyance en une théorie du complot part même d’une attitude vertueuse : le doute, le scepticisme. Mais certaines interrogations peuvent engendrer des mauvaises rencontres ou des raisonnements malheureux.
No estará de más tomar nota, sobre todo los escépticos o los cartesianos de la duda metódica)