lunes, 10 de diciembre de 2018

Valores e intereses

Son dos modos de actuar. Se actúa defendiendo principios o se actúa defendiendo lo que a uno le beneficia directamente caiga quien caiga. Esos principios (libertad, igualdad, fraternidad son los clásicos) pueden llamarse valores. Ejemplos muy claros: los veganos que, por respeto a la vida y a los animales, se niegan a comer nada que tenga que ver con el uso y abuso de los mismos. Las noticias, de todos modos, no siempre son tan claras a la hora de clasificar algo como defensa de valores o defensa de intereses.
Tenemos, para empezar, el llamado que un nutrido grupo de académicos y políticos hacen para que en la Unión Europea se luche activamente contra la desigualdad y, para lo que ahora ocupa, el cambio climático. Siendo maligno se pueden encontrar intereses detrás de tal propuesta, pero sí  parece que se trata de una propuesta basada en valores. Mucho más claro en esta carta abierta de Extinction Rebellion sobre la urgencia de actuar en el terreno del cambio climático.
En el otro extremo, tenemos a los representantes de los Estados Unidos, Rusia y otros países petroleros comenzando por Arabia Saudí tomando posiciones claramente contrarias a las propuestas de los del IPCC, en particular contra las que tienen que ver con emisiones de carbón. Intereses, evidentemente. Respetables y explícitos, pero contrarios (y por eso menos respetables) para los valores de respeto a la Naturaleza y sus derechos, sean o no sean contrarios al interés general de conservar la especie humana, cosa que entra en otro capítulo, a saber, el de lo discutible por científico y que podrá verificarse en el futuro.
Mi problema es dónde clasificar el apoyo que un notable grupo de grandes inversores mundiales hacen al recorte de emisiones de carbón. Aparentemente, se trata de valores. Como los veganos. Pero siempre queda la duda de si no habrá intereses, incluso a corto plazo, en tal propuesta. Ciencia de por medio, su planteamiento se basa en anunciar, si no se toman tales medidas, un caos económico, un crash financiero de grandes proporciones, es decir, contrario a los intereses de esos inversores. Juzgue el lector.

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