sábado, 29 de diciembre de 2018

Sé de ti

Podemos seguir discutiendo sobre encuestas y encuestadores. Son instrumentos para conseguir "fotografías" de la actualidad: Qué dicen los encuestados ante un encuestador presente o telefónico. Montón de problemas técnicos: Cómo formular las preguntas, cómo elegir a los entrevistados y cómo tratar sus respuestas en función del objetivo de la encuesta sea comercial, periodístico o político. Pero hay otros mundos, aunque son más caros.
Se trata del casi subterráneo mundo del análisis de big data, del uso de información conseguida en y a través de redes sociales sobre individuos concretos, no sobre muestras. Ahí ya no suele tratarse de respuestas más o menos generales sino, primero, de descubrir categorías de personas construidas a partir de características comunes  y relevantes para el objetivo del estudio y, segundo, saber cómo "orientar" a esos grupos hacia los fines del que paga el trabajo. Así, encontrar cómo hacerse oír por los negros estadounidenses, decirles lo que puede interesarles (no tanto saber qué les interesa), presentarles "datos" que les "orienten" (no hace falta que los tales datos sean verdaderos: lo que importa es que sean creíbles en el contexto de esas características detectadas) y crear nuevos estados de opinión que no necesariamente son los de fomentar su voto en una dirección u otra, sino que consisten en conseguir que NO voten a quienes tienden, como grupo, a votar, en este caso a los Demócratas.
Es solo un ejemplo. Sobre ese mundo y sus conexiones, vale la pena leer esta traducción al castellano.

No hay comentarios:

Publicar un comentario