miércoles, 5 de diciembre de 2018

Hasta yo lo veía


Esta es la imagen de portada de The Economist del 24-30 noviembre pasados. Titular:
The truth about a no-deal Brexit
Salirse de la Unión Europea (como, en el caso catalán, salirse de España) sin acuerdo entre las partes es suicida. La revista se pregunta, con razón, cómo es posible que gente preparada y razonable no lo vea y siga apostando por un Brexit-duro, es decir, irse dando un portazo. Lo mismo puede decirse del Catalexit aunque ahí los entusiasmos secesionistas unilaterales se estén enfriando.
Hay razones. Hay, en efecto, sesudos estudios econométricos que muestran que el Reino Unido (o Cataluña) estarán mejor solos que mal acompañados, así que lo mejor que pueden hacer es irse.
Mi problema: se ha repetido hasta la saciedad que los algoritmos son expresiones matemáticas de ideologías previas (aquí más sobre ellos) y se puede añadir que esos sesudos estudios son expresiones econométricas de sentimientos previos: el de "Britannia rules de waves" o el de "Catalunyatriomfanttornarà a ser rica i plena!". Predomina el sentimiento sobre los análisis concretos de situaciones concretas en plan desapasionado. Los argumentos contra el "no-deal Brexit" eran mucho más creíbles, para el desapasionado, que los fogosos argumentos de la nueva versión del "Nosaltres sols". Y cuando los sentimientos se reducen, vienen las rebajas... o se siente una profunda frustración que lleva a la agresividad del tipo CDR. En el Reino Unido no se ve ese tipo de violencia que yo sepa, pero los avatares que siga la sra. May y lo que puede suceder de aquí al 11 y siguientes sí podrían producirlo. Pero que la secesión unilateral tenía más costes que beneficios, hasta yo lo veía. Pero no los brexiters, cegados por el Imperio y "Bruselas nos roba".

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