martes, 18 de diciembre de 2018

En campaña permanente

Entiendo que cada cual hable de la feria según le ha ido en ella. Entiendo, entonces, que, respecto a Trump, tanto dentro como fuera de los Estados Unidos, cada cual encuentre lo que busca (comentario nº 487 de Wallerstein) y no necesariamente lo que hay. Fuera, porque todos los países atraviesan por circunstancias complicadas y eso hace que se proyecte hacia fuera lo que no se quiere ver dentro. Y, dentro de USA, porque, en un país igualmente polarizado, cada uno de los lados intentará confirmar las propias opciones encontrando aquello que le interesa y no viendo el resto. Campañas electorales de una forma u otra, a corto o medio plazo. Medio plazo es dos años. Más de eso, no resulta relevante ni interesante.
Sin irse tan lejos, no es de extrañar la proliferación de eslóganes. Comprensible: es la forma sencilla de trasmitir un mensaje a quienes no están dispuestos a hacerse preguntas sobre el tema que corresponda. Son un banderín de enganche y, como tales, funcionan en esa tarea en que se convierte la política trasformada en márketing: simplificar, simplificar y simplificar. Y con una utilidad adicional: permiten repetir, repetir y repetir de forma que esa repetición los convierta en creíbles, es decir, verdaderos, aunque, al cabo de un tiempo, cambien los eslóganes y se repitan unos nuevos incluso contradictorios con los antiguos. Ya viene de Goebbels: una mentira repetida (en infinitos tuits, por ejemplo) se convierte en verdad. Y si viene envuelta en sentimientos, lo más primarios posible, mejor que mejor. Ya solo falta compartirla con otros, con el propio grupo, para que la Verdad campe por sus anchas, para lo cual no vendrá mal detectar al grupo de personifica la Falsedad, es decir, "nuestros" contrarios. Ormuz y Ahriman, dicotomía entre el Bien y el Mal que se recibe de los persas seguidores de Zaratustra y que lleva la idea del demonio cristiano -recibida del judaísmo- y a la práctica de exorcismos.
No parece que sea novedad, pero sí creo que hay una proliferación de esos comportamientos en la actualidad y en muchos países. No es bueno. Seguiré con "el color de mi cristal" en unas horas.

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