miércoles, 19 de diciembre de 2018

El color de mi cristal

Hubo dos noticias hace poco que merecían atención no solo por el tema que trataban sino, en particular, por el modo con que se hacía.
1.- La primera tenía que ver con la Caravana de centroamericanos intentado llegar, en Tijuana, México, a la frontera con los Estados Unidos para, allí, pedir asilo. Mantengo mis dudas, pero los titulares de periódicos extranjeros y españoles coincidían en señalar el rechazo de la población de Tijuana contra los problemáticos participantes de la Caravana a los que ya el presidente estadounidense había tildado de delincuentes. El rechazo llegaba a la violencia. Comprensible: poblaciones con problemas pueden reaccionar muy negativamente ante los que añaden problemas de abastecimiento, alojamiento y, sí, seguridad.  Pero, ¿todos los periódicos que leí o busqué titulaban de la misma manera? Pues no. Un periódico mexicano (de los llamados "de referencia") titulaba con las declaraciones de una política que iba a formar parte del gobierno del entonces presidente electo. Hay que decirlo todo: dicho periódico puede clasificarse como "progresista". Pero, a lo que voy:  en una entradilla por debajo del titular informaba de que junto a manifestaciones contra los emigrantes las había habido de apoyo a tales personas en evidente estado de necesidad. Hay algo que unía esta noticia con la siguiente y fue la facilidad con que, terminada la campaña electoral en las elecciones parciales estadounidenses, su presidente cambió su actitud y decisiones al respecto. Como ya no le servía la imagen de firmeza y resolución (y el gasto excesivo en el despliegue militar), cambió de política al respecto. Ahorro por un lado e imagen ya no rentable por haber terminado la campaña electoral que, en votos, ganaron los demócratas en su conjunto. 
Lo que me interesaba de esas noticias (y la siguiente) era el tratamiento, además, claro, del contenido. Puedo entender que una noticia "negativa" sea más "vendible" que una positiva, así que comprendo que la mayoría de los titulares recogidos subrayaran lo negativo y casi pasaran por alto lo positivo, la solidaridad, la ayuda mutua como factor de evolución.
2.- La otra noticia, en cambio, se refería no tanto al interés periodístico por un enfoque u otro, sino al interés de la fuente para que predominara un enfoque u otro. Me refiero a la relación Brexit-Gibraltar-gobierno de Madrid-gobierno de Londres. Repasando: había muestras de firmeza por parte del gobierno español (y victoria), desinterés por parte del gobierno británico inamovible, conflicto (darvinista, poco kropotnikiano) por el territorio, acuerdo en Bruselas, cesiones por parte de Madrid, ridículo histórico según la oposición, catedráticos en uno u otro sentido,  en un conjunto más bien caótico en el que, durante esos días, fue difícil saber qué estaba sucediendo realmente ya que las noticias "más importantes" en las Españas tenían que ver con los jueces y sus dimisiones y con los parlamentarios y sus insultos y posibles escupitajos. Y, según qué medios, con implantes varios. Al final, parece que hubo una acuerdo "histórico" aunque para unos fuese muy bueno (el gobierno) y para otros muy malo (la oposición).
Visto lo de Gibraltar bajo el imposible prisma de lo de Tijuana-Washington, y recordando que las elecciones en Andalucía movilizaban no solo a los andaluces sino, claramente, a los políticos de Madrid, es comprensible que igual que Trump usaba Tijuana para las pretensiones electorales de sus conmilitones, los de Madrid usaran lo del Brexit-Gibraltar con las mismas pretensiones: el gobierno tenía que demostrar firmeza (aquí no había necesidad de hablar del ejército) y la oposición tenía que mostrar la debilidad y hasta irrelevancia de dicho gobierno.
El trato de los hechos, en el caso de Tijuana, tenía que ver con supuestas reglas del periodismo, con toques de uso electoral (el alcalde de Tijuana estaba también en contra), mientras que el caso de Gibraltar tenía que ver con las supuestas reglas de las campañas electorales y que se resumen fácilmente: todo vale y, en todo caso, la realidad no importa, lo que importa es el tuit.
Si, en el primer ejemplo, la verdad era probablemente incompleta, en el segundo era manipulada. En ambas materias, pues "peor para la realidad", como cuentan que Hegel contestó a un estudiante que le contradecía diciendo que lo que el filósofo decía era contrario a la realidad. Siempre suponiendo que pudiera ser que el periódico discordante en el caso de Tijuana fuera el que se inventaba esa parte solidaria de la noticia y que tal vez alguno de los políticos discordantes tuviera la razón. Pero, ya se sabe, sólo la tienen "los nuestros".
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Añadido el 20: encima, hay casos en que el periodista, renombrado y premiado, se ha inventado buena parte del reportaje, como sucede en el caso de la Caravana y lo ha hecho en un medio de reconocido prestigio, "de referencia" vamos)

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