jueves, 6 de diciembre de 2018

Comparar con tiento

Cuando se comparan dos conjuntos, digamos A y B, la operación consiste en buscar determinados componentes de A (no todos) y ver si están presentes en B y, en ese caso, cómo están presentes (en cantidad o calidad). Pero, como decían los escolásticos, "comparatio non tenet in omnibus" lo que, puesto en román paladino, significa que comparar no quiere decir que asumamos que los términos de la comparación sean idénticos en sus contenidos.
A lo que voy, comparar el Brexit con el Catalexit no implica que se trata de asuntos idénticos. Hay, en efecto, muchos elementos que los distinguen, pero la comparación trata de aprender de uno para mejor entender el otro, describir uno para hacerse mejores preguntas sobre el otro. Vayamos, entonces, a las diferencias que creo más significativas.
1- Por un lado, tenemos un Estado (plurinacional, por cierto) que pretende independizarse de una entidad supra-nacional a la que se adhirió libremente en su día. Por el otro, tenemos una "nación", que quiere ser (¡por fin!) Estado y para ello necesita independizarse del Estado en el que se encuentra ahora y donde no está por propia voluntad. De entrada, es obvio que el primero no tiene por qué referirse a Kosovo mientras el segundo sí. Las situaciones son muy diferentes.
2- Pero, cuidado, hablamos de Estado y "nación" como si fuesen actores reales y no lo son. En realidad, nos estamos refiriendo a gobiernos constitucionales, el del Estado del Reino Unido y el de la Comunidad Autónoma de Cataluña. Pueden hablar en nombre de toda la colectividad (Estado o "nación"), pero solo están hablando en nombre de los que les respaldan y a los que legítimamente representan.
3- Respaldar no es un concepto abstracto o que se deriva de lo que dicen "desde arriba" cuando usan el plural mayestático, un "nosostros" falso, como lo prueban los respectivos referendums para lograr el punto 1.
4- El gobierno de Londres lo convoca bajo toda legalidad y con el interés particular de superar una crisis interna a la clase política (Cameron) y se le va de las manos. El gobierno de Barcelona lo convoca contra toda legalidad y con el interés particular de superar una crisis interna a la clase política (Mas) y se les va de las manos.
5- Ambos parecen mostrar (y lo siguen pareciendo) que los intereses partidistas e incluso personales están por encima de los intereses que los respectivos gobernantes dicen defender. Desprestigio de la clase política y raíz de frustraciones que llevan a comportamientos agresivos.
6- Pero ambos resultados muestran una sociedad aritméticamente dividida entre el SÍ y el NO. En el caso británico 52 a favor; en el caso catalán dependerá de cómo se calculen los resultados que, si se traducen a su sociedad política, repiten cifras parecidas: fifty-fifty. Esa polarización, unido al desprestigio del punto anterior, lleva a agudizar los enfrentamientos. La diferencia es que el resultado del referéndum británico es unívoco ya que representa a los votantes censados mientras que el catalán, al haber sido ilegal o de legalidad dudosa, representa a los ya convencidos y que, encima, votaron.
7- Con una diferencia: nada parece indicar que en el Reino Unido el orden constitucional esté en entredicho. En el caso catalán, el rechazo a la Constitución (española, por supuesto) es muy alto. Puede que hasta el Estatuto de Autonomía tenga problemas. Con eso en mente, la lectura de los puntos anteriores adquiere una luz muy diversa entre un caso y otro.
8- Y esta es la gran diferencia en mi opinión y en este momento (antes del 11 y antes de los juicios): En el Reino Unido la situación es seria, pero no desesperada: disponen de múltiples instrumentos, de mayor o menor daño a la sociedad, para resolver el impasse. En Cataluña la situación es desesperada hagan lo que hagan, pero no es seria, dado, además, el nivel de exaltación y visceralidad que se da entre los bloques enfrentados, mucho mayor y pasional que el de los británicos. Los líderes, supongo que siguen practicando su habitual principio: Après moi, le déluge. Y el que venga detrás, que arree.

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