lunes, 1 de octubre de 2018

Tiene que haber una verdad

Propongo este ejercicio mental-político. Léase este artículo y después este otro, suponiendo que usted sabe, más o menos, lo que yo sobre lo sucedido el 1º de octubre del año pasado en Cataluña, es decir, todo por referencias y nada por información directa de los verdaderos protagonistas (que no son "la calle", claro). Esta lectura le aclarará muchas cosas.
Ahora busque a alguien que esté como usted (y como yo) y propóngale leer los dos artículos, pero en orden inverso al que usted ha usado. Y contraste sus conclusiones de su amigo con las de usted. Observará que tanto usted como él ha elegido cosas diferentes de uno y otro.
Ahora un experimento mental. Ponga a un furibundo españolista a leer los dos artículos y verá que no le cambian para nada sus opiniones. Si pudiera ser, sería ideal poder dar a sendos españolistas los dos artículos pero en orden diferente a cada uno. Interesantes, sin duda, las reacciones a favor y en contra del que corresponda, pero con matices según el orden. Bueno, doy por supuesto que su furibundez no llega al fanatismo, en cuyo caso el experimento tiene resultados más que previsibles.
Mi trampa: ahora piense en cómo funcionaría ese experimento mental con un furibundo catalanista (observe que no les llamo unionistas y separatistas, que esa es otra histeria) o con dos de ellos leyendo en distinto orden los dos textos citados al principio.
Sí, de acuerdo, too much addo for nothing, mucho ruido y pocas nueces, pero es una forma de decir que seguro que se puede hacer una narración desapasionada de lo que entonces sucedió. En teoría. En la práctica, todos tenemos mayores o menores preferencias y acabamos haciendo "toilette historique", tomando de la realidad lo que encaja con nuestras preferencias y dejando de lado (rechazando, no viendo, negando) lo que no encaja y, mucho más, si van contra nuestras preferencias. 
Claro que yo prefiero uno de los artículos antes que el otro. Pero, por lo menos, leo ambos. Los furibundos solo leen a los que refuerzan su furibundez. Como creo que no lo soy, me quedo pensando que, como es imposible un mapa a escala 1:1, es imposible reproducir lo sucedido en toda su complejidad, tengo que elegir, pero procurando no quedar atrapado por mi elección. La verdad es más de lo que puedo saber. Escéptico, pienso que hay que seguir buscando, aunque lo que se nos presenta sea más un obstáculo que una ayuda. 

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