lunes, 15 de octubre de 2018

Mejor homogéneo

La China milenaria, la de los Tres Reinos, la de la unificación, la del Partido único, había encontrado un modo de acomodar cuatro lenguas principales y varias etnias por debajo de los han, pero una sola escritura ideográfica, no fonética, para todas. El mapa hace ver lo complicada que es la situación lingüística incluso para el Oeste del país (mapa según la CIA, 1990).
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La heterogeneidad prosigue: tres cocinas (prefiero la de Sichuán antes que la cantonesa) pero todas con la misma "etiqueta" darwinista en la mesa. Y se añaden continuos movimientos centrífugos de los 10 millones que forman las minorías compensados con sucesivas incorporaciones de colonias occidentales, colonias de potencias que no habían sido precisamente benévolas (pienso en la "guerra del opio"). 
En el terreno religioso, pude visitar monasterios budistas y templos taoístas sin el menor problema (dormí una noche en uno de los monasterios budistas del monte Emei). Sabía de la existencia de católicos cuya jerarquía no "comulgaba" con Roma, pero no tuve ningún contacto con ellos. Y sabía de la presencia saudita en la provincia occidental, Xinjiang, financiando mezquitas en un contexto básicamente musulmán (¿wahabita?, no lo sé) y con apetencias separatistas que, entonces pensaba, podía estar siendo alentado desde el exterior como un medio más de debilitar al Imperio del Centro, la China comunista en lo político, capitalista en lo económico y alternativa a la potencia hegemónica los Estados Unidos. No era el único elemento centrífugo debilitante en aquel momento, ya que estaba Hong Kong, costa-interior, ricos-pobres (con creciente desigualdad), pero no hacen ahora al caso..
De repente, dos movimientos aparentemente contradictorios: los acuerdos con el Vaticano para "regularizar" la situación de los católicos y la fuerte política de "chinización" de los uigures de Xinjiang en momentos en que Arabia Saudita pasa por circunstancias políticas poco propicias excepto en el campo de las armas (sigue comprando) y en el campo de la energía (sigue produciendo). Pero Yemen y el caso de Khashoggi en Turquía, y el "castigo severo" por parte estadounidense  (y no solo estadounidense) si se prueba que ha sido asesinato, tienen también su peso
Una lectura culturalista de estos dos procesos no lleva a mucho. No parece que se trate de aceptación de unos (católicos vaticanistas) y rechazo de otros (musulmanes pro-occidentales). Sí me parece, en cambio, que lo primero se trata de un tratado internacional más (de Estado a Estado), de diplomacia, para un asunto que no tenía consecuencias políticas importantes. En cambio, lo de Xinjiang (o lo de los uigures si se prefiere) es un asunto de "sagrada unidad de la patria". La "chinización" puede presentarse como un ataque más de la mayoría han contra las minorías (por cierto, en la China, una minoría puede estar compuesta por varios millones de personas), pero parece más un intento de poner coto a ese separatismo que no es nuevo y que había encontrado en la cultura-religión (y la lengua) un argumento como el que suelen encontrar los nacionalismos en esta ola culturalista que nos invade, lejos de aquel nacionalismo político-constitucional del que se habló en otros tiempos. Para ir contra el separatismo, mejor ir contra uno de los argumentos que sus promotores se habían encargado de magnificar: la diferencia cultural. Y es el gobierno, no las actitudes más bien tolerantes de su gente. Y represión política, claro. Nihil novi sub sole.

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