miércoles, 24 de octubre de 2018

Dinero, armas, muertos

Es uno de los negocios importantes para entender el mundo (como las grandes infraestructuras o la farmacia). Se invierte dinero, se crean  empleos, se comercia y se trafica (el comercio ilegal de armas es importante), se obtiene beneficio y se mata a gente. Este último punto suele ponerse en sordina por los promotores, beneficiarios o simples proporcionadores de fuerza de trabajo (para la producción, comercio y guerra). Pero dos tipos para el caso de los muertos.
Por un lado, está "la continuación de la política por otros medios". Ningún problema. Los muertos son o "enemigos" que merecen por ello mismo morir y "efectos colaterales", es decir, el precio en vidas que hay que pagar para conseguir matar a los enemigos, que son el objetivo. Muertos comprensibles, pues. Cierto que, a veces, los "efectos colaterales" son excesivos incluso para los belicistas, pero entonces el asunto queda relegado a páginas pares, abajo y a la izquierda de la página. Eso en el caso de que lleguen al conocimiento del personal interesado que, por lo general, está más interesado en otros asuntos (me ha bastado darle un vistazo al Trends24 de Twitter para saber qué preocupa a los tuiteros, que ya sé que no representan al conjunto de la población, pero tampoco los otros).
Por otro lado, están los muertos importantes o porque lo son según determinados criterios o porque puede haber sectores importantes interesados en que esas muertes sean importantes. Es, en estos días, el caso de Khashoggi, el periodista saudí asesinado en Turquía. La tema es interesante porque pone en juego los elementos geopolíticos del asunto (Turquía, Irán, Arabia Saudita por un lado y "Occidente" bajo su renqueante líder por otro) que hacen alterar las perspectivas económicas de dichos elementos. Países que dicen "castigar" a los asesinos o supuestos asesinos recortando o suprimiendo la venta de armas a uno de los pocos países que muestra un crecimiento económico importante según el FMI y que importa, por este orden, según el SIPRI, primero de USA, después de Reino Unido y después de Francia. Acostumbrado a "donde dije digo, digo Diego", no me preocupa las amenazas de estos tres. Pero sí queda clara la postura del gobierno español y de los dos partidos mayoritarios, uno en el gobierno: se mantienen las exportaciones no sea cosa que cancelen el pedido de cinco corbetas y haya que cerrar alguna empresa en Andalucía, en plena campaña electoral local. Lo que se dice política de altos vuelos. Nada que envidiar a los Estados Unidos de Trump, según Krugman. "Hagan juego", se diría en España.
En el esquema que da título a este post, el tercer elemento, los muertos, llevan al primero, Y "poderoso caballero es don Dinero". Entre armas y muertos está el comercio. Porque las armas sirven para matar, no se olvide. Y si no se vende a este, ya venderemos a otro: la demanda es creciente.

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