sábado, 13 de octubre de 2018

Apocalípticos e integrados: otra versión

La obra de Eco es de 1964. En ella describía las dos actitudes opuestas que entonces podían observarse respecto a los medios de comunicación de masas: un DAFO, amenaza excesiva frente a benévola oportunidad para la cultura. Tal dicotomía se ha podido utilizar para aspectos colindantes y hoy la encuentro para un asunto extremo: el de la Inteligencia Artificial, vista desde una de las citadas actitudes.
Vaya por delante la constatación de que esa funesta manía occidental de reducir las cosas a una oposición irreductible entre dos principios opuestos aunque emparentados tiene egregios antecedentes. Zoroastro sin ir más lejos dentro de una visión del mundo iraní (persa).
El planteamiento, ahora, no exento de intereses económicos, es que de la difusión de la AI se derivarán "beneficios inimaginables" como los que prometía Jebb Bush a José María Aznar antes de iniciar la desastrosa aventura de Irak. Cierto que habrá que ver qué sucede con el empleo, sobre todo femenino, y algunos pequeños detalles más, pero a lo que se nos llama es a integrarlo todo en un nuevo mundo feliz. Cierto, como digo, que este entusiasmo suena a veces como estrategia de marketing, un truco más para que sea aceptado y, sobre todo, comprado. Integrados, pues.
El artículo que cito va al otro extremo y en términos duros: la AI tendrá que ver con las nuevas guerras, las nuevas armas, las nuevas víctimas, la nueva indefensión. Apocalípticos, pues.
Dos observaciones: una, que ambos pronósticos pueden ser ciertos, riesgos y beneficios, de manera simultánea. Y, otra, que la cuestión no es tanto "qué puede suceder" sino "qué se puede hacer" para minimizar las amenazas (las reales) y controlar los beneficios (para quién y sin exagerar). Un buen análisis de las fortalezas de nuestras sociedades (que han pasado por crisis importantes más o menos indemnes) y, por supuesto, de sus debilidades (de quiénes) no vendrá mal precisamente para reducir las amenazas que, como sucedió con el libro de Eco, no por negarlas o minimizarlas dejan de ser reales.

No hay comentarios:

Publicar un comentario