miércoles, 31 de octubre de 2018

Votando que es gerundio

Ya sé que usted es de los que no necesitan consejos ya que sabe equivocarse solo, sin necesidad de que le ayuden. A mí me pasa algo parecido, así que lo que sigue no es una sarta de consejos ni, mucho menos, esas frases llenas de “se debe”, “debemos”, “hay que” con las que ocultamos nuestra incapacidad de influir realmente sobre las circunstancias políticas que nos tocan vivir. Proclamar cómo deberían ser las cosas, es gratis si no se tiene poder para influir en ellas. Una de esas formas de influir es votando, por lo menos en las democracias, porque en las dictaduras, ni eso. Vayan, pues, algunas reflexiones sobre este asunto ya que elecciones vamos a tener varias en un futuro no muy lejano empezando en diciembre.
La forma más sencilla de votar consiste en hacerlo por la misma opción (partido o coalición) por la que ya votamos la vez anterior. Con ello damos una ayudita a los sociólogos que se dedican a la cosa electoral y tienen que convertir “intención de voto declarado” en “voto probable”, cosa que se puede aderezar con los datos sobre “recuerdo de voto”. Esta constancia en el voto es, obviamente, un caso de pereza mental según sus detractores y de coherencia con los propios valores según sus defensores. Los políticos, que, en todo caso, saben del hecho, hablan a veces de “sus” votos como si fueran cosa de propiedad privada que el líder, partido o coalición apacentará amablemente hasta la victoria final.
Hay un pequeño problema respecto a esa posible coherencia personal a lo largo del tiempo y es que no queda claro con qué se es coherente. Los mensajes electorales (recuerdo al lector que estamos ya varios meses en campaña electoral, aunque no oficial) son suficientemente ambiguos como para entretener a quien quiera ser entretenido, son suficientemente un brindis al sol como para suponer que, en el caso de conseguir el poder sin coalición, no se pondrá en práctica y tienen demasiados elementos demagógicos como para tomarlos en serio, visto cómo pueden cambiar en poco tiempo el sentido de tales mensajes. Digamos que esta primera forma acerca mucho el comportamiento del votante al comportamiento del hincha de un equipo de fútbol del que se es seguidor haga lo que haga, gane, pierda, cambie o mantenga al entrenador y sea cual sea el comportamiento privado de los jugadores. Nada que objetar y menos si se trata del comportamiento mayoritario.
Hay, cierto, un comportamiento racional igualmente observable. Racional en el sentido de que se ve el voto como un medio para lograr un fin. El problema, en este caso, es saber cuál es el fin. Por ejemplo, bien común o bien propio, a veces identificándolos. Pero también castigo o venganza por lo llevado a cabo antes de las elecciones, que convierte al voto no en un voto a favor, sino en un voto en contra sin poder proclamar la alternativa que el votante preferiría y menos en sistemas de varios partidos en los que la tarta electoral se reparte, por ejemplo, entre cuatro grandes partidos y algunos pequeños para complicarlo todavía más. Porque ese es el problema del voto de castigo: que, de alguna forma, no interviene o interviene a la contra en la elección de quienes encajarían con los propios fines.
Hay una forma de resolver ese problema, de nuevo con cierta dosis de pereza mental, y es votar por quien “representa” un determinado colectivo. Fue clásico lo de “representantes de la clase obrera” frente a “la burguesía”, pero de eso ya solo queda la inercia: ha cambiado hasta tal punto la estructura ocupacional, que las viejas etiquetas han quedado obsoletas. Ahora hay otros nombres.
En la oleada mundial de feminismo, cuyo comienzo se puede simbolizar en el #MeToo, parecería que el que se trate de candidato o candidata, ministro o ministra es algo determinante y casi mecánico: las mujeres votarán por mujeres y los varones… Bueno, hay un equívoco de fondo: cierto que hay varones feministas (no solo varones machistas), pero también, junto a las mujeres feministas (generalmente de clase media), están las mujeres machistas que no lo son en su retórica, sino en comportamientos observables y clasificables.
Si se quisiera resumir esta serie de complejidades a algo medianamente sencillo, se puede decir que, ya que la política tiene una buena dosis de retórica, mentiras y manipulaciones, haremos bien en pensárnosla dos veces antes de votar por motivos discutibles. Porque el resultado del voto es muy importante. “Hay que” pensarlo. “Debemos” hacerlo.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Lo dicho puede aplicarse a situaciones muy diversas como, por ejemplo, al resultado de la primera vuelta de las presidenciales en el Brasil donde la pregunta es “por qué ganó Bolsonaro”, sea o no sea, como creo que es, un indicador más de una epidemia mundial, pero, como todas, con raíces locales propias. Lo mismo con la segunda vuelta)

El miedo como herramienta política

En los 90 se relacionaba el anti-judaísmo de los ultra de Pamyat en la entonces URSS con la necesidad que tenía el gobierno de Israel de atraer nuevos inmigrantes. Se llegó a decir (pero no encuentro la cita ahora) que era el dicho gobierno el que financiaba a Pamyat para que creara miedo entre los judíos rusos y les moviera a emigrar hacia el Eretz Israel.
Me he tenido que acordar de esos asuntos (el partido político Pamyat todavía existe en Rusia) al leer este artículo en Al Jazeera sobre la aparente contradicción entre las buenas relaciones del gobierno de Israel y un portador de anti-judaísmo (a pesar de su familia política, el marido de su hija) como el presidente Trump. No se constatan grandes movimientos de emigración hacia Israel y, más bien, se constatan salidas de jóvenes judíos de Israel. El miedo puede ser un buen argumento para, provocando la emigración hacia Israel, seguir legitimando los asentamientos que resultan difíciles de legitimar.
Ahora le toca al Brasil.

Moda y arte

Entre tanto lío circundante, aconsejo ver el video que acompaña a este artículo de La Repubblica. No hace falta saber italiano para sonreír al ver cómo se han vestido en el Japón: reproduciendo los trajes de cuadros clásicos de Leonardo a Van Gogh. Los españoles sonreirán todavía más al ver qué "clásico" Nazareno aparece como primero a la izquierda en la primera toma. Una sonrisa no viene mal a estas horas (es decir, a todas).

martes, 30 de octubre de 2018

Periódicos ecuánimes

Un artículo que analiza los intentos de periódicos estadounidenses por presentar una versión equilibrada de la situación en Palestina-Israel, versión que lleva a distorsionar la realidad. El punto de partida del artículo es claro:
The media’s attempt to present a “balanced” version of these events is a fundamentally flawed approach, because it erases myriad, consequential differences: between colonizer and colonized; between oppressing people and people resisting oppression; between, on the one hand, the regional military superpower backed by the global hegemon and, on the other, unarmed and lightly armed protestors.
No es lo mismo colonizador que colonizado, opresor y resistente, superpotencia militar con importantes aliados y manifestante desarmados o poco armados. 
El artículo recorre ejemplo tras ejemplo que, seguro, tienen su paralelo en la prensa española en general y en algún medio en particular cuyas crónicas sobre aquellos territorios nunca leo.
No es una crítica a la equidistancia necesaria para proponer soluciones en las que no se trata de darle la razón a uno o a otro sino de buscar una salida a un conflicto desigual y hacerlo en términos pacíficos y beneficiosos para ambas partes (teniendo en cuenta que, por lo general, no se trata de dos partes tan, tan claras y distintas: judíos pro-palestinos, palestinos en el parlamento judío,  palestinos que boicotean las elecciones municipales y palestinos que intentan ser concejales en Jerusalén, diferencias entre judíos no-practicantes y judíos ultra-ortodoxos, sionistas y no-sionistas etc.). Es un intento de romper una lanza (infausta metáfora) a favor del informar sobre cómo son realmente las cosas. Claro que siempre viene bien darle un vistazo al accionariado del periódico y a sus intereses en las ventas del mismo.

lunes, 29 de octubre de 2018

Ur-Fascism

Publicado por Umberto Eco en 1995 advirtiendo de que puede repetirse la historia, vale la pena ver cómo se caracteriza el proto-fascismo y si puede aplicarse a políticos como el presidente Trump. Una traducción-resumen está al final de este viejo texto mío sobre los "populismos" en Europa. Copio y pego esa parte de mi texto:
Y el tercero sería más un presagio que una predicción, fruto del recuerdo de lo que Umberto Eco describió como “Ur-Fascism” y cuyas características serían, a su decir, las siguientes (en cursiva su vocabulario seguido de mis comentarios): 
1. Culto a la tradición. Las exaltaciones de "nuestra identidad" y "nuestros valores" frente a la amenaza de inmigrantes y refugiados. 
2. Rechazo del "modernismo" que se concreta en un relativo irracionalismo. El recurso a los sentimientos por encima del raciocinio entraría en este capítulo. 
3. Acción por la acción
4. Rechazo del desacuerdo, o sea, todos estamos de acuerdo y debemos estarlo. 
5. Miedo a la diferencia. Relacionado con el punto 1 y el 4, se rechaza al que tiene otra religión, otras costumbres, otra "tradición". Xenofobia sería una palabra más apropiada. 
6. Recurso a la clase media frustrada. La frustración genera agresividad y el fascismo proporciona objetos sobre los que descargarla. Tiene que ver con el aumento de la desigualdad y con el miedo de esa clase media a caer en la pobreza. 
7. Obsesión con las conspiraciones. A ser posible, internacionales, pero las domésticas también sirven. Sobre todo para despistar la atención cuando se es criticado por ejemplo por corruptelas, por pequeñas que sean. Complots, conjuras, campañas orquestadas, “manos negras” forman parte de su retórica.
8. Desasosiego con la riqueza y fuerza de sus enemigos. No es miedo. 
9. Ya que la vida es guerra permanente, el pacifismo es rechazado como una forma de rendirse ante el enemigo. Intentar entender el problema terrorista/yihadista es visto como un modo de legitimarlo. 
10. "Elitismo popular", es decir, "somos los mejores" y podemos despreciar al débil, dada nuestra evidente fortaleza. 
11. Se educa para ser héroe
12. Machismo, es decir, desdén hacia las mujeres y rechazo de hábitos no convencionales como la castidad o la homosexualidad. 
13. Populismo selectivo (¡sic!) que considera al Pueblo como una entidad monolítica que expresa la Voluntad Común que es el que tiene derechos (colectivos), no los individuos. Algunos nacionalismos van en esta dirección, pero no suelen aplicar el corolario fascista, a saber, el rechazo a los gobiernos parlamentarios "podridos". 
14. Neolengua orwelliana. Nuevas palabras y expresiones para justificar las propias acciones.
Interesante para darse cuenta de qué puede significar el triunfo de Bolsonaro si se pone en un contexto mundial más amplio. Que, en América Latina, le hayan felicitado unos mientras otros se distancian de su triunfo, es anecdótico en mi opinión. Menos anecdótica es la comparación entre los Estados Unidos de hoy y los de entreguerras y poco que ver lo de ahora con la Guerra Fría.

Ni mejor ni peor

Sigo encontrando textos que confrontan a los pesimistas (dominantes) con los (nuevos) optimistas (minoritarios). Este párrafo es expresivo de los argumentos de los optimistas:
The world does indeed face challenges. Yet by almost any measure, life for most people has been getting better in almost every way. Levels of war and conflict are near historic lows. People are living longer and healthier lives and are better educated than ever before. Incomes for most families are higher than at any time in history. One billion people around the world have been lifted out of extreme poverty in the last two decades, and although income inequality has worsened within many Western countries, across the globe, income is more equal than it has been in centuries. Far fewer people than ever go hungry, and the world now grows more food than it needs. Women have more opportunities, democracy has expanded, and basic human rights are more widely respected than ever before. Electricity, automobiles, the Internet, modern medicines, and simple conven-iences have made most people’s lives far easier than their great-grandparents could have imagined. And after centuries of being largely confined to the West, since the 1980s, such benefits have spread across the world—not just to China and India but also to Brazil, Chile, Costa Rica, Ghana, Indonesia, Malaysia, Mongolia, Mozambique, Peru, South Africa, South Korea, and dozens of other countries.
Hay desafíos, sí, pero mire la lista de temas en los que hemos mejorado, nos dirán. Por mi parte, insisto en mis trece.
Primero, no es lo mismo constatación de lo bien que estamos que predicción de cómo vamos a estar. La lista que antecede es de logros que, de por sí, nada dicen de cuál vaya a ser la inmediata situación a considerar. No son tendencias que se puedan extrapolar. Son constataciones sobre alguno de los aspectos actuales que se pueden considerar como "positivos" y que, a diferencia de las predicciones o previsiones de los pesimistas, sí que se pueden comprobar empíricamente. De alguna forma, el futuro nunca llega: siempre estamos en el presente.
Segundo, nadie asegura que esas supuestas tendencias "positivas" sean las únicas. El libro de Madeleine Albright sobre los fascismos contemporáneos puede ser un buen antídoto para los excesos de optimismo que pueden llevar a la autosatisfacción y desresponsabilización. Por supuesto, están esos 12 años que, según el IPCC, nos separan de esos fatídicos grados centígrados de temperatura del Planeta que hagan irreversible la tendencia hacia problemas mucho más importantes para la especie humana (no para el Planeta que, de desaparecer dicha especie destructora y suicida, respirará aliviado si se me permite el antropomorfismo). En general, están los elementos de lo que he llamado "el desorden mundial" y he recogido en una serie de diapositivas en este blog, ahí a la derecha. Vale, podemos dejarlos en desafíos.
Finalmente, esos "mayoritarios" y "minoritarios" con que he empezado (reflejando, de alguna manera el vocabulario de los "minoritarios") son términos engañosos. La mayoría, los cuantitativamente mayoritarios, no está interesados en ninguno de esos temas. Ni en los positivos (que nos harían muy felices y nos dejarían contentos y tranquilos) ni en los negativos (que no dejarían preocupados y es posible que algo ansiosos, demasiado alejados del gratificante "pensamiento positivo"). En términos hedonistas, lo primero es preferible a lo segundo. En términos prácticos no, si el constatar los avances ayuda a la tendencia dominante que es la de no plantearse los desafíos ya que tenemos cosas inmediatas más importantes en qué ocuparnos (he tenido un par de reuniones con personas ocupando puestos relativamente altos y no ha salido en la conversación -que lejos de mí la funesta manía de pretender dirigir- ninguno de estos asuntos). Pero bastante tienen con intentar resolver los problemas locales (espacio) e inmediatos (tiempo) como para plantearse los mundiales y mediatos, futuros más o menos inmediatos.
Tal vez sea cierto: ningún pueblo se plantea problemas que no pueda resolver. El pueblo planetario incluido. Si es así, qué menos de sonreír ante la buena voluntad de los "nuevos optimistas" que o se centran en lo local e inmediato o borran lo mundial-determinante y amenazante. Puestos a caer, mejor hacerlo cantando en el precipicio si no hay alternativa. Sarna con gusto no pica. Y mucho menos la futura.

domingo, 28 de octubre de 2018

Para leer periódicos

Antes de quedarse con la lectura de los titulares de los periódicos (en papel o en pantalla), aconsejo leer este artículo que, aunque se refiere a la prensa de Madrid, seguro que, con los convenientes cambios en los ejemplos, se puede aplica a otros muchos lugares. Cierto que a los Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Italia y Portugal que sigo con relativo interés. Bolivia, el Perú, Ecuador y México los sigo con algo más de parsimonia. Nadie es perfecto.
El artículo muestra con ejemplos las diferencias entre los titulares de aquellos periódicos según la orientación del medio. Espectacular. La vieja distinción entre opinión e información se rompe ya en el titular. Y los ejemplos de burda manipulación también se proponen. Y asombran al desprevenido.
Las motivaciones de tales desaguisados contrarios a lo que se supondría que es el periodismo son claras: políticas, electorales, ideológicas. Pero hay más motivaciones.
Las he encontrado, a escala local, ya no prensa madrileña o extranjera, en una amigable charla de sobremesa con jóvenes viejos amigos (algunos de ellos, antiguos estudiantes míos, hoy situados en atalayas desde las que pueden ver cómo son y cómo se presentan las cosas). Uno de ellos tiene la información de primera mano sobre un asunto que ocupa páginas en la prensa local. Dado el nivel de confianza mutua que reina en la mesa, no hay razón alguna para que manipule o mienta. Y cuenta de qué va el asunto, su importancia, trascendencia y hasta su posible comparación con casos similares. Pero un periódico local ha hecho bandera de tal tema (no es la primera vez que lo hace) y lo hace como un buen periódico madrileño: exagerando, callando, aderezando, maquillando. Todo para que pueda estar en primera página y... vender más periódicos ya que el asunto afecta (o dicen que afecta) a muchas personas.
Además de ideología, los periódicos tienen dueños (personas, familias o accionistas) y viven de vender lectores a los anunciantes privados y de dar toques de atención a los anunciantes públicos. Para vender periódicos extra los medios son sencillos: el miedo, el exceso, la tragedia, la amenaza. Nada que objetar: "España y yo somos así, señora". Y si para conseguir esa desazón que lleve a la lectura es preciso cargar las tintas, contar de modo sesgado la historia, exagerar riesgos, pues mejor que mejor. No es la primera vez que tal cosa sucede ni será la última. Está en las reglas del juego. De hecho, una de las veces anteriores me hizo recapacitar sobre el papel de la prensa y mi papel y dejé de escribir aunque después volví, pero eso no tiene por qué ser interesante para alguien que no sea yo.

Sorpresa de Octubre

Se recuerdan aquí los casos extremos (1968 y 1980) en los que, en los Estados Unidos, un hecho con amplia repercusión ayudó al triunfo de un candidato republicano en las siguientes elecciones. Se añade, y me parece excesivo, el caso del incendio del Reichstag en 1933 que ayudó a Hitler para su toma del poder.
Sin llegar a tanto, sí se puede levantar acta del ambiente político en dicho país con los ejemplos de las bombas enviadas a destacados miembros del Partido Demócrata al parecer por un extraño personaje de conocido entusiasmo por Donald Trump y de antecedentes entre oscuros y pintorescos. La CNN, bien poco "trumpista", se encarga de subrayar la relación entre este asunto y las políticas de Trump.
A eso hay que añadir el asesinato de judíos en una sinagoga de Pittsburgh a manos, a lo que parece, de un blanco supremacista de extrema derecha, que resulta ser antijudío y antimusulmán.
Y, como colofón para estas "sorpresas de octubre", el anuncio por parte de milicias y activistas de extrema derecha de que se enfrentarán a la Caravana de centroamericanos intentando llegar a los Estados Unidos de modo que no pueden ingresar en el país. "Dispuestos a luchar". Organizados. Nada que ver con el de las bombas por correo ni con el asesino de judíos.
¿Pueden estos hechos, como "sorpresa de octubre", influir en las inminentes elecciones parciales en las que los republicanos se juegan mantener su mayoría? No hace falta tanto. Basta con evitar que puedan votar los que parecen partidarios de los del otro bando. Métodos hay muchos: artificioso diseño de las circunscripciones para reducir el peso de mayorías no deseadas (el llamado gerrymandering), impedir que determinados colectivos se registren como votantes (el registro previo es obligatorio para votar), "purgas" de electores no adictos, purgas ilegales, cambios en los lugares de votación y así sucesivamente.
Mal ambiente y campaña electoral con elementos discutibles son algo más que una "sorpresa de octubre".

sábado, 27 de octubre de 2018

Intercambio desigual

Hace años se mostraba que el intercambio entre países o zonas podía tener sentido si se medía en sus respectivos precios, pero que tenía mucho más sentido si se consideraban sus cualidades. Así, si un país exportaba bienes primarios e importaba de otro país productos manufacturados, aunque los precios fuesen justos, el resultado era un relativo empobrecimiento del primero y un relativo enriquecimiento del segundo ya que los productos manufacturados tenía un efecto multiplicador en la propia economía, cosa que los bienes primarios (minerales, agricultura básica, petróleo) no lo tenían sino que aumentaban la vulnerabilidad del que basaba su comercio internacional en tales mercancías.
En los años terminales del Comecon (el mercado común comunista) la tendencia parecía ser la de que la URSS se especializaba en productos primarios mientras que su periferia (Alemania del Este, Checoslovaquia, Hungría, Polonia) le enviaban productos manufacturados, con los consabidos efectos de tal intercambio desigual, incluso a precios de fraternidad comunista.
Dicho esto, véase este gráfico que muestra las exportaciones chinas a América Latina y el Caribe (ALC) y las correspondientes de estos últimos hacia la China:
El artículo de Ugarteche y Vargas de donde tomo el gráfico es una constatación del intercambio desigual. La China más fuerte y ALC más débil. Lo del "imperio" va por otro lado.

viernes, 26 de octubre de 2018

Nacionalismo emocional

Dos textos que me han hecho pensar, aunque traten del presidente Trump. 
El primero utiliza un texto de Orwell para ver hasta qué punto la contraposición "globalista"-"nacionalista" tiene sentido si, sobre todo, se entra a discutir qué significa exactamente ese segundo término que se ha declarado el Presidente. No todo Orwell es trasladable a la actualidad (alguno de los comentarios al texto lo recuerdan), pero sí recoge características que parecen observables en nacionalismos contemporáneos como el catalán, inglés, español, italiano, polaco, húngaro, austriaco, alemán, belga -flamenco y valón-, francés, corso etc. etc. Porque el nacionalismo puede ser tanto estatal como subestatal (Estado a la búsqueda de su nación y Nación a la búsqueda de su Estado). Arriesgado decir que, históricamente, nacionalismo y fascismo han ido juntos: anacronismos aparte, los nacionalistas Padres de la Patria en las nacionalistas Cortes de Cádiz se revolverían en sus tumbas.
Hay cosas que no me convencen en el texto, como, por ejemplo, el recurso a "patriotismo" tan mal definido como lo es el "nacionalismo", pero algunas ideas sí que se me han quedado, por ejemplo, que se trata de triunfar sobre la verdad, sobre todo cuando se defiende a los personajes propios. Efectivamente, la verdad (adecuación entre lo que uno dice y lo que las cosas son) es irrelevante en este contexto y, así, se ha podido afirmar cualquier cantidad de dólares para las ventas de armas a Arabia Saudita: según la declaración de Trump que se consulte, se tendrá una cifra u otra. La verdad no importa.
El segundo texto es menos denso y se puede tomar como un descanso después del anterior. Lo que viene a decir es que es inútil buscar racionalidad política en la política exterior del actual gobierno estadounidense ya que lo que domina es la emoción, el sentimiento.
Y ahí, otra vez, me he tenido que acordar del caso Madrid-Barcelona, que no es un partido de fútbol, sino una porfía entre dos gobiernos y sus respectivos seguidores, todos ellos dotados de medios de "informar" a sus seguidores e hinchas. 
Me lo preguntó anteayer, en su fiesta de cumpleaños, un colega y, a pesar de ello muy amigo, extranjero al que respeto y admiro: Cataluña. Él tiene una solución brillante para el impasse. Le contesté que su solución es, probablemente, la mejor con la condición de que los actores actúen racionalmente, lo cual no es el caso. Lo que predomina es la emoción, el sentimiento azuzado por las acciones del "otro" que, así, aglutinan más al "nosotros". O aglutinaban, porque, como se dice, el punto de ruptura se conoce solo una vez se ha producido y cada vez más hay quienes se preocupan al ver qué supondría la ruptura para unos y otros. El Brexit está ahí como espejo deformante, pero espejo.
Hay, sin embargo, le decía, un elemento de racionalidad en el embrollo: la racionalidad electoral, la pretensión de todo partido que se precie de aumentar sus votos. En Cataluña, se pretende polarizando unionistas y secesionistas, pero peleando dentro de cada polo (por eso hay un cierto desencanto que se intenta superar con una fugue en avant y proliferación de actos simbólicos y teatrales que emocionen a los propios, es decir, les "confirmen en la fe"). En (el resto de) España el truco es mostrarse intransigente llamando "golpistas" a los secesionistas y mostrando "todo el peso del Estado de Derecho" (así, con mayúsculas y sin fisuras ni defectos).

jueves, 25 de octubre de 2018

Caravana

Unas 7.000 personas intentan llegara pie a los Estados Unidos desde CentroAmérica atravesando México. Un intento de poner orden en las sorpresas que genera.
Primero, que no es la primera, ni siquiera bajo el gobierno Trump, que lo intenta, aunque sí es la más numerosa.
Segundo, que conviene conocer las condiciones en los países de origen en donde  se dan dictaduras cada vez más autoritarias y descomposición social que se manifiesta en la violencia cotidiana. El artículo que cito, habla, de pasada, en el papel que los sucesivos gobiernos de los Estados Unidos han tenido en el desorden social de la zona. No tiene sentido pedir cabeza fría a los desesperados.
Tercero, que es obvio lo que quieren: ejercer su derecho de asilo, por poco probable que sea que el gobierno del país de destino piense en tal cosa y, por encima de todo derecho, separe padres e hijos, devuelva a la nada a algunos y haga énfasis en su xenofobia (el Presidente ya ha dicho que la mayoría de viajantes en la caravana son "criminales" -sic-). Los desesperados se agarran a un clavo ardiendo.
Y cuarto, que las teorías conspiratorias que se han elaborado al respecto (desde dinero de Soros hasta el de alguna ONG) no parecen tener mucha base.
(Añadido el 29: otros movimientos de personas con el mismo destino improbable. Y Zizek sobre la necesidad de entender las causas de las que son síntoma)

miércoles, 24 de octubre de 2018

Hagan juego

El tabaco es generalmente adictivo. Lo sé porque me costó tres intentos dejar de fumar, visto el “mono” que me hacía especialmente intratable. El alcohol puede ser adictivo cuando se convierte en alcoholismo, dependencia del beber y síndrome de abstinencia que desconozco en las ocasiones en que he dejado mi amada cerveza. Entiendo que haya una prohibición para la publicidad de ambos productos sea por el medio que sea, pero, en particular, a través de la televisión donde, preventivamente, han desaparecido los anuncios de licores, vinos, cervezas y diversas marcas de cigarrillos. Con una curiosa salvedad: en las series televisivas es frecuente que los personajes (policías, sobre todo) aparezcan bebiendo y solo muy raramente aparecen tipos malcarados fumando: son los “malos” por lo general, presentes de manera excepcional, pero presentes.
En las series, en cambio, no aparece un tercer tipo, a mitad camino entre el tabaco y el alcohol, pero abundante en los anuncios a mitad de programa o en el momento álgido del mismo. Me refiero al juego que, como el alcohol, puede ser adictivo, pero que, cuando se hace tal, es incluso más adictivo que el tabaco. Hay dos tipos interesantes y es sabido que llevan a la ludopatía y que, como se comentaba en INFORMACIÓN hace unos días, está detrás de algunos trastornos mentales que se disparan en la provincia.
El primero lo he constatado por casualidad por la sencilla razón de que no veo partidos de fútbol en ninguno de sus formatos. Pero un día un visitante puso en mi televisión uno. El Madrid creo que era uno de los que jugaban. Quedé asombrado por la cantidad de incitaciones a la práctica de la apuesta. Apuesta por todo, por el vencedor, por la primera falta, por el resultado y en cualquiera de las categorías que pueblan ese complicado mundo que desconozco. Pero sí sé de ludópatas producidos por tal fiebre de apuestas. Con una peculiaridad relativamente nueva: son apuestas que se hacen por internet, desde tu casa, cómodamente, sin “ver” dinero y, en algunos casos, en la más ardiente soledad. Mala combinación: no “ves” el dinero que se te está yendo, nadie te ve y no hace falta desplazarse del sofá ni dejar la cerveza. Adicción probable, pues.
El otro se produce por las tardes interrumpiendo series de distintas categorías. Un anuncio encuentro particularmente significativo. Se trata de una venerable ancianita que confiesa que antes, cuando iba al bingo, llegaba a tener pérdidas de orina (como suena) cuando intentaba, en medio de la enésima partida, llegar hasta los servicios del local en que jugaba. Aquí el paso de lo presencial a lo informático es mucho más explícito: ahora juega cómodamente desde su casa y, encima, le dan un regalo inicial de euros para que pueda jugar y, por supuesto, ganar mucho más. De todos modos, no parece que lo que importe sea ganar, sino que lo que se le está vendiendo a la venerable ancianita es jugar, cómodamente, en su casa, cerca del baño y sin tener que darle cuentas a nadie en la mejor de las hipótesis. Si antes la visita al bingo podía llevar a la ludopatía, parece razonable pensar que este bingo fácil y cómodo, con dinero que no “ves”, puede llevar con mucha más razón a la ludopatía.
Pues bien: si los anuncios de tabaco y alcohol, por cuestiones de salud pública, están prohibidos, resultaba asombroso que los anuncios de juegos de azar de distinto tipo no lo estuvieran. No solo eso: que sean tan abundantes, cosa que, en concreto, me impresionó a propósito de las apuestas deportivas en un mundo en el que, encima, ha habido suficientes casos de corrupción de equipos para alterar los previsibles resultados deportivos y cambiar las perspectivas de ganar o perder por parte de los apostadores caseros. El lector recordará casos de partidos amañados por parte de empresas que gestionan esas apuestas.
Son tres sectores que manejan mucho dinero. Los dos primeros, pueden conocerse (producto, precio, promoción y plaza, que dirían los marquetineros). Este tercero es más complicado porque se produce en un sector ya de por sí complicado visto lo que se puede llegar a pagar por un fichaje, lo que se paga por un patrocinio, lo que se negocia en tribuna y la cantidad de organizaciones que gestionan, controlan y catapultan lo que para algunos muchos es un deporte y para algunos pocos un negocio no siempre limpio. Vale, pues que acabe la publicidad ilimitada. Ya veremos si la prohíben. Apuesto a que no.  
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Añadido el 29: Por lo menos en las Españas, la edad media de los ludópatas ha caído notablemente y ya solo con un par de años se cae en la adicción)

Dinero, armas, muertos

Es uno de los negocios importantes para entender el mundo (como las grandes infraestructuras o la farmacia). Se invierte dinero, se crean  empleos, se comercia y se trafica (el comercio ilegal de armas es importante), se obtiene beneficio y se mata a gente. Este último punto suele ponerse en sordina por los promotores, beneficiarios o simples proporcionadores de fuerza de trabajo (para la producción, comercio y guerra). Pero dos tipos para el caso de los muertos.
Por un lado, está "la continuación de la política por otros medios". Ningún problema. Los muertos son o "enemigos" que merecen por ello mismo morir y "efectos colaterales", es decir, el precio en vidas que hay que pagar para conseguir matar a los enemigos, que son el objetivo. Muertos comprensibles, pues. Cierto que, a veces, los "efectos colaterales" son excesivos incluso para los belicistas, pero entonces el asunto queda relegado a páginas pares, abajo y a la izquierda de la página. Eso en el caso de que lleguen al conocimiento del personal interesado que, por lo general, está más interesado en otros asuntos (me ha bastado darle un vistazo al Trends24 de Twitter para saber qué preocupa a los tuiteros, que ya sé que no representan al conjunto de la población, pero tampoco los otros).
Por otro lado, están los muertos importantes o porque lo son según determinados criterios o porque puede haber sectores importantes interesados en que esas muertes sean importantes. Es, en estos días, el caso de Khashoggi, el periodista saudí asesinado en Turquía. La tema es interesante porque pone en juego los elementos geopolíticos del asunto (Turquía, Irán, Arabia Saudita por un lado y "Occidente" bajo su renqueante líder por otro) que hacen alterar las perspectivas económicas de dichos elementos. Países que dicen "castigar" a los asesinos o supuestos asesinos recortando o suprimiendo la venta de armas a uno de los pocos países que muestra un crecimiento económico importante según el FMI y que importa, por este orden, según el SIPRI, primero de USA, después de Reino Unido y después de Francia. Acostumbrado a "donde dije digo, digo Diego", no me preocupa las amenazas de estos tres. Pero sí queda clara la postura del gobierno español y de los dos partidos mayoritarios, uno en el gobierno: se mantienen las exportaciones no sea cosa que cancelen el pedido de cinco corbetas y haya que cerrar alguna empresa en Andalucía, en plena campaña electoral local. Lo que se dice política de altos vuelos. Nada que envidiar a los Estados Unidos de Trump, según Krugman. "Hagan juego", se diría en España.
En el esquema que da título a este post, el tercer elemento, los muertos, llevan al primero, Y "poderoso caballero es don Dinero". Entre armas y muertos está el comercio. Porque las armas sirven para matar, no se olvide. Y si no se vende a este, ya venderemos a otro: la demanda es creciente.

martes, 23 de octubre de 2018

Derrocar gobiernos

Aquí se puede ver una lista de gobiernos derrocados (los marcados con un asterisco) por el de los Estados Unidos o que este ha intentado derrocar. A señalar el sarcasmo final:
Q: Why will there never be a coup d’état in Washington?A: Because there’s no American embassy there.
Nunca habrá un golpe de estado en Washington simplemente porque allí no hay embajada de los Estados Unidos. Muy optimista le veo. Otros ven allí las raíces del fascismo (véanse sus características) aunque todavía no se hayan observado sus efectos.

lunes, 22 de octubre de 2018

Crisis Europea

Perspectivas sobre Europa planteadas por Habermas: cortoplacismo nacionalista, Alemania, Macron y si no será demasiado tarde (el punto de inflexión, dice, se conoce cuando ya ha pasado) para contrarrestar las tendencias centrífugas. Respetable.

domingo, 21 de octubre de 2018

Mintieron

Un político, ante una situación complicada para su mantenimiento en el poder, encuentra una solución: aprovechar un estado de opinión minoritario en su circunscripción para organizar un gran evento teatral (llegando a un referéndum). No le sale bien sino todo lo contrario: pierde votos y mete a su país en un atolladero del que no es fácil salir. Para ello tuvo la inestimable ayuda de quienes sabían manipular ese estado de opinión, enfervorizarlo, entusiasmarlo y, llegado el referéndum, hacer que el atolladero sea todavía más difícil de superar. Estos manipuladores utilizaron sistemáticamente mentiras, bulos y medias verdades que aumentaran el entusiasmo popular y solo en algunos casos aislados han reconocido haber mentido descaradamente. En general, ahora que ha llegado la hora de la verdad, algunos de aquellos fervores se han venido abajo y solo la mala gestión de "la parte contratante" de la parte contraria ha mantenido un estado de ánimo que, de lo contrario, se habría deshinchado casi por necesidad al enfrentarse con la "rugosa realidad". 
Sí, estoy hablando de David Cameron y, para el caso del Catalexit, de Artur Mas. En el último paso, parece que hay una bifurcación: en el Reino (más o menos) Unido (que se lo digan a los irlandeses del Norte) se manifiestan pidiendo un segundo referéndum, ahora sin mentiras. Nadie votó a favor del caos actual, "Brexshit", dicen. En Cataluña, no se llega a tanto aunque los unionistas se hayan manifestado por fin en las calles. Pero es que el papel de los respectivos gobiernos centrales no es el mismo. Ni la Constitución, escrita o no, es la misma. Pero el proceso, ya lo he notado otras veces, tiene algunas similitudes sugestivas entre ambos casos. Insisto comparatio non tenet in omnibus, la comparación no significa identidad de ambos procesos, pero mirar hacia uno permite hacerse preguntas sobre el otro.
Más casos de mentiras actuales, las de la campaña presidencial en el Brasil.
(Añadido el 2 de noviembre: Algunos miembros del parlamento británico reconocen el daño causado por Cameron. No es el caso de Mas)

sábado, 20 de octubre de 2018

Venezuela, estado fallido

Un largo artículo de Naím y Toro intentando explicar cómo ha sido posible el hundimiento de Venezuela desde su boyante situación a principios de los 70 a la actualidad. No todo se debe a la ideología chavista (cuyas raíces y bases se reconocen) ni a las tenebrosas conjuras del "Imperio" (palabra que no recuerdo que aparezca en el artículo). Una por otra. Pero el petróleo, si. Y su mala gestión, también. Y Cuba. Y los nuevos aliados (China, Rusia, Irán, Belarús). 
Seguro que mis amigos chavistas (chavistas aunque debilitados como tales -y añado que también tengo amigos anti-chavistas-) encontrarán que falta algo más de referencia a los Estados Unidos. La hay. Incluyendo la posición oficial estadounidense de excluir una intervención militar que no solucionaría nada. Pero no es intervencionismo ni doctrina Monroe: es, se dice, que se teme que lo que está sucediendo allí extienda a sus vecinos.
Foreign Affairs es un buen contrapeso a Aporrea o a Rebelión. No es para estar de acuerdo con todos sus elementos ni con sus silencios, pero vale la pena si se quiere hacer una idea de lo que allí sucede y podría pasar. Si usted ya está a favor del régimen, no lo lea. Y si está en contra, porfa, busque en Aporrea o en Rebelión (y hasta en ALAI-América Latina en Movimiento). Lo menos que necesita Venezuela son sectarismos. Mejor cabezas frías que consideren los hechos y maltrechos del régimen que defensas emocionales tan emocionales como las críticas. Pero así es la política, por lo visto: emociones emocionales. El artículo que cito, de evidente orientación, no es emocional. Aunque no sea más que por eso, me gusta. Y disculpe si no puedo aceptar el dicho evangélico "el que no está conmigo, está contra mí". Es posible estar a favor de ambos. Un tipo particular de la denostada equidistancia que detestan los que están en las comprensibles barricadas.

viernes, 19 de octubre de 2018

La ola de fascismo

Se ha dicho, para gran asombro por mi parte, en la Diputación Provincial de Alicante (en España se llama Diputación al gobierno de una provincia). Se dijo que  las instituciones deben «luchar de forma clara ante el ascenso de la extrema derecha, la ola del fascismo en la calle genera cierta alarma porque no dudan utilizar la violencia contra quienes piensan de forma diferente».
No es el único caso y me excuso de rebuscar en mis recortes para encontrar la palabrita y el agobio ante la que se nos viene encima. Está, claro, la Europa del Este, los restantes "populismos" europeos aunque no todos, la llegada de Bolsonaro en Brasil que algunos, no me resisto a citarlo, ven como un caso más en el conjunto latinoamericano y, por supuesto, los Estados Unidos.
La palabrita se suele utilizar, en muchos casos, "contra quienes piensan de forma diferente" aunque se achaque a los fascistas de hacer lo mismo. Dejémoslo en extrema derecha, que ahí sí que hay un cierto consenso de su auge a escala mundial, aunque otros nombres compiten en el palmarés aunque repitan personajes. Y ahí está mi problema.
Mucha advertencia sobre la que se nos viene encima, constataciones de su auge electoral que puede convertirse en toma revolucionaria del poder (a lo Mussolini, por ejemplo), avisos a navegantes a la hora de votar y así sucesivamente.
Me suena, ya que he usado su nombre, a lo que sucedió a principios del siglo pasado, antes del auge del nazismo y el fascismo. Nadie parece recordar qué circunstancias y qué decisiones favorecieron tal auge. Ahora tampoco: mucha amenaza y poca constatación de las circunstancias y decisiones concretas de personas concretas que han llevado a este auge. Dos citas pedantes y eruditas:
"Los que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo"
“No saber lo que ha ocurrido antes de nosotros es como seguir siendo niños”
El problema está en las causas aunque sus efectos supongan otro problema tal vez mayor. Más valdría prevenir, viendo lo sucedido hace un siglo.
(Añadido el 20: un interesante reportaje sobre cómo se está rehaciendo el futuro de Europa a partir de su más oscuro pasado, y el ejemplo es Austria. Y aquí se levanta acta de otro elemento común: el escuadrismo cuyas acciones se observan en sitios muy diferentes y, de momento, con pretensiones heterogéneas)

jueves, 18 de octubre de 2018

Ejercicio periodístico

El diputado laborista inglés se pregunta cómo puede ser que la, de momento, desaparición de un periodista (Khashoggi) en un consulado saudí en Turquía haya levantado la oleada de protestas incluso diplomáticas en el mundo, cosa que no levantó la muerte de 20 personas en una fiesta nupcial o la de 40 niños en un autobús escolar, caso, uno y otro, causados por bombas saudíes actuando en el Yemen con la colaboración de los Estados Unidos y el Reino Unido y, añado, el Reino (todavía unido) de España con su exportación de bombas "inteligentes" de las que nunca más se supo. 
No parece que esta desproporción entre hecho y reacciones se deba únicamente al corporatismo de los medios que ven atacado a uno de los suyos. Tampoco al misterio que envuelve al asunto: una desaparición, una novia esperando en la puerta, una posible desmembración en vida. Sí podría ser, además, que es mucho más periodístico un caso con rostro que 60 anónimos. Individual, dramático, misterioso,  de final incierto, "uno de los nuestros", son características del asunto que pueden haber pesado en su consideración si, además, "refleja nuestros sentimientos". Pero es que, además, no hay contrapeso "por parte nuestra".
Las bombas son nuestras. Se las hemos vendido. Arabia Saudita es un excelente comprador de armamento. Así que "con las cosas de comer no se juega". Business is business si queremos que nuestras empresas armamentísticas respondan a la demanda de empleo y a la necesidad de los accionistas de tales empresas de ver sus beneficios a fin de ejercicio. Demos alguna referencia a la catástrofe humanitaria de aquella guerra, pero mantengámosla. Mucha gente, sin importancia, "efectos colaterales" no merecen más énfasis que una persona, reconocida y, probablemente, atacada directamente. Pero lo que pesa es el ruido breve y el silencio largo que siguen a los otros actos barbáricos. Así que no vayamos al "Davos del Desierto".
(Añadido el 19: Es de bien nacidos... Khashoggi tuvo problemas con su país desde que se le ocurrió criticar a Trump
Otro que piensa que, además de Khashoggi, hay que hablar del Yemen y de los proveedores de armas y apoyos varios)
(Añadido el 20: se presenta el asesinato de Khashoggi como un caso más de Asesinos Sin Fronteras, un distinguido club -porque no es ONG, es muy G, gubernamental- que incluye a Rusia, Corea del Norte, Israel, los Estados Unidos y tiene antecedentes en la URSS, Chile o Bulgaria. Francia tuvo sus escarceos. Inglaterra también. Gobiernos que se asumen el derecho a asesinar a alguien y, encima, fuera de sus fronteras, sin ningún tipo de juicio)
(Añadido el 21: tres días después de la desaparición de Khashoggi, los Estados Unidos anunciaron una venta millonaria de armas a Arabia Saudita. Los españolitos harán bien recordando qué hizo su gobierno cuando dijo que iba a retirar la venta de bombas "inteligentes" a Arabia Saudí y tuvo que envainársela cuando desde este país se les sugirió que podría romperse el contrato para que en España se construyeran determinadas naves no precisamente "pacíficas". La guerra en el Yemen sigue y se denuncia, no sé si con mucha base, el alquiler de mercenarios estadounidenses por parte de Emiratos Árabes Unidos  -no confundir con Fly Emirates- para asesinar a líderes yemeníes)
(Añadido el 22: Angela Merkel amaga con suspender las ventas alemanas de armas a la Arabia Saudita, pero todavía no las ha suspendido)
(Añadido el 23: Ahora se recuerda que en el Yemen catorce millones de personas podrían sufrir sufrir una situación de inseguridad alimentaria grave. De nuevo: el sino de una persona genera las reacciones que catorce millones no suscitan. Geopolítica, entre otros factores)

miércoles, 17 de octubre de 2018

Así es si así os parece

Supongamos que nuestro modelo son los Estados Unidos. Es mucho suponer, conociendo las encuestas en las que se valora la acción de su presidente y se comparan con las que, en España, intentan valorar al propio. Para completar el panorama, las encuestas sobre la valoración del presidente catalán no le son muy favorables. Todo es comparar.
De todos modos, supongamos que, si no es modelo, sí sería el mundo hacia el que nos encaminamos en la medida en que el “trumpismo” se extiende por la Unión Europea y, de momento, España está incluida en tal “Unión”, tan unida, por cierto, como el Reino Unido. Vayan algunos datos al respecto.
Hace diez días el Senado estadounidense aprobó a Brett Kavanaugh para ocupar el puesto vacante en la Corte Suprema, dando así una mayoría conservadora a tal institución. El puesto se ganó por un apretado margen de 50 votos a 48, con la particularidad de que a esta última cifra le faltó una unidad: un senador tuvo que ausentarse para asistir a lejana boda de su hija. O sea, que podría haber sido 50-49, republicanos a un lado y demócratas en el otro.
Una primera constatación: ese mismo día Elena Kagan y Sonia Sotomayor, miembros de dicha Corte, se preocupaban en público por la posible pérdida de legitimidad de una institución que se supone el tercer poder del Estado y que debería mostrar su independencia respecto a ideologías y partidos políticos. No solo pasa allí. No hay que irse tan lejos para encontrar un debilitamiento real de la teórica separación de poderes sin llegar, eso sí, a la total ausencia de tal separación como sucede en las dictaduras.
La segunda constatación es menos sensible, pero viene cargada de futuro. Resulta que la polarización con que se había llegado al nombramiento de Kavanaugh corría en paralelo con la polarización observable en la sociedad estadounidense, precisamente en el aniversario del movimiento #MeToo iniciado a partir de una denuncia de violación. También ahora la hubo, Christine Blasey Ford lo hizo ante el Senado, con mucha valentía según unos y con exceso de partidismo según otros. Porque este es el primer dato a conservar: los seguidores del Partido Demócrata la creyeron en un ocho a uno, casi exactamente la misma proporción que los seguidores del Partido Republicano no la creyeron. Consecuentemente, e incluyendo a “independientes” y “no declarados”, un 43 por ciento de los estadounidenses eran contrarios a la confirmación de tal nombramiento frente a un 33 por ciento que se declaraban favorables.
No es preocupante el ligero desfase entre la proporción en el Senado y la de las encuestas sino el hecho de que lo que se percibe tiene que ver no con la realidad, sino con la adscripción política propia. Y eso sí que viene cargado de futuro cuando el electorado se deja llevar más por lo que les cuentan “los suyos” que por cómo son las cosas realmente.
Se puede decir que la declaración de la Dra. Ford era confusa o que el asunto que denunciaba se remontaba a sus respectivas lejanas adolescencias y, por tanto, que la opinión sobre la realidad de los hechos no se podía basar más que en la confianza en los propios líderes. Pero eso es peligroso. Exagerando, tenemos el “Il Duce non si sbaglia mai” -el Duce no se equivoca nunca- de los fascistas italianos que los falangistas españoles tradujeron con “el Jefe no se equivoca”.
Sin exagerar, y siguiendo con las encuestas, Gallup, el pasado julio, mostraba que un 78 por ciento de los republicanos declarados y sus simpatizantes consideraban la situación económica como “excelente” frente a un 36 por ciento de los demócratas que pensaban lo mismo. Claro que eso hacía que los republicanos, en un 53 por ciento, declararan que la economía era lo más importante que iba bien mientras que los demócratas se quedaban en un 26 por ciento.
Lo que ahí se trataría es de “constatar y, después, valorar”. Pero no: la constatación viene determinada por las preferencias políticas que, además, se muestran igualmente polarizadas. Gallup en mano se puede ver que el nivel de rechazo mutuo ha alcanzado niveles superiores a lo que un siglo de encuestas ha ido mostrando. Ya no se trata de diferencias sino de repugnancia o desprecio que acompañan a ideas contrapuestas sobre el papel de la mujer (acabáramos), sexualidad, matrimonio, hijos y, en general, la visión del mundo.
Dejo en sus manos, amable lector, el entretenimiento de buscar paralelismos con lo que observa a su alrededor. 
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

Un estudio documentando las "tribus" contrapuestas -miedo vs esperanza- respecto a la inmigración en el Reino Unido, su estabilidad reciente y los cambios respecto a 2011.

Pobres mediocres, ricos responsables

El video está en youtube, pero lo he conocido gracias a la noticia sobre su uso en un colegio concertado gestionado por religiosos católicos. Vale la pena verlo, aunque sea poco evangélico. La idea básica es la que he puesto en el título de este post: pobreza y riqueza son resultado de actitudes personales ante la vida ya que los pobres son gente mediocre (nada que ver con lo que los evangelios canónicos dicen sobre ellos) mientras los ricos son gente de éxito, gente que se responsabiliza de los resultados de su vida. 
Y tanto que son gente de éxito, sobre todo si reciben la ayuda del estado. Está, antes que nada, lo que llaman Estado de Bienestar para Ricos. Y después están esas pequeñas políticas que muestran las diferencias de trato por parte de los estados. Si eres pobre inmigrante, tendrás muy difícil la nacionalidad ya que, junto a requisitos varios está un examen que demuestre tu "integración en la sociedad española" (supongo que incluye lengua y espero que no incluya religión). Esa integración y conocimiento suele ser frecuente en otros países. Si eres rico la cosa cambia y la OCDE por un lado y Transparencia Internacional por otro han dado sus listas de países en los que la residencia y/o la ciudadanía se pueden comprar mediante inversiones, compras y donativos al Estado. España está entre esos países. En Inglaterra el tema del anti-inmigrante (mediocre por definición) ganó en el referéndum del Brexit mientras mantenía su política de visados-dorados para ricos. No importa si el que paga es mediocre y no sabe nada de la cultura local ni siquiera su lengua: lo que importa es que pague. ¿Responsables? Después de ver esos informes, en particular el de Transparencia Internacional, resulta divertido volver a ver el video educativo sobre pobres y ricos que aparece en el primer enlace que cito. Que aproveche.

martes, 16 de octubre de 2018

Paradojas latinoamericanas

Hace solo tres años se podía decir que, en América Latina, se estaba consiguiendo un cierto éxito en la lucha contra el hambre. Ahora las cosas ya no están tan claras. Y ha sido, precisamente, en estos tres años.
For the third consecutive year, South America slid backwards in the global struggle to achieve zero hunger by 2030, with 39 million people living with hunger and five million children suffering from malnutrition.
Aquel pío objetivo de conseguir "hambre cero" en 2030, es decir, ya dentro de 12 años, que son nada, queda para los archivos y para próximos encuentros a alto nivel. Si es por crecimiento general, estas son las predicciones del FMI:
Obsérvese que la región, con crecimientos ya relativamente bajos, tiene también las más fuertes revisiones a la baja de ese crecimiento. Tarta que no crece, pues, y gobiernos cada vez menos dispuestos a reducir la desigualdad en su reparto (Ya que estamos, y aunque no venga a cuento, véase la situación de Arabia Saudita y piénsese en las amenazas verbales contra el país por el asunto del periodista "desaparecido" en un consulado saudí en Turquía y el anuncio de represalias por parte del gobierno saudita)
Pero la cosa es algo más intrigante si nos fijamos en los niños:
More than five million children are chronically malnourished in Latin America, a region sliding backwards with respect to the goal of eradicating hunger and extreme poverty, while obesity, which affects seven million children, is on the rise.
Y no es tanto por los cinco millones se malnutridos crónicos, sino por los siete millones de obesos que, probablemente, refleja también el cambio producido en sus economías y políticas: cambios en los estilos de vida, aumento del desempleo y subempleo, consiguientes cambios en la dieta orientada ahora a productos más baratos y menos saludables. Hace muchos años, una madre latinoamericana, viviendo en condiciones precarias en los Estados Unidos, ya decía que era más barato una hamburguesa con patatas fritas y una bebida azucarada que una lata de frijoles. 
Entre gobiernos ineptos y gobiernos dedicados a otros asuntos, el horizonte es negro... a no ser que se tome una perspectiva temporal y comparativa más amplia, cosa que sucede con el índice de hambre, algo más complejo.
Figure 2.1
De todo hay, pues.

lunes, 15 de octubre de 2018

Mejor homogéneo

La China milenaria, la de los Tres Reinos, la de la unificación, la del Partido único, había encontrado un modo de acomodar cuatro lenguas principales y varias etnias por debajo de los han, pero una sola escritura ideográfica, no fonética, para todas. El mapa hace ver lo complicada que es la situación lingüística incluso para el Oeste del país (mapa según la CIA, 1990).
Imagen relacionada
La heterogeneidad prosigue: tres cocinas (prefiero la de Sichuán antes que la cantonesa) pero todas con la misma "etiqueta" darwinista en la mesa. Y se añaden continuos movimientos centrífugos de los 10 millones que forman las minorías compensados con sucesivas incorporaciones de colonias occidentales, colonias de potencias que no habían sido precisamente benévolas (pienso en la "guerra del opio"). 
En el terreno religioso, pude visitar monasterios budistas y templos taoístas sin el menor problema (dormí una noche en uno de los monasterios budistas del monte Emei). Sabía de la existencia de católicos cuya jerarquía no "comulgaba" con Roma, pero no tuve ningún contacto con ellos. Y sabía de la presencia saudita en la provincia occidental, Xinjiang, financiando mezquitas en un contexto básicamente musulmán (¿wahabita?, no lo sé) y con apetencias separatistas que, entonces pensaba, podía estar siendo alentado desde el exterior como un medio más de debilitar al Imperio del Centro, la China comunista en lo político, capitalista en lo económico y alternativa a la potencia hegemónica los Estados Unidos. No era el único elemento centrífugo debilitante en aquel momento, ya que estaba Hong Kong, costa-interior, ricos-pobres (con creciente desigualdad), pero no hacen ahora al caso..
De repente, dos movimientos aparentemente contradictorios: los acuerdos con el Vaticano para "regularizar" la situación de los católicos y la fuerte política de "chinización" de los uigures de Xinjiang en momentos en que Arabia Saudita pasa por circunstancias políticas poco propicias excepto en el campo de las armas (sigue comprando) y en el campo de la energía (sigue produciendo). Pero Yemen y el caso de Khashoggi en Turquía, y el "castigo severo" por parte estadounidense  (y no solo estadounidense) si se prueba que ha sido asesinato, tienen también su peso
Una lectura culturalista de estos dos procesos no lleva a mucho. No parece que se trate de aceptación de unos (católicos vaticanistas) y rechazo de otros (musulmanes pro-occidentales). Sí me parece, en cambio, que lo primero se trata de un tratado internacional más (de Estado a Estado), de diplomacia, para un asunto que no tenía consecuencias políticas importantes. En cambio, lo de Xinjiang (o lo de los uigures si se prefiere) es un asunto de "sagrada unidad de la patria". La "chinización" puede presentarse como un ataque más de la mayoría han contra las minorías (por cierto, en la China, una minoría puede estar compuesta por varios millones de personas), pero parece más un intento de poner coto a ese separatismo que no es nuevo y que había encontrado en la cultura-religión (y la lengua) un argumento como el que suelen encontrar los nacionalismos en esta ola culturalista que nos invade, lejos de aquel nacionalismo político-constitucional del que se habló en otros tiempos. Para ir contra el separatismo, mejor ir contra uno de los argumentos que sus promotores se habían encargado de magnificar: la diferencia cultural. Y es el gobierno, no las actitudes más bien tolerantes de su gente. Y represión política, claro. Nihil novi sub sole.

domingo, 14 de octubre de 2018

Sobre el TIPNIS

Si usted no sabe nada sobre este asunto y también si ya lo sabe, podrá ver este video. No crea que es un asunto anecdótico que afecta a una zona apartada de Bolivia. Tiene muchas lecturas: desde el conflicto entre el pueblo y sus representantes hasta los diferentes modelos que se enfrentan ahora y más bajo las discusiones sobre el cambio climático o calentamiento global. A destacar la entereza de los indígenas y los juegos lingüísticos de los políticos para reinterpretar las leyes arrimando el ascua a su propia sardina.
Reproduzco lo que publiqué en agosto:
4. Cruce de versiones sobre lo sucedido en Bolivia, a propósito del TIPNIS, entre el gobierno, los cocaleros, los indígenas y la comisión de Tribunal Internacional de Derechos de la Naturaleza. Reconozco mi sesgo a la hora de confiar en unos u otros. Mi viejo amigo boliviano, Rafa Puente, hace un recorrido por las dificultades para diferenciar verdad y mentira en este y casos colindantes.
Unos días antes intenté resumir los temas en discusión.

sábado, 13 de octubre de 2018

Apocalípticos e integrados: otra versión

La obra de Eco es de 1964. En ella describía las dos actitudes opuestas que entonces podían observarse respecto a los medios de comunicación de masas: un DAFO, amenaza excesiva frente a benévola oportunidad para la cultura. Tal dicotomía se ha podido utilizar para aspectos colindantes y hoy la encuentro para un asunto extremo: el de la Inteligencia Artificial, vista desde una de las citadas actitudes.
Vaya por delante la constatación de que esa funesta manía occidental de reducir las cosas a una oposición irreductible entre dos principios opuestos aunque emparentados tiene egregios antecedentes. Zoroastro sin ir más lejos dentro de una visión del mundo iraní (persa).
El planteamiento, ahora, no exento de intereses económicos, es que de la difusión de la AI se derivarán "beneficios inimaginables" como los que prometía Jebb Bush a José María Aznar antes de iniciar la desastrosa aventura de Irak. Cierto que habrá que ver qué sucede con el empleo, sobre todo femenino, y algunos pequeños detalles más, pero a lo que se nos llama es a integrarlo todo en un nuevo mundo feliz. Cierto, como digo, que este entusiasmo suena a veces como estrategia de marketing, un truco más para que sea aceptado y, sobre todo, comprado. Integrados, pues.
El artículo que cito va al otro extremo y en términos duros: la AI tendrá que ver con las nuevas guerras, las nuevas armas, las nuevas víctimas, la nueva indefensión. Apocalípticos, pues.
Dos observaciones: una, que ambos pronósticos pueden ser ciertos, riesgos y beneficios, de manera simultánea. Y, otra, que la cuestión no es tanto "qué puede suceder" sino "qué se puede hacer" para minimizar las amenazas (las reales) y controlar los beneficios (para quién y sin exagerar). Un buen análisis de las fortalezas de nuestras sociedades (que han pasado por crisis importantes más o menos indemnes) y, por supuesto, de sus debilidades (de quiénes) no vendrá mal precisamente para reducir las amenazas que, como sucedió con el libro de Eco, no por negarlas o minimizarlas dejan de ser reales.

viernes, 12 de octubre de 2018

No solo para españoles

El editorial de hoy de El País ("Paso decisivo"), en estilo editorial, acaba alabando el acuerdo, firmado ayer entre el presidente del gobierno español y el líder máximo del partido Podemos, que marca las líneas fundamentales de los presupuestos generales del Estado, corrigiendo, dice el editorial, "años de austeridad presupuestaria" y dotado de "un valor político innegable". Eso está en página 10 del ejemplar en papel que llega a mi provincia.
Pero en la página 15 del dicho ejemplar aparece un artículo firmado por Lorenzo Bernaldo de Quirós ("Política económica inadecuada") que comienza diciendo "El acuerdo Gobierno-Podemos certifica el principio del fin del ciclo expansivo protagonizado por la economía española desde el último trimestre de 2013, agudiza la desaceleración en curso y pone las bases para una nueva crisis". Y lo explica a lo largo del mismo.
Varias cuestiones. La primera es que, si se lee el texto del acuerdo, se observa una extraña mescolanza de buenas intenciones, cuestiones que "habría que promover" sin bajar a detalles, decisiones a tomar en el futuro por el gobierno que corresponda, medidas concretas inmediatas y silencio frecuente sobre el modo de financiar estas últimas.
La segunda, más intrigante, es que el texto de Bernaldo de Quirós no aparece en la edición que puedo leer en pantalla. He encontrado, incluso, y al buscar por san Google el título y su autor, un enlace que avisa de que "El enlace podría estar roto, o la página podría haber sido eliminada". Así que solo lo podrán leer quienes lo tengan en papel y no sé si los de la "edición nacional" en papel también lo tendrán o solo está en (algunas) ediciones "para provincias". Misterios.
La tercera es para explicar por qué no es solo cuestión para españoles ya que ambos textos representan, al margen de las intenciones políticas que puedan tener uno y otro, los dos tipos de ética a los que se refería Max Weber (y una cita a los clásicos, no hace daño mientras no se abuse y cree hábito): ética de los principios y ética de las consecuencias. Son dos formas de abordar estas cuestiones ya que no es lo mismo preguntarse por los valores que parecen aplicarse que preguntarse por qué pasará si eso se pone en práctica. Los moralistas católicos han peleado con esa distinción: hay cosas que, por principios, no se pueden hacer (por ejemplo, el aborto), pero que, atendiendo a sus consecuencias (por ejemplo, efectos de la situación sobre la madre y sobre el feto, teniendo que elegir entre uno y otro), tal vez sí que se puedan o no se puedan hacer. El editorial está en el primer tipo, el artículo en el segundo, siempre reconociendo que estas distinciones nunca son tan nítidas cuando se sale del gueto y se aplican a la "rugosa realidad".
(Añadido el 15: un artículo, en El País tanto en papel -página 50, edición "nacional"- como en pantalla, un artículo sobre las consecuencias del Acuerdo, en la línea del editorial que cito al principio)

jueves, 11 de octubre de 2018

Solo para españoles

Mi abuelo, como soldado conscripto, participó en la guerra de Cuba. Nunca nos habló de ella. A lo más, un comentario rápido cuando encontramos, rebuscando entre sus cosas, una vieja pistola que él calificó como "recuerdo" de aquella participación no-querida que se produjo a finales del siglo XIX. Viejas historias.
No tan vieja ha sido la desastrosa política hacia el Sahara que había sido colonia española y su no menos desastrosa "independencia" estando Franco moribundo. He compartido mesa alguna vez con miembros del Polisario y creo tener motivos para no alegrarme de cómo el gobierno de Madrid ha ido gestionando el asunto, en particular en lo que se refiere a Marruecos y Mauritania. Por lo visto, con las cosas de comer no se juega.
Y mañana se cumplen 50 años de la independencia de Guinea, asunto del que los españoles no sabemos nada. Algunas noticias dispersas sobre Teodorín y, antes, sobre el entierro de Adolfo Suárez. Suena García-Trevijano, pero pocos saben algo de ello. Por eso aconsejo vivamente a los españolitos que hayan pasado por estas páginas para que lean este artículo y así superar esa ignorancia de base que yo también compartía y comparto, ahora reducida gracias al citado texto. Memoria histórica, sí. O, más bien, amnesia.

miércoles, 10 de octubre de 2018

A las armas, ciudadanos

El armamento es un comercio peculiar, pero tiene en común algunos elementos con otros sectores como la construcción, la obra pública o la industria farmacéutica. Me voy a centrar en el armamentismo estadounidense cuyos efectos son sabidos: allí mueren cada año  por disparos, en media, 17.102 niños y  116.255 adolescentes en “asesinatos, asaltos, suicidios, intentos de suicidio y disparos accidentales o a manos de la policía". Y las muertes a manos de la policía son particularmente problemáticas, pero no es mi tema ahora. Mi tema es el comercio.
Por lo que respecta al mercado interior, los datos son claros: Hay 120,5 armas cortas por cada 100 residentes. Aritmética sencilla. No extrañe entonces que el 45 por ciento de los 857 millones de armas cortas en uso a escala mundial estén en manos estadounidenses. Algo de racismo/sexismo sí que hay: en 2017, según el  Pew Research Center,  poseían armas el 48% de los estadounidenses varones blancos, el 25% de las mujeres blancas, el 25% de los varones no-blancos y el 16%  de las mujeres no-blancas. Está claro: no son los negros (perdón, afroamericanos) los que disponen del mayor arsenal. Y, sí, la compra de armas es relativamente fácil (y, añado, más lo sería si se pudieran duplicar con copiadoras 3D, cosa que todavía está por ver). Por el momento, todos los intentos de dificultar el acceso a las armas han fracasado. “Las muertes”, dicen, “no las causan las armas sino los hombres”.
Mucho más interesante, de todos modos, es el mercado exterior ya que las ventas internacionales de armas estadounidenses han oscilado entre un tercio y algo más que  la mitad del valor de todas estas ventas a escala mundial. Según un informe del Center for American Progress, entre 2014 y 2016, se recuperaron, en 15 países del Hemisferio Occidental y en investigaciones policiales, unas 50.000 U.S. armas estadounidenses. El 70% de las armas recuperadas en crímenes producidos en México tenían origen estadounidense, es de suponer que importadas ilegalmente. 49% en Centroamérica, 46% en El Salvador, 46% en Honduras y 29% en Guatemala.
Estos dos mercados, más o menos económicos, más o menos geopolíticos, van acompañados por un importante mercado político: la Asociación Nacional del Rifle (NRA) y sus donaciones a políticos de todo el espectro que se suponen son a cambio de algo. Las donaciones de la NRA a congresistas y senadores se conocen como se sabe que el presidente Trump recibió de este lobby para su campaña once millones y medio de dólares mientras la NRA donaba a contrarios a Hillary Clinton 20 millones. Los argumentos que trasmiten son claros: la defensa de la Segunda Enmienda (el derecho de los ciudadanos a llevar armas para la/su defensa), el respeto a la ley, la defensa frente a la criminalidad de los demás y, cada vez más, la cuestión de la identidad o tribalismo.
Los efectos de estos mercados son previsibles. Aunque uno de ellos lo es menos: el acceso a las armas, según algunos estudios, es uno de los factores  que explican la curiosa y continuada caída de la esperanza de vida en los Estados Unidos. Por supuesto hay más factores y tal vez más determinantes de esta caída, como la crisis de los opiáceos, el aumento de la desigualdad y el deterioro de la sanidad. Pero eso no quita para que la proliferación del armamentismo cuente: las armas son para ser usadas, no para ornamentar una pared del salón.
El caso es que esta floreciente industria armamentista para el mercado interior y mundial encaja con el "America first", cosa que ya decía aquel presidente Nixon que tuvo que dimitir. Además, esta política no es keynesianismo clásico, sino keynesianismo invertido y pervertido. Y, claro, los intereses de la NRA son los intereses de los Estados Unidos y viceversa, que es una nueva versión de “Lo que es bueno para la General Motors es bueno para los Estados Unidos, y viceversa”, pronunciado en 1953 por un destacado accionista de la empresa, nombrado secretario (ministro) de Defensa por el presidente Eisenhower. Difícil saber si esta industria tendrá el mismo final que la GM. Eso está por ver. Pero, de momento, responde a los intereses de sus accionistas, fomenta su demanda con un márquetin bastante sencillo hacia el interior y una geopolítica más elaborada hacia el exterior y “unta” convenientemente a los que, desde los gobiernos, podrían poner trabas a su crecimiento. La cuestión es fomentar el uso de armas dentro y fuera del país y así seguir haciendo caja y manteniendo empleo.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Un análisis más matizado de la exportación de armas dentro de lo que llaman “seguridad sostenible”, se puede ver en la Oxford Research Unit)
(Sobre el dinero saudí para mantener a los Estados Unidos involucrados en el Yemen, aquí. Money makes the world go round, algo hay de eso)