jueves, 30 de agosto de 2018

Sobre mitos y cosas

El problema que suponen los pueblos indígenas en América Latina suele plantearse de muchas maneras. Hay, por supuesto, una re-edición del mito del "buen salvaje" que incluye encontrar en todas (todas, insisto) sus heterogéneas culturas un respeto particular por el medioambiente acompañado, a veces, por una exaltación de dicha cultura convenientemente elaborada por criollos y mestizos que, muchas veces, ni conocen la lengua o, sencillamente, se  inventan esos rasgos culturales "ancestrales". 
Hay, en cambio, críticas muy aceradas y nada sospechosas de racismo a las versiones más extremas del folklorismo: he visto espectáculos de ese tipo desde México al Perú pasando por el Ecuador, encima espectáculos cuya falsedad saltaba a la vista hasta para alguien como yo. También críticas al victimismo que dice que todo lo que les sucede es culpa de los "otros" y  así ha sido desde siempre, olvidando que algunos indígenas lucharon con los conquistadores y otros indígenas lucharon contra los libertadores. Es decir, que las generalizaciones son incorrectas y/o interesadas. Como interesadas son algunas exaltaciones culturales más o menos inventadas.
En ese contexto vale la pena leer este reportaje sobre los conflictos entre indígenas brasileños e indígenas venezolanos en la frontera entre los dos países. El titular me parece criticable (huele a imagen estereotipada de los indígenas), pero el asunto que narran es muy sugestivo.

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