miércoles, 29 de agosto de 2018

Momento peligroso

Se preocupan en Italia destacados políticos que recuerdan los hechos que, en otros tiempos, no se vieron como peligrosos para la democracia, pero lo fueron. No sé si la solución es una "nueva izquierda", pero sí me resulta fácil estar de acuerdo con el diagnóstico que se me cruza con la denuncia, en Argentina, por parte de ONG, de su "estado de excepción" o con las manifestaciones ya explícitas de xenofobia en España, el Perú, Brasil o Ecuador o, mucho más extremas, en Alemania. No sigo Asia y África (hasta mi nivel de superficialidad tiene límites), pero incluyo en el problema la inestabilidad australiana (demasiados primeros ministros en tan poco tiempo). Y no tendría que hacer falta citar a los Estados Unidos, Rusia o la China.
Una vez más tengo que recordar la autobiografía de Stefan Zweig (sus obras completas estaban entre los libros de mi padre que leí de adolescente): muy poca gente se dio cuenta de la que se les venía encima a principios del siglo pasado. La cuestión no es derecha-izquierda (uno, que es de derechas, está contra la izquierda si es autoritaria y viceversa). Es el avance del elemento autoritario, excluyente, intransigente, violento e irrespetuoso de los derechos humanos lo que resulta peligroso.

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