martes, 21 de agosto de 2018

La etiqueta terrorista

Un inquilino de una casa cercana, de origen argelino, entra en una comisaría de policía local provisto de un cuchillo y al grito de "Alá es grande" intenta utilizarlo contra una policía, siendo abatido de inmediato. Sucedió en Cornellá, Cataluña, España. Y, desde el principio, el asunto presentaba muchos matices.
Como hace ya casi quince años me interesó la palabra terrorista, me he tenido que preguntar qué querían decir los que hablaban del atacante como terrorista y los que juzgaban prematuro tildarlo de tal, aunque el calificativo haya aparecido en los titulares de varios periódicos antes incluso de que esa fuese la versión oficial de la policía local catalana y del consejero de interior de la Generalidad (gobierno local) catalana. Siendo, como es, una palabra con muchos significados, me cuesta entender qué han querido decir los que han hablado de "ataque terrorista", eso sí, "aislado".
La facilidad con que se ha usado la dicha palabra puede tener que ver con el carácter musulmán del abatido. Encaja bien con la xenofobia creciente y el "Alá es grande" ayuda esta versión. Pero, insisto, sin saber a cuál de los muchos sentidos que tiene la palabra se refieren los que la usan.
Hay, como siempre, versiones alternativas: se trata de un musulmán que se descubre homosexual, que es rechazado por ello por su esposa (con la que tal vez se casó, matrimonio de conveniencia, para conseguir la nacionalidad española), que sabe del rechazo de algunas versiones de su religión (la versión suní, supongo, y quizás salafista, pero no era wahabita) a la homosexualidad y al suicidio, que quiere poner fin a su vida y encuentra que esta es una forma sencilla de suicidarse sin considerar suicidio dicha acción.
¿Es eso terrorismo o integrismo religioso? Ni idea, claro. Pero sospecho de la facilidad con que se ha usado la palabra-comodín en un contexto como el catalán de estos días. No me parece que la proximidad del aniversario de los atentados en Barcelona y Cambrils sea suficiente para explicar el uso de la palabra.
En todo caso, claro que "la amenaza del yihadismo es real", pero cada cosa en su sitio y que haya un sitio para cada cosa. Me cuesta creer que este caso se pueda clasificar como terrorismo yihadista y más me suena a una escenificación de la "república catalana" mostrando solo a la policía catalana, al presidente de la Generalidad catalana y al consejero de interior de dicha Generalidad para un caso que, al merecer aquella etiqueta, se convierte en importante, haciendo adicionalmente importantes a los que intervienen en la rueda de prensa. El hecho es que el suceso no ha tenido mucho impacto en la prensa no-española que manejo. Lo de Chicago, sí. Y eso que no era terrorista, es decir, islámico, según la costumbre estadounidense de etiquetar.

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